Issuu on Google+

INSTITUTO PROFESIONAL DR. VIRGINIO GÓMEZ PREVENCIÓN DE RIESGOS - CHILLÁN

ASIGNATURA

:

SEGURIDAD INDUSTRIAL I

PROFESOR

:

JAIME SANDOVAL G.

ALUMNO

:

.

BRIGADAS CONTRA INCENDIOS Las Brigadas contra incendio privadas han venido siendo utilizadas por empresas y organizaciones desde hace mucho tiempo. Distintas definiciones han sido dadas respecto de ellas, y muchos criterios se han presentado sobre su organización y funcionamiento. En busca de dar una definición extensiva que se pueda aplicar a la gran mayoría de ellas; tenemos: “BRIGADA CONTRA INCENDIO PRIVADA es un grupo de acción de emergencia, debidamente entrenado y equipado, organizado y al servicio de una empresa o institución, cuyo objetivo es minimizar las lesiones y pérdidas que se puedan producir como consecuencia de incendios y emergencias relacionadas, desarrollando una acción inmediata que le permita suprimir el fuego, o controlarlo mientras se hace presente el Cuerpo de Bomberos local o el organismo de socorro indicado”. De acuerdo a lo anterior, las Brigadas contemplan requisitos definidos: a) Disponibilidad permanente b) Acción inmediata c) Respuesta a riesgos específicos d) Entrenamiento especializado e) Equipamiento especializado f) Ambito de acción restringido g) Orientación al control de pérdidas Dentro del plan de emergencia el papel de la Brigada está orientado al control del evento que inicia la emergencia. La Brigada no reemplaza la actuación de Bomberos. Lo más importante a tener en cuenta es que una Brigada es una respuesta específica a las condiciones, características y riesgos presentes en una empresa en particular. Por lo tanto, cualquier estructuración debe hacerse en función de la empresa misma. 1. COMPOSICIÓN DE LA BRIGADA 1.1. Quienes pueden pertenecer: - Los que quieran ser - Los que estén físicamente y psicológicamente aptos - Los que permanezcan en las instalaciones - Quienes tengan estabilidad laboral - Los que puedan abandonar sus funciones 1.2. Cuántos deben ser?. Los necesarios para atender los posibles eventos esperados con los equipos disponibles. En cada turno laboral debe haber un número adecuado de partidas (1 líder y 3 brigadistas) para cubrir las diferentes áreas en forma eficiente. 2. PROCESO DE CAPACITACIÓN DE LA BRIGADA FASE 1. FORMACIÓN: Entrenamiento inicial con alta intensidad limitado a los conocimientos básicos indispensables para la operación en las condiciones y circunstancias de la empresa. 1

INSTITUTO PROFESIONAL DR. VIRGINIO GÓMEZ PREVENCIÓN DE RIESGOS - CHILLÁN FASE 2. MANTENIMIENTO: Refuerzo de destrezas. Generalmente se refiere a la repetición de los procedimientos operativos establecidos. Es de carácter netamente práctico. FASE 3. RECICLAJE: Formación teórica-práctica con inclusión de nuevos temas y ampliación de conocimientos ya adquiridos. Está orientada a la motivación del personal. 3. ERRORES COMUNES DE LA BRIGADA CONTRA INCENDIO A continuación se presentan los 10 errores más comunes que interfieren la organización y dificultan el cumplimiento de los objetivos de la Brigada. ERROR Nº 1 CONFUNDIR LOS OBJETIVOS CON LA FORMA DE ALCANZARLOS. La mayoría de las personas piensan que el objetivo de las Brigadas es combatir incendios, cuando realmente su objetivo es MINIMIZAR lesiones y pérdidas. Una de las formas de lograrlo es controlando los eventos que se presentan. Esta confusión entre objetivos y métodos resulta en que el control de los incendios se logra con un nivel de pérdidas muy superior al que se pudiera esperar razonablemente. También resulta lo anterior en un equipamiento inadecuado de la Brigada y en una composición deficitaria. ERROR Nº 2 QUERER REMPLAZAR A LOS BOMBEROS. La acción de las Brigadas está orientada a una respuesta rápida para suprimir el fuego en su primera fase, cuando todavía es fácil hacerlo. En caso contrario, controlar los incendios mientras arriban los Bomberos. Salvo excepciones que así lo requieren por falta de Cuerpo de Bomberos local, el pretender reemplazar a los Bomberos resulta invariablemente en la práctica difundida y funesta de no notificarlos oportunamente y solo hacerlo cuando la Brigada “no puede” con el incendio. Aquellos que argumentan cono justificación para no llamar inicialmente al Cuerpo de Bomberos, que su Brigada es técnicamente superior a ellos, deberían pensar también que al “no poder” con el fuego, los Bomberos locales tampoco podrán hacerlo. Esta forma de pensar trae también como resultado una mayor inversión en equipos y recursos y algunos problemas legales por responsabilidad a terceros, o inconvenientes con las compañías de seguros en caso de reclamos por siniestros. ERROR Nº 3 DETERMINAR EL NÚMERO DE COMPONENTES EN FUNCIÓN DE UN PORCENTAJE. Existe la tendencia generalizada de aplicar la fórmula del 10% (u otro porcentaje) sobre el total de empleados con que cuenta la compañía para determinar la composición de la Brigada. Quienes así actúan, deben tener presente que un porcentaje – cualquiera que el sea- de un número pequeño, es una cantidad de personas de pronto insuficiente para controlar un fuego: si es de un número grande, resulta en una Brigada demasiado numerosa, con la dificultad y costo excesivo para su dotación y administración. Siendo la Brigada Contra Incendio un grupo de respuesta a una situación de riesgo específica, su composición debe ser adecuada a los recursos necesarios para el control de dicho riesgo. Objetivamente el número de integrantes se determina en función del tipo y cantidad de equipos a utilizar, al número y extensión de los edificios a proteger, y al régimen de operación de la Empresa. En otras palabras, las acciones que se esperan cumplir determinan cuantas personas se requieren para cumplirlas. La necesidad de respuesta inmediata puede requerir que en ciertas instalaciones muy dispersas, se establezcan unidades de choque paralelas. ERROR Nº 4 PENSAR QUE LOS INCENDIOS REQUIEREN MENOS GENTE EN LA NOCHE. El control de los incendios en un mismo sitio y condiciones, necesita de cierta cantidad de recursos humanos. En vista de que los incendios pueden presentarse en cualquier momento, estos recursos deberán estar disponibles durante TODO EL TIEMPO. Por lo tanto no es justificable la costumbre de disminuir el número de componentes de la Brigada para los turnos nocturnos, a menos que el 2

INSTITUTO PROFESIONAL DR. VIRGINIO GÓMEZ PREVENCIÓN DE RIESGOS - CHILLÁN mayor número en los turnos del día correspondan a un excedente sobre el grupo mínimo estimado como indispensable. La regla de oro es: si para controlar un fuego posible se ha estimado necesario cierta cantidad de personas, un número menor posiblemente no podrá hacerlo. ERROR Nº 5 CONFORMAR LA BRIGADA CON PERSONAS QUE NO SE TIENEN. El estar en la nómina de una organización no es suficiente para garantizar que su membresía en la Brigada resultará en su actuación en caso de siniestro. Siendo los incendios hechos fortuitos y aleatorios, su ocurrencia no está condicionada a horarios, y por lo tanto quienes se supone deben controlarlos, requieren de disponibilidad inmediata y permanente. Algunas organizaciones de emergencia vinculan a personas que por la índole de su trabajo tienen permanencia limitada dentro de las instalaciones de la empresa (el personal de ventas, por ejemplo), o que estando dentro de ellas tengan dificultad en abandonar su puesto de trabajo (en caso de los calderistas y vigilantes), comprometiendo de esta forma la acción de la Brigada en el momento en que se lo requiera. Especial cuidado debe tenerse con personal recién contratado en las empresas, sobre el cual no se conozca su situación de estabilidad inmediata. El costo de entrenar una sola persona para completar la Brigada es casi el mismo que para entrenar toda la Brigada. ERROR Nº 6 ADIESTRAR EN CONDICIONES DIFERENTES A LAS ESPERADAS. La gran ventaja de las Brigadas Contra Incendio privadas es que pueden y deberían conocer cada uno de los riesgos a enfrentar, lo cual les facilita el adecuar su respuesta aumentando así su eficiencia. Cuando se esperan incendios de estructura o contenido en interiores, las prácticas deberán efectuarse en condiciones similares, también en interiores. La mayoría de las Brigadas acostumbran limitar sus ejercicios de adiestramiento a espacios abiertos y las prácticas de extinción a bandejas con líquidos inflamables. Una de las finalidades de los simulacros de emergencia es acostumbrar al Brigadista a unos procedimientos y condiciones; por lo tanto, cuando el incendio se produzca dentro de una bodega –por ejemplo- y en materiales diferentes, la experiencia adquirida en la práctica no podrá ser aplicada y convertirá al Brigadista en un principiante. Situación similar se tiene en aquellas Brigadas que efectúan su adiestramiento regular utilizando equipos diferentes a los disponibles en su empresa, o que esta no posee. Esto es más evidente cuando algunos Cuerpos de Bomberos prestan asistencia educativa a las empresas y utilizan para ello equipos no usuales como plataformas articuladas y colchones inflables. La espectacularidad y vistosidad de los entrenamientos no significa necesariamente mejor preparación. ERROR Nº 7 CONFUNDIR BRIGADAS INCIPIENTES CON BRIGADAS ESTRUCTURALES. Los incendios que por su extensión, o por las condiciones de producción de humo requieren la utilización de equipo diferente al considerado de “primer auxilio” (extintores y mangueras pequeñas) o requiere de aparatos de entrenamiento especializado (equipos de protección respiratoria autocontenidos), no se consideran ya incendios incipientes, comúnmente llamados “AMAGOS”, pasando a ser lo que se denomina INCENDIOS ESTRUCTURALES O DECLARADOS. Cuando se ha estructurado una Brigada Incipiente deberá respetarse el límite de acción restringido exclusivamente a amagos de incendio. Es común en las Brigadas no definir claramente su carácter, poniendo en peligro la integridad de los Brigadistas. Para ser considerada “Brigada Estructural” (apta para incendios declarados) además de un entrenamiento adecuado deberá estar dotada de los equipos. No puede una Brigada pretender combatir un fuego declarado si no se tiene una red hidráulica adecuada, por ejemplo. ERROR Nº 8 NO DESARROLLAR LABORES DE SALVAMENTO. Una de las actividades que más dramáticamente se reflejan en las pérdidas finales en caso de incendio, es la del salvamento. Gran parte de las pérdidas son causadas por el agua, el vapor de agua, los humos con sus componentes corrosivos y las acciones mecánicas de los bomberos, la 3

INSTITUTO PROFESIONAL DR. VIRGINIO GÓMEZ PREVENCIÓN DE RIESGOS - CHILLÁN mayoría de ellas evitables. Una encuesta realizada entre más de 780 personas de seguridad asistentes a seminarios en diferentes países y cuyas empresas tenían Brigadas Contra Incendio, mostró que ninguna de ellas estaba dotada de “Cubierta de salvamento” como mínimo. Tampoco habían recibido entrenamiento en técnicas de salvamento, ventilación y drenaje. Su entrenamiento estaba centrado exclusivamente en combate de incendios (manejo de mangueras y extintores). Este enfoque es consecuencia del error número 1, al no entender el objetivo real de las Brigadas. ERROR Nº 9 OLVIDAR QUE LA EFICACIA SE DETERMINA CUANDO SE ENFRENTA EL INCENDIO. Si bien es cierto que los integrantes de las Brigada Contra Incendio pueden cooperar en las labores de prevención de incendios, no debemos olvidar que esta responsabilidad recae en cada persona de la empresa, y en especial en aquellas con funciones de supervisión o mando de personal, con la asesoría del Departamento de Seguridad, Siendo la Brigada un grupo de choque, el medio fundamental para lograr sus objetivos es el combate de los incendios, para su control y posterior extinción. Por lo tanto, a pesar de que la prevención debe ocupar un lugar destacado en las actividades de la Brigada, la porción más importante y significativa de su tiempo se debe utilizar en prepararse operativamente para acciones de emergencia. Muchos pueden y deben hacer prevención; pocos están en capacidad de combatir incendios. ERROR Nº 10 ANTEPONER OTROS INTERESES A LA PROPIA SEGURIDAD. En caso de emergencia en una empresa la seguridad de ocupantes y de las instalaciones dependen de la acción de su grupo especializado. Para que sus integrantes puedan alcanzar los objetivos propuestos, es requisito fundamental el garantizar su propia integridad. Un Brigadista lesionado o muerto en acción, no solo disminuye la capacidad operativa del grupo, sino que representa un grave problema adicional para la organización. Además, una persona lesionada es la negación del objetivo de la Brigada. Los accidentes en acciones de emergencia corresponden a violación de reglas de seguridad establecidas y reconocidas, cuyo cumplimiento debe ser enseñado y estrictamente exigido desde las sesiones de entrenamiento. Las acciones durante un incendio son reflejo del adiestramiento recibido: el no hacer énfasis en la seguridad, más que un error, es un pecado descalificador en los instructores y jefes de Brigada. Las Brigadas estructurales deben estar dotadas de equipos de protección personal consistente de casco, botas, guantes y chaquetas que cumplan especificaciones para labores de combate de incendio, así como de equipos de protección respiratoria autocontenidos SCBA, únicos permitidos para estas actividades. Por más entrenamiento que tenga un Brigadista, en caso de un incendio declarado en un espacio cerrado, no podrá actuar a menos que tenga un SCBA. No se exagera si afirmamos que la seguridad debe significar el 50% del entrenamiento, ya que ello es el requisito para alcanzar sus objetivos. En combate de incendios el fin no justifica los medios por cuanto los medios condicionan el logro del fin. SELECCION DE PERSONAL Y PREVENCION DE RIESGOS EN INTEGRANTES DE BRIGADAS DE INCENDIOS Y RESCATE. (Extraído de “Psicología de la Emergencia” de Cristian Araya Molina) Hace pocos días observamos a un grupo de niños que antes de iniciar un partido de fútbol decían casi al unísono elijamos, elijamos!, y a continuación iban seleccionando del grupo a quien consideraban el mejor hombre. El más hábil de los seleccionados obtuvo el mejor equipo y, por ende, el mejor rendimiento. Pues bien, pareciera que esta idea de que existen hombres mejores para cada función o actividad la encontramos ya en los niños. Análogamente en el trabajo ocurre algo similar. Así es como la selección de personal en cualquier actividad, constituye hoy en día una inversión laboral, social y económica. Laboral, por el rendimiento y eficiencia que se obtiene de parte del personal al evitar el costo emocional y humano que conlleva la insatisfacción en un trabajo que no agrada. Esto generalmente concluye en una neurosis laboral. en la recurrencia permanente a enfermedades físicas, licencias médicas o. lo que es peor, a accidentes del trabajo; 4

INSTITUTO PROFESIONAL DR. VIRGINIO GÓMEZ PREVENCIÓN DE RIESGOS - CHILLÁN económicas, por el fracaso que significa no contar con la persona adecuada e idónea y al mismo tiempo por el riesgo que corre tanto el funcionario como la infraestructura de la fábrica o industria y oficina. Cada profesión, actividad y oficio requiere de ciertas características. Por ejemplo, un cajero de banco debe poseer destreza perceptiva, atención, tolerancia a la fatiga; un relacionador público, simpatía, motivación por lo que le hablen, cualquiera sea la naturaleza del contenido. Del mismo modo, el integrante de una brigada contra incendios o grupo de rescate debe ser portador de un conjunto de características físicas y psicológicas que lo hagan apto y habiliten para tantos desafíos que tendrá que enfrentar, donde un error, por pequeño que sea, puede tener consecuencias insospechadas. En la elección de un rol laboral observamos aspectos muy interesantes de analizar. Es característico el tono de voz de los monjes, la vestimenta formal de los abogados y el pelo largo de muchos artistas. Del mismo modo, los psicólogos han hecho interesantes observaciones acerca de las patologías más frecuentes en algunas actividades. Se ha llamado a la demencia la enfermedad de los profesores. Emilio Mira, luego de hacer más de 6.000 observaciones en España, afirma que las toxicomanías abundan en los estudiantes de Filosofía y Teología; los delirios de persecución en los policías, los rasgos epilépticos en las empleadas domésticas, las neurastenias entre los telegrafistas, etc. Para el autor, existen dos explicaciones posibles acerca de este fenómeno. Habría una preselección, es decir, anterior a la enfermedad, a la elección de la profesión y, en otros casos, la profesión ejerce una acción directa sobre el comportamiento, donde el oficio sería elemento de morbilidad. Es mi opinión que la profesión puede actuar también como elemento patoplástico de una enfermedad, por ejemplo, un individuo muy responsable y cuidadoso en sus cuentas al comenzar a trabajar con bastante dinero ajeno comete una estafa. Del mismo modo, como observamos estas patologías en los oficios o profesiones mencionadas, en los integrantes de un grupo de rescate debemos evitar la presencia de personas contraindicadas para cumplir este rol. Se debe descartar a individuos epilépticos, psicóticos (en todas sus formas), deficientes mentales, alcohólicos, toxicómanos, hipotónicos musculares, etc. 1 Personalidad deseable. En cuanto a las características de personalidad optamos por un ideal: el hombre prudente, seguro y decidido. Se descartan personas agresivas y amantes del peligro, «sujetos legales, pero antijurídicos» como suelo llamarlos, es decir, el típico individuo que siempre está entreverado en problemas, riesgos y conflictos que tienen y no tienen que ver con el asunto. Estas personas se caracterizan por la habilidad para resistir y burlar normas establecidas, tanto en la vida civil como en sus actividades laborales, y no poseen la capacidad de representarse el peligro en sí mismos, y esta actitud puede llevar a otros a exhibicionismos estériles. La inestabilidad emocional es otro elemento que incide en la producción de accidentes. El sujeto alterado emocionalmente ve la realidad como un prisma diferente; donde existe riesgo aprecia seguridad y viceversa, debido a sus núcleos autodestructivos en su personalidad. Muchos accidentes de cualquier orden los causan personas perturbadas emocionalmente. Tenemos como referencia los accidentes de tránsito, cuyo número llega a cifras casi dramáticas. Psicológicamente nuestros conductores «programan inconscientemente» su fatal destino. Si consideramos que ello ocurre en situaciones normales, con mayor razón puede suceder en situaciones de emergencia. De ahí la importancia y necesidad de seleccionar al personal para esta actividad, que dejó de ser una afición como lo fue en sus albores y ha pasado a ser una auténtica profesión que exige personal idóneo y normal. Otra característica de personalidad que contraindica la Inclusión de un postulante en grupos de rescate, es la dificultad de ponerse en el lugar de otro. Me refiero al concepto de empatía, actualmente muy en boga en la Psicología Social y en boca de la gente. Esta capacidad se traducirá en nuestra actividad de emergencia, en motivación y criterio para decidir en conciencia, cuando vale la pena el riesgo o incluso dar la vida. 5

INSTITUTO PROFESIONAL DR. VIRGINIO GÓMEZ PREVENCIÓN DE RIESGOS - CHILLÁN Especial mención merecen los psicópatas, que siempre gozarán con el dolor ajeno o los bebedores excesivos, que son proclives a los accidentes y llevan a los demás a riesgos innecesarios. Un grupo de rescate, debido a la naturaleza de las funciones y labores que cumple, debe ser siempre muy cohesionado y homogéneo. Estas dos características facilitarán su labor y redoblarán sus energías en los actos de servicio que se requiera. La salud mental y física constituirán un capital constante que se traducirá en eficiencia, prevención de riesgos y seguridad en la acción. 2 Inteligencia requerida. Hasta aquí nos hemos referido a las patologías mayores y a las características de personalidad contraindicadas. Pero esto no es todo. Nos queda un punto fundamental que se relaciona con la inteligencia. Tradicionalmente los autores la han definido «como aquella capacidad de aplicar experiencias a situaciones nuevas y también como la capacidad de predecir los efectos de una acción. Para actuar en emergencias, como mínimo el integrante del grupo de rescate deberá ser portador de un C.I. Normal Promedio. La frecuencia con que se accidentan las personas de bajo C.I. es mayor que las personas portadoras de C.I. Normal. En una ocasión pregunté a un muchacho limítrofe por qué y cómo había caído al cruzar una ventana. Su respuesta fue muy singular: «coloqué un palito, subí y se quebró». El relato fue coherente y bueno, incluso tierno. La secuencia de su acción muy lógica. Sin embargo, no consideró su peso, ni la resistencia de! madero ni tampoco el riesgo que había en su acción, es decir, no pudo anticiparse a las consecuencias de su conducta. Los ejemplos que podríamos citar son numerosos y tal vez cada uno de ustedes recuerde alguno patético. Lo que sí nos queda claro es que la inteligencia es una de las variables esenciales en la selección de personal, para integrar grupos de rescate. Pero no basta sólo ser inteligente para tener éxito en esta actividad (y en general en la vida). Específicamente la labor de emergencias, junto a la inteligencia, características de personalidad y entrenamiento constante, requiere de condiciones innatas. Tenemos también el caso de personas normales, tanto en personalidad como en inteligencia, que no poseen condiciones para este tipo de actividades. Recuerdo el caso de un vigilante que sufría enormemente por la posibilidad de tener algún problema en su función. Esto llegó a tal extremo que presentaba una sintomatología psicosomática que desapareció al reubicarlo laboralmente. La edad además es condición importante. Si bien la juventud es en muchas ocasiones impulsiva y debe ser armonizada y controlada por los mayores, también las personas de edad se deterioran psicoorgánicamente perdiendo eficiencia, habilidad y destreza. El deterioro psicoorgánico normal comienza a los 25 años y es de un 1% hasta los 29. Desde los 30 años de edad hasta los 34 es de un 3% y ya entre los 50 y 54 años es de un 14%. Cabe señalar que este deterioro normal puede ser compensado, ser mayor o prematuro. El test de Wechsler y sus subescalas lo determinan y pasa a ser un instrumento de gran utilidad para la prevención de riesgos. Por ello se debe examinar periódicamente al personal con el fin de evaluar psicométrica y clínicamente su estado. La preparación y selección del personal tiende a dignificar y hacer cada día más idónea la participación en grupos de rescate, ya que la responsabilidad que implica es enorme. La complejidad de la vida actual requiere de personal altamente capacitado para enfrentar satisfactoriamente cualquier situación de emergencia sea natural o provocada por el hombre. Los hombres poseen diversas características que son determinadas desde lo genético hasta la literatura, pasando por lo ambiental. Ilustrativo al respecto resulta un texto de Freedman, Carlsmith y Sean: «La diferencia entre los seres humanos es impresionante. Sus conductas, actitudes, pensamientos, sentimientos y valores presentan un número casi ilimitado de variaciones. Hablan centenares de idiomas diferentes y la mayoría de las personas son incapaces de entender a otras de idiomas distintos. Creen en centenares de dioses, en una Trinidad, en un Dios o en ningún Dios. En algunas culturas los hombres tienen muchas mujeres, en otras sólo una, y en otras las mujeres tienen diversos maridos. La posición para las relaciones sexuales en una cultura es considerada 6

INSTITUTO PROFESIONAL DR. VIRGINIO GÓMEZ PREVENCIÓN DE RIESGOS - CHILLÁN indecente en otra y viceversa. En algunas culturas es prohibido comer cerdo, en otras dicho plato es una especialidad. Algunas personas gustan diversas formas de insectos fritos y otras se sienten asqueadas. Casi todos los aspectos de la conducta (negocios, galanteo, matrimonio, amistad, intercambio, comunicación) varían de una cultura a otra». En este texto vemos la enorme cantidad de características y diferencias entre los hombres frente a este conjunto de diferencias. La selección de personal nos facilita la tarea de buscar un perfil para el integrante de grupos de rescate. Los diferentes rasgos de personalidad, el carácter, temperamento, motivaciones, fantasía y sentimientos determinan en gran medida la opción por pertenecer a grupos de emergencia. Así es como encontramos con mucha más frecuencia en un integrante de un grupo de rescate el deseo de ser héroe que en un oficinista, pero sabemos que el simple deseo no es suficiente, aunque sí muy necesario. He visto postulantes a grupos de rescate y emergencia, con una gran motivación, buena inteligencia, y, sin embargo, con una deficiente coordinación entre percepción y reacción motora. Sabido es que la propensión a accidentes por parte de sujetos con fallas de este orden es alta. También me ha correspondido ver los riesgos innecesarios que corren sujetos inteligentes, motivados, de buena coordinación, pero distraídos y sin la capacidad de priorizar la importancia de los estímulos presentes en una emergencia que, como sabemos, son múltiples y deben ser captados en su esencia y significado. Estas personas, por atender a algo sin importancia, pueden descuidar una labor prioritaria. Especial mención merecen aquellos sujetos de baja resistencia a la fatiga, ya que la labor en emergencias no tan sólo es ardua, sacrificada, sino en muchas ocasiones prolongada en el tiempo y en su intensidad física y psicológica. La fatiga, entendida como una actividad muscular prolongada, produce una mengua del trabajo sostenido según Siegel. El fatigado, señala el autor, desea descansar de todo tipo de actividad. Aquellos dichos populares como «colgó la toalla», «no se la pudo», «quedó lona», etc nos dan cuenta de este fenómeno psicológico de gran importancia para la Psicología de la Emergencia. Todas las precauciones que se tomen son pocas en nuestra actividad si queremos reducir riesgos y prevenir accidentes. Esto no es una exageración. Existe un conjunto de fenómenos sumamente complejos que están presentes en una emergencia y que requieren de personal apto para su cumplimiento. Por ello, la plena justificación de la selección del personal en tareas a veces tan difíciles necesita del concurso de numerosos factores tanto psíquicos, físicos y ambientales.

7


Brigadas