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Entrevista ÂżEn quĂŠ piensan los hombres?

Texto e imagen de MC Alabort


“La esencia de la sexualidad es

poder intercambiar emociones sino se convierte en gimnasia” El sexológo ilicitano, José Bustamante Belmunt, desmonta muchos de los mitos sexuales masculinos en su primer libro, “¿En que piensan los hombres?”, un manual para ambos sexos. ¿En qué piensan los hombres? Una pregunta que muchos creen fácil de responder. ¿Cuál es el propósito de este libro? El libro surgió a raíz de mi experiencia en consulta. En solo doce años he visto una diferencia entre los pacientes del principio y el tipo de pacientes que vienen ahora. Antes el hombre tenía claro su papel a nivel sexual, que básicamente era la búsqueda del sexo. Ahora, con la revolución sexual femenina se han puesto en evidencia muchas de las carencias sexuales de los hombres y también una serie de mitos sobre la sexualidad masculina. Mitos y estereotipos que intenta romper en su libro. Claro. Nos estamos encontrando un aumento de hombres con falta de deseo sexual, hombres con dificultades para tener un orgasmo, incluso hombres que fingen orgasmos... Esto parecía de ciencia ficción. Ante todo esto es por lo que yo escribo el libro, porque necesitamos poner en evidencia muchos de los mitos sexuales masculinos, no solo porque afecten al hombre, sino porque también afecta a su pareja, sea heterosexual u homosexual. En realidad, se trata de un manual para la convivencia sexual. ¿Diría que la revolución sexual masculina surge a raíz de la revolución sexual femenina? No es que surja, es que o se hace o se crea un desequilibrio. Cuando yo hablo de revolución sexual masculina, me refiero a la adaptación necesaria para una vida sexual diferente. La mujer ha conquistado unos derechos que pertenecían al hombre, y eso es positivo. Lo que pasa es que también ha cogido la parte negativa, que es vivir el sexo totalmente alejado de la emoción. Y transmitir emociones es fundamental, aunque sea la emoción de me apeteces o te deseo. Es fundamental, sino se acaba convirtiendo en una gimnasia en la que simplemente tú me das placer y yo te doy placer, y al final acaban apareciendo problemas.

José Bustamante Bellmunt es un psicólogo ilicitano especializado en sexología. Imparte clases como profesor del Master de Salud Sexual de la UNED y posee varias consultas en la provincia de Alicante. Colabora con el programa de Educación afectivo-sexual para personas con discapacidad de la Consellería de Bienestar social y Justicia de la Generalitat Valenciana y es también Secretario General de la Asociación Española de Especialistas en Sexología. Ahora, emprende una nueva aventura publicando su primer libro que ha visto la luz a finales del 2.012 “¿En qué piensan los hombres?”.

¿Y ellos? Ellos, los que han intentado hacer su revolución y no la han hecho bien, les ha pasado igual. Lo único que han hecho es imitar el modelo femenino, sin darse cuenta de que había cosas positivas en el modelo masculino, igual que las había en el modelo clásico femenino. Al final, se trata de coger lo que estábamos haciendo bien unos y otros y encontrar un punto de equilibrio para que ambas revoluciones sean efectivas.


Un manual para ambos sexos, ¿cómo puede ayudar a los hombres y cómo a las mujeres? El libro está planteado por capítulos en los que primero se desarrollan las dificultades sexuales masculinas, desde problemas de erección o deseo hasta el tema de los celos y la infidelidad. Se ha planteado así para que sea muy sencillo y se parezca a un manual. Aunque el lenguaje es mucho más sencillo que el de un manual, con ejemplos y personajes. A un hombre le puede ayudar en el sentido de verse identificado con muchos problemas, y además vienen ejercicios prácticos que sirven para resolver pequeñas dificultades a nivel sexual. Incluso para quien no tenga problemas sexuales, le sirve como prevención. ¿Y a la mujer? Puede que el mito de que éramos muy simples a nivel sexual fuera cierto, pero ahora la verdad es que no es así. ¿Qué consigue la mujer con este libro? Entender de verdad las reacciones de su pareja. Un ejemplo muy claro está en el tema del deseo. Es difícil que un hombre te diga que no le apetece, muy difícil. Quizá parte de esa revolución sexual masculina sea tener la capacidad de decir no sin que se convierta en un problema. Hoy en día una mujer puede decir que no pero si lo dice el hombre es que algo pasa. Entonces la mayoría de hombres ponen excusas. Todo ese tipo de estrategias que utilizan despistan muchas veces a su pareja.

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¿Puede que no se sienta deseada y baje su autoestima? Claro, y eso solo con el tema del deseo sexual. Cuando tratemos otros problemas, veremos que conocer al enemigo, conocer el problema, es una buena idea. Hay un capítulo en el libro que es “un problema sexual es siempre un problema de pareja”, y eso es algo que no podemos olvidar. Es un problema de pareja porque, además de afectarnos a los dos, la solución la tenemos los dos. Da lo mismo si el síntoma está encima de uno o de otro, los dos tenemos algo que decir para resolverlo o para glorificarlo y que se complique. Es interesante tanto para ellos como para ellas conocer la sexualidad masculina. En la mayoría de los casos que presenta en su libro son las mujeres las que llevan casi de la oreja a sus parejas. ¿Por qué les cuesta tanto a los hombres reconocer un problema sexual? Yo creo que es una cuestión cultural. Poco a poco son más los hombres que llaman y piden ayuda, pero la verdad es que siguen siendo por goleada las mujeres las que dan un ultimátum a sus parejas. Es una cuestión cultural porque el hombre valora su autoestima en la masculinidad. Y la masculinidad la asocia mucho a la potencia sexual, muchísimo. Nos han enseñado que los hombres no debemos mostrar debilidad, tenemos que ser autosuficientes... Nos cuesta mucho pedir ayuda, y cuando se trata del sexo se multiplica.

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“Uno de los estereotipos más mitificados es la idea de que un hombre siempre está dispuesto. Y esto comporta dos partes: la parte del deseo, de que siempre le apetece, y luego que siempre responde. Son dos mitos que cuesta quitarse de encima. Yo recuerdo cuando empecé a escribir el libro, mucha gente te lo cuestionaba: ¿cómo que a un hombre no le apetece? Es como que no entra en la cabeza. Y luego la parte del orgasmo, yo creo que también es uno de los mitos más clásicos. El hecho de que un hombre puede tener un orgasmo siempre que quiera. Además, esto no se puede contar fácilmente, porque van a pensar que el hombre tiene algún problema o van a cuestionar su virilidad u orientación sexual. Son de los mitos más anclados en la sociedad y de los que más daño hacen en realidad.”

José Bustamante


José Antonio Tenza, TeleElx, y José Bustamante en la presentación del libro, “¿En qué piensan los hombres?”

En el libro se descubre que un problema aparentemente femenino como es la anorgasmia, también afecta a los hombres. ¿Asistimos a un cambio de roles? Yo creo que, más que un cambio de roles, lo que estamos viendo es una variabilidad de roles sexuales muy amplia. Vivimos en una sociedad en la que conviven los modelos clásicos, parejas en las que el hombre tiene el papel que tenía hace 20 o 40 años y la mujer lo mismo, pero también encontramos parejas con mujeres muy masculinizadas y hombres muy feminizados. En este caso sí que se ve un intercambio de roles total. ¿Desaparecen las fronteras entre masculinidad y feminidad? Cuando expongo un tema en un congreso, hago la prueba de contar un problema en una pareja heterosexual y no explicar lo que dice cada uno, y hay veces que ya no es sencillo distinguir quién es el hombre y quién la mujer. Antes era fácil porque eran argumentaciones muy cerradas. Ahora, esa variabilidad de roles hace que una mujer se pueda estar quejando de que su pareja no la busca o que es muy pesado con los preliminares y nunca tiene ganas de un sexo más salvaje, y que sea él quien dice que la penetración le gusta pero disfruta mucho más con el resto de cuestiones. Esto antes era impensable.

A pesar de los cambios, de internet, de vivir en la era de la información… ¿el sexo sigue estando rodeado de mitos y tabús? Sí, sin duda. Ahora los mitos que más permanecen son los masculinos. Por suerte, la revolución sexual femenina se ha ido cargando muchos de los mitos femeninos. Muchas mujeres se han quitado de encima la vergüenza y ya no se cataloga tanto. Una mujer puede mostrar interés por el sexo y no ser castigada socialmente como pasaba antes. Sin embargo, en los hombres sigue conviviendo la idea de que te tiene que apetecer siempre o la idea de que puede tener un orgasmo cuando le apetezca, etc.Todo este tipo de mitos siguen presentes. Los mitos más clásicos permanecen... También han aparecido nuevos mitos o ideas irracionales. Ideas como que el sexo solo es válido cuando consigues un orgasmo o un número de orgasmos, o cuando consigues un rendimiento sexual exagerado… Hemos pasado de un extremo a otro. Hemos pasado de un extremo en el que el sexo solo era válido dentro de una marco de enamoramiento y de algo como muy santificado, a vivir lo contrario, a que la emoción se extirpe completamente del sexo y solo sea cuerpo con cuerpo. Y nos olvidamos de que, en realidad, la esencia de la sexualidad es poder intercambiar emociones, sino se convierte en gimnasia.


A lo largo del libro comprobamos como la mayoría de la sociedad identifica relaciones sexuales con penetración, ¿por qué esto es así? ¿Se debe a esa mala educación? El sexo normativo a lo largo de los siglos se ha visto como el sexo que tiene que ver con la penetración. Culturalmente todo lo que estaba relacionado con la procreación estaba permitido. Es un error centrar el sexo solo en la penetración por dos motivos: primero, porque a una mujer le va a costar mucho más disfrutar de una relación sexualya que el placer sexual femenino se encuentra en el clítoris, que está fuera de la vagina; y segundo, porque si hay un problema, lo primero o casi lo primero que va a fallar es la penetración.Y, a parte, es una cuestión estratégica. Si solo consideramos el sexo válido cuando existe la penetración, es muy fácil que renunciemos al sexo muy pronto, porque tarde o temprano vamos a tener algún problema. En el capítulo sobre la infidelidad explica el caso de un hombre que se inventa un encuentro fuera de la pareja. ¿Hasta qué punto influye la sociedad en la autoestima sexual? Muchísimo. La sociedad es la que te marca lo que se espera de ti, como hombre, como mujer, como chico joven… Marca lo que es deseable o lo que se espera de ti. Cuando no eres capaz de llegar a ese punto, es cuando se debilita tu autoestima sexual. Cuando algo sale en televisión y la gente habla de su sexualidad, solo habla de aquello que le va bien, sea verdad o mentira, pero no habla de los problemas que tiene. Entonces se acaba teniendo una idea de la ejecución y la respuesta sexual totalmente sesgada, y la mayoría de veces exagerada. Esto hace que mucha gente se intente comparar y su autoestima sexual se vea deteriorada, porque está teniendo una idea irreal sobre lo que tiene que ser el sexo. El tamaño es la gran preocupación masculina. Al principio del libro deja claro que no tiene que ver con cuestiones fisiológicas, ¿tiene más que ver con causas psicológicas? Claro, el tema del tamaño no nos lo quitamos de encima. Pero tampoco se trata de decir que no es nada importante. Es importante, como digo en el libro, a nivel psicológico y del morbo de cada uno. Fisiológicamente sabemos que las terminaciones nerviosas de la vagina están en el primer tercio y que, además, la mayor cantidad de placer femenino está en el clítoris, que se encuentra fuera de la vagina, por lo que un tamaño mayor no te va a proporcionar más placer.Pero si la sensación de ver un pene mayor introducido en la vagina te produce más morbo o placer, no pasa nada; igual que tampoco es malo que a alguien le gusten las rubias, las morenas, los pechos grandes o pequeños…Todo eso no es determinante en el placer sexual. En el último capítulo del libro indica algunas de las fantasías más comunes entre los hombres. ¿Qué papel juegan las fantasías sexuales? Las fantasías son fundamentales tanto en hombres como en mujeres. Tendemos a pensar que la fantasía es algo que

nos gustaría hacer pero no podemos porque es inadmisible o inalcanzables, o algo que nos gustaría pero no nos permitimos, o algo rocambolesco… Y la fantasía puede ser eso, pero también puede ser una fantasía el recordar la relación sexual que tuve anoche con mi pareja, por ejemplo. Tener ideas sobre la sexualidad que resultan eróticas y excitan es sano y saludable. Y, además, sabemos, porque hay estudios que lo demuestran, que cuanto más tiempo dediquemos a la fantasía sexual más alargaremos la esperanza de vida sexual, más tiempo seremos sexualmente activo. Otro gran martirio masculino es el gatillazo, en el libro aparece a menudo... ¿Se trata con frecuencia en la consulta? Con el tema de la viagra y los fármacos prosexuales bajó muchísimo el número de casos de gatillazo y disfunción eréctil en consulta. Y el fármaco no está diseñado para resolver ese problema en un chaval de 20 o 25 años que tiene un gatillazo un día. Lo que sí es cierto es que otorga una especie de seguridad. Es decir, tengo el fármaco y si me pasa me lo tomo y problema resuelto. Pero hay que tener en cuenta que el fármaco resuelve el problema puntualmente. Ahora, la gente que viene a consulta es quien tiene el gatillazo y entiende que la pastilla no es la solución. Y también quien ha utilizado la pastilla y se ha dado cuenta de que el fármaco empieza a generar cierta dependencia. El gatillazo sigue siendo uno de los grandes problemas, tanto para ellos como para ellas. Sigue siendo un clásico.

“Cuanto m dediquem fantasía alargaremo esperanza esperanz sexu


¿Y quién fantasea más, hombres o mujeres? Hasta ahora los hombres porque las mujeres no se lo permitían. A muchas mujeres les habían enseñado que eso había que quitárselo de la cabeza. Pero, poco a poco, con toda la revolución sexual femenina y demás, la mujer ha tomado la iniciativa en esto. Todo el boom que ha tenido la novela erótica, ha servido a muchas mujeres para permitirse fantasear. Mientras, en los hombres ha aparecido un fenómeno que es la pornografía, y no está mal pero sí que seca, entre comillas, la fantasía. Se busca la excitación de una forma muy pasiva, enchufo la tele o el ordenador y miro esa imagen. Muchos hombres han perdido la capacidad de fantasear. A lo largo del libro explica problemas, ofrece soluciones e incluso da consejos. Pero una idea fundamental se repite: la necesidad de comunicación. ¿Cómo influye en el sexo? Es fundamental. Lo que suele ocurrir es que en la mayoría de parejas no se da una comunicación totalmente sincera. Muchas parejas tienen una buena comunicación general pero una mala comunicación sexual. Es decir, hablamos de casi todo pero, por algún motivo, en el sexo nos da vergüenza, nos da miedo el que pensará nuestra pareja sobre lo que le voy a transmitir. Normalmente, las parejas que disfrutan de una comunicación sexual buena y completa suelen tener una buena relación sexual.Por ello, la confianza es una condición necesaria.

más tiempo mos a las as, más os nuestra mos zaa de vida ual”

En el libro nombra un montón de casos de parejas heterosexuales, ¿no suele tratar a parejas homosexuales o es que no tienen los mismos problemas? Tengo muchas parejas homosexuales. Lo que pasa es que es una cuestión estadística. A nivel de los mitos sexuales masculinos, sí que se dan pero en el libro no aparecen casos concretos de parejas de hombres gay. Y en parejas de chicas no aparecen los problemas sexuales masculinos que es de lo que va el libro, faltaría más. Pero es verdad que los problemas son muy similares en parejas heterosexuales y en parejas homosexuales. Si no aparecen reflejados en el libro como parejas homosexuales es simplemente por una cuestión estadística y, sobre todo, porque era importante ver como se relacionaban los roles masculinos y femeninos, como afectaba un rol a otro. Problemas muy similares, pero a lo largo de doce años de consulta algunas diferencias habrá encontrado. Quizás en parejas gay hombre, lo que difiere del resto de parejas heterosexuales y de las parejas de chicas es el tema de la promiscuidad, que sigue siendo un grave problema. Uno de los dos suele tener una idea más tradicional de la relación de pareja, y el otro una idea mucho más liberal, como por ejemplo que puede tener relaciones esporádicas. Esa es la diferencia más clara que aparece. ¿Sucede así siempre? Imagino que habrá muchas parejas homosexuales que no tengan este tipo de problemas, por lo tanto no vienen a consulta. Por eso te digo que mi visión es sesgada. Precisamente esa vivencia muy abierta de la sexualidad también me la he encontrado en parejas heterosexuales, pero basándome en mi experiencia podría afirmar que es más común en parejas homosexuales. Aunque también hay muchas parejas homosexuales que vienen con los típicos problemas de cualquier pareja: problemas de gatillazos, de control de la eyaculación y del deseo... Todo es relativo. Lo determinante no sería tanto la orientación sexual sino la educación recibida por el paciente. Es cierto, la manera de concebir la sexualidad tiene un gran componente cultural. Sí que es verdad que hay mucha diferencia entre quienes han tenido una vivencia positiva de su homosexualidad y los que no. Los que han tenido aceptación por parte de su entorno, o al menos no ha habido una convulsión, suelen tener una vivencia mucho más normal y natural de su sexualidad, a diferencia de los que han tenido que luchar contra todo y que han sentido esa presión siempre. En este caso, muchas veces el efecto rebote ha hecho que esos hombres se pasen al otro extremo. Han pasado de vivir la sexualidad de una manera muy reprimida, de sentirse mal porque le gusten los hombres, a vivir una explosión y empezar a tener una actitud promiscua. Depende, como tú dices, de la cultura y de como hayas aceptado tu orientación sexual. Quien ha tenido una aceptación normal no tiene todo ese tipo de dificultades.


¿Cuáles diría que son las claves para llevar una vida sexual plena y sana? ¡Qué difícil! Lo primero es aceptarse sexualmente. Entender que no se puede tener un rendimiento como el que te marca la sociedad, aceptar como eres tú sexualmente, entenderte y escucharte. No pretender ser como los demás dicen que tienes que ser sexualmente. Después de esto, aceptar sexualmente a tu pareja, que tampoco es sencillo. Si no se aceptan los deseos de la pareja y no le permito que pueda disfrutar de su sexualidad, seguramente tendremos dificultades. Aceptar mi sexualidad y la de mi pareja, e intentar encajarla, esto es lo fundamental. ¿Por ello decía que la comunicación en la pareja es básica? Sí, pero tiene que ser un proceso constante y comprensivo. Hay que entender que la sexualidad evoluciona, que lo que en un momento puede gustarte o consigues como rendimiento sexual, puede que diez años después sea diferente.

Hay que aceptar ese duelo y no pretender una eterna juventud sexual. Y todo lo que sea luchar contra la vergüenza, quitarnos de encima todos los miedos, es fundamental para poder vivir esa sexualidad sana. ¿Y para cuándo un libro que desmonte estereotipos femeninos? Yo hice este libro porque realmente no había nada sobre mitos masculinos. Sobre mitos femeninos y sobre la sexualidad femenina hay muy buenos libros. Más que un libro sobre mitos femeninos, creo que mi siguiente paso será un libro que tenga que ver con técnicas de pareja, cómo aprender a encajar el uno con el otro a nivel sexual, independientemente de la orientación. Además, lo que yo he hecho en este libro no es solo poner mi experiencia como terapeuta, sino también intentar transmitir como piensa un hombre. Sería pretencioso intentar explicar cómo siente una mujer, creo que ese libro debería escribirlo una mujer.

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