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Proyectos y Expectativas en la Revolución Mexicana 1910 - 1940 Centro Cultural Tijuana Tijuana, Baja California, México

Sala de Exposiciones Temporales del Museo

Autor no identificado. Mitin campesino en Tlalpan. Ciudad de México, ca 1916. Fondo Casasola, inv. 5374 ©conaculta.inah.sinafo.fn.méxico

19 de noviembre 2010 al 27 de febrero 2011

EJEMPLAR GRATUITO


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IMÁGENES DE LA MODERNIDAD

Las expectativas que las sociedades construyen guardan una relación profunda con el tiempo y la experiencia, pues se crean y alimentan en el presente, tienen sus raíces en el pasado y se refieren al futuro que imaginan. De ahí su carácter histórico: cambian constantemente y son diversas. Constituyen guías de la acción social que pueden observarse en la vida cotidiana y en sus prácticas discursivas, en sus proyectos y en las estrategias que utilizan para hacerlas realidad. Imágenes de la Modernidad. Proyectos y expectativas en la Revolución

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Mexicana, 1910-1940, nos permite mostrar los discursos que originaron el enfrentamiento entre los distintos grupos que participaron en el movimiento armado, así como sus etapas y las regiones donde se desarrolló. Los planes y programas de la Revolución constituyen evidencias de sus coincidencias y desacuerdos, así como de sus tradiciones. También plantean un momento fundamental en la historia nacional que comprendemos como el proceso de institucionalización de la Modernidad en nuestro país. A través de las fotográfias selec-

cionadas buscamos acercar al público a las diversas interpretaciones sobre la Revolución Mexicana. Esta es una invitación llena de posibilidades, pues se reúnen varias lecturas: las del proceso revolucionario y aquellas que refieren a la historia de la fotografía en México durante la primera mitad del siglo XX; la relación entre imagen y discurso, fotografía e historia, y nacionalismo e identidad; así como entre memoria, tradición y futuro. Las fotografías incluidas provienen de la Fototeca Nacional del Instituto Nacional de Antropología e

DIRECTORIO Consejo Nacional para la Cultura y las Artes Consuelo Sáizar Presidenta Centro Cultural Tijuana Virgilio Muñoz Director Armando García Orso Subdirector de Exposiciones Illya Haro Gerente de Exposiciones Miriam García Alfredo Valles Investigación Manuel Luis Escutia Coordinador de Exposiciones José G. Sandoval José G. Terrones Museografía José M. Ramos Asistente Museográfico José A. Jaime G. Luis A. Hernández Auxiliar Museográfico Carlos A. García Cortés Gerente de Colecciones, Registro y Conservación Aleyda Acuña Jefe de Registro Hilario Hernández Restauración Sergio M. Pérez Técnico en Montaje Paola Torresponce Coordinadora Operativa Lorena Arellano Asistente de Subdirección CRÉDITOS Carlos A. García Cortés Miriam García Aguirre Alfredo Valles Investigación y Curaduría Leobardo García Jefe de Diseño Museográfico Luis Del Toro Diseño Gráfico de Exposiciones

Cassasola. Tropas maderistas entran a galope en un poblado. ca, 1911. Fondo Archivo Casasola, inv. 5735 ©conaculta.inah.sinafo.fn.méxico

Historia, en particular de los fondos Casasola, Guillermo Kahlo, Culhuacán, Familia Álvarez Bravo Urbajtel, Hugo Brehme, Estado de Hidalgo, C. B. Waite/ W. Scott, Jorge Guerra, Felipe Teixidor, Étnico, Prehispánico y Tina Modotti. Las filmaciones incluidas forman parte del acervo de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México. Nuestra gratitud a ambas instituciones, así como a Dulce Guzmán por facilitarnos algunas imágenes de su colección particular.· Tijuana, 2010


IMÁGENES DE LA MODERNIDAD

Los pueblos, en su esfuerzo constante porque triunfen los ideales de libertad y justicia, se ven precisados en determinados momentos históricos a realizar los mayores sacrificios. Nuestra querida Patria ha llegado a uno de esos momentos: una tiranía que los mexicanos no estábamos acostumbrados a sufrir, desde que conquistamos nuestra Independencia, nos oprime de tal manera, que ha llegado a hacerse intolerable. En cambio de esta tiranía se nos ofrece la paz, pero es una paz vergonzosa para el pueblo mexicano, porque no tiene por base el derecho, sino la fuerza; porque no tiene por objeto el engrandecimiento y prosperidad de la Patria, sino enriquecer un pequeño grupo que, abusando de su influencia, ha convertido los puestos públicos en fuente de beneficios exclusivamente personales, explotando sin escrúpulos las concesiones y contratos lucrativos. Tanto el poder Legislativo como el Judicial están completamente supeditados al Ejecutivo; la división de los poderes, la soberanía de los Estados, la libertad de los Ayuntamientos y los derechos del ciudadano sólo existen escritos en nuestra Carta Magna; pero, de hecho, en México casi puede decirse que reina constantemente la Ley Marcial; la justicia, en vez de impartir su protección al débil, sólo sirve para legalizar los despojos que comete el fuerte; los jueces, en vez de ser los representantes de la Justicia, son agentes del Ejecutivo, a cuyos intereses sirven fielmente; las cámaras de la Unión no tienen otra voluntad que la del Dictador; los gobernadores de los Estados son designados por él, y ellos a su vez designan e imponen de igual manera a las autoridades municipales. De esto resulta que todo el engranaje administrativo, judicial y legislativo obedece a una sola voluntad, al capricho del general Porfirio Díaz, quien en su larga administración ha demostrado que el principal móvil que lo guía es mantenerse en el poder y a toda costa. Hace muchos años se siente en toda la República profundo malestar, debido a tal régimen de Gobierno; pero el general Díaz, con gran astucia y perseverancia, había logrado aniquilar todos los elementos independientes, de manera que no era posible organizar ninguna clase de movimiento para quitarle el poder de que tan mal uso hacía. El mal se agravaba constantemente, y el decidido empeño del general Díaz de imponer a la Nación un sucesor, y siendo este el señor Ramón Corral, llevó ese mal a su colmo y determinó que muchos mexicanos, aunque carentes de reconocida personalidad política, puesto que había sido imposible labrársela durante 36 años de Dictadura, nos lanzáramos a la lucha, intentado reconquistar la soberanía del pueblo y sus derechos en el terreno netamente democrático. Entre otros partidos que tendían al mismo fin, se organizó el Partido Nacional Antirreelecionista, proclamando los principios de SUFRAGIO

EFECTIVO Y NO REELECCIÓN, como únicos capaces de salvar a la República del inminente peligro con que la amenazaba la prolongación de una dictadura cada día más onerosa, más despótica, y más inmoral. El pueblo mexicano secundó eficazmente a ese partido y, respondiendo el llamado que se hizo, mandó a sus representantes a una Convención, en la que también estuvo representado el Partido Nacional Democrático, que asimismo interpretaba los anhelos populares. Dicha Convención designó sus candidatos para la Presidencia y Vicepresidencia de la República, recayendo esos nombramientos en el señor Dr. Francisco Vázquez Gómez y

migo en el campo de la Democracia, y me mandó reducir a prisión antes de las elecciones, las que se llevaron a cabo excluyendo al pueblo de los comicios por medio de la violencia, llenando las prisiones de ciudadanos independientes y cometiendo los fraudes más desvergonzados.

en mí para los cargos respectivos de Vicepresidente y Presidente de la República. Aunque nuestra situación era sumamente desventajosa porque nuestros adversarios contaban con todo el elemento oficial, en el que se apoyaban sin escrúpulos, creímos de nuestro deber, para servir la causa del pueblo, aceptar tan honrosa designación. Imitando las sabias costumbres de los países republicanos, recorrí parte de la República haciendo un llamamiento a mis compatriotas. Mis giras fueron verdaderas marchas triunfales, pues por donde quiera el pueblo, electrizado por las palabras mágicas de SUFRAGIO EFECTIVO Y NO REELECCIÓN, daba pruebas evidentes de su inquebrantable resolución de obtener el triunfo de tan salvadores principios. Al fin, llegó un momento en que el general Díaz se dio cuenta de la verdadera situación de la República y comprendió que no podía luchar ventajosamente con-

ca en la debida forma, pidió la nulidad de las elecciones ante la Cámara de Diputados, a pesar de que no reconocía a dicho cuerpo un origen legítimo y de que sabía de antemano que, no siendo sus miembros representantes del pueblo, sólo acatarían la voluntad del general Díaz, a quien exclusivamente deben su investidura. En tal estado las cosas, el pueblo, que es el único soberano, también protestó de un modo enérgico contra las elecciones en imponentes manifestaciones llevadas a cabo en diversos puntos de la República, y si éstas no se generalizaron en todo el territorio nacional fue debido a la terrible presión ejercida por el gobierno, que siempre ahoga en sangre cualquiera manifestación democrática, como pasó en Puebla, Veracruz, Tlaxcala, México, y otras partes. Pero esta situación violenta e ile-

En México, como República Democrática, el poder público no puede tener otro origen ni otra base que la voluntad nacional, y ésta no puede ser supeditada a fórmulas llevadas a cabo de un modo fraudulento.

Por este motivo el pueblo mexicano ha protestado contra la ilegalidad de las últimas elecciones; y queriendo emplear sucesivamente todos los recursos que ofrecen las leyes de la Repúbli

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gal no puede subsistir más. Yo he comprendido muy bien que si el pueblo me ha designado como su candidato para la Presidencia, no es porque haya tenido la oportunidad de descubrir en mí las dotes del estadista o del gobernante, sino la virilidad del patriota resuelto a sacrificarse, si es preciso, con tal de conquistar la libertad y ayudar al pueblo a librarse de la odiosa tiranía que lo oprime. Desde que me lancé a la lucha democrática sabía muy bien que el general Díaz no acataría la voluntad de la Nación, y el noble pueblo mexicano, al seguirme a los comicios, sabía también perfectamente el ultraje que le esperaba; pero a pesar de ello, el pueblo dio para la causa de la Libertad un numeroso contingente de mártires cuando estos eran necesarios, y con admirable estoicismo concurrió a las casillas a recibir toda clase de vejaciones. Pero tal conducta era indispensable para demostrar al mundo entero que el pueblo mexicano está apto para la democracia, que está sediento de libertad, y que sus actuales gobernantes no responden a sus aspiraciones. Además, la actitud del pueblo antes y durante las elecciones, así como después de ellas, demuestra claramente que rechaza con energía al Gobierno de general Díaz y que, si se hubieran respetado esos derechos electorales, hubiese sido yo electo para la Presidencia de la República. En tal virtud, y haciéndome eco de la voluntad nacional, declaro ilegales las pasadas elecciones, y quedando por tal motivo la República sin gobernantes legítimos, asumo provisionalmente la Presidencia de la República, mientras el pueblo designa conforme a la ley sus gobernantes. Para lograr este objeto es preciso arrojar del poder a los audaces usurpadores que por todo título de legalidad ostentan un fraude escandaloso e inmoral. Con toda honradez declaro que consideraría una debilidad de mi parte y una traición al pueblo que en mí ha depositado su confianza no ponerme al frente de mis conciudadanos, quienes ansiosamente me llaman, de todas partes del país, para obligar al general Díaz, por medio de las armas, a que respete la voluntad nacional. El Gobierno actual, aunque tiene por origen la violencia y el fraude, desde el momento que ha sido tolerado por el pueblo, puede tener para las naciones extranjeras ciertos títulos de legalidad hasta el 30 del mes entrante en que expiran sus poderes; pero como es necesario que el nuevo gobierno dimanado del último fraude no pueda recibirse ya del poder o por los menos se encuentre con la mayor parte de la Nación protestando con las armas en la mano, contra esa usurpación, he designado el DOMINGO 20 del entrante Noviembre para que de las seis de la tarde en adelante, en todas las poblaciones de la República se levanten en armas bajo el siguiente.

Casasola. Francisco I. Madero, retrato. Ciudad de México, Ca. 1911. Fondo Archivo Casasola, inv. 287370. ©conaculta.inah.sinafo.fn.méxico


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IMÁGENES DE LA MODERNIDAD

PLAN 1o. Se declaran nulas las elecciones para Presidente y Vicepresidente de la República, Magistrados a la Suprema Corte de la Nación y Diputados y Senadores, celebradas en Junio y Julio del corriente año. 2o. Se desconoce al actual Gobierno del general Díaz, así como a todas las autoridades cuyo poder debe dimanar del voto popular, porque además de no haber sido electas por el pueblo, han perdido los pocos títulos que podían tener de legalidad, cometiendo y apoyando, con los elementos que el pueblo puso a su disposición para la defensa de sus intereses, el fraude electoral más escandaloso que registra la historia de México. 3o. Para evitar hasta donde sea posible los trastornos inherentes a todo movimiento revolucionario, se declaran vigentes, a reserva de reformar oportunamente por los medios constitucionales aquellas que requieran reformas, todas las leyes promulgadas por actual administración y sus reglamentos respectivos, a excepción de aquellas que manifiestamente se hallen en pugna con los principios proclamados en este Plan. Igualmente se exceptúan las leyes, fallos de tribunales y decretos que hayan sancionado las cuentas y manejos de fondos de todos los funcionarios de la administración porfirista en todos los ramos; pues tan pronto como la revolución triunfe, se iniciará la formación de comisiones de investigación para dictaminar acerca de las responsabilidades en que hayan podido incurrir los funcionarios de la Federación, de los Estados y de los Municipios. En todo caso serán respetados los compromisos contraídos por la administración porfirista con gobiernos y corporaciones extranjeras antes del 20 del entrante. Abusando de la ley de terrenos baldíos, numerosos pequeños propietarios, en su mayoría indígenas, han sido despojados de sus terrenos, por acuerdo de la Secretaría de Fomento, o por fallos de los tribunales de la República. Siendo de toda justicia restituir a sus antiguos poseedores los terrenos de que se les despojó de un modo tan arbitrario, se declaran sujetas a revisión tales disposiciones y fallos y se les exigirá a los que los adquirieron de un modo tan inmoral, o a sus herederos, que los restituyan a sus primitivos propietarios, a quienes pagarán también una indemnización por los perjuicios sufridos. Sólo en caso de que esos terrenos hayan pasado a tercera persona antes de la promulgación de este Plan, los antiguos propietarios recibirán indemnización de aquellos en cuyo beneficio se verificó el despojo. 4o. Además de la Constitución y leyes vigentes, se declaran Ley Suprema de la República el principio de NO REELECCIÓN de Presidente y Vicepresidente de la República, de los Gobernadores de los Estados y de los Presidentes Municipales,

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mientras se hagan las reformas no aceptara por cualquiera circunsconstitucionales respectivas. tancia, entonces el Gobernador será designado por votación de todos los 5o. Asumo el carácter de Presi- Jefes de las armas que operan en el dente Provisional de los Estados Uni- territorio del Estado respectivo, a dos Mexicanos con las facultades ne- reserva de que su nombramiento sea cesarias para hacer la guerra al Go- ratificado por el Presidente Provisiobierno usurpador del general Díaz. nal tan pronto como sea posible. Tan pronto como la capital de la 11o. Las nuevas autoridades disRepública y más de la mitad de los pondrán de todos los fondos que se Estados de la Federación estén en encuentren en todas las oficinas púpoder de las fuerzas del Pueblo, el blicas para los gastos ordinarios de Presidente Provisional convocará a la administración; para los gastos de elecciones generales extraordinarias la guerra, contratarán empréstitos para un mes después y entregará del voluntarios o forzosos. Estos últimos poder al Presidente que resulte elec- solo con ciudadanos o instituciones to, tan luego como sea conocido el re- nacionales. De estos empréstitos se sultado de la elección. llevará una cuenta escrupulosa y se 6o. El Presidente Provisional, an- otorgarán recibos de debida forma a tes de entregar el poder, dará cuenta los interesados a fin de que al triunal Congreso de la Unión del uso que far la revolución se les restituya lo haya hecho de las facultades que le prestado. confiere el presente Plan. TRANSITORIO. A. Los jefes de 7o. El día 20 de noviembre, desde las fuerzas voluntarias tomarán el las seis de la tarde en adelante, todos grado que corresponda al número de los ciudadanos de la República toma- fuerzas a su mando. En caso de operán las armas para arrojar del poder rar fuerzas voluntarias y militares a las autoridades que actualmente unidas, tendrá el mando de ellas el gobiernan. Los pueblos que estén re- mayor de graduación, pero en caso tirados de las vías de comunicación de que ambos jefes tengan el mismo lo harán desde la víspera. grado, el mando será del jefe militar. 8o. Cuando las autoridades preLos jefes civiles disfrutarán de senten resistencia armada, se les dicho nombramiento mientras dure obligará por la fuerza de las armas a la guerra, y una vez terminada, esos respetar la voluntad popular, pero en nombramientos, a solicitud de los ineste caso las leyes de la guerra serán teresados, se revisarán por la Secrerigurosamente observadas, llamán- taría de Guerra, que los ratificará en dose especialmente la atención sobre su grado o los rechazará, según sus las prohibiciones relativas a no usar méritos. balas explosivas ni fusilar a los prisioneros. También se llama la atenB. Todos los jefes, tanto civiles ción respecto al deber de todo mexicomo militares, harán guardar a cano de respetar a los extranjeros en sus tropas la más estricta disciplisus personas e intereses. na, pues ellos serán responsables 9o. Las autoridades que opongan ante el Gobierno Provisional de los resistencia a la realización de este desmanes que cometan las fuerzas Plan serán reducidas a prisión para a su mando, salvo que justifiquen que se les juzgue por los tribunales no haberles sido posible contener a de la República cuando la revolución sus soldados y haber impuesto a los haya terminado. Tan pronto como culpables el castigo merecido. cada ciudadano del pueblo recobre Las penas más severas serán aplisu libertad, se reconocerá como autocadas a quienes saqueen alguna ridad legítima provisional al principoblación o que maten a prisionepal jefe de las armas, con facultad de ros indefensos. delegar sus funciones en algún otro ciudadano caracterizado, quien será C. Si las fuerzas y autoridades confirmado en su cargo o removido que sostienen al general Díaz fusilan por el Gobierno Provisional. a los prisioneros de guerra, no por eso Una de las principales medidas y como represalia se hará los mismo del Gobierno Provisional será poner con los de ellos que caigan en poder en libertad a todos los presos políti- nuestro; pero en cambio serán fusilacos. dos, dentro de las 24 horas y después 10o. El nombramiento de Gober- de un juicio sumario, las autoridades nador Provisional de cada Estado que civiles y militares al servicio del gehaya sido ocupado por las fuerzas de neral Díaz que una vez estallada la la revolución será hecho por el Pre- revolución hayan ordenado, dispuessidente Provisional. Este Gobernador to en cualquiera forma, trasmitido la tendrá la estricta obligación de con- orden o fusilado a alguno de nuestros vocar a elecciones para Gobernador soldados. Constitucional del Estado, tan pronto De esa pena no se eximirán ni los como sea posible, a juicio del Presi- más altos funcionarios, la única exdente Provisional. Se exceptúan de cepción será el general Díaz y sus miesta regla los Estados que de dos años nistros, a quienes en caso de ordenar a esta parte han sostenido campañas dichos fusilamientos o permitirlos, se democráticas para cambiar de go- les aplicará la misma pena, pero desbierno, pues en estos se considerará pués de haberlos juzgado por los tricomo Gobernador provisional al que bunales de la República, cuando ya fue candidato del pueblo siempre que haya terminado la Revolución. se adhiera activamente a este Plan. En caso de que el general Díaz En caso de que el Presidente disponga que sean respetadas las leProvisional no haya hecho el nom- yes de guerra, y que se trate con hubramiento de Gobernador, que este manidad a los prisioneros que caigan nombramiento no haya llegado a en sus manos, tendrá la vida salva; sus destino o bien que el agraciado pero de todos modos deberá respon-

Sufragio Efectivo. No-Reelección

der ante los tribunales de cómo ha manejado los caudales de la Nación y de cómo ha cumplido con la ley. D. Como es requisito indispensable en las leyes de la guerra que las tropas beligerantes lleven algún uniforme o distintivo y como será difícil uniformar a las numerosas fuerzas del pueblo que van a tomar parte en la contienda, se adoptará como distintivo de todas las fuerzas libertadoras, ya sean voluntarias o militares, un listón tricolor, en el tocado o en el brazo.

CONCIUDADANOS: Si os convoco para que toméis las armas y derroquéis al Gobierno del general Díaz, no es solamente por el atentado que cometió durante las últimas elecciones, sino para salvar a la Patria del porvenir sombrío que le espera continuando bajo su dictadura y bajo el gobierno de la nefasta oligarquía científica, que sin escrúpulo y a gran prisa están absorbiendo y dilapidando los recursos nacionales, y si permitimos que continúe en el poder, en un plazo muy breve habrán completado su obra: habrá llevado al pueblo a la ignominia y lo habrá envilecido; le habrán chupado todas sus riquezas y dejado en la más absoluta miseria; habrán acusado la bancarrota de nuestra Patria, que débil, empobrecida y maniatada se encontrará inerme para defender sus fronteras, su honor y sus instituciones. Por lo que a mí respecta, tengo la conciencia tranquilla y nadie podrá acusarme de promover la revolución por miras personales, pues está en la conciencia nacional que hice todo los posible para llegar a un arreglo pacífico y estuve dispuesto hasta a renunciar mi candidatura siempre que el general Díaz hubiese permitido a la Nación designar aunque fuese al Vicepresidente de la República; pero, dominado por incomprensible orgullo y por inaudita en una revolución antes de ceder un ápice, antes de devolver al pueblo un átomo de sus derechos, antes de cumplir, aunque fuese en las postrimerías de su vida, parte de las promesas que hizo en la Noria y Tuxtepec. Él mismo justificó la presente revolución cuando dijo: “Que ningún ciudadano se imponga y perpetúe en el ejercicio del poder y esta será la última revolución”. Si en el ánimo del general Díaz hubiesen pesado más los intereses de la Patria que los sórdidos intereses de él y de sus consejeros, hubiera evitado esta revolución, haciendo algunas concesiones al pueblo; pero ya que no lo hizo... ¡tanto mejor!, el cambio será más rápido y más radical, pues el pueblo mexicano, en vez de lamentarse como un cobarde, aceptará como un valiente el reto, y ya que el general Díaz pretende apoyarse en la fuerza bruta para imponerle un yugo ignominioso, el pueblo recurrirá a esa misma fuerza para sacudirse ese yugo, para arrojar a ese hombre funesto del poder y para reconquistar su libertad.·


IMÁGENES DE LA MODERNIDAD

1.EL PORFIRIATO Y LA MODERNIDAD Tradición y futuro

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4.LA CONSTITUCIÓN DE 1917 Las demandas sociales Los Diputados Constituyentes. Retrato.

Casasola. Mujer baja de un carruaje en el Hipódromo la Condesa. México, ca. 1905. Fondo Archivo Casasola, inv. 112013. ©conaculta. inah.sinafo.fn.méxico

Durante la Revolución se afirmó el carácter propagandístico, informativo y documental de la fotografía. La Decena Trágica fue uno de los episodios más registrados, al igual que el Congreso Constituyente. La utilidad del quehacer fotográfico entre los constitucionalistas fue notoria en la presencia reiterada de autores como José Mendoza, Jesús Abitia, entre otros. El retrato juega funciones simbólicas, perpetúa a los personajes en el sentido más próximo a su idea de autorepresentación. Los Constituyentes no son una excepción al respecto, personifican a los sectores de clase media que ascendieron socialmente durante el proceso revolucionario y aspiraban a una presentación pública acorde a sus nuevos estilos de vida. Del inventario gráfico sobre el Constituyente hemos rescatado dos imágenes que se incluyen en la exposición. En la primera, Venustiano Carranza posa con los diputados de Sinaloa, Sonora, Chihuahua y Baja California. El encuadre de esta foto, y de la serie a que pertenece, remarca la jerarquía del Primer Jefe al colocarlo con insistencia al centro de la misma; además, ofrece una particularidad de la fotografía del siglo XX: legibilidad de la expresión facial. La condición social de los legisladores y el primer mandatario constitucionalista se subraya a través de trajes, chalecos y sombreros que portaban, así como en el bastón sostenido por Venustiano Carranza; atributo que, al mismo tiempo, intentó acentuar su liderazgo político en la época. La dignidad que sugiere la imagen se basó en el estatus que permitía ostentar una indumentaria al estilo urbano europeo. Resulta importante que las vistas no descartan ornamentos de poder fincados en elementos arquitectónicos de origen clásico. Prueba de lo anterior son las columnas delimitando encuadres. El lujo de la primera imagen contrasta con la segunda. Los taquígrafos del Congreso, anónimos por sus funciones en el evento, son registrados hasta cierto punto de forma similar, pero desprovistos del enaltecimiento iconográfico.

2.CAUDILLOS Planes y programas revolucionarios

5.NACIONALISMO REVOLUCIONARIO La institucionalización del discurso

Casasola. Banquete en Palacio Nacional. Ciudad de México, 6 de diciembre de 1914. Fondo Archivo Casasola, inv. 5706. ©conaculta. inah.sinafo.fn.méxico

Casasola. Mitin obrero-estudiantil de apoyo por la expropiación de la industria petrolera. Ciudad de México, mayo de 1938. Fondo Archivo Casasola, inv. 6365. ©conaculta. inah.sinafo.fn.méxico

3.LA GUERRA CIVIL Y SUS RAZONES Las tropas, las armas, los transportes; élites y regiones: las batallas.

6.TRADICIÓN Y FUTURO La gente común y la cultura material

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IMÁGENES DE LA MODERNIDAD

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Las guerras civiles son de gran importancia en la historia mexicana. A través de una de ellas surgió México como nación independiente. En lo sucesivo, caudillos y caciques,“hombres fuertes” de las distintas regiones del país, apoyaron algún grupo de poder para imponer sus ideologías e intereses, o al menos trataron. Fue a través de una revolución que Porfirio Díaz llegó al poder en 1876 y fue otra la que lo motivó a renunciar en 1911.

Casasola. Fila durante el reparto de alimentos en la hambruna de Ciudad de México. ca. 1915 Fondo Archivo Casasola, inv. 5146. ©conaculta. inah.sinafo.fn.méxico

Casasola. Soldados y simpatizantes felicistas durante la Decena Trágica. Ciudad de México, febrero de 1913. Fondo Archivo Casasola, inv. 5262. ©conaculta. inah.sinafo.fn.méxico

Para principios del siglo XX la antigua élite mexicana estaba en desventaja con los capitales extranjeros, una de las familias que había perdido poder económico fue la de Francisco I. Madero, quien fundó el Partido Antirreeleccionista, con el que pretendió contender por la presidencia de la república en 1910, sin embargo fue encarcelado tiempo antes de los comicios. Por otro lado, el Partido Liberal Mexicano (PLM) aglutinaba en sus filas a trabajadores, intelectuales y jornaleros que dentro de su programa político proponían una sociedad donde hubiese justicia social. Además del PLM hubo otras organizaciones que solicitaron al gobierno de Díaz la restitución de sus tierras, que con base en las Leyes de Reforma habían beneficiado a hacendados y empresas extranjeras. Éstos fueron los motivos que los distintos sectores tuvieron para participar en una guerra civil que hoy conocemos como Revolución Mexicana. Con la suscripción al Plan de San Luis muchos de estos grupos se unieron para derrocar al gobierno del octogenario Porfirio Díaz. Su contenido fue básicamente político y se tuvieron que hacer algunas modificaciones para poder sumar a los grupos campesinos que participaron en la lucha armada. Sin embargo, el movimiento maderista no fue único, en Baja California de enero a junio de 1911 hubo enfrentamientos entre el ejército, apoyado por milicias de voluntarios, y un grupo armado heterogéneo entre los que había simpatizantes del PLM. La Toma de Ciudad Juárez, por los grupos revolucionarios, y los tumultos frente a Palacio Nacional motivaron la renuncia de Porfirio Díaz. Tras las elecciones de 1911, Madero fue nombrado presidente. Su periodo fue accidentado, ya que a los pocos días de su nombramiento el Ejército Libertador del Sur, liderado por Emiliano Zapata, se levantó en armas de nuevo debido a que no se cumplían sus expectativas de recobrar tierras de cultivo. Para marzo de 1912 Pascual Orozco, uno de los principales responsables de la Toma de Ciudad Juárez, se levantó en armas contra Madero, por no haber sido partícipe del gabinete. En octubre del mismo año Félix Díaz, “El sobrino de su tío”, hizo lo propio en Veracruz. Esto demostró que el gobierno de transición pacífica que buscaba Madero no tuvo apoyo de ningún sector: por un lado los políticos porfiristas lo veían débil en la aplicación de las leyes, por otro los ejércitos campesinos le retiraron el apoyo debido a que conservó la estructura político-militar del antiguo régimen. La clase política mexicana, acostumbrada a la figura del hombre fuerte, vio en este periodo uno de los más intensos momentos de caos. El 9 de febrero de 1913 simpatizantes de Félix Díaz lo liberaron de la prisión militar de Santiago Tlatelolco, iniciando con ello un golpe de estado que fructificó gracias a la alianza hecha con el general Victoriano Huerta quien con anterioridad


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fue nombrado defensor del gobierno por Madero; Huerta fue designado presidente tras la renuncia y posterior asesinato de Madero. A este momento se le conoce como la Decena Trágica. Integrantes de la emergente clase revolucionaria desconocieron el gobierno de Huerta. Venustiano Carranza emite el Plan de Guadalupe con el que convoca a los ejércitos populares a formar el Ejército Constitucionalista, se le suman Álvaro Obregón y posteriormente Francisco Villa. Emiliano Zapata se mantiene al margen pero realiza una lucha paralela en el sur. Debido a que el gobierno de Huerta careció de apoyo popular tuvo que recurrir a la leva para hacer frente a los ejércitos revolucionarios, sin embargo en muchas ocasiones, los reclutas desertaban y se unían al movimiento insurgente. Un factor de influencia fue el bloqueo de los puertos del Golfo de México y la toma del puerto de Veracruz por el ejército norteamericano, ya que no permitieron la entrada de pertrechos de guerra para el gobierno federal. Para julio de 1914, Victoriano Huerta dejó la presidencia y el país. Tras el triunfo del movimiento insurgente, se estableció la Soberana Convención Revolucionaria en Ciudad de México, posteriormente se trasladó a Aguascalientes. Su fin era evitar rompimientos entre los diversos grupos revolucionarios y nombrar un presidente provisional. En noviembre la Convención solicita a Carranza, quién se había instituido presidente, que entregara el poder, ya que se nombró a Eulalio Gutiérrez encargado del ejecutivo. La negativa de Carranza originó la denominada Lucha de Facciones, iniciando un nuevo periodo de guerra civil en México. Los grupos armados estaban formados principalmente por campesinos, muchos de ellos indígenas. Se calcula que para fines de 1914 había 200 mil hombres y mujeres participando en los distintos ejércitos. A la crisis económica presentada durante toda la guerra se sumó la del campo, que tuvo una de sus manifestaciones más notorias en las hambrunas que se vivieron en las principales ciudades del país a cinco años de iniciada la lucha armada. Venustiano Carranza encargó a Álvaro Obregón tomar control de las zonas convencionalistas en el norte (villistas) y a Pablo González las del sur (zapatistas). Durante el primer semestre de 1915 tuvieron lugar los enfrentamientos en los que resultó vencedor el Ejército Convencionalista, el que ya había ganado batallas políticas con la Ley Agraria promulgada en ese mismo año y la alianza establecida con la Casa del Obrero Mundial. Para octubre, el gobierno de Carranza fue reconocido por los Estados Unidos. A partir de ese momento sus acciones se dirigieron a cooptar o aniquilar a los últimos grupos convencionalistas y a pacificar los movimientos regionales independientes que continuaban activos en el país.·

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Hugo Brehme. Regimiento de la artillería federal junto a un automóvil en una estación ferroviaria. ca. 1914 Fondo Felipe Teixidor, inv. 465620. ©conaculta. inah.sinafo.fn.méxico

Autor no identificado. Tropas posando frente a tren. Fondo Archivo Casasola, inv. 5064.©conaculta. inah.sinafo.fn.méxico

Casasola. Soldados federales se comunican por teléfono en el campo de batalla, rebelión orozquista. 1912. Fondo Archivo Casasola, inv. 36700. ©conaculta. inah.sinafo.fn.méxico

UN LABORATORIO EN MÉXICO

Los ejércitos, las armas y las tácticas La Revolución Mexicana, o mejor dicho la guerra civil en México, fue un espacio de pruebas de las nuevas tecnologías, lo que a su vez llevó a la creación de nuevas tácticas militares, mismas que posteriormente se aplicaron en especial forma durante la Primera Guerra Mundial. Se comenzó a hacer uso combinado de ametralladoras y artillería, en posiciones fijas, para soportar y repeler las cargas de caballería e infantería. Fue esta táctica la que le dio la victoria a Álvaro Obregón al frente de los constitucionalistas, en la Batalla de Celaya donde venció al Ejército Convencionalista liderado por Francisco Villa. El uso de los aviones pasó de ser únicamente de reconocimiento al de actores principales dentro del proceso revolucionario. Esto se demuestra con el hecho de que la Batalla de Topolobampo, el 14 de abril de 1914, fue donde se realizó el primer combate aeronaval de la historia, donde los buques cañoneros Guerrero y Morelos, leales a Victoriano Huerta, fueron bombardeados por los biplanos Sonora y Pájaro Azul, del Cuerpo del Noroeste del Ejército Constitucionalista. Otro hecho destacable, fue el uso del blindaje en automóviles y carros de ferrocarril para el transporte de tropas a los lugares de batalla. Fue con este tipo de innovaciones militares que se desarrolló la Revolución Mexicana. Así pues, ésta fue un laboratorio de pruebas tanto de tácticas como de armamentos, teniendo importancia e influencia en la Primera Guerra Mundial, así como la Guerra Civil Española la tuvó en la Segunda Guerra Mundial, sólo que nuestro movimiento inició para deponer un dictador, no para instaurarlo.·

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Autor no identificado. Hombres dirigiendo tránsito. ca. 1922. Fondo Archivo Casasola, inv. 276340. ©conaculta. inah.sinafo.fn.méxico

LA GENTE COMÚN Y LA CULTURA MATERIAL Las fotografías resultan especialmente importantes para ubicar indicios de la cultura material del pasado. Los textos historiográficos se han centrado tradicionalmente en la Revolución Mexicana como momento fundacional, así como en las secuelas del proceso, motivos o incluso desencantos, pero difícilmente en el transcurrir cotidiano de la vida en las tres primeras décadas del siglo XX. Esta sección comparte una serie de miradas sobre aquellos años y, en particular, sobre la metamorfosis silenciosa que parece operarse en viviendas, calles y demás espacios públicos de la Ciudad de México. La imagen de la pulquería conocida

como El triunfo de la onda fría nos remite a una atmósfera notablemente rural de la ciudad, que puede observarse en el vestuario que los transeúntes portan inmersos en la rutina. Las diferencias de clase entre los ciudadanos se observan en la moda que su capacidad económica les permite presumir, por eso las condiciones o aspiraciones de la clase media se visten de traje mientras que el obrero, que va mutando su indumentaria campesina, luce el overol. Las multitudes al margen del progreso aún conservan la manta y la pobreza no puede ocultarse tras la ropa sintética o la mezclilla.

Otras vistas enfocan su atención en tecnología o moda. Una barbería denota artefactos especializados para gustos particulares por género; en ciertos sectores sociales la mujer redefinirá su atuendo con sombreros cloche, vestidos cortos y ropa holgada. Resulta útil insistir en los elementos de la imagen: un ejército masculino atiende a clientela femenina, lo cual indica una sugestiva variante de sus relaciones. El México moderno es un lugar de claroscuros y grises. La representación de penuria y marginalidad, que provocó quejas y escándalos en las buenas conciencias durante la proyección de Los Olvidados, parece replicar episodios descono-

cidos a los que les resulta común. Tina Modotti comparte paisajes de la miseria social en la época postrevolucionaria, mientras sintetiza lo documental con la intención de resaltar las formas en la imagen. La fotografía mexicana de los años veinte y treinta, como planteó Rebeca Monroy Nasr, revela una serie de rasgos iconográficos que se encuentran entre la continuidad y la ruptura: entre el caos vial y la tradición del sombrero que protege del sol a quien no tiene mayor opción que desplazarse con sus propios medios físicos. Las fotografías susurran que el futuro nos alcanzó durante los años treinta.·


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El registro visual de la Revolución Mexicana es muy amplio y fue realizado por incontables fotógrafos nacionales y extranjeros. Estas evidencias se conservan gracias a la formación de colecciones privadas y públicas que conforman el patrimonio fotográfico de nuestro país. Una de ellas es la iniciada por Agustín Casasola que se estima reúne más de 400 autores (no todos identificados). La exposición Imágenes de la Modernidad. Proyectos y expectativas en la Revolución Mexicana, 1910-1940, se integra por documentos fotográficos resguardados por la Fototeca Nacional del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Esta selección incluye imágenes de estudio y de exteriores que van del retrato a la fotografía de prensa, de autores que han destacado por su perspectiva y sus técnicas de trabajo. En esta muestra encontramos el deseo de crear testimonios visuales de las experiencias vividas por los fotógrafos y sus contemporáneos. Cada una, es producto de una intensión y deja abierta su lectura a la mirada de quien la observa, a la vez que tiende puentes entre el pasado, el presente y el futuro, y enriquece el imaginario sobre este periodo de nuestra historia.·

Autor no identificado. El maestro Manuel Ramos y Eduardo Melhado, entre otros. ca. 1915 Fondo Archivo Casasola, inv. 276194. ©conaculta. inah.sinafo.fn.méxico

Agustín Víctor Casasola Nació en la Ciudad de México en 1874. Trabajó para los diarios nacionales El Tiempo y El Imparcial. Para 1912 fundó una agencia fotográfica que brindaba servicios a periódicos, revistas y otros medios particulares y gubernamentales. Esta agencia dio paso al Archivo Casasola. A partir de la década de los veinte estuvo al frente del Departamento Central de Fotografía de la Nación. Realizó el registro y colección de fotografías sobre la vida social y política del DF. Murió en 1938. (Img. 1)

Charles B. Waite Nació en Akron, Ohio, Estados Unidos, en 1861. Arribó a México con su familia en 1896. Realizó reportajes de los descubrimientos arqueológicos en Mitla. Tomó fotografías de paisajes y tipos mexicanos que fueron publicados en tarjetas postales y álbumes. Vivió en México aproximadamente diecisiete años, pero partió del país debido al movimiento revolucionario. (Img. 2) (Véase página 11 para créditos de las imágenes 1 - 9)


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Guillermo Kahlo Nació en Baden-Baden, Alemania, en 1872. Llegó a México a la edad de 19 años. Con motivo del Centenario de la Independencia de México, a petición de José Yves Limantour, Ministro de Hacienda, Kahlo viajó por México para realizar un registro fotográfico de monumentos con valor histórico y arquitectónico. Actualmente ese registro se encuentra en el Fondo que lleva su nombre. Falleció en 1941. (Img. 3)

Manuel Ramos Fotógrafo mexicano nacido en San Luis Potosi (1874-1945). Su registro fotográfico incluye alrededor de 8,500 imágenes. Sus imágenes fueron publicadas en diversos periódicos y revistas por lo que es considerado uno de los pioneros del fotoperiodismo mexicano. (Img. 6)

Hugo Brehme Eisenach, Alemania, 1882-Ciudad de México, 1954. Llegó a la Ciudad de México en el año de 1908 con el fin de fotografiar la Revolución Mexicana. Fue un profesional de la fotografía que inició sus estudios en Alemania a finales del siglo XIX. Constante viajero preocupado por dar a conocer su trabajo fotográfico en revistas dentro y fuera del país. En 1926 publicaron en Alemania su libro México Pintoresco, donde muestra retratos de paisajes y arquitectura. Ganador de varios premios, entre ellos el otorgado en 1929 con motivo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla. (Img. 4)

Tina Modotti Nació en Udine, Italia, en 1896. Llegó a México en 1918, donde murió de un ataque al corazón en 1942. Su carrera fotográfica comenzó hacia 1923 al lado de Edward Weston, con él desarrolló temas como desnudos, retratos, vida cotidiana y naturaleza en el contexto mexicano. Fue colaboradora de El Machete y amiga cercana a los muralistas mexicanos. En 1936 fue expulsada del país. Su obra fotográfica ha sido incluida en diversas publicaciones. (Img. 7)

Jesús H. Abitia Garcés Batuchic, Chihuahua, 13 de abril de 1881-Ciudad de México, 8 de diciembre de 1960. Realizó fotografías de estudio y exteriores. Es considerado uno de los pioneros del cine documental de México. Registró imágenes de la campaña militar de Álvaro Obregón entre 1913 y 1925, de quien fue amigo y simpatizante. Hacia 1920 fue distribuidor de Kodak en el país y estableció un estudio cinematográfico en la Ciudad de México. Sus filmaciones se destruyeron en un incendio en 1947 y sólo se lograron conservar sus fotografías. (Img. 5)

Winfield Scott Fue un fotógrafo probablemente de origen estadounidense. Llegó a México y se estableció en Ocotlán, Jalisco, en 1905. Se sabe que fue socio durante un tiempo de Charles B. Waite, con quien realizó una serie de imágenes durante una corrida de toros en la Plaza Bucareli que fueron publicadas en El Mundo como el primer fotorreportaje de la fiesta brava. Existe un amplio registro de vistas del país realizadas entre 1900 y 1915. (Img. 8)


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DEL INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA

Casassola. Enrique Flores Magón, periodista, junto a vagon de ferrocarril, retrato. 1923. Fondo Jorge Guerra, inv. 15436. ©conaculta. inah.sinafo.fn.méxico

Casassola. Lázaro Cárdenas conversando con campesinos. ca. 1932-1933. Fondo Archivo Casassola, inv. 52267. ©conaculta. inah.sinafo.fn.méxico

Créditos de imágenes en páginas 9-10. Img. 1 Agustín Víctor Casassola. Personas huyen de la ciudad durante la Decena Trágica. Ciudad de México, febrero de 1913. Fondo Archivo Casassola, inv. 5664. ©conaculta.inah.sinafo.fn.méxico Img. 2 C.B. Waite. Trabajadores en una finca cafetalera. Chiapas, ca. 1900. Fondo C.B. Waite/Scott, inv. 120517. ©conaculta.inah.sinafo.fn.méxico Img. 3 Guillermo Kahlo. Puente de Metlac. Barranca de Metlac, Veracruz, 1903. Fondo Familia Álvarez Bravo Urbajtel, inv. 843539. ©conaculta.inah. sinafo.fn.méxico Img. 4 Hugo Brehme. Los generales revolucionarios Emiliano y Eufemio Zapata con sus esposas en el hotel Moctezuma. Cuernavaca, 1911. Fondo Archivo Casasola, inv. 5672. ©conaculta.inah.sinafo. fn.méxico Img. 5 Jesús H. Abitia Garcés. Álvaro Obregón y tropa. Mazatlán, agosto 1914. Fondo Jorge Guerra, inv. 374015. ©conaculta.inah.sinafo.fn.méxico Img. 6 Manuel Ramos. Desfile. Ciudad de México, 16 de septiembre de 1910. Fondo Archivo Casasola, inv. 287362. ©conaculta.inah.sinafo.fn.méxico Img. 7 Tina Modotti. Ciudad de México, ca. 1925. Fondo Tina Modotti, inv. 35297. ©conaculta. inah.sinafo.fn.méxico Img. 8 Winfield Scott. Niño. ca. 1906. Fondo C. B. Waite/ W. Scott, inv. 120397. ©conaculta.inah. sinafo.fn.méxico FUENTES: Estela Treviño, 160 años de fotografía en México. México: Conaculta, CENART, Centro de la Imagen, Editorial Océano de México, 2004; Emma Cecilia García Krinsky, Imaginario y fotografía en México, 1839-1970. México: Conaculta-INAH, Lunwerg Editores, 2005. Heliodoro J. Gutiérrez. Gente reunida en Ciudad Juárez tras el triunfo de Madero. Ciudad Juárez, mayo de 1911. Fondo Jorge Guerra, inv. 373903. ©conaculta. inah.sinafo.fn.méxico

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Casasola. Militares a caballo desfilan frente al Palacio Nacional por los festejos del Centenario.Ciudad de México, 16 de septiembre de 1910. Fondo Archivo Casasola, inv. 34191.©conaculta. inah.sinafo.fn.méxico

LA FOTOTECA NACIONAL DEL INAH La Fototeca Nacional del Instituto Nacional de Antropología e Historia se ubica en la ciudad de Pachuca, Hidalgo. Fue creada en 1976 cuando el gobierno federal adquirió el Archivo Casasola. En la actualidad resguarda el acervo fotográfico más importante de México, integrado por más de cuarenta colecciones que dan cuenta de la historia de la fotografía y la historia de nuestro país desde el siglo XIX. El fondo Archivo Casasola es uno de los más conocidos por reunir imágenes de la Revolución Mexicana que forman parte del imaginario nacional, sin embargo poco sabemos sobre sus autores, pues se estima que incluye el trabajo de más de 400 de ellos, sin haber sido todos identificados. La Fototeca es la sede del Sistema Nacional de Fototecas (sinafo), creado en 1993. Se trata de "un órgano sin precedentes en América Latina, con el objetivo de normar y coordinar la conservación, catalogación, digitalización y reproducción de los archivos fotográficos bajo custodia del INAH". Es un espacio abierto al público (previa cita), que también cuenta con el Museo de la Fotografía y una sala de consulta en el Distrito Federal. Para mayores informes consultar su página de internet en: www.gobiernodigital.inah.gob.mx/ mener/index.php?contentPagina=11 Autor no identificado. Tropa de leva con escolta federales. ca. 1911. Fondo Archivo Casasola, inv. 5780. ©conaculta. inah.sinafo.fn.méxico


Imagenes de la Modernidad