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Viaje a la Edad Media Castillo de Belmonte GUÍA DIDÁCTICA / + de 7 años


Staff Edita: Fortaleza de Belmonte, S.L. Proyecto editorial: áticamk, Marketing, Comunicación y Publicidad Coordinación y realización: áticamk Textos: Araceli Hernández Ilustraciones y Maquetación: Javier Gutiérrez Maestro Impresión: Trisorgar Depósito legal: CU-XXXX-20XX © Fortaleza de Belmonte, S.L. Sólo previa expresa autorización escrita de los editores, se permite la reproducción de textos e ilustraciones, citando siempre su procedencia y autores.


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ola amigos, soy el Bufón Pepón. Estoy aquí para daros la bienvenida y acompañaros en un recorrido a través del que conoceréis todo sobre los castillos y los caballeros, lo que los mayores llaman la Edad Media. Media Estamos en el Castillo de Belmonte, en la provincia de Cuenca, donde hace cientos de años, allá por 1456, el señor de esta villa, que se llamaba Don Juan Pacheco, mandó construirlo.

Ahora, la Casa Ducal de Peñaranda y Montijo, propietaria del castillo, lo ha rehabilitado para que lo podáis visitar y conocer su historia historia. Además, quiere convertirlo en un punto de aprendizaje para que las personas que lo visiten puedan conocer la Época Medieval en un espacio que fue testigo de la Historia. Porque este castillo ha acogido a reyes, princesas y otros señores muy poderosos de aquella época. Sus muros guardan muchos, muchos secretos. Pero, seguid leyendo, vamos a descubrirlos…


La Época de los Castillos


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ace mucho tiempo, cuando los romanos perdieron su Imperio, dio comienzo en España la Época de los Castillos, en la que los grandes señores construían fortalezas para defenderse de sus enemigos. Fue una etapa muy larga, que comenzó en el siglo V y terminó en el XV.

Por aquel entonces, los visigodos llegaron a la Península Ibérica y desarrollaron una cultura floreciente, pero también guerreaban constantemente entre ellos. Los árabes aprovecharon sus peleas para invadir la Península y los obligaron a refugiarse en las montañas del Norte, donde surgieron los primeros reinos cristianos posteriores a los visigodos. Desde aquí, iniciaron la Reconquista para echar a los árabes de las zonas invadidas. Pero no fue fácil. Pasaron casi 800 años hasta que en 1492 los Reyes Católicos expulsaron a Boabdil, el último rey árabe del Reino de Granada. Belmonte, en la Edad Media, fue una pequeña aldea hasta que a mediados del siglo XV Don Juan Pacheco mandó construir el grandioso castillo. Su intención fue demostrar a los nobles de la época el inmenso poder que había acumulado, pues ya desde los 16 años entró en la Corte como doncel del que sería el futuro rey de Castilla. Y, también, para hacer honor a su nombramiento como Marqués de Villena, tras participar con valentía en varias batallas para defender los intereses de la Corona. Su puesto de privilegio en la Corte, hizo del Castillo de Belmonte un lugar de referencia en algunos de los sucesos históricos más relevantes de esta etapa, como la Guerra de Sucesión por el trono de Castilla y la firma de la paz tras su desenlace. Su muerte temprana, puso el marquesado en manos de su hijo, Don Diego Pacheco. Por sucesivos enlaces matrimoniales, el señorío de Belmonte con su castillo pasa a la Casa de Montijo, y en el siglo XIX, cuatrocientos años después, lo heredará Eugenia de Montijo, que fue Emperatriz de Francia. Pero eso os lo contaré más adelante. * Dibujo inspirado en una obra del pintor flamenco Anton Van den Wyngaerde.

SABÍAS QUE… Belmonte se llama así por el “bello monte” en el que se alza la imponente figura de su castillo.


El Castillo

Patio de Armas

Torre del Homenaje

Almenas

Muralla

Foso Puente Levadizo


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os señores más poderosos de la época construían castillos en los que vivir con su familia y las personas que estaban a su servicio. Don Juan Pacheco mandó edificar el Castillo de Belmonte en el punto más alto del Cerro de San Cristóbal para poder divisar al enemigo cuando se acercaba. Y para protegerse de los ataques, levantó una barrera a su alrededor, altas murallas y un foso, que era imposible cruzarlo sin bajar el puente levadizo. Pero la fortaleza también estaba preparada para disfrutar de los momentos de paz, con salas para que el señor recibiera visitas, las damas hicieran labores de costura o para celebrar fiestas y banquetes.

El castillo es de estilo gótico-mudéjar gótico-mudéjar, combinando en su construcción la piedra con ladrillo, yeso y madera. Estos materiales son los que utilizaban los cristianos y los mudéjares, que era como llamaban a los musulmanes que se quedaban en las zonas reconquistadas por los cristianos. Si has estado atento en la visita, sabrás distinguir las diferentes partes del castillo. Vamos a repasarlas: Muralla Muralla: pared muy alta y ancha que lo rodea para que los enemigos no pudieran entrar. Almenas cuadrados que sobresalen de las murallas. Los Almenas: soldados se escondían detrás. Foso: hoyo alrededor del castillo para dificultar el acceso. Foso Puente levadizo Puente levadizo: estaba sobre el foso para permitir la entrada, pero cuando llegaban los enemigos se subía y parecía una puerta. Ventana saeter saetera: era muy estrecha y servía para lanzar flechas contra los asaltantes. Patio de armas armas: es el único de España con forma de triángulo. Tiene un pozo y una chimenea enorme, donde se calentaban los soldados. En él estaban las caballerizas. Torre del homenaje homenaje: en la parte más alta se refugiaba la familia del marqués cuando los atacaban. También servía para almacenar agua y trigo y para guardar las armas.

Ventana Saetera

SABÍAS QUE… El castillo fue diseñado para aguantar los ataques de artillería, que ya empezaba a usarse en el siglo XV.


Los Personajes

SABÍAS QUE… Las distancias se medían por lo que una persona podía caminar y era normal que la mayor parte de la población nunca saliera de su aldea.


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n la Edad Media, la sociedad estaba organizada como una pirámide. Arriba, estaban los reyes, que eran los que mandaban sobre el resto de las personas, a quienes se denominaba vasallos vasallos. En el medio, se situaban los señores y los representantes de la Iglesia, que combatían para defender los intereses del rey. Cada señor, contaba con caballeros para formar su propio ejército. En la base, estaban los campesinos, los soldados y los siervos. Todos ellos servían a los señores y al rey, trabajando la tierra, luchando en sus ejércitos o realizando las tareas más duras en los feudal. castillos y palacios. Este tipo de sociedad se llamaba feudal

Desde que nacían hasta que morían pertenecían al mismo grupo y entre ellos estaban ligados por el sistema de vasallaje, vasallaje que consistía en que los más pobres juraban fidelidad a los señores a cambio de trabajar sus tierras y de que les protegieran en las guerras.

¿Quién es quién? Los reyes Eran las personas más importantes y los que más mandaban. Todos estaban a su servicio. Los señores Vivían en los castillos y luchaban para defender a los reyes. A cambio, obtenían tierras y títulos como marqués o conde. Eran los jefes de los caballeros. Las damas Eran las señoras del castillo y organizaban las tareas de los criados. Los obispos Eran los jefes de la Iglesia y de los monjes, que se dedicaban a rezar y a copiar libros a mano en los monasterios. Los caballeros Eran hijos de un noble y desde pequeños servían como pajes en la Corte del rey y eran preparados para ser guerreros, por eso manejaban muy bien las armas. Combatían a caballo. Los soldados Obedecían al señor y formaban parte de su ejército. Luchaban de pie. Los artesanos Eran herreros, canteros, panaderos… y vendían sus productos en los mercados. Los campesinos Trabajaban las tierras del señor y se quedaban con una parte de la cosecha para comer. Los siervos Trabajaban gratis la tierra y hacían las tareas domésticas. No podían casarse sin permiso de su señor.


Los Personajes del Castillo de Belmonte


Marqués de Villena Don Juan Pacheco, hijo de nobles, fue doncel del Infante Enrique. Los servicios que prestó a la Corona y su valentía en los combates para defender los intereses del monarca se le premiaron con tierras y con el título de Marqués de Villena. Cuando llegó al trono de Castilla Enrique IV, se convirtió en un poderoso señor y en las intrigas palaciegas por la sucesión a este rey, se puso de lado de su hija, la Infanta Juana, llamada La Beltraneja. La inesperada muerte de Don Juan, convierte a su hijo Don Diego Pacheco en el segundo Marqués de Villena, quien mantiene la defensa de la princesa Juana como legítima heredera.

Juana la Beltraneja Heredera del trono de Castilla, fue acusada por los nobles de no ser hija del rey Enrique IV, sino de su valido, Beltrán de la Cueva, de ahí su apodo, Juana la Beltraneja. Se casó con Alfonso V de Portugal y, a la muerte de su padre, disputó con su tía Isabel la Corona de Castilla. El Marqués de Villena se puso de su lado y luchó a su favor, Castilla convirtiéndola en su protegida. Este enfrentamiento dio lugar a la Guerra de Sucesión en 1475 y acabó en 1480 con la victoria de Isabel, futura Reina Católica. Doña Juana decidió tomar los hábitos e ingresó en un convento.

Eugenia de Montijo Muchos años después, el señorío de Belmonte pasa a la Casa de Montijo, y en el siglo XIX lo heredará Eugenia de Montijo, que fue Emperatriz de Francia por su matrimonio con Napoleón III. Su belleza y su estilo fueron legendarios y fue imitada por todas las damas de Europa. En esa época, mandó restaurar el Castillo de Belmonte, donde residió largas temporadas.

SABÍAS QUE… Cuenta la leyenda que Juana la Beltraneja se descolgó por una de las ventanas de la capilla para huir del castillo pensando que el Marqués de Villena se cambiaría de bando al perder la guerra.


El Patio de Armas


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l traspasar las murallas del castillo se accede al patio de armas. Es gigantesco y muy especial porque no hay otro en toda España que tenga forma de triángulo. triángulo En uno de sus vértices se encuentra el pozo o aljibe, como lo llamaban los musulmanes. Era un elemento fundamental en la vida del castillo porque permitía a sus habitantes surtirse de agua. Y, sobre todo, no morir de sed cuando el castillo era víctima de un asalto.

En otra de las esquinas, llama la atención una chimenea de grandes dimensiones. Aquí se preparaba la comida para la tropa y también les servía a los soldados para calentarse en los fríos días de invierno. El triángulo lo cierra la recia torre del homenaje. En torno al patio se distribuían las caballerizas, las cocinas, las habitaciones de la servidumbre, las naves para los soldados y el acceso a las mazmorras. En el patio es donde más se aprecia la rehabilitación realizada por Eugenia de Montijo. La fachada de ladrillo rojo adornada con arcos de estilo neogótico fue realizada por orden de la emperatriz para sustituir a los deteriorados arcos originales. También fue obra suya la escalera volada de madera, ricamente decorada, que ahora permite el acceso a las plantas superiores.

SABÍAS QUE… Sobre la puerta de acceso al patio hay un escudo en el que aparece un paje, las armas del señor del castillo y la inscripción Una sin par, par que era el lema del Marqués.


El Sal贸n de Gobierno y la Capilla


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n largo pasillo da paso al Salón de Gobierno. Las tres grandes chimeneas que adornan la pared tenían la función de calentar el muro para caldear esta impresionante estancia evitando las molestias del humo. En esta dependencia se desarrollaba toda la vida social y política del castillo. El Marqués de Villena recibía a otros nobles, a los representantes de la Iglesia y a los emisarios del rey. También desde aquí gobernaba todas las tierras que rodeaban el castillo, que eran de su propiedad, e impartía justicia en nombre del monarca. Además, en esta gran sala se celebraban banquetes, fiestas y bailes. Pero el acto que mayor expectación levantaba era la ceremonia de vasallaje vasallaje. El Marqués nombraba caballero a otro miembro de la nobleza, que le juraba lealtad y se comprometía a defender a los más débiles. Para sellar el pacto, el señor le entregaba una espada que previamente había pasado sobre sus hombros. A través de una puerta, el salón comunicaba con la capilla. Una verdadera joya de arte, tanto por su artesonado gótico-mudéjar en madera como por la decoración en piedra de las ventanas, conocida como bestiario medieval porque en ella se reproducen bestias mitológicas, además de perros, serpientes, leones, escudos y frailes. La capilla en el interior del castillo era un símbolo del poder que la Iglesia tuvo en esa época. Sin embargo, en este periodo de la Historia en España convivieron gentes de tres culturas y religiones diferentes: los cristianos, los musulmanes y los judíos. Eso sí, unas veces con mayor armonía que otras.

SABÍAS QUE… En este castillo se han rodado un montón de películas, como El Cid, Cid un caballero medieval legendario que ganó muchas batallas.


El Estrado


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l castillo contaba con una estancia que si la trasladamos a hoy día sería como la sala de estar. Se llamaba el estrado y su nombre se tomó de una dependencia de origen musulmán en la que sobre una tarima, en la que se colocaban alfombras y cojines, se reunían las mujeres mujeres. En el estrado medieval era donde las damas pasaban la mayor bordaban, parte del tiempo acompañadas de los niños. Aquí cosían, bordaban leían, escuchaban música y la señora del castillo recibía a sus visitas. Las damas eran mujeres educadas, distinguidas y se ocupaban de organizar las tareas domésticas del castillo. Sus vestidos eran de colores vivos y estaban confeccionados en seda con bordados en oro y forro de piel. Cubrían su cabeza con finos velos de lino. Sin embargo, la ropa de la servidumbre era del color natural de las telas, grises y marrones, y sus cofias se ataban con cintas en la barbilla. Para entretener a las damas, acudían al estrado los trovadores, trovadores que eran los músicos de la época. Componían sus propias canciones sobre el amor, la guerra y la naturaleza, que luego cantaban acompañados de un instrumento musical de cuerda.

SABÍAS QUE… En la Edad Media pensaban que lavarse con agua provocaba males en los dientes, catarros y empalidecía el rostro.


La Torre del Homenaje y la ArmerĂ­a


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ra la torre más alta del castillo y la mejor protegida. En ella se refugiaban cuando los enemigos lograban asaltarlo, convirtiéndose en el último núcleo de resistencia. Por este motivo, el acceso a la torre sólo se podía realizar a través de una pequeña puerta situada en la parte superior y a la que sólo podía accederse desde una estrecha escalera de caracol por la que apenas cabe una persona. La torre estaba dividida en varios pisos y en el más alto se ubicaba la residencia del señor del castillo y su familia, habilitando diferentes estancias para que pudieran hacer la vida diaria. En Belmonte, como la fortaleza está concebida también como un palacio, estas estancias estaban repartidas a lo largo del castillo para que fueran más cómodas e imponentes e impresionar a los visitantes. En el piso del medio, solía estar la servidumbre, las cocinas e incluso una zona de almacén para guardar el grano y otras provisiones que permitieran comer durante los largos periodos de tiempo que podía durar el asedio. También contaban con grandes tinajas para guardar el agua, de forma que no fuera necesario salir de la torre para sacarla del pozo. En la planta más baja, generalmente, se encontraban las mazmorras para encerrar a los prisioneros, pero actualmente se ha rehabilitado para albergar la armería armería. Escudos, espadas, ballestas, lanzas, armaduras, cotas de malla y cascos se custodiaban en espacio para que estuvieran siempre listos para el combate. Los caballeros luchaban con la armadura armadura, un traje de metal muy pesado que les cubría todo el cuerpo, los brazos, las piernas, e incluso, los pies. La cabeza, la cubrían con un casco llamado yelmo yelmo, que tenía aberturas para poder ver y respirar. De esta forma, se protegían de los golpes de las espadas u otras armas.

SABÍAS QUE… Una armadura pesaba como mínimo 35 kilogramos, por lo que el caballero no podía subir por sí solo a su montura y necesitaba la ayuda de un escudero.


Las Batallas


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as guerras entre señores eran frecuentes para quedarse con las tierras y el castillo del que perdía la batalla. El asedio de las fortalezas era muy común, pero, en ocasiones, también se libraban batallas campales (en campo abierto). Durante la Guerra de Sucesión castellana, entre 1475 y 1480, predominaron los asedios como forma de guerra, aunque se produjeron algunas batallas campales como la de Toro, en 1476, y la del río Albuera, en 1479, que fue la última de esta guerra. Antes del asalto, los atacantes instalaban un campamento alrededor del castillo para mantener encerrados a sus habitantes. Cuando los jefes consideraban que las fuerzas de los asediados estaban mermadas, les ofrecían la oportunidad de rendirse y, si no lo hacían, daban la orden de atacar. Con la aparición de la artillería artillería, de uso común en el siglo XV, los atacantes batían a cañonazos los muros de las fortalezas sitiadas, por lo que el asedio era mucho más rápido. Si con el fuego de artillería no se conseguía tomar el castillo, en ocasiones, intentaban vencer al enemigo sitiando la fortaleza e impidiendo la llegada de suministros hasta que los habitantes se quedaban sin alimentos y agua. Precisamente, el Castillo de Belmonte se construyó con gruesos muros para repeler ataques artilleros y sus defensas se dotaron con lo mejor de la artillería de la época. En el asalto, utilizaban grandes escaleras para trepar por la muralla, la bombarda (pieza de artillería precursora del cañón) para lanzar proyectiles, y el ariete, un gran tronco de madera con el que golpeaban la puerta de entrada del castillo hasta que hacían una abertura para entrar en el recinto. Los soldados del castillo se apostaban en las almenas arrojando piedras y agua hirviendo desde lo alto de las murallas, mientras los arqueros y ballesteros disparaban flechas. Durante el verano, cada año, en el Castillo de Belmonte se puede disfrutar de una recreación histórica basada en la Guerra de Sucesión castellana, así como de la firma de la paz que dio fin al conflicto y consagró la victoria de Isabel la Católica.

SABÍAS QUE… Un arquero podía lanzar entre 10 y 12 flechas por minuto, lo que suponía una auténtica lluvia de proyectiles mortales sobre el enemigo.


Las Mazmorras


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n los sótanos de los castillos solían estar ubicadas las mazmorras, por ser los lugares más fríos y oscuros. Escaparse de estos calabozos era prácticamente imposible, por eso los enemigos apresados y los delincuentes eran encerrados en este tenebroso subterráneo. Pero no todos los prisioneros eran tratados por igual. En esta época, la captura de un noble o de un caballero era el más preciado botín de guerra. Los utilizaban como rehenes para negociar con el enemigo la entrega de dinero y de las tierras que el prisionero tuviera en propiedad a cambio de devolverle su libertad. En estos casos, las mazmorras se convertían en un recinto algo más hospitalario y acogedor. Los guerreros de menor rango, si el señor al que pertenecían estaba dispuesto a pagar por recuperarles, también eran tratados con consideración y su vida no corría peligro. Cuando el reo podía proporcionar información valiosa, si no lo hacía, le aplicaban diferentes castigos. castigos Cuenta la leyenda que en las mazmorras del Castillo de Belmonte ataban al preso a la pared de forma que no podía mover los pies, las manos, ni el cuello y ponían su cabeza bajo un grifo del que caía con un ritmo continuado una gota de agua. Esta condena producía un fuerte dolor de cabeza, e incluso, podía volver loco al preso, por lo que, muchas veces, acababa cediendo a las pretensiones de sus carceleros.

SABÍAS QUE… Cada año, el 10 de diciembre, se celebra el Día de los Derechos Humanos en conmemoración de su Declaración Universal (París, 1948), precisamente para evitar el maltrato de presos. Esta práctica fue muy común en la Edad Media.


Los Oficios

SABÍAS QUE… Los libros medievales tenían portadas de madera cubiertas de piel, adornadas con oro y plata. Y se cerraban con un candado.


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n los alrededores de los castillos se desarrollaron pequeñas aldeas donde vivían los campesinos que trabajan las tierras del señor. Con el tiempo, se comienzan a celebrar pequeños mercados semanales donde se intercambian productos agrícolas por los que fabrican los artesanos, como calzado, hilo, herraduras…

gremios, que La especialización de los artesanos dará lugar a los gremios eran asociaciones de trabajadores de una misma actividad que defendían sus intereses y marcaban las normas de funcionamiento. Cada oficio contaba con tres categorías: maestros, oficiales y aprendices.

Algunos oficios de esta época fueron: Canteros Preparaban las piedras para construir el castillo. Herreros Fabricaban las armas de los caballeros. Orfebres Realizaban en plata piezas para las catedrales e iglesias. Tejedores Confeccionaban tapices que eran expuestos en las salas del castillo. Carpinteros Fabricaban muebles e imágenes religiosas. Curtidores Con la piel de animales realizaban odres, bolsos, calzado. Los monjes también jugaron un papel fundamental. Una de sus actividades dentro del monasterio fue copiar libros a mano, lo que nos ha permitido conocer una parte de la cultura antigua y de la literatura medieval. En el Castillo de Belmonte habéis conocido a tres grandes escritores españoles. El Infante Don Juan Manuel Manuel, señor de Belmonte mucho antes de la construcción del castillo y autor de “El Conde Lucanor”, una colección de 50 cuentos. También al poeta Jorge Manrique, que dicen que murió a causa de las heridas tras un combate Manrique a las puertas del vecino castillo de Garcimuñoz, también propiedad del Marqués de Villena. Y, a Fray Luis de León, León un religioso que nació en Belmonte y escribió un buen número de obras, entre ellas, “La perfecta casada”, de la que puede escucharse un fragmento en una de las salas del castillo.


Las Diversiones


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on ocasión de acontecimientos especiales, como coronaciones, bodas o firmas de tratados, los señores del castillo organizaban torneos para mostrar las cualidades de sus caballeros ante el público. Una actividad que les permitía mantenerse en forma en las épocas en las que no se sucedían combates. Se celebraban en un recinto cerrado y a su alrededor se disponían las gradas para el público, que aplaudía los lances de los combatientes. Vencía el caballero que derribaba del caballo a su rival y era saludado con grandes aclamaciones y aplausos. Caballeros conocedores de las reglas hacían las funciones de árbitros, supervisaban el correcto estado de las armas y tomaban juramento a los participantes sobre su noble comportamiento.

La caza era otra de las diversiones favoritas de los señores y jugaba un importante papel en su educación. Especial interés sentían por la cetrería, cetrería el arte de adiestrar halcones para capturar con ellos otros animales sin la intervención de las armas. Tras las cacerías, celebraban copiosos banquetes con las presas y como no conocían los cubiertos, comían con las manos. Estos festines duraban mucho tiempo, porque se paraban en diferentes momentos para presenciar las actuaciones de malabaristas, músicos o bufones, y después, continuaban. El ajedrez también fue uno de los juegos favoritos de los señores feudales, porque al precisar de tácticas y estrategias para derrotar al enemigo, les servía de entrenamiento. Las damas, sin embargo, preferían labores más tranquilas, como la costura; y la tropa, los dados dados.

SABÍAS QUE… En los torneos estaba prohibido herir al caballo del rival y sólo podían golpear sobre el rostro y el pecho del contrincante, que estaban protegidos por la armadura.


HORARIO DE VISITAS Colegios De Lunes a Viernes 10:00 -14:00 Público general Invierno (1 Octubre-15 Febrero) 10:00-14:00 / 15:30-18:30 Primavera (16 Febrero-31 Mayo) 10:00-14:00 / 16:00-19:00 Verano (1 Junio-30 Septiembre) 10:00-14:00 / 16:30 -20:30 Grupos Consultar para programas y precios especiales. Última venta de entradas 45 min. antes del cierre. Cerrado Lunes, excepto festivos.

CONTACTO Teléfono: 678 646 486 colegios@castillodebelmonte.com

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ALBACETE


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