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EDUCACIÓN MORAL EN LA DOCENCIA


ÍNDICE 1. TABLA DE CONTENIDO 2. PRESENTACIÓN 3. VICTORIA VÁSQUEZ VERDERA Y JUAN ESCÁMEZ SÁNCHEZ……… 3.1 La profesión docente y la ética del cuidado 4. JOSÉ MARÍA PUIG ROVIRA Y DOLORES DOLZ ROMERO………………. 2.1 Educación moral: principios de procedimiento y roles del educador 5. CONCLUSIÓN


PRESENTACIÓN Esta cartilla ha querido presentar a manera de síntesis el planteamiento de un tema que es considerado vital en la vida de todo ser humano, se trata de la “educación moral” la cual brinda a la persona una opción diferente pero eficaz en su estilo de vida dentro de un determinado contexto social. Dicho tema pretende resaltar la figura del docente en el área de educación moral, ya que esta figura es reconocida como una acompañante en el proceso de formación de la persona; este proceso se presenta en cualquier disciplina considerando esencial su futura aplicación en las prácticas laborales de cada una de ellas. Además este tema ha sido tratado a lo largo de la historia por varios autores, pero en este trabajo se ha querido enfatizar esencialmente en la posición de: Victoria Vásquez Verdera, Juan Escámez Sánchez, José María Puig Rovira y Dolores Dolz Romero; considerados pertinentes para el objetivo central de la cartilla, tratándose este de dar a conocer el rol del docente en educación moral y quienes coinciden en ver este rol como un aspecto importante dentro de una formación académica y más que eso humana de toda persona, ya que son dos elementos que deben de estar unidos al momento de transmitir el contenido que propone la educación moral.

Por eso esta cartilla “Educación moral en la docencia” propone revisar el sentido que tiene incluir el área de moral en la formación académica de toda institución educativa en especial la de nivel superior, buscando con esto realizar una autoevaluación de los docentes que ya trabajan en ello y establecer parámetros claros para los futuros docentes.


La profesión docente y la ética del cuidado

Es oportuno reconocer la importancia que tiene lo escrito por Victoria Vásquez Verdera y Juan Escámez Sánchez, en el artículo titulado La profesión docente y la ética del cuidado 1 , quienes desde su experiencia e investigaciones buscan acercarse a este tema, que se ha considerado uno de los más polémicos dentro de la historia de la Pedagogía. Se trata del ejercicio docente dentro del área de la moral y sus diferentes incidencias en la persona, la cual, busca organizar su formación académica y humana para así poder ofrecer una mejor calidad de vida dentro de un determinado contexto social. Dentro del artículo mencionado, los autores manejan una estructura piramidal, con la que buscan desarrollar el tema y dar a conocer los elementos significativos que cada uno de ellos presenta, así como, el aporte que pueden realizar para obtener una mejor comprensión y aplicación del tema. 1

Vásquez, V. y Escámez, J. (2010). La profesión docente y la ética del cuidado. Revista Electrónica de Investigación Educativa (Número Especial) pág. 2.

Los autores inician, con una referencia a la percepción actual de la profesión y de la cual establecen que “la concepción actual de profesión se refiere a una actividad social institucionalizada que proporciona una serie de bienes o servicios necesarios para la sociedad”. Con lo anterior, se puede dilucidar más de cerca la problemática en la cual se ha convertido este concepto para el ejercicio docente, quizás, porque las personas que se preparan para ejercerlo, reciben una formación más enfocada a la parte lucrativa que a la misma parte formativa. Con esto se podría establecer la importancia que tiene, el asimilar el concepto de profesionalismo en la vida de toda persona, ya que toda disciplina está llamada a evidenciar su saber en su campo de acción y por ende, involucra las dos partes: quién imparten en este caso en particular la educación moral y quién la recibe para aplicarla en su vida personal y laboral. Con este punto de partida aclarado, es más fácil identificar los contenidos que posteriormente van apareciendo como aspectos determinantes en la formación integral de la persona y como futuro profesional. Así es que, los autores determinan la definición de profesional como una persona que formado en unas determinadas competencias, puede aportar un servicio a los demás.


A lo anterior, se suma la docencia como profesión, la cual es reconocida como una actividad que manifiesta ciertas características que son las que le permiten ser reconocida como tal: se habla que presta un servicio, es una actividad social, las personas que la imparten acceden a ella después de cumplir un proceso de capacitación y también la docencia forma un colectivo organizado. Puig (2003) establece esto como un paso para que la docencia sea reconocida como una práctica relacional.1 Ya esta práctica encierra otros elementos centrales como: los valores la personalidad del candidato, la ética del cuidado, la cual consiste en que el ser humano debe de ser un ser relacional y procurar el bien para el otro. Esto ayuda a argumentar la posición de la docencia como profesión en una sociedad que debe de ver para creer. Siguiendo con el estudio del artículo, hay que abrir el espacio para la ética profesional y de la que Vásquez y Escámez (2010) dicen: “Una práctica profesional ética es una acción moralmente informada; de ahí que las prácticas no sean un medio para producir el bien o los valores a los que se aspira, sino el lugar mismo donde se encarnan y viven los valores"

Por ello, la significatividad de la ética profesional, la cual busca establecer estructuras claras y eficaces para los profesionales y, en especial, los del campo de la moral. Así, se busca crear una conciencia de responsabilidad, por estar formando personas, ya que estas están predeterminadas con raíces que en ocasiones son muy difíciles de cortar. A lo anterior subraya Adela Cortina2 que la ética docente debe atender a cinco puntos de referencia: las metas sociales, los mecanismos adecuados, el marco jurídico-político, las exigencias de la moral cívica y las exigencias de una hermenéutica crítica. También es oportuno hacer mención en este trabajo, a las metas y contenidos de la docencia, en la cual se identifican dos ejes centrales que podrían servir como apoyo para una mejor interpretación del tema. Por un lado, la pregunta que formula Fernando Savater3: “¿Qué es lo que puede enseñarse y debe aprenderse en las escuelas?”. Esto debido a los diferentes cambios que la educación presenta y dentro de las cuales existen modificaciones que son mal interpretadas al momento de aplicarlas. Aún más, con respecto a la educación moral, en la cual hoy 2

1

Puig, J. M. Prácticas Morales. Una aproximación a la educación moral. 2003, Barcelona: Paidós. Pág. 5

Cortina, A. El quehacer público de la ética aplicada. 2003, Madrid: Te cnos pág. 7 3 Savater, F. El valor de educar. 1997, Barcelona: Ariel. Pág. 8


todavía existen muchos tabúes; situación que dificulta la labor de las persona que imparten dicha cátedra, algunos temas son censurados por las diferentes instituciones, argumentando que dichos temas pueden ir en contra de la filosofía de la institución y por ende, afectar los principios de las personas que allí se forman. Esto hace referencia a que, en algunas instituciones, se formen como los directivos quieren y no dan la oportunidad para que las personas asimilen los contenidos desde otro punto de vista, convirtiéndose esto en una limitación para el desarrollo de un buen trabajo. Por otro lado, “la meta social de la docencia consiste, en la transmisión de la cultura y la formación de 1 personas críticas” . Esto implica aumentar la responsabilidad en los docentes y buscar que la moral, encuentre conexión con otras disciplinas, las cuales puedan fortalecerse y formar personas capaces de manejar un criterio razonable y lógico frente a diferentes temas. También cuando se habla de metas, debe tenerse en cuenta que la educación plantea una estructura contemplada de la siguiente manera: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir y cooperar con

los demás. Situaciones que resaltan los autores en su artículo y de las cuales se puede servir para fundamentar un eficaz conocimiento por parte del individuo hacia cualquier disciplina. En la misma línea y después de realizar un análisis concreto de este escrito, se puede considerar como un pilar, la manera de percibir la docencia; ya que esta funciona en pro de la construcción de nuevas maneras de educar. Así, la docencia debe de ser interpretada como una herramienta de acompañamiento a un proceso, el cual debe seguir todo individuo en la medida que él quiera alcanzar una meta de superación. Quizás, sería buena oportunidad para retomar la importancia que tiene la aplicación de los cuatro elementos nombrados anteriormente y de los cuales deben de regir siempre cuando se habla de educación y más aún cuando se establece la división educadoreducando. Finalmente, “la ética del cuidado entiende el proceso de enseñanzaaprendizaje como ocasiones para el encuentro moral humano”2 . Después de haber realizado todo este recorrido, puede decirse que el papel del docente establece tres componentes esenciales en la educación de todo individuo.

1

Vásquez, V. y Escámez, J. (2010). La profesión docente y la ética del cuidado. Revista Electrónica de Investigación Educativa (Número Especial) pág. 9. 2

Ibíd. Pág. 13


Primero, hace referencia a un proceso de “dialogo”, el cual busca intercambiar puntos de vista y opiniones frente a un determinado tema, donde el docente presenta algunas herramientas que le puedan ayudar a los estudiantes a apropiar contenidos claros y estructurados a su proceso educativo y desde allí lograr establecer ciertos criterios lógicos y argumentativos al momento de expresarse. Segundo, adquirir un sentido de compromiso desde la “práctica” y en ella se puede evidenciar, como su mismo nombre lo indica, los resultados del proceso adquirido durante su tiempo de formación; la cual debe de verse aplicada en algunos proyectos y trabajos por parte del estudiante en beneficio de la disciplina estudiada. Y por último, se manifiesta a manera de confirmación, la cual debe ser fortalecida a diario en cada una de las acciones que realice el estudiante y donde estas deben estar regidas por principios morales, con el fin de estructurar la disciplina estudiada y presentar un modelo eficaz de ética profesional para futuros profesionales, donde debe siempre ser reconocida a nivel social por su coherencia.


Educación moral: principios de procedimiento y roles del educador En este escrito se busca presentar el tema trabajado por José María Puig Rovira y Dolores Dolz Romero, en su libro “Educación moral y cívica” y la visión que posee el educador en educación moral, frente al procedimiento que dicha disciplina tiene al momento de ser transmitida en los diferentes contextos educativos, en especial, el nivel superior. Por tanto, se hace necesario crear una ruta de trabajo, en la cual se presente un panorama general de la importancia de incluir la educación moral en un currículo académico. Esto se presenta en dos grandes momentos: primero, el planteamiento de los autores con respecto al tema y segundo, la manera adecuada de insertar el tema de la moral en un programa académico. Así es que, cuando se habla de educación moral, inicialmente se piensa en la vivencia de los valores que posee cada individuo, aunque esto no es tan desvirtuado de nuestra realidad, hay que centrar la atención en las costumbres del individuo, ya que allí es el punto de partida para estructurar el tema de la moral.

Por ello, cada acción que el individuo realiza, está marcada por una serie de acontecimientos que es importante tener en cuenta al momento de juzgar la moral de este (llámese contexto familiar, cultural, religioso, político e incluso social, al que pertenece) y así esto permitirá que el mismo, realice un determinado comportamiento en los diferentes momentos de su vida. Es aquí donde entra a ser protagonista el aporte por parte de los autores, los cuales buscan centrar el tema de la moral, desde la educación, situación que conlleva al individuo, a adquirir una formación regida por ciertos elementos característicos, buscando ser patrones de comportamientos sociales y al mismo tiempo identificar su papel. Ante esto “se piensa que la actitud y los roles del educador, son una de las condiciones fundamentales para el éxito de cualquier propuesta curricular”1 Determinando la necesidad de una figura que oriente el proceso formativo de cualquier individuo, es oportuno decir que, esta figura reconocida como docente debe cumplir algunos requisitos, los cuales permitirán realizar una labor más comprometida y menos interesada. Ya que “se trata en definitiva, que el educador aplique de modo adecuado el currículo, y que además con su actitud personal, potencie la lógica y el sentido que le son propios”2 . Dicho

1

Puig Rovira, J.M. y Romero Dolz, D. Educación Moral y Cívica. Ministerio de Educación y Ciencia. España, 1992. Pág. 76 2 Ibídem


quehacer académico, lo cual le permitirá adquirir un grado de credibilidad por parte de los estudiantes o de las personas que escuchen su discurso.

propias consultas y desde allí, construir su propio discurso argumentando su postura. 3) “Una propuesta no confía excesivamente en la eficacia de la formulación directa, por parte del educador, de valores, normas o juicios críticos3 ”. Con esto, se busca que los estudiantes profundicen en sus reflexiones a partir de un determinado tema y puedan elaborar un dialogo con otras personas defendiendo su propio argumento, sin faltar al respeto en las diferentes opiniones que otras personas puedan tener. Esto es lo que construye un verdadero ejercicio académico y si se quiere, observar a manera de competencia sana, donde cada individuo se esforzará por dar lo mejor de sí.

Después de la presentación argumentada de los autores anteriormente nombrados, la segunda parte propuesta para el desarrollo de este trabajo, se centra en la aplicación de la educación moral desde unas características propias que servirán para que el proceso del individuo obtenga mejores resultados. Esto se encuentra establecido en seis momentos: 1) “Un programa de educación moral debe de preocuparse de modo prioritario de aquellos temas polémicos que implican un conflicto de 1 valores ”. Se busca actualizar el tema de la moral entre los jóvenes, ya que este tema ha sufrido algunos quebrantos en su estructura original. Esto hace que las actuaciones de estas generaciones hayan perdido el respeto por el otro. 2) ” “Durante la discusión de los temas polémicos, el profesor no hará propaganda de sus opiniones, y en principio 2 tampoco las explicitará . Así este ejercicio podrá resultar más benéfico para el proceso de formación, quizás porque los estudiantes se verán en la obligación de realizar sus 1 2

Ibíd. pág. 77 Ibídem

“Los educadores han de proteger 4 la divergencia de opiniones” . Quizás, por ser la autoridad dentro del aula de clase, se encuentra frente a una dinámica en la que su figura pasa a ser un director o moderador de un debate. Este tipo de ejercicio académico exige mucho más al estudiante y cala más en su contenido que si se maneja siempre de manera catedrática. Téngase en cuenta que, la moral es más

3 4

Ibídem Ibídem


1) práctica, pero que no desconoce su parte teórica. 2) “La eficacia de una propuesta curricular crecerá en función de que se aplique en un contexto institucional coherente con los criterios que la 1 inspiran ”. Determinando con esto la necesidad de identificar la filosofía de la institución y desde allí, construir el currículo, ya que esto le servirá para ser reconocida por algo en particular y no solamente por impartir educación. Situación que ocurre con las instituciones que solo se centran en recibir y que difícilmente ofrecen calidad en los diferentes procesos de formación de los individuos. 3) “Una propuesta de educación moral no debe basarse en la instrucción ni tampoco en el simple aprendizaje de hechos históricos y leyes sociales, sino que debe fundamentarse en el dialogo como instrumento para comprender los motivos, los intereses y las intenciones de las personas y de los grupos sociales implicados en los temas controvertidos”2. Anteriormente, se hacía referencia a la actualización de los temas y en este punto, se reafirma una vez más la 1 2

ibídem Ibídem

importancia que tiene hacer sentir a los estudiantes el tema de estudio. Con esto se busca que ellos mismos elaboren una propuesta de comportamiento y que aún se sientan más comprometidos con la sociedad en la cual se encuentran insertos. Finalmente, hay que decir que con estos elementos la educación moral puede retomar su rumbo original, con la salvedad que cambian los actores y los contextos en los cuales pueden ser aplicados. El tema de la educación moral en jóvenes no se trata únicamente de realizar una serie de señalamientos, sino de construir personalmente estructuras que me sirvan para mejorar mis acciones y desde allí aportar para un cambio de mentalidad en la sociedad, donde no debo de pensar únicamente en mi existencia sino que dicha existencia depende también del otro.


CONCLUSIÓN Como conclusión de este trabajo es importante tener en cuenta, la figura que representa el docente dentro de un proceso formativo; ya que este logra determinar aspectos fundamentales en la vida de las personas. También ha de resaltarse la importancia de seis características que a lo largo de este trabajo se han podido evidenciar y las cuales pueden servir como punto de partida para futuras investigaciones. 1. Reconocer la figura del docente como líder dentro de un determinado grupo y asimilar dicho rol en beneficio del mismo. 2. Establecer parámetros y normas claras desde el inicio de las clases, con el fin de no tener dificultades al finalizar el periodo académico. 3. Buscar una actualización de los temas a tratar durante el curso, ya que esto permitirá mayor participación del grupo. 4. Sin imponer las cosas, crear en los estudiantes un interés por construir un discurso crítico y lógico, donde ellos se sientan parte de la clase. 5. El docente discurso transversal comunicar contenidos materia.

debe manejar un coherente y con el fin de eficazmente los propuestos de la

6. Manejar la clase de una manera dinámica y activa sin salir de la pedagogía, haciendo uso de las herramientas que se le presentan en la actualidad.


BIBLIOGRAFÍA ü TITULO: Educación moral y cívica AUTORES: José María Puig Rovira y Dolores Dolz Romero MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CIENCIA ESPAÑA 1992 ü TITULO: La profesión docente y la ética del cuidado AUTORES: Victoria Vásquez Verdera y Juan Escámez Sánchez REVISTA ELECTRÓNICA DE INVESTIGACIÓN EDUCATIVA (NÚMERO ESPECIAL) 2010 ü TITULO: Ética fundamental profesional y de la educación AUTOR: Agudelo Giraldo, Guillermo EDICIONES CORNOSTRASE TEXAS 1973 ü TITULO: Los medios de educación moral y su eficacia AUTOR: Uhl, Siegfried Traducido por: José María Quintana Cabanas EDICION HERDER 1997 ü TITULO: La educación moral (Elementos de la moralidad) AUTOR: Durkheim, Emile EDICIONES MORATA MADRID 1920

ü TITULO: Moral, derecho y política en Immanuel Kant (Educación moral) AUTOR: Julián Carvajal Cordón (coord.) EDICIONES DE LA UNIVERSIDAD DE CASTILLA LA MANCHA 1999 ü TITULO: Educación moral: aprender a ser, aprender a convivir (Modelos y estrategias en educación moral) AUTOR: Martha Ruiz Corbella (coord.) EDITORIAL ARIEL BARCELONA 2003 ü TITULO: La construcción de la personalidad moral AUTOR: Puig Rovira, Josep María EDITORIAL PAIDÓS BARCELONA 1996 ü TITULO: Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía (Responsabilidades universitarias) AUTOR: Guillermo Hoyos Vásquez EDITORIAL TROTTA MADRID 2008 ü TITULO: Ethos universitario y filosofía de la acción (Valores en la sociedad actual) AUTOR: José Vicente Villalobos UNIVERSIDAD DE ZULIA VENEZUELA 2008


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