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ISSNe: 2215-9312 Volumen 1 / Número 2 Julio-Diciembre 2011 Dirección: Mónica Cuellar Editor general: Carlos-Roberto Peña-Barrera editor@sapiensresearch.org Comité editorial / Editores de secciones c-Dra. Anna Barrera (Polonia) c-Dra. Nadine Haas (Luxemburgo) PhD. Alejandra Ojeda-Sampson (México) Dra. Miriam Pardo-Fariña (Chile) Dra. Adelia Miglievich (Brasil) c-Dra. Angélica De Sena (Argentina) PhD. Anayra O. Santory-Jorge (Puerto Rico) Dra. Mercedes Castillo (Colombia) Ms. Rosa-María Martínez (Colombia) PhD. Nicola Caon (Italia) Arte visual de la portada

Fernando Cadenas (España) http://issuu.com/fernandocadenas http://fernandocadenasblog.blogspot.com/ fernando.cadenas@gmail.com Para el Boletín Científico Sapiens Research, que los autores envíen sus contribuciones, sean artes visuales o escritos, significa que, para el caso de los últimos, no han sido ni serán publicados en otro medio de comunicación en papel o electrónico; pero, para el caso de los primeros, no tendrá ningún inconveniente en publicar aquellas que hayan sido plasmadas en otros medios de comunicación. Para esta publicación, que se haga una breve reseña de los autores, información de contacto, publicaciones y links de sus producciones es muy importante. Por tal razón, resaltar el perfil de los autores y sus capacidades es de gran interés. No obstante, el contenido de los escritos publicados es de exclusiva responsabilidad de los autores, y no refleja necesariamente la filosofía del BCSR.

www.sapiensresearch.org Editor general: Carlos-Roberto Peña-Barrera editor@sapiensresearch.org Colaboran en este número Fernando Cadenas (España) Salvador Dellutri (Argentina) Dora Cajías (Bolivia) Roque Álvez (Uruguay) y Hortensia Silla (España) Daniela-Alexandra Célleri-Endara (Ecuador) Frank Müller (Alemania) Vanessa Núñez-Handal (El Salvador) Corinna Walter (Alemania) Marcela González-Barrientos (Chile) Inmaculada Jauregui-Balenciaga y Pablo Méndez-Gallo (España) María-Eugenia Boito y Juliana Huergo (Argentina) Pilar Arcidiácono, Laura Pautassi y Carla Zibecchi (Argentina) Patricia Aguirre (Argentina) Adrián Scribano y Martin Eynard (Argentina) Luitgarde Oliveira-Cavalcanti (Brasil) Gerônimo Leitão y Jonas Delecave (Brasil) Yuiza Martínez-Rivera (Puerto Rico/México) Etienne Helmer (Francia) El Boletín Científico Sapiens Research (BCSR) es un publicación semestral (enerojulio), electrónica, de libre acceso y descarga, editada por el grupo Sapiens Research, cuyo objetivo principal es visibilizar artículos de investigación-reflexión a la comunidad científica y académica internacional, bajo el contexto de diferentes secciones (Latín-A, Psique, Sociologando, Sofando y Urbis), que son editadas por reconocidas investigadoras de distintos países de Europa y América. También publica otro tipo de artículos, desde otras secciones de interés cultural y general. Finalmente, este medio de comunicación también da a conocer el Ranking USapiens Colombia, clasificación de instituciones de educación superior según indicadores de investigación. http://www.facebook.com/pages/Boletin-Cientifico-SapiensResearch/181844285178334 http://issuu.com/sapiens-research

Llamado a artículos de investigación-reflexión

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Editorial: El efecto «Wall-e» en la comunidad científico-académica? Por Carlos-Roberto Peña-Barrera (Colombia)

1

Reflexiones: Borges y la ceguera Por Salvador Dellutri (Argentina)

2-3

Billetes: Cinco Bolivianos: Adela Zamudio, ausente pero no perdida Por Dora Cajías (Bolivia)

4-5

Diálogos: Incendios/Microorganismos Por Roque Álvez (Uruguay) y Hortensia Silla (España)

6-12

Latín-A: Jóvenes indígenas (kichwa-otavalos) entre etnicidad, clase y género Por Daniela-Alexandra Célleri-Endara (Ecuador)

13-16

Latín-A: Transnacionalización e informalidad en la las políticas de «rescate» en el centro histórico de Ciudad de México Por Frank Müller (Alemania)

17-21

Latín-A: «Dios tenía miedo» de la conformación de la identidad actual salvadoreña Por Vanessa Núñez-Handal (El Salvador)

22-26

Latín-A: Supremacía y lealtad en los conflictos por la supremacía regional en América del Sur Por Corinna Walter (Alemania)

27-31

Psique: Trabajando contra la violencia de sexo/género Por Marcela González-Barrientos (Chile)

32-40

Psique: Fenomenología de la violencia Por Inmaculada Jauregui-Balenciaga y Pablo Méndez-Gallo (España)

41-48

Sociologando: El hambre como punto de origen y de llegada de las políticas alimentarias vigentes Por María-Eugenia Boito y Juliana Huergo (Argentina)

49-53

Sociologando: Respuestas estatales en torno a la alimentación y al cuidado: los casos de los Programas de Transferencia Condicionadas de Ingreso y el Plan de Seguridad Alimentaria en Argentina Por Pilar Arcidiácono, Laura Pautassi y Carla Zibecchi (Argentina)

54-59

Sociologando: Reflexiones sobre las nuevas formas del hambre en el siglo XXI: la obesidad de la escasez Por Patricia Aguirre (Argentina)

60-64

Sociologando: Hambre individual, subjetivo y social (reflexiones alrededor de las aristas límite del cuerpo) Por Adrián Scribano y Martin Eynard (Argentina)

65-69

Sociologando: A fome como tabu e a luta de Josué de Castro Por Luitgarde Oliveira-Cavalcanti (Brasil)

70-74

Urbis: O programa Morar Carioca e a urbanização de favelas da cidade do Rio de Janeiro Por Gerônimo Leitão y Jonas Delecave (Brasil)

75-80

Urbis: Hacia el urbanismo social Por Yuiza Martínez-Rivera (Puerto Rico/México)

81-87

Urbis: La ciudad contemporánea, ¿una polis sin política? Por Etienne Helmer (Francia)

88-91

Ranking U-Sapiens Colombia 2010_2 Por Carlos-Roberto Peña-Barrera (Colombia)

92-101

U-Sapiens Ranking Colombia 2010_2 (english version) By Carlos-Roberto Peña-Barrera (Colombia)

102-108

Índice de autores

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Pautas para autores y arbitraje

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Vol. 1 (2)-2011 / ISSN-e: 2215-9312

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Llamado a artículos de investigación-reflexión Volumen 2, Número 1, 2012

Sección Latín-A América Latina ante catástrofes pasadas y futuras

Editoras Por c-Dra. Anna Barrera (Polonia) y c-Dra. Nadine Haas (c-Dra. Luxemburgo)

El próximo número se dedicará al tema de las catástrofes naturales en América Latina, sean estas pasadas o futuras, reales o imaginarias. Por su ubicación geográfica en la cercanía del cinturón de fuego del Pacífico, pero también por fenómenos como huracanes o tormentas tropicales, la región ha sufrido desde siempre catástrofes que no sólo causaron considerables pérdidas materiales sino que también cobraron cientos de miles de vidas humanas. Estos fenómenos naturales se convierten en «catástrofes» en la medida que conllevan impactos devastadores para los seres humanos involucrados. Tales eventos constituyen una interrupción brusca y violenta del orden regular de las cosas. En pocos instantes, cualquier proceso en desarrollo se puede interrumpir, forzando a las personas o sociedades afectadas a empezar desde cero. Está de más recordar los terremotos ocurridos en Haití y Chile en el año 2010, o el huracán Mitch que destrozó la costa caribeña de Centroamérica en el 1998. En México D.F., todos recuerdan el gran terremoto del 1985 y las tragedias humanas ocurridas en ese entonces. Como éstos, muchos otros países latinoamericanos parecen estar bajo una constante amenaza de parte de las fuerzas incontenibles de la naturaleza. Hay varias regiones que experimentan, de manera periódica, inundaciones de dimensiones considerables, y otras cuyas poblaciones han vivido desde generaciones en la vecindad inmediata de volcanes activos como el Tungurahua en la sierra ecuatoriana. Ante estos escenarios, nos preguntamos: ¿cómo es la vida colectiva en circunstancias de desastre? ¿Cómo es la relación vida individual-inminencia de la catástrofe? ¿De qué manera afecta la psique colectiva de una sociedad el saberse amenazado por fuerzas telúricas incontrolables? ¿Hasta qué grado concuerdan las percepciones de poblaciones expuestas a peligros con las evaluaciones de riesgo científicos? ¿Cómo se organizan los pueblos afectados? De igual forma valdría la pena analizar las estrategias, subsumidas bajo el término «gestión de riesgos», que han sido proporcionadas por institutos científicos, actores políticos y organismos internacionales: ¿Hacia dónde apuntan estas estrategias, y qué tan factible ha resultado su implementación hasta ahora? Tomando en cuenta que es más oportuno, incluso desde la perspectiva económica, invertir en la prevención de riesgos en vez de tener que administrar los impactos del desastre, sería interesante estudiar de manera más detallada algunos ejemplos de tales proyectos de prevención. El sentirse expuesto a catástrofes inminentes también provoca reacciones y movimientos de otra índole. Es así que también es válido preguntar qué tienen que ver esos escenarios catastróficos con la aparición de visiones apocalípticas y la proliferación de publicaciones New Age y esotéricas. Cabe mencionar el ejemplo del «fenómeno del 2012», que denomina un conjunto de creencias apocalípticas basadas en una interpretación del calendario maya cuya afluencia parece aumentar en tanto se acerca la fecha del pronosticado «fin del mundo». Este es sólo un aspecto de la fuerte presencia de visiones apocalípticas en la región mesoamericana (véase p. ej. algunos textos de Carlos Monsiváis) que lleva a preguntar si existe una correlación entre estas visiones y la tierra movediza en la que surgen. Existe un consenso entre los expertos acerca de la necesidad de aportes de distintas disciplinas para formular propuestas integrales para el manejo de problemas ocasionados por peligros ambientales y sus consecuencias. Consecuentemente, queremos generar un debate sobre el tema de las catástrofes naturales reuniendo contribuciones desde diferentes perspectivas. La sección puede incluir, a modo de ejemplo, artículos que analizan el trauma colectivo después de una catástrofe desde la psicología social, entrevistas con sobrevivientes o testimonios desde el campo de la cooperación al desarrollo, interpretaciones de textos literarios o películas que giran alrededor de terremotos o huracanes, investigaciones históricas o análisis desde las ciencias naturales de erupciones volcánicas y otros riesgos, etc. Por lo consiguiente, se invita a hacer contribuciones desde las ciencias sociales y humanas, así como desde el ámbito práctico y experimental.

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Vol. 1 (2)-2011 / ISSN-e: 2215-9312

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Sección Psique Reflexiones sobre la adolescencia frente a los modos de comprensión y abordaje clínico

Editoras Por PhD. Alejandra Ojeda-Sampson (México) y Dra. Miriam Pardo-Fariña (Chile)

Cuando nos referimos al constructo de la adolescencia tendemos a situarla en un determinado punto del desarrollo evolutivo del ser humano, cuyo inicio se establece una vez transitado el tiempo de la pubertad. Desde esa perspectiva cronológica, la adolescencia conlleva una serie de interrogantes asociadas a cambios físicos, psicológicos y sociales que, en su conjunto, irán dando cuenta de una determinada organización de la personalidad del adolescente tendiente a consolidarse hacia los inicios de la vida adulta. Tanto la psicología, la psiquiatría como el psicoanálisis, han teorizado acerca de este tiempo del ser humano enfatizando distintas aristas de este constructo en donde se han considerado, por ejemplo, especificaciones a nivel de sistema nervioso central, características de la personalidad, comportamiento grupal de los adolescentes, relación del adolescente con sus padres y hermanos, funcionamiento psicodinámico, narcisismo, así como distintas temáticas y dificultades que se acentúan en esta etapa y que se constituyen en ejes de reflexión y abordaje. Tal es el caso de los cambios a nivel de transformaciones neurológicas, trastornos de la personalidad, identidad e identificación, la función de la autoridad, escolarización y aprendizaje, el tránsito por el complejo de Edipo, los grupos de pertenencia y sus implicancias, así como problemas específicos asociados a trastornos alimenticios y del estado de ánimo, impulsividad, entre otros. Desde una mirada temporal, la psicología y la psiquiatría se han preocupado por entender el mundo adolescente desde el plano individual, familiar y social, estableciendo una serie de especificaciones propias de la adolescencia, las que se han constituido en criterios orientadores tanto para los padres, familiares, docentes y profesionales dedicados a tratar con esta edad evolutiva. Algunos autores desde el psicoanálisis, han abordado la adolescencia como un segundo período de individuación (Peter Blos), planteando las oscilaciones del adolescente entre polos de regresión y progresión, dependencia y autonomía respectivamente, y en donde las figuras parentales cobrarán relevancia en los procesos de identificación sexual y en el tránsito por este período tendiente a consolidar la personalidad. Del mismo modo, otros autores, tales como Paulina Kernberg, han enfatizado en investigaciones longitudinales mostrando hallazgos significativos acerca de la presencia de trastornos de personalidad en niños y adolescentes, proponiendo, al mismo tiempo, una explicación teórico-clínica acerca del funcionamiento psíquico en cada uno de los trastornos con apoyo en teorías psicoanalíticas (Freud, Klein, Mahler, entre muchos otros). Junto con lo anterior y para poner de manifiesto los contrastes teóricos al interior del mismo psicoanálisis, los aportes de Jacques Lacan conducen a entender el constructo de la adolescencia sin enfatizar el criterio cronológico de las llamadas etapas del desarrollo. Considerando sus reflexiones a partir de la noción de «sujeto», que es inconsciente y que no tiene edad, se pondrá en juego el énfasis relacionado con los tiempos de constitución subjetiva, cuya especificidad encontrará un lugar ineludible en el encuentro con la castración. Esta mirada psicoanalítica trabajará con el niño o con el adolescente, constructos evolutivos, pero apuntando siempre al sujeto del inconsciente, lo que orientará un trabajo clínico muy específico tendiente a reconocer a dicho sujeto, cuya existencia, ek-sistere (fuera de lugar), se produce en el intervalo que atraviesa el sentido que le ha sido propuesto para su vida. Los estudiosos de esta mirada clínica, trabajarán no sólo con el decir del paciente cuando habla, sino también con dicho decir enlazado en el dibujo y el juego, lo que conducirá a leer en tales textos gráficos y lúdicos los tiempos del sujeto. Considerando la diversidad de aportes al campo teórico y clínico desde la psicología, la psiquiatría y el psicoanálisis, la sección pensada en torno a la adolescencia abre un espacio para compartir dicho acervo teniendo en cuenta el sinnúmero de cambios por los cuales atraviesa el adolescente, cuya singularidad se juega en diversos contextos, familiar, escolar y social, y que pueden ser facilitadores o entorpecedores de su bienestar.

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Sección Sociologando Desafíos para el análisis social frente a las nuevas y viejas teorías para comprender el siglo XXI

Editoras Por Dra. Adelia Miglievich (Brasil) y c-Dra. Angélica De Sena (Argentina)

«Una de las particularidades que es muy evidente en las ciencias sociales, y, dentro de ellas, la sociología, es la multiperspectiva teórica. Esto significa, la posibilidad de construir diversos ámbitos de problematización para el abordaje de la realidad social (...) no se trata de postulados especulativos, sino 1 de verdaderas redes conceptuales, en base a las cuales se producen datos que organizan nuestra realidad social» . Los diversos autores, clásicos y contemporáneos, solo por nombrar algunos tales como Marx, Weber, Durkheim, Melucci, Bourdieu, Giddens, Parsons, en Latinoamérica Nun, Falleto, Cardoso, Murmis, configuran y analizan lo social con el objeto de construir conocimiento y hacer más comprensible la vida en sociedad, dado que sin 2 teoría(s) no hay ciencia(s) . Por ello se hace imprescindible la reflexión teórica, ya que «los procesos de representación de la vida intervienen y transforman la misma y son las teorías uno (no los únicos) de los componente básicos de los procesos de representación-modificación. La capacidad 2 performativa de transformar el mundo nombrándolo es un atributo elemental de las teorías» . Si consideramos que las teorías son acciones que 2 combinan procesos complejos congnitivos-afectivos, que involucran tareas colectivas y una relación en tensión entre haceres-saber y conocimientos , la sociología se constituye en un espacio de discusión de conceptos y herramientas analíticas que permiten el fortalecimiento de las ciencias sociales latinoamericanas en el contexto de los debates mundiales. Y que requiere de revisiones y estudios constantes para hacer frente a viejos y nuevos problemas a partir de hoy y sus manifestaciones frente a las demandas para el tratamiento y la percepción a través de lentes diferentes. Desde esta perspectiva, la sección Sociologando se propone convocar a la reflexión teórica para revisar cuáles son los desafíos teóricos para el análisis social, las nuevas y viejas teorías para comprender el siglo XXI ________________________________ 1 2

Nievas, F. (2008). Introducción. En Nievas, F. (comp). Algunas cuestiones de sociología. Proyecto Editorial. Buenos Aires. Scribano, A. (2011). Prólogo. En Nievas, F. (comp). Aproximaciones sociológicas. Proyecto Editorial. Buenos Aires.

Sección Sofando La filosofía que se enseña y practica en América Latina

Por PhD. Anayra O. Santory-Jorge (Puerto Rico)

Hace unas semanas escribía en La Jornada el filósofo mexicano-argentino Enrique Dussel que, a su modo de ver, la filosofía tal y como se practica y enseña en la mayor parte de las universidades de América Latina adolece de dos limitaciones: En primer lugar, una visión eurocéntrica de la historia y de los problemas filosóficos, que lleva, por ejemplo, a pensar que la evolución de las filosofías griega y romana pasan directamente a la Edad Media latina, y rematan en la modernidad europea. Una línea recta pasaría de la antigüedad, por la dicha Europa medieval, hacia la modernidad. Esto lleva a despreciar, entre otros aspectos, a la filosofía que se ha practicado y practica en América Latina. Recuérdese que el profesor Antonio Rubio de la Universidad de México, a finales del siglo XVI, editó la Lógica en la que estudió René Descartes esa materia en 1612 en La Flèche. El otro defecto, en segundo lugar, que se encuentra frecuentemente en las escuelas filosóficas es que un estilo filosófico (por ejemplo, el analítico en Estados Unidos o en la Facultad de Filosofía de la UNAM) domina sobre otros estilos (como el llamado despectivamente continental: corrientes filosóficas tales como la fenomenología, la ontología existencial, el estructuralismo, el marxismo, etcétera) (25 de junio 2011, pág. 31) Para hacer que la historia de la filosofía advenga, finalmente, a la controversial era de la llamada globalización, Dussel propone superar el eurocentrismo en la enseñanza y la investigación y considerar tanto la filosofía analítica como las llamadas continental hilos vibrantes en el tapiz de corrientes y pensamientos filosóficos que descubriremos al incluir otros modos de hacer y pensar la filosofía. Le invitamos a compartir su opinión sobre la necesidad del ensanchamiento de la mira filosófica al que nos invita Dussel: (i) bien fuera desde los términos históricos que él propone, (ii) desde las perspectivas de otras subalternidades que puedan resultar importantes en la realidad o la historia de nuestros países, (iii) desde la necesidad o la posibilidad de articular un pensamiento descolonial o poscolonial o (iv) desde las bondades del paradigma filosófico vigente, si considerara usted que, en efecto, hay uno sólo.

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Vol. 1 (2)-2011 / ISSN-e: 2215-9312

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Estamos interesados no sólo en conocer su fundamentada opinión sobre el tema propuesto, sino en saber cómo se enseña o practica la filosofía en sus países, cuáles son los temas, los problemas o los autores que dominan los debates y cuál es su valoración crítica del estado de la filosofía por usted presentado.

Sección Urbis Sobre el urbanismo social y la nueva cuestión urbana

Por Dra. Mercedes Castiilo (Colombia) y Ms Rosa-María Martínez (Colombia)

Urbanismo es definido por el diccionario de la RAE como el conjunto de conocimientos relativos a la planificación, desarrollo, reforma y ampliación de los edificios y espacios de las ciudades, a la organización u ordenación de dichos edificios y espacios y a la concentración y distribución de la población 1 2 en ciudades (Tratado de urbanismo en RAE, 2009) , es decir, el urbanismo es una construcción del orden (Saravia, 2009) . También se habla del urbanismo como la ciencia del diseño, la construcción y el ordenamiento de las ciudades y, por extensión, del trazado urbano. Otra definición sería que el urbanismo es el arte de proyectar y construir las ciudades de forma que sean satisfechas todas las premisas que garantizan la vida digna de los hombres y la eficacia de la gran empresa que constituye la ciudad. Finalmente se le define como ciencia que se ocupa de la ordenación y desarrollo de la ciudad, la cual persigue, con la ayuda de todos los medios técnicos, y determina la mejor situación de las vías, edificios e instalaciones públicas, y de 3 las viviendas privadas, de modo que la población se asiente de forma cómoda, sana y agradable (Palma, 2009) . En resumen, se muestran definiciones del urbanismo como campo del saber, como práctica disciplinaria y construcción normativa y como resultado de esa aplicación. Sin embargo, todas estas definiciones le confieren a las personas y a las sociedades habitantes de las ciudades un carácter pasivo, y no consideran la innegable y definitiva concurrencia de las dinámicas sociales, demográficas, culturales, económicas y políticas en el crecimiento y la expansión de las ciudades. Aun cuando se diga que la orientación del urbanismo moderno ha ido más allá del aspecto físico porque, al ser un proceso continuo, afecta no sólo al diseño sino también cubre temas de reglamentación social, económica y política. ¿Pueden el diseño urbano y la normativa sobre ordenamiento contener expresiones como la llegada masiva de inmigrantes o de desplazados a determinados sectores de la ciudad, o el funcionamiento de economías subterráneas, clandestinas o mafiosas, o la expresión creciente de marginalidades en los centros urbanos o en los suburbios? ¿Acaso puede contener la explotación de esclavos modernos o romper el espiral de violencia 4 en los barrios o en las favelas? ¿Se plantea el urbanismo contener la promoción de procesos de especulación inmobiliaria y sobre los insumos en la industria de la construcción o la mercantilización de sectores de ciudad, por no decir, de ciudades completas? Quizás todas estas temáticas no correspondan realmente al urbanismo sino a la cuestión urbana en general, o quizás sí, porque entonces, ¿a qué se hace referencia cuando se habla de algo llamado urbanismo social? Realmente hay una preocupación cuando se dice que «el urbanismo social pone los instrumentos y recursos del urbanismo al servicio del ser humano y que bebe también de las fuentes de un urbanismo cívico que tiene como grandes pilares la transparencia y la participación ciudadana. Se trata, en definitiva, de un modelo de urbanismo sostenible, transparente y participativo, que busca proteger a los más débiles, que se preocupa por el pleno desarrollo de todos los barrios de la ciudad, que apuesta firmemente por la 5 construcción de vivienda protegida y que quiere mejorar la calidad de vida de nuestra generación, y de las generaciones que nos van a suceder» . La cuestión es si esta declaración trasciende las fronteras de lo meramente discursivo para materializarse de alguna manera. Para el desarrollo de la sesión «Urbis» se propone, entonces, la recepción de artículos que traten los temas mencionados, dando respuesta a tres interrogantes iniciales. ¿Qué se entiende hoy, o se debe entender, por urbanismo? ¿Es posible hablar de urbanismo social o esto es un contrasentido? ¿Y cuál es la cuestión urbana hoy? ________________________________ 1

Diccionario de la Real Academia Española. Vigésima segunda edición. Saravia, Manuel. Piraterías. En línea en http://urblog.org/index.php/Mundos/2009/01/15/p589#more589 3 Palma, Vanessa. Historia del Urbanismo. En línea en http://vaneslu-vanessa.blogspot.com/feeds/posts/default? orderby=updated 4 Como se planteaba el plan La Transformación de Medellín. Urbanismo Social 2004-2007. En línea en http://urbanismosocialmedellin.universia.net.co/home.jsp 5 Rodríguez Gómez de Celis, Alfonso. El urbanismo social. En Elpais.com. 12/09/2008. En línea en http://www.elpais.com/articulo/andalucia/urbanismo/social/elpepiespand. 2

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Vol. 1 (2)-2011 / p: 1 / ISSN-e: 2215-9312

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Editorial El efecto Wall-ee en la comunidad científico-académica académica Por Carlos-Roberto Peña-Barrera (editor general)

En 2008 muchos pudimos ver y reírnos con Wall-e, película animada producida por Pixar Pixar. Aquel pequeño y simpático robot nos llevó a ver un supuesto futuro basado en algunas cosas y experiencias que no son ajenas a nuestra realidad. Después de conocer a una robot de última generación, pasan a un escenario donde se ven unos humanos sumidos en la tecnología, cada quien en su pequeño espacio, donde podían conocerse mutuamente desde las vías virtuales. Aquellos seres regordetes, por cosas del destino que trae este “ET” hecho robot, de golpe se topan, se tocan... y se asustan porque, a pesar de estar tar “tan cerca” entre cuidadosas líneas programadas por computadoras, jamás se habían sentido sus pieles, su calor, su humanidad. Al ver aquella escena, me preguntaba si ello no era una cruda realidad que estaban viviendo tantas personas dentro de la comun comunidad científico-académica. académica. Están conectados todo el día a algo: sea su PC de escritorio, su portátil, su celular o móvil, ipad, iphone, y demás aparatos con Internet. Todo vibra, timbra, llega, sale, se apaga, se prende, etc. Quizá salen de aquella “Matrix”” para desconectarse por unas pocas horas solo cuando duermen, con el afán de despertarse para enchufarse enchufarse. Otro día más. Están en el PC en la oficina, contestan correos mientras están camino a casa, en casa quieren saber quién les ha respondido, y se conectan al mail o a cualquiera de las redes. Mientras los hijos, si son pequeños, o grandes también, esperan algo de atención, ellos están en sus pensamientos enchufados a la “Matrix”. No existe una comida servida en el comedor de la casa, porque todos comen men viendo TV o frente al PC. Están juntos, pero no hay diálogo. Todo se lo ha robado la radio, los videos, el chat, la película, el correo, el mensaje de texto... Cada quien se pone su pijama y se acuesta, después de haberse actualizado, como lo hacen los antivirus todos los días. Solo hace falta que salga un letrero de la cabeza que diga: “La base de datos se ha actualizado correctamente”. Los hijos se acostumbran a que sus padres no les lean un cuento antes de dormir, porque no hay tiempo. Mucho menos que hagan una oración de acción de gracias al gran Ingeniero, porque no tienen tiempo. Quizá un rápido “Hasta mañana”... y quizá un beso (para los que son un tanto tiernos),, pero nada más. Las esposas esperan en camita a que dialoguen, pero están muy cansados... para eso.. Ella no habla, se duerme. Él prende la TV y se le cierran sus ojos hasta que, horas después después, se abren para apagarlo, por lo menos a control remoto. Y empieza un nuevo día donde no hay abrazos, ni besos, no se tocan, casi que ni se ven, porque que los ojos están pegados aletargadamente en alguna pantalla, en espera de algún dato o información,, o sus dedos gordos se mueven a la velocidad del rayo porque están “hablando” con alguien a través de su Blackberry. Pasa el día con enemil reuniones, clas clases, trabajos, ensayos y más. Se ven más con la compañera de trabajo que con la amada. En suma, el efecto wall-e se ha apoderado de la gente, de sus mentes, de su tiempo, de su espacio.

¿Dónde quedó el calor de la piel? ¿Dónde quedó la mirada fija para escuchar char al hijo, al padre, a la madre? ¿Dónde quedó el abrazo, el beso, el amor? ¿En los mensajes de texto, en los correos, en las redes sociales? ¿Esto es una aporía? Por supuesto que no. ¿Es una disyuntiva? Claro que sí. Quizá estas recomendaciones les sirvan an a muchos para desenchufarse de lo uno y para humanizarse en lo otro: habitación No deje nada que se 1. Saque la TV, la radio o la PC de la habitación. encienda. Solo su corazón para mirar, hablar y sentir a su pareja. Si solo pensarlo le cuesta trabajo, es porque está es muy enchufado. Sin embargo, es cuestión de decisión. 2. Use el comedor. No solo es para las visitas o para colocar la comida de Navidad.. Desayune, almuerce y coma en el comedor, sin que nada eléctrico o electrónico esté prendido, prendido a menos que sea un tocadiscos. Mire a sus hijos a los ojos y dígales que los ama. Pregúnteles cómo se llama su mejor amigo o amiga. Cuénteles alguna experiencia de cuando usted era niño. Dé gracias por esa comida, que tanto anhelan esos millones de niños dell Cuerno de África. África No se levante hasta que todos hayan terminado. Y dele las gracias a la persona que cocinó. Si fue su esposa, un beso está bien. Aproveche este ambiente porque se convierte en el lugar indicado para dialogar. Y por favor, apague su celular o déjelo en vibración ración lejos, debajo de los cojines de la sala. 3. Salga a comprar lo del desayuno con sus hijos. Aproveche el trayecto para abrazarlos, preguntarles cómo están, enterarse de sus cosas y decirles que son un regalo del cielo. 4. Sea usted quien cocine el sábado en la mañana para su familia. Sí, haga unos buenos huevos con tomate y cebolla, y ajo. Su buen café o chocolate. Arepas, queso. Lo que más prefiera. Sírvales y trate de dejar lo mejor posible la cocina, así no lave la loza. Y siga los pasos del punto 2. 5. Cuando esté en casa, dedíquele edíquele el tiempo que requiera su conyugue conyu para hablar, pero no tanto de trabajo. trabajo Que se entere rapidamente está bien, pero que no sea eso el centro, y mucho menos si son cosas que no le han caído nada bien. Mírense a los ojos. No lo hagan ha al lado del TV ni del PC. Recuerde que si ya no hay más que cama y mesitas de noche en su cuarto, ese es el lugar especial. especial 6. Haga el gran esfuerzo de corregir esos exámenes o revisar esos trabajos en la madrugada. Le rinde más y luego tiene tiempo para estar en familia con los suyos, así sea en las carreras de entresemana. 7. Los que están en la vida investigativa siempre tienen algo nuevo en qué pensar... de su trabajo, de su profesión. Propóngase dejar todos esos pensamientos guardados fuera, antes de que llegue a casa. Solo retómelos si son extremadamente importantes, pero luego de que todos estén dormidos. Parece que no, pero son muchos (de de esta comunidad) comunidad los que no tienen vida diferente a la “Matrix”.. Se estresan, se enferman, y nada de eso que tanto han an hecho compra la paz en familia o el amor en la pareja.

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Vol. 1 (2)-2011 / pp: 2-3 / ISSN-e: 2215-9312

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Reflexiones: Borges y la ceguera Salvador Dellutri (Argentina-Tierra Firme)

Es imposible hablar de la ceguera de Borges sin caer en el lugar común de citar su Poema de los dones:

Nadie rebaje a lágrima o reproche Esta declaración de la maestría De Dios que con magnífica ironía Me dio a la vez los libros y la noche. Fue escrito en 1958 e incluido, dos años más tarde, en El Hacedor. Borges recibió dos dones simultáneos y contrapuestos: fue nombrado director de la Biblioteca Nacional en 1955 y, a la vez, toma conciencia de que tiene que abstenerse por completo de leer y escribir. Estaba rodeado de códices antiguos, enciclopedias, páginas impresas por Gutemberg, manuscritos miniados, atlas fantásticos, incunables... eran más de 800.000 volúmenes que compendiaban la cultura.

Desde ese momento, la ceguera fue uno de sus temas recurrentes, junto a los espejos y los laberintos. Lo vimos caminar por la calle Florida con la cabeza erguida, una característica que le daba majestad y señorío. No sospechábamos que esa postura se debía al consejo de un oftalmólogo que le había dicho que si se inclinaba, se le podía desprender del todo la retina. Pero no la vivió como tragedia, desgracia o frustración. En La rosa profunda confiesa:

«Al recorrer las páginas de este libro advierto con algún desagrado que la ceguera ocupa un lugar plañidero que no ocupa en mi vida. La ceguera es una clausura pero también es una liberación, una soledad propicia a las invenciones, una llave, un álgebra».

De esta ciudad de libros hizo dueño A unos ojos sin luz, que solo pueden Leer en la biblioteca de los sueños Los insensatos párrafos que ceden

Así lo entendió y lo vivió siempre. Por eso el extraño título del poema, donde equipara el don de los libros con el paradójico don de la noche. Un don es siempre una ofrenda o una capacidad que se nos otorga como beneficio. Lo contrario sería un castigo o una desgracia. Para Borges, la ceguera fue una dis-capacidad, en el cabal sentido de la palabra: era una capacidad distinta, diferente.

Las albas a su afán. En vano el día Les prodiga sus libros infinitos, Arduos como los arduos manuscritos Que perecieron en Alejandría.

En muchos de sus poemas, la ceguera está presente, pero es en El ciego, un poema recogido en El oro de los tigres, donde llega, con más justeza y profundidad a expresarla. Comienza hablando con recato en tercera persona, al mirarse como si fuera «El otro», pero luego pasa bruscamente por encima de sus pudores y asume la primera persona:

Es en ese lustro que comienza en 1955 cuando se ve precisado a usar bastón. Y se desliza por los infinitos laberintos de la Biblioteca a fin de valorar la fatalidad:

Lo han despojado del diverso mundo, De los rostros, que son lo que eran antes, De las cercanas calles, hoy distantes, Y del cóncavo azul, ayer profundo. De los libros le queda lo que deja La memoria, esa forma del olvido. Que retiene el formato, no el sentido, Y que los meros títulos refleja. El desnivel acecha. Cada paso Puede ser la caída. Soy el lento Prisionero de un tiempo soñoliento Que no marca su aurora ni su ocaso, Es de noche. No hay otros. Con el verso Debo labrar mi insípido universo.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca Exploro con el báculo indeciso, Yo que me figuraba el paraíso Bajo la especie de una biblioteca. La ceguera de Borges fue gradual. Su padre había muerto ciego, también su abuelo y un bisabuelo inglés. No debe extrañarnos que el problema lo obsesionara. En su Autobiografía publicada en 1970 dice:

«Mi ceguera había avanzado gradualmente desde mi infancia. No había nada particularmente patético o dramático en ella. A partir de 1927 sufrí ocho operaciones quirúrgicas en los ojos, pero al finalizar la década del cincuenta, cuando escribí mi “Poema de los dones”, yo estaba totalmente ciego».

Borges sostenía que la ceguera lo había beneficiado como artista:

«La ceguera es un modo de vida, un modo de vida que no es enteramente desdichado. Un escritor, y yo creo que en general todo hombre debe pensar que cuanto le ocurre es un instru-

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Sapiens Research Group mento. Todas las cosas nos han sido dadas para un fin y esto un artista lo debe sentir con más intensidad. Todo lo que nos ocurre, incluso las humillaciones, las desventuras, los bochornos, todo nos es dado como material, o como arcilla, para que modelemos nuestro arte». Su prosa fue creciendo en concisión; se despojó de las sorpresas del barroquismo para hacerse más directa. Sus poemas, largamente rumiados en soledad, están hechos de versos pulidos en los cuales la exactitud del adjetivo, asombroso e imprescindible, muestra la madurez de su pluma que, podemos afirmar sin exageración, ha sido la más brillante del siglo pasado. Fue la ceguera la que incentivó su prodigiosa memoria, que le permitía dar conferencias extensas y amenas, sin recurrir a la ayuda de notas. Pero también lo fue distanciando de otras realidades y mostraba sorprendentes ignorancias, como cuando comentaba asombrado que le habían contado que sus libros se vendían en los kioscos callejeros. Cuando en 1977 fue invitado a dar sus memorables Siete Conferencias en el Teatro Coliseo, eligió temas que, según sus propias palabras, lo habían obsesionado: «La Divina Comedia», «El budismo», «La cábala», «Las mil y una noches», etc. El último fue «La ceguera». Abordó el tema sin sentimentalismos ni complejos, y no solo habló de la ceguera como un don, sino que la caracterizó como dadora de dones. Según sus propias palabras:

«La ceguera es un don... me dio el anglosajón, me dio parcialmente el escandinavo, me dio el conocimiento de una literatura medieval que yo hubiera ignorado, me dio el haber escrito varios libros, buenos o malos, pero que justifican el momento en que se escribieron». Tal vez a la distancia comencemos a valorar a Borges no solo como el escritor incomparable que es, sino también como un ejemplo de que todas las cosas que nos suceden en la vida son oportunidades. Quiero concluir recordando una frase sobre la que escribí repetidas veces y me sirvió en muchos momentos cruciales de mi vida. Interrogado por un periodista acerca de cómo había encarado la ceguera dijo:

«Cuando me di cuenta que llegaba, me puse alerta. No pensé que algo terminaba. Me dije interiormente: algo está por comenzar». No existen adversidades sino oportunidades. Cada dificultad es una puerta abierta para crecer. Borges lo entendió así y es grande porque la oscuridad física le abrió los ojos a un universo más maravilloso, que podemos captar con nuestra visión. Por eso, ante cada adversidad, sirve decir: nada termina, algo está por comenzar. Cítese así: Dellutri, S. (2011). Borges y la ceguera. En: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 1 (2), pp. 2-3.

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Billetes: Cinco Bolivianos: Adela Zamudio, ausente, pero no perdida María-Dora Cajías-De Villa Gómez (1950-Bolivia-Fundación Cultural Huáscar Cajías) maninacajias_5@hotmail.com

ción básica, se dedicó a buscar lecturas, que dado el carácter provinciano de Cochabamba, no deben haber sido muy variadas. A pesar de ello, consiguió un nivel cultural que le permitió compartir espacios intelectuales, reservados celosamente para participantes masculinos. Años después, Adela Zamudio, ya reconocida como una figura de la cultura nacional, se vinculó ideológicamente al partido liberal que gobernó Bolivia desde 1899, como consecuencia de la Guerra Federal en la que venció a los conservadores. A partir de entonces se trasladaron de Sucre a La Paz los poderes ejecutivo y legislativo y esta ciudad se convirtió en la sede de gobierno.

Entre la correspondencia y varios manuscritos que se conservan de Adela Zamudio hay un texto especialmente significativo. Se trata de una carta dirigida a Alcides Arguedas, en la que expresa de forma bastante lacónica algunos datos biográficos. «En cuanto a mi biografía, puede reducirse a tres renglones: nací en Cochabamba, creo que el 55 ó 56. No tengo mi fe de edad. He pasado mi juventud a la cabeza de una madre enferma y mi edad madura como mi vejez, luchando penosamente por la vida. Mi madre, doña Modesta Ribero de Zamudio, fue paceña. Nieta de portugués por línea paterna y de francés por línea materna. Mi padre, Adolfo Zamudio, nació en Lima, de madre ecuatoriana y padre argentino. Mi abuelo, don Máximo Zamudio, figura en la lista de los próceres de la independencia argentina. Militó a las órdenes de Díaz Vélez». Por otro lado, en el archivo de la Catedral de Cochabamba se encuentra el documento que certifica el nacimiento de Paz Juana Plácida Adela Rafaela Zamudio Ribero, el día 11 de octubre de 1854. Por lo que ella misma señala y las investigaciones confirman, dentro de los parámetros de su época, Adela fue doblemente privilegiada: en lo social tenía sangre de militares que habían intervenido en la consolidación de la Independencia y de antepasados europeos; en lo económico perteneció, a pesar de la decadencia posterior, a una familia acaudalada, vinculada primero a la minería y después a propiedades agrícolas. Las niñas de clase alta podían educarse y ella lo hizo en el Beaterío de San Alberto, conocido por la práctica rígida en la obediencia y la disciplina. Allí y en la intimidad de su hogar la palabra escrita fue su refugio. Ya adolescente publicó algunos poemas bajo el seudónimo Soledad, escogido por su madre. En un medio de supremacía masculina, en el que las señoritas de clase media eran sólo figuras decorativas, dependientes primero del padre y después del esposo, la actividad intelectual y artística parecía ofrecer a las mujeres una salida decorosa, una opción para eludir la reclusión doméstica. Adela, que había recibido en el Beaterío sólo una educa-

Adela consiguió un nivel cultural que le permitió compartir espacios intelectuales, reservados celosamente para participantes masculinos. Consecuente con su temperamento contestatario y sobre todo defensor de los sectores oprimidos, Adela Zamudio se involucró en el nuevo proyecto político. Varios sectores como los huérfanos, los pobres y los ancianos recibieron su ayuda; su filantropía y altruismo la llevaron siempre cerca de quienes necesitaban asistencia social y afectiva; baste recordar las horas dedicadas a consolar enfermos y la campaña que organizó para proveer a las costureras de las máquinas necesarias para su trabajo. Su actividad más destacable fue la del magisterio. Publicó algunas reflexiones pedagógicas y textos de lectura para niños, inspirada en las ideas y prácticas que por ese momento acompañaban a un proyecto ambicioso de reforma educativa, que era una de las metas políticas de mayor significado para los gobiernos liberales. Fundó una escuela para señoritas que fue duramente combatida por sectores conservadores, a pesar de que su dedicación y argumentos le concedieron la suficiente autoridad moral como para combatir a la educación conservadora y clerical en defensa de otra, popular y laica. Ideas de una pedagogía renovadora y moderna fueron expuestas en artículos periodísticos y conferencias, pero alcanzaron su mayor repercusión en polémicas sostenidas con personajes públicos y autoridades eclesiásticas que rechazaban sus demandas. La más famosa fue la polémica sostenida con el padre Pierini. Su crítica a la educación religiosa y a la falsa moral de la sociedad cochabambina fueron los puntos más altos de la confrontación. Fue considerada valiente por unos, y atrevida por otros, ya que muy pocos subían la voz en contra del poder de la Iglesia Católica. Debió ser un verdadero escándalo como registra alguna prensa de la época el que, justamente en el momento de mayor recogimiento religioso como es la Cuaresma, Zamudio publicara el poema «Quo Vadis», que contiene una crítica directa contra la falta de virtud y humildad en las prácticas religiosas.

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Sapiens Research Group «Allá en los templos donde el culto impera / ¿Qué hay en el fondo? O lucro o vanidad. / ¡Cuán pocos son los que con fe sincera, / Te adoran en espíritu y verdad!» Con el mismo tono que tiene esta estrofa, el conjunto del poema mostró su espíritu fuertemente anticlerical. Hay que reconocer, sin embargo, que Zamudio se mostró siempre respetuosa de los Evangelios y profesó su religiosidad de manera desvinculada a la jerarquía eclesiástica. Pero su actitud tuvo un efecto contradictorio; elogios y rechazos se multiplicaron hasta alcanzar el punto más alto en el desagravio público que los círculos femeninos católicos enviaron hasta El Vaticano. A pesar de ello, Adela Zamudio mantuvo gran actividad en el magisterio, que combinó con su vocación literaria. Escribió novelas, cuentos y poemas y se mantuvo en la trinchera pública al combatir incansablemente a los convencionalismos, la hipocresía, la deshonestidad y, en general, las que para ella eran las lacras de la sociedad y, sobre todo, las de su propia clase social. Como ya hemos señalado, el primer intento de Zamudio, ligado a la enseñanza, había sido fundar una institución especialmente dirigida a las mujeres: la Academia de Dibujos y Pintura en la que, por espacio de cuatro años, instruyó en el arte a niñas y adolescentes. A los 45 años entró en el escalafón del magisterio cuando sus amigos liberales le ofrecieron un cargo como profesora en la Escuela de San Alberto. En 1905 creó la primera escuela fiscal para mujeres de Cochabamba con la denominación de Escuela Fiscal de Señoritas que, a su muerte, adoptó el nombre de Liceo de Señoritas Adela Zamudio. Desde la dirección de este establecimiento pudo proyectar varias ideas transformadoras en el campo pedagógico. No deja de ser curioso que en esa mente tan abierta y liberal para ejercer las nuevas ideas de enseñanza no tuvieran cabida también reglas menos rigurosas y estrictas, como por ejemplo en las normas de conducta impartidas en el establecimiento y en el rígido uniforme que debían vestir las alumnas. Es importante mencionar también que, entre sus preocupaciones pedagógicas, estuvo la de revisar los textos de enseñanza. Escribió, como se ha señalado, obras de teatro y libros de lectura infantiles, y elaboró un silabario en quechua en el que compartía la idea liberal de tomar en cuenta las lenguas indígenas dentro del proyecto educativo que se buscaba implementar.

los continuos ataques de sus adversarios ideológicos. A pesar de sus detractores, Adela fue famosa y reconocida públicamente en varias oportunidades, pero especialmente en dos que dejaron claro que había trascendido la resonancia regional para convertirse en una figura de talla nacional. En 1915 fue nombrada Mantenedora de los Juegos Florales del Círculo de Bellas Artes de La Paz y, en 1926, fue designada «Socia de Honor» del Círculo Literario y coronada en los Juegos Florales de esa institución, en la misma ciudad. Los intelectuales y escritores de la sede de gobierno habían sido parte de sus amistades y, aunque en alguna oportunidad no dieron críticas muy favorables a su obra literaria, fueron incondicionales al apoyarla en sus distintas polémicas. A pesar de que se han escrito nuevas aproximaciones a su obra, que su fotografía circuló por muchos años en los billetes de cinco bolivianos y que anualmente su cumpleaños es recordado porque esa fecha ha quedado designada como el Día de la Mujer en Bolivia, todavía «La alondra del Tunari» merece más y distintos análisis del conjunto de su obra, de su dimensión humana, de las distintas facetas de su personalidad. Adela Zamudio murió el 2 de junio de 1928, sin haber tenido nunca tregua ni descanso. Trabajó para mantenerse decorosamente, prestó muchas veces su voz a quienes la necesitaban, abarcó todas las actividades que la sociedad de su tiempo permitía a las mujeres pero, sobre todo, expresó su inconformismo aún a costa de no ser comprendida. Cítese así: Cajías-De Villa Gómez, M-D (2011). Cinco Bolivianos: Adela Zamudio, ausente, pero no perdida. En: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 1 (2), pp. 4-5.

A los 45 años entró en el escalafón del magisterio cuando sus amigos liberales le ofrecieron un cargo como profesora en la Escuela de San Alberto. En el ámbito privado, a partir de la primera década del siglo XX, la familia entró en un proceso irreversible de decadencia económica, a la que se sumó la muerte de su hermana Amalia. Al quedar Adela a cargo de sus tres sobrinos, le faltó tiempo para escribir y compartir con su círculo de amistades, por lo que su aislamiento se hizo paulatinamente mayor. A pesar de ello, siguió fiel a sus pasiones: la literatura y la enseñanza. Han quedado muchos textos inéditos y otros mutilados que están relacionados con ambas actividades. Además de su novela más conocida, Íntimas, sus poemarios y cuentos habría que considerar una serie de manuscritos donde están presentes pensamientos y reflexiones sobre la situación de la mujer, la religión, la práctica de la virtud y la justicia social. Adela Zamudio fue considerada por sus contemporáneos como una mujer rebelde, hermética e indescifrable. Los testimonios de sus parientes oponen a esa imagen la de una mujer sensible y tierna que sufrió profundamente por la muerte y las enfermedades de sus familiares más cercanos y por

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Diálogos: Entre incendios y microorganismos Por Hortensia Silla (España-Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos) y Roque G. Álvez Viera (Uruguay-Director Nacional de Bomberos) mhsilla@iata.csic.es, director.nacional@bomberos.gub.uy

Roque a Hortensia: ¿Cuánto lleva ejerciendo su profesión, y la misma ha sido vocacional?

Roque a Hortensia: ¿En su familia ya había algún biólogo o ha sido usted la excepción?

Hortensia: Mi profesión la ejerzo desde hace 36 años. Cuando acabé en la Universidad de Valencia, ingresé al Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) para realizar la tesis doctoral. Cuando leí la tesis doctoral, continué investigando en microbiología de alimentos. Mi trabajo es vocacional. Siempre me atrajeron las probetas y matraces. Soy muy curiosa y quiero saber qué pasa en los alimentos a nivel microscópico.

Hortensia: Soy la primera bióloga de mi familia. En casa son químicos y pedagogos. Estudié biológicas porque mi padre era un gran amante de la naturaleza, lo que ahora se llaman ecólogos. Era muy observador, aprendió las costumbres de animales y la fisiología de las plantas. Desde pequeña iba con mi padre por el campo y me explicaba todo lo referente a las plantas y animales que veíamos. Me apasionaba todo lo que nos rodea. Mi intención era ser zoóloga, pero no tuve suerte con los profesores. Dejó de gustarme la zoología y me decidí por la bioquímica y la biología molecular. Cuando acabé la licenciatura, me llamó mi profesor de biología molecular, Dr. D. Rafael Garro, para que hiciese la tesis doctoral con él en el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos. Desde entonces, como he dicho, estoy en el mismo centro, a excepción del año 1983, en el que me desplacé a Dinamarca para realizar una estancia postdoctoral en el Danish Meat Products Laboratory (Ministry of Agriculture) en Copenhague.

Hortensia a Roque: En su caso, ¿cómo nace esa vocación tan altruista? ¿Es por la influencia en la infancia de los coches tan espectaculares de bomberos, por la impresión que causan los bomberos como héroes ante la sociedad o porque, realmente, piensa en la ayuda humana? Roque: La profesión del Bombero es netamente vocacional. Necesita un determinado conjunto de cualidades y una preparación específica. No sólo exige la predisposición a ayudar al prójimo en situaciones de riesgo sino una preparación física durísima y un conocimiento suficiente de otros oficios que, eventualmente, pueden ser necesarios para las tareas que se acometen. La Dirección Nacional de Bomberos en Uruguay está integrada a la Policía Nacional, dependiente del Poder Ejecutivo por intermedio del Ministerio del Interior. Es un organismo técnico profesional con competencia de policía del fuego en todo el territorio nacional. En cuanto a la elección de la carrera, fue producto de todos los aspectos reseñados en su pregunta, donde en la infancia todos queremos ser bomberos o policías, pero realmente se trata de una profesión que llama mucho la atención por la espectacularidad de sus acciones. Luego del ingreso, solamente aquel que es vocacional de verdad continúa en la función, ya que las vicisitudes de la vida bomberil hacen necesario un gran temple y gusto por la profesión elegida. Finalmente, el aspecto humano del bombero tiene mucho que ver con la protección de la vida, donde incluso podemos poner en riesgo la nuestra.

Hortensia a Roque: En esa profesión hay situaciones muy difíciles, con gran riesgo de perder la vida. ¿Se siente pánico durante la actuación o no se piensa en esos momentos en el riesgo y es después cuando acaece el miedo? Roque: Todas las profesiones implican riesgos, donde los aspectos preventivos, formación, preparación física, la experiencia adquirida y el trabajo en equipo nos permiten actuar con seguridad y profesionalismo. Como decía antes, esta profesión tiene un componente vocacional muy importante. No se trata sólo de estudiar una carrera y tener grandes conocimientos. Lo hermoso es poner todo esto al servicio de los demás. El trabajo del bombero no es para nada monótono, ya que a diario debemos enfrentarnos a un reto distinto, ya que un incendio o un accidente nunca serán igual a otro, aunque ocurra en el mismo lugar. Cada actuación nos presenta variables que no podemos controlar, las cuales nos exigen resolver situaciones en forma inmediata. No nos deja lugar a la improvisación, ya que ello puede llevarnos a actuar con error y puede significar la muerte de una persona involucrada o la pérdida de bienes materiales. Es una profesión difícil de entender, pues

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Sapiens Research Group corremos hacia el lugar desde donde todos huyen; lógicamente que trabajando en un marco de seguridad que tiene que ver con los aspectos señalados al inicio de esta respuesta, pero que también tiene mucho que ver con la protección que utilicemos. En mi caso nunca sentí pánico, pero otros compañeros que han estado expuestos a los avatares del incendio o incluso aquellos que han ofrendado sus vidas quizás sí tuvieron ese momento de pánico que no les permitió hilvanar una respuesta correcta a la situación generada. El trabajo en equipo permite superar el pánico, ya que es básico en toda intervención, ingresar a un local siniestrado siempre acompañado por otro bombero, sin perder la vía de comunicación (mediante cuerdas) hacia el exterior del local. Los «cabos de vida» son la diferencia entre la vida y la muerte en un incendio.

Roque a Hortensia: ¿Conoce usted Uruguay o a algún uruguayo? ¿Qué opinión le merece? Hortensia: Por desgracia, todavía no he estado en Uruguay, pero iré algún día, seguro. En Navidades de 1998 estuve en Marruecos, para visitar distintas ciudades imperiales. En el mismo viaje iba un uruguayo, de la capital. Fue una coincidencia muy grata. Era encantador y entablamos amistad. Nos lo pasamos muy divertido. Si todos los uruguayos se parecen a él, creo que son encantadores. Tenía mucho don de habla, daba gusto oírlo, ¡con ese acento tan arrastrado! Fue genial.

Hortensia a Roque: ¿Qué le dijo su madre cuando le comunicó que quería ser bombero? Ahora que ya conoce los riesgos, ¿qué le dice? ¿Sufre mucho su familia? Roque: Es difícil determinar los sentimientos de una madre y sus temores por la profesión elegida de sus hijos. Sin embargo, como todas las madres, la mía se prodigó en consejos para tratar de que mis actuaciones fueran totalmente seguras. No obstante, ese sentimiento de temor en su interior siempre lo ha sentido, puesto que cada vez que llamo, me contesta con esa ansiedad y necesidad de saber cómo estoy. Sin lugar a dudas que la procesión va por dentro y sus sentimientos (ocultos y no expuestos) hablan de esa sensación de temor por la profesión elegida. En relación a la familia, la que más sufre es la que conformamos una vez abrazada la profesión, donde mi esposa e hijos son los que más sienten las consecuencias de esta profesión. El cansancio de las guardias largas, los incendios que debemos enfrentar en cada turno y las horas que estamos alejados de nuestro hogar hacen que cada integrante de la familia sienta a su manera los efectos del ser bombero.

Roque a Hortensia: El arte culinario español se ha impuesto fuera de fronteras. ¿Le agrada la

cocina o acostumbra salir a comer cotidianamente? ¿Qué tipo de comidas le agradan? Hortensia: Me encanta comer bien. También me gusta cocinar. Por causas laborales, debo comer fuera de casa. Cocino por la noche. Hay días que, si tengo tiempo, cocino platos más complicados. En Valencia, mi tierra, son muy típicos los arroces con todos los tipos de preparación. Además de la paella, cocinamos arroz con verde, arroz amb fesolls i naps, arroz al horno, arroz con costillas, etc. Las carnes y los pescados me gustan mucho y los cocino con salsas diferentes, al horno o a la cazuela. Hay salsas que se elaboran con naranja y especias que son riquísimas. Los postres dulces me gustan mucho; soy muy golosa. Me gusta hacer tarta de chocolate con mermelada, dulces de leche, distintos tipos de crema de vainilla. En fin, menos mal que no engordo. ¡Es todo tan exquisito!

Hortensia a Roque: Para el trabajo de bombero se necesita un cuerpo 10. ¿Le ha ayudado mucho para triunfar en ciertos sectores de la sociedad? Supongo que el entrenamiento del cuerpo será muy intenso y diario. ¿Cuesta mucho esfuerzo o le gusta entrenar todos los días? La dieta alimenticia es muy importante para la salud del cuerpo. ¿Tiene algún tipo de dieta especial? Roque: La función del bombero está constituida por un conjunto de componentes que tienen que ver con la disciplina, el orden, el conocimiento, la profesionalidad y, sin lugar a dudas entre otros, el estado físico es fundamental para la actuación del bombero. Nunca sabemos hasta qué punto debemos exigir nuestro físico al máximo, lo cual nos obliga a una preparación permanente. Deberíamos lograr un balance entre la carga laboral y las capacidades individuales de cada bombero, que está determinado por factores tales como la edad, parámetros antropométricos y la capacidad motora. Los bomberos debemos realizar actividades de entrenamiento físico al menos tres veces semanales para conservar el estado físico y cardiovascular, donde nuestros profesores de educación física nos marcan el nivel de entrenamiento, que incluye la natación y el trabajo en altura. En cuanto al logro que uno alcanza con una preparación física adecuada, pasa por ese sentimiento personal de sentirse bien al saber que estar bien físicamente contribuye a un correcto estado de salud. Los alimentos que ingerimos obedecen más a las costumbres y cultura alimentaria, que a una prescripción médica determinada.

Roque a Hortensia: ¿Cree que el cambio climático es una realidad o una ficción?

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Sapiens Research Group Hortensia: El cambio climático es una realidad. Lo estamos sintiendo. No es una ficción. También es cierto que, en la historia de la Tierra, ha habido varios cambios climáticos. Ahora lo que parece es que estamos colaborando a ese cambio climático con nuestra forma de vivir, con nuestro comportamiento. A veces nos separamos mucho de la línea que nos une con la naturaleza. Cuando nos comportamos como máquinas, dejamos atrás cualquier vínculo con la naturaleza y la destruimos. Quiero pensar que dejaremos algo bueno a nuestros hijos. Para ello, todos los días me propongo vivir con más equilibrio respecto al medio ambiente, comer cosas más naturales, no tan elaboradas industrialmente, andar todas las tardes por la ciudad, no usar tantos plásticos, no emplear tanto los aires climatizados, no encender todas las luces de la casa, etc. A veces me escandalizo cuando observo lo mucho que nos hemos alejado del resto de seres vivos, incluido el hombre en algunas zonas del planeta.

Hortensia a Roque: El trabajo de bombero es muy absorbente, con mucha dedicación. ¿Se compatibiliza bien con la vida familiar y las relaciones sociales? Si tiene hijos, supongo que sentirán verdadera admiración por usted pero, ¿tiene suficiente tiempo para jugar y hablar con ellos? Roque: Ya me había referido al ámbito familiar, pero creo que la admiración de los hijos a los padres es común en todos los círculos

laborales. Nuestra familia se ha integrado plenamente y los tiempos para jugar y hablar se respetan, a pesar de las exigencias laborales. La familia constituye la contención, ya que nuestra profesión está conformada por alegrías y tristezas y, en todos los casos, uno encuentra en el seno familiar el apoyo y comprensión que necesita.

Roque a Hortensia: Como Bombero he notado la incidencia del cambio climático en la ocurrencia y magnitud de los incendios forestales a nivel mundial, como por ejemplo Australia, Estados Unidos, España e incluso aquí, en Uruguay. ¿Qué opinión le merece al respecto? Hortensia: En el siglo XXI, el cambio climático está influyendo negativamente en la conservación de los bosques, las temperaturas altas, junto a la sequía persistente son las causas. Y eso cierra el círculo: cuanto menos bosque, menos lluvia, más riesgo de incendios, y sigue la cadena. En España hemos pasado unas décadas en las que los incendios estivales de los bosques servían para dejar terrenos edificables para los urbanizadores. Eso revalorizaba el terreno y hacía ricos a algunos. Después de perseguir a esos desaprensivos y dictar leyes contra el empleo de los suelos de bosque quemados para edificación parece que, ahora, las causas de incendio son naturales por sequía, altas temperaturas y viento. No obstante, de vez en cuando, hay algún pirómano, por desgracia.

Hortensia a Roque: ¿Las personas a las que ayuda y salva de las situaciones peligrosas son conscientes de su acción? ¿Le agradecen su actuación? ¿Mantienen relación posteriormente? ¿Hasta dónde se involucra en los casos difíciles? Roque: No siempre surge el agradecimiento espontáneo de aquellos a quienes los bomberos ayudamos en emergencia, ya que muchas veces no encuentran como suficiente el esfuerzo brindado, sobre todo cuando de la situación derivan pérdidas materiales para los involucrados. No obstante, siempre nos queda esa preocupación por que lo que ha pasado con las víctimas que debimos socorrer, sobre todo si debieron ser internadas como consecuencia de las lesiones. Para nosotros, el deber cumplido no finaliza una vez entregamos el local a sus responsables. Va mucho más allá. Nos preocupamos por saber que esa empresa o casa de familia sufrió los menores daños posibles, para que, a corto plazo, puedan volver a habitarla o la empresa vuelva a funcionar. No dejamos de lado el hecho de que una empresa encierra muchos intereses. Hay mucha gente que depende de la continuidad laboral, y es por ello que hacemos hincapié en las medidas de prevención y en la lucha eficaz y eficiente contra el fuego. En alguna oportunidad tuve el placer de encontrarme con personas que fueron víctimas en siniestros, incluso vinieron personalmente al Cuartel «Centenario» de Bomberos para agradecer nuestra acción. En otras oportunidades

Hortensia Silla & Roque G. Álvez Viera: Entre incendios y microorganismos 8/12

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Sapiens Research Group enviaron notas de agradecimiento e incluso realizaron algún tipo de donación para el personal interviniente. Por sobre todas las cosas quiero concluir que lo importante pasa por la imagen institucional, la aceptación de los beneficiarios de nuestro servicio y el sentirnos que seguimos siendo reconocidos por la sociedad.

Roque a Hortensia: Como bombero, en actividad y en mi carácter de Director Nacional siempre me ha preocupado la posibilidad de exposición a agentes biológicos por nuestro personal, en virtud de la diversidad de tareas que cumplimos en el marco de nuestra función. Si bien nuestro personal usa equipo de protección como guantes, gafas, equipo respiratorio, entre otros, ¿qué complementación cree que se debería brindar de más para proteger las otras vías de ingreso al organismo? Hortensia: No estoy relacionada con la legislación de seguridad en el trabajo para los bomberos frente a los riesgos biológicos. Creo que la protección con traje cerrado en los extremos, protección de cabeza, protección de ojos, protección para la respiración, guantes, protección de barba son bastantes eficaces. Cuando se puede entrar en contacto con agentes biológicos altamente peligroso, conviene que se disponga de algún biocida u otro producto eficaz para aplicar contra el agente patógeno. Los lugares de alto riesgo biológico están señalizados adecuadamente, por lo que los bomberos se podrán desenvolver con las precauciones adecuadas en esas áreas. El personal responsable de esas zonas puede dar indicaciones. En casos extremos se pueden emplear robots. Dado que los bomberos suelen acudir a lugares donde se han producido incendios, el fuego destruye el material vivo y orgánico, por lo que no será muy frecuente encontrarse con casos extremos de contaminación biológica peligrosa.

Hortensia a Roque: ¿Es difícil averiguar el origen del incendio, normalmente? En el caso de incendios en industrias, ¿hay fraude con frecuencia o son accidentes? ¿Son muy largas las investigaciones? Roque: En nuestro país, la ley asigna a la Dirección Nacional de Bomberos la potestad de establecer las posibles causas y orígenes del siniestro, y cuenta con un Departamento de Investigación de Siniestros (IDS) especializado en el tema. Las investigaciones tienen tres objetivos claramente establecidos: 1. Determinar lo ocurrido y que ello nos permita adoptar medidas de prevención en el futuro. 2. Averiguar si hubo alguna actividad criminal. 3. Proporcionar información exacta del incendio, que nos permita establecer el punto de origen y la causa que dio lugar al mismo.

Por supuesto que no es tarea sencilla, pero el especialista investigador conoce su trabajo y su experiencia le permite lograr lo que a simple vista parece a veces imposible. El primer trabajo específico es la localización del punto o la zona donde se inició el fuego, ya que sin conocer este parámetro, no podríamos relacionar los elementos posteriores ligados al incendio. Una vez que se ha determinado donde comenzó el fuego, debemos averiguar cómo se produjo y qué elementos han sido los desencadenantes del mismo. Muchas veces no basta con conocer la causa (por ejemplo un cortocircuito) para sacar conclusiones de una investigación, sino que es preciso estudiar las circunstancias que se han dado para que ese hecho se produzca. Las investigaciones son todas diferentes y no podemos hablar de un patrón de tiempo determinado. Tenemos que darle los plazos suficientes al IDS, puesto que muchas veces realiza investigaciones paralelas, interrogatorios a las personas involucradas, a fin de recoger información suficiente y concluyente para determinar la causa del incendio.

Roque a Hortensia: Si bien como bomberos no estamos considerados en el colectivo donde se produce mayor número de accidentes laborales con material biológico, donde, por ejemplo, encontramos las áreas quirúrgicas y médicas, seguidas de los laboratorios y servicios de extracciones, ¿cuál ha sido su experiencia a nivel internacional (si la ha tenido) relacionada con servicios de bomberos? Hortensia: En todos mis años de experiencia jamás he tenido ningún episodio de contacto con bomberos. Los microbiólogos trabajamos con fuego, porque todo debe estar estéril, pero nunca he tenido ningún percance desagradable. Cuando algún compañero se ha quemado accidentalmente, se ha situado bajo las duchas de seguridad que hay en todos los laboratorios y el problema desaparece. La normativa obliga a tener duchas y lavaojos en todos los laboratorios para evitar que los accidentes por quemaduras sean peligrosos.

Hortensia a Roque: ¿Cómo está la legislación en la construcción de edificios modernos con relación a la seguridad contra incendios en su país? ¿Hay incendios u otros siniestros con frecuencia? Roque: La legislación uruguaya ha tenido un gran avance en materia de «Prevención y defensa contra siniestros», con la aprobación de la Ley 15.896, que lleva el nombre referido anteriormente y

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Sapiens Research Group que tal como lo expresa, no solo se ocupa de la lucha, sino además de la prevención de incendios. Su artículo 4º establece que ninguna construcción podrá ser habilitada para su uso sin la previa autorización de la Dirección Nacional de Bomberos. Este artículo ha sido reglamentado por dos Decretos. El 333/2000 que marca como ámbito de aplicación los edificios o construcciones destinados a vivienda de más de un núcleo familiar, en todo el territorio nacional, y se aplica a los edificios a construir (a partir del momento de su aprobación año 2000) y a los reciclajes o modificaciones de los ya construidos. Y el Decreto 222/2010 establece que se aplicará a las construcciones existentes y a las nuevas, excepto las destinadas a vivienda, que se rigen por el Decreto 333/2000. En materia de seguridad en edificaciones aplicamos normas nacionales e internacionales.

Roque a Hortensia: Ya han pasado más de 300 años del descubrimiento de los microorganismos. ¿Por qué cree que la microbiología no ha tenido la expansión que sí tienen, por ejemplo, otras disciplinas biológicas como la zoología, la botánica o incluso la entomología?

sido descubiertos hace 300 años sino porque no se pueden ver a simple vista. La mayoría de los microorganismos viven en el subsuelo y en los océanos. En esos ambientes, su estudio es difícil. La observación de la morfología de un microorganismo requiere su acceso y, además, poseer una lupa, microscopio óptico y, en algunos casos, electrónico. Eso es un impedimento tremendo. La zoología general, entomología y la botánica tuvieron gran desarrollo en siglos pasados, y en la actualidad, porque sus individuos se pueden ver a simple vista. La variedad de microorganismos que se conocen aumenta diariamente. Es más, desde que se emplean técnicas de genética molecular en la identificación de microorganismos se afina más y se están desdoblando grupos microbianos que se creían iguales. Según se investigan capas del subsuelo terrestre y los fondos marinos, se descubren nuevas especies microbianas. Se está descubriendo lo útiles que son algunos microorganismos para el hombre y se aplican en la fabricación de alimentos, medicinas, nuevos materiales, regeneración de ambientes, etc. La aplicación de la ingeniería genética en la microbiología está dando un carácter protagonista a la microbiología en la biotecnología, tecnología actual y de futuro para el desarrollo de las diferentes industrias y de la humanidad. Creo que la segunda mitad del siglo XX y el siglo XXI están protagonizados por el desarrollo de la microbiología en todos sus aspectos, y eso que es el mundo más diminuto que existe.

Hortensia: No estoy muy segura de su afirmación. Lo que ocurre es que los microorganismos son menos conocidos, no por haber

Hortensia a Roque: Supongo que en su trabajo la coordinación y solidaridad con los compañeros es fundamental, pero ¿son realmente como hermanos? ¿Puede confiar plenamente en ellos durante las situaciones difíciles? En sus horas libres, ¿tienen vivencias y relación en común? Roque: Los bomberos uruguayos (y creo que sucede igual en todas partes del mundo) nos sentimos en una gran familia y, en virtud del tiempo de servicio de guardia (veinticuatro horas) que las pasamos en la base operativa, nos ha llevado a denominar al «Cuartel Centenario de Bomberos» como la «casa grande», que es como nuestro segundo hogar. Allí estamos en contacto permanente con los compañeros de guardia, realizamos actividades deportivas, juegos de entretenimiento, recibimos nuestras comidas y «descansamos» hasta que alguien necesita nuestra ayuda y se enciende el sistema de alarma, para lo cual contamos con 60 segundos para estar saliendo con el vehículo para el siniestro. La corporación de oficiales tiene un Club de Oficiales donde, fundamentalmente en verano, tenemos la posibilidad de organizar eventos sociales y participamos, además, de encuentros deportivos con otras instituciones. En cuanto a la confiabilidad de los bomberos, es una condición básica para integrar un equipo, dependemos unos de otros y un error u omisión podría llegar incluso a costarle la vida a los involucrados. No sólo pensamos en la hermandad de bomberos dentro del país, sino que hemos ido más allá de fronteras y estamos integrados a la Organización de Bomberos Americanos (OBA), conformada por miembros fundadores de Argentina, Paraguay, Chile y Uruguay. Como miembros activos: Brasil, Ecuador y México.

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Roque a Hortensia: Finalmente, ¿qué puntos de contacto le ve a la microbiología y la igneología? Hortensia: Los microbiólogos utilizamos el fuego para trabajar. Pasamos todos los materiales por la llama, por esterilidad. La igneología estudia los cuerpos en combustión; eso puede ser el punto de encuentro de ambas ciencias. Nosotros esterilizamos el material que puede resultar peligroso para el ser humano, lo destruimos para no contaminar el medio ambiente. El fuego, en forma de mechero Bunsen, es un utensilio en nuestro trabajo.

bombero? Si tienes hijos, ¿dejaría que alguno de ellos siguiera sus pasos de bombero? Roque: Decía un ex-director de esta institución: «Si algún día me cortan las venas, verán que en vez de sangre saldrán autobombas». Hoy que soy bombero tengo el mismo sentimiento. Soy bombero y si volviera a nacer, seguro elegiría la misma profesión. Tengo cuatro hijos, uno de ellos es bombero con más de diez años de actividad. Una de mis hijas está cursando el segundo año de la Escuela Nacional de Policía, cuya orientación profesional será la de bombero. De alguna forma, en mi familia se ha desarrollado el gusto por esta profesión.

Hortensia a Roque: Por último, después de conocer cómo es la profesión, ¿volvería a ser Hortensia Silla es Doctora en Microbiología por la Universidad de Valencia (España). Se dedica desde el año 1975 a la investigación científica en el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Su tesis doctoral versó sobre el estudio de micoplasmosis en árboles frutales, concretamente albaricoquero, ciruelo y naranjo. Acabada la tesis doctoral, se dedicó a microbiología de alimentos. Dirigió las investigaciones de microbiología de productos cárnicos en el CSIC. Estuvo un año de estancia posdoctoral en el Danish Meat Research Laboratory (Ministry of Agriculture) de Copenhague. Posteriormente se dedicó al estudio de distintos factores físicos y químicos que pueden influir en la resistencia bacteriana a los tratamientos a altas temperaturas. Ha desarrollado investigaciones sobre aminas biógenas en alimentos y bacterias acidolácticas. Fruto de estas investigaciones son las numerosas publicaciones científicas que ha realizado en revistas de impacto científico. Paralelamente a la carrera investigadora, ha impartido clases de Microbiología de Alimentos, Microbiología de Procesos Industriales y Microbiología de Procesos Fermentativos en cursos de Magister en Tecnología de Alimentos y cursos de doctorado, tanto en el CSIC como en la Universidad de Valencia y en la Universidad Politécnica de Valencia. Desde hace cinco años se dedica a la divulgación científica. Divulga las líneas de investigación del IATA entre la población estudiantil de bachillerato y a universitarios. Asimismo, ha publicado un blog de Tecnología y Alimentos e imparte conferencias. Está casada, tiene un hijo de 16 años. Le gustan mucho las plantas, los animales, viajar, leer, observar el cielo por la noche y disfrutar de tertulias con los amigos. Comer es su vicio (juega con ventaja, no engorda).

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Sapiens Research Group Roque Gastón Álvez es Inspector General Viera. Nació el 24 de abril de 1954. Ingresó al E.N.P. el 1 de marzo de 1971 y egresó el 18 de diciembre de 1973 con el grado de Oficial Sub Ayudante en la Dirección Nacional de Bomberos. Es casado y tiene 4 hijos (dos varones y dos mujeres). En los cuarenta años de servicio siempre se ha desempeñado en el área operativa al cumplir funciones como Oficial de Guardia, Jefes de Destacamentos en varias ciudades del interior del país, principalmente en zona de frontera con Brasil. Estuvo en una misión internacional de O.N.U. en República Democrática del Congo, como Bombero Aeroportuario por el término de un año, con catorce bomberos a su cargo al formar parte de la Misión de Paz de la Fuerza Aérea Uruguaya. Se desempeñó como Jefe del Departamento Técnico de la Dirección Nacional de Bomberos y, posteriormente, Jefe del Cuerpo Central de Bomberos (área metropolitana Montevideo y Canelones). Desde el 1 de marzo de 2010 asumió el cargo de Director de la Dirección Nacional de Bomberos del Uruguay, que desempeña hasta la fecha. Cítese así: Silla, H & Gastón-Álvez, R. Entre incendios y microorganismos. En: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 1 (2), pp. 6-12.

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Latín-A: Jóvenes indígenas (kichwa-otavalos) entre etnicidad, clase y género Indigenous youth (kichwa-Otavalos) between ethnicity, class and gender Daniela-Alexandra Célleri-Endara (1982-Ecuador-Universidad Leibniz de Hanóver) d.celleri@ish.uni-hannover.de

Resumen «Las vecindades» se construyen con base de procesos de inclusión y exclusión. En mi investigación me enfoco en la región de Otavalo, Ecuador, donde los cambios severos en las economías de las comunidades rurales indígenas han llevado a su población a fortalecer su identificación cultural como «Kichwa-Otavalos». En algunos estudios se asume la «pérdida de identidad indígena» como un problema específico de los 1 jóvenes y como un efecto de procesos externos asociados con el mercado global, y se invisibilizan las tensiones internas dentro de los colectivos. Argumento que las relaciones de edad y género son ejes de desigualdad social, que influyen en las construcciones identitarias en las comunidades rurales indígenas y evidencian estructuras internas de poder necesarias para entender las realidades de jóvenes indígenas y su papel en procesos de transformación en sus comunidades. Palabras clave: edad, etnicidad, género, indígenas en Ecuador, jóvenes indígenas, transformación de comunidades rurales. Recibido: 16-06-2011 → Aceptado: 01-07-2011 Cítese así: Celleri-Endara, D-A. (2011). Jóvenes indígenas (kichwaotavalos) entre etnicidad, clase y género. En: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 1 (2), pp. 13-16. Abstract Neighborhood is built on processes of social inclusion and exclusion. In my research I focus on the region of Otavalo in Ecuador, where severe changes in the economies of rural indigenous communities have led indigenous people to strengthen their cultural identification as «KichwaOtavalos». Some scholars assume the «loss of indigenous identity» as a specific problem of young people and as a cause of external processes linked with Globalization. Nevertheless, these issues could occlude the internal tensions within the groups. I argue that relationships on age and gender as axes of social inequality have important impacts on identity constructions within rural indigenous communities and also evidence internal power structures, which are necessary in understanding indigenous youth realities and their roles on transformation processes in their communities. Key words: age, ethnicity, gender, indigenous communities transformations, indigenous people in Ecuador, indigenous youth.

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En todo el artículo usaré «los» jóvenes para referirme a ambos sexos.

Introducción Las «vecindades» se pueden entender como colectivos sociales, los cuales basan sus relaciones sociales en la construcción de fronteras «hacia fuera», a fin de diferenciarse de las «otras» vecindades, así como también «hacia dentro». Por ejemplo, ser mujer y joven puede determinar la pertenencia o no a un grupo social dentro de una vecindad. Además, estos procesos de inclusión y exclusión están ligados estrechamente al lugar (condición socioestructural) y a los valores, normas o interpretaciones de éstas, que son compartidos por los colectivos (cultura). A continuación, presentaré el caso de una «vecindad», una comunidad rural indígena en la región de Otavalo, Ecuador, en donde los severos cambios en su economía y su estructura social han llevado a la población a fortalecer su identificación cultural como «Kichwa-Otavalos». Estos procesos han sido estimulados tanto por dirigentes indígenas, como por discursos transnacionales y dentro de las localidades, por organizaciones de orden político y religioso. Este proceso «hacia afuera» es analizado en mi investigación como una reacción al racismo y a la discriminación a que están expuestas estas poblaciones por el hecho de ser indígenas, así como también a una estrategia de adaptación a los acelerados procesos de urbanización y articulación de sus economías al mercado global. Sin embargo, este proceso «hacia dentro» es complejo y conlleva también tensiones en las relaciones entre los jóvenes y otras generaciones (abuelos, padres, hijos), lo cual se agrava si se toman en cuenta las diferencias de género. Esta temática es el eje central de mi proyecto de investigación de tesis doctoral. A continuación, presentaré de forma más detallada el punto de partida teórico que utilizo en mi investigación, para, posteriormente, presentar una reseña de mi metodología y los primeros resultados de la investigación de campo explorativa, realizada a principios del 2011 en el cantón Otavalo, provincia de Imbabura. Punto de partida: desigualdad social e identificación étnica en Otavalo En América Latina, las poblaciones indígenas se caracterizan por agudas diferencias socio-estructurales, las cuales están relacionadas a su pertenencia étnica, sexo y edad (CEPAL, 2008:221). A diferencia de Europa, Latinoamérica es conocido como un continente «joven». En este caso, el 27% de la población ecuatoriana está comprendida entre los 15 y 29 años de edad, y este es el grupo etáreo más extenso del país. Además, Ecuador es uno de los países con mayor densidad de población indígena del continente (INEC, 2006). A pesar de la dificultad para definir «juven2 tud» a partir de rangos de edad y el ser «indígena» por autoidentifica-

2 La dificultad de definir ser «joven» solamente por rangos de edad se evidencia en los diferentes rangos de edad en las leyes a nivel nacional e internacional. Por ejemplo, la Ley de Juventud en Ecuador tiene rangos de edad desde los 18 a los 29 años. Entre 13 y 18 años se

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ción o por lugar de origen , es un hecho que ser joven e indígena determina un mayor índice de discriminación social y un menor acceso a recursos como a educación, vivienda y empleo. A pesar de la creciente migración de jóvenes indígenas hacia las ciudades, una gran mayoría reside en o mantiene relaciones con sus respectivas comunidades. La región de Otavalo, caracterizada por su alta densidad de población indígena, tanto en la zona rural como en la urbana, ha despertado gran interés en las ciencias sociales debido a su crecimiento y articulación de su producción artesanal y textil al mercado nacional e internacional. En los debates antropológicos, desde una tradición «agrarista» representada por Wolf (1955), además de varias teorías de modernización, incluyendo muchos autores marxistas, se asumía que la pertenencia étnica-indígena desaparecería en el proceso de la expansión del mercado. Sin embargo, esta línea teórica ha sido fuertemente cuestionada desde el análisis de la resistencia cultural y el fuerte resurgimiento de organizaciones campesinas e indígenas con demandas de corte étnico en las últimas décadas (Lentz, 2000; Pallares, 2002). El enfoque sobre la relación entre procesos mundiales de homogenización cultural (vistos como un aspecto de la «globalización») y el creciente surgimiento de grupos étnicos que reivindican demandas culturales goza de una gran acogida en debates antropológicos (sobre jóvenes indígenas, ver p.e. Ruiz, 2008). Así, a diferencia de los años ochenta, donde existía un gran interés sobre las transformaciones sociales en la región y en análisis socioeconómicos (p.e. Parsons, 1945; Buitron, 1947; Villavicencio, 1973; Salomon, 1973; Guerrero, 1981; Meier 1981), actualmente algunos autores se centran en los aspectos culturales del desarrollo económico de la producción textil en Otavalo y los procesos migratorios de los comerciantes, al enfocarlos en el ser «indígena» de estos fenómenos (Kyle, 2000; Maldonado, 2002; Meish, 1997). Por otro lado, con frecuencia se asume una fuerte conciencia étnica de los Kichwa-Otavalos y se los presenta como una cultura «ejemplar» que ha conservado sus tradiciones, y mantenido su cohesión social y económica. Esta posible homogenización y escencialización de una «cultura indígena otavaleña» trae consigo consecuencias en la explicación de conflictos dentro y entre las comunidades. Este problema se evidencia, especialmente, en la falta de estudios sobre conflictos generacionales. Los pocos estudios que existen se enfocan en la identidad cultural de los jóvenes por sobre los fenómenos socioeconómicos de transformación en los respectivos lugares. Los jóvenes son así considerados, tanto en algunos estudios actuales como en el discurso de algunos líderes comunitarios, como un problema latente dentro de las comunidades debido a su «pérdida de identidad indígena» (p.e. a nivel de Latinoamérica, Guaygua, 2003; Bello, 2008; Quisbert, 2006). Sin embargo, existe muy poca investigación sobre las realidades de jóvenes rurales y las dinámicas de exclusión e inclusión al interior de sus comunidades. En este sentido, mis preguntas centrales de investigación son las siguientes. ¿Cómo se relacionan los cambios en la estructura social (p.e. migración) con los procesos de identificación cultural en la región de Otavalo? ¿Cómo se articulan estos procesos de desigualdades sociales, que implican ser hombre o

mujer joven? Con estas preguntas busco aportar al análisis sobre procesos de exclusión e inclusión de jóvenes indígenas y conflictos generacionales, que podrían estar erosionando las relaciones dentro de las comunidades. Jóvenes Kichwa-Otavalo en su comunidad Esta investigación de campo fue de carácter etnológico, es decir, se centró en la observación participante, entrevistas abiertas y semiestructuradas y, especialmente, en ser parte de la vida cotidiana de los jóvenes en la comunidad. Tuve la valiosa oportunidad de compartir durante cinco intensivos meses actividades y experiencias, especialmente con los 4 jóvenes de la Comunidad la Compañía. La reflexión de mi rol como investigadora está contrastado entre ser alguien «de afuera» y ser una «vecina más», lo cual es una actividad importante en cualquier proceso 5 investigativo . El trabajo de campo se centró en jóvenes KichwaOtavalos, y me refiero a aquellos que se autoidentifican como tal o geográficamente viven o han nacido en el cantón Otavalo, y que tienen como lenguaje de comunicación dentro de sus familias el Kichwa o están familiarizados con el idioma. El cantón Otavalo se ubica en la sierra norte ecuatoriana y está conformado por más de 75 comunidades que rodean el lago San Pablo. Su centro urbano es la ciudad de Otavalo, localizada a 2.600 metros de altura en la provincia de Imbabura. Los jóvenes Kichwa-Otavaleños han tenido que adaptarse a los acelerados procesos de urbanización y migración que se dan en la región. En su mayoría, intentan insertarse en el ámbito laboral asalariado a través de redes internas y organizaciones locales de orden político o religioso, en empresas transnacionales como floricultoras o haciendas modernizadas con producción agrícola industrial, en pequeñas y medianas empresas de producción textil (muy característica de la región) y en muchos de los casos recurren a la migración temporal, ya sea a grandes ciudades o a otros países. El alto índice de desempleo acompañado de la creciente parcelación de tierras obliga a muchos jóvenes a buscar otras alternativas fuera de sus comunidades. Además, otros de los problemas más comunes son el alto índice de deserción 6 escolar existente en la región y el desinterés por parte de los jóvenes en participar en proyectos comunitarios. Por otro lado, el incremento del acceso a la educación y al idioma español llevan a más jóvenes asalariados o con educación superior a ocupar cargos importantes en sus comunidades o a tener otro estatus económico cuando regresan a sus comunidades. Algunos ejemplos son la participación de mujeres jóvenes en cargos comunitarios o el acceso a proyectos gubernamentales o de organizaciones internacionales. Sin embargo, a pesar de la heterogeneidad de las comunidades localizadas alrededor del lago San Pablo, el fenómeno de la migración temporal está muy presente en toda la zona y ha generado procesos de transformación acelerados. La comunidad La Compañía está ubicada en la parte baja del lago San

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Estoy muy agradecida por la acogida y apertura que estos jóvenes y sus familias me brindaron, ya que sin ello esta investigación no sería posible. Por razones de espacio en este artículo, no puedo extender estos aspectos. Sin embargo, considero que estas reflexiones son de vital importancia en un proceso de investigación, para ser conscientes del rol activo e influyente que un investigador llega a adquirir. 6 Un estudio del FICI (Federación de Indígenas y Campesinos de Imbabura) alerta ya en 1990, que el 80% de la juventud indígena abandona las escuelas antes de terminar sus exámenes, cuando cumplen 15 ó 16 años, porque quieren «trabajar y ganar dinero». En esta investigación, un gran porcentaje de jóvenes respondió que les «gusta tener plata, en vez de estar estudiando, y por eso su interés en ser comerciantes» (entrevistas realizadas en marzo de 2011). 5

encuentran los «adolescentes», los cuales son regidos por la ley de «Niños y adolescentes». A nivel internacional, la ONU define a los jóvenes como el grupo de población entre los 15 y 24 años. 3 Los datos acerca del porcentaje de la población indígena en Ecuador varían fuertemente: las cifras del Censo Nacional hablan de un 9% de población indígena (INEC, 2001), la CONAIE (Movimiento Indígena a nivel Nacional) de un 40% (CONAIE 1989), los estudios científicos realizados varían desde un 20% al 30% (Pallares, 2002:6).

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Sapiens Research Group Pablo, y tiene 5.200 habitantes. Cerca del 40% de la población está conformada por jóvenes y adolescentes entre los 13 y 29 años de edad. En la Compañía, de cada dos jóvenes, uno tiene experiencias migratorias temporales, las mujeres en menor medida. Por un lado, las ciudades de Otavalo (a 4 km), Ibarra (a 28 km) e incluso la capital Quito (aprox. a 100 km) son accesibles por medio del transporte público, y es allí en donde algunos estudian o trabajan mientras siguen viviendo en sus comunidades. En algunos casos, la migración temporal a países como Colombia, Chile, México y España ha sido una opción laboral, fenómeno que se da incluso desde la generación de sus padres y, en algunos casos, desde la de sus abuelos. La mayoría de jóvenes migrantes retornan para las festividades comunitarias y religiosas, como las fiestas de carnaval (en febrero), San Juan o Intiraymi (en junio). En las temporadas de ventas altas (p.e. diciembre y marzo) regresan a sus actividades comerciales en los respectivos países. Es importante señalar que sólo algunos se dedican a la venta de tejidos y artesanías producidos en Otavalo. Gran parte de ellos compra y vende textiles de la zona fronteriza con Perú y Colombia (ver foto 1).

vidades laborales en el futuro.

Foto 3: por Camila Mafla, Cartel realizado en un taller grupal con jóvenes en la investigación de campo. Marzo 2011

Foto 1: por la autora

Muchos de los jóvenes enfrentan en su retorno conflictos en las comunidades y en sus propias familias. Dentro de las estructuras familiares existen tensiones respecto al control social, como por ejemplo el permiso de salidas o el uso de la vestimenta. Los discursos de etnización y pertenencia indígena se estructuran basándose en jerarquías de edad y género. A pesar de que estos procesos sean, en muchos casos, flexibles, son menos flexibles para las mujeres que para los hombres (La Cadena, 1995). Por ejemplo, un hombre que usualmente no viste su «propia» 7 vestimenta, no será necesariamente excluido de un grupo, pero una mujer sí. Además, aparecen nuevas formas de composición en los hogares, donde los padres que viajan o trabajan fuera de la comunidad dejan a sus hijos a cargo de los abuelos, que en su mayoría no dominan el español, lo que obliga a las hermanas mayores a hacerse cargo del cuidado y orientación de sus hermanos. Los trabajos de las jóvenes que migran temporalmente, en la mayoría de casos, están relacionados a quehaceres domésticos, lo que limita sus perspectivas de estudio o de otras acti-

7 Como «vestimenta propia» de los Kichwa-Otavalos se entiende para las mujeres: falda larga hasta los talones (anaco), faja que sostiene a la falda y una más delgada en el cabello recogido en una trenza, camisa blanca bordada con su respectiva fachalina (pañoleta cruzada sobre la camisa), sandalias cubiertas (alpargate) y accesorios como manillas y collares (gualcas). Para los hombres, se entiende el pantalón y camisa blanca, sombrero y, al igual que las mujeres, el cabello largo recogido en una trenza.

El proceso de la revalorización e identificación étnica se ha convertido en una fuente de beneficios y estatus para un número significativo de familias Kichwa-Otavalos. Sin embargo, dentro de las comunidades rurales existen procesos mucho más complejos de exclusión e inclusión, que se articulan en estos discursos étnicos. Por ejemplo, muchas veces los que viven en la comunidad acusan a los «viajeros» de «perder su identidad indígena» y, a simple vista, pareciera ser un problema cultural (la adopción de nuevas formas de moda, música, etc.). Sin embargo, debido a brechas económicas que determinan estilos de vida y consumo, se han provocado divisiones entre jóvenes que se quedan en las comunidades y los que migran temporalmente (ver foto 2). Así, detrás de estos discursos y nuevas formas de consumo, se esconden entramados muy complejos de diferenciación social. Por un lado, el proceso de diferenciación a través de formas de consumo no es un fenómeno nuevo (con frecuencia en la literatura está ligado a fenómenos de «globalización»), sino una vieja forma de demostración de estatus social y acercamiento a lo urba8 no . Por lo tanto, la llamada «pérdida de identidad indígena» no solamente es un producto de cambios e influencias externas, sino también de la diferenciación o estratificación social dentro de las comunidades.

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Buitrón describe este fenómeno en los años 40 así: «En las comunidades cercanas a los pueblos, el sombrero de fieltro europeo empieza a predominar entre los hombres jóvenes. Las mujeres siempre usan el de fieltro duro y pesado» (Buitrón 1945, 2001:84).

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Sapiens Research Group Conclusiones y discusión El resurgimiento de discursos étnicos parece haber dejado el análisis estructural sin validez. Sin embargo, son precisamente estos cambios estructurales los que han permitido fortalecer procesos de etnización como una estrategia de adaptación (Korovkin, 2002:16). En especial, desde enfoques marxistas estructuralistas, se han advertido los cambios provocados por el crecimiento de formas de producción capitalistas dentro de las estructuras familiares y de producción en las economías campesinas. Por otro lado, el proceso de revaloración de la cultura indígena, en las últimas décadas, ha posibilitado otros lugares de enunciación para jóvenes indígenas, que asumen nuevas responsabilidades y roles importantes dentro de las comunidades. El enfoque en categorías de diferenciación social como edad y género advierte los peligros de una conceptualización homogenizante de etnicidad. Además, nos abre la posibilidad de analizar estructuras internas de poder en las comunidades rurales. Estas estructuras sociales, a pesar de transformarse y reconstruirse a través de procesos globales, regionales y nacionales, se vinculan también a discursos étnicos, los cuales pueden legitimar nuevas formas de identificación o mantener jerarquías en cuanto a relaciones de género y edad. Estos aspectos tienen un valor fundamental en la vida y decisiones de los jóvenes indígenas en sus «vecindades» y constituyen un reto para la investigación social. Comentario de las editoras. En su investigación etnográfica, Daniela Célleri analiza relaciones sociales a nivel local al usar conceptos como juventud y género, y al concentrarse en el caso de jóvenes indígenas en la comunidad ecuatoriana Kichwa-Otavaleña en la provincia Imbabura. Su contribución revela el valor de estudios de caso, no sólo porque logra discutir los resultados de distintos enfoques teóricos, sino sobre todo porque nos remite a una comunidad y su vida diaria, las interacciones y las maneras como se transforman las identidades individuales dentro del vecindario. Célleri seleccionó para su trabajo de campo una comunidad donde la migración temporal de los jóvenes no solamente llega a ser un fenómeno de considerable magnitud, sino que también posee una continuidad histórica. Son sumamente interesantes los conflictos que ha observado dentro de y entre las generaciones al afrentarse con cambios individuales inducidos por el fenómeno de la migración temporal. Los datos que nos brinda revelan las diferenciaciones entre los jóvenes en lo que tiene que ver, por ejemplo, con su vestimenta, sus patrones de consumo, sus actividades, etc. Estas, junto a las «brechas económicas» existentes, pueden llevar a «divisiones» que desafían la convivencia dentro de tales comunidades. Así, su artículo ilustra de manera convincente los problemas de exclusión-inclusión que pueden surgir en comunidades indígenas ante cambios globales. Referencias bibliográficas Buitrón, A.; Collier, J. (1945, 2001). El Valle del amanecer. Otavalo: Instituto Otavaleño de Antropología. (Colección: Otavalo en la Historia). Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) (2008). Die gesellschaftliche situation der jugend: Spannungen und widersprüche. En: D. Boris (ed.), Sozialstrukturen in lateinamerika. Ein Überblick (pp. 221-236). Wiesbaden. Cevallos, C. (2006). Los jóvenes en el Ecuador. Ecuador Debate (68), 5176. Flores Sisalima, P. (2009). Jóvenes, entorno y contexto. Una aproximación a la situación social de la juventud en Ecuador. Quito; Cuenca: Abya-Yala; Universidad Politécnica Salesiana.

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Daniela-Alexandra Célleri-Endara: Jóvenes indígenas (kichwa-otavalos) entre etnicidad, clase y género 16/16

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Latín-A: Transnacionalización e informalidad en las políticas de «rescate» en el centro histórico de Ciudad de México Transnationalization and informality in the politics of «rescue» in the historic centre of Mexico City Frank Müller (1977-Alemania-International Network for Urban Research and Action, grupo México) frank.mueller@fu-berlin.de

Resumen Este artículo está enfocando el papel de la informalidad en la construcción del «centro histórico» de Ciudad de México. Plantea que las políticas de «rescate» del centro, que aluden a esa construcción, tienen una dimensión transnacional, que se muestra, primero, en una comodificación; es decir, una capitalización de la arquitectura por la inversión privada y pública; segundo, en la definición del «patrimonio cultural de la humanidad» en 1987 por la UNESCO; y tercero, en políticas locales de «ordenamiento» espacial, que bajo un discurso legitimador de brindar más seguridad para los habitantes, aprovechan de la expertise del ex alcalde de Nueva York, Rudolf Guiliani. Este proceso multidimensional produce más exclusión socio-espacial del área central. Palabras claves: exclusión, México, otredad, procesos transnacionales, urbanismo Recibido: 16-06-2011 → Aceptado: 01-07-2011 Cítese así: Müller, F. (2011). Transnacionalización e informalidad en las políticas de «rescate» en el centro histórico de Ciudad de México. En: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 1 (2), pp. 17-21. Abstract This article focuses on the role of informality in the construction of the Historic Centre of Mexico City. It argues that the applied «rescue» politics, sustaining this construction, have a transnational dimension that can be seen, first, in the commodification, that is, the capitalization of architecture by private and public investment, second, in the definition as «cultural heritage of humanity» by the UNESCO in 1987 and third, in local politics of spatial ordering, that, legitimated by a security discourse, relies on the expertise of ex-mayor of New York, Rudolf Giuliani. This multidimensional process involves further socio-spatial exclusion from the central area. Key words: exclusion, Mexico, otherness, transnationalization, urbanism. Introducción «En el principio era el Centro, y la nación mexicana estaba desordenada y casi vacía y la existencia del Centro obligó a la creación de los alrededores y de los sitios lejanos (si hay un Centro, désele curso a la Periferia), y todos supieron que el Centro lo era no por su ubicación tan principal sino

por su dogma fundador: lo central apenas depende de la presencia de lo secundario, lo central es autónomo o no es nada» (Monsiváis 2006:99). Con estas palabras (estilo libro Génesis), Carlos Monsiváis inicia sus reflexiones sobre una serie de fotos de escenas cotidianas en el centro histórico de México. Según Monsiváis, el acto fundador de la oposición centro-periferia ya dio paso a la jerarquía social, política y administrativa que caracteriza la convivencia de las clases sociales, etnias y géneros en el México de hoy. Monsiváis no delimita el marco geográfico de esta dominación. ¿Será que con «centro» se refiere a Europa o a España? ¿Será que la construcción de este «otro del centro» se basa en la superposición destructiva de un nuevo orden colonial encima del antiguo Tenochtlitlán, a fin de efectuar un proceso de transnacionalización de la relación entre Europa y la colonia? Los comentarios de Monsiváis a las fotos cuestionan la imaginación de una nación centralizada. Motivan reterritorializar la periferia dentro del centro, perseguir conflictos entre tales órdenes heterogéneos del espacio urbano, y llevan a preguntar por los efectos territoriales de la construcción de la centralidad del centro. Este artículo está enfocando el papel de la informalidad en la construcción del «centro histórico» de Ciudad de México. Plantea que las políticas de «rescate» del centro, que aluden a esa construcción, tienen una dimensión transnacional, que se muestra en una comodificación; es decir, una capitalización de la arquitectura por la inversión privada y pública; segundo, en la definición del «patrimonio cultural de la humanidad» en 1987 por la UNESCO; y tercero, en políticas locales de «ordenamiento» que, bajo un discurso legitimador de brindar más seguridad para los habitantes, aprovechan de la expertise del ex alcalde de Nueva York, Rudolf Guiliani. Además, rastrea las ejes de la transnacionalización del centro histórico y enfoca un proceso socio-espacial, la reterritorialización de la «informalidad», la cual se entiende como categoría de distinción entre prácticas toleradas y no toleradas; la territorialización de una diferencia entre órdenes que continuamente está siendo negociada entre actores (Roy & AlSayyad, 2004). Dentro de las políticas de rescate, lo informal (tanto en el deterioro y abandono y uso de edificios como en el comercio 1 en la calle) juega el papel «del otro» que hay que reterritorializar. El in-

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En cuanto al tratamiento de este «problema» en el centro, los planes públicos remontan hasta los años 1920. Como planes de manejo del comercio «informal» se encuentran, entre otros: Reglamento de Construcciones de la Ciudad de México (1921), Consejo Consultivo del Departamento Central (1929), Reglamento de Anuncios, Letreros, Rótulos en el D.F. (1930), Reglamento de Comercio Semi-Fijo y Ambulante en el D.F. (1931), Ley sobre protección y

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Sapiens Research Group terés se centra aquí en los discursos de lo informal, que le dan connotaciones distintas como pobre, ilegal, caótico o dañino. En la primera sección se presentarán las políticas de rescate dentro del concepto urbanístico, la renovación urbana, que marca la transnacionalización actual del centro histórico. La segunda parte localiza este enfoque dentro de discursos sobre el peatonal y la calle Regina. Así, en la tercera parte, se llega a la conclusión de que la reterritorialización de lo informal está sostenida por discursos étnicos y de higiene y que se relacionan con pobreza, el caos, y el crimen. Transnacionalización del rescate y producción del centro histórico La producción del espacio urbano se entiende como proceso social, al cual la geografía política se refiere con densificación de prácticas copresentes, que enfocan los diferentes ritmos temporales y extensiones geográficas que son inherentes (Amin & Graham 1997; Massey 1994). Esta copresencia, en el caso de México como ciudad poscolonial, está caracterizada por un orden territorial importado desde Europa, un modelo de «apartheid espacial» (Balbo 1993). Las políticas de rescate, al actualizar las valorizaciones y desvalorizaciones que marcan la fragmentación socioespacial, dan continuidad a este enlace global de la ciudad, proceso que reterritorializa una «nueva estrategia global urbana» en todas las nuevas ciudad globales del siglo XXI (Smith, 2002). Las ciudades toman un papel central en la globalización, y la renovación-rescate-regeneración se localizan como estrategias para «comodificar» el espacio; es decir, convertirlo en un objeto vendible, y así hacerlo disponible para el capital. Es esencial la reubicación de prácticas que puedan causar su de-valoración y, de manera implícita, el control de «la gente» que habita una zona urbana deli2 mitada (la gentrificación ) con el fin de aumentar la competitividad de la ciudad al nivel global. Frente a la apropiación del concepto en términos solamente económicos, vale preguntar por las demarcaciones espaciales construidas discursivamente y en prácticas entre los seres deseados y los otros, los límites o valores de la exclusión que sostienen este proceso. ¿Cuáles son los efectos territoriales que tiene la regeneración en la transnacionalización? La transnacionalización, aventurando reducir un debate amplio a una breve y simple definición, se materializa aquí como proceso de sustentar relaciones sociales que cruzan fronteras políticas nacionales, dentro de esquemas de intercambio estructuradas de ideas, conocimientos, recursos y personas (Vertovec 2009:2). Lo transnacional se puede observar en el enlazamiento de los espacios sociales del centro histórico por el flujo de conocimiento que les da forma: el adjetivo «histórico», el sentido de «la humanidad», las políticas «importadas» del «rescate» y economías de comercializar «el hábitat». Leemos para empezar las palabras del alcalde del Distrito Federal y miembro del Partido Revolucionario Democrático (PRD) Marcelo Ebrard, al reflexionar sobre la pregunta para quién es el centro y para quien debería servir su «rescate». En un evento de inauguración del programa «Vivir en el centro» expresó la siguiente pretensión: «Hoy el centro histórico es un lugar donde se favorece la comunidad, en donde se incluye a todos. Nadie podría decir “en el centro vamos a tener solamente personas de este nivel de ingreso”, claro que no. Quienes habitan aquí tienen diferentes niveles de sueldos y queremos que así siga, porque la base de

conservación (1934), Reglamento de Mercados para el D.F. (1951), Acuerdo que prohibe comercio en la vía pública (1967). La versión actual es el Plan de Manejo, elaborado en colaboración entre la UNESCO y el Instituto de Antropología e Historia (INAH). 2 Concepto desarrollado en Inglaterra en las décadas de 1950 y 1960 por Ruth Glass (1964).

la comunidad es incluir y respetar a todos». El discurso del alcalde tiene un sesgo evidente en definir «los todos» en términos económicos. Con el fin de redensificar las delegaciones céntricas, el programa parcial «Bando 2» atrajo inversiones privadas de manera que se densificó la cifra de vivienda por hectárea de 350 a 650, y se aumentó la renta a 150% entre 2002 y 2005 (García Peralta & Lombard 2009). Según cifras recientes (la vivienda regresa al centro histórico), la población de la zona aumentó en 8% en los últimos años, y la categoría económica forma un criterio para medir la exclusión, puesto que las rentas y el precio de suelo subieron en unas calles del centro histórico hasta 150% (Flores Magón). Paralelo a la reversión de la tendencia del de-poblamiento, estas cifras no permiten dudas acerca de que, en vez de brindar vivienda, «para todos», las políticas de redensificación y regeneración a partir de los sismos han contribuido a una exclusión social de gente de menos recursos, que lleva consigo más privatizaciones de las viviendas sociales, especulaciones con edificios históricos y la comodificación del valor cultural (Melé, 2005). Antes de ampliar el complejo de los criterios de exclusión, quisiera destacar el primer eje de la transnacionalización: la comodificación del uso del espacio urbano. La propiedad privada en vivienda, promulgado en recomendaciones especialmente después de los sismos en 1985 por el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial (Benlliure, 2008; García Peralta & Lombard, 2009; Perlo, 1994) influye directamente en las políticas del gobierno local. El programa de la Renovación Habitacional Popular (RHP) que (re)construyó 13.212 viviendas en 796 predios de los perímetros «A» y «B» del centro histórico (sobre un total de 1.219 predios inicialmente expropiados) contribuyó a la creación de objetos para la espe3 culación. RHP no solo buscaba crear más demanda por parte de la inversión internacional, sino que llevó consigo la regularización de títulos de propiedad y la demanda central de los bancos para crear «mercados sostenibles». Además, esta privatización aspiraba a crear propietarios «responsables» para, por un lado, frenar el deterioro y, por otro, «facilitar las condiciones de la renovación del centro» (RHP, 1988:3), doctrina neoliberal que considera la propiedad privada como condición necesaria para crear una relación de responsabilidad entre ser humano y «su» cosa 4 (Krueckeberg, 1995). Junto a esta transnacionalización del ámbito económico, las políticas de «revitalización», de «rescate» o de «renovación» del centro histórico de Ciudad de México, se retoman conceptos urbanísticos similares de muchas ciudades del globo. Son claves las medidas que el arquitecto Francisco Covarrubias Gaitán resumió en 2008 en el «VII Encuentro Internacional de Revitalización de Centros Históricos», evento que se lleva a cabo anualmente: «La revitalización de los centros históricos implica mantenerlos vivos, lo cual debe ser una actividad permanente. Además de atender lo cotidiano, en muchos casos considera acciones de rehabilitación como la puesta en valor de espacios públicos y privados, la renovación y mejoramiento de infraestructuras y equipamiento, la atención de la imagen urbana, la restauración del patrimonio edificado y, en algunos casos, la inserción de nuevas edificaciones» (Covarrubias, 2010:31).

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El centro histórico está dividido en dos perímetros, «A» y «B»; el perímetro «B» es el área exterior del centro histórico, y perímetro «A» se refiere al área interior en donde se localiza el mayor número de edificios y espacios públicos reconocidos por su valor histórico y cultural. En 1987, la UNESCO declaró al centro histórico de Ciudad de México (perímetro A) Patrimonio Cultural de la Humanidad (para más información y un mapa véase: http://www.puec.unam.mx/ponencia_arq_alejandro_suarez_pareyon_4nov09.pdf 4 Según el arquitecto y sociólogo Sergio Tamayo (2007), la política de «Todos propietarios» en México ha tenido importantes efectos negativos para la ciudad sostenible, porque, para los propietarios nuevos, la regularización llevada a cabo durante los años 1985-88 no aumentó los recursos necesarios de la población pobre para mantener los edificios.

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Durante los últimos diez años se pudo observar un cambio fuerte de la imagen del centro urbano: la revitalización (metáfora medicinal) implica encargarse de un cuerpo muerto, imaginación que se ve en fuerte contraste con el centro lleno de transeúntes, turistas, comerciantes y habitantes que siempre han caracterizado las zonas céntricas. Como elemento central, la reubicación del comercio ambulante informal del perímetro «A» hacia partes y edificios aislados fue realizada en diciembre de 2007, 5 después de largas negociaciones. Al parecer, los objetivos de los programas de revitalización se concentran en la valorización, tanto estética como económica, de la arquitectura. Es más, se añade una dimensión ética de (des-)valorización de prácticas de los habitantes de bajos recursos de la zona en cuestión. Las políticas de rescate tienen un importante antecedente histórico: era en la década de los 1970 (Monsiváis, 2006) cuando se revalorizó a un espacio de 310 hectáreas alrededor de la Plaza Mayor de Ciudad de México (el Zócalo) con el adjetivo «histórico». La definición de un espacio «centro histórico» hizo posible exigir el uso responsable de estos bienes de la «Humanidad». El INAH se encargó de la catalogización de los monumentos y de la definición del «patrimonio intangible». Como destaca Melé, la valorización de la historicidad lleva consigo la de-valorización de la función social de los edificios: «Los usos de los edificios sólo se califican en función de sus impactos sobre los monumentos y la imagen urbana» (2005, 209). Es decir, la culturación lleva consigo una valorización que pone en segundo plazo el uso que le da la gente que vive en los edificios (Coulomb, 2005). En la construcción del espacio llamado «centro histórico de Ciudad de México», la catalogización de 1.500 edificios como «Patrimonio de la Humanidad» por la UNESCO, en 1987, era decisivo en las políticas de rescate. La definición de la zona como espacio delimitado, la multiplicación de los reglamentos y la catalogización del valor histórico de los edificios sirvieron como requisito de planificación y normalización de los usos con el objetivo de rescatarlos (Melé, 2005). Coulomb, ex-miembro del fideicomiso del centro histórico, reflexiona sobre este proceso de clasificación: «Quién sabe qué sea “la humanidad”. En realidad esa humanidad son los burócratas de la UNESCO» (Andrade). Coulomb destaca el discurso despreciativo que se relaciona con la clasificación, ya que el valor histórico desde la perspectiva de sus partidarios parece demandar una clase educada: «Se trata de rescatar el centro histórico, ¿pero para quién? Porque cuando se habla del rescate, siempre aparece una clase acomodada, que es la que tiene una educación —aunque no siempre—, que le permite apreciar ese valor histórico. Esa burguesía, prácticamente se fue del área» (Andrade). A la responsabilidad social que implica «usar un edifico» de patrimonio cultural se añade la de-valorización de un grupo: los pobres, los ambulantes, los no-educados. Quiero enfatizar el segundo eje de la exclusión en el curso de la revitalización, la culturalización. En el discurso de la culturalización se integra el valor histórico como legitimador de un elemento central de la gentrificación, la creación de un espacio atractivo para la clase mejor asalariada, capaz de adueñarse de su hábitat y mantenerlo adecuadamente. Como vimos más arriba, este discurso tiene su antecedente en la política de la Renovación Habitacional Popular (RHP). A los proble-

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La práctica de los vendedores de continuamente retomar calles y plazas demuestra la insuficiencia de las políticas públicas en este ámbito (El Capitalino, Tlalpan.info).

mas económicos mencionados y la falta de respeto al valor cultural por parte de los habitantes se añaden, en el discurso sobre el rescate, prácticas de seguridad y del ordenamiento del espacio. A pesar de la regularización del inmueble y la culturalización del valor de muchos de los edificios, la zona vio un despoblamiento grave, de 300.000 habitantes en 1980, a 150.000 en 2000. El abandono y la desatención abrieron el espacio a «lowlife, underworld figures, or persons of few resources who had no other opportunities», que produjo «all sorts of risk in insecure and deteriorated zones» (Pineda, en Davis, 2007:21). Frente a esa situación y para rescatar su negocio, un conjunto de comerciantes de la zona céntrica contrató al equipo de Rodolfo Giuliani, ex-alcalde de Nueva York, para dar recomendaciones para el mejoramiento del espacio público, básicamente al copiar las políticas de cero tolerancia de Nueva York en el contexto mexicano. Dentro de las recomendaciones de Giuliani se encuentran tanto la del desalojo del sector de vendedores «informales» de las calles, como la persecución estricta de «small crime» (p.e. graffiti), con el fin de atraer «middle class consumers» (Davis, 2007:23) y turistas. La comentarista Davis concluye que «several factors suggest that the Giulia6 ni plan was all about downtown development, not crime reduction» (23). Así, la política del ordenamiento y de la limpieza de la imagen urbana sirvió más que todo a los intereses de los que lo habían invitado; es decir, la iniciativa privada del comercio local y del mercado inmobiliario. Efectivamente, en esta fase se ordenó el reordenamiento del perímetro «A» del centro. Sin embargo, son de igual interés los alrededores, donde según la «Autoridad del Centro», Alejandra Moreno Toscano, los edificios tienen solo la mitad del precio, aunque es donde se ubica el 40% de los edificios catalogizados por el INAH. Volviendo al enfoque de la transnacionalización, se puede decir que el ordenamiento intenta crear un espacio limpio de crimen. De igual manera, re-territorializa su otro en la zona que todavía carece de tal tratamiento. Este otro son los obstáculos de mercado «formal», tanto del comercio liberal como del mercado inmobiliario: el ambulantaje y las formas de vivienda irregular. En su afán de inclusión social incluyente, con un ímpetu modernizador y desarrollador y al mismo tiempo conservador, los planes de revitalizar se ven obligados a responder a dos demandas opuestas. Por un lado, como lo llama el arquitecto Covarrubias Gaitán, citado antes, a la demanda del «buen gobierno» (30); es decir, gobernar a base de los intereses de los habitantes afectados. Y por el otro lado, en su ímpetu de regular y ordenar el espacio urbano, ya imponen cierta ideología (un conjunto de ideas, valores e intereses políticos y económicos que desarrollan su efecto fuera del espacio comunicativo. Lejos de dar paso a un proceso harmónico, el rescate implica una dominación del espacio urbano. Ésta se puede observar en las maneras en que diferentes actores, el alcalde, los comerciantes, el fideicomiso del centro histórico, los inversionistas privados luchan en el espacio, para comercializarlo, conservarlo/catalogizarlo u ordenarlo a medida de normas morales y técnicas) un proceso de producción continua del espacio urbano.

Turistificación de la imagen urbana: efectos de la reterritorialización de la informalidad Esta sección da un ejemplo de la reterritorialización de la informalidad como efecto de la «revitalización». Revisa la representación de la colonia

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«Algunos factores sugieren que el Plan Giuliani trata exclusivamente de desarrollo del área céntrica, y no de la reducción del crimen».

Frank Müller: Transnacionalización e informalidad en las políticas de «rescate» en el centro histórico de Ciudad de México 19/21

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Sapiens Research Group «La Merced», un espacio de los no-deseados, hacia donde la territorialidad de lo informal se ha trasladado durante el rescate. La «Nueva guía del centro histórico», libro que por su diseño y contenido está dirigido a turistas, fue publicado por el fideicomiso del centro histórico y la «Autoridad del centro», instituciones principales del rescate. En la presentación del libro, el alcalde de Ciudad de México, Marcelo Ebrard, elogió la renovación como proceso creador de un espacio de uso mixto, de la comunidad heterogénea, y así del espacio céntrico como representativo de la identidad mexicana en general (El Universal, 2011). No obstante, en su manera de representar los sujetos ubicados en la zona, la Nueva guía cuenta la historia de la desigualdad social que el rescate implica. En su ensayo «Hágame La Merced», Juan Carlos Bautista da una descripción densa de este mercado tradicional y popular. Lo encuadra trazando tres ejes: una, geográfica: «empieza detrás del Palacio Nacional»; otra, estética: «olorosa, viva, sucia y ruinosa»; y última, étnica: la parte «india» de la ciudad, que se distingue del México moderno por un desarrollo retrasado: «Queremos escapar de un olor que nos persigue medio de la pesadilla, un olor quizás a caca y naranjas podridas, y desembocamos en el México que más tememos, ése donde el olor del pasado y el del presente dan lo mismo» (Guía, 188). Después de describir el olor (comida) y el ruido (las lenguas), el autor llega a lo táctil: «La imagen táctil que más me viene a la cabeza cuando pienso en La Merced, es la visión de las prostitutas en el Callejón de Manzanares». Las describe como «jóvenes, casi niñas» y, de esa manera, criminaliza toda la práctica del sexo-servicio de la zona por tratarse de explotación de menores de edad en redes esclavizantes. En esa descripción, «la otra parte» es representada como espacio de poca higiene, pobre y peligroso, del que se tiene que «escapar», un espacio que a las seis o siete horas de la tarde «empieza a declinar». «La gente —Bautista deja abierto quiénes son— camina de prisa hacia el metro (...) hacia el Zócalo (...) hacia Madero y 5 de Mayo», estos últimos siendo espacios que se han vuelto peatonal, y «la joya del centro» (Flores, 2009:63), respectivamente. La ilegalización y criminalización de esta práctica comercial se da de manera espacial: lo que hasta hace pocos años atrás era tolerado en la parte más céntrica, hoy se ha retirado hacia más adentro de la colonia La Merced. Elvira, una representante de la Brigada Callejera, asociación civil que da voz a los y las involucradas(os) en el comercio sexual, percibe la reterritorialización de la siguiente manera: «Lo que está de por medio son las inmobiliarias y Carlos Slim, el hombre más rico de México. Él ha estado comprando no sólo a Marcelo Ebrard, sino que quiere que tanto La Merced como Tlalpan sean algo turístico, darle a ganar a los más ricos. Y ya no quieren ver en la vía pública a los vendedores ambulantes, a las trabajadoras sexuales, a los franeleros, a los niños de la calle —y advierte—: Pero les decimos muy claro: no nos vamos a dejar. ¿La calle de quién es? De quien la trabaja. Entonces la esquina igual que la tierra, como decía Emiliano Zapata, hay que defenderla, porque es lo único que tenemos» (en Bahena y Rojas 2010:52). Elvira reivindica los valores colectivos de la Nación Mexicana al aludir al derecho a la tierra, la cual fue una exigencia central de la Revolución Mexicana. Lo «urbaniza» y así reúne las demandas heterogéneas de grupos marginados en una voz que exige distanciarse de la objetivación por instituciones públicas y su enlace estrecha con la iniciativa privada. En cuanto a la resistencia contra las políticas de renovación, cabe mencionar otro ejemplo de la criminalización del sexo-servicio y la práctica de

su re-territorialización. En noviembre de 2010, en el «Día de los Muertos», la «Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez» y la «Red Mexicana de Trabajo Sexual» depositaron una ofrenda en Calle Regina y articularon la opinión de los operativos policiales para combatir el maltrato de personas en las zonas de trabajo sexual son un pretexto para limpiar dichas áreas, donde se quiere realizar proyectos inmobiliarios. Refiriéndose a la Ley para la Protección del Sexo-servicio en el Distrito Federal, expresaron además su convicción que las frecuentes represiones, por parte de algunos policías, servían para el mismo motivo. Tales formas de criminalización discursiva, que tienen el fin de legitimar la expulsión del sexo-servicio, son sólo un ejemplo de limpieza de la imagen urbana, estrategia central de la valorización del capital inmobiliario. Por eso, la acción de «retomar» el espacio del que habían sido expulsado, para las sexoservidoras, es una importante apertura de un «counter-space» (Lefebre, 1991) frente a la reterritorialización por las autoridades. Conclusiones y discusión Como afirma Monsiváis (2006), la gentrificación del centro histórico de Ciudad de México está relocalizando motivos de Nueva York, Chicago y Londres. A través de la expulsión de personas de escasos recursos, de la remodelación de edificios y plazas, de la construcción de un espacio ordenado, «securizado» y culturalizado, la gentrificación se materializa revitalizando el mercado inmobiliario en las zonas rescatadas. Esto es demostrado de manera evidente en el proyecto del fideicomiso del centro histórico, «Vivir en el centro» (www.vivirenelcentro.com.mx), que intenta redensificar el centro, pero cuyos objetos inmobiliarios anunciados superan los salarios de la mayoría de la gente de la zona. Contrario a esto, en las zonas que todavía carecen de tal tratamiento se reterritorializa lo informal, «el otro» del centro. Este «otro», mantenido a distancia, se puede entender en el sentido dialéctico del pensamiento poscolonial como polo constitutivo de la identidad del centro rescatado. Como estrategia que «migra» a nivel global, las políticas de rescate construyen su objeto, el centro, y lo construyen al dar ciertos «valores» de lo no tolerado en los límites espaciales. Reterritorializan lo informal en un proceso del «othering» (Spivak, 1985), de la construcción espacial de la centralidad a través de la expulsión de su «otro» despreciado. La gentrificación «a la mexicana» no se entiende pensando solamente en términos económicos. Con el fin de reforzar la propiedad privada y de aumentar los precios, son reforzados valores estéticos y éticos que ayudan para legitimar la expulsión. Las políticas del rescate se expresan en la desigualdad socio-espacial, que caracterizan a gente pobre como incapaces de respetar el valor histórico. Es más, la definición de la UNESCO de los edificios como Patrimonio de la Humanidad parece limitar la humanidad a gente privilegiada económica y políticamente. A manera de conclusión, quiero destacar el hecho de que el centro histórico de hoy, así como las políticas, las prácticas y los discursos que lo transforman, están afectados por una transnacionalización que se basa en su relevancia histórica como «centralidad» de la nación y, al mismo tiempo, da continuidad a su enlace poscolonial. Los valores centrales (el orden, la imagen de limpieza, la privatización de la cultura y, al mismo tiempo, el desprecio de sus aspectos negativos, el olor, el caos, lo «informal») no solamente dependen de actores locales sino que son entrelazados con conceptos y actores transnacionales. Las categorías que marcan la desigualdad espacial, sus normas y sus apropiaciones dan continuidad a la dominación que existe desde el acto fundacional de la ciudad y su centro: el rescate quiere liberar el espacio de su ocupación «india». El ordenamiento de las calles usa líneas divisorias étnicas, éticas y estéticas. Es-

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Sapiens Research Group tos dispositivos buscan crear un espacio transitable, consumible y vendible, que legitima el desecho de lo «informal». Comentario de las editoras. En su artículo que se inscribe dentro de los Estudios Urbanos, Frank Müller analiza las políticas de “rescate” del Centro histórico de la Ciudad de México, adoptando la hipótesis de que éstas están influidas por discursos y políticas transnacionales. Demuestra como las políticas de cero tolerancia propagadas por el ex alcalde neoyorquino Giuliani encontraron un eco en las medidas que se tomaron en la zona céntrica de México D.F., una zona que experimentó cambios drásticos durante las tres décadas pasadas. Cabe destacar la referencia que hace Müller a un texto de Monsiváis y que ayuda para aclarar los mecanismos usados en este proceso social de urbanización: el vecino no deseado se definió como “el otro” para legitimar su desecho y los cambios urbanísticos intencionados, detrás de los cuales muchas veces se esconden intereses económicos de inmobiliarios y empresarios. El derecho adquirido por los habitantes tradicionales del centro fue sustituido por la voluntad de asentar en aquella zona personas de ingresos mayores, posibles propietarios, gente “higiénica” y suficientemente educada para respetar el valor cultural de ese espacio urbano. La convivencia en el centro urbano se empieza a regir con nuevas leyes que corresponden a patrones capitalistas y utilitaristas, y que invisibilizan a muchos de las personas que hasta ese entonces tenían su centro de vida allí. Así, el texto ilustra de manera impactante las consecuencias (tal vez indeseadas) de tales políticas de remodelación y comodificación: el redefinir una zona como “patrimonio de la humanidad” parece aumentar su prestigio y su valor económico y cultural, pero al mismo tiempo le quita el carácter de funcionar como espacio de vivienda para seres humanos. Referencias bibliográficas Amin, A. & Graham, S. (1997). The ordinary city. Transactions of the Institute of British Geographer. New Series, 22: 4, 411-429. Andrade, M. (s/a). Sin plan de gobierno claro, no habrá rescate que funciones. Entrevista a René Coulomb, en linea: Cuadernos de Mambo. http://www.uacm.edu.mx/Cartelera/MarianoAndrade/tabid/2104/Defaul t.aspx visitada últimamente el dia 10 de junio 2011. Bahena, A. & P, Rojas. (2010). El ya basta de los/las trabajoras/es sexuales. Rebeldía, 68, 52-57. Balbo, M. (1993). Urban planning and the fragmented city of developing countries. Third world planning review, 15: 3, 23-35. Covarrubias, F. (2010). Los centros históricos y la ciudad actual: instrumentos de ordenamiento, conservación revitalización y uso. En: Revitalización de centros históricos. México: Centro Cultural de España en México, 19-38. Coulomb, R. (2005). Capital cultural urbano y desarrollo metropolitano. Presentación en seminario internacional Repensar la Metrópoli. Universidad Autónoma Metropolitana, México. Davis, D. (2007). The Giuliani factor: crime, zero tolerance policing, and the transformation of the public sphere in downtown Mexico City. Public sphere and public space in Mexico, Palgrave MacMillan. Eibenschutz, R. & Benlliure, P. (coords.) (2008). Mercado formal e informal de suelo, análisis de ocho ciudades. México: Porrua. El capitalino (24-4-2011). Piden poner un alto a «Toreros» del centro histórico. El Universal (18.2.2011) El Centro histórico, lugar incluyente que favorece a la comunidad. Garcia, B. y M. Lombard, (2009). Regulation and property speculation in the centre of Mexico City. En: L. Porter y K. Shaw (coords.), Whose urban

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Latín-A: «Dios tenía miedo» de la conformación de la identidad actual salvadoreña God was afraid. The formation of Salvadoran Identity Vanessa Núñez-Handal (1973-El Salvador-Universidad del Valle de Guatemala) nunezhandal@gmail.com

Resumen El Salvador, un país pequeño y pobre, situado en el corazón de Centroamérica, se vio sumido durante los años ochenta en una guerra sin enemigo. Las partes y los muertos eran salvadoreños en su totalidad. Las armas y el dinero eran puestas por potencias extranjeras, así como los motivos ideológicos. Pero, mientras los bandos se disputaron el país y las 1 “catorce familias” terratenientes lo abandonaron en desbandada rumbo a Miami, el resto de la población luchó por sobrellevar, llenos de miedo y angustia, una situación que no entendían y en la que no tenían nada que ganar. Hubo entonces que inventarse un país, una razón y, sobre todo, un enemigo común para seguir viviendo. Se creó así una locura colectiva que duró más de doce años y que, aún ahora, genera una extrema polarización en la sociedad salvadoreña. Los Acuerdos de Paz, firmados en 1992, se perfilaron en su momento como la gran oportunidad para revertir la historia de desigualdad e injusticia social en El Salvador. Sin embargo, fueron incumplidos por el gobierno. Y, tras setenta y cinco mil muertos y miles de desaparecidos, dicho país pretende vivir como si no hubiera ocurrido nada y como si la pesadilla de la que llevó tanto despertar no hubiera sido más que eso. “Dios tenía miedo” es un intento por decir lo que, en mi opinión, no había sido dicho hasta ahora respecto del conflicto armado salvadoreño: ¿cómo vivieron la guerra aquellos que no tuvieron nada que ver en la misma, pero que acabaron siendo cómplices al optar por la postura del más fuerte, a fin de evitar quedar inmersos en una escalada de violencia que, a la fecha, aún sigue azotando al pueblo salvadoreño? Presento pues, a continuación, los capítulos iniciales de mi segunda novela, “Dios tenía miedo”, la cual está próxima a ser publicada bajo el sello de F&G Editores de Guatemala. Cítese así: Núñez-Handal, V. (2011). «Dios tenía miedo» de la conformación de la identidad actual salvadoreña. En: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 1 (2), pp. 22-26. Abstract El Salvador, a small and poor country in the heart of Central America, experienced during the 1980s a war without enemy. Both parties and all the dead were Salvadoran. The weaponry and money were administered by foreign powers, just as the ideological motives. But while both parties fought over the country, and the «fourteen families» of landowners abandoned it direction Miami, the rest of the population, full of fear and 1

Después de que Centroamérica se independizara de España en 1821, los descendientes de las familias criollas se hicieron con el poder político, económico y social. En El Salvador estos grupos familiares fueron denominados como “las catorce familias”, cuyo número no era exactamente tal. Sin embargo, aún hoy día se utiliza este término para hacer referencia a la oligarquía salvadoreña que, casi doscientos años después, sigue gobernando de forma autoritaria al país.

anxiety, fought to bear a situation they did not understand and where they could not possibly win something. It was necessary at that moment to invent a country, a reason, and most of all a common enemy in order to survive. This led to a common delusion which lasted more than twelve years and which even today generates an extreme polarization of Salvadoran society. The Peace Agreements of 1992 at that moment seemed to present a big opportunity to change the history of inequality and social injustice in El Salvador. However, they were disregarded by the government. With seventy five thousand dead and thousands of missing persons, El Salvador pretends to live on as if nothing had happened or as if the nightmare which it was so difficult to overcome had only been a bad dream. «God was afraid» is an attempt to say that which, in my opinion, has not been said about the Salvadoran conflict: the way in which this war was experienced by those who had nothing to do with it, but who became accomplices in the instant they opted for the stronger party, in order to avoid being immersed in an escalation of violence which flagellates the Salvadoran people until today. I am presenting here the first chapters of my second novel «God was afraid» which is going to be published by F&G Editors, Guatemala. «Dios tenía miedo» 1 Éstos son mis recuerdos. Disparan y es de noche. Los helicópteros desprenden sus misiles con una detonación que hace pensar en un abismo en el cielo. Mamá y papá permanecen callados. No hay luces en casa ni en diez cuadras a la redonda. La french poodle ladra histérica. Igual que a nosotros, la ha despertado el estremecimiento de las paredes. El sonido se incrementa. Algo se estrella contra el techo. Me oculto bajo la cama. Sé que si una bomba nos abatiera, no quedaría nada. Sigue el silencio. La noche se paraliza sobre nuestra casa. El monstruo se desplaza como una araña negra en el cielo. Su estruendo se convierte en eco. Se ha alejado a sembrar miedo y luces de bengala en otra parte. 2 Debemos entender como un milagro que Pablo haya incorporado a su pensamiento la enseñanza que nuestro Señor Jesucristo le ofrecía… –¿Qué pasaría si los helicópteros se equivocaran y dispararan sobre nuestra casa? –pregunto a papá en un susurro.

http://www.sapiensresearch.org/ http://issuu.com/sapiens-research http://www.facebook.com/pages/Boletin-Cientifico-Sapiens-Research/181844285178334 22/26

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Sapiens Research Group –No pensés en eso –responde incómodo–. Los soldados saben diferenciar entre los subversivos y la gente decente. Por eso a los cristianos de corazón nos molesta que tergiversen los Evangelios con fines políticos… –¿Y si pasara? –Pedile a Dios que no sea así. –¿Por qué estamos en guerra? –Porque hay intereses divididos. –¿Eso qué significa? –Guardá silencio y poné atención –dice por fin, molesto. Me aburre la misa, digo en voz baja. Miro a todas partes. El rostro sereno de la gente a nuestro alrededor me da miedo. Papá dice que no existe el infierno. 3 Saco una revista de la repisa. En dieciséis años la he ojeado dos veces. Veo en sus páginas amarillentas cosas que me causan desasosiego. En la portada, una niña de cabello negro y ojos intensos sostiene una paloma entre las manos. El animal intenta alzar el vuelo. La niña parece asustada. Sus noches y sus miedos deben de ser también los míos. 4 Aunque las bombas y los balazos se habían escuchado la mayor parte de la noche, papá pensó que se trataba de algo sin importancia. A la mañana siguiente, cuando me llevaba al colegio en su auto, decidió pasar por la avenida que corría paralela a la nuestra. Papá no tuvo tiempo de girar. Sólo alcanzó a decir que debía taparme los ojos. No logró identificar a simple vista que aquello que colgaba de las copas de los árboles que bordeaban la ancha avenida de doble vía eran pedazos de cuerpos. Y yo, sentada en el asiento trasero, no pude dejar de ver aquel horror, que fue mi primer enfrentamiento con los años de pavor que habríamos de vivir durante la década siguiente. Papá condujo hasta el colegio en silencio. Yo no me atreví a preguntar si debía sentir pena por los muertos que la guardia, según escuché luego en la radio, recogió con palas y bolsas plásticas, a fin de evitar una hedentina en una de las principales calles de nuestra ciudad capital. 5 Nunca entendí cuándo ni cómo comenzó la guerra. Según recuerdo, siempre estuvo ahí. Crecimos con bombas y balazos, con miedo y con precauciones, con silencio y volteando la mirada para que ni los soldados ni los guerrilleros fueran a creer que estábamos en su contra. Nos acostumbramos a no pensar, a no hablar en voz alta, a obviar la política y a mantenernos alejados del conflicto. ¿Pero qué tanto podía obviarse la realidad en un país donde las imágenes de la guerra nos bombardeaban día y noche? Fuimos condenados a vivir el miedo en silencio. Un silencio en el que colocamos los rostros, los muertos destrozados, las manos mutiladas, las orejas rebanadas, los cuerpos desollados, los recuerdos, en estantes donde acumulaban polvo y años, con la esperanza de entrar un día a esa bodega macabra y que ya no estuvieran ahí. Sin embargo, aún ahora, cada vez que escucho noticias de guerras lejanas, las puertas de la memoria se abren silenciosas y desfilan frente a mí los horrores que, hasta hoy, llevo grabados en los murmullos del alma.

Fue quizá el miedo a la muerte o la desaparición de Edgardo lo que me hizo preguntar por qué. ¿Por qué nosotros, los que decíamos creer en la justicia y en los valores cristianos, nos quedamos callados ante tanta abominación? 6 Fue una guerra moderna, ya no de palos, hondillas y pedazos de corvo. La de los ochenta era una guerra de tanquetas y armas automáticas. Los bandos no tenían necesidad ni de mirarse a los ojos. Pero el daño venía de antes, desde el último levantamiento indígena a principios de los treinta –dice el hombre, cuyo rostro moreno está marcado por surcos profundos provocados por el sol–, cuando miles de cuerpos fueron arrojados en zanjas como bagazo de caña –continúa–. Estaban escondidos debajo de la tierra, entre los cafetales. Habían abierto hoyos, colocado tablas. Ahí se metieron. A nosotros, a los que no éramos comunistas, nos recogieron para que saliéramos a buscar a los que sí lo eran. A que descubriéramos dónde se habían ocultado. Puyábamos con el corvo, y ahí iban saliendo. Había que llevarlos a Izalco. Ellos sabían lo que harían con ellos. Nunca se supo con certeza cuántos fueron, pero el general José Tomás Regalado reportó cuatro mil ochocientos al almirante Smith y al comandante Brandeur, quienes, enviados para proteger la inversión extranjera, esperaron anclados en el Puerto de Acajutla la orden de desembarco. Los sacaron de sus casas uno por uno. Los iban matando por los caminos. Iban heridos, golpeados o hambrientos. Ahí mismo abrían zanjas o dejaban los cuerpos pudriéndose al sol. Luego los cerdos les arrancaron la carne. Sólo entonces intervino el gobierno. No quería que una epidemia afectara a la economía. Comenzaron a las cuatro de la tarde de un jueves. La junta de los que tenían mucho los condenó. Dijeron que iban a matarlos a todos. Y eso sí lo lograron. Hubo gente que se quedó sin familia. “Ama, Feliciano. Originario de Izalco, departamento de Sonsonate. De cuarenta y un años de edad. Jornalero. Matrimoniado con Josefa Shupan. Yerno de Patricio Shupan, cacique pipil de Izalco. Católico, dirigente de la cofradía del Espíritu Santo. Pelo corto, bigote y barba. Detenido por revoltoso y asesino. Condenado por ‘bolchevique’ a ser linchado y a morir por ahorcamiento.” Demandaba la devolución de las tierras comunales. Los comunistas que habían venido de la capital le habían hecho creer que era posible quitar a los ricos lo que siempre había sido de ellos. Como si no hubiera sido así desde siempre. “Organizó a cientos e invadió Sonsonate con alevosía, premeditación y ventaja. Se aprovechó del cobijo de la noche. Mató a machetazos al señor Alcalde. Reventó las puertas de los almacenes para robar. Sacó de sus casas a la gente honrada y honesta para injuriarlas”. Por eso tuvo que ocultarse cerquita de Izalco. Los blancos y los ladinos le pidieron al comandante Cabrera —que odiaba a los indios porque decía que eran remilgados y huevones—, que lo aprehendiera con los perros para hacerle los horrores que le hicieron. La guarnición de Izalco le echó mano en los alrededores del pueblo. Feliciano gritaba: “¡Qué vivan los indios! ¡Esa tierra es nuestra!” No alcanzó a llegar a la Alcaldía. Lo mató la turba de ladinos a la que lo entregaron. Fue su cuerpo lo que los blancos, los que aún odian a los indios, exhibieron colgado de un palo de ceiba frente a la Casa de la Asunción –dice el hombre cuyos ojos se han opacado con una tristeza profunda–. Después de eso, todavía siguieron matando como tres semanas más. Sólo en Nahuizalco, el mero viernes trece, las tropas de Sonsonate fusilaron a trescientos ochenta y ocho

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Sapiens Research Group indígenas que querían que el señor alcalde les entregara un documento de identidad donde certificara, precisamente, que no eran comunistas. Fue difícil aguantar el tufo de aquel montón de muertos mal enterrados. De ahí surgieron enfermedades y pestes para los que sobrevivimos. Fue así como nosotros aprendimos el miedo. Se nos grabó en la conciencia. Lo hicimos nuestro. Nuestros hijos lo mamaron y crecieron con él. Fue nuestro legado, nuestra herencia patriótica, nuestra marca de sangre. Ha sido parte de nuestra enseñanza. Ha marcado nuestro inconsciente y nos ha formado en carne y alma. Ser salvadoreño –dice el hombre, cuya vista ahora se clava en el suelo– es llevar la cicatriz del miedo grabada en la frente. ¡Hagamos patria! El Salvador –agrega– no es más que un país imaginado, nunca visto en realidad. Otros lo han creado, borrado, destruido y vuelto a hacer sobre nuestra piel de rasgos mestizos, que, hasta el día de hoy, a muchos les da vergüenza. 7 Pelucas y laca, anteojos gruesos, corbatas delgadas, boinas ibéricas, trajes negros y calcetines blancos. Eran los destinados a cambiar al mundo, a su gremio, al país y a la historia en los años setenta. Pcs, Fpl, Andes «21 de junio», Mnr, Uno, Erp, Prs, Rn, Farn, Prtc, Utc, Fapu, Feccas, Bpr, Fuersa, Fmln, Aed, Ardes, Mrc, Omr, Mers, Ur-19, Ageus, Fsr, Upt, Fur-30, Lp-28, Lps-28, Lpu-28, Lpc-28, Lpo-28, Mlp, Ll, Btc, Ftc, Asmusa, Fau, Aes, Fuss, Cuts. Letras que se perdieron en los gritos de puñaladas y suicidios en casas de seguridad en el extranjero. ¡Alto a las masacres contra estudiantes! Grafitis en el centro, bloques que fueron construyendo paredes, que fueron muros, que fueron tumbas. “Todo salvadoreño debe conocer a sus enemigos. El terrorista utiliza diversas medidas que lo delatan. ¡Identifícalo! Ciudadano honrado: enmárcate en la Ley, no temas. Colabora con los garantes del orden. Ellos cumplen su deber. Nuestro país debe regresar a la normalidad. Colabora con las autoridades”. Carlos Humberto Romero, ¡presidente! Sonrisas confiadas, manos alzadas, un gane garantizado. 28 de febrero de 1977. Que la ONU y los demócratas cristianos se vayan al carajo. Comunistas de mierda disfrazados de oposición. ¡Solidaridad con las luchas heroicas del pueblo! Vehículos y negocios quemados por las turbas. El cadáver del ministro de relaciones exteriores Mauricio Alfredo Borgonovo Pohl fue encontrado el día once de mayo, luego de haber sido secuestrado por las FPL. Dicha organización hizo caso omiso a los llamamientos hechos por la ONU, el Papa Paulo VI, diversos sectores de la sociedad y su familia, a fin de que fuera liberado con vida. El arzobispo de San Salvador Óscar Arnulfo Romero ofició una misa de cuerpo presente, durante la cual manifestó que, para que el alma del ingeniero Borgonovo Pohl pudiera descansar en paz, era necesario no responder a su muerte con violencia, sino con resignación, amor y bondad. “Debido al desquiciamiento del orden constitucional fue necesario decretar el estado de sitio hasta que las circunstancias políticas se normalicen”. Les vamos a enseñar que aquí no se tolerarán las ideas extrañas. “Personeros de las instituciones gubernamentales manifiestan haber detectado que, en los últimos tiempos, muchos jóvenes estudiantes con algunas inquietudes humanitarias y con escasa orientación política han sido presa fácil de los dirigentes de agrupaciones clandestinas, los

mismos que, al detectar su inocencia, los hacen objeto de engaños, haciéndoles creer que sus causas son justas y que la juventud es la llamada a la lucha”. Y que les quede claro a los Estados Unidos y al ingeniero James Carter, que no toleraremos el irrespeto a nuestra soberanía nacional ni sus condicionamientos de ayuda a temas humanitarios. Aquí no hay violación a los derechos humanos, porque éstos son simples delincuentes comunes. ¡Exigimos reformas estructurales! ¡No a la tenencia de la tierra en pocas manos! ¡No a los fraudes electorales! ¡No al PCN! ¡El pueblo, unido, jamás será vencido! “Y el año de mil novecientos setenta y nueve, que en pocos días concluirá, nos dejó incendios por doquier. Terroristas con fachada de patriotas. El misterio de las cárceles y los cementerios guerrilleros. Una junta que, luego de dieciséis cuartelazos, hoy nos quiere convencer que es revolucionaria. Árabes y palestinos metidos en asuntos nacionales. Bombazos en medios de comunicación y casas particulares. Secuestrados y desaparecidos a diestra y siniestra. Si los muertos tan sólo hablaran” 8 Pasó en su automóvil nuevo, recién sacado de la agencia, rumbo a su también recién estrenada oficina, en el cuarto piso de un edificio, desde el cual podía ver gran parte del centro de la capital. Había vuelto a esta ciudad sucia y desordenada, para retomar el negocio familiar. Sin embargo, la comercialización del café no era algo que le encantara especialmente. Dependía demasiado de los cambios en el extranjero y de la voluntad de los gringos, a quienes dejó de tener admiración desde que Carter llegó a la presidencia. Sin embargo, por una u otra razón, siempre estuvo vinculado con ellos. Desde que siendo un bebé de meses, su familia materna emigró a aquella nación de contradicciones. Ahí vivió el inicio de la guerra fría, la persecución de los comunistas por McCarthy, la llegada del hombre a la Luna, el asesinato de Kennedy y la revolución cubana. También ahí adquirió el vicio de fumar cigarrillos mentolados y de beber whisky on the rocks, en lugar de las bebidas aguardentosas que se bebían en El Salvador y que mezclaban siempre con Coca-Cola y hielo de dudosa pureza. Solía retornar al país durante los spring breaks del colegio militar, y siempre se encontraba con una gruya de primos y tíos, que lo hacían volver con nostalgia a la soledad del internado. Quizá fue por ello que, en cuanto pudo, y pese a los ruegos de su madre, decidió instalarse en El Salvador. Fue entonces cuando su madre decidió hablarle de “el incidente”, como ella lo llamó. Así se enteró que su padre, administrador de una finca de café en Santa Ana, había muerto durante la sublevación comunista de los años treinta, a manos de una peonada rabiosa por los malos salarios pagados, quienes, luego de torturarle, lo mataron a machetazos en la calle. La aglomeración le obligó a detener la marcha del auto. Cuando la turba lo rodeó, para luego seguir de largo, sintió miedo. Luego ira. Pancartas con consignas comunistas eran portadas por la multitud, cuyos rostros iban cubiertos con lentes oscuros y pañoletas rojas marcadas con las siglas FMLN. Su mujer le sugirió que lo mejor sería que dejara de ir a la oficina por un tiempo. Al menos hasta que la situación se calmaba. Pero el desorden siguió creciendo y el ejército permaneció acuartelado. De conversaciones con amigos concluyó que, pese a la gravedad de la situación en El Salvador, no había autoridad a la cual acudir ni nada por hacer. El país, tal como él lo veía, se estaba viniendo abajo. Sintió miedo de perder todo aquello que, con trabajo y esfuerzo, había logrado desde su

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Sapiens Research Group regreso. Pronto, aquel miedo que él jamás creyó posible sentir se convirtió en odio. Odio que era compartido en sus círculos más cercanos. Sus excompañeros de colegio, sus amigos del club de tenis, su cuñado, sus suegros y demás personas ligadas al círculo empresarial. Fue su cuñado quien le habló de un grupo organizado en La Escalón, compuesto por médicos, abogados y hasta oficiales del ejército, que se reunía los martes por la tarde, y en el que era posible ser admitido si se llevaba la recomendación adecuada. Al poco tiempo, él y dos primos suyos fueron admitidos. Obtuvieron armas, chalecos antibalas, ametralladoras Ingram, gorros pasamontañas, silenciadores, entrenamiento en el manejo de explosivos y directrices de cómo y contra quién actuar. Ejército secreto anticomunista, Gremio Anticomunista Salvadoreño, Brigada Anticomunista Maximiliano Hernández Martínez, Comando Metropolitano, Escuadrón de la muerte, Los Squash. Sus primeras misiones fueron ataques a la radio católica y a periódicos de oposición. Había noches en que colocaban hasta una decena de bombas en San Salvador. Todo ello como advertencia para que la gente no se anduviera metiendo en política. Y aunque nunca supo si alguien había muerto por su culpa, tampoco le importó. Se mirara como se mirara, se lo merecían, pensaba. Diferente era cazar a un comunista, del cual se tenía información específica y se sabía con certeza que era un subversivo. De haber sido al revés, estaba seguro de que esos sediciosos hijos de puta no se habrían tentado el corazón para matarlo. Eso lo tranquilizaba y lo dejaba a gusto con su trabajo. Había que combatir el terror con terror. Organizarse igual que la guerrilla. Usar sus métodos. Hacerles una guerra no convencional, basada en el combate por asesinato. De esta forma, una idea no alineada, un planteamiento en contra del régimen, una amistad sospechosa bastaba para considerar, hasta al más cercano, un enemigo. De ahí hasta su desaparición o muerte, era cuestión de días, a veces horas. Los cadáveres eran lanzados en las orillas de las carreteras, donde pudieran ser vistos, y sirvieran de escarmiento a todo el que tuviera la intención de involucrarse con los subversivos. Aunque siempre era más fácil eliminarlos de un tiro en la nuca. Fue alguno de los militares, pero ahora no puede recordar quién, el que propuso decapitar los cuerpos, disolverlos en ácido o quitarles la piel. Así, el efecto sería aún mayor. Tiempo después, sin embargo, los gringos, que otrora les habían ofrecido entrenamiento y asesoría militar, comenzaron a plantear una serie de inconvenientes relacionados con los derechos humanos, a fin de seguir brindando ayuda económica y militar. No entendían que las acciones que estaban llevando a cabo iban dirigidas a preservar los mismos valores liberales en los que ellos creían. La libertad, el desarrollo, los derechos individuales, la democracia. Todo eso había que defenderlo a toda costa. Azul por Dios, blanco por la patria y rojo por la sangre que ha de derramarse para preservar la libertad. Ellos apoyaban la política republicana. Casi todos habían sido moldeados en las universidades gringas. Hablaban perfecto inglés y gustaban de la vida y del sueño americano. Y si en Estados Unidos hubiera habido terroristas que dinamitaran puentes, pensaba, segurito que los gringos habrían actuado de la misma forma. Claro que la prensa internacional, en la que con toda certeza tenían influencia los comunistas, se encargaba de distorsionar sus actos, calificándolos de fascistas, ultraderecha, escuadroneros, terroristas, asesinos y hasta de neonazis. Estacionó su auto en el sótano. Subió las gradas hasta el cuarto piso. Un poco de ejercicio nunca estaría mal, se dijo. Entró en su oficina. Saludó a su secretaria que, a estas alturas, había preparado una extensa agenda

para él. Encendió un cigarrillo mentolado, y no bien había acabado de soltar la primera bocanada, una explosión hizo tronar el edificio adyacente. Desde su ventana pudo ver a cuatro jóvenes de cabellos largos, jeans y zapatos tenis, a punto de cruzar la esquina. Sin soltar el cigarrillo, tomó su arma y, como quien afina su puntería en una feria, disparó. 9 −Cuerpo de Cristo, santifícame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Y esa es la tercera vez que Jesús, que por amor sufrió por salvarnos del pecado, cae bajo el peso de la cruz –dijo la minúscula mujer de uniforme pulcro, a la que no parecía importarle si Jimena y yo la escuchábamos, ya que se complacía en recitar frente a cada una de las estaciones los martirios que Jesús había sufrido y que Jimena, próxima a hacer su primera comunión, intentaba apuntar sin éxito. Aproveché que la anciana se había distraído, para susurrarle que debíamos marcharnos. Kriete-Ávila, Poma-Kriete, Escobar-Kriete, Baldochi-Kriete, AguilarMeardi, Pinto-Lima, Quiñónez-Ávila, Meardi-Palomo, González-Ávila, Ávila-Meardi, Aguilar-Ávila, Guirola-Méndez, Ávila-Ávila, MendezMeardi, Weyler-Meardi, Heimans-Meardi, Borgonovo-Cristiani y demás familia, le invitan a la santa misa que oficiará el señor arzobispo de San Salvador, en la iglesia del Hospital de la Divina Providencia (Colonia Miramonte Poniente, Calle Toluca y Pasaje “B”) a las dieciocho horas de este día. San Salvador, veinticuatro de marzo de mil novecientos ochenta. El calor, que en aquella época del año era insoportable, no se dejaba sentir dentro de la capilla de vigas blancas y geométricas, a la que, a pesar de estar cercana a nuestra casa, no asistíamos a misa, porque papá decía que las monjas, a cuyo cargo se encontraba, eran comunistas. Jimena se excusó diciendo que volvería después de las vacaciones de Semana Santa, a lo que la hermana respondió asintiendo con la cabeza. Hicimos el intento de salir por la puerta principal, pero la monja nos detuvo. Dijo que los asistentes al oficio estaban por entrar, por lo que sería mejor salir por la sacristía, a la que se accedía por una estrecha puerta tras el minúsculo altar, sobre el cual se ubicaba un Cristo crucificado de tamaño natural. La mujer golpeó la portezuela de metal. Una voz aguda nos hizo pasar. Quisiera hacer un llamamiento especial a los hombres del ejército. Lo vi de espaldas. No era alto, sino más bien recio de cara y fornido de cuerpo. Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Me pareció que bordeaba los sesenta años, por las canas de las sienes y el aspecto de hombre grave. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios. Luego me enteré por los periódicos, que tenía sesenta y dos. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Se colocó un sombrero que le dio un aspecto papal. …de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. Volteó a mirarnos. Sonrió. Han venido a que les hable del vía crucis, explicó la monja. Está próxima a hacer su primera comunión, afirmó colocando su mano sobre el hombro de Jimena. Lo saludamos. Jimena le besó el anillo. Agradecimos a la hermana y Jimena prometió volver. Salimos sin prisa, sintiendo que el aire de la calle se respiraba más a gusto. En los árboles que bordeaban el camino adoquinado, decenas de chicharras serruchaban el aire con su voz.

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Sapiens Research Group 10 Temiendo una victoria como la que los sandinistas obtuvieron en mil novecientos setenta y nueve en Nicaragua, Estados Unidos ha decidido dar apoyo en dinero, pertrechos de guerra, asesoría miliar y equipo de guerra a El Salvador, una pequeña nación situada en el corazón del istmo centroamericano. 11 San Salvador era una ciudad pequeña, y sin embargo, no era mucho lo que yo conocía de ella. El Paseo General Escalón, la Zona Rosa, Metrocentro, la San Benito, El Salvador del Mundo, la Plaza Alegre. Nunca íbamos al centro. Mamá decía que era peligroso. Había sido ahí en donde habían comenzado los bochinches y se hacían todas las manifestaciones. Fue también ahí donde acribillaron a los que asistieron al funeral de monseñor Romero. –¿Quién los manda a andar de revoltosos? –dijo papá, ante las imágenes de los cientos de zapatos abandonados en la Plaza Barrios–. Y también al cura. ¿Quién lo manda a andar metido en cosas raras? En lugar de hablar de Dios en la homilía y aconsejar a la gente para que fuera trabajadora, los exhortaba a ser subversivos. ¿Cómo no iban a matarlo? –agregó–. Luego mamá repitió sus palabras, cuando mataron a los jesuitas, casi una década más tarde. El que juega con fuego, acaba siempre por quemarse. Comentario de las editoras. La contribución de Vanessa Núñez-Handal nos remite a El Salvador de los años ochenta y a su guerra civil, que llegó hasta el último rincón de este país centroamericano y, de esa manera, afectó a la población entera. El texto no sólo incluye distintas perspectivas y actitudes en relación con la guerra, también evoca la dimensión histórica, lo cual demuestra cómo se venían construyendo diversos “enemigos” internos, los mismos que se enfrentaron de manera agresiva durante el conflicto. Aparte de reproducir fragmentos discursivos politizados, Dios tenía miedo también ilustra reacciones individuales y problemas cotidianos derivados de la polarización ideológica. La impresión predominante después de la lectura es la de inevitabilidad de participar de alguna manera, directa o indirecta, en el conflicto. La guerra había invadido el país entero, ya que en el campo se cometían masacres en las comunidades indígenas, y en la ciudad capital se daban combates en las calles y con helicópteros. Del mismo modo, el texto está impregnado de una sensación generalizada de miedo, como ya lo anuncia el título de la novela. Los poderosos tenían miedo de perder todo aquello que habían logrado acumular “con trabajo y esfuerzo”. El que se levantó para luchar contra un régimen excluyente temía “ser linchado y [...] morir por ahorcamiento”. Muchos otros, atrapados entre ambos extremos, tenían miedo de ser involucrados y esperaban que los militares supieran diferenciar “entre los subversivos y la gente decente”. Entre las líneas se entrevén las consecuencias de un conflicto interno tan sangriento: los salvadoreños siguen viviendo en ese mismo espacio, siguen siendo vecinos, permanecen en el mismo escenario de la guerra y, en su pensar, muchas veces persisten las divisiones reforzadas por el conflicto. Las causas principales del enfrentamiento, es decir, la polarización y la desigualdad que dominan la sociedad, se mantienen firmes. De tal manera, el texto ilustra las barreras profundas que han impedido formar, hasta el día de hoy, una identidad colectiva estable, unida y conciliada.

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Latín-A: Supremacía y lealtad en los conflictos por la supremacía regional en América del Sur Hegemony and allegiance in the conflicts about regional hegemony in South America Corinna Walter (1979-Alemania-Universidad de Colonia) corinnadw@yahoo.de

Resumen Después de la Guerra Fría, cambios profundos de poder y seguridad han formado una nueva imagen del sistema internacional. Se muestran nuevas dimensiones cambiadas de la política de seguridad y de las jerarquías de poder. Además, se nota una regionalización creciente, que va acompañada por conflictos por el predominio regional entre estados. Las nuevas potencias regionales aumentan su peso tanto al nivel regional como global. No se presentan sólo como nuevos actores en la política mundial, sino que la configuran activamente y tienen una influencia creciente en el sistema internacional. Brasil, la nueva potencia emergente y aspirante al liderazgo regional, es un objeto de análisis interesante, dado que el país muestra, por un lado, ambiciones claras de querer desempeñar un papel más poderoso a nivel internacional y por otro, aún no ha logrado asegurar la lealtad suficiente por parte de los seguidores necesarios dentro de la región. El presente artículo analiza el fenómeno de los nuevos poderes regionales y sus características principales. El ejemplo de Brasil servirá para estudiar un caso ejemplar de un poder regional emergente. El enfoque de la investigación es puesto en las ambiciones regionales de este país. Se abordarán los desafíos que Brasil está enfrentando dentro de la región, y se analizará hasta qué punto los estados vecinos están dispuestos a apoyar a Brasil en sus aspiraciones políticas. Palabras clave: Brasil, liderazgo regional, nuevas potencias regionales, Regional Security Complex Theory, UNASUR Recibido: 16-06-2011 → Aceptado: 01-07-2011 Cítese así: Walter, C. (2011). Supremacía y lealtad en los conflictos por la supremacía regional en América del Sur. En: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 1 (2), pp. 27-31. Abstract After the Cold War, radical changes of power and security have formed a new picture of the international system. New dimensions of security policy and hierarchies of power have come up. Furthermore, an increasing regionalization can be identified, which is accompanied by conflicts between states regarding regional dominance. The new regional powers increase their power and influence at the regional level and at the global level as well. They have not only become new actors in the world politics, but have also gained a growing influence on the international system. Brazil, the new emerging power and an aspirant for being a regional leader, is an interesting object of analysis. The country displays, on the one hand, clear ambitions to become a global player, on the other hand, Brazil cannot ensure the allegiance in the region sufficiently. This article analyzes the phenomenon of new regional powers and their main characteristics. The example of Brazil has been chosen to serve as typical

example of an emerging regional power. The article focuses on the regional ambitions of this country. It addresses the challenges Brazil faces in the region, and analyzes, whether neighboring states are willing to support Brazil in its political aspirations. Key words: Brazil, new regional powers, regional leadership, Regional Security Complex Theory, UNASUR Introducción Después de la Guerra Fría, cambios profundos de poder y seguridad han formado una nueva imagen del sistema internacional. Los Estados Unidos todavía tienen una posición prominente en este sistema internacional. Sin embargo, se muestran nuevas dimensiones cambiadas de la política de seguridad y de las jerarquías de poder. El fin de la confrontación del sistema bipolar ha llevado a nuevas oportunidades para las relaciones internacionales y, a la vez, ha traído nuevos riesgos de conflicto (Nolte & Flemes, 2005:7). Además, se nota una regionalización creciente que va acompañada por conflictos por el predominio regional entre estados. Al lado de los «viejos» poderes hay nuevos actores que se aprovechan de estos cambios en las jerarquías del poder. Aquellos no se presentan sólo como nuevos actores en la política mundial, sino que la configuran activamente y tienen una influencia creciente en el sistema internacional. La llegada de las nuevas potencias regionales, así como los desplazamientos de las relaciones del poder global indican que el orden del sistema internacional ha cambiado desde el principio del nuevo milenio. En el foco del análisis de las nuevas potencias regionales están sobre todo India y China, así como la Rusia poscomunista. Sin embargo, el interés debería dirigirse también hacia los desarrollos regionales en América del Sur, especialmente hacia Brasil, la nueva potencia emergente y aspirante al liderazgo regional, que se está comprometiendo cada vez más al nivel global, al llegar a ser la llamada «portavoz del sur» (Scholvin & Mattes, 2007:3). Brasil es un objeto de análisis interesante entre las nuevas potencias emergentes, dado que el país muestra, por un lado, ambiciones claras de querer desempeñar un papel más poderoso a nivel internacional y por otro, aún no ha logrado asegurar la lealtad suficiente por parte de los seguidores necesarios dentro de la región. Y es precisamente por esta razón que Brasil se está enfrentando a situaciones de competencia dentro de la región, que podrían afectar no sólo sus ambiciones regionales sino globales. El presente artículo da una idea general sobre el fenómeno de los nuevos poderes regionales y los posibles conflictos sobre la supremacía regional. El ejemplo de Brasil servirá para estudiar un caso ejemplar de un emergente poder regional de manera más detallada. El enfoque de la investigación es puesto en las ambiciones regionales de este país. Se abordarán los desafíos que Brasil está enfrentando dentro de la región, y se anali-

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Sapiens Research Group zará hasta qué punto los estados vecinos están dispuestos a apoyar a Brasil en sus aspiraciones políticas. Primero se dará una vista general sobre la teoría usada. La Regional Security Complex Theory de Barry Buzan y Ole Wæver (2003) servirá como nueva teoría para el análisis de las nuevas potencias generales. Después se analizarán las nuevas potencias regionales de forma general. En esta parte serán explicados indicadores para identificar las nuevas potencias regionales. En un segundo paso, estos serán aplicados al ejemplo del Brasil. Después se analizará si un conflicto por la supremacía regional puede ser constatado. Ahí se examina si Argentina y Venezuela tienen el potencial y también ambiciones para enfrentarse al liderazgo regional del Brasil. Junto con esto, la UNASUR (organización regional con enfoque claro a la integración y cooperación regional) será analizada. Este artículo es un trabajo en progreso, por lo que no incluye aspectos de la metodología ni tampoco las ambiciones del Brasil al nivel internacional. Regional Security Complex Theory, una nueva teoría para analizar las nuevas potencias regionales Para potencias de liderazgo regional, la regionalidad tiene prioridad en la configuración de su política exterior y su política de seguridad. Por esta razón, parece adecuado elegir como base teórica un enfoque que también considera la regionalidad como prioridad. La «Regional Security Complex Theory» de Barry Buzan y Ole Wæver cumple con este criterio y, por ende, se aplica aquí como marco teórico para el análisis. Esta teoría se aleja del realismo estructural de Kenneth Waltz, que pone el nivel de 1 sistema global en el primer plano del análisis de la política de seguridad . Barry Buzan y Ole Wæver, en su libro Regions and Powers. The Structure of International Security (2003), intentan mejorar las fallas del realismo estructural y compensar los déficit desde el punto de vista neorrealista en cuanto al comportamiento cooperativo de los estados. Su Regional Security Complex Theory (a continuación RSCT) muestra, en algunos puntos, altos efectos de sinergia con el neorrealismo. Ambas teorías creen en una relación fuerte entre seguridad y territorialidad (Buzan & Wæver, 2003:10). Además, la RSCT parte, igual que el neorrealismo, de una estructura de anarquía del sistema internacional. Los complejos de seguridad en las diferentes regiones se entienden como subestructuras dentro del sistema internacional. Esto significa que se puede integrar la RSCT en el marco teórico del neorrealismo y combinar ambos enfoques. El punto de divergencia mayor entre ambos enfoques es que, según el realismo estructural, los estados temen, en primer lugar, los estados más poderosos, mientras que la RSCT considera que los estados más bien temen sus vecinos y que, por eso, también buscan a aliados entre otros actores regionales. A pesar de que la RSCT se mueve dentro del marco teórico del neorrealismo, supone también que el estado no tiene que preocuparse por su seguridad nacional exclusivamente por sí mismo, sino que necesita la cooperación entre varios estados. Las interacciones dentro de una cierta región sirven también para la protección de los intereses nacionales de la política de seguridad. Esta nueva perspectiva ha cobrado importancia después del colapso de la Unión Soviética. Hasta el fin de la Guerra Fría, 1

En las relaciones internacionales se pueden identificar cuatro grandes «escuelas de teoría»: el realismo, el liberalismo, el institucionalismo y el idealismo-constructivismo. El realismo asume que el interés más importante del estado es asegurar su seguridad territorial, la cual siempre está amenazada por los demás países. Como consecuencia, los estados se encuentran en una competencia permanente por aumentar su poder (militar). El liberalismo parte de la idea básica de que la libertad del individuo tiene prioridad ante los intereses del estado, por lo cual el individuo es visto como actor principal. El institucionalismo enfatiza la importancia de las instituciones, las cuales son consideradas como fundamento necesario para la cooperación entre estados y, por ende, definen las relaciones entre aquellos. El constructivismo, en cambio, entiende las relaciones internacionales como un constructo social-ideal, el cual está definido por valores, ideas y percepciones subjetivas de los actores.

el sistema internacional estaba dominado por la acumulación de poder de ambos bloques ideológicos (Buzan/Wæver, 2003:31). El fin de la confrontación de los dos sistemas llevó a un sistema unipolar, al mismo tiempo que abre un nuevo horizonte para el análisis de la política internacional. Desde luego, las regiones han recibido más atención, lo cual dejan de servir como meros campos de acción para la confrontación ideológica. En este contexto, poderes regionales han obtenido más espacio para formular sus propios intereses en el ámbito de la política de seguridad. A pesar de que el nivel de sistema es tan central como antes para entender la política de seguridad, un nuevo nivel de análisis se abre con el peso creciente del nivel regional. La RSCT analiza el desarrollo dentro de las regiones y da, por lo tanto, una mirada matizada al comportamiento de seguridad estatal. Las nuevas potencias regionales Potencias regionales son estados que tienen gran influencia en su propia región, pero que, a nivel interregional y global, la pueden usar sólo de manera limitada. Potencias de liderazgo regional quieren desempeñar un papel de orden político dentro de su región. Los análisis del ConsultingGroup Goldman Sachs marcaron el término BRIC (Brasil, Rusia, India, China) para denominar un grupo de estados que tienen una influencia significante en el desarrollo económico futuro, pero también en el desarrollo político del sistema internacional (Purushothaman & Wilson, 2003). Sin embargo, además del desarrollo económico, deberían tomarse en cuenta criterios adicionales para calificar a un estado como potencia. Stefan A. Schirm formuló indicadores que pueden enriquecer el análisis (Schirm, 2007:2): 1. Potencial: la existencia de recursos materiales y organizadores desempeña un papel importante. Como recursos materiales se pueden considerar el tamaño del país, la población, el potencial económico, pero también la fuerza militar y el progreso tecnológico. 2. Pretensión: un potencial líder regional tiene que tener la aspiraciónvoluntad de ejercer influencia y también articular esta voluntad. 3. Actividades: aquí se trata de contemplar las actividades de liderazgo reales del estado. ¿Muestra el país tales actividades o se subordina a otros países dentro de la región? 4. Aceptación: este criterio pregunta acerca del reconocimiento del liderazgo de parte de los países vecinos en la región. ¿Siguen los otros países a las actividades de liderazgo y, por lo tanto, la pretensión del poder de liderazgo regional de tener un papel de orden político en la región? ¿Y tiene la política del estado respectivo una función de modelo para otros países de la región? 2 5. Gastos : un liderazgo regional siempre está ligado a gastos. Éstos pueden ser costos materiales (el apoyo económico a estados más débiles), pero también costos políticos (la contribución de derechos de soberanía a las organizaciones regionales). Aquí hay que examinar si el poder potencial de liderazgo regional es dispuesto a encargarse de estos gastos. 6. Influencia: aquí se trata de examinar la influencia real de la potencia regional. ¿Hasta qué punto realmente tiene influencia dentro de la región, y qué logros pueden ser identificados? Con respeto a los dos primeros indicadores, Brasil puede ser identificado como nueva potencia regional. El país dispone de los recursos necesarios (territorio, población, desarrollo militar y económico). También muestra su pretensión de desempeñar un papel importante dentro de la región y 2

Este criterio ha sido elaborado por la autora para complementar los criterios de Schirm.

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Sapiens Research Group se siente responsable por el orden pacífico en América del Sur. Ejemplos serían las intervenciones en los conflictos internos en Bolivia, o el conflicto entre Colombia, Ecuador y Venezuela en 2008. Estas intervenciones demuestran que Brasil se siente responsable por la estabilidad de la región. En cuanto a los tres otros criterios, la aceptación como líder regional por sus países vecinos es el que resulta más problemático. El país no es aceptado como líder regional por todos los países de la región, un punto que será examinado más adelante. Esto se debe, entre otros, al hecho de que Brasil no está dispuesto a cargar los costos de la integracióncooperación regional. Siendo el país del mayor desarrollo económico, los otros países esperan que Brasil se encargue de estos costos. Y de ahí resulta que se puede examinar que la influencia real no es asegurada de manera suficiente. Brasil sí ha realizado algunos logros respecto al liderazgo regional, pero todavía muchos proyectos regionales no han podido ser realizados como algo deseado. A estos indicadores para la identificación de un líder regional se agrega el aspecto del seguidor por los compañeros regionales. La aceptación por parte de otros estados es de gran importancia para la potencia de liderazgo, a fin de ejercer influencia y conseguir las metas de su política regional. Sin embargo, muchas veces se manifiesta que los vecinos regionales se niegan a seguir al líder, cuestionan su papel de liderazgo o reclaman para sí mismos un papel de liderazgo dentro de la región. Para no poner en peligro sus ideas de la política regional y de su política de integración, un poder de liderazgo potencial debe precisamente impedir el intento de otros poderes regionales de tomar ellos mismos ese papel de liderazgo. Para conseguir el poder regional, hay dos caminos posibles: puede insistir en llevar a cabo la posición propia y consolidar el liderazgo aspirado. Por un lado, la potencia regional puede enfrentar a la competencia mediante instrumentos de hard-power (por ejemplo, amenazar con un ejército poderoso o ejercer presión a través de una dependencia económica) para asegurar la hegemonía regional propia. Sin embargo, esto requiere grandes recursos y la capacidad de construir un potencial de amenaza suficiente. Por otro lado, la potencia regional puede integrar a la competencia en su concepto de política regional con la ayuda de instrumentos de soft-power (por ejemplo, convencer a otros de un modelo político o enfatizar el terreno común de ciertos valores) hasta que los competidores obtengan suficientes ganancias de la cooperación para que no aspiren una contraformación de poder. El ejemplo de Brasil muestra que el país eligió el segundo camino, y trata de convencer al seguidor por la atracción y la cooperación. Esto parece razonable, porque Brasil no tiene los recursos suficientes para construir un potencial de amenaza realista contra sus vecinos y también porque prefiere usar el camino de la democracia desde el fin de la dictadura a finales de los años ochenta. Así las cosas, Brasil apuesta a ganar los estados vecinos como seguidores mediante una política cooperativa y, al mismo tiempo, rechazar instrumentos imperialistas. De aquí resultan algunos requerimientos a la política brasileña que tienen que ser garantizados para conseguir las propias metas regionales. Para asegurar el seguimiento de los estados vecinos, así como la aceptación de la pretensión de liderazgo propio, se requieren estrategias políticas de cooperación y significantes recursos que el poder de liderazgo regional tiene que emplear para conseguir tanto sus metas propias, como también las metas y los intereses de toda la región. Es importante destacar que Brasil reconoció la necesidad de estructuras de seguridad estables para fortalecer su peso tanto regional como internacional, y que el país actúa de manera activa para formar estas nuevas estructuras de cooperación regional. Las estructuras de cooperación en la región serán

analizadas más adelante a través del ejemplo de la UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas). El conflicto por la supremacía regional en América del Sur Según los indicadores mencionados, Brasil sin duda puede ser identificado como líder regional. Brasil ha declarado abiertamente su voluntad de asumir un papel de liderazgo regional. Es el país más grande y más poblado de América del Sur, y el que tiene mayor poder económico de América Latina. En lo que se refiere a su ejército, Brasil no se considera líder como potencia global, pero sí dentro del contexto regional. Con su compromiso dentro de la UNASUR, y también por los esfuerzos de mediación en las crisis políticas entre países vecinos, muestra que quiere desempeñar un papel estabilizador en la región. Sin embargo, es evidente que otros países de la región cuestionan el liderazgo brasileño. A continuación se explica la razón por la cual los vecinos se negaron a ser leales y lo que ello significa para las ambiciones regionales de Brasil. Dado que el país también participa cada vez más a escala global y ha aumentado su peso político a este nivel, cabe preguntarse si la falta parcial de la ayuda de los vecinos regionales tiene un impacto en sus ambiciones globales. Tal vez puede, como actor independiente (de los intereses e ideas de los socios regionales), poner en práctica sus ambiciosos objetivos a nivel global. En este artículo se identifican a Argentina y Venezuela como rivales potenciales de Brasil. Esto no significa que otros países de América del Sur no estén tomando una posición contraria a las ideas de Brasil y no le nieguen también lealtad al país. Argentina puede ser considerada como el rival tradicional de Brasil. Ya sólo por su tamaño, sus recursos naturales y por su progreso industrial y tecnológico sigue siendo un poder importante en la región. A causa de las crisis políticas y económicas de los últimos años, Argentina actualmente no tiene la pretensión de asumir un papel de liderazgo. Sin embargo, sigue teniendo confianza en sí mismo y la certeza de ser una grande e importante nación de América del Sur. A pesar de que la rivalidad se redujo en gran medida desde la transición democrática en ambos países a mediados de los años 80, Argentina considera las ambiciones regionales del vecino norteño con gran escepticismo, y trata de responder con acciones propias a la política de cooperación de Brasil (Malamud, 2010:13). Aunque las relaciones entre ambos países han mejorado significativamente en los últimos años y la cooperación ha aumentado en diversos campos desde mediados de los años 90, Argentina se sigue considerando en un papel competitivo por la influencia regional. Será interesante observar si ocupará una posición de bloqueo en los órganos regionales, a fin de frustrar de esa manera los intentos brasileños. Desde el punto de vista de Brasil, también existe el peligro de un acercamiento de Argentina con otros países, que ponen en duda el liderazgo de Brasil, lo que significaría el riesgo posible de un bloqueo. A menudo, se habla en este sentido del eje «Caracas-Buenos Aires». Venezuela se considera en este artículo como segundo oponente posible de Brasil. En los últimos años parece darse una alianza cada vez más fuerte entre los gobiernos de Kirchner y Chávez. Algo que sin duda ha reforzado esta impresión es la asistencia financiera que Venezuela ha concedido a Argentina. Esto parece ser una de las estrategias de Venezuela con el fin de asegurarse el apoyo de socios en la región. Además de Argentina, Venezuela apoya a países como Ecuador y Bolivia con medidas económicas. Usando esta «diplomacia de la chequera», Venezuela aumenta constantemente su peso político en la región, para asegurarse así el apoyo a sus ideas de integración regional. Sin embargo, dudamos que Venezuela pueda asegurar de este modo una lealtad permanente por parte de los países de América Latina. El apoyo financiero que ofrece a otros países depende en gran medida de los ingresos pe-

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Sapiens Research Group troleros del país. No obstante, éstos son terminables y, además, dependientes del precio mundial. A largo plazo, ésta no parece ser una estrategia adecuada para asegurar su propia posición regional. Aunque a corto plazo le permita al país ejercer influencia en la región (Malamud, 2010:14). Actualmente, Venezuela puede ser identificada como el adversario principal de Brasil dentro de la región. Con proyectos como el ALBA, Hugo Chávez deja en claro que está llevando a cabo sus propios proyectos en el ámbito de la política regional, y que quiere tomar el rol de portavoz. También habrá que observar en el futuro la medida en que el país declara sus ideas políticas propias en las instituciones pan-regionales de América Latina, y si Venezuela tiene éxito en la búsqueda de aliados. Venezuela es miembro de la UNASUR y, desde 2006, también del Mercosur ampliado. Estas dos organizaciones regionales le ofrecen al país una amplia plataforma para representarse, para confrontar a Brasil y encontrar aliados para sus propias ambiciones (Flemes & Westermann, 2009:2). Unión de Naciones Sudamericanas, una posibilidad para una cooperación regional institucionalizada La UNASUR es uno de los proyectos más importantes de Brasil dentro de la región. Brasil no fue el único fundador de la unión y no tiene un papel más importante que los demás países, pero persigue el objetivo de fortalecer y ampliar la UNASUR. La unión fue fundada el 23 de mayo de 2008 en Brasilia, por iniciativa brasileña, y surgió de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN). Tiene un significado especial porque constituyó un paso muy importante en el proceso de la integración regional (John de Sousa, 2008:173). Varios proyectos de la UNASUR fortalecen la cooperación entre los estados latinoamericanos. Con la ayuda de esta unión, Latinoamérica quiere establecerse como actor importante en el sistema internacional (Flemes & Westermann, 2009:2). Sin embargo, la UNASUR, al mismo tiempo, le sirve como instrumento propio a Brasil para alcanzar sus objetivos. Excluyendo a Estados Unidos y México, se manifestaron el poder de Brasil y la independencia de los países de América del Sur en relación a los países del norte del continente. Muchas veces Estados Unidos es percibido como el poder dominante que pretende influenciar la política y las decisiones en todas las instituciones y organizaciones del continente (Flemes, 2003:13). En los últimos años, Brasil intentó disminuir esta influencia y actuar como líder en la región (Adam, 2006:10). Eso se muestra, por ejemplo, en las negociaciones para la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio y la actitud frente al empeño de Estados Unidos en el conflicto colombiano (Maihold & Zilla, 2008:6). Brasil declaró como objetivo establecer un complejo regional de seguridad, a fin de debilitar la posición de Estados Unidos, y ampliar al mismo tiempo su propia influencia en las relaciones internacionales (Fuentes & Álvarez, 2005:6). La UNASUR puede ser considerada como una de las estrategias para debilitar la influencia de Estados Unidos en América del Sur. Al excluir México, Brasil ha descartado un posible competidor para el liderazgo regional. Con la asignación de México a la esfera de América del Norte, Brasil aclara su convicción de que México no puede tomar, por razones geográficas, un papel de liderazgo en América del Sur. Sin embargo, se observa que la UNASUR no siempre se desarrolla según los deseos de Brasil. Hasta el momento, muchos proyectos no se han realizado porque se vieron frustrados por la oposición de algunos estados miembros. Por iniciativa de Brasil fue fundada en diciembre de 2008 el Consejo de Defensa Sudamericano (CDS), para aumentar la cooperación y la coordinación en las políticas de seguridad nacional de los estados miembros. Aún no hay resultados concretos del CDS, lo que se debe a la desconfianza entre los estados miembros, que acusan a Brasil de no estar interesado en una integración real sino abusar de la UNASUR como base

de poder para el desarrollo de su posición como actor global en el plano internacional. Los motivos políticos e ideológicos, históricos, y en parte también las líneas de conflicto entre los estados miembros impiden la cooperación, el fortalecimiento y el desarrollo de la UNASUR (Flemes & Westermann, 2009:2). Habrá que ver si todos los actores regionales están dispuestos a cooperar para combatir los problemas regionales y llenar los objetivos declarados por la UNASUR, o si los problemas interestatales, la desconfianza hacia las intenciones brasileñas y la priorización de su propio poder y pretensión de mando imposibilitan el desarrollo positivo de la UNASUR. El ejemplo de la UNASUR demostrará si Brasil realmente puede cumplir con el papel del liderazgo en la región y si puede asumir un papel mediador entre los diversos campos en la UNASUR. Aquí todo dependerá de si Brasil, por una parte, gana la aceptación de otros estados, y también de si tiene un interés real en el fortalecimiento de la UNASUR. Conclusiones y discusión Sus recursos, su ambición y su empeño en la región demuestran que es justificado considerar a Brasil como nueva potencia regional; pero no es fácil contestar a la pregunta de si Brasil también puede ser considerado como líder dentro de la región. El país muestra ambiciones y actividades de liderazgo e intenta actuar como poder dirigente y estabilizante, pero los otros países de la región no siempre lo aceptan como líder. En este artículo se examinaron los ejemplos de Argentina y Venezuela, los países «rivales» más significativos, pero no los únicos que rechazan el liderazgo brasileño o, por lo menos, no apoyan al país. También es cuestionable si Brasil tiene un interés verdadero de cumplir con el papel del líder. Este papel involucra costos y no está claro si está dispuesto a pagarlos. Además, aquí no se analizaron las ambiciones brasileñas en el sistema global, que, sin embargo, tienen una influencia enorme sobre su política regional. Comentario de las editoras. Corinna Walter analiza, desde la perspectiva las relaciones internacionales, la emergencia de poderes regionales en Latinoamérica. El fin del orden bipolar de la Guerra Fría llevó consigo una reconfiguración del sistema global, después de la cual parece surgir un orden multipolar. Según la Regional Security Complex Theory adoptada por la autora, son los vecinos inmediatos los que definen las estrategias de países emergentes como Brasil, tanto en el ámbito de la política exterior como en el de seguridad nacional. Para medir la influencia de Brasil en su región, Walter usa indicadores como el potencial en sus recursos, actividades en la región y aceptación por los vecinos. Parece que sobre todo en este último aspecto Brasil se enfrenta a problemas del lado de sus competidores como Venezuela, que busca ganar influencia en la región a través de estrategias diferentes, que la autora identifica como «diplomacia de la chequera». También el vecino al sur, Argentina, trata de equilibrar las pretensiones brasileñas al usar sus propias formas de cooperación regional. El artículo enfatiza la creación a partir de una iniciativa brasilera, la UNASUR, y demuestra cómo esta organización le sirve a Brasil para influir en la toma de decisiones de los estados miembros. Tan solo en la conformación de la estructura de esta organización, Brasil logró aumentar su propio peso, y definió como «vecinos lejanos» a países como México y Estados Unidos al excluirlos de esa manera del «club». Referencias bibliográficas Adam, A. (2006). Die sicherheits und verteidigungspolitischen: Initiativen brasiliens am beispiel des SIPAM/SIVAM-Projekts. AIPA 2/2006, http://www.jaeger.unikoeln.de/fileadmin/templates/publikationen/aipa/aipa0206.pdf

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Psique: Trabajando contra la violencia de sexo/género Working against sex/gender violence Marcela González-Barrientos (1971-Chile-Universidad Andrés Bello) marcelagonzalezb@gmail.com

Resumen El artículo se propone reflexionar sobre la problemática de la violencia de sexo/género desde una perspectiva psicoanalítica feminista que, al develar y potenciar la diseminación significante, es decir, el trabajo con la palabra, intenta deconstruir las nociones de género desde una dimensión política e historizar las normativas del pensamiento hegemónico, a fin de privilegiar el abordaje de la femineidad desde la cuestión de la diferencia sexual. Esta perspectiva permite la ampliación de los sentidos posibles y su visibilización de un más allá del discurso, los no-dichos que, sin embargo, operan de manera decisiva en la construcción de subjetividades, más aun cuando se trata del reforzamiento del dominio de un sexo sobre el otro. En este marco, el texto comienza abordando la importancia de la denominación con que cada país sitúa el problema de la violencia entre los sexos, y devela qué conceptos se quieren reforzar con el nombre y cuáles son los supuestos que subyacen a tal denominación. Sucesivamente, se comenta el recorrido teórico, clínico y político de trabajo contra la violencia, efectuado por una reconocida institución feminista chilena, que nos permite extraer reflexiones, aprendizajes y sobre todo nuevas interrogantes para pensar una clínica de la diferencia. Por último, se comentan críticamente algunas iniciativas gubernamentales de los últimos años, como la incorporación y visibilización del femicidio como indicador estadístico del problema y la creación de centros de tratamiento para hombres acusados de ejercer violencia contra las mujeres, proyecto ambicioso que nos abre a la reflexión sobre la cualidad del amor entre hombres y mujeres.

denomination under which each country places the gender violence problem, revealing concepts that are to be reinforced with the name and which underlie to such designation. So forth, it discusses the theoretical path, clinical and political work against violence, carried out by a renowned Chilean feminist institution that allows us to extract reflections, lessons and most of all new questions to think about a clinic for the difference. Finally, some recent government initiatives have been criticized, such as the femicide integration and visibility as a statistical indicator of such problem and creation of treatment centers for men accused of violence against women, an ambitious project that opens us to reflect on the quality of love between men and women. Key words: gender, philosophy & ethics, politics and social welfare, psychoanalysis, psychology, violence. Introducción En Chile, como en todos los países de la región, la existencia y el funcionamiento de una ley contra la violencia doméstica, intrafamiliar o de 1 género no ha conseguido erradicar este flagelo de la vida de las mujeres . A pesar de las diversas iniciativas gubernamentales y sociales para abordar el problema, las estadísticas no parecen verse mermadas por las campañas anuales de sensibilización. La gravedad de la situación persiste 2 hasta el punto de comprender un porcentaje altísimo de mujeres (35%) , que reconoce haber sufrido violencia durante su vida: una de cada tres. 3

Palabras clave: filosofía y ética, género, psicoanálisis, psicología, política y bienestar social, violencia. Recibido: 07-06-2011 → Aceptado: 04-07-2011 Cítese así: González-Barrientos, M. (2011). Trabajando contra la violencia de sexo/género. En: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 1 (2), pp. 3240. Abstract The article proposes to reflect on the sex/gender violence problem from a feminist psychoanalytic perspective revealing and heightening the significant dissemination, ie, the work with words, it tries to deconstruct the gender's notions from a political dimension and historicize the regulations of hegemonic thinking, favoring the femininity approach from the sexual difference issue point of view. This approach allows the expansion of the possible meanings and their visibility beyond the discourse, what's not said operates in a decisive matter constructing subjectivities, even more so when it comes to strengthening the control of one sex over the other. In this context, the text begins by addressing the importance of the

En este texto intentaré dar cuenta de mi posición subjetiva sobre el problema, posición que es también clínica, ética y, sin duda, también política, 1

En Chile se legisló por primera vez sobre el tema (Ley 19.325) en 1994, que fue posteriormente modificada con la Ley 20.066 de 2005. 2 Según la Encuesta de Victimización del año 2008 realizada por el Ministerio del Interior chileno. 3 Con subjetiva, recalco mi posición como sujeto, un sujeto que es de sexo femenino y además feminista. Recojo de este modo uno de los conceptos fundamentales del feminismo, el de sujeto feminista femenino (Miller, 1988; De Lauretis, 1986, 1987, citadas en Braidotti, 2004), que enfatiza el ser un sujeto sexuado como una categoría política y teórica, que no desliga a quien habla de compartir la misma condición con quienes son habladas. A este respecto, creo necesario recordar el trabajo de localización llevado a cabo por el feminismo con su concepto de «saberes situados» (Rich, 1976; Haraway, 1988, citadas en Braidotti, 2004), que refiere a la ubicación del pensamiento como un proceso teórico no abstracto, universalizado, objetivo ni indiferente, sino que está situado en la contingencia de la propia experiencia y, como tal, es un ejercicio necesariamente parcial. Desde esta perspectiva, la propia visión intelectual no es una actividad mental desincardinada (o fuera del cuerpo), sino que se halla estrechamente vinculada con el lugar de la enunciación, desde donde uno realmente está hablando. Lo anterior, efectivamente, supone el choque con la postura general abstracta del sujeto patriarcal. De hecho, para el discurso feminista, el sujeto no es una entidad abstracta, sino materialmente incardinada o corporizada (Braidotti, 2004). El cuerpo no es una cosa natural, sino una entidad socializada, codificada culturalmente, que no nos remite a ninguna esencia, sino al sitio de intersección de lo biológico, lo social y lo lingüístico.

http://www.sapiensresearch.org/ http://issuu.com/sapiens-research http://www.facebook.com/pages/Boletin-Cientifico-Sapiens-Research/181844285178334 32/40

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Sapiens Research Group aunque necesariamente «no toda» política, como retomaré más adelante al hacer un comparación con la teoría lacaniana de la feminidad y al basarme en una experiencia que nació al abrigo de La Morada (Bustos, 2000), institución feminista que desarrolló por muchos años un importante trabajo en torno a la violencia, el psicoanálisis y el género. Entendiendo que las acciones que emprendemos tienen efectos en las personas, sus parejas, familias y que ciertamente (si lo personal es político), cuando nos referimos a la violencia de sexo/género, estamos considerando una de las formas de sojuzgamiento de las mujeres más evidentes, donde el entrelazamiento de lo personal/privado con lo político/público muchas veces se confunden, consideraremos que el famoso eslogan feminista de los años 70 mantiene toda su pertinencia y actualidad, sobre todo desde el momento que nos permite interrogarnos sobre el papel de la diferencia sexual que se encarna en el cuerpo: «¿Qué cambia en el momento en que tomamos conciencia que el cuerpo no es neutro sino sexuado, y que sobre la diversidad biológica del hombre y la mujer la historia —en cuanto historia de una comunidad de solo hombres— ha construido la más duradera de las relaciones de poder: división de los roles sexuales, exclusión de las mujeres de la polis, identificación de la mujer con el cuerpo, la naturaleza?» (Melandri, 2001:29). La cuestión del nombre Un importante aspecto, ligado al problema del difícil reconocimiento público de la violencia hacia las mujeres, es la cuestión del nombre que se le da a esta figura cuando irrumpe en la escena pública, política, legal. Como es sabido, la manera en que se nombra un fenómeno nunca es aséptica o neutral respecto a lo que dice y a lo que se deja de decir. Los conceptos —e inevitablemente sus referencias implícitas y explícitas— son utilizados y elegidos al elaborar un determinado discurso y generan así realidades que luego se reproducen socialmente. Es por esto que, alejados de cualquier ingenuo intento de «neutralidad», que al decir de Lea Melandri, no es sino «la potencia —o prepotencia— (…), la costumbre del hombre de pensarse y de hablar como prototipo único de la especie humana» (2011:93), nos parece pertinente explorar críticamente los conceptos con que se denomina la violencia hacia las mujeres. En efecto, no es estrictamente lo mismo, y sus connotaciones políticas y discursivas tampoco, hablar de violencia de género, violencia contra las mujeres, violencia intrafamiliar, violencia doméstica, violencia conyugal o violencia entre los sexos. Aunque todos estos términos quieran referirse a la violencia ejercida contra las mujeres, habitualmente de parte de un marido, amante o ex, el nombre que una sociedad elige darle, dice, habla, de un determinado querer decir y, al mismo tiempo, de un no querer decir o quizás, no querer saber. Entremos en detalle. El llamar doméstica a la violencia enfatiza la situación del domos, la casa, el hogar, lugar donde la mujer se encontraría en su elemento, en su espacio de pertenencia. Se enfatiza así el lugar donde esta situación ocurre y refuerza de pasada la asociación de la mujer con el espacio casa, como si no fuera posible que el perpetrador amenazara o incluso —sin exagerar— asesinase a la mujer en la calle, en el trabajo, de visita, donde amigos o familiares, en definitiva, en cualquier lugar de la ciudad. Cuando, en cambio, se la llama conyugal, se alude al lazo jurídico que une a un hombre y a una mujer en matrimonio, sin considerar que la violencia no necesita de la firma legalizada para su accionar y que es ingenuo presumir que no estar casados sea un límite para la exteriorización de la violencia. Al llamarla intrafamiliar (como de hecho se eligió nombrarla en Chile), se enfatiza la relación de parentesco y poder que liga a los involucrados, y amplía los confines de la

pesquisa desde la relación de pareja a otros tipos de violencia, donde el género puede no ser lo definitorio, como por ejemplo violencia contra niños/as o contra ancianos/as. Si bien es relevante prevenir en los casos de niños, niñas y ancianos mencionados, no podemos olvidar que raramente la violencia extrema con resultado de muerte intencional se dirige a alguien que no sea directamente la pareja o ex pareja amorosa/sexual. Este concepto de lo intrafamiliar descuida que la violencia puede provenir de alguien que no necesariamente pertenezca a la familia, ni que viva en la casa, o incluso que ni comparta con el resto de ésta (un ex, que no viva con la mujer, por ejemplo). Precisamente refiriéndonos a la nomina4 ción, hace algunos años, invitadas por el Sernam para la evaluación de las nuevas políticas sobre violencia y el calificativo que la acompañaba, subrayábamos: «Nominación que no es en modo alguno un aspecto ingenuo, al menos por dos motivos: primero, porque el esfuerzo de visibilizar como político un problema íntimo como el de la violencia, pasa también por realzar la discriminación e inadecuación de separar espacios cuando el espacio doméstico ha sido asignado históricamente a las mujeres; segundo, porque llamarla violencia intrafamiliar centra la mirada en la familia toda, haciendo parecer que la violencia se ubica en una especie de paridad entre sus miembros, invisibilizando además al sujeto mujer, en una suerte de homologación implícita con el concepto familia (mujer = familia), aspecto que tiene ribetes políticos y sociales no despreciables, ya que mantiene en ella el rol de la responsable de la familia» (González, 2000). Por último, referirse a la violencia de género incorpora un componente claramente político, al permitirnos subrayar que se trata de una violencia sustentada y amparada en la falta de prestigio, valor y poder atribuido a un grupo por su condición de género, lo que permite realzar la matriz cultural, aprendida (y no natural) de dicha discriminación. Sin embargo, esta denominación —de género— no debe convertirse en un eufemismo para esconder que se trata de una problemática entre sujetos sexuados, y para decirlo con claridad, de los hombres contra las mujeres en una abrumadora e indiscutida mayoría, lo que impide abordar el problema ni desde una simple equiparidad de poder ni de responsabilidad. A este respecto, entonces, tampoco sería adecuado referirnos a la violencia entre los géneros, ya que la realidad de la participación de dos personas en una relación de violencia, no la hace por esto simétrica, cuando está mediada con la carga cultural e histórica validada de subordinación de las mujeres. De aquí la necesidad de rescatar el aspecto sexual de la violencia, en el sentido de que cuando hablamos de violencia de género, esta5 mos hablando de un problema de violencia contra las mujeres , denotación esta última que en su simplicidad no deja duda con respecto al grupo que se desea proteger, y tiene la gracia de no confinarlas a un determinado espacio, ni a una determinada relación, sino de subrayar la direccionalidad de la violencia, y de permitir así afirmar la transversalidad de un grupo que comparte el sexo de pertenencia, más allá del aspecto socioeconómico, religioso, racial, educacional, que puede compartirse o no. Debido a tales importantes consideraciones de la denominación en esta problemática en particular, adoptaremos la expresión violencia de sexo/género, por permitirnos establecer y visibilizar que cuando se trata de hombres y mujeres, el género no puede ir sin el sexo, incorporando así 4

Servicio Nacional de la Mujer. Instancia ministerial chilena destinada a promover la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. 5 Nos damos cuenta de la lógica heterosexual que subyace a este enunciado, pero tal como lo hemos indicado, refleja una realidad evidente en torno al problema de la violencia. Con todo, resulta interesante agregar que, en los últimos años, los grupos LGBT (Lésbicos, Gays, Bisexuales y Transgéneros) han comenzado a exigir la incorporación del concepto de violencia de género a las prácticas homofóbicas que los han afectado desde siempre.

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Sapiens Research Group una ardua discusión que se lleva a cabo hace algunos años al interior del 6 pensamiento feminista respecto al concepto de género . Nombrar lo innombrable La labor de reconocer públicamente la existencia de violencia en la intimidad de la pareja y la familia, en efecto, era ya una primera misión titánica, aunque parecía dada por descontada en su evidencia. Comenzar a encontrar las palabras para decir lo indecible, para expresar la violencia sufrida y tantas veces aceptada como «natural» a la condición de género femenino, fue, sin lugar a dudas, una conquista profundamente celebrada por las organizaciones de base de mujeres, quienes habían presionado incesantemente para que el poder legislativo se comprometiera a reconocer desde el ámbito jurídico la existencia de violencia en la familia y a establecer así los mecanismos de regulación y sanción pertinentes a este tipo de situaciones. Por una parte, esta labor era titánica en su vertiente política, porque implicaba la visibilización de los derechos de las mujeres y el develamiento de una práctica de maltrato arrastrada por siglos en la relación entre los sexos, transmitida de generación en generación como un destino inexorable, y también, por tanto, históricamente justificada. Por otra parte, era abismante también en su vertiente privada, porque significaba esa difícil aceptación de la existencia de violencia en la intimidad, el reconocimiento de una trizadura o directamente desgarro, ruptura, del ámbito imaginado (y esperado) como el de mayor resguardo de la propia individualidad, el ámbito doméstico, al que las mujeres hemos sido destinadas históricamente al creer que, al menos manteniéndonos ahí, estaríamos en un espacio protegido. ¿Cómo era posible entonces atreverse a reconocer que en el propio lugar de protección e intimidad se sufría cotidianamente la mayor inseguridad personal, el temor permanente de verse devaluada, agredida, violentada? Sin duda, aceptar que se vive en una relación de violencia, aceptar que la angustia cotidiana no tiene por qué ser normal, aceptar que no tiene por qué ser normal sentirse permanentemente devaluada, asustada y agredida, implica también cambiar una visión idealizada de la pareja y la familia. Una visión que, sin embargo, la cultura sigue replicando de manera automática y que las niñas reciben desde la infancia al reforzar modelos de

6 La discusión se centra en el siguiente callejón sin salida. Si bien en sus inicios el concepto de género sirvió para demarcar la construcción sociocultural de la diferencia sexual (subrayando así que lo femenino y lo masculino eran construcciones aprendidas y, por tanto, modificables), con posterioridad ha comenzado a evidenciarse una cierta inversión de la intención que dio vida a este concepto. Según Tubert (2003), más que revelar lo que había permanecido oculto, ha operado como una pantalla que encubre cuestiones de importancia teórica, en las diversas disciplinas que la han adoptado, y política, en cuanto a las reivindicaciones feministas. Es decir, su uso comenzó a verse como un intento de neutralización de la cuestión de fondo, la desigualdad de poder, valor y prestigio de un sexo sobre otro. Es por esto que sobre todo las teóricas de lenguas romance (francés, español italiano) se han opuesto a la utilización generalizada del concepto de género. Para la filósofa Genevieve Fraisse (Tubert, 2003), el pensamiento feminista norteamericano ha «inventado» el concepto de género a falta de un instrumento adecuado para expresar el pensamiento sobre los sexos. Para ella, no se debe hacer una transferencia lingüística entre «mujer» y «género», ya que el término «mujer» es combativo en tanto no sólo significa que la cuestión de las mujeres implica una relación entre los sexos, sino que también es la expresión de una demanda de igualdad. Agrega que el concepto de género, por su carácter encubridor y reductor, no puede sustituir a expresiones utilizadas por la filosofía, como «diferencia sexual» y «diferencia de los sexos», que reflejan, por cierto, una distinción ausente en la lengua inglesa. Por último, y no menos importante, resulta la consideración que, al separar sexo (como plano biológico) y género (como construcción socio-cultural), se reproduce tanto la polaridad esencialista de la oposición naturaleza-cultura, como el dualismo cuerpo-mente que ha marcado el pensamiento occidental y que el feminismo se ha empeñado en visibilizar y deconstruir.

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sumisión y pasividad femenina frente al hombre, símbolo en cambio de la autonomía y de la libertad, instrumento (el hombre como medio) para encontrarse un destino, el representante del final de la búsqueda comenzada en la niñez, el ansiado encuentro con el final feliz del ser elegida como destino de la feminidad. No debemos olvidar que, para las mujeres —como ha descrito el psicoanálisis freudiano—, encontrar a ese hombre que nos permita sentirnos valoradas y preferidas a las demás ha sido condición del destino esperado como normal de la feminidad, que estaría ejemplificado de manera principal en la maternidad, como consecuencia, culminación de ese encuentro (Freud, 1924, 1925, 1931, 1933). Casi un siglo después, las cosas parecen estar un poco más revueltas, pero seguir marcadas por la normalización y normativización de un destino no evita que algunas no estén dispuestas a aceptarlo y se rebelen a éste. Podemos pensar, junto a la feminista italiana Lea Melandri, que combatir la violencia manifiesta «quiere decir sobre todo reconocer, fuera de las ideologías que todavía exaltan la familia como refugio, seguridad, garantía de cuidado y de afectos, aquello que está quizás bajo los ojos de todos, documentado por informes internacionales y desde las crónicas cotidianas: el anudamiento perverso de amor y de odio, de lazos de dependencia, indispensabilidad recíproca y lágrimas vueltas a afirmar la autonomía individual. Se puede asesinar una mujer de quien se teme la fuerza que abarca y de quien, al contrario, no se tolera que tenga vida propia, libertad de disponer del propio cuerpo y de las propias capacidades» (2011:70). En otras palabras, y es algo que las narraciones de las experiencias de violencia nos ofrecen sin tapujos, es al interior de la pareja donde hay que buscar la mayor amenaza para la autonomía de las mujeres, porque habitualmente son los mismos lazos de amor los que se tiñen de odio y resentimiento, cuando la mujer comienza a mostrar signos de querer escapar de su rol de género dominado por la sumisión y la pasividad, y quiere alcanzar mayor autonomía, provocando la inseguridad del hombre y el tambaleo del sistema apoyado en los rígidos roles tradicionales: «La violencia contra las mujeres, que adviene prevalentemente en las casas y por mano de padres, maridos y amantes, habla no por casualidad de un “orden natural” o “divino” que da signos de hundimiento, de una libertad que se manifiesta imprevista y perturbadora ahí donde el hombre se había ilusionado hasta ahora de ver el fundamento seguro, obediente y fiel, de su accionar público. Los hombres se vuelven violentos casi siempre cuando se perfila una separación, violan y a veces asesinan cuando encuentran un rechazo a sus requerimientos sexuales. ¿Asesinan por la angustia del abandono, por el límite que la libertad de la otra impone a la propia, o porque se encuentran por primera vez a merced de necesidades y dependencias mantenidas a la sombra y borradas?» (Melandri, 2011:71). La importancia de nombrar lo innombrable en casos de violencia de sexo/género se asemeja tremendamente con otros casos de violencia, la política, de la que nuestros países tienen una triste historia. A este respecto, resulta totalmente atingente un comentario sobre el papel que la palabra puede implicar en los procesos de narración y reconstrucción de sí misma: «El proceso de “dar voz a las enmudecidas” es parte de la trans7

Blancanieves, Cenicienta, La Bella Durmiente, Rapunzel y tantas otras. Basta analizar las historias y las heroínas de los cuentos infantiles tradicionales, para evidenciar la constante repetición de patrones de feminidad ligados a la fragilidad, sumisión, conformismo, obediencia, y sobre todo, a la espera del ser elegida por el príncipe que resarcirá de todos los males pasados y permitirá ser felices por siempre. Interesante resultaría analizar los efectos en los niños y niñas de las nuevas heroínas de los cuentos de Disney, como Bella, Mulan, que comienzan a plantear un modelo femenino de búsqueda activa de su destino.

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Sapiens Research Group formación del sentido del pasado, que incluye redefiniciones profundas y reescrituras de la historia. Su función es mucho más que la de enriquecer y complementar las voces dominantes que establecen el marco para la memoria pública. Aun sin proponérselo y sin tomar conciencia de las consecuencias de su acción, estas voces desafían el marco desde el cual la historia se estaba escribiendo, al poner en cuestión el marco interpretativo del pasado» (Jelin, 2001). Incorporando el femicidio como indicador duro Lo cierto es que la labor de visibilización de la violencia misma como un problema no sólo personal sino político ha necesitado y sigue necesitando permanentemente de todo el caudal de voluntad y de renovación de instancias ciudadanas orientadas a impedir que las prácticas subyacentes de devaluación de las mujeres se reinstalen en la sociedad y con ésta el maltrato que las acompaña. Una de las maneras de mantener viva la instancia de control ciudadano sobre el tema fue la incorporación en Chile en 2008 del concepto de «femicidio», entendido como una forma extrema de violencia de género, cuyo registro nacional permitiría visibilizar el número de mujeres que eran asesinadas en el país por motivos ligados a los afectos, al poder, al desvalor asociados con el «ser mujeres» (Larraín, 2008). Esta decisión de acuñar jurídicamente un concepto con connotación de género obedecía a la voluntad política de enfatizar la gravedad de esta situación y, por otro lado, dar a conocer el alto riesgo real en que se mantenían las mujeres que permanecían en situación de violencia con sus parejas o ex parejas: «La violación y el homicidio son las formas extremas del sexismo y sería un error considerarlas aisladamente, como si no estuviesen situadas en una línea de continuidad con las relaciones de poder y culturas patriarcales que, no obstante la constitución, las leyes, los “valores” cacareados de la democracia, dificultan el reconocimiento de la mujer como “persona”. La mujer sigue siendo —lamentablemente también en el sentir y en el modo de pensar de muchas mujeres, por razones de adaptación y de sobrevivencia— una función sexual y procreativa. Es el cuerpo que asegura placer, cuidados, continuidad de la especie» (Melandri, 2011:68-69). Esta decisión política de llevar la cuenta de los femicidios, no dejó de provocar inquietud y algunas críticas al interior de los mismos grupos de mujeres, por prestarse a una suerte de contabilidad que homogenizaba las tragedias personales, anestesiaba a la opinión pública y generaba así un efecto contrario al buscado con su instalación. De todos modos, el registro ha permanecido, lo cual ha permitido arrojar un indicador duro de la situación de la violencia extrema y, de paso, evaluar el impacto que están teniendo las políticas sobre el problema con sus respectivas campañas de sensibilización. Por ejemplo, la evaluación del primer bienio permite apreciar la disminución efectiva de un 17% (Sernam, 2011) del número de femicidios, cuestión que, más allá de la valoración de su relativo éxito, mantiene la preocupación por la magnitud del problema que permanece, lo que evidencia la necesidad y urgencia de desarrollar nuevas estrategias más efectivas en la protección de las mujeres. Esta necesidad de nuevas estrategias pasaría también por abordar el papel del cuerpo en las mujeres como una diferencia a considerar, pero en ningún caso a esencializar y menos a justificar las atrocidades que se cometen sobre éstos: «Es importante por eso que se diga que la violabilidad del cuerpo femenino —su penetrabilidad y asesinabilidad— no pertenece al orden de las pulsiones “naturales”, a los raptus momentáneos de locura, o al atraso de costumbres “bárbaras”, extranjeras, sino que está dentro de nuestra historia (...) El cancelamiento de la mujer como persona, individualidad, sujeto políti-

co, produce inevitablemente la degradación de su cuerpo» (Melandri, 2011: 69). En otras palabras, la degradación del cuerpo de las mujeres, incluida su utilización como medio de descarga viril, lejos de ser un hecho explicado por su morfología biológica, es producto de la negación, de la refutación a considerar a la mujer como sujeto par, como equivalente cívico del hombre y la consecuente invisibilidad a la que queda sometida. Sin embargo, en esta degradación e invisibilización del femenino que, por lo demás, se alimentan mutuamente, y que en algunos casos obligaría a hablar de inexistencia femenina en vez de diferencia femenina, es necesario decir que las mujeres han tenido también un papel conservador y resistente al cambio. Esta situación puede explicarse por los efectos de la violencia simbólica que probablemente sea la más efectiva, y «que ha llevado a las mujeres a incorporar la visión de mundo del sexo dominante, a hablar la misma lengua, a confundir el amor con la violencia, a poner en acto adaptaciones, asimilaciones, dolorosas resistencias» (35).

Visibilización y politización del concepto de violencia contra las mujeres Muchos son los aspectos que marcaron una práctica psicosocial de trabajo con mujeres que comenzó al alero de una institución feminista (Gutiérrez y Pérez, 1994), y que luego se fue enriqueciendo y complejizando con el aporte psicoanalítico lacaniano, encuentro del que quisiera compartir aquí ciertos puntos o etapas que marcan momentos y preocupaciones distintas respecto al trabajo en violencia. Un primer momento, sin duda fuertemente político, consistió en hacer del problema de la violencia un tema público, lo cual estableció como categoría nueva, definió un cierto dominio, y recibió un significado, necesario políticamente. Ese primer momento permitió la generación de cierta homogeneidad de las experiencias, y la identificación de las mujeres con un concepto que las involucraba directamente a ellas, cosa novedosa hasta entonces, en que la especificidad de género no formaba parte del bagaje conceptual. Luego de algún tiempo trabajando fuertemente en la construcción y el énfasis en esta dimensión del nosotras, como un cuerpo compartido de experiencias del femenino que asemejaba, el equipo comenzó a interrogarse por la complejidad de las consecuencias subjetivas engendradas por las intervenciones políticas. Es decir, cuál era el límite en que esta visibilización de la homogeneidad de las experiencias comenzaba a dificultar u opacar la diferenciación de la subjetividad de cada mujer, con las consecuencias que pudiera acarrear psíquicamente para ellas el quedar apresadas —a veces de manera pasiva y a veces hasta cómoda— en un papel, rol o diagnóstico de víctima, que, compartido con todas las demás, parecía afirmar una cualidad inmodificable en vez de movilizar a su desafío y deconstrucción. En efecto, si nos hemos referido a la importancia de la nominación, ésta no queda exenta de su peso al ser utilizada para otorgar un nombre a una mujer. Ser víctima entonces es una cuestión muy compleja desde un punto de vista psíquico, por las implicancias de volverse una cualidad que aprisiona el ser; aunque podamos pensar que, al mismo tiempo, es una descripción justa, desde un punto de vista político, jurídico, histórico. Complejidades del equipo de intervención Las contradicciones vividas y expresadas por muchas mujeres, respecto a la dificultad para elaborar un proceso personal que tiende a enfrentar la situación de violencia de su relación, sea para alejarse definitivamente o para intentar solucionar sus problemas de pareja, generaban mucha angustia entre ellas y, sin duda, también en el equipo. La imposibilidad de predecir quiénes desertarían del programa, y sobre todo tratar de com-

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Sapiens Research Group prender sin juzgar y sin maltratar a su vez como institución, a estas mujeres que necesitaban repetir —con todo el riesgo implicado— su ciclo violento una y otra vez, y que decidían volver con la pareja que las había humillado y agredido, hacía todavía más estresante el trabajo, lo cual influía en la frustración y ensimismamiento de los equipos por el sentido fracaso de su función. Trabajar contra la violencia nos pone, obviamente, frente a un contenido pesado, muchas veces traumático, un contenido que no es fácil de escuchar, y donde además operan al unísono diversos planos, subjetivo (emocional, sexual), familiar, social, político, histórico y cultural. ¿Cómo considerar con delicadeza y respeto todos estos planos? ¿Cómo no hacer una reeducación orientada a implantar y corregir una anterior educación considerada simplemente errada, sino plantear una instancia tendiente a la interrogación de los fantasmas que nos pueblan a hombres y mujeres (de manera seguramente distinta) al dirigir nuestras vidas cuando se trata del amor y sus expectativas? En este punto es importante recordar un dato que muchas veces se pretende neutralizar e invisibilizar: los interventores, las personas que trabajamos o hemos trabajado contra la violencia, somos seres sexuados pertenecientes a la misma cultura de los intervenidos; es decir, cargamos con los mismos prejuicios, temores, expectativas ligadas a la relación de pareja, al amor, al desamor, a la violencia; vivimos nuestras propias relaciones afectivas y sus fracasos del mismo modo en que las viven ellos y, no por ser interventores, nos salvamos de la agresividad y destructividad propia de una relación dual cuando termina por ahogarnos. Por otra parte, si la temática de la violencia de género enfrenta directamente la cuestión de la desigualdad de poder y de valor entre los hombres y las mujeres de nuestras sociedades, y al mismo tiempo ese es un factor que los movimientos feministas no han dejado de denunciar y combatir, surge la pregunta por el rol político que se pone en juego en intervenciones con este tema. ¿Es posible ser apolítico al trabajar en violencia de género? ¿Es posible no visibilizar la cuestión del poder, del valor y la desigualdad con que se juegan ambos sexos desde el interior de las familias y desde el exterior de la sociedad durante toda la vida? ¿Es posible hacer de cuentas que el género del terapeuta/operador/interventor no influye cuando se trata de una temática en que la diferencia entre los sexos es fundamental? ¿Y si en cambio pensamos que sí influye, desde qué plano lo hace? ¿Es posible trabajar sobre los prejuicios de género de las mismas pacientes para tratar de evitar el refuerzo de la exclusión? Y —al contrario— si no fuera posible evitar una postura al respecto, ¿cómo se entrelazaría ésta con la intervención misma y con la experiencia de vida del interventor? Porque es factible pensar que los interventores al hablar, al escuchar de un cierto modo, al asentir, al callar, al preguntar o dejar de hacerlo, en algunos casos hasta al aconsejar (los que lo hacen), transmiten una verdad (que creen correcta), incluso si no se sitúan políticamente de un modo explícito (y menos en el sentido partidista, por cierto). Entonces, ¿qué hacen y desde dónde? ¿Cómo remover la asimetría de la relación maestro-alumno que se instala hacia las usuarias (en la lógica del utilitarismo), pacientes (lógica asistencialista), clientes (lógica del mercado)? ¿Cómo hacer para considerar el problema de la violencia un problema de todos y todas, un problema de la cultura que, como tal, no puede dejar de concernirnos, pero no en cuanto quienes están del supuesto lado aséptico del problema, del lado de la ciencia o del saber prestigioso, sino en cuanto humanos y humanas inmersos en las mismas dificultades de la vida amorosa? Por lo mismo, algunas cuestiones que me parecen

fundamentales de abordar y elaborar cuando se trabaja en un problema que implica necesariamente una mirada crítica de la sociedad, frente a un fenómeno político, histórico y cultural tan brutal como la violencia de género, es: dónde y cómo trazar una línea que permita ayudar y escuchar sin adoctrinar ni reeducar; cómo trabajar también con la desilusión y la rabia de los interventores cuando las intervenidas deciden por su cuenta, pero deciden en contra de lo que se considera correcto; cómo manejar la identificación versus la diferenciación entre paciente y terapeuta; cómo abordar la necesidad de situarse clínicamente en relación con el poder, de manera de no repetir escaladas por el control de la relación; cómo trabajar el temor de rigidizarse en roles omnipotentes e impotentes; cómo aceptar la posibilidad de mirar el lado oscuro de la relación entre mujeres (competencias, rivalidad, envidias y frustraciones) en la demanda no satisfecha; cómo abordar la necesidad de evitar la dependencia creciente hacia la terapeuta, a fin de permitir la autonomizacion de la paciente. Todas estas, cuestiones estas fundamentales y recurrentes en los trabajos clínicos con mujeres. Pensar una clínica de la diferencia La incorporación de un enfoque psicoanalítico lacaniano permitió trabajar con mayor atención las complejidades de la experiencia femenina, en que la violencia se anudaba a otras experiencias en el entramado subjetivo de cada mujer. Para nosotras, se trató entonces del pensamiento feminista al tolerar su relativización, al proponerse como interrogación crítica más que como saber alcanzado. Y fue desde esta postura que pudimos engarzar efectivamente la opción por una clínica psicoanalítica que ponía en su eje esta misma operación de cuestionamiento fundamental, una clínica de la diferencia (Bustos, 2000), que permitía acompañar el atravesamiento y la construcción de sentidos personales a la delimitación corporal. Esta clínica de la diferencia tenía buen cuidado de no cosificar a la mujer en una esencia femenina al permitir la reubicación de cada particularidad femenina en relación con su posición como ser hablante; es decir, sometida a un orden compartido por todos los sujetos. Pero además nos permitía indagar el «no toda» del que está hecho el femenino, en el sentido de una posibilidad central en la mujer en relación con su goce, un plus que le permitiría escapar a una total sujeción al orden fálico/simbólico compartido con los hombres, o sea, un goce que trascendería la problemática fálica del masculino, y su relación al poder. El énfasis fue puesto entonces en construir un lugar clínico basado en la suspensión de las propuestas, las demandas, los saberes, y las consignas; se trataba de escuchar una verdad en la palabra que, a veces, decía, otras tantas negaba; y permitía en esta operación que la mujer pudiera desplegar y escuchar su propia palabra, que muchas veces era la palabra del Otro, cuestión que también se trataba de desentrañar. La apuesta clínica y teórica que subyacía en el equipo era la de no incentivar la cura por imitación, ni generar una dependencia a la figura de la terapeuta (constituida en la demanda voraz de una madre insaciable), ni alimentar el temor a defraudar a la terapeuta (constituida en madre buena, omnipresente y sabia). Se trataba de no hacerle demandas a la paciente que ubicaran a la terapeuta como deseante (en lugar de la paciente), situación que anteriormente hacía intolerable la relación para la paciente, al reproducir un modo de relación dual. En este escenario quedaban fuera tanto las exigencias como también los «consejos», por considerar que reproducían un saber externo y normativo que la mujer conocía de sobra, pero que no tenía efecto en ella.

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Sapiens Research Group Entendiendo que la posición de victima fácilmente podía convertirse en un lugar de comodidad cómplice, cuestionamos la definición de la mujer desde ese lugar al asumir la distancia necesaria para hacer esto, pero al declinar hacer uso del lugar de omnipotencia que puede ser depositado por la paciente que atribuye al otro clínicamente en la transferencia el lugar del «sujeto supuesto saber». Es de este modo como pudimos darnos una respuesta a una de las mayores autocríticas hechas en el inicio del programa, que evidenciaba la sobredemanda de relaciones que dicen ser de ayuda y terminan siendo de dependencia extrema del paciente y omnipotencia del lado del que atiende. Concretamente, lo más relevante comenzó a ser lo que podía decir esa mujer particular de su modo de permanecer en esa relación, quedarse en el dolor y, a veces, en el goce de un sufrimiento insoportable, qué podía decir o tratar de pensar esa mujer de su deseo por ese hombre que necesitaba destruirla para amarla. ¿Qué experiencias traía a su presente con esta relación? ¿Qué otros pensamientos, sentimientos, fantasías, mantenía alejados con esta situación? Se trataba, sobre todo, del trabajo con las modalidades particulares que atraviesa cada mujer respecto a la sexuación, el recorrido que realiza para asumir su subjetividad sexuada en relación con la diferencia sexual. Resulta claro que es en este tránsito donde se juega la mayor cantidad de angustias, deseos, expectativas, temores, fantasías conscientes e inconscientes, respecto a qué clase de mujer u hombre somos, cómo quieren los otros significativos que seamos, quiénes y cómo querríamos ser y quiénes o cómo no querríamos ser. La sexuación considera así una gran complejidad y heterogeneidad de aspectos que se entrecruzan en el camino de asunción de una determinada masculinidad o feminidad, recorrido en que la cuestión del valor y del poder atribuido a una u otro sexo juega un rol muy importante al determinar muchas veces la conformación de «una serie de comportamientos reproducidos de generación en generación, apoyados directa o indirectamente, explícita o implícitamente, por los modelos parentales violentos, por la dificultad de las propias mujeres en renegar de este lugar, por la permisividad social y otras condicionantes anexas, en las que el tema del poder evidentemente no está ausente» (González, 2000). Por otro lado, situarse desde una institución feminista implicaba, desde luego, un compromiso político que, sin embargo, entendimos no se jugaba en la clínica de la misma forma que en sus inicios: «Porque pensamos la opción clínica psicoanalítica con la marca de una ética particular, la de un sujeto deseante que debe desplegarse, es que pensamos que así como las mujeres somos “no-todas” sometidas al orden simbólico fálico, también la clínica que hacemos desde una organización feminista como la nuestra es “no- toda” política, que implica entre otras cosas el escuchar a cada mujer desde lo que ella es, o va descubriendo que es, más que desde lo que desde la opción política, querríamos que ella fuera. Implica deponer las exigencias para apreciar lo que ellas traen, lo que les duele, lo que les molesta, lo que no pueden dejar de repetir pese a sus ganas de hacerlo. En otras palabras, una postura clínica que nos permite escuchar sobre el goce femenino, sus impasses, sus contradicciones, su búsqueda; sobre el deseo femenino, ¿qué significa sino ser la causa del deseo del Otro? ¿Cuántas experiencias puede atravesar una mujer en particular para garantizarse su lugar como objeto del deseo del hombre, de ese hombre particular?» (González, 2000). De este párrafo, que explicitaba nuestras preocupaciones hace ya bastantes años, se desprende la problemática de la relación de la mujer a ese hombre que es su pareja, el hecho insoslayable de que el drama de la violencia de género es una pro-

blemática que considera tanto a la mujer como al hombre involucrados en ésta. La milenaria lucha entre los sexos, hombres a terapia A partir de 2010 se ha comenzado a implementar desde el gobierno de Chile una iniciativa que atañe a la creación de centros de prevención y tratamiento de violencia de género dirigido a hombres acusados por delitos de violencia intrafamiliar. Hasta el momento, la iniciativa está siendo puesta a prueba como proyecto piloto en 6 comunas del país, con el fin de intervenir sobre un total de 360 hombres. Si bien la idea de abordar la situación con el espectro masculino de la población es coherente con el diagnóstico del problema, e implica una preocupación política por intervenir de manera más amplia que al considerar únicamente a las mujeres que padecen la violencia, la mirada que se le ha dado desde el gobierno ha sido fuente de críticas desde el mundo social y político. Veamos por qué. El objetivo del programa se orientaría a modificar representaciones, actitudes y comportamientos en los hombres agresores, a través de la reeducación y la resocialización, a fin de actuar así de manera directa en la prevención y protección de las mujeres. Un primer punto preocupante, más técnico que político, aunque no por eso deja de tener una implicancia ética profunda, se refiere al enfoque teórico y práctico con que se piensa, planifica y pone en práctica este programa. ¿Qué noción de sujeto subyace a la idea de reeducar para propiciar procesos de responsabilización y resocialización? Cuando se pone el énfasis en estos conceptos que, sin duda, nos traen reminiscencias totalitaristas, ¿en qué lugar queda la subjetividad, el deseo, la fragilidad humana? ¿Con qué mirada técnica/clínica se abordan los relatos de estas personas? ¿De qué modo se juega lo político en una determinada intervención? (Palabra ésta de intervención que tampoco se salva de evidentes connotaciones de unidireccionalidad y asimetría del poder y del saber, destinados a la implementación de una correcta verdad que viene desde fuera, del lado de quienes ejercen el poder de definirla como tal). En otras palabras, si el eje del programa estará puesto en reforzar la voluntad y el control consciente de los sujetos para su resocialización, sin hacer mención a la efectividad de la violencia simbólica que sigue operando culturalmente, a los procesos inconscientes que son los que comandan en los momentos de descontrol efectivo, a la fragilidad de sus expectativas de perfección dirigidas por un sistema de dominio patriarcal que hace de la diferencia sexual una asimetría de valor y de poder, ¿cómo no quedar atrapados en un simple arreglo cosmético? Sin duda, a estos últimos aspectos se debe gran parte de la molestia ocasionada con motivo del lanzamiento de este programa de intervención, donde primó una cierta actitud de ligereza o ingenuidad de parte de sus planificadores al dar por zanjada (o superada) la cuestión del poder que se juega en los actos de violencia, actos que, sin embargo, no por casualidad, ocurren habitualmente desde los hombres a las mujeres, independientemente de la clase socioeconómica, del nivel cultural, de la raza, del credo, etc. A este respecto, ya en su momento, expresé del siguiente modo la perplejidad que me producía el discurso de la Ministra del Sernam, quien declaraba —para distinguir la posición del nuevo gobierno—, que la guerra de los sexos había finalizado y que ahora miraríamos todos en la misma dirección: «Lo grave de la postura es que invisibiliza así un hecho político de trascendencia histórica y transcultural indesmentible, la más antigua y persistente forma de dominación entre los seres humanos, la que acontece entre hombres y mujeres de tan variadas maneras que deses-

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Sapiens Research Group timándolas —por ligereza o ignorancia— nunca estaremos en condición de interrogarlas y desarmarlas. En otras palabras, detrás de esta postura idealista, “buena onda” y convenientemente ingenua respecto a la relación entre los sexos, se olvida el problema del poder que subyace en el mundo público y en el privado a la relación entre los sexos, el problema del valor desigual atribuido aun hoy a hombres y mujeres, el problema de las complejas dinámicas relacionales, de las dependencias amorosas y económicas que operan en la pareja, entre tantos factores que tornan este tema una cuestión fundamental» (González, 2010). En efecto, aunque el dominio de un sexo sobre el otro, sin duda no es la única relación histórica de desigualdad de poder que conocemos, su profunda implicancia hasta nuestros días permite revivir con crudeza las palabras que en el siglo XIX, expresara Engels: «La familia individual moderna descansa sobre la esclavitud abierta o encubierta de la mujer (…) El hombre es en la familia el burgués; la mujer representa en ella al proletariado» (Greer, 1970:290). Si bien los conceptos de burguesía y proletariado nos parecen ya anticuados, o al menos, pertenecientes a una ideología social que mostró también sus limitaciones, cabe preguntarse cuan justos siguen siendo respecto al papel de hombres y mujeres en la sociedad. Justamente, el dominio de unos sobre otras en el plano íntimo se explicaría —o se facilitaría— por la fusión y con-fusión que ha primado en la humanidad entre el amor y la violencia al ser una asimetría que se impone a través de la intimidad de una relación de dos, por lo que resulta mucho más difícil diferenciarse o poder tomar una mínima distancia para poder observar lo que ahí ocurre. Lamentablemente, mientras no se toma esa distancia crítica necesaria, es muy fácil asumir la serie de atribuciones desiguales de valor y de poder que marcan las relaciones entre los sexos/géneros, como datos inamovibles, como esencias de base a las que no se puede interrogar, al mantenerse como secreto «a voces»: «Y entre los “no dichos” más pesados están seguramente las muchas caras de la violencia que han marcado históricamente la relación entre los sexos, las consecuencias nefastas de una civilización que ha pretendido emancipar al masculino del límite impuesto por la raigambre biológica de todo viviente, acompañándolo de una “superioridad” impuesta por la fuerza a la otra mitad de la especie humana» (Melandri, 2011:51). La cuestión de la lucha entre los sexos, que se presta para burlas en el discurso social/patriarcal común, por considerarse un problema superado, sigue estando lejos de ser considerado como tal al interior del pensamiento feminista. Al respecto, cuarenta años después de la publicación —en plena efervescencia de los movimientos feministas— del polémico (y tragicómico) La mujer eunuco, podemos recoger con toda actualidad las categóricas palabras de Germaine Greer: «Es una lucha universal y terriblemente seria, a diferencia de las escaramuzas aisladas entre el movimiento de liberación de las mujeres y la clase dirigente masculina. Tanto si se libra en el hogar como en el exterior, siempre es una lucha intestina, sin normas ni convenios y concluye con la muerte. La vemos continuamente pero rara vez la reconocemos como lo que en efecto es, ni siquiera cuando nosotras mismas estamos inmersas en ella luchando con uñas y dientes. Los hombres suelen comportarse con mayor elegancia que las mujeres en el campo de batalla, puesto que la ventaja está de su lado. No comprenden que están enzarzados en una lucha a muerte hasta que la han perdido y se enfrentan con las ruinosas capitulaciones del juicio de divorcio donde, lamentando haber descuidado neciamente sus defensas, dan rienda suelta a voz en cuello a su convicción de que el

mundo está organizado en beneficio de las predadoras y despiadadas féminas. La mujer vencedora sabe que su victoria es pírrica» (1970:373). En otras palabras, para la mujer, su triunfo es una paradoja que le provoca más daño a la vencedora que al vencido, porque, debido a su crianza, al modelo de mujer que se ha empeñado por alcanzar, ella se preguntará que ha ganado realmente: su sueño de amor ha fracasado y con él, una parte importante de su valoración de sí misma. Tendrá que arreglárselas sola en un mundo diseñado en cambio para estar de a dos, tendrá que vérselas con la responsabilidad por su existencia,cuestión que seguramente descansaba en los hombros de su pareja y de la que ella creía verse eximida. En definitiva, quizás habrá ganado autonomía, autoestima y mayor seguridad en sí misma, pero seguramente se cuestionará más de una vez, y que hago ahora yo sola… Precisamente, este fantasma femenino aterrorizante de la soledad no deja de generar un sin fin de fantasías paralizantes, que son las que permiten a las mujeres acomodarse a una situación de seguridad doméstica por muy agobiante o vacía que resulte la relación. Sin embargo, tampoco esta solución resulta poder garantizar el duro enfrentamiento con dicho fantasma: «No hay soledad más brutal que la que se experimenta en estrecha proximidad a una persona que ha dejado de comunicarse. Muchas amas de casa reducidas a contemplar el dorso del periódico de su marido o a oírle respirar a su lado en la cama se sienten más solas que cualquier soltera en una habitación realquilada. (…) El contrato matrimonial concebido como una garantía de seguridad emocional ofrece algo que está fuera de su alcance, pues la seguridad es un logro individual. El amor posesivo, aunque resulte atrayente, anula esa confianza personal y renueva la vulnerabilidad de sus víctimas. Las mujeres desconsoladas que culpan de su amargura y aislamiento a los hombres que las han defraudado repiten a diario el error inicial de la renuncia a su responsabilidad personal de hacerse cargo de su vida» (322). Justamente porque nos han enseñado a valorar como masculino (y por ende, atractivo) un amor posesivo y celoso, las mujeres participamos y muchas veces reforzamos los estereotipos de género que se juegan al interior de las relaciones de poder entre los sexos, y con ello, colateralmente, reforzamos y aceptamos también la violencia como posibilidad del intercambio amoroso. Es precisamente debido a este nudo que resulta necesario enfrentar el problema como una relación en que — asimétricamente, por cierto— participan dos. En efecto, como subrayaba Simone de Beauvoir en su famoso ensayo El segundo sexo (1949), la diversidad de la situación de hombres y mujeres en la sociedad se refleja en el concepto que ambos se hacen del amor. Siendo para la mujer una meta y valor central de su vida, a través del cual evaluarán sus éxitos y fracasos existenciales, no es raro apreciar una especie de “endiosamiento” que muchas mujeres crean respecto a su pareja, lo que refuerza el sistema de poder y prestigio al interior de la misma relación: «Ya que está de todos modos condenada a la dependencia, antes que obedecer a unos tiranos —padres, marido, protector— prefiere servir a un dios: desea tan ardientemente la propia esclavitud que ésta se le aparece como la expresión de su libertad (…) exalta extremadamente al amado, lo pone como el valor y la realidad suprema; se aniquila delante de él. El amor se vuelve para ella una religión» (624). Desde luego, el reforzamiento del sistema de poder y de prestigio hacia el hombre por parte de la mujer, podría no constituir en sí mismo una merma a la condición femenina, ya que la admiración al otro podríamos concordar en que es un aspecto muy importante en la relación amorosa. Sin embargo, la situación se complejiza cuando la mujer deposita todo el peso y la responsabilidad de su proyecto existencial en el otro, a fin de encontrarse finalmente de frente al vacío propio: «La

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Sapiens Research Group mujer ha buscado sobre todo en el amor una confirmación de eso que era, de su pasado, de su personaje; pero compromete también su devenir: para justificarlo, lo destina a aquel que está en posesión de todos los valores; de tal manera se libera de su trascendencia: la subordina a la del otro esencial de quien se hace vasalla y esclava. Es para encontrarse, para salvarse, que ha comenzado con perderse en él: el hecho es que poco a poco se pierde; toda la realidad está en el otro» (S. de Beauvoir, 1949:631). La autora no ceja en su empeño de bosquejar cuál sería para ella la única salida ética a la condición de dependencia en que las mujeres viven el amor: «El amor auténtico debería estar fundado en el reconocimiento recíproco de dos libertades; cada uno de los dos amantes se probaría como sí mismo y como otro: ninguno renunciaría a la propia trascendencia, ninguno se mutilaría; ambos descubrirían juntos en el mundo valores y fines. Para uno y otra, el amor sería revelación de sí mismo a través del don de sí, y enriquecimiento del universo» (644). Resulta atractiva —y quisiéramos pensar, no utópica— la fórmula existencialista que, al basarse en el reconocimiento mutuo de una equiparidad entre los sexos, permitiría a la mujer de sobreponerse a una crianza que la destina a la entrega de sí, a una abdicación del cumplimiento de otros proyectos personales a favor del proyecto culturalmente esperado para ella: el amor, la maternidad y la familia. Para esto, debiera producirse un cambio de las relaciones entre los sexos, que es justamente el horizonte del proyecto feminista: «El día en el que sea posible a la mujer amar en su fuerza, no en su debilidad, no para escapar sino para encontrarse a sí misma, no para renunciar a sí misma sino para afirmarse, ese día el amor se volverá para ella como para el hombre fuente de vida y no peligro mortal» (645-646). Conclusiones y discusión Como se ha visto, la situación de la violencia de sexo/género sigue siendo un problema de envergadura nacional e internacional. En este sentido, la disminución del indicador de femicidio en Chile no basta para aliviarse de una problemática que vemos asentarse en la población mundial. De ahí la importancia de su permanente monitoreo crítico y atento no sólo a las prácticas directas en el tema de las intervenciones en violencia, sino también a los discursos sociales que nos rodean, los que muchas veces reproducen y amparan simbólicamente la violencia entre los sexos, mediante el recurso a la cosificación sexual de las mujeres, a la mantención de la doble moral sexual que aun impera en nuestras sociedades y en definitiva a la exacerbación de los estereotipos de feminidad y masculinidad que dañan la relación de parejas al rigidizar las mutuas expectativas. A este respecto, resta como interrogante conocer cómo se está produciendo la problemática de la violencia de género entre las parejas jóvenes de la actualidad. Respecto al nuevo programa de intervención en hombres, aunque es cierto que todavía es pronto para evaluar una iniciativa tan ambiciosa como ésta, creemos que incorporar al mundo masculino en el trabajo contra la violencia es sin duda un paso histórico y un gran desafío, que implica interrogar junto a ellos los mandatos de género y su entrelazamiento con el poder en el mundo masculino, a fin de develar sus fragilidades, sus prejuicios, sus angustias, que actúan como amenazas a una cierta forma de entender la masculinidad y también el amor. Para finalizar, creemos que en este camino de hacernos cargo de este problema y de trabajar contra la violencia de sexo/género estamos todos

y todas comprometidos como sociedad desde el ámbito de los más personal y privado, que se evidencia con tanta claridad en el ámbito del amor, el espacio donde más fragilidad nos atrevemos a mostrar y donde más esperamos del otro. Es desde este lugar central de la relación entre los sexos/géneros —y no sólo desde la abstracción teórica y política— donde somos llamados a develar nuestras propias responsabilidades respecto al trato al otro y a su reconocimiento como un igual, o mejor aún, un diverso igualmente válido, único modo para tender puentes que nos construir relaciones amorosas que potencien aquello que deseamos ser. Comentario de las editoras. Dos son los aspectos más relevantes del trabajo presentado: el análisis y reflexión sobre los supuestos que subyacen a la denominación que se le asigne al fenómeno de la violencia contra la mujer y plantear el problema como un abordaje de política de estado. El primero muestra con bastante nitidez que denominar de una manera y otra esta problemática, no obedece a una percepción del fenómeno de manera ingenua o neutral. Por el contrario, muestra los supuestos ontoaxiológicos que subyacen a la, o las categorías utilizadas en su nombramiento, hayan sido éstas construidas de manera consciente o no. En la denominación de cualquier evento o fenómeno se lleva implícita la percepción que de la vida o sujeto se tenga. En el caso que se analiza, no es la excepción. Además, y por demás importante, a consecuencia de ello, serán las acciones o respuestas que del mismo se tengan. Es decir, los que los sujetos o grupos hagan o intenten resolver al respecto dependerán significativamente de la percepción y construcción social que se posea del problema. He ahí su trascendencia. En cuanto al segundo aspecto. Es sumamente relevante que este problema en particular, sea llevado a política de estado por implicar aspectos que indiquen fundamentalmente dos cosas: un problema social y una fuerte barrera hacia la estabilidad de cualquier nación. Por ello, la importancia de trasladar todo el esfuerzo hacia acciones de corte de estado. Entonces y derivado de la lectura construida, caben varias preguntas. ¿Qué se está realizando en otros países? ¿Cómo está siendo abordado? ¿Qué implicaciones tienen o pretenden tener las investigaciones al respecto? ¿Hacia dónde se dirige este severo problema? ¿Cómo impacta en la construcción de escenarios futuros? Estas y más reflexiones deben ser abordadas. Una tarea ineludible. Referencias bibliográficas De Beauvoir, S. (1949). Il secondo sesso. Milano: Il Saggiatore, 2008. (Traducción propia). Braidotti, R. (2004). Feminismo, diferencia sexual y subjetividad nómade. Barcelona: Gedisa. Bustos, T. (Ed.). (2000). La princesa caballero. Estudio psicoanalítico del femenino. Santiago: Lom Ediciones/La Morada. Freud, S. (1924). El sepultamiento del complejo de Edipo. En S. Freud, Obras Completas (Pp. 177-187). Volumen XIX. Buenos Aires: Amorrortu, 1998. Freud, S. (1925). Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica entre los sexos. En S. Freud, Obras Completas (Pp. 259-276). Volumen XIX. Buenos Aires: Amorrortu, 1998. Freud, S. (1931). Sobre la sexualidad femenina. En S. Freud, Obras Completas (Pp.223-244). Volumen XIX. Buenos Aires: Amorrortu, 1998. Freud, S. (1933). 33ª Conferencia. La feminidad. En S. Freud, Obras Completas (Pp.104-124). Volumen XXII. Buenos Aires: Amorrortu, 1998. González, M. (2000). Violencia, femenino y subjetividad: una construcción posible desde una organización feminista. Trabajo presentado en la Jor-

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Sapiens Research Group nada sobre Violencia Intrafamiliar, organizada por el Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM), Santiago. Conferencia no publicada. González, M. (2010). Sexos: ¿Guerra superada? El mostrador, diario digital, publicado el 23 de junio: http://www.elmostrador.cl/opinion/2010/06/23/sexos-%c2%bfguerrasuperada/ Greer, G. (1970). La mujer eunuco. Barcelona:Kairós, 2004. Pp. 373. (Traducción propia) Gutiérrez, A. y Pérez F. (Eds.). (1994). Relaciones posibles e imposibles. Sistematización de un programa de intervención en violencia domestica. Santiago: Ediciones La Morada. Jelin, E. (2001). Los trabajos de la memoria. Madrid: Siglo Veintiuno editores. Cap. 6 Larraín, S. (2008). La situación de violencia contra las mujeres en Chile. Legislación y políticas públicas. Documento Unesco. En: http://portal.unesco.org/ Melandri, L. (2011). Amore e violenza. Il fattore molesto della civiltà. Torino: Bollati Boringhieri. Pp. 29. (Traducción propia). Tubert, S. (Ed.). (2003). Del sexo al género. Los equívocos de un concepto. Madrid: Cátedra.

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Psique: Fenomenología de la violencia Phenomenolofy of violence Inmaculada Jáuregui-Balenciaga (1964-España-Psicóloga con gabinete independiente) Pablo Méndez-Gallo (1969-España-Sociólogo del ayuntamiento Las Palmas) ijpm@arrakis.es

Resumen El presente artículo supone un intento de situar el fenómeno de la violencia, en tanto «hecho social total», en una perspectiva intersubjetiva, desde la cual llegar a comprender un aspecto de la vida humana que resulta consustancial al propio proceso civilizatorio. En este sentido, la violencia es considerada una construcción humana y, por tanto, erigida en clave relacional, intersubjetiva. Desde esta óptica, la fenomenología emerge como el dispositivo metodológico más adecuado para su estudio, por cuanto nos permite construir y mostrar el conocimiento producido en un proceso paralelo a como transcurre la propia realidad humana: introduce conciencia sobre el conocimiento, esto es, nos aporta una realidad de segundo orden, introduce la reflexividad. Una metáfora (visual) de dicha construcción nos la aporta la película El Show de Truman, que aquí utilizamos para dar cuenta del fenómeno humano de la violencia, desde su genealogía hasta su despliegue social, para evidenciar la incongruencia o delirio de pretender oponer civilización a violencia. Palabras clave: civilización, fenomenología, genealogía, metáfora, violencia. Recibido: 23-05-2011 → Aceptado: 02-07-2011 Cítese así: Jáuregui-Balenciaga, I. y Méndez-Gallo P. (2011). Fenomenología de la violencia En: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 1 (2), pp. 41-48. Abstract This article implies the attempt of placing the phenomenon of violence, as a total social fact (Fait Social), in an intersubjective perspective. A point of view that will allow us to understand an aspect of human life that can be considered inherent to the civilizatory process. In this regard, violence is considered a human construction and, therefore, built in a relational, intersubjective way. From this point of view, phenomenology arises as the more appropriate methodological device for the study of violence and its construction – it allows us to build and display the produced knowledge in a parallel way as it occurs in human reality itself: introduces consciousness on knowledge, that is, provides a second order reality, introduces reflexivity. A (visual) metaphor of such construction is given to us through the film The Truman Show, from its genealogy to its social display. This way becomes evident the incongruence or delusion that implies the opposition between civilization and violence. Key words: civilization, genealogy, metaphor, phenomenology, violence Introducción El concepto de violencia explorado en este artículo no parte ni de una perspectiva objetiva ni parcial del fenómeno. La epistemología (cualitati-

va) afirma que sólo es posible pensar, investigar, estudiar los fenómenos humanos desde una óptica intersubjetiva, relacional o interaccionista. Lo que el ser humano realmente hace en el acto de explicar, al estudiar la realidad, es construir significados de esa misma realidad, puesto que el propio ser humano está inmerso en, y forma parte de, la realidad que, a su vez, interpreta, reinventa, construye (Berger & Luckman, 1986). La fenomenología (Heidegger, 1958) nos permite, más que explicar e interpretar, comprender el fenómeno, en este caso la violencia, en su contexto social; es decir, interactivo, de donde emerge toda acción humana. Así, la violencia no existe fuera del contexto intersubjetivo en donde nace y es de esta interacción de donde debemos partir, a donde debemos mirar. Por lo que no hablaremos ni de víctima ni de verdugo, ni de causas ni de efectos. Nos adentraremos en la intersección de uno y otro, en ese espacio liminal entre ambos, en esa intersubjetividad. Desde este punto de vista emerge el fenómeno global —algo parecido a lo que el sociólogo francés Marcel Mauss (1979) denominó «hecho social total»—, trascendiendo; es decir, que se proyecta más allá de lo simple, de lo parcial, de la perspectiva. Una narrativa (metáfora) visual, como es una película, será la imagen integral de lo expuesto en el presente artículo, desde la genealogía del concepto, hasta la globalidad del fenómeno. Contextualización de la violencia Que la violencia ha desempeñado siempre, en los asuntos humanos, un papel de gran importancia, resulta innegable e incuestionable (Arendt, 2008). Ahora bien, no deja de resultar extraño que haya tan pocos estudios serios en este campo, en donde la violencia haya sido estudiada de manera singular (Arendt, 2008). Si bien es cierto que hay teorías y aproximaciones al fenómeno desde diferentes disciplinas (Subirats, 2002), falta una comprensión global de la violencia como fenómeno de la condición humana, desde la cual entender cualquier manifestación, sin tener que elaborar nuevos significados (Subirats, 2002). En este orden de cosas, resulta sorprendente esta concepción de la violencia en cuanto acto marginal, periférico y ceñido a aspectos concretos y parciales de la realidad social, a pesar de que el siglo XX ha sido esencialmente un siglo de violencia (Arendt, 2008). En otras palabras, la violencia no sólo no ha sido marginal sino que se erigió como la gran protagonista del siglo XX, un siglo de revoluciones, guerras, exterminios, genocidios… es más, «parece que la guerra en sí misma es el sistema social básico dentro del cual chocan o conspiran otros diferentes modos de organización» (Arendt, 2008:18). Un siglo en donde la violencia se ha constituido como elemento normativo y organizador al aniquilar culturas, hábitats ecológicos, estilos de vida y seres humanos, para configurar un orden político y económico global apoyado en la también violenta epistemología del conocimiento científico-industrial (Subirats, 2002).

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Sapiens Research Group Al hilo de lo expuesto, destaca el enfoque erróneo que ha seguido el estudio de dicho fenómeno al preguntarse: «¿Cómo es posible la violencia?», «¿Por qué?» (Elias, 1981). Siempre explicando y, de alguna manera, justificándola, sin comprender realmente su esencia. Quizás esto sea así en parte por haber sido «enculturados» en una perspectiva pacifista, de tal manera que hemos interiorizado la pacificación como forma de vida, asustados ante el hecho de reconocer que la violencia forma parte de nuestro potencial y de la propia condición humana: «El mayor obstáculo con que tropieza la cultura: la tendencia constitucional de los hombres a agredirse mutuamente» (Freud, 1981:84). Tenemos una idea tan platónica e idealista del ser humano, que hemos dejado fuera de la ecuación el componente violento de nuestra humanidad. Y, cuando luego emerge, nos extrañamos de nosotros mismos y del componente violento en sí. Ante esta extrañeza, sentimos la necesidad de explicarla, de justificarla para entenderla sin llegar a conseguirlo y ello, porque la premisa de base parece ser falsa. Freud y Nietzsche, entre otros, ya en sus respectivas interpretaciones, hablaban de una cultura moderna basada en la violencia del poder y la pulsión de muerte o tendencia a la destrucción. Sin embargo, a pesar de las diferentes «teorías» que entendían la violencia como el origen de la civilización, la sublimación de la agresividad humana, dominar los instintos, según Freud, debía llevarnos a la cúspide de la civilización y no a sus abismos. En este sentido, quizás la violencia está tan presente en nuestras sociedades porque, como bien lo subraya Norbert Elias (1981), existe un fuerte vínculo entre civilización y violencia que nos negamos a reconocer, en parte por su normalización social o por la banalización del fenómeno. Si bien la violencia, en sentido amplio, está presente en el pasado humano (Chesnais, 1981), la violencia, entendida como fenómeno social y político, es consustancial al hecho civilizatorio y, como tal, Mansfield (1982) sitúa su origen en el periodo neolítico. Durante este periodo, y a diferencia de los anteriores, aparece el concepto de excedente asociado a la producción agropecuaria; excedente que requiere ser protegido y que, al mismo tiempo, entra en colisión con otras formas de producción no agrícolas que se erigen como amenaza u obstáculo a vencer. La introducción de la agricultura y la ganadería, esto es, la domesticación y reproducción de la naturaleza con fines economicistas, violenta el ciclo de la vida, por cuanto se establece un paralelismo entre naturaleza y máquina; es decir, la naturaleza se objetiva al autorizar así el derecho a la apropiación de la misma y, al mismo tiempo, a la producción incesante y al trabajo continuo (esclavitud). Desaparece el respeto a la naturaleza, se desespiritualiza la naturaleza para convertirla en objeto inanimado, fuente inagotable de suministros. En ese proceso, el propio ser humano cae en esa trampa, su trampa; es decir, se desespiritualiza, se desalma, se objetiva la propia naturaleza humana. El neolítico se caracteriza fundamentalmente por el cambio de vida de una forma nómada a una sedentaria al nacer el concepto de propiedad privada sobre la tierra. La sedentarización representa una forma de vida dominada por la continuidad; se trata de establecerse de manera definitiva en un sitio considerado como propio. En esta apropiación de la tierra y continuidad se encuentra el germen de la violencia. Esta expansión de una forma de poder totalitaria, basada fundamentalmente en la objetivación de la alteridad, se materializa y perfecciona en diferentes momentos del devenir histórico. Así, durante el periodo clásico, convertir a los extranjeros en bárbaros otorgaba la justificación para apropiarse de territorios, culturas, gentes… y así, continuar erigiéndose como estilo de vida único; de ahí el concepto de esclavo. Estos bárbaros-

esclavos se convierten en la edad media en infieles: el imperialismo cristiano convierte a los indígenas en gentes sin alma y sin tierras al hacer de la evangelización un proceso violento de expansión política y económica. El renacimiento da paso así al siglo de las luces o ilustración, en donde el principio de racionalidad no sólo configura la nueva barbarie, sino que subvierte el orden establecido. Ya no se necesita ninguna justificación ideológica, porque la barbarie deviene racional. Es la lógica del delirio como razón consustancial al proceso civilizatorio de la modernidad occidental: «La locura, el delirio (…) no es la huida desde la realidad a la fantasía, sino el intento (...) de convertir la fantasía en realidad» (Castilla del Pino, 1998:60). Delirio en el sentido de suplantación de la realidad por la fantasía. La culminación de esta (i-)lógica se encuentra en Auschwitz e Hiroshima: «Dos paradigmas de la violencia post-industrial» (Subirats, 2002:54). Este «error» sobre el cual se sustenta el delirio permite dar continuidad, no sólo a la razón o juicio, sino a la realidad del delirante, continuidad que se refleja en la permanencia y extensión en el tiempo de su poder, configurado en una estructura política totalitaria. Este delirio que exige el sacrificio civilizatorio se transforma, en el siglo XXI, en la volatilización y virtualización de la existencia humana —nuevas formas de violencia— al aniquilar cualquier forma de humanidad tangible. Concepto de violencia El concepto violencia deriva del latín y está compuesto de dos términos: vis, que significa fuerza, y lentus, que significa continuidad. Al hilo de lo expresado, podemos entender la violencia como la continuidad de la fuerza, el uso continuado de la misma. Ahora bien, la fuerza parece ser la potencia (física) para mover un objeto, es el poder de acción o actuación sobre algo con la finalidad de cambiarlo de lugar, de influenciarlo y, en este sentido, la violencia parece ser el ejercicio del poder mediante el uso continuado –lentus– de la fuerza, es decir ab-usando de ésta al utilizarla mal por exceso. El mal uso de la fuerza reside en la continuidad. Así, violencia parece ser la «expresión» del poder como potencia, esto es, la expresión del yo puedo, del yo soy capaz, pero de una manera excesiva; es decir, que rebasa los límites, las reglas, lo lícito, la norma. En este sentido, violencia es la patología de la expresión «yo-puedo», la patología del actuar del yo (ego). Es un actuar particular porque es un «actuar fuera» o «acting out»; es decir, se trata de un «actuar fuera» debido a una imposibilidad de simbolizar. La violencia es una «acción» sin simbolizar, fuera de la relación espacio-temporal e histórica del ser humano. Falla la representación mental, esto es, la capacidad de evocar la presencia en su ausencia. Así pues, más que la expresión de un yo-puedo, se trata de la expresión de un yo-no-puedo; más que de una acción, se trata de una reacción sobredimensionada, sobreactuada, excesiva, desmesurada; se trata de una explosión. Más que de una actuación, se trata de la repetición de un yo frágil, lo que significaría un retorno, un regreso a estadios o fases cuya vía de expresión de afectos y pensamientos es la vía motora, pre-verbal. Este «actuar fuera» muestra aspectos de la vida mental que la persona no puede poner en palabras. El acting out es un «hablar» fuera de la conciencia; se trata de un acto sin sujeto. En realidad, el acting out repite el drama del pasado infantil y representa el deseo que hay en la persona de reencontrar un pasado perdido. Ahora bien, no podemos olvidarnos de que el «acting out» supone una expresión fundamentalmente defensiva, un mecanismo de defensa, un acto, estrategia o técnica inconsciente, cuya función es la de gestionar conflictos emocionales que generan afectos dolorosos e insoportables (Freud, 1999). Desde esta perspectiva, la violencia entendida como acting

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Sapiens Research Group out es un mecanismo de defensa, posiblemente ante la insoportable discontinuidad que representa la alteridad. Tal vez la presencia del otro sea vivida como una amenaza real a la propia existencia única y total. La presencia del otro parece introducir la ruptura de una unión tan perfecta como simbólica; ruptura vivenciada como la muerte del yo. La violencia, en cuanto acting out delirante, significa un mecanismo de defensa ante una realidad discontinua, llena de personas diferentes, con existencias diferenciadas e independientes unas de otras que amenazan, en la mente del delirante, su propia existencia. Dado que en el acting out falla la palabra en cuanto símbolo, la violencia, al sustituirla, supone una descarga por medio de la «acción» física, de conflictos psicológicos. «La violencia es la otra posibilidad humana irreductible al discurso; es su amenaza constante. La violencia es la interrupción del discurso por la fuerza brutal o por el silencio, por el lenguaje no coherente» (Weil, 2002). Así, el yo asegura su continuidad. Si el yo de la persona violenta es frágil es porque, de alguna manera, no está integrado y, como consecuencia, la violencia otorga un sentido de continuidad temporal, además de proporcionar un sentido de estabilidad emocional. La violencia se utiliza como vía para restaurar el orden, para deshacer la amenaza. En la continuidad del yo, más allá de la existencia del otro como ser diferenciado, parece asentarse la violencia; es decir, a través del sometimiento del otro, de su apropiación, se pretende dar continuidad al yo. La violencia elimina el elemento de discontinuidad, de cambio que introduce la alteridad. No obstante, la continuidad es una forma de transgresión: la no aceptación de los límites y, en consecuencia, la aniquilación del otro como obstáculo en su persecución de la continuidad, de la infinitud. En un sentido metafórico, la continuidad representa la anulación de la melodía en favor del ruido monocorde. El sentido etimológico del término continuidad hace referencia a una relación de tenerse junto, de estar junto con los demás de manera mediada, cultivada. Puesto que en la realidad no hay una continuidad entre lo uno y lo otro, para relacionarse, el ser humano debe salvar esa distancia al construir una habitación, un puente, un entre-dos que diría Heidegger (1958), un espacio en donde morar. Esta construcción cultural salva al ser humano de canibalizar, de asimilar… de violentar. No se trata de anular la diferencia sino de alternar, es decir, cambiar de un orden natural a uno festivo, cultural, en donde el encuentro con el otro sea motivo de celebración y no de guerra. Aceptar la idiosincrasia de cada uno a partir de la cual podemos establecer una relación hospitalaria, representa un acto de no violencia. La brecha que separa a los seres humanos no puede ser cicatrizada más que con la creación de una construcción que permita atravesar dicha distancia e ir así al encuentro del otro pero no de manera real sino metafórica. La continuidad para que sea no violenta debe ser cultivada a través de la creación cultural que acepta la discontinuidad como realidad. El reconocimiento del otro como ser diferente implica el respeto de la distancia que separa uno del otro. El término continuidad hace referencia a un todo, a un estado de completitud que en el desarrollo humano se sitúa en la más tierna infancia. El desarrollo del infante es la progresiva separación de ese todo y el tomar conciencia —no sin angustia— de ese vacío y soledad que conlleva la separación. De alguna manera, la vida del ser humano gira en torno a esta construcción intersticial y así superar la angustia y el vacío a través de la creación, el arte y la cultura. En este sentido, la violencia sería el intento de restablecer esa unidad primigenia, original; regresar a la fusión simbiótica en el que los demás no existen con entidad propia sino como continuidad de uno mismo. Este totalitarismo narcisista e infantil —en el sentido original del

término in fans, que quiere decir sin palabra— es la patología que subyace a la violencia. El delirio representa la configuración de dicha realidad, construida fuera del consenso que implica vivir en comunidad, que implica tenerse juntos de una manera discontinua y mediada por la palabra (Jáuregui y Méndez, 2009). Aunando todos los elementos entretejidos en este apartado, llegamos a definir la violencia como un delirio narcisista que implica la anulación del otro; es decir, la violencia como la condición patológica de la «realización» (acting out) del yo, una patología de la alteridad, de la relación. En este sentido, la violencia sería la continuidad del yo que anula la existencia de la otredad, una expansión forzada del yo hacia el no-yo, una apropiación del otro por la fuerza, una anulación de la distancia que impide la existencia del otro, no sólo como persona, sino también como colectivo, sociedad, ideología, diferencia. En resumen, la aniquilación de la alteridad, todo aquello que es no-yo. En este sentido, la violencia emerge como una megalomanía narcisista, como un delirio. De ahí su carácter patológico y totalitario. La habitación humana: un mundo intersubjetivo La condición humana está estrechamente relacionada con la intersubjetividad y, como tal, con la alteridad, forma parte de dicha condición (Arendt, 1998). La intersubjetividad es el contexto interpersonal inherente a la condición humana. No se puede entender al individuo sin visualizarlo en este contexto. El ser humano, cuando nace, es completamente dependiente de otra persona y separación e individuación aparecen como dos tareas indispensables en el desarrollo del infante (Mahler, 1975). La separación es entendida como la emergencia del infante de una relación simbiótica con la madre, mientras que la individuación sería el proceso que acaba en el desarrollo de un individuo como unidad aparte e indivisible, como un todo. En este sentido, el ser humano comienza su vida en un estado de fusión con la madre, de tal manera que le resulta imposible distinguir entre él y los demás, en especial la madre (Mahler, 1975). En realidad, los demás son una continuidad de sí mismo; todo forma parte de él. El desarrollo del ser humano implica separarse, distanciarse del estado de fusión, y llegar a desarrollar una identidad propia, distinta de las otras personas del entorno (Stern, 1985). Esta subjetividad propia nace de la separación respecto de esta simbiosis al abrir la posibilidad a una nueva relación diferenciada, separada, pero intersubjetiva. En este proceso se van diferenciando y, por lo tanto, desarrollando varias subjetividades: la propia y la ajena. El desarrollo del ser humano resulta ser consustancial al desarrollo de la alteridad, es decir, del otro, también con una identidad propia y diferente. La variante patológica sería la enajenación, esto es, construir la subjetividad propia al proyectarla en el otro, donde se manifiesta nuevamente la idea de continuidad y, por lo tanto, la desaparición de la intersubjetividad. La enajenación es la continuidad del yo por encima del otro: esta es la esencia de la violencia. La interacción pasa a convertirse en un bucle melancólico que gira en torno a un yo que fantasea una realidad a partir de la pérdida de un pasado igualmente fantaseado. La melancolía consiste en la denegación de la pérdida mediante la identificación con lo perdido: «El melancólico canibaliza al ser amado cuya muerte niega (…) y retira del mundo exterior su deseo, para dirigirlo sobre sí mismo en un bucle inflexible» (Juaristi 1997:31). Conforme se va desarrollando la subjetividad del infante, también se van conformando los parámetros de una nueva relación mediada con el en-

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Sapiens Research Group torno. Una relación mediada por la palabra, que también se conforma y desarrolla progresivamente. La subjetividad sólo se puede comprender como un fenómeno que emerge en el contexto intersubjetivo, es decir, en un contexto donde el protagonista es la interacción, la relación, el vínculo; un contexto en donde los significados son construidos colectivamente (Berger y Luckmann, 1986). Así, la intersubjetividad constituye el contexto interpersonal propio de la condición humana. La condición humana supone la superación de la condición natural o biológica del ser humano, en donde no hay diferenciación, y formar parte de un entramado cultural de redes cuyos protagonistas son yo y el otro, pero en relación y totalmente diferenciados. La condición humana supone el desarrollo de la comunicación, del intercambio de significados subjetivos y diferenciados que permiten crear una realidad habitable. La realidad no nos es dada objetivamente, sino que se construye socialmente. La realidad es una construcción intersubjetiva, una intersubjetividad que abarca las dimensiones de la vida en comunidad, una vida social, histórica y política. Se trata de relaciones entre yo y el otro, relaciones dialécticas mediadas por la comunicación que configuran la realidad social, la conforman y otorgan sentidos compartidos. Por ello, entendemos la comunicación como un proceso intersubjetivo que engloba dos dimensiones fundamentales: una, la dimensión referencial, objetiva, material; y la otra, relacional, en donde se fijan los roles de los participantes, donde se negocian las posiciones y la relación, y donde se crean los significados de ese mundo objetivo, también llamado segundo orden (Watzlawick, Beavin y Jackson, 1967). Por lo tanto, la existencia humana se concibe desde este interactuar y comunicar continuamente con los otros, pues no es posible no comunicar (Watzlawick, Beavin y Jackson, 1967). En otras palabras, la existencia humana individual no resulta posible; sólo es posible la existencia humana si se produce en comunidad, negociando los significados de los diferentes sujetos para poder crear una realidad común, un mundo habitable de encuentro, lleno de diferentes perspectivas. Por lo tanto, la creación de la realidad, de un mundo habitable, sólo es posible si se crea un mundo simbólico de significados compartidos, construidos socialmente gracias a la interacción de las diferentes subjetividades. La creación de este mundo intersubjetivo no puede hacerse sin esta distancia que diferencie entre yo y los otros, entre los otros y los demás. Distancia que permite, a su vez, comunicar y desarrollar habilidades sociales indispensables para crear la comunidad. Sin la interacción no es posible la existencia humana, en cuanto construcción de sentidos compartidos sobre la realidad. Por lo tanto, sin la interacción, la existencia se vuelve inhumana, incomunicada y violenta. Civilización y violencia Que la violencia sea un acto marginal o esté condenada a estar fuera de la civilización humana quizás se deba, en parte, a que la violencia, en nuestras sociedades modernas, sea monopolio del estado (Weber, 1992). De esta manera, la violencia se erige como patrimonio de y para una élite y, en consecuencia, es legalizada. Por otra parte, puede ser debido a la normalización de la violencia, concebida ésta como proceso de aculturación; es decir, de imponer la cultura propia como modelo de excelencia: «Civilizar, evangelizar y democratizar han sido la fuerza, el motivo y la legitimación para descubrir el mundo, educarlo, salvarlo y transformarlo (…) y ha transferido a otras tierras y otros individuos de la especie su concepción y su gestión de lo humano» (Marín, 1997:17). Civilizar, como evangelizar o cultivar, implica un acto violento de desposesión o de extrañamiento con respecto a la naturaleza que nos precede. Civilizar impli-

ca asumir un encaje normativo, a partir del cual nuestra capacidad individual para establecer los parámetros de una vida en común, quedan subsumidos por el sistema de ordenación política imperante. La fantasía de civilizar reside en la idea de que, anterior a la civilización, los humanos vivían en un estado de barbarie, caracterizado por la ausencia de vínculos. En esa misma fantasía, la civilización nos despojaría de esa forma de vivir asocial y natural que recuerda a la relación simbiótica del infante con la madre. Desde esta perspectiva, la civilización nos impone una vida en común, sujeta a normas, esto es, a la obligación de asumir la existencia ajena como condición sine que non para la vida propia. Se nos impone una vida llena de vínculos entendidos como obligaciones para con el prójimo; una vida totalmente alejada de la naturaleza, alejada de la barbarie. No obstante, el resultado no deja de asombrarnos: paradójicamente, la barbarie se expande en todos los frente al atacar los pilares de esa idílica y fantasiosa civilización. La violencia se institucionaliza y como modelo, se expande. «La civilización significa la negación y el control de la violencia bajo cualquiera de sus formas. Pero al mismo tiempo, es esta misma violencia la que ha definido una y otra vez el propio proceso de la civilización, desde las cruzadas medievales hasta el holocausto nuclear» (Subirats, 2002:48). Ahora bien, una arqueología de la violencia traza sus huellas hasta el neolítico, periodo en el que se sitúa el nacimiento de la civilización. En el paso de las sociedades basadas en la caza y la recolección (nómadas, in-cívicas, ágrafas) a sociedades (sedentarias, cívicas) basadas en la agricultura/ganadería, se ha llegado a establecer el origen de la guerra como institución social, en cuanto fenómeno social organizado para la solución de disputas colectivas (Mansfield, 1982). De alguna manera, esto equivale al nacimiento de la violencia en cuanto fenómeno social, donde la organización social se deshace de la primitiva división sexual del trabajo, para decantarse por una división más funcional, a partir de la realización de tareas especializadas. Una transformación con un fuerte calado político, que sienta las bases de nuestra sociedad actual. El neolítico, periodo pre-histórico en el que se produce dicho tránsito desde una economía de subsistencia a otra de tipo comercial, instituye las bases para el futuro nacimiento del capitalismo basado en la violencia de la continuidad. Hay que establecer una maquinaria, un sistema de producción que funcione continuamente y que cree ese excedente, a fin de crear un sistema de producción industrial y un sistema de reproducción social. El trabajador ideal es el esclavo-máquina, «algo» que pueda trabajar 24 hora al día, sin derechos, sin necesidades. Es una forma de reducir la condición humana, de quitarle el calificativo de humano. El modelo de esta manera de producir la tenemos en el tercer mundo, de manera evidente, y en el primer mundo, en vías de re-instauración: este proceso se viene a conocer como Neofeudalismo (Eco, Colombo, Alberoni y Sacco., 2004). De manera concreta, el neolítico se orienta a la producción de dos ideas fundamentales para nuestro devenir histórico: la producción de seguridad y la producción de excedente/beneficio económico. Dos conceptos inextricablemente ligados y que resultan clave para la comprensión del moderno capitalismo, en cuanto modelo político-económico para la organización de la vida, hoy a nivel planetario (globalización). Lo dejó claro el neo-hegeliano Francis Fukuyama (1992), en su libro El fin de la historia: tras la disputa de las ideologías, el capitalismo vencedor se establece como el punto último de la evolución (civilización) humana; más allá del capitalismo, la nada, el abismo. Así pues, se establece un sistema de valores que privilegia un estilo de vida acorde a los principios impues-

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Sapiens Research Group tos por una elite al impedir cualquier otra forma de vida que no sea esa. Esto es violencia. El capitalismo es un continuum de carácter planetario porque, además de continuar con el modelo a lo largo de todo el planeta, dicho modelo anula la otredad, la alteridad de cualquier otra forma de vivir. Este continuar con el capitalismo hasta el fin del mundo se hace a través de medios violentos, como la tradicional apropiación de materias primas, y también la propia aculturación a la que se somete a los diferentes pueblos. En este continuar, desaparece toda posibilidad de alteridad, toda forma de vida ajena, y parece más este tipo de vida a una cárcel o a un gueto, tal y como nos lo cuenta Zygmunt Bauman «El gueto es el mundo. Fuera también es el gueto. En el mercado, en la calle, en la taberna, todo es gueto. Y tiene una señal. Esa señal es la falta de vecinos» (Bauman, 1998:161). La reproducción social se fundamenta en la creación del miedo para dominar mejor al grupo o comunidad. En este sentido, la reproducción social produce una seguridad necesaria para, a su vez, producir el excedente a partir de la generación de esclavos. Dicho sistema se retroalimenta, de tal manera que la seguridad genera más miedo que a su vez demanda más seguridad. Así, cuanto más miedo se genera, más posibilidades tiene el ser humano de aceptar su deshumanización «voluntariamente». En este proceso, se adoctrina a la mayor parte de la población al introducir las ideas y valores que pueden hacerle sentir seguro y calmar los miedos previamente creados. Aquí es donde reside la violencia cultural o ideológica. El ejemplo más evidente lo tenemos en la crisis actual. Una crisis creada y fabricada para conseguir violentamente el sometimiento de los derechos a la «voluntad del capital», que no es otra cosa que el sometimiento a la voluntad de una elite. Para la producción de seguridad y beneficio, se hace necesaria la organización social basada en la especialización, o división funcional del trabajo. Como se hace igualmente necesaria la aparición de un conjunto de normas que la garanticen, con su correspondiente sistema coercitivo y punitivo. A partir de este paso, la posibilidad del monopolio (legítimo) de la violencia se hace posible y explicable. A partir de este momento, la violencia entra a formar parte inevitable de la civilización, como contradicción inherente a la propia consideración de la misma en cuanto vía de pacificación global. Para ello, la eliminación de las diferencias (continuum) hace posible la integración de las contradicciones, puesto que todo se establece en un plano único, continuo (Jáuregui, 1999).Violencia y civilización se convierten en un binomio retroalimentado. No obstante, dicha contradicción no resulta baladí, sino que permitirá que la violencia, en cuanto fenómeno social, adquiera una posición cada vez más privilegiada en el orden político, hasta hacer llegar a la creencia (colectiva) de que la violencia no sólo es un mal menor, sino que incluso resulta saludable para el buen orden y continuidad del modelo político social imperante, sea éste cual fuere. El poder (estado), basado en el uso continuado de la fuerza, considera indispensable el monopolio de la violencia, puesto que así dice poder garantizar la correcta distribución de seguridad y beneficio. Claro que el engaño consiste en hacer creer que tanto la seguridad como el beneficio se socializará, cuando en realidad se imaginan e inventan artefactos culturales (violencia cultural) que justifiquen una precaria distribución del rédito de un esfuerzo colectivo, como es el hecho de rendir una parte sustancial de la libertad individual en favor de unas ventajas colectivas que, en el mejor de los casos, sólo llegan de manera precaria o simbólica: «La desesperación por el arrebatamiento de algo es la madre de la violencia» (Elias, 1981:149). En la imaginación y ejecución de este engaño es donde se traza la línea divisoria entre violencia legal e ilegal, entre grupos violentos legales e ilegales.

Así pues, podemos establecer que el propio proceso civilizatorio se sustenta en la violencia: «La violencia es inherente al concepto de civilización» (Subirats, 2002: 48). El que los términos civilización y violencia hayan sido concebidos como antagónicos ha sido la gran mentira para encubrir la apropiación de la violencia como monopolio legítimo. La amenaza de su uso ayuda a garantizar el control social: «Nuestra civilización es violenta en cuanto a sus premisas epistemológicas y en cuanto a sus últimas consecuencias a la vez tecnológicas y militares (…) vivimos en una civilización de la violencia» (55). Al hilo de lo expuesto, la violencia se erige en protagonista de la esfera social, desde su forma más institucional y organizada (la guerra, la economía de libre mercado, la partitocracia) a aquella más desestructurada, por la que fenómenos como el terrorismo (de estado, etno-nacionalista, religioso), la violencia doméstica, la violencia escolar (bullying), el acoso laboral (mobbing), las patologías violentas (como la pedofilia, la psicopatía, la violencia sexual), la violencia callejera (bandas, delincuencia común), al situarlos en su contexto, cobran sentido. La imagen de violencia El arte, en cualquiera de sus formas narrativas, nos ha proporcionado muchas imágenes de la violencia. Los grabados de Goya, el Guernica de Picasso, películas como La misión, El show de Truman o El rey león, libros como Las uvas de la ira, de John Steinbeck; 1984, de George Orwell; Viernes o los limbos del pacífico, de Michel Tournier, entre otros. Escogemos la película El show de Truman (Weir, 1998) porque en ésta se recrea la violencia como continuidad. Esta película narra la experiencia de un personaje, Truman Burbank, que de forma impuesta e involuntaria se convierte —desde su nacimiento— en el protagonista de un espectáculo de televisión que implica la cobertura de su vida 24 horas al día, siete días a la semana. La historia de esta película representa un testimonio de la violencia, concebida como una transgresión del límite entre vida privada y vida pública, y el intento de Truman para escapar de una situación sim1 biótica con su creador —Christof— , y construirse a través de la emancipación (discontinuidad) y el encuentro con los otros. La afirmación de Christof nos remite directamente a una de las cuestiones centrales en el fenómeno de la violencia, como es el tema del delirio: el establecimiento de lo que es falso y auténtico en la realidad. [Christof]: Tú eras real, por eso valía la pena verte. Escúchame, Truman: ahí fuera no hay más verdad que la que hay en el mundo que he creado para ti, las mismas mentiras, los mismos engaños. Pero en mi mundo tú no tienes nada que temer. Te conozco mejor que tú mismo. [Truman]: Nunca has tenido una cámara en mi cerebro. La violencia de Christof se concreta en la construcción narcisista y, por tanto, patológica, de la realidad que niega el consenso intersubjetivo sobre el cual se configura la auténtica realidad humana. Aquí se ve reflejada la noción de delirio y violencia, en donde la imposición de una voluntad se concibe como libertad y libre albedrío: para éste, a pesar de que en ciertos aspectos hay una falsificación, Truman no tiene nada de falso, ya que no es un guión sino su propia vida: Truman es genuino. Christof no ve que se trata de su propia creación; en realidad, Truman es su experimento, su ego más allá del tiempo, su infinitud. Truman le continúa; es su 1

Truman es un derivado (en inglés) de True Man, el verdadero hombre, el hombre auténtico; por su parte, el nombre del creador, Christof, es una clara referencia al nombre de Jesucristo, de Dios hecho persona.

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Sapiens Research Group prolongación. Truman es su prisionero y su gran obra. Así, en los testimonios que hacen los actores a lo largo del reality, uno de ellos menciona que no hay diferencia entre la vida privada y la pública, con lo cual se evidencia un mundo basado en la imposición de una continuidad para la reproducción de un estilo de vida. Otro de los actores entrevistados afirma que se trata de una realidad auténtica que no tiene nada de falsa, sólo está controlada. Esto revela la no aceptación del vacío; se trata de llenar las vidas —vacías— de los espectadores, a fin de generar artificialmente un estilo de vida confortable (American Way of Life), basado en la familia, la seguridad, el trabajo y la amistad. Una vez más vuelve el delirio de la perfección. Christof, en vez de simbolizar y gestionar su frustración ante un mundo despiadado, «crea» otro a su imagen y semejanza; convierte su ideal en realidad al violentar la vida de Truman y de todas aquellas personas que quieran devolver a Truman al verdadero mundo real. Así Christof no duda en «matar» (hacer desaparecer de la escena) para mantener el orden y la paz que reina en su mundo. El mantenimiento de este estilo de vida requiere un fuerte control (formal e informal) por parte del creador y una cómplice colaboración tecnológica. Requiere de la locura compartida (folie à deux). Requiere, así mismo, de la desaparición de todo atisbo de humanidad, representada por el deseo, el sueño y la relación, esto es, todo aquello que supone discontinuidad y existencia de otro. Truman, en este mundo perfecto, se siente desmotivado y tiene el sueño de irse a las Islas Fiji, que se encuentran justamente al otro lado del planeta, en las antípodas. Esto representa su deseo de salir de esa violencia que supone la continuidad, de esa falta de alternancia que poco a poco le va matando, de esa falta de encuentro auténtico. Las relaciones con su entorno se presentan como mecanizadas, pues siempre son las mismas palabras, los mismos movimientos, los mismos gestos e incluso los mismos chistes. En el trabajo aparece el factor manipulador, el chantaje de la eficacia bajo pretexto de recorte de personal. Curiosamente, el trabajo de Truman es una compañía de seguros, lo que representa el factor frágil del ser humano que, en su búsqueda de libertad (humanidad), renuncia a ella en favor de la seguridad (comodidad). Otro elemento que refleja la violencia del «creador» es la construcción del escenario en el que se desarrolla la vida de Truman, una isla que simboliza la desconexión social; desconexión no sólo con respecto a un exterior sino en el sentido de ser la única persona que no sabe su situación real que es la de ser el protagonista de un programa de televisión. La violencia de Christof hacia Truman es de tal calibre que no duda en generar un trastorno fóbico en el personaje, lo que a su vez se convierte en una interiorización por parte de la víctima de la violencia impuesta por el agresor. Qué mejor que una fobia al agua para impedir la huida de Truman, desde su isla-escenario, hacia otras latitudes. Sin embargo, la violencia no acaba ahí. Todo alrededor de Truman está orientado a hacerle desistir de su anhelo de abandonar la isla-programa al utilizar cualquier medio necesario para ello: desde el asesinato del padre delante de él, la culpabilización de la madre, hasta el intento de asesinato de su propio creador, y al pasar por todas las más o menos sutiles maniobras manipuladoras de su amigo, de sus colegas de trabajo y de su esposa. Truman está condenado a vivir en una prisión, en cautividad. A pesar de todo el control establecido, hay algunos intentos de infiltración desde el exterior que son eliminados sin ningún escrúpulo. Estos elementos externos, ajenos, introducen una discontinuidad que no puede ser instaurada como dimensión porque son pequeños momentos marginales y como tales, objetivos a eliminar. Así el padre que reaparece espontáneamente para avisar a Truman de su situación es convertido en vagabundo sin ninguna

credibilidad y la amante de Truman, Silvia, que aparece para transmitirle su profundo sentimiento de amor y poder formar una pareja, es convertida en «minoría ruidosa» con intereses políticos propagandísticos y en esquizofrénica, por supuesto también sin ninguna credibilidad. En definitiva, todos estos elementos indeseables son sacados del programa por la fuerza, pues arriesgan la realidad creada en este mundo espectacular, y denuncian la situación; es decir, intentan restablecer una frontera entre interior y exterior, como elemento simbólico principal de la discontinuidad. Sin embargo, esto es considerado como una «violación de la seguridad», por lo que se revela una vez más cómo el delirio sobrevuela a toda la «creación». Durante toda la película aparecen contadas escenas en donde se refleja una tentativa de elaboración, de construcción de una humanidad por parte de Truman. Así tenemos los intentos de reconstruir la foto de Silvia —la amante psicótica—, su baúl de recuerdos fuera del alcance público y que representa su biografía no oficial. También en estos intentos de humanidad se pueden incluir las conversaciones mantenidas con su amigo, en donde revela sus más profundos e íntimos deseos, sueños y fantasías, así como las pequeñas historias y metáforas que cuenta por las mañanas delante del espejo, a fin de simbolizar la mirada del otro y convertirse así en un espacio para transportarse a otra dimensión, a otro mundo: «Trumania, la galaxia Burbank». Se trata del mito de Robinson, pero lanzado a la isla, no por las fuerzas de la naturaleza, sino por la violencia de su creador. Otros elementos que introducen involuntariamente una discontinuidad, que amenaza al sistema, son los diversos fallos técnicos que revelan el propio montaje del espectáculo e introducen la presencia —indeseada— de lo humano, como cuando la radio del coche sufre acople con la comunicación interna de los técnicos del programa al revelar conversaciones que desvelan la naturaleza del montaje. Estos fallos restablecen de nuevo las dos dimensiones: exterior e interior, y emerge la discontinuidad que la condición humana necesita para su desarrollo. Sin embargo, rápidamente dicha «interferencia» es justificada como un acople con la comunicación de la policía, que hay que arreglar, es decir, eliminar. Todos estos pequeños fallos hacen sospechar a Truman que algo pasa y, para averiguarlo, empieza a improvisar, a salirse de la norma, y da una profunda sensación de excentricidad a su comportamiento. Empieza a parecerse a un loco que sufre de paranoia. Y aquí emerge de nuevo el tema de la locura cuando se pretende salvaguardar los resquicios de humanidad y salir de la violencia a la que está sometido. En esta misma línea, la violencia hacia Truman se ejerce a través de la sanidad, con un cuerpo médico partícipe en la salvaguarda del sistema creado por Christof, con lo cual se presenta a Truman como un ser incapaz de asumir su responsabilidad para arreglar sus «propios estropicios». La violencia aquí se manifiesta, además de la patologización, a través de una infantilización encubierta de una exagerada protección o paternalismo y así perpetuar la dependencia. La violencia, en tanto continuidad, también se manifiesta en la eliminación de las dimensiones espacio y tiempo propios de lo humano. En este sentido, no existen ni pasado ni futuro, ni historia ni esperanza, sino sólo un presente continuo; un mundo unidimensional. Mientras que Truman se debate en un intento por restablecer la otra dimensión, la cultural, la humana, a través de la creación de un espacio intersubjetivo, Christof no duda en desplegar todo su arsenal violento al convertir la vida de Truman en una carrera de obstáculos y barreras, representadas por un incendio forestal, un atasco, una fuga nuclear, una tormenta, entre otras. Los transportes son convertidos en fuente de peli-

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Sapiens Research Group gro, que simbolizan el encuentro con lo extraño, con lo extranjero y en este sentido metaforizan la mediación y ensalzan la discontinuidad. Christof arremete contra éstos aniquilándolos. Frente al intento de Truman por construir un mundo diferente, distinto, elaborado, simbólico, cultural, Christof construye un universo naturalista, mudo, en donde toda simbolización, incluida la palabra, es sustituida en favor del cliché. La paradoja es que Truman se ve obligado a transgredir la norma para evitar que su proceso de humanización siga bloqueado. El efecto paradójico se extiende: más Truman intenta escapar de esa violencia, más la violencia se amplifica, se exacerba. El entorno social de Truman se imbuirá de la violencia de Christof —Dios—, y convertirá a Truman en la víctima propiciatoria, el perfecto chivo expiatorio, que volverá a generar la ilusión de continuidad. En este carácter sacrificial reposa la paz social. En este sentido, la película supone una dramatización de la teoría de René Girard (1972), según la cual la violencia de lo sagrado es el cimiento cultural de nuestra civilización: la paz social descansa en el crimen sacrificial, en la amenaza de la aniquilación y en la violencia ejemplarizante ejercida sobre un inocente. El entorno social en el que Truman vive al seguir las directrices de Christof, no duda en descalificar a Truman, con lo cual se personifica el problema social existente, que es la falta de redes sociales, de vínculos y de significados propios socialmente construidos. Esta persecución se produce, además, de diagnosticar a los intrusos, y echarlos fuera del sistema. De esta manera, desplaza el problema social hacia los individuos por medio de la psicopatologización, en este caso hacia Truman. Claramente se trata de la proyección del delirio cuando éste se halla amenazado. Así se insinúa que Truman tiene sueños de grandeza no cumplidos y, en consecuencia, una gran frustración. Truman llega a cuestionarse si se está volviendo loco. El problema psicosocial creado en Truman en realidad es un desplazamiento de la patología narcisista de Christof. Como le reprocha Silvia (la amante) a éste: «Eres un mentiroso y manipulador, un enfermo». En efecto, Christof, un tele-visionario, encarna el delirio colectivo, social, de la normalidad que consiste en llamar normal a aquello que es anormal y viceversa. Así, Christof asegura que «el mundo, el que tú vives [en réplica a Silvia] sí está enfermo», mientras que su isla «es lo que el mundo debería ser» Lo ideal de la construcción delirante, lo fantaseado, llega a convertirse en realidad única al sacrificar cualquier otra realidad posible. Esto ejemplifica bien la intolerancia social, donde el «genocidio» se convierte en la solución adecuada para la satisfacción del delirio del poder. El genocidio entendido en sentido amplio, es decir, no solamente como exterminio físico de miles de personas sino como exterminio social, cívico mediante el desempleo, el empobrecimiento, la enfermedad, la delincuencia y en definitiva, la exclusión de todo aquella persona que se oponga al sistema democráticamente totalitario. La libertad en este sistema reside en la paradoja de hacer lo que está escrito en el guión, la libertad de obedecer, de satisfacer las demandas sociales, de esclavizarse a cualquiera de las falsas necesidades creadas, pero nunca la libertad de elegir. Esta ausencia de libertad en la película se manifiesta en las palabras y gestos del creador. Así mientras Christof afirma que [Truman] «puede marcharse cuando quiera», no duda en intentar matar a Truman para evitar su huida. Truman se ha convertido así en un fugitivo, en un fuera de la ley. Toda la sociedad, representada por los actores, se convierte en cómplice de Christof al hacer de la huida de Truman un factor de cohesión social; pero además los espectadores actúan en complicidad con Christof, gracias al mecanismo de defensa de identificación proyectiva hacia el personaje de Truman, con lo cual sustentan el inhumano espectáculo. Al respecto, cabe subrayar la socialización de las emociones —

a través de la música— que generan así una identidad social, una uniformización que sugiere lo que todos deben sentir. Los medios de comunicación se erigen como principales cómplices de este aparato social en cuanto transmisores y reproductores de esta realidad delirante. Sin éstos, Truman no existiría. Hay que decir también que, a través de «una intrincada red de cámaras ocultas», la tecnología provoca la desaparición del individuo por su exceso de visibilidad, por su intrusión (violación) en los espacios vacíos, aquellos destinados a elaborar la discontinuidad, a cultivar la evocación de la ausencia del otro, de su desaparición, en definitiva, espacios propios de la cultura, de la mediación. Una vez aparecida la sospecha del montaje en el que vive, Truman empieza a subvertir el sistema al adquirir un control sobre su propia acción. De esta manera, él también sabe, aunque sabe diferente. Sólo le queda la intimidad de la mente como espacio inviolable en donde crea la imagen de la huida, la narrativa de la escapada. Como dijo Truman a Christof: «Nunca has tenido una cámara en mi cerebro». Truman empieza a jugar a «como si fuera real», con lo cual establece así un doble juego consistente, por un lado, en hacer creer a los otros que seguía la misma vida que antes y, por otro, en planear su huida final. En un descuido técnico acaecido durante la noche, Truman emprende la fuga. Christof se da cuenta de que algo pasa cuando ven que Truman sigue durmiendo, con lo que rompe su rutina. En realidad, Truman se había ido y deja un muñeco en su lugar. Este hecho crea un pánico social y la pantalla del televisor sufre, por primera vez en treinta años, un vacío, un corte, que provoca un caos alrededor del programa. Aquí aparece por primera vez el elemento de discontinuidad que amenaza el status quo. Todo el pueblo —representado por los actores— se une para buscarlo. Parece un ejército; todos forman patrullas populares para localizar a Truman. Finalmente, Truman utiliza como vía de escape lo que había sido su propia trampa: el mar, ahora símbolo de libertad, en tanto discontinuidad y acercamiento hacia el verdadero encuentro con la alteridad. Christof, convencido de que Truman regresará al mínimo riesgo de inseguridad, escenifica con gran violencia una tormenta. A pesar de este obstáculo, Truman consigue sobreponerse a las adversidades que le plantea Christof hasta que éste, al final del trayecto, erige un gran muro que se antepone en el camino de Truman, que bloquea el paso. El barco se incrusta con el horizonte-escenario. Truman intenta romper el límite pero, ante esta imposibilidad, se sienta y llora de desesperación e impotencia. Al cabo de un rato, se levanta y comienza a caminar por el horizonte, hasta toparse con unas escaleras. Truman sube las escaleras y abre la puerta que le dará acceso a su libertad. En ese preciso instante, Christof intenta su última estrategia para mantenerlo en su mundo. Reproducimos íntegramente el diálogo final: Christof: Puedes hablar. Te escucho Truman: ¿Quién eres? Christof: Soy el creador del programa de televisión que llena de esperanza y de felicidad a millones de personas. Truman: ¿Y quién soy yo? Christof: El protagonista. Truman: Nada era real Christof: Tú eras real, por eso valía la pena verte. Escúchame, Truman, ahí fuera no hay más verdad que la que hay en el mundo que he creado para ti: las mismas mentiras, los mismos engaños. Pero en mi mundo tú no tienes nada que temer. Te conozco mejor que tú mismo. Truman: Nunca has tenido una cámara en mi cerebro

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Sapiens Research Group Christof: Tienes miedo, por eso no puedes marcharte (...) yo te comprendo; llevo observándote toda tu vida. Te observé al nacer, te observé cuando diste tu primer paso, observé tu primer día de colegio y el capítulo en el que se te cayó tu primer diente. (Sonríe). No puedes irte, Truman. Este es tu sitio, conmigo. (Silencio largo). ¡Háblame! ¡Dime algo, maldita sea. ¡Estás en la televisión, en directo ante todo el mundo! Truman: (Silencio) Por si no nos vemos luego: buenos días, buenas tardes y buenas noches. (Hace una reverencia con un gesto de adiós y se marcha por la puerta). Conclusiones y discusión El programa se acaba al suspenderse la programación, con lo cual se genera un segundo vacío, tras el cual un telespectador pregunta a otro cuál es el siguiente programa. Este último diálogo nos permite situar la violencia de Christof en una dimensión cultural cuya finalidad es la perpetuación de un estado de cosas, es decir, la continuidad de un modo de vida impuesto e interiorizado como propio. Esta contextualización de la violencia nos permite situarla dentro del entramado psicosocial, que nos permite entender que la manifestación concreta de la misma puede estar en cada uno de nosotros en el momento en que la amenaza por lo diferente, por un no-yo, por la pluralidad, aparezca. En definitiva, la sociedad es portadora del germen violento y tal vez la instauración de una humanidad podría sacarnos de la encrucijada en la que el ser humano se encuentra. De esta manera, el horizonte recobraría su dimensión aperturista, abandonando la condición de escenario y recuperando la del paisaje. Comentario de las editoras. El presente artículo anuda una tesis fundamental en torno a la violencia al entenderla como un continuum subjetivo, que los autores enfatizan como continuidad de la fuerza y que no deja lugar a la alteridad con el semejante, que incluye sus modos de pensar y de construir la realidad. Para este efecto, los autores consideran un marco epistemológico, concebido a partir de la mirada intersubjetiva, en donde los seres humanos construyen diversas visiones de la realidad en la que están inmersos a través de una infinidad de interpretaciones e intercambios. Los aportes de Berger & Luckman, así como de numerosos autores que sustentan el marco teórico del artículo, posibilitan una lectura enriquecedora acerca de la violencia como fenómeno y construcción de la condición humana. Considerando que compartir el espacio con el semejante implica «estar con», con lo que se salvaguarda la distancia en el marco de la construcción de las relaciones humanas, la violencia se constituye en un poder hegemónico que tiende a la generación del miedo y de la deshumanización, temática que los autores abordan con profundidad en el apartado Civilización y violencia, y en el desglose que realizan en sus originales comentarios sobre la película El show de Truman. Si la violencia es comparable al acting out, entendido como una respuesta muda, preverbal, sin palabras, cabe preguntarse: ¿qué lleva a los seres humanos a construir la realidad a partir del desconocimiento de la alteridad al lograrse el sometimiento del semejante? Si ambas partes comparecen en la construcción del discurso amo-esclavo, a fin de alcanzar niveles insospechados de reducción y alienación del otro, ya sea que se trate de un sujeto o de un grupo, ¿cómo brindar la reapertura de lo simbólico en la trama singular y societal para apuntar hacia la humanización?

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Sociologando: El hambre como punto de origen y de llegada de las políticas alimentarias vigentes The hunger as a point of origin and arrival of the current food policies María-Eugenia Boito (1971-Argentina-Universidad Nacional de Córdoba) Juliana Huergo (1980-Argentina-Universidad Nacional de Córdoba) meboito@yahoo.com.ar, julihuergo@hotmail.com

Resumen Las presentes reflexiones tienen como punto de partida algunas expresiones creativas y narraciones realizadas por actores sociales que participan en diferentes colectivos en la ciudad de Córdoba, en el marco de una jornada expresivo-creativa organizada en el mes noviembre de 2010. Las mismas pretenden problematizar la noción de seguridad alimentaria y su aporte a la focalización; analizar relacionalmente pobreza, hambre y políticas alimentarias; y analizar la política alimentaria como política de identidad. La metodología de la investigación es cualitativa: se realizaron entrevistas y grupos de discusión con colectivos barriales de la señalada ciudad, que se insertaron en contextos de pobreza. Algunos de los resultados son los siguientes: la seguridad alimentaria, objetivo del Plan Nacional de Seguridad Alimentaria, evidencia la segmentación de lo que otrora estaba condensado en la seguridad social. En el mundo de lo posible se maneja una carta de menús monótonos que «llenan la panza» con «más de lo mismo». La nutrición y el placer no tienen cabida en ésta. El estado a través de sus políticas alimentarias focalizadas en la necesidad presenta un rol protagónico en ese tipo de producción y reproducción alimentaria. Algunas de las conclusiones retornan como pregunta: si la potencial identidad personal es manejada en su raíz más natural con el alimento y sus relaciones sociales, ¿qué biografías narrarán niños con hambre que comen en soledad tras la lógica de la focalización? Palabras clave: pobreza, hambre, política alimentaria Recibido: 13-05-2011 → Aceptado: 22-06-2011 Cítese así: Boito, M-E y Huergo, J. (2011). El hambre como punto de origen y de llegada de las políticas alimentarias vigentes. En: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 1 (2), pp. 49-53. Abstract The starting point of these reflections are some creative expression and narratives performed by social actors which are involved in different groups during an expressive-creative journey organized in the city of Cordoba in November 2010. They, try to problematize the food security notion and its contribution to the focused policies, to analyze by a relational way poverty, hunger and food policy and to analyze the food policy as an identity policy. The research methodology is qualitative. Interviews and focus groups with collective groups of the city which are inserted in contexts of poverty were done. Some results are: the food security, which is the objective of the National Food Security Plan, shows the segmentation of what in the past was condensed in the concept of social security. In the possible world, a list of monotonous menus that «fill the belly» with «more of the same» is daily used. Nutrition and pleasure have no place in it.

The State is the protagonist of this type of food production and reproduction through the food focused policies based on the need. Some of the conclusions return as a question: if naturally the potential personal identity is built by food and social relations, ¿what biographies will be narrated by hungry children who eat alone following the logic of the focused policies? Key words: poverty, hunger, food policy. Introducción Este trabajo tiene por objetivo indicar y reflexionar sobre algunas implicancias de considerar al hambre como punto de origen y de llegada de las políticas alimentarias vigentes; hambre como presupuesto y horizonte, materializado en los más variados programas, más allá de las diferencias partidarias de los últimos gobiernos. Para ello, hemos seleccionado la siguiente estrategia expositivo-argumentativa: en primer lugar, señalamos teóricamente la pertinencia de un modelo de guerra, de una metáfora bélica, en vistas con desnaturalizar el acercamiento a esta cuestión; luego precisamos técnicamente los diferentes tipos de hambre y; en tercer, lugar problematizamos el enfoque de las políticas alimentarias en Argentina post-2001 (aún vigentes) y su impacto sobre los cuerpos. Fi1 nalmente, exponemos un afiche realizado por carreras de una cooperativa que trabaja con la basura, y la presentación que realizan del mismo en el marco de una jornada expresivo-creativa: la problemática del ham2 bre es central en ambas instancias (afiche-presentación). La comida, campo de combate ideológico; el hambre, hecho político S. Mintz (1999) postula a la comida como un campo de combate ideológico. La define como un concepto que condensa de manera jerárquica a los alimentos y a la ocasión en que se comen, y la vincula con la construcción de identidad de los sujetos: «La ingestión de alimento es algo emocionalmente poderoso porque implica una exposición del yo interior al mundo exterior» (1999:10). Las diferencias ideológicas alrededor de la comida son constantes: padres-hijos, entre-religiones, entre-clases sociales. La comida es un vehículo de significados y sus marcas distintivas (y desiguales) se trazan desde la infancia, al estar asociada a experiencias recurrentes en interacción con otros significativos, adquiriendo un valor 1

Se denomina así a los trabajadores de la basura, también llamados cirujas, botelleros, o lo que en otros países latinoamericanos se denomina catadores, pepenadores, clasificadores, entre otros (Boito, 2010). 2 Como ya se ha desarrollado (Scribano y col., 2010) en la elaboración de Fantasmas y fantasías sociales post-crisis 2001, aparece con fuerza el hambre como nodo cognitivo-emocional en la voz de sujetos que participaron de en acciones colectivas en Córdoba durante esos meses: el hambre es «traída-a-narración». Aparecen como recurrentes cuatro formas de estructurar las emociones y sensibilidades: metáforas, marcas, geopolítica, usos políticos.

http://www.sapiensresearch.org/ http://issuu.com/sapiens-research http://www.facebook.com/pages/Boletin-Cientifico-Sapiens-Research/181844285178334 49/53

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Sapiens Research Group simbólico particular (afecto, seguridad, tristeza, desconfianza). Estudios antropológicos revelaron la relativa autonomía económica de las sociedades indígenas a lo largo de la mayor parte de la historia; el grueso de los alimentos básicos (bienes colectivos) eran producidos al interior de cada grupo, y no obtenidos por intercambios con otros (que existían pero destinados a consumos especiales de las clases privilegiadas). Sin embargo, hace seis siglos el mercado mundial de la alimentación es el lugar más común de todos en materia de obtención de alimentos (fenómenos económicos). Desde entonces, la alimentación es el nexo entre el capitalismo y las economías locales (Mintz, 1999). El alimento ha configurado y configura luchas mayores en el terreno político y económico; dando lugar al conflicto entre individuos/colectivos. 3 Josué de Castro (1955) aborda el estudio del hambre colectivo como el problema más agudo de toda la humanidad, por ende, de todas las banderas políticas y científicas. La necesaria vinculación entre hambrepolítica deriva de que pocos fenómenos han marcado tan intensamente la conducta política de los pueblos como la «trágica necesidad de comer». De Castro postula al hambre como la fuerza más persistentemente peligrosa en materia política, que ha sido silenciado-invisibilizado por considerarse un tabú moralmente inaceptable, que muestra a través de los cuerpos-hambrientos una ignominiosa calamidad fabricada por el hombre en medio (y como consecuencia) de la abundancia (de unos pocos). No existen cromaticidades grises para quienes creen que su hambre y pobreza son males innecesarios: «pan o sangre», «pan o huelga». La Revolución Francesa, el movimiento revolucionario de la «hambrienta quinta década» del siglo IX, la muchedumbre Cartista, entre muchos hechos, dan cuenta del primer grito colectivo (de Castro, 1955). Sin embargo, en Inglaterra, con la importación libre de alimentos, se esfumó el espíritu revolucionario. «Pan o huelga» se expresa en el siglo XIX, los dueños de las minas de cartón europeas —tras la difícil tarea de fijar un salario que permitiera a los trabajadores cubrir sus «necesidades básicas» (costo mínimo de su reproducción)— recurrieron a la ayuda de especialistas que, junto con administradores del ejército prusiano, contribuyeron al desarrollo de la nutrición moderna. Fijar el salario demasiado bajo era correr peligro de sublevación (Spitz, 1980). Otro grito de masas, vinculado a la lucha por los derechos de la igualdad, se materializa en la toma de los restaurantes populares en el sur de los Estados Unidos por parte de americanos de raza negra, tras el deseo de comer la misma comida que ciudadanos blancos, al mismo precio y sentarse en los mismos lugares. Según Mintz (1999), esto tuvo como elemento central el reconocimiento de que comer el-uno-con-el-otro comunica acerca de las relaciones entre la gente: aceptarse en ese tiempo y espacio. De Castro (1955) sostiene que, cuando se compara al hambre con otras calamidades que afectan al hombre, es sorprendente que éste es el menos conocido en causas y efectos. Asimismo, reconoce que constituye la causa de observación universal para el inicio de guerras o desarrollo de epidemias. Fueron necesarias dos terribles guerras mundiales y una revolución social para que la civilización occidental se convenciera que no era posible ocultar la realidad del hambre a los ojos del mundo. Al ser vencido el tabú, se recreó un terreno propicio para que los investigadores estudiaran el asunto. Las primeras investigaciones realizadas con rigor científico en la década del 20, determinaron que 2/3 partes de la humanidad padecía hambre (de Castro, 1955). En la década del 50, de Castro 3

El hambre individual en su mecanismo fisiológico ha sido ampliamente desarrollado por investigaciones biomédicas.

explicita la probabilidad de una tercera guerra mundial desatada por la ya aludida «trágica necesidad de comer». El hambre no podía ocultarse como problema político. Sin embargo, esa guerra no tuvo lugar. En esa época, el sociólogo brasileño polemizaba con las explicaciones malthusianas pero, en la actualidad, esa discusión es insostenible: ha quedado demostrado que la existencia del hambre es una producción humana. No obstante, la experiencia contemporánea de las mayorías que habitan en ciudades coloniales como las nuestras, se sostiene en la naturalización de la presencia cotidiana de hambre crónicas y agudas; la «trágica necesidad de comer» no ha generado ninguna guerra en los términos imaginados por de Castro. Por el contrario, nos hemos acostumbrado a esta y a las maneras de intervenir del estado. En la Argentina contemporánea, la pobreza aparece como paisajística y el hambre es parte de ello. Cuando aparecen algunas «postales» de sus manifestaciones más agudas, se concretan una sumatoria de acciones dispersas «solidarias» para actuar en consecuencia. La solidaridad como fantasía social protege del horror de lo real-social (imágenes del hambre aguda), espanta los fantasmas de reclamos ancestrales por parte de las clases subalternas (no hay una sumatoria de «chicos con hambre», sino niños miembros de familias que ocupan lugares subordinados en la estructura social) y fetichiza las situaciones de donación que se concretan (el acento y la intensidad se concentra no en la pobreza, sino en la multiplicación de acciones solidarias). Como ejemplo contemporáneo podemos citar el festival solidario llamado «Argentina abraza a Argentina» (Boito, en prensa), realizado en el marco de la celebración del Bicentenario impulsado por la empresa transnacional Unilever. La meta era construir una «Torre» conformada por 875.000 «ladrillos» (cada uno era un paquete de polenta, arroz o fideos). Esta es la cantidad de comida necesaria para que todos los argentinos tengan su alimento asegurado por un día. Aquí se evidencia la naturalización del hambre y la pobreza arriba referida. La resultante de la sumatoria de favores no es sólo la «denegación sistemática de los conflictos sociales» (Scribano, 2005:269), sino que produce un tipo de religiosidad (laica) sin conflictos con los procesos de mediatización y mercantilización de la vida social: «Si cada uno aporta un ladrillito», el muro de la insensibilidad de clase aleja aún más la temida guerra aludida por de Castro. Podemos reconocer también la operatoria de una forma de crueldad contemporánea, que se trama con las energías y las emociones de quienes quieren «hacer algo», comprometiéndose en un frenesí de tareas, y que en el mismo acto obtura la magnitud y la complejidad política de la cuestión del hambre (en pleno siglo XXI). Vidas con hambre «Ningún factor exterior hiere tanto al hombre como el alimentario. El hambre, en efecto, no lo marca solamente en el cuerpo, sino en su alma: lo “deshumaniza”. Un hombre que tiene hambre no es, no puede ser, un hombre libre; el prisionero de su hambre no tiene sino un deseo, un pensamiento, un fin: comer. Después, si el hambre se prolonga, cae en una profunda apatía y pierde, poco a poco, todo deseo, aún el de alimentarse. La pereza, el fatalismo de ciertos pueblos, de ciertas razas, no son sino consecuencias del hambre sufrida de generación en generación» (de Castro, 1983:22-23). El hambre es una «esclavitud biológica» (de Castro, 1955). Detrás de las estadísticas de mortalidad y malnutrición está como causa directa o indirecta el hambre (aguda o crónica). Estos datos permiten dar cuenta,

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Sapiens Research Group según de Castro, que han muerto más personas de hambre que por guerras o epidemias. Waser (mencionado por de Castro, 1955) advirtió que diez años en promedio es el tiempo que necesitan los cuerpos para sobreponerse de una peste o guerra, mientras que los sobrevivientes de grandes hambres quedan con marcas en cuerpo y alma de por vida: menor talla, mayor predisposición para enfermar o morir, dificultades en el aprendizaje, menores habilidades físicas, menores capacidades para la interacción social. En el marco del hambre crónica, de Castro identifica hambres específicas de proteínas, vitaminas y minerales. Las causas de su aparición es el no consumo de alimentos protectores: frescos, de origen vegetal (hortalizas, frutas) y de origen animal (carne, leche, huevo). Si se consumen estos alimentos, no hay carencias. Sin embargo, son los más caros del mercado en cualquier punto del planeta, son exóticos en las canastas alimentarias de las familias que viven en contextos de pobreza y difíciles de adquirir con los magros financiamientos gubernamentales a comedores comunitarios o escolares. La historia de las enfermedades carenciales fue de la mano del cambio de dieta producto de la colonización, producto del desarrollo de nuevas actividades económicas de diferente índole. Los grupos nativos disponían y se alimentaban de un número infinito de plantas nativas y animales. El hombre civilizado impuso la monotonía alimentaria: número restringido de alimentos, reemplazo de la variedad por cantidad-de-unos-pocos de mayor rendimiento en términos de producción y conservación. Sumado al refinamiento que empobrece el aporte nutricional en vitaminas y minerales. Pasados casi 60 años de estas premisas, ¿en qué consiste hoy la dieta 4 que afecta al cuerpo-imagen, cuerpo-piel, cuerpo-movimiento de los beneficiarios de políticas alimentarias? «Ta-te-ti», suerte para ti: políticas alimentarias focalizadas A principios de los 80, la intervención estatal en el acceso a los alimentos se basaba en una política macroeconómica de regulación de precios, fomento de la industria, promoción del trabajo y, en menor medida, en su entrega directa. El qué, cómo, dónde, cuánto, cuándo y con quién se comía se decidía familiarmente a partir de la relación precio-salario (Cabral y col., en prensa). En los 90, el desarrollo del modelo neoliberal implicó un borramiento del pilar de universalidad en el acceso a derechos sociales inherentes a la seguridad social propia del estado de bienestar. El cambio de enfoque instala como criterio de intervención estatal la focalización en demandas de necesidades básicas de determinados sectores portadores de carencias para que logren una reproducción de subsistencia (Cabral y col., en prensa). Las nociones inseguridad-vulnerabilidad alimentaria se activan para detectar a aquellos «beneficiarios-necesitados» de ayudas. «La trágica necesidad de comer» en el año 2003, tras la intencionalidad de dar fin a multiplicidad de iniciativas estatales alimentarias desarticuladas, otorga materialidad al Plan Nacional de Seguridad Alimentaria (PNSA), cuyo «objetivo [es] … posibilitar el acceso de la población en situación de vulnerabilidad social a una alimentación adecuada, suficiente y acorde a las particularidades y costumbres de cada región del país» 4

Scribano realiza la siguiente distinción analítica: «El cuerpo imagen: cómo “veo que me ven” en un tiempo y espacio determinado; “es la imagen de la sociedad y la geometría de los cuerpos [que] alerta sobre el lugar en el que está inscripto … El cuerpo piel: cómo “sientonaturalmente” el mundo. Involucra a los sentidos que aparecen como lo social originariamente construido, es decir, un punto de referencia naturalizado para los sentimientos y las emociones como eslabones indiciarios de los dispositivos de regulación de las sensaciones… El cuerpo movimiento: “la inscripción corporal de las posibilidades de [in]acción”. Las relaciones sociales no existen sin cuerpos en acción, lo cual implica consumo de energías suficientes para la producción-reproducción de la vida» (Scribano, 2007:6-7).

(MDS, 2011). La seguridad alimentaria como concepto aparece en 1974 a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. En 1996, Vía Campesina la pone en tensión con la soberanía alimentaria; ambas se basan en el derecho al alimento en pos de garantizar la salud poblacional, pero la diferencia se expresa en «cómo» lograrlo. La primera ha sido teñida de intereses creados por las grandes corporaciones productoras de alimentos, ya que en su definición no se especifica cuál debe ser la procedencia del alimento, y en qué condiciones debe producirse. Si se retoma la idea de necesidad, ¿cuál es la percepción de condición humana? Más acá de la supervivencia, Marc Guillaume (1980) se pregunta acerca de cómo pudo imponerse la reducción del hombre deseante (ser social) a un simple individuo de necesidades. Éstas aparecen como la expresión cosificada de un sistema social: sujetos-objetos (de consumo) por sobre las relaciones sociales: sujetos-sujetos. Tal como plantea Gérald Berthoud: «Verdadero caballo de Troya, las necesidades se introducen en toda forma de sociabilidad para hacerla estallar y reemplazarla por mercancías. En nombre de las necesidades, los responsables políticos y económicos manipulan a los pueblos y refuerzan así su control. Pueden contar con el apoyo de los intelectuales, que erigen la prenoción de necesidad en concepto, legitimando así, en nombre de la ciencia, las prácticas y las ideas dominantes de las sociedades industriales avanzadas. Mediante una notable convergencia de intereses, el aspecto empirista del término necesidad se convierte en un verdadero instrumento de dominación» (1980: 126). Los programas alimentarios del PNSA expresan in vivo el resultado de un tipo de desarrollo centrado en la noción de necesidad: una carta de menús monótonos que sólo llenan la panza (cuerpo-imagen) del «elegido» (beneficiario) y son para comer en soledad (cuerpo-movimiento). El grueso de sus alimentos constitutivos son los utilizados como ladrillos de la ya mencionada «Torre», y recuerdan todo el tiempo qué es lo posible, e imposible: escapar de la Torre hacia los soñados terrenos del placer (cuerpo-piel) y de la nutrición (alimentos protectores). En otras palabras, hacia la posibilidad de elegir comer lo-mismo-que-el-resto y en-losmismos-lugares; retomando el ya señalado derecho de igualdad proclamado por los americanos de raza negra. El comer siempre lo mismo explica la pérdida de ambición, falta de iniciativa, tristeza de las poblaciones en situación de socio-segregación alimentaria. Si la potencial identidad personal es manejada en su raíz más natural con el alimento y sus relaciones sociales, ¿qué biografías narrarán niños con hambre que comen en soledad tras la lógica de la focalización? Más allá de las discusioneslimitaciones conceptuales, ¿la realidad alimentaria de los «elegidos» evidencia algún tipo acercamiento al objetivo del PNSA? «Las “nuevas” tierras y los cuerpos colonizados son mercancías del emprendimiento político que implican el esfuerzo de diseñar … políticas alimentarias … que dejan todo como está, como “un-siempre-así”» (Scribano y col., 2010:44). La pornografía del hambre «que no se ve» «Por eso es que estamos ya en pie de guerra, le llamamos. Estamos movilizándonos todas las villas, todos» (Ch, carrera de una cooperativa). En este apartado mostramos un afiche (ver imagen 1) y la presentación 5 del mismo que realizaron dos carreras de la ciudad de Córdoba . En una 5

En el marco de un proyecto de investigación plurianual (PIP-CONICET) titulado «Funcionamiento de los fantasmas y fantasías sociales a través de las acciones colectivas y

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Sapiens Research Group jornada expresivo-creativa realizamos actividades con heterogéneos colectivos (carreros, miembros de partidos políticos, trabajadores de callcenter, militantes sociales, changarines del mercado). El afiche y la presentación que hacen sus autoras se concretaron ante miembros de otros colectivos. Fundamentamos su inclusión en estas reflexiones porque la unidad de experiencia que conforman la obra realizada y la narración patentiza la pornográfica persistencia del hambre, la subordinación de todo lo vivo a su lógica en contextos de segregación y la interpelación que realizan al resto de la población en vistas con atravesar las cegueras y sorderas de clase.

vencia: en espacio en blanco entre signos de interrogación, precedido por el recorte de la palabra «estamos ¿ ?». También aquí es significativo indicar el recorte asociado del planeta tierra con la palabra escrita «socor(r)o» y el agregado «entre todos se puede vivir mejor». Así, en la misma línea vertical, la pregunta por el «estar» se responde con el señalamiento de estar entre todos, aunque se encuentren invisibilizados.

Descripción del afiche realizado por Ch. y L., Carreras de una cooperativa que trabaja con la basura: hay recortes de revistas con predominio de imágenes, pero en muchos casos acompañadas por textos que anclan su significación: «Ni un pibe menos, el hambre es un crimen», «A la deriva» (imagen de un basural), «Incremento de la pobreza en Argentina»; como producción propia en materia referenciación del significado de las ilustraciones, se agregan palabras: «nunca más», «para todos», «conciencia», «derechos».

—Ch: Desde la parte nuestra, que no tenemos patrones y que no somos empleados, no tenemos nada de eso, ¿no?… Voy a pelear por los derechos de la tierra, nunca más… la represión. Después… la educación, ¿no? Después tenemos allá el servicio, que es un caballito que presta servicios, digamos, junto con las personas. Y conciencia… esa falta de no cuidar lo que tenemos… nuestra agua, nuestro suelo. Y ahí se ve. Después allá dice: la murga del barrio, que es toda alegría. —Ch: Ni un pibe menos, el hambre es un crimen. Nosotros vemos morir a nuestros niños … son los chiquitos del barrio. Vemos también cómo están discapacitados por la desnutrición. Porque nadie hace nada por noso6 tros . —L: Nuestro planeta pide socorro. Y allá donde dice: ¿estamos? y un signo. Es decir, ¿estamos?, pero el signo es como que no estamos, porque no hacemos nada para cuidar la tierra. Abajo está el cartelito como si hubiera un humo, ¿sí? Como que la tierra va a… explotar. Estamos pero no estamos… al carrero no se lo toma, no se lo valora por el trabajo que hace… es un medioambientista… que cuidaría el ambiente si los dejaría tomar la conciencia… de darle todo ese material para que no vaya a la tierra. —L: Entre todos se puede vivir mejor. Todos un poquito de responsabilidad, porque me estoy perjudicando yo mismo, más allá de que sea rico o pobre ... arriba, a donde está la chiquita ... que como decíamos, el tema de la pobreza, comida para todos, acá puse: ¡milagro un plato! ¿Para todos? Como que «un plato» es para todos. Nosotros tenemos un contenedor, y es para todos. —L: «Basta de pobreza” y el chiquito que está así en un rincón… es un chiquito que está solo, y a lo mejor ese día se quedó sin comida y mira la 7 pared. No tiene qué comer . 8 —Ch: Esa es la realidad de nuestro barrio… donde… la peleamos para que no nos falte la comida y muchos problemas más.

Imagen 1

Antes que con una lógica argumentativa o explicativa, las mujeres trabajaron exponiendo imágenes llamativas (grandes, en colores) que parecen haber sido seleccionadas en función de su expresividad, imágenes que tienen como objeto central y excluyente la alimentación, referido en primer lugar a los niños y luego a los caballos con los que realizan la actividad de cirujeo. Desde este marco, la expresión «cuidemos entre todos nuestro planeta» se desancla de una perspectiva medioambientalista o de lucha ciudadana y se inscribe en la mostración de la actividad de cirujeo como «servicio» y trabajo, que pareciera estar invisibilizado tanto para el resto de la ciudadanía como para los poderes políticos. De allí la pregunta en el margen izquierdo del afiche que apela a la ausencia de imágenes para referir a esta clase social y a sus estrategias de sobrevi-

redes del conflicto. Córdoba, Villa María y San Francisco 2004-2008», dirigido por el Dr. Adrián Scribano. Investigador Independiente del CONICET.

A continuación, exponemos fragmentos de la transcripción del audio a través de los cuales se presenta el afiche al resto de los colectivos presentes:

Conclusiones y discusión En la guerra cotidiana contra el hambre, una de las carreras dice que hacer y mantener un comedor es «plantar una bandera» de poder-hacer; es recuperar un espacio en un contexto de múltiples y recurrentes expropiaciones corporales y experienciales. Desde esta perspectiva, El hambre 6

El hambre «todo lo marca»: hambre de los niños, hambre de los caballos, comedor y comida, contenedor y comida, basura y comida, trabajo con la basura para poder comer. Metafóricamente, se desarrolla una suposición que trama tristeza-soledad-hambre, el no tener qué comer es una especie de penitencia al niño, que reclama un «basta9. 8 En relación a otro uso metafórico del hambre asociado a escenarios de pelea-guerra-ataque aparece en sus intervenciones en otro momento de la jornada: Ch: … somos como un montón de arena,.. viene un viento fuerte y te llevó toda la arena, no quedó nada, pero plantamos esta bandera, para que ninguno de nosotros nos olvidemos de dónde nacimos y cómo somos y lo que somos, ¿no? Esto es un salón, donde se da comida… Cuando esté el montón grande, nos juntamos todos y nos vamos digamos a pelearla, salimos todos a la calle… al estar hechos montones de arena, bueno, nos vamos a desparramar y vamos a salir a la calle, dentro de unos pocos días… no nos van a parar muy así nomás (Ch-carrera). 7

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Sapiens Research Group como punto de origen y de llegada de las políticas alimentarias vigentes expuesto metafóricamente en construcción de una «Torre de alimentos», que se constituye en una imagen pornográfica de la captura colonial de las posibilidades del quehacer con relación a esta cuestión. El olvido de la afirmación de Josué de Castro sobre el hambre como problema universal que había que erradicar, se materializa hoy no sólo en la academia (que analiza esta temática escindida de las consideraciones sobre las aporías del desarrollo en el marco de relaciones de neocolonialidad) sino también en las políticas alimentarias arriba referidas. Mientras se alza la voz de las mujeres destinatarias de estas políticas y ejecutoras de estrategias cotidianas de reproducción, el hambre sigue inscrita en un escenario de guerra que se presenta más allá de no ser visto-escuchado por quienes ocupan otra posición de clase. La imagen del hambre, asociada a un escenario de batalla, tiene numerosas expresiones, como hemos indicado anteriormente. De alguna manera podemos establecer relaciones entre las mujeres que luchaban con uñas y dientes contra quienes aumentaban el precio del grano para hacer el pan en el clásico estudio de E.P. Thompson, y las mujeres que realizaron el afiche que (desde otro tiempo-espacio y otra experiencia de clase). Sin embargo, mantienen la definición de guerra del escenario conflictual, más allá de las cegueras y sorderas de otras clases y del mismo estado a través de programas focalizados que parecen basarse en expresiones del sentido común («panza llena, corazón contento»), desconociendo en el mismo acto la íntima relación entre el acto de comer y la configuración de las identidades.

De Castro, J (1983). El hambre problema universal. Buenos Aires: Leviatan. Guillaume, M. (1980). El voto de ignorancia, condición del saber económico. Comer para vivir (pp. 143-157). México: Folios Ediciones. Traducc. Eva Grosser. Mintz, S. (1999). La comida como un campo de combate ideológico. En: Conferencia de clausura del VIII de Antropoloxía. Homenaje a la Xeración Nós. Santiago de Compostela. Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Plan Nacional de Seguridad Alimentaria. Disponible en: http://www.desarrollosocial.gob.ar/pnsa/141 Scribano, A. (2007). Salud, dinero y amor… ! Narraciones de estudiantes universitarios sobre el cuerpo y la salud. En: Scribano A. (Comp). Policromía corporal. Cuerpos, grafías y sociedad, UNC- CEA/CONICET y Universidad de Guadalajara. Córdoba: Jorge Sarmiento Editor, Colección Acción Social. Scribano A., Huergo J. y Eynard M. (2010). El hambre como problema colonial: fantasmas, fantasías sociales y regulación de las sensaciones en la Argentina después del 2001. En: Scribano A. y Boito E. (Comps). El purgatorio que no fue: acciones profanas entre la esperanza y la soportabilidad (pp. 23-51). Buenos Aires Editorial: CICCUS. Spitz, P. (1980). Hay que comer para vivir… y robar para comer. Comer para vivir (pp. 14-23). México: Folios Ediciones. Traducc. Eva Grosser.

Comentario de Angélica, coeditora de sección. Este artículo pinta la ciudad de Córdoba (Argentina) con los colores de la falta. A partir de una combinación de estrategias de indagación cualitativa, e incorporando una herramienta sólida y novedosa, como son las denominadas expresiones creativas de los propios actores, reflexiona en torno a conceptos «cristalizados» —desde las políticas alimentarias— como lo es seguridad alimentaria con su enlace con la pobreza y el modo de conformar una identidad. Además, muestra de un modo realista y doloroso, a partir del anclaje de diversos autores y la palabra de actores que ven y sienten la falta de alimentos y la constatación de las formas focalizadas de las políticas sociales, el hambre como trípode indestructible y asegurador de la «identidad». Asimismo, es menester reflexionar cómo el diseño de las políticas determina el «destino» y futuro de su población, a fin de plasmar las huellas de mecanismos perversos de administración de recursos solo para algunos, pero dejando a la deriva las de otros y otras. Referencias bibliográficas Berthoud, G. (1980). La trampa de las necesidades. Comer para vivir (pp. 122-142). México: Folios Ediciones. Traducc. Eva Grosser. Boito, ME. (en prensa). La tautología del solidarismo en el Bicentenario: «Argentina abraza Argentina». Corpos do sul, Brasil. Cabral X., Huergo J., Ibañez I. (en prensa). Políticas alimentarias en el avance de la frontera sojera: cuerpo(s) y disponibilidad(es) de la geometría colonial.Papeles del CEIC, España. Boito, ME. (2010). A modo de presentación. En: Scribano A. y Boito E. (Comps). El purgatorio que no fue: acciones profanas entre la esperanza y la soportabilidad (pp. 7-22). Buenos Aires Editorial: CICCUS. De Castro, J (1955). Geopolítica del hambre. Buenos Aires: Editorial Raigal.

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Sociologando: Respuestas estatales en torno a la alimentación y al cuidado: los casos de los Programas de Transferencia Condicionadas de Ingreso y el Plan de Seguridad Alimentaria en Argentina State policies regarding food and care: the case of Conditional Transfer Programs and Food Security Plan in Argentina Pilar Arcidiácono (1977-Argentina-Universidad de Buenos Aires) Laura Pautassi (1966-Argentina- Universidad de Buenos Aires) Carla Zibecchi (1974-Argentina- Universidad de Buenos Aires) pilar.arcidiacono@gmail.com, laura.pautassi@gmail.com, carlazibecchi@hotmail.com

Resumen Si bien el enfoque de derechos humanos se ha instalado en los debates académicos y políticos para abordar las políticas públicas de desarrollo, la gama de programas sociales de «combate» a la pobreza y asistencia a los sectores vulnerables sólo se han traducido en programas con «filtros» de derechos, lo cual ha renovado viejas prácticas focalizadoras con una retórica de derechos. Asimismo, los receptores de los programas sociales sufrieron el proceso de retracción del estado en la prestación de servicios públicos y sociales. Tal restricción fue transfiriendo directamente a las familias (y dentro de ellas, en especial a las mujeres) la resolución de cuestiones vinculadas con la reproducción social y el cuidado. Tal fenómeno es denominado «crisis del cuidado». Hasta el momento, estas problemáticas (alimentación y cuidado) han sido estudiadas de manera aislada, es decir, no se ha analizado la intersección entre las distintas dimensiones con el fin de construir un objeto de estudio definido con relevancia específica. Esta investigación analiza las interrelaciones entre la adopción de un enfoque de derechos y la lógica subyacente en los programas sociales (PTC y PSA) aplicados en Argentina en el contexto de poscrisis 2001-2002. A nivel empírico, indaga sobre la modalidad bajo la cual las estrategias alimentarias y de cuidado se vinculan entre sí, de qué manera se proveen de servicios de cuidado a amplios sectores de la población y las relaciones que se entretejen entre estas estrategias desplegadas mayoritariamente por las mujeres proveedoras de cuidado y otros actores involucrados. Palabras clave: cuidado, enfoque de derechos humanos, programas alimentarios, programas de transferencia de ingresos. Recibido: 09-05-2011 → Aceptado: 28-06-2011 Cítese así: Arcidiácono, P. Pautassi, L. y Zibecchi, C. (2011). Respuestas estatales en torno a la alimentación y al cuidado: los casos de los Programas de Transferencia Condicionadas de Ingreso y el Plan de Seguridad Alimentaria en Argentina. En: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 1 (2), pp. 54-59. Abstract Although the human rights approach has been installed in the academic and political debates to address development public policy, the range of

social programs to «fight» against poverty and assisting vulnerable sectors of society have only resulted in programs with «filters» of rights applied, revamping old targeting practices with a rhetoric of rights. Also the «recipients» (receptores) of social programs suffered the shrinking process of the state in providing public and social services. This restriction was transferred directly to families, and within them, especially women, the resolution of issues related to social reproduction and care. This phenomenon is called «crisis of care». So far, these issues (feeding and care) have been studied in isolation, ie not analyzed the intersection between different dimensions in order to construct an object of study defined with specific relevance. This research examines the linkages between the adoption of a rights approach and the underlying logic of social programs (PTC PSA) applied to Argentina in the context of post-crisis period 2001-2002. At the empirical level explores the modality under which the care and feeding strategies are linked together, how you provide care to large segments of the population and the interwoven relationships between these strategies used mainly by women care providers and other stakeholders Key words: caring, food programs, human rights approach, income transfer programs. Introducción En los últimos años se ha instalado en los debates académicos y políticos la problemática vinculada con el «enfoque de derechos humanos», tanto en términos de análisis e implementación de políticas públicas, en vinculación con los modelos de desarrollo, como en relación con las esferas de exigibilidad de los derechos. En forma esquemática, este enfoque considera que el marco conceptual que brindan los derechos humanos como derechos legitimados por la comunidad internacional ofrece un sistema coherente de principios y pautas aplicables en las políticas de desarrollo y, al mismo tiempo, precisa las obligaciones de los estados en materia de cumplimiento de derechos económicos, sociales y culturales (DESC) (Abramovich y Pautassi, 2009). A partir de allí, se abre un espectro variado de relaciones entre derechos y políticas, sistemas de evaluación bajo estándares de derecho; accountability (horizontal y vertical) y diversas esferas de responsabilidad entre de los estados y a nivel internacional. Este abordaje marca un punto de inflexión en la

http://www.sapiensresearch.org/ http://issuu.com/sapiens-research http://www.facebook.com/pages/Boletin-Cientifico-Sapiens-Research/181844285178334 54/59

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Sapiens Research Group dinámica de los procesos sociales de las últimas décadas, particularmente respecto de las políticas sociales focalizadas promovidas por los organismos internacionales de asistencia crediticia y adoptados por los distintos gobiernos. Sin embargo, tal como será presentado a continuación, la gama de programas sociales de «combate» a la pobreza y asistencia a los sectores vulnerables sólo se han traducido en programas de transferencia condicionados (PTC) con «filtros» de derechos, con lo cual se renuevan viejas prácticas focalizadoras con una retórica de derechos. Otro elemento que caracterizó a estos programas fue la importante participación femenina en los mismos. Ya sea en calidad de «jefas» de hogar o de madres responsables de las condicionalidades que los PTC imponen, las mujeres ocuparon un rol primordial en los mismos. A su vez, históricamente las mujeres han desempeñado roles centrales en los programas alimentarios en Argentina, en calidad de principales responsables en la preparación de los alimentos, mediadoras en la entrega de los mismos. Como es ampliamente sabido, los «costos» de estos trabajos y esfuerzos se profundizan en contextos de pobreza y de inflación. En efecto, en los PTC se cristaliza la forma bajo la cual el estado participa activamente en la (re) estructuración de relaciones asimétricas entre varones y mujeres, lo cual tiene consecuencias en la forma bajo la cual se satisfacen necesidades sociales esenciales para la reproducción del sistema social, como son las del cuidado y alimentación infantil. Nuevamente, más allá del lenguaje modernizante que impregna a estos programas (vinculados con «la ciudadanía», la «participación», «los derechos»), la mujer aparece vinculada a roles tradicionales y, en tanto «madre», su función principal consiste en garantizar el bienestar, cuidado y desarrollo de los hijos (Zibecchi, 2008). Este rol protagónico que crecientemente han asumido las mujeres en materia de política social asistencial se produce en un contexto de retracción del estado en la prestación de servicios públicos y sociales, que fue transfiriendo directamente a las familias la resolución de cuestiones vinculadas con la reproducción social en un sentido amplio (necesidades alimentarias, de cuidado, atención y gestión de comedores comunitarios). Tal fenómeno, denominado «crisis del cuidado», fue definido por la CEPAL como «un momento histórico en que se reorganiza de manera simultánea el trabajo salarial remunerado y el doméstico no remunerado, mientras que persiste una rígida división sexual del trabajo en los hogares y la segmentación de género en el mercado laboral» (2009:173). En este marco, a continuación se presentan algunos resultados preliminares de una investigación que se ha desarrollado desde 2009, la cual indaga sobre los programas de transferencia condicionados de ingresos (PTC) y los programas alimentarios que se han implementado en Argentina a partir de la crisis de los años 2001-2002. Tal investigación analiza si los mismos son respetuosos de un enfoque de derechos humanos y problematiza la forma bajo la cual las estrategias de cuidado y alimentarias, llevadas adelante mayoritariamente por mujeres, se vinculan con la política social asistencial, a fin de evaluar los alcances de estas formas de intervención de estatal. El problema: respuestas estatales frente a la crisis. ¿Políticas con más derechos o políticas con filtros de derechos? Hacia fines de 2001 y comienzos de 2002, Argentina afrontó una de las crisis sociales, económicas e institucionales más profundas de toda su historia. Este proceso no puede comprenderse sin enmarcarlo dentro de

las consecuencias de la implementación durante más de diez años del denominado proceso de «ajuste estructural» que, entre otras consecuencias directas, trajo aparejado que 20,8 millones de personas estuviesen en situación de pobreza y 9,96 millones de éstos viviesen en situación de indigencia (el 57,4% y el 27,5% de la población respectivamente); es decir, que sus ingresos familiares no alcanzaban 1 para cubrir el costo de la canasta básica de alimentos. En ese contexto, el 17,5% (1.381.945) de los hogares de Argentina pasaron hambre en 2002 (reducción extrema de ingesta de alimentos) y de ese total, el 24,7% tenían niños, y sólo el 9,9% no tenía niños. Para complementar el panorama, la población con insuficiencia alimentaria o riesgo nutricional abarcaba, en ese momento, cerca del 75% de las personas en condición de pobreza (14 millones de personas, 2,8 millones de hogares) (Fiszbein y 2 Giovagnoli, 2003) . En este contexto, como respuesta estatal se implementaron un conjunto de programas sociales asistenciales: por un lado, el Programa Jefas y Jefes de Hogar «Derecho Familiar de Inclusión Social» (PJJHD) y el Programas Familias por la Inclusión Social (PF), ambos bajo la lógica de los PTC; y por otro, el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria «El hambre es más urgente» (PSA), dentro de los programas alimentarios. El PJJHD surgió en 2002 en el máximo momento de crisis social y económica, que otorgaba una ayuda económica no remunerativa de casi $50 dólares a las jefas y jefes de hogar desocupados, a cambio de una contraprestación (productiva, de terminalidad educativa o de interés comunitario). Hacia el 2005 se produjo la redefinición del plan con la implementación del PF, con la finalidad de transferir grupos de destinatarios del PJJHD, principalmente mujeres de bajo nivel educativo y con importante número de hijos(as) (catalogadas por una clasificación elaborada por el Ministerio de Trabajo como «inempleables» y, posteriormente, «vulnerables sociales»). Particularmente, con el PF se buscaba fortalecer las condicionalidades en salud y educación a través de una transferencia monetaria mensual, graduada por la cantidad de hijos, que no requería contraprestación laboral, sino solo certificación de la asistencia escolar y los controles sanitarios de los hijos e hijas a cargo. En cuanto a los programas alimentarios, el PSA fue una iniciativa de la sociedad civil. Su impulso se llevó a cabo con la llegada de Néstor Kirchner a la presidencia, y se dispuso la unificación y coordinación de todos los programas vigentes, financiados con fondos nacionales en todo el territorio. En términos esquemáticos, puede decirse que el PSA focaliza en la cobertura de los requisitos nutricionales de niños hasta los 14 años, embarazadas, discapacitados y adultos mayores desde los 70 años en situación de pobreza, pero priorizando a las mujeres embarazadas y a los niños hasta 5 años de edad. El programa no es compatible con ningún otro programa social y, en cuanto a las líneas de intervención, brinda prestaciones alimentarias y prevención sanitaria y escolar. Además, ofrece acciones compensatorias focalizadas en los grupos etarios y sociales de mayor vulnerabilidad nutricional, y promueve el desarrollo de capacidades para la superación de la pobreza en la población destinataria, a partir de una gestión descentralizada de fondos.

1

Canasta básica estimada en $ 235 por adulto equivalente, Encuesta Permanente de Hogares EPH-INDEC, onda octubre de 2002. INDEC, Encuesta Permanente de Hogares, onda de mayo de 2002.

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Pilar Arcidiácono, Laura Pautassi y Carla Zibecchi: Respuestas estatales en torno a la alimentación y al cuidado: los casos de los Programas de Transferencia Condicionadas de Ingreso y el Plan de Seguridad Alimentaria en Argentina 55/59

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Sapiens Research Group Es importante considerar que los tres casos, brevemente descritos, fueron presentados como novedosos y con pretensión de integralidad en materia de políticas sociales. Es decir, uno de los elementos centrales fue la incorporación de cierto discurso de los derechos, que no se vio reflejado en el propio diseño de las políticas. En este contexto, entonces cobra relevancia propia comprender los alcances de la problemática del 3 cuidado y del derecho a la alimentación desde un enfoque de derechos humanos, que implica un cambio de paradigma tanto en relación con los enfoques de políticas públicas centrados en el asistencialismo, como respecto de aquellos que promueven acciones absolutamente desvinculadas del ejercicio de derechos ciudadanos. En primer lugar, se considera que las personas no sólo tienen necesidades de distinto tipo sino que son titulares de derechos que les deberían habilitar para vivir una vida digna. Al mismo tiempo, modifica la relación de la ciudadanía frente al estado, al reconocer a los sujetos la potestad de reclamar por el cumplimiento del conjunto de sus derechos. En segundo lugar, esta perspectiva subraya que el estado tiene obligaciones para garantizar a la ciudadanía el ejercicio de los DESC, de modo que el estado no puede justificar su incumplimiento y aún más debe cumplir con sus obligaciones positivas, tal como ha afirmado el Comité del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) en su observación general Nº 12, punto 8, al establecer el contenido básico del derecho a la alimentación adecuada, que comprende la disponibilidad de alimentos en cantidad y calidad suficientes para satisfacer las necesidades alimentarias de los individuos, sin sustancias nocivas, y aceptables para una cultura determinada; y la accesibilidad de esos alimentos en formas que sean sostenibles y que no dificulten el goce de otros derechos humanos. En el caso del cuidado, y basado en un enfoque de derechos, se promueve el reconocimiento del cuidado como un derecho universal, desvinculado de una relación asalariada formal o vinculado a una obligación impuesta como corresponsabilidad en un PTC, para considerarlo como el derecho a cuidar, ser cuidado y al autocuidado (Pautassi, 2007). En rigor, la posibilidad de establecer el vínculo entre ambos derechos da cuenta de la aplicación del enfoque de derechos humanos, o su falta de aplicación, tal como se analizará a lo largo de la presente investigación en el caso argentino. A partir de lo planteado, esta investigación ha recogido una serie de interrogantes de carácter general. ¿Qué obligaciones positivas tiene el estado en materia de alimentación y de cuidado? ¿Qué grado de exigibilidad existe en torno a estos dos derechos? ¿Qué vínculos existen 4 entre las estrategias de cuidado que llevan adelante las mujeres y las estrategias alimentarias? ¿Qué relación puede establecerse entre las estrategias alimentarias y de cuidado y las organizaciones sociales y comunitarias? ¿Hasta qué punto se puede hablar de integralidad entre las

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En este sentido, cabe considerar que en Argentina se verifican los siguientes fenómenos en lo que refiere a la política pública de cuidado: deterioro de una oferta adecuada de guarderías y jardines de infantes; en relación con la cobertura educativa formal, si bien es elevada, la duración de la jornada de los establecimientos públicos es reducida; la oferta de hogares de ancianos y centros de día es escasa, y la oferta privada es solo accesible para los sectores de ingresos medios-altos. Tal deterioro pone en evidencia los conflictos que deben enfrentar las familias para garantizar la permanencia de sus miembros en el mercado laboral, a la luz de la carga de responsabilidades familiares y de cuidado. 4 El concepto de estrategia ha sido ampliamente utilizado como un recurso heurístico privilegiado por las ciencias sociales. Si es acompañado con algunas prevenciones epistemológicas, el mismo es adecuado para investigar las prácticas sociales de las mujeres en su vida cotidiana, en especial en lo que respecta a la “articulación” de responsabilidades familiares y laborales, en la medida que articula la agencia –en el sentido de acción de los agentes- sin perder de vista factores estructurales (Bourdieu , 1987, entre otros autores).

políticas seleccionadas? ¿En qué medida el discurso de los derechos se plasmó en el diseño final e implementación de los programas analizados? ¿Cuáles fueron los alcances y límites de la sociedad civil como fuente de bienestar para diseñar, proponer e implementar políticas? Los propósitos y objetivos que guían la investigación Objetivo general: analizar las interrelaciones entre la adopción de un enfoque de derechos y de género, y la lógica subyacente en los programas sociales (PTC y PSA) aplicados en Argentina en el contexto de poscrisis 2001-2002. Entre los objetivos específicos se encuentran los siguientes: 1. Explorar el vínculo existente entre las estrategias alimentarias y de cuidado que se implementan a nivel comunitario y los programas sociales. 2. Analizar y comparar límites que han presentado los programas sociales, desde un enfoque de derechos y de género, para garantizar el derecho a la alimentación y al cuidado. 3. Establecer relaciones teóricas y empíricas entre el derecho al cuidado y el derecho a la alimentación (partiendo del logro de los objetivos anteriores y de casos concretos como los analizados) y su vinculación con el diseño específico de las políticas sociales. Los antecedentes: el «estado del arte» en construcción El enfoque teórico de esta activa investigación se nutre de diversos marcos conceptuales, tradiciones teóricas y líneas de trabajo. En primer término, como ya se señaló, en los últimos años se observa un renovado debate teórico y empírico en torno a los programas de transferencias condicionados (PTC) en América Latina, particularmente existe un interesante corpus bibliográfico que destaca los alcances y límites que han tenido los PTC para lograr sus metas planteadas: reducción de la pobreza, mejora en la salud, la educación y la nutrición, entre otras (Valencia Lomelí, 2008; Villatoro 2004, entre otros). Asimismo, los PTC han sido analizados desde un enfoque de género al señalar cómo impactan en el trabajo reproductivo y de cuidado efectuado por las mujeres, al mismo tiempo que se ha destacado las dificultades que los mismos presentan para promover autonomía en el caso de las mujeres (Daeren, 2004; Zibecchi, 2008 para el caso argentino). También en Argentina se han desarrollado estudios de casos que analizan el PJJHD y el PF desde un enfoque de derechos, donde se señalan numerosos elementos que dan cuenta de la brecha entre el discurso de los «derechos» y su cristalización en el diseño e implementación de la política (CELS, 2004 y 2007; Pautassi, 2010). Por otra parte, también los programas alimentarios han sido estudiados, en especial el PSA ha sido analizado desde múltiples perspectivas (CESNI, 2002 y 2003, entre otras). En segundo término, existe toda una corriente de estudios provenientes de la economía y de la sociología que ha estudiado la problemática del «cuidado» y la provisión del mismo en toda su complejidad. En rigor, el concepto de «economía del cuidado» se refiere a un espacio bastante indefinido de bienes, servicios, actividades, relaciones y valores relativos a las necesidades más básicas, necesarias para la existencia y reproducción humana. Así, las actividades propiamente dichas que conforman la economía del cuidado son todas aquellas que se realizan con el objetivo de cuidar a otros miembros de las familias, que podrían ser delegadas a una tercera persona y que produce un bien o servicio pasible de intercambio mercantil. La literatura feminista también ha

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Sapiens Research Group demostrado cómo las personas (en especial las madres) proveedoras de cuidado entablan una relación muy particular con aquellas personas dependientes de este cuidado y protección, y cómo la misma es reforzada por un conjunto de normas sociales (Folbre, 2001). En esta línea de análisis, los aportes de la sociología son centrales, con vistas a la desnaturalización de estas prácticas de cuidado, ya que históricamente se le ha adjudicado un carácter altruista, desinteresado y desarraigado, y se lo ha estudiado sin vínculo alguno con las prácticas económicas y la sostenibilidad del sistema social en su conjunto (Bourdieu, 1997). Por otra parte, algunas expertas avanzan en el análisis de la «distribución societal del cuidado» al dar cuenta de que si la oferta pública estatal no brinda cobertura o es residual (y no existen ingresos para contratar servicios en el mercado), se acude a la oferta pública no estatal disponible: OSyC, instituciones religiosas, voluntariado que se encarga del cuidado, programas asistenciales (Marco, 2007, Pautassi y Zibecchi, 2010).

investigado desde una perspectiva crítica, que destaca el alto costo que han tenido los «programas de desarrollo» para las mujeres del «tercer mundo» (Kabeer, 1991). Finalmente, la problemática alimentaria, desde la antropología, ha sido abordada estableciendo las relaciones entre las estrategias alimentarias, los cuerpos y las pautas sociales (Aguirre, 2005).

Dado que el problema de investigación que se plantea en este proyecto trata en torno a las estrategias alimentarias y otras actividades que garantizan la reproducción social, resta recuperar toda una corriente de investigaciones que ha puesto el foco de atención en analizar las características que conlleva el hecho de que las mujeres de sectores populares participen en diversas organizaciones comunitarias y movimientos sociales (comedores, ollas populares), que colaboran en las estrategias de supervivencia de amplios sectores de la población (Geldstein, 1994, entre otras). Asimismo, las mujeres han desempeñado un lugar «instrumental» en los programas alimentarios y el tema ha sido

Metodología En cuanto al abordaje metodológico, el estudio de caso de las políticas sociales seleccionadas se basa en un abordaje cualitativo. En tal sentido, se combina un enfoque de análisis de política pública (atravesado por una perspectiva de género y enfoque de derechos) con un enfoque de sociología interpretativa como modo de comprensión del desarrollo de las políticas bajo estudio. La finalidad del siguiente cuadro es sistematizar las herramientas metodológicas consideradas como pertinentes, adecuadas y eficaces para el logro de los objetivos que hacen parte de la presente investigación.

Objetivo

Unidad de análisis

Como se puede observar, los PTC, los programas alimentarios y la problemática del cuidado y las estrategias alimentarias constituyen temáticas que, hasta el momento, han sido estudiadas de manera separada. El desafío, entonces, se basa en establecer «puentes» (conexiones de sentido) entre distintas corrientes de estudios con el fin de contribuir al diseño de la política social. La problemática de la provisión del cuidado y las características intrínsecas de las estrategias alimentarias y su vínculo con la política social asistencial (sean PTC o programas alimentarios) brindan un terreno interesante que este proyecto explora.

Método de recolección de datos y actividades

Unidad de registro y fuentes de datos

Método de análisis

1. Explorar el vínculo existente entre las estrategias alimentarias y de cuidado que se implementan a nivel comunitario y los programas sociales.

Estrategias desplegadas por receptores/as de PTC y otros programas.

Construcción de muestreo teórico hasta la “saturación teórica” (Glaser y Strauss, 1967) Entrevistas en profundidad

Receptores/as de los programas sociales. Miembros de las OSyC (referentes, voluntarios, cuidadores/as)

Comparación de estrategias. Confección de tipologías.

2. Analizar y comparar límites que han presentado los programas sociales desde un enfoque de derechos, para garantizar el derecho a la alimentación y al cuidado

PTC: Plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados, Programa Familias por la Inclusión social. Plan Nacional de Seguridad Alimentaria

Construcción de muestreo teórico hasta la saturación teórica. Entrevistas a informantes clave. Análisis de fuentes primarias y secundarias.

Análisis de casos. Comparación de políticas sociales.

3. Establecer relaciones teóricas y empíricas entre el derecho al cuidado y el derecho a la alimentación (partiendo del logro de los objetivos anteriores y de casos concretos como los analizados) y su vinculación con el diseño específico de las políticas sociales.

Contenido del Derecho a la alimentación y del derecho al cuidado

Relevamiento de la bibliografía internacional y autóctona sobre el tema, estudios empíricos y experiencias internacionales, identificando corpus teóricos y sus vínculos con las evidencias empíricas recolectadas.

Fuentes primarias: informantes clave (funcionarios estatales, líderes y referentes de las OsyC, expertos en el tema). Normativa de los programas. Fuentes secundarias: estudios empíricos sobre programas, evaluaciones oficiales disponibles en el momento de efectuar la investigación. Fuentes primarias: Pactos y tratados internacionales, Estándares fijados por los Comité del PIDESC, Informes de relatores de DDHH secundarias: Informes de Organismos de DDHH del Sistema de Naciones Unidas e Interamericano, estudios específicos

Conclusiones y discusión Más allá de los discursos de integralidad, los casos analizados (PTC y PSA) no mostraron articulaciones de ningún tipo. A pesar de haber estado destinados a poblaciones con características semejantes, en la práctica llegaron a las familias como intervenciones desarticuladas. Asimismo, y a pesar de la constante alusión a derechos, poco se ha efectivizado al respecto, lo cual muestra en todos los casos débiles vínculos. Según los hallazgos de esta investigación, la provisión de cuidado, las prácticas alimentarias y otras actividades vinculadas a la reproducción social poseen características específicas de acuerdo con: la vinculación con las instituciones, programas y políticas del estado (que permite el

Utilización de Indicadores de DDHH y señales de progreso cualitativas

acceso a recursos económicos y simbólicos); el carácter particular del arreglo que intervenga (tipo de red y experiencias vinculadas); las trayectorias de sus miembros y la naturaleza de las organizaciones comunitarias (génesis, historia y desarrollo de la misma). A su vez, en la vida cotidiana de los hogares, las estrategias de cuidado y las alimentarias se encuentran íntimamente vinculadas de manera espacial y temporal. Sin embargo, los programas que pretenden atender las problemáticas se caracterizan por su volatilidad y desarticulación, por lo que existe ausencia de políticas que conecten ambos tipos de problemáticas. Más particularmente, en relación con las prácticas que implementan las madres asistidas por el PJJHD y el Programa Familias se identificaron las

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Sapiens Research Group siguientes estrategias espaciales. (i) La articulación de los tiempos del trabajo remunerado o de la contraprestación laboral (caso del PJJHD) con los de las instituciones escolares públicas o comunitarias, constituye una estrategia preponderante. En este sentido, cabe destacar que el ámbito comunitario brinda cierto contexto comprensivo en la medida que permite la auto-organización solidaria. (ii) Otras estrategias temporales son aquellas que se vinculan con la organización de la rutina diaria, el reparto de responsabilidades durante el día, las rigurosas planificaciones temporales y la realización de tareas domésticas de manera simultánea. (iii) Por otra parte, se encuentran las estrategias espaciales: se implementan para superar la creciente distancia entre los diversos ámbitos por los cuales transcurre la vida cotidiana de las madres beneficiarias; las instituciones educativas donde asisten sus hijos(as), el lugar donde efectúan su trabajo comunitario, etc. En relación con las instituciones educativas, la búsqueda de cercanía con el hogar y la posibilidad de contar con el comedor escolar o doble escolaridad son razones que llevan a la búsqueda de ciertas instituciones, en algunos casos probando (ensayando) cambios entre escuelas. En este contexto, vale recordar que las OSyC proveedoras de cuidado frecuentemente se sostienen en base al trabajo de las madres beneficiarias de estos programas, en especial aquellas OSyC que presentan un bajo nivel de institucionalización y que dependen en buena medida de recursos externos para su funcionamiento, principalmente de fuentes estatales (programas alimentarios, PTC, etc.). En cuanto al PSA, particularmente llama la atención que mantuvo su estructura como lo han hecho sus predecesores desde la década del ochenta de acuerdo con dos modelos: el reparto de cajas de alimentos y los comedores. A pesar de las unificaciones y los cambios de nombres, los programas continúan siendo bastante similares, sin producirse ninguna transformación sustantiva y reproduciendo los problemas que instauraron, tanto desde el punto de vista del diseño como de la implementación, con dificultades que van desde la deficiencia para cubrir problemas nutricionales hasta el clientelismo y la corrupción. Por otro lado, la participación de la sociedad civil en el diseño del PSA no se trató de una propuesta alternativa e innovadora frente a las propuestas existentes en las agencias gubernamentales, sino que significó una apropiación por parte del gobierno de iniciativas sociales con la finalidad de aumentar su legitimidad. Los resultados del PSA tienen un carácter difuso, tanto en términos de generar una mejora en los niveles de vida de la población como en la forma de pensar y diseñar la política social de una manera diferente. Asimismo, como queda demostrado a partir de los resultados preliminares de esta investigación, es altamente llamativa la falta de consideración de cualquier relación entre los programas sociales con las estrategias de resolución del cuidado y alimentarias, lo cual manifiesta una voluntad de la burocracia asistencial de mantener como esferas aisladas y a cargo de mujeres. Más allá de estos primeros resultados, se abren una serie de discusiones sobre las cuales todavía no se ha podido avanzar: •

El reconocimiento de la nutrición como una problemática que amerita un enfoque integral sigue constituyendo una deuda pendiente de la política pública. Tal deuda implica intervenciones destinadas a desarrollar hábitos nutricionales. A priori de la presente investigación

surge como tema de discusión el carácter prescindible o imprescindible de las políticas alimentarias asistenciales. En rigor, los y las especialistas entrevistados parecen considerar la posibilidad de eliminar políticas alimentarias, tal como se sucedieron en Argentina al promover políticas universales de transferencia de ingresos por infancia y complementarlo con actividades nutricionales y de estimulación dirigidas a sectores que así lo requieren. De este modo, una de las opciones que se presenta y sobre la que hay que continuar indagando es la de eliminar la política de reparto de alimentos en sus diferentes formatos (cajas, tickets, bonos). Los PTC y los programas alimentarios se presentan como un punto de enlace donde confluyen mujeres cuidadoras y receptoras de programas, el ámbito comunitario que presenta espacios para la alimentación (comedores, merenderos), familias demandantes de servicios de cuidado de alimentos. No obstante, dada las características de los programas, es necesario indagar sobre dichas prácticas, ya que parecen estar teñidas por un carácter asistencial, más que asociado a derechos.

Comentario de Angélica, coeditora de sección. Este artículo tiene la valentía de mirar críticamente los diversos programas sociales desde la perspectiva de los derechos humanos, no retóricamente sino como una exigibilidad de toda política. En los últimos años se está produciendo una peligrosa corriente de debates «vacíos», en donde parece que basta con nominar algo de un modo pero luego implementar otra cosa. De manera ligera se mencionan e insertan conceptos tales como «ciudadanía», «participación», «derechos», «genero» en los distintos objetivos de las políticas públicas, pero sin implementación alguna. Ello no solo produce resultados adversos para la población destinataria sino que «vacía» de contenidos dichos conceptos. Referencias bibliográficas Abramovich, V. y Pautassi, L. (2009). El enfoque de derechos y la institucionalidad de las políticas sociales. En Abramovich, V. y Pautassi, L. (comp.) La revisión judicial de las políticas sociales. Estudio de casos. Buenos Aires, Editores del Puerto. Abramovich, V. y Courtis, C. (2002). Los derechos sociales como derechos exigibles. Madrid, Editorial Trotta. Aguirre, P. (2005). Estrategias de consumo. Qué comen los argentinos que comen. Miño y Davila/CIEPP, Buenos Aires. Arcidiácono, P. Pautassi, L. y Zibecchi, C. (2010). La experiencia comparada en materia de «clasificación» de desempleados y destinatarios de programas de transferencias de ingresos condicionadas. En: Revista Trabajo y Sociedad N° 14, Volumen XIII, Universidad Nacional de Santiago del Estero. Disponible en: www.unse.edu.ar/trabajoysociedad. Bourdieu, P. (1997). El sentido práctico. Siglo XXI editores, Buenos Aires. CELS (2004). Plan jefes y jefas. ¿Derecho social o beneficio sin derecho? CELS, Buenos Aires. CELS (2007). Programa familias por la inclusión social entre el discurso de derechos y la práctica asistencial. CELS, Buenos Aires. CESNI (2002). La crisis, el hambre y el mañana. En: Boletín Vol. 12, Buenos Aires. _____ (2003). Iniciativa cuchara, tenedor y cuchillo en casa. En: Boletín Vol. 13, Buenos Aires. CEPAL (2009). Panorama social de América Latina 2009 (LC/G.2423-P). Santiago de Chile, noviembre. Publicación de las Naciones Unidas.

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Sapiens Research Group Daeren, L. (2005). Mujeres pobres: ¿prestadoras de servicios y/o sujetos de derechos? Análisis y evaluación de programas de superación de la pobreza en América Latina desde una mirada de género. CEPAL, Santiago de Chile. Fiszbein, A. y Giovagnoli, P. (2003). Hambre en Argentina, documento de trabajo de la Oficina del Banco Mundial para Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay. Geldstein, R. (1994). Familias con liderazgo femenino en sectores populares de Buenos Aires. En: Wainermann, C. (comp.) Vivir en familia. Buenos Aires, Losada/UNICEF. Glaser, B. y Strauss, A. (1967). The discovery of graunded theory strategies for qualitative research. Aldine de Gruyter, New York. Kabeer, N. (1998). Realidades trastocadas. Las jerarquías de género en el pensamiento sobre el desarrollo. México- Editorial Paidós, PUEG. Marco, F. (2007). «El cuidado de la niñez en Bolivia y Ecuador: cuidado de algunos, obligaciones de todas». CEPAL, Unidad Mujer y Desarrollo Santiago de Chile. CEPAL. Documento preparado para ser presentado en la X Conferencia Regional de la Mujer, Quito, Ecuador. Pautassi, L. (2007). «El cuidado como cuestión social desde un enfoque de derechos». En: Serie Mujer y Desarrollo, Nº 87, CEPAL, Santiago de Chile. _________ (2010) (org.) Perspectiva de derechos, políticas públicas e inclusión social. Debates actuales en la Argentina. Buenos Aires, Editorial Biblos. Pautassi, L. y Zibecchi, C. (2010). La provisión de cuidado y la superación de la pobreza infantil. Programas de transferencias condicionadas en Argentina y el papel de las organizaciones sociales y comunitarias. Serie Políticas Sociales 159. CEPAL, División de Desarrollo Social, Santiago de Chile. Rico, M. (2011). «Crisis del cuidado y políticas públicas: el momento es ahora». En: María Nieves Rico y Carlos Maldonado Valera (edit.) Las familias latinoamericanas interrogadas. Hacia la articulación del diagnóstico, la legislación y las políticas. Serie Seminarios y Conferencias No 61, CEPAL. Rodríguez, C. (2005). Macroeconomía y economía del cuidado: un abordaje conceptual preliminar. Mimeo, Centro de Estudios de la Mujer, Santiago de Chile. Valencia, E. (2008). «Las transferencias monetarias condicionadas como política social en América Latina. Un balance: aportes límites y debates». En: The Annual Review of Sociology. Vasilachis, I. (1993). Métodos cualitativos I: los problemas teóricosepistemológicos. Centro Editor de América Latina, CEIL-Conicet, Buenos Aires. Villatoro, S. (2004). «Programas de reducción de la pobreza en América Latina. Un análisis de cinco experiencias». Serie Políticas Sociales Nº 87, CEPAL, Santiago de Chile. Zibecchi, C. (2008). «Programas de transferencia de ingresos. ¿Más condicionalidades y menos derechos para las madres pobres? Un análisis en base a tres experiencias en América Latina». En: Revista Aportes Andinos, Nro. 21 «Derechos Humanos y Políticas Públicas», Universidad Andina Simón Bolívar, Quito.

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Sociologando: Reflexiones sobre las nuevas formas del hambre en el siglo XXI: la obesidad de la escasez New ways of thinking on the new forms of hunger in the 21st century: the obesity of scarcity Patricia Aguirre (1952-Argentina-Ministerio de Salud Nacional) patriciaguirre@sinectis.com.ar

Resumen Este artículo no responde a un trabajo de investigación original sino que es una reflexión crítica basada en trabajos propios y datos secundarios, sobre uno de los eventos alimentarios más estudiados de la medicina actual, la epidemia de obesidad. Vamos a sostener que antes que tratarse de una problemática de la abundancia (como podría pensarse al comprobar que en la actualidad existe disponibilidad plena y habría alimentos suficientes para todos los habitantes del planeta), se trata de una problemática de la escasez. Que las sociedades latinoamericanas (al igual que en otras patologías, se ha producido una superposición de patrones alimentarios) y los sectores más pobres enfrentan simultáneamente todos los problemas de la desnutrición y, al mismo tiempo, todos los problemas derivados del sobrepeso. Pudiendo coincidir en la misma familia y en el mismo individuo en el ciclo de vida. Frente a los intentos de reducirla al ámbito individual (y medicalizarla), la obesidad es una problemática social que tiene su origen en la modificación de las relaciones sociales que han sufrido las sociedades bajo el imperio del mercado globalizado, que afecta principalmente a los pobres y que continúa creciendo porque es funcional al sistema social actual. Para combatirla, antes que políticas sanitarias habría que realizar grandes modificaciones en la manera como se producen, se distribuyen y se consumen los alimentos. Para combatirla, debería cambiarse la lógica integradora del capitalismo, la lógica de la ganancia, para dar paso a una lógica de cuidado, hasta ahora ausente. Palabras clave: alimentación, obesidad en la pobreza, hambre, globalización Recibido: 06-05-2011 → Aceptado: 20-06-2011 Cítese así: Aguirre, P. (2011). Reflexiones sobre las nuevas formas del hambre en el siglo XXI: la obesidad de la escasez. En: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 1 (2), pp. 60-64. Abstract This paper is not an original research but my critical thought based on my work and secondary data. We will discuss the global epidemic of obesity, one of the most studied medical phenomena in our time. I maintain that, rather than a problem of plenty (because today there is enough availability food to feed every inhabitant on the planet) obesity is a problem of scarcity. I say this because, in Latin American societies and among other pathologies of poverty, there is an overlap of food patterns and the poorest people face all the problems of under nourishment at the same time as all the problems of overweight. Different problems I could be experienced in the same family and in the same person along her life Cycle. I will develop the idea that obesity is not an individual problem that we can solve within the medical system but a social one. It originates in the

change of relationships that the societies have been undergoing in the agri-industrial global market. Obesity mainly affects the poorest sector of the population and its permanent increase finds its cause in its functionality to the present social system. To struggle against obesity, before developing health care policies we need to change the structural concept (logic) of market society, looking for a «care logic» (the care of the people and the environment), silenced in our society in these days. Key words: food, obesity in scarcity, hunger, globalization Introducción Este artículo es una reflexión crítica basada en trabajos propios y datos secundarios sobre uno de los eventos alimentarios más estudiados de la medicina actual, la epidemia de obesidad que, afirmaremos, es la forma que toma el hambre en el siglo XXI, porque asistimos a su paulatino desplazamiento desde los sectores de mayores a los de menores ingresos. Analizaremos tres factores que la predisponen: el genotipo ahorrador del homo sapiens, el descenso de la tasa de actividad en las sociedades urbanas, y la disponibilidad de energía barata. Pero sostendremos que los tres dependen del medio social, aún el genotipo ahorrador no genera obesidad sino en determinados contextos sociales. Según nuestra apreciación, la obesidad como nueva forma del hambre es la resultante de tres fuerzas convergentes: el mercado que produce energía barata para distribución masiva y que implementa, a través de la publicidad, las formas de generar una demanda a la medida de su oferta; las estrategias domésticas de consumo de las unidades domésticas que, a medida se pauperizan, suplantan densidad nutricional por energía barata (elaborando representaciones que justifican estas elecciones y se transforman en principios de inclusión de estos y no otros alimentos (Aguirre, 2010); y el estado que, a través de la asistencia, provee de alimentos baratos y transportables (cereales y azúcar), que aportan más energía y menos micronutrientes. Siendo que los tres van en la misma dirección, la obesidad de la escasez debe verse como el resultado esperable de esta interacción, cuyos efectos son funcionales a la reproducción del sistema social. Al revés que la desnutrición que es invalidante y produce inmediata reivindicación social, los gordos consumen, producen, estudian. Hay un gigantesco mercado para ellos, además de servir como muestra del lugar social de los fracasados. Reduciendo el problema social a un problema individual (su indolencia, adicción a la comida o un metabolismo anómalo) se des-responsabiliza la sociedad y se los asiste, medica y controla. Si devolvemos el problema a su matriz social, descubriremos que esta manera de producir energía barata no es sustentable en el largo plazo, como no es equitativa esta manera de distribuir energía barata en la pobreza y micronutrientes caros para los que no necesitan, ni es humana

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Sapiens Research Group esta manera de consumir renegando de la comensalidad. Sin embargo, mientras los alimentos sean mercancías que vayan donde se puedan pagar antes que donde se necesiten, estas fuerzas estructuradoras seguirán produciendo al mismo tiempo, y en la pobreza, la superposición de desnutrición y obesidad. Y que las políticas para enfrentar la epidemia no pasan por el sistema sanitario sino por abordaje donde ecología economía y nutrición se complementen. Metodología Presentaremos datos de fuentes secundarias e investigaciones propias realizadas durante las últimas décadas, a fin de demostrar que la creciente epidemia mundial de obesidad no es sino el resultado esperable de transformaciones en el proceso productivo, en la profundización de las inequidades en el proceso distributivo y en la ruptura de los patrones alimentarios tradicionales en el caso del consumo. Y proponer transformaciones que superen el reduccionismo de las soluciones individuales que llevan a la medicalización. Reflexión Los rápidos cambios en la dieta y estilo de vida que resultan de la industrialización, la urbanización, el desarrollo económico y la globalización del mercado durante las últimas décadas han desencadenado profundas consecuencias sobre la salud y el estado nutricional de las poblaciones. La transición económica que siguió a la industrialización vino asociada con otra serie de transiciones demográficas, epidemiológicas y nutricionales, que ayudaron a definir el desarrollo político del siglo XX. En la década de los 90, la Organización Mundial de la Salud caracterizó por primera vez una enfermedad no transmisible, la obesidad, como epidémica, y le agregó el calificativo de global, a fin de transformarla entonces en una pandemia. Mientras, en Europa los estados adoptaron un plan de acción (WHO, 2006). En América Latina, donde las políticas públicas padecen la misma pobreza que sus habitantes, con el 11% de los niños menores de 5 años con déficit de peso para la edad, la obesidad hoy (rompiendo el esquema del sentido común del sobrepeso asociado al bienestar económico) se encuentra desplazada hacia los más pobres, especialmente a las mujeres pobres (Monteiro, 2004). Una revisión de trabajos de 36 países en desarrollo mostró que la obesidad excedió a la desnutrición en más de la mitad de ellos (Popkin, 2001). Allí, la desnutrición proteico-energética, la obesidad, las enfermedades infectocontagiosas y las no transmisibles, no se hallan en los polos del espectro socioeconómico sino convergen y aparecen juntas en la pobreza, aún dentro de la misma familia. Esta situación —conocida como «la paradoja nutricional» (Caballero, 2005)— se observa en Latinoamérica, donde alrededor del 60% de las familias que tienen un miembro (generalmente un niño) con bajo peso, también tienen uno con sobrepeso (frecuentemente la madre), lo cual configura una carga dual para las familias (Menéndez, 2004). Desde el punto de vista antropológico, la carrera del pobre hacia la obesidad comienza en el útero materno como desnutrido fetal (súper-activando el genotipo ahorrador que permitió al género homo superar el stress ambiental en el pleistoceno y que hoy convertirá en grasa toda plus de energía presente en su dieta), sigue como niño malnutrido, que responde a las restricciones dietarias de la pobreza que lo condenan a dietas poco densas en nutrientes, pero llenas de energía barata. Estos déficit condicionan su estatura, su dentadura y su aprendizaje. Posteriormente (sobre todo si es mujer y reduce su actividad al ámbito doméstico), la acumulación de energía en forma de masa grasa asegurará su ingreso a la obesidad y a la estigmatización de la sociedad que encuentra en los obesos pobres el punto clave

de diferenciación, lo que muestra lo que «no hay que tener» en una sociedad estratificada atravesada por los arquetipos de belleza estilizada del horizonte global (Aguirre, 2001). Al momento de hablar de las causas de la obesidad, los más biologicistas hablan del genotipo ahorrador del género homo, otros del sedentarismo obligado y de la abundancia de energía barata en las sociedades actuales. El consenso científico admite que el genotipo que permitía ahorrar en forma de grasa las calorías sobrantes en épocas de abundancia para gastarlas en los tiempos de escasez que indefectiblemente los sucedían fue equipaje de supervivencia hace milenios, pero hoy, en medios sociales, donde abunda la energía barata, se transforma en hándicap. La tasa de actividad del urbano medio es la mitad de lo que fue en el pasado (Hayes, 2005), el sedentarismo aparece tanto por el transporte que sustituye el caminar, la mecanización que reduce la energía gastada en trabajos otrora mano de obra intensiva, como por la reducción del movimiento incidental producido por la deslegitimación social de la actividad física, que, a medida, profesionaliza una elite de cuerpos perfectos de alta competición que requiere «ver y no hacer» del ciudadano común. El último factor es la disponibilidad de energía barata. Las sociedades urbanas industriales comenzaron a engordar cuando se logró una provisión continua de alimentos, por eso es necesario plantearse la problemática de la energía disponible desde un ángulo un poco más complejo que la mera ingesta. FAO/OMS calculan una disponibilidad calórica promedio mundial creciente de 2.358 kcal/habitante/día en 1964, 2.655 kcal en 1984, 2.830 en 1997 y proyecta 2.940 para 2015 y 3.050 para 2030 (WHO-FAO, 2003), mucho más que las necesidades humanas promedio. Esto significa que, a partir de 1985 (al menos estadísticamente), hubiera sido posible que todos los habitantes del planeta tuvieran los alimentos necesarios para llevar una vida saludable. Si hoy FAO registra 1000 millones de desnutridos y 1500 millones con sobrepeso (FAO, 2010), no es por falta de producción de alimentos sino porque los alimentos no se distribuyen donde se necesitan sino donde producen ganancias. Las formas de producir alimentos actuales (convalidadas por la Organización Mundial del Comercio) han aumentado exponencialmente los rendimientos a costa de poner en peligro la sustentabilidad. La agricultura química de monocultivo extensivo, basada en el petróleo (no por el combustible de las maquinarias sino por las cadenas de hidrocarburos que forman los agroquímicos) da enormes ganancias a los holdings que la practican y enormes costos ambientales a las poblaciones que la sufren: desertización, extinción de especies, desperdicio de agua (los cereales toman más agua que los humanos) y contaminación de acuíferos, avance sobre bosques y humedales, y más son los costos ocultos de una agricultura no sustentable a largo plazo, mientras se destruye toda otra forma de producción junto con la vida de campesinos y pueblos originarios (Aguirre, 2009). Una ganadería farmacológica, donde miles de animales hacinados y superalimentados solo pueden mantenerse a fuerza de medicamentos, genera el ambiente perfecto para que las cepas de las enfermedades desarrollen resistencia a los fármacos y, cuando pasen a los humanos, produzcan alarma global: la vaca loca, la gripe aviaria y la gripe porcina se originaron en estos ambientes. No están mejor las cosas en el mar donde la pesca depredatoria devuelve al mar (muerta) el 30% de la captura (FAO 2008), y vacían caladeros y extinguen especies en un ambiente que alguna vez se soñó infinito. Las políticas agroalimentarias de los estados, aunque sean diametralmente opuestas en el norte (que subsidia) y en el sur (que aplica retenciones), tienen los mismos resultados:

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Sapiens Research Group extender la frontera agrícola y sobre todo aumentar el rendimiento por hectárea. Esto produce deterioro ecológico, que se acentúa en el sur sin controles. Una de las consecuencias más importantes de la creciente intensificación de la producción agroindustrial es que se hace a costa de grandes inversiones en tecnología, con lo que siempre hay aumento de costos. La necesidad de inversiones hace que la búsqueda de beneficios pase a ser más importante que los productos y, por lo tanto, deje de pesar la disponibilidad para que la problemática alimentaria pase por el acceso. Es el acceso desigual el que hace que en el mundo actual coexistan y se superpongan los problemas de desnutrición y obesidad. Con acceso igualitario en la distribución, ni siquiera sería necesario aumentar la producción actual para alimentar los 10.000 millones de personas que se esperan para 2050. Sin embargo, eso sería en el contexto de una economía global preocupada por la equidad en el consumo y por ofrecer a todos dietas adecuadas, es decir, si se considera la alimentación como una necesidad a cubrir y no una mercancía a vender. No se podría tampoco alimentar a los 7.000 millones actuales si se convirtiera en norma para todos el consumo promedio per/cápita actual de EEUU (que desperdicia aproximadamente el 40% de su producción). Para hablar de una política alimentaria futura, deberíamos considerar un cambio en todos los patrones de consumo, tanto de los que no tienen, como de aquellos que tienen demasiado. Y ese cambio debería empezar muy pronto, porque el deterioro medioambiental crece. Porque destacamos el acceso antes que la disponibilidad en la problemática alimentaria, debemos señalar que si los alimentos son mercancías y antes que para comer son buenos para vender, la lógica del mercado concluye que comerán solo aquellos que tengan para comprar. Las repercusiones dietéticas de la evolución del capitalismo industrial eliminaron cualquier frontera entre la producción de alimentos y la producción de cualquier otra mercancía. Empresas y holdings diversificados, de capital altamente concentrado, determinan el destino de la dieta industrial. La tercera parte de la producción mundial está en manos de 200 empresas radicadas en Estados Unidos, Inglaterra y Japón. De hecho, solo 5,5% de estas se localizan fuera del bloque (Henderson, 2008). No comemos lo que queremos sino lo que nos quieren vender, y no nos venden lo que alimenta sino lo que produce ganancias. «Lo bueno para comer se transforma en lo bueno para vender» (Harris, 1985), a despecho de su capacidad nutricional, algunos ejemplos nefastos como la marea de comestibles envasados, azucarados, coloreados, inflados, saborizados, etc., que se designan como «comida chatarra» y alcanzan difusión planetaria, muestran este divorcio de la alimentación industrial respecto de la nutrición y la salud. Pero además buscando generar una demanda a la medida de su oferta, la industria ha reducido al comensal a la categoría de mero comprador de mercancías alimentarias que escapan a su saber y posibilidad de control, y no solo por la «creación» de alimentos biológicamente desconocidos (transgénicos, pre-pro y sim-bióticos) sino también por la forma que adopta el comer: la caída de la alimentación compartida (estructurada según normas y que se verificaba en la mesa familiar) que los antropólogos llamamos comensalidad y que se desplaza cada vez más hacia eventos alimentarios individuales, solitarios, desestructurados (sin orden y sin tiempo). Esta situación inédita en la cultura humana de un comensal que elige en forma solitaria es aprovechada por el mercado que, a través de la publicidad y los medios masivos, se ocupa de dirigir las opciones, lo cual crea sentido para lo que le conviene vender. Convirtiendo los sujetos en

compradores antes que en comensales, el mercado avanza hacia nichos cada vez más recónditos (de los cuales la alimentación infantil es la que más peligra, ya que prepara el gusto adulto), e insiste en que debe comerse más cantidad y más alimentos con mayor densidad calórica, a través de una publicidad incansable. Sugerimos vigilar cuántas calorías produce la industria para anticipar los índices de obesidad global. Porque si produce 4.500 kcal/persona/día... las querrá vender, es decir, estimulará con todo el poder de los medios hasta que alguien, en algún lugar, las compre y las coma. Algunos países (Australia, Holanda, Suecia) prohíben los avisos de comida dirigidos a niños menores de 12 ó 14 años, o comienzan a regular el tiempo (12 minutos por hora en USA). Pero antes de soportar controles, las empresas comienzan a disfrazarse de saludables, y maquillan sus productos con vitaminas, hierro, calcio, o reducen sal o grasas trans. O incluyendo una «línea sana», les permite seguir vendiendo los productos no saludables y exculparse en la conducta individual de los que no la eligen. La revista The Lancet, desde 2002, ha asumido un papel particularmente beligerante contra la industria de la comida chatarra y postula que «los momentos desesperados requieren medidas desesperadas» contra la libertad de acción de esta industria. Aunque la relación entre la creación de ganancias y la creación de patología es directa, los caminos son múltiples. En principio, al borrar producciones de alimentos locales que pudieran funcionar de alternativas (ya que no hay manera que los campesinos compitan con la agroindustria mundial), desaparecen también sus productores o son condenados a la subproducción y a la subnutrición. Entonces los productos y las técnicas del mercado mundial concentrado se extienden a los lugares más recónditos del planeta, basados en precio, prestigio y seguridad biológica, a fin de homogenizar el gusto en una cocina de alcance mundial. Pero no todos comen todo, la capacidad de compra determina la densidad nutricional, que marca los cuerpos y condiciona diferentes formas de enfermar y morir (Aguirre, 2010a). Desplazar la lógica que hoy impera en la alimentación es cambiar la lógica estructurante de la sociedad, ya que el mercado, que era un elemento organizador de los intercambios, ha pasado a ser el principio legitimador de la sociedad misma: bajo esta lógica se produce mucho y se deberá comer mucho, y como cada vez se compra más, se deberá producir más y también más barato, aunque estemos devorando el planeta. Pero si observamos cuáles son los alimentos más baratos, aquellos que consumen los pobres, veremos que son hidratos de carbono, grasas y azúcares, ¿Cómo extrañarnos que la obesidad esté creciendo más en los sectores bajo la línea de pobreza y den vuelta el sentido del hambre que asociaba pobreza a flacura y abundancia a sobrepeso? Hoy, quienes tienen mayor capacidad de compra, tienen también posibilidades de alimentarse con alimentos densos en nutrientes (proteínas, minerales), mientras que los pobres comen energía barata y poco o nada del resto. Así, el cuerpo alto y flaco hoy es probabilísticamente más frecuente en los sectores de mayores ingresos, mientras que los cuerpos bajos y gordos caracterizan los sectores pobres (Aguirre, 2010b): bajos porque no llegan a desplegar su potencial de altura (desnutrición crónica) y con un sobrepeso que esconde el déficit (de calcio, son lisiados dentales) de hierro (anemia) y vitaminas (Darmon, 2002; ENNyS, 2006). En años recientes, los precios de las frutas y verduras frescas se han incrementado en todo el mundo más que los precios de granos refinados, azúcar y grasas (Drewnovsky, 2005). La misma situación se repite dondequiera que la agroindustria concentrada domine el mercado (Calvo, 2005). En Argentina, coherente con un proceso de polarización social que empobreció a los

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Sapiens Research Group pobres y enriqueció a los ricos, ha quedado bien registrado en las Encuestas de Gastos de los Hogares cómo se reducen los consumos de frutas y verduras, lácteos y carnes de los hogares de ingresos bajos, a medida que descendía su ingreso medio y aumentaban los precios. Y esto sin cambios en la educación alimentaria, ya que las madres que contestaron la primera encuesta en 1965 son las abuelas que contestaron la última en 2006. Realizadas cada 10 años, nos permiten observar cómo, en treinta años, sustituyeron todos esos productos por pan, fideos, azúcar y papas, y procuran cantidad antes que calidad en sus canastas de consumo. Los sectores de ingresos medios y altos (a medida que aumentaban sus ingresos), en cambio, acrecentaron y diversificaron los consumos de frutas, verduras, carnes blancas, lácteos (sobre todo quesos), que son nutricionalmente densos, pero los productos más caros de la estructura de precios (Aguirre, 2010a). Una situación similar se registra en Chile y Brasil. Volviendo a las estrategias alimentarias de la pobreza, los pobres no ignoran que deben comer lácteos, carnes, frutas y verduras, simplemente no las eligen porque con sus ingresos comerían 12 de los 30 días del mes. Además, en países con carencias en servicios públicos, hay que añadir al precio de frutas y verduras el tiempo que lleva el lavado (con agua por acarreo) y preparación (sin gas), y además hay que contabilizar la poca sensación de saciedad que brindan, lo que las hace más caras todavía. Suplantarlas por hidratos de carbono y grasas es una elección «racional» (medida en términos de costos y beneficios) que intenta maximizar ingresos, tiempo y saciedad, independientemente del su conocimiento acerca de los aportes de los alimentos (Aguirre, 2010b). Si hasta aquí hemos tocado aspectos estructurales que favorecen la tendencia a la obesidad en la pobreza, es porque creemos que la alimentación es producto de relaciones sociales y, a la vez, produce relaciones sociales. Entonces debemos pensar que (al revés que la desnutrición) este tipo de malnutrición en la pobreza se ha transformado en pandemia porque es funcional a la sociedad en su conjunto. Es funcional ya que los pobres-gordos-pobres consumen en un mercado de alimentos baratos hechos a su medida (segundas marcas con baja calidad y bajo precio). Aún con carencias de micronutrientes, no están impedidos de trabajar, pero sí discriminados del mercado formal («buena presencia» en los avisos de empleo advierte que, a pesar de las calificaciones, no se aceptarán quienes no cumplan con estándares de belleza escuálida socialmente admitidos), por lo que son trabajadores informales de alta producción y bajos salarios. Son sujetos de un tipo de asistencia alimentaria barata, basada en los mismos cereales sobreabundantes en su dieta, y provista por la agroindustria concentrada, de logística fácil (comparada con los frescos), y aceptación segura. Debido a su baja calidad de vida es esperable que reproduzcan su pobreza en la próxima generación. El mecanismo más perverso es la reducción a lo individual, que oscurece las relaciones sociales y culpabiliza al sujeto del propio padecimiento. Al quedar oculto su déficit por el tamaño de su cintura, se desarticula la reivindicación política por el derecho a la alimentación que, en cambio, se ve legítimo en la desnutrición. La reducción a lo individual y la biologización del problema es lo que ha dominado las políticas sanitarias para abordarla: educación, dieta y ejercicio. Como si fueran «errores» del paciente, producto de elecciones equivocadas. Las propuestas farmacológicas y quirúrgicas pivotean sobre los mismos conceptos: el individuo debe cambiar su conducta, ya sea reduciendo químicamente su apetito o mecánicamente su estómago. Este enfoque produce enormes ganancias privadas, (aunque enormes

pérdidas públicas) y sostiene el gigantesco negocio de alimentos light, libros, dietas, gym, para los que pueden pagar y quieren detener su incremento de peso. Como si la delgadez o la salud fueran el premio que logra el individuo por ir en contra de las tendencias sociales. Al no tener en cuenta los condicionantes económicos y culturales, las políticas sanitarias proponen que la educación cambiará las elecciones. Como si las opciones del pobre fueran infinitas antes que estructuralmente limitadas. ¿Cómo puede reducirse un problema individual (ignorancia, adicción a la comida o hedonismo entre otras) cuando el estilo de vida es producto de la estructura social y compartida por millones? Al desconocer que las conductas individuales se realizan dentro de las posibilidades de un medio social que es el que ofrece el estilo de vida, se está convirtiendo a las víctimas en culpables de su propio padecimiento y des-responsabilizando a la sociedad. Medio siglo de dietas y mejoras en el conocimiento nutricional, la evidencia empírica demuestra que no han servido ni para terminar con la desnutrición ni para parar la obesidad. Antes bien, hoy encontramos obesos-desnutridos. Es necesario revisar estas fórmulas individuales y modificar las condiciones sociales productoras de desnutrición y obesidad. La misma lógica de la ganancia que destruye el planeta con producción sucia, que generan pobreza, que detiene el movimiento y coloca excedentes energéticos, lo que obliga (con una publicidad engañosa) a enfrentar el stress de la vida social con sexo, comida e imaginación controlada. Conclusiones y discusión En sociedades de restricción calórica como las que imperaron en el pasado, los pobres eran flacos y los ricos, gordos, porque la cantidad de alimentos modelaba cuerpos de clase. Entonces la gordura se erigía como salud, belleza y placer; era el signo de la abundancia. En las sociedades actuales, donde los mecanismos de mercado estimularon la producción hasta poner en peligro la sustentabilidad, hay energía suficiente para que todos los habitantes del planeta comieran lo suficiente. En tanto el mercado no busca equidad sino ganancia, genera que los alimentos (como cualquier mercancía) se distribuyan según la capacidad de compra, por lo que los pobres de todo el mundo estarán condenados a comer alimentos ricos en energía, que es la oferta más barata. Esto dio vuelta el sentido del hambre, razón por la cual hoy los pobres suman a sus déficit el sobrepeso y aparece obesidad en la escasez, invisible y funcional al sistema que la produce. En una sociedad global de mercado, donde prima la lógica de la ganancia, las políticas públicas para enfrentar la epidemia de obesidad no deberían basarse exclusivamente en acciones de salud, sino que se deberían tomar en cuenta las relaciones económicas (producción excedentaria, acceso restringido, comensalidad inducida). La fuerza que tiene el nivel de ingresos como organizador de la vida de las personas debería hacer que la capacidad de compra fuera la primera variable a considerar al hablar de alimentación, no las calorías. Como la alimentación está fuertemente globalizada y arrasa consumos locales y gastronomías milenarias, modificar las reglamentaciones de la Organización Mundial del Comercio tiene más peso en las causas de la obesidad de la escasez, que las de la Organización Mundial de la Salud. Pero mientras la epidemia se considere un problema del paciente y no de la sociedad que le sirve en bandeja las condiciones de su obesidad, no generará acciones políticas para transformar las fuerzas sociales que la condicionan. Y al abordar las causas sociales, no habría que olvidar que los humanos comemos tanto nutrientes como sentidos, de manera que habrá que enfrentar el aparataje conceptual que legitima la producción

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Sapiens Research Group no sustentable, la distribución inequitativa y el consumo inducido. Los componentes materiales y los valores que los legitiman son los principales escollos para desarrollar acciones entre los agregados sociales, porque la obesidad de la escasez cumple perfectamente bien las demandas de reproducción del sistema social. Dentro de esta lógica, el criterio de salud debe ser introducido desde el estado y la academia, ya que hasta ahora los agregados sociales no han problematizado la obesidad de la escasez sino la desnutrición como derecho conculcado a la alimentación. Regular los mercados significa, entre otras cosas, introducir racionalidad en toda la cadena agroalimentaria con criterio de «cuidado» (hacia el medio ambiente y junto a los humanos, que son parte de éste, aunque se comporten como si fueran sus enemigos), en busca de producir con sustentabilidad, distribuir con equidad y consumir en comensalidad. Comentario de Angélica, coeditora de sección. Este artículo da cuenta de las diversas investigaciones de la autora sobre la temática y, en este caso, realiza una exhaustiva conceptualización sobre la obesidad, para luego reflexionar sobre el porqué del problema y por qué no se relaciona con la abundancia sino con insuficiencias y penurias; la obesidad como una epidemia y como escasez. De este modo, la desnutrición y sobrepeso son dos caras de la misma moneda: la desigualdad e injusticia en Latinoamérica. En este tipo de problemáticas las responsabilidades nunca son individuales, pero sí políticas. Las distintas políticas alimentarías implementadas a lo largo de las últimas décadas tienden a enfatizar el problema, no a erradicarlo. De este modo Latinoamérica se constituye en un continente con padecimientos de primer orden: el hambre y la obesidad, en tanto problemáticas sociales que afectan principalmente a los pobres, y que continúa creciendo dada su funcionalidad a la estructura del actual capitalismo.

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Sociologando: Hambre individual, subjetivo y social (reflexiones alrededor de las aristas límite del cuerpo) Individual, subjective and social hunger (reflections on the boundary edges of the body) Adrián Scribano (1960-Argentina-Universidad Nacional de Córdoba) Martín Eynard (1980-Argentina-Universidad Nacional de Quilmes) adrianscribano@gmail.com, eynardmartin@yahoo.com.ar

Resumen En este trabajo concebimos el hambre como un problema social y geopolítico. En ese plano es posible conectar teóricamente a (la carencia de) las nutrientes, con el conflicto social, a través de una complejización del concepto del hambre. Así, reconstruimos la noción de hambre en tres planos diferenciados e interconectados: el hambre individual, el hambre subjetiva y el hambre social. A partir de esta operatoria, es posible entender el pasaje del hambre individual al conflicto social que éste suscita y que se vincula al hambre subjetivo y el social, puesto que se hace visible la trama que estructura al déficit de nutrientes como otra evidencia más de los diversos dispositivos de apropiación de energías corporales y sus derroteros en la actual fase de capitalismo neocolonial.

producción y manejo de dispositivos de regulación de las sensaciones y mecanismos de soportabilidad social, así como las relaciones entre ambos nodos en una mirada transversal y oblicua, a la disputa por las nutrientes, lo alimentario y el hambre. Una vez sintetizados los anteriores puntos de referencia, plantearemos una definición de hambre, que permite conectar esa problemática al conflicto social que, en tanto tal recorrido de-vela los plexos que objetivan algunos de los dispositivos de apropiación de energías corporales y un conjunto de sensibilidades a estas asociadas. Sostenemos que las metáforas (y usos) del (sobre el) hambre, sus diversas formas de conceptualizarlo e incluirlo en diversas superficies de sensibilidades sociales son dos de los eslabones centrales en la disputa contemporánea por la apropiación desigual de nutrientes.

Palabras clave: conflicto, hambre, sociología, tipos de hambre. Recibido: 13-05-2011 → Aceptado: 30-06-2011

Metodología Desde el año 2002 venimos realizando diversas indagaciones con diferentes estrategias de investigación que han implicado: a) análisis de datos secundarios cuantitativos y cualitativos, donde se han realizado selecciones y sistematizaciones de múltiples informaciones tales como: informes sobre desnutrición infantil, resultados de estudios sobre pobreza e indigencia, relectura de entrevistas realizadas para elaboración de tesis de posgrado, etc.; b) se han ejecutado cuatro proyectos de investigación en torno a las estructuras de las sensibilidades, políticas de los cuerpos y conflicto social, donde se han utilizado entrevistas con profundidad, entrevistas grupales y encuentros expresivos creativos. La discusión que a continuación presentamos se sustenta fundamentalmente en la identificación, análisis e interpretación de la aparición del hambre como una problemática central en el conjunto de información disponible. La perspectiva analítica que utilizamos se centra, pero no se agota, en la confluencia entre sociología de las emociones y los cuerpos, los estudios sobre acción colectiva y algunas de las tradiciones contemporáneas de la crítica ideológica.

Cítese así: Scribano, A. Eynard, M. (2011). Hambre individual, subjetivo y social (reflexiones alrededor de las aristas límite del cuerpo). En: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 1 (2), pp. 65-69. Abstract We conceive in this paper hunger as a social and geopolitical problem. In this regard, it is theoretically possible to connect the (lack of) nutrients, with social conflict, through a complexification of the concept of hunger. Thus, we rebuild the notion of hunger in three different and interconnected levels: individual hunger, subjective hunger and social hunger. From this transaction, it is possible to understand the passage from individual hunger to the social conflict created by it and which is linked to social and subjective hunger, since it makes visible the plot that structures nutrient deficiency as further evidence of the various mechanisms of body energy appropriation and their paths in the current phase of neocolonial capitalism. Key words: conflict, hunger, sociology, types of hunger. Introducción En este trabajo abordaremos algunos núcleos reflexivos básicos que hacen al contexto de la problemática, cada vez más acuciante, sobre la construcción de las sensibilidades y el (los) concepto(s) de hambre(s). Así, comenzaremos nuestro recorrido al retomar algunos de los ejes de nuestro diagnóstico sobre la cuestión «neo-colonial», las características y vinculaciones de dicha cuestión con el actual modo de producción de las sensibilidades, el cuerpo, la alimentación y el hambre. Posteriormente, retomaremos (y resumiremos) dos características centrales del aludido «neo-colonialismo»: la extracción de energías (corporales y sociales) y la

Resultados En las gramáticas de las acciones colectivas, en las estructuras cognitivoafectivas de los sujetos cuyas biografías se dan en condiciones de expropiaciones energéticas y en las narrativas (y disputas) sobre el hambre, aparecen con énfasis y fuerza renovada una especial geometría de los cuerpos. Se colorea por esta vía un mundo vivido desde las sucesivas apropiaciones desiguales y diferenciales de nutrientes. Lo que sigue es una síntesis de nuestros hallazgos. Situación «Neo-colonial», cuerpos, sensibilidades y hambre Las disputas por la apropiación de los nutrientes básicos para la reproducción individual siempre han sido un vector espacio-temporal desde donde se pueden elaborar los mapas de interacciones sociales. Desde

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Sapiens Research Group esta perspectiva, el hambre es un fenómeno social cuyas raíces biológicas se comprenden mejor al rastrear las huellas que dejan los procesos de apropiación de energías «naturales» y corporales. Entre todas las formas de organización social posibles, el capitalismo (y específicamente su fase imperial y ahora «neo-colonial») se basa en la expropiación del plus de energías producidas por los seres humanos en el proceso de extracción, creación, reproducción y circulación de las mismas. La correlación directa entre energías y nutrientes establece un conjunto de límites y espacios socio-biológicos desde donde es posible observar cómo el «cuerpo indivi1 duo» es la resultante de un conjunto de políticas de los cuerpos y las emociones; es el punto por y a través del cual depredación de bienes comunes, regulación de las sensaciones y represión pintan el mapa de una sociedad hecha al talle de la dominación colonial (Scribano, Eynard, Huergo, 2010). Contextualizando lo anterior, consideramos que la actual estructura internacional de acumulación de capital («neo-colonial»), puede resumirse en las siguientes características: 1) un aparato extractivo de aire, agua, tierra y energía(s), 2) la producción y manejo de dispositivos de regulación de las sensaciones y los mecanismos de soportabilidad social, y 3) una máquina militar represiva (Scribano 2007a, 2007b). En este 2 marco, el hambre es a la vez síntoma, ausencia y mensaje de las diversas formas de instanciación de una geometría de los cuerpos y una gramática de las acciones donde el estado de apropiación de las nutrientes son los puntos con los cuales se puede dibujar el paisaje de la alimentación y desde allí observar el conjunto de relaciones sociales que implica. Un mapa que «dándole escala» a las líneas formadas por la producción, el tránsito, el consumo y la asimilación nutrientes permite observar un conjunto complejo de espacios de expropiación excedentaria de las energías corporales y sociales. Espacios que dibujan los campos sociales, económicos y políticos, donde se instancia la ocupación, gerenciamiento y disfrute por parte de unas pocas «sociedades» de los bienes comunes dispuestos localmente, es decir, ámbitos que dibujan la situación colonial (Scribano, Eynard, Huergo, 2010). Extracción de energías, dispositivos de regulación de las sensaciones y mecanismos de soportabilidad social El aire, el agua y la tierra tomados como campos sistémicos de localización del conjunto de energías necesarias para la reproducción de los seres humanos y el planeta están siendo usados y apropiados diferencialmente, de modo tal que la expropiación por parte de unos pocos inviabiliza el mínimo acceso de las grandes mayorías planetarias. La expropiación de energía tiene, entre otras, las siguientes consecuencias: a) la depredación involucra una sistemática apropiación de las condiciones materiales de vida que coagulan y disminuyen los rangos de acción de millones de cuerpos en el planeta; b) la planetarización e interdependencia de la apropiación de los excedentes energéticos constituyen una renovada manera de explotación (Scribano, Huergo, Eynard, 2010:26), y c) rearma a escala global las conexiones (y desconexiones) entre nutrientes, energías, alimentos, y obrar humano como un núcleo básico de situaciones conflictuales que bosquejan «nuevas» geopolíticas del hambre. Al margen de lo 1

Para la conceptualización de cuerpo individuo CFR: a) Scribano, Adrián (2008a): Sensaciones, conflicto y cuerpo en Argentina después del 2001. Espacio Abierto Cuaderno Venezolano de Sociología. Año 17, Vol. 2. 205-230. b) Scribano, Adrián (2007c). La Sociedad hecha callo: conflictividad, dolor social y regulación de las sensaciones. En: A. Scribano, A (comp.) Mapeando interiores. Cuerpo, conflicto y sensaciones. (pp. 118-142) Córdoba: Jorge Sarmiento Editor, CEA-UNC. 2 Esta idea ha sido trabajada en el «Pronunciamiento sobre la cuestión del hambre» del Programa de Acción Colectiva y Conflicto Social del CEA/UE-UNC. Disponible en: http://onteaiken.com.ar/ver/boletin8/hambre.pdf

dicho, algunos indicadores concretos sobre la magnitud de la expropiación incluyen: a) la distribución desigual del consumo de energía(s), b) las diferencias entre disponibilidades y consumo de hectáreas cultivables, c) balances de intercambio de «agua virtual» (Scribano, Eynard, Huergo, 2010), d) las estructuras oligopólicas y monopólicas de producción, circulación y comercialización de alimentos, y e) la concentración en pocas manos de los mecanismos de mercantilización de las distancias entre deseos y necesidades (Scribano 2010a y Scribano 2010b). Conceptos, metáforas y las estructuras de las sensibilidades En el «Mundo del No» se es a partir de las ausencias: no hay salario, no hay comida, no hay salida. En la medida en que esa ausencia se hace callo, se hace cuerpo, se instala el dolor social producido bajo la lógica de los mecanismos de soportabilidad social y regulación de las sensaciones. Por esta vía se aísla el hambre como un no conflicto que niega su carácter de fenómeno socialmente construido. Al anestesiarse el cuerpo subjetivo que siente dolor, los grandes capítulos de la deuda interna (alimentación, educación, salud, bienes comunes, etc.) (Eynard, Huergo, Paz García, Zanotti, 2010) se van instalando como un «siempre así», como parte del sentido común, como si nuestro mundo de la vida fuera excluyente y exclusivamente el Mundo del No. En ese contexto, el cuerpo como eje de una diagramática de clase es tomado como «locus» de la mercantilización posible y como «lugar» desde donde se toman energías con las mínimas acciones repositorias de nutrientes. En los sectores de bajos ingresos, la alimentación se configura en torno a «lo posible», esto tiende a ser: alimentos ricos en carbohidratos (complejos y simples) y en grasas pobres en fibras, proteínas de alto valor biológico y micronutrientes (Aguirre, 2005). La persistencia en el tiempo de este tipo de alimentación, más allá de clausurar oportunidades de comer diferente, trae consigo sobrepeso, obesidad y desnutrición oculta; es decir, las otras posibles formas que adquiere la malnutrición, más allá de la desnutrición aguda. En relación con lo anterior, el hambre parece estar asociado de manera directa y espontánea sólo a la delgadez expresada como desnutrición aguda, y no a las demás formas de malnutrición: desnutrición crónica, desnutrición oculta, sobrepeso y obesidad. La persistencia de prevalencias de las diversas formas de malnutrición, principalmente en la población infantil, resulta inadmisible por los efectos irreversibles en el desarrollo biológico, psicológico y social de las personas (UNICEF, 1998). Herkovits (2008:50) define a la malnutrición como la «expresión somática de las inequidades sociales extremas, y el hambre como su experiencia subjetiva». El mencionado autor refiere que tal asociación ocurre dado que la desnutrición aguda entre sus manifestaciones más frecuentes presenta el enflaquecimiento de la masa corporal. Éste es el único fenómeno que en las representaciones sociales se encuentra estrechamente asociado a las deficiencias en la ingesta de alimentos. El acortamiento de la estatura o la gordura, que constituyen la expresión somática de la desnutrición crónica y el sobrepeso, no son fenómenos identificados por los conjuntos sociales como signos de déficits alimentarios (UNICEF, 1998). Se trata de una imperceptibilidad acentuada por el hecho de que estos últimos padecimientos mencionados no están aparejados necesariamente con la experiencia del hambre (ONU, 2004). Tales situaciones explican la no instalación de la malnutrición en la agenda pública (Herkovits, 2008: 34-35). Hay un trípode que se arma y (se) juega entre sensaciones, emociones y percepciones, y es a través de sus cuerpos que los agentes sociales cono-

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Sapiens Research Group cen el mundo. Por y en el cuerpo, un conjunto de impresiones (comandadas y moldeadas por los mecanismos de soportabilidad social y dispositivos de regulación de las sensaciones) impactan en las formas de «intercambio» con el contexto socio-ambiental. El hambre se presenta como un fenómeno complejo y con múltiples aristas. Como ya hemos venido desarrollando en otros lugares (Scribano, Eynard, Huergo, 2010), nos interesa articular una definición de hambre enmarcada desde una sociología de los cuerpos y las emociones. Aquello a lo que designamos como cuerpo hace referencia a las distancias y proximidades en tensión entre cuerpo individuo, cuerpo subjetivo y cuerpo social (Scribano, 2007a, 2007b). Metafóricamente, si imaginamos a cada uno de los tres sentidos del concepto de cuerpo como vértices de un triángulo, decimos que el área comprendida entre esos tres puntos será el locus desde donde enunciaremos esta aproximación al concepto de hambre y también las disputas en torno a la problemática que implica. Inspirados en Josué de Castro, nos resulta indispensable destacar aquí dos conceptos clave en este desafío. Por un lado, la existencia de «matices» del hambre, en palabras de De Castro: «El hambre constituye un fenómeno de la más extensa variabilidad. En el enmarañado y policromo diseño del hambre universal, podemos sorprender los más variados matices» (1955:55). Por otro lado, el concepto de «hambre oculta», o sea, «la forma más típica del hambre de fabricación humana» (1955:60). Estas ideas son clave porque marcan un posicionamiento respecto a lo siguiente: a) el hambre es un fenómeno múltiple, que implica no sólo una variedad de «tipos» de hambre, sino también diferentes intensidades de los mismos; es decir, trae consigo una variabilidad en cuanto a su extensión 3 e intensidad; b) además, y en relación con lo anterior, el hambre oculta 4 significa que existen otros tipos de hambre, además de la inanición , que pueden no tener marcas inmediatamente visibles a nuestra percepción cotidiana; y c) asimismo, el «hambre oculta» es un fenómeno que se instala como un síntoma de que el hambre es un hecho primariamente social. El hambre individual hace referencia a las «carencias de nutrientes» experimentadas por el cuerpo individuo, en un plano biológico (entendido socialmente). Se refiere a la ausencia de nutrientes (en un sentido amplio) para la reproducción de ese cuerpo. Se da en el plano de las relaciones entre los individuos, las organizaciones sociales y el medio ambiente. El hambre subjetiva afecta a la «autorreflexividad del yo»; es decir, se vincula a las consecuencias de orden «identitario», en las esferas cognitivo-afectivas que trae aparejadas el hambre. Se da en el plano de las relaciones del ser humano consigo mismo y sus consecuencias en la autoimagen corporal de los sujetos. El hambre social impacta en la presentación social del sujeto. Si el hambre individual hace alusión a la relación ser humano-medio ambiente y el hambre subjetivo a la relación ser 5 humano-self , el hambre social tiene como plano de aplicación la relación ser humano-otros; es decir, reconecta el hambre individual y subjetivo del sí mismo (self) en relación a la vida-vivida-con-otros y para-otros. Se vertebra en base a las estructuras sociales incorporadas, al hambre «hecho cuerpo» y sus consecuencias en la estigmatización, segregación y más complejamente, la entrada al Mundo del No. El hambre individua, subjetivo y social se convierten así en unas maneras de rastrear las for-

3 También llamado “desnutrición oculta”, es decir, la carencia específica de algún micronutriente que dificulta las funciones corporales. 4 Desnutrición aguda extrema. 5 Usamos self en un sentido amplio y como operador conceptual sociológico, conscientes que están en juego las distancias entre subjetividad, identidad personal y sujeto.

mas sociales que toman las disputas por las nutrientes en contexto de conflicto depredatoria y sus consecuencias. Paralelamente es relevante para lograr una articulación entre esta triple conceptualización del hambre con una sociología del cuerpo y las emociones, traer a colación sintéticamente al hambre en tanto nodo cognitivo-emocional; es decir, entender al hambre como una experiencia nodal en tanto estructuradora de emociones y sensibilidades. En diversos traba6 jos empíricos realizados nos fue posible identificar cuatro formas (moesianas y dialécticas) de estructuración diferente (ver imagen 1): las metáforas del hambre, las marcas del hambre, la geopolítica del hambre, y las políticas del hambre. Estos cuatro nodos fueron construidos a partir del análisis de relatos de sujetos implicados en acciones conflictivas. Los usos metafóricos del hambre indican cómo su experienciación sirve para mapear y significar prácticas asociadas a ésta, de modo tal que se desempeña como una capacidad para hablar sobre terrenos no conocidos desde las experiencias concretas conocidas. La metáfora aquí es usada para abrir caminos de expresión a prácticas que, de otra manera, pasarían desapercibidas y desvinculadas de la estructura de la acción. Las marcas del hambre hacen evidentes los lugares-momentos donde dicha experiencia queda «grabada» en el cuerpo para formar parte de los equilibrios y desequilibrios entre cuerpo individuo, subjetivo y social, de modo tal que constituyen «mojones vivenciales». La geopolítica del hambre muestra cómo el hambre está inscripta en la instanciación tiempo-espacio, indica cómo los sujetos «territorializan» las experiencias del hambre y cómo su vivencia depende de su «localización». Los usos políticos del hambre instancian dos tipos de prácticas: por un lado, las de autoorganización y auto-responsabilización por parte de los que «sufren» el hambre, y por otro, aparecen fuertemente asociados a prácticas instrumentales de los actores sociales vinculados a la gestión de los programas alimentarios y planes sociales. Dichos usos no se limitan a los funcionarios o punteros y señalan claramente en dirección a tecnologías de los usos del hambre (Scribano, Huergo, Eynard, 2010:29).

Imagen 1

La expropiación desigual de los bienes comunes por parte de unos pocos obstaculiza que la gran mayoría de cuerpos del planeta produzcan y consuman la energía corporal necesaria para garantizar la producción y reproducción de sus condiciones biológicas y materiales de existencia. El hambre es una agresión colonial estrictamente necesaria para mantener el orden imperial, queda instalado como una inevitabilidad capitalista porque la máxima es la expropiación de la energía del otro: tanto de 6

Los trabajos empíricos realizados pertenecen a tres proyectos de investigación radicados en la UNC y en la UNVM, los resultados de los mismos fueron publicados en el libro: Scribano, A. y Boito, M.E. (2010) El purgatorio que no fue: acciones profanas entre la esperanza y la soportabilidad. Buenos Aires: CICCUS.

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Sapiens Research Group plusvalía corporal como natural. El sobre-vivir de muchos cuerpos que yacen en la línea divisoria entre la vida y la muerte, el bienestar y el malestar es la postal más nítida del Mundo del No en su más perfecta expresión (Scribano, Eynard, Huergo, 2010). Conclusiones y discusión El fenómeno del hambre es una de las aristas límite para la reproducción material y simbólica del cuerpo. En lo que terminamos de argumentar queda delineado el hambre como un problema social y geopolítico. Hemos conectado la carencia de nutrientes con la cuestión colonial, a través de una complejización tripartita del concepto del hambre, al tiempo que resumimos la aparición de las metáforas sobre el mismo. Como apertura de otras indagaciones y reflexiones, queremos terminar esta presentación con los siguientes señalamientos en forma de «agenda provisoria» de discusiones futuras. 1. Las formas cada vez más enraizadas e incorporadas de regulación de las sensaciones en torno al no acceso de nutrientes demandan indagaciones sistemáticas sobre el estado de normalización social, donde el déficit nutricional se convierte en un conjunto de prácticas sociales obturadas tras las políticas alimentarias. 2. La creciente monopolización de los factores que influyen en los dispositivos de regulación de las sensaciones sobre el cuerpo y la alimentación orientados por el marketing y la publicidad implica estar alertas respecto a las metáforas sobre y del hambre. 3. Los procesos de crecimiento desigual y concentrado de las economías globales basados en la extracción, producción e intercambio de commodities nos llevan a plantearnos la pregunta sobre cuáles serán los «destinos» de las conexiones entre conceptos-formas de hambre y apropiación de las nutrientes en ellos implicados. Los «usos del hambre» se presentan entonces con toda su fuerza: son lo social hecho cuerpo en un punto límite. En este marco, y el contexto de lo explicitado en el presente artículo, es importante enfatizar que las disputas en tornos a los conceptos y usos del hambre como operadores simbólicos y analizadores sociales es un capítulo central de un critica ideológica que pretenda mostrar el estatuto de obscenidad de la encomia política de la moral vigente. Comentario de Angélica, coeditora de sección. Este artículo da cuenta de los resultados de una serie de investigaciones alrededor de las estructuras de las sensibilidades, políticas de los cuerpos y conflicto social. Este texto tiene la virtud de llevar la problemática del hambre en América Latina como algo profundo, duradero y estructural de carácter social y geopolítico. El hambre se presenta como un fenómeno complejo y con múltiples aristas, su análisis permite observar que no existe solo el hambre de un individuo sino construcciones sociales y subjetivas y en tanto tales, difíciles (o imposibles) de obviar. Las estructuras sociales y económicas-capitalistas parecen basarse en provocar cierta dominación «neocolonial», con varias y variadas formas, una —como extremo— es, por ejemplo, a través de los cuerpos, por ello el hambre es un síntoma, una ausencia y un mensaje que ineludiblemente debemos leer como evento de configuración pasada, pero con huellas al futuro. Los cuerpos como primera forma de manifestación poseen marcas que muestran las historias individuales, de los pueblos y los modos de apropiación y dominación de éstos.

Referencias bibliográficas Aguirre, P. (2005). Estrategias de consumo: qué comen los argentinos que comen. Buenos Aires: Miño y Dávila. De Castro, J. (1955). Geopolítica del hambre. Buenos Aires: Editorial Raigal. Eynard, M., Huergo, J., Paz, P., Zanotti, A. (2010). La deuda argentina. Condiciones espurias y expectativas alternativas. Onteaiken. Boletín sobre Prácticas y Estudios de Acción Colectiva N°9, Año 5, 46-56. Disponible en: http://onteaiken.com.ar/ver/boletin9/1-2.pdf Programa de Estudios de Acción Colectiva y Conflicto Social. CEA/UE-UNC. Córdoba. Herkovits, D. (2008). La construcción de la malnutrición infantil: una etnografía sobre las condiciones y posibilidades que contribuyen a su producción y reproducción en hogares pobres de la Ciudad de Buenos Aires. Buenos Aires: CEDES - FLACSO. ONU (2004). Nutrition for improved development outcomes, United Nations System. 5th Report on the World Nutrition Situation. Standing Committee on Nutrition, New York, EE.UU. Programa de Estudios de Acción Colectiva y Conflicto Social. (2009). Pronunciamiento sobre la cuestión del Hambre. Onteaiken. Boletín sobre prácticas y estudios de acción colectiva N°8, Año 4. 1-4. Disponible en: http://onteaiken.com.ar/ver/boletin8/hambre.pdf Programa de Estudios de Acción Colectiva y Conflicto Social. CEA/UE-UNC. Córdoba. Scribano, A. (2008). Sensaciones, conflicto y cuerpo en Argentina después del 2001. Espacio Abierto Cuaderno Venezolano de Sociología. Año 17 , Vol 2. 205-230. Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=122172 01# Asociación Venezolana de Sociología. Maracaibo, 2008. Scribano, A. (2010a). Un bosquejo conceptual del estado actual de la sujeción colonial. Onteaiken. Boletín sobre Prácticas y Estudios de Acción Colectiva N°9, Año 5. 1-25. Disponible en: http://onteaiken.com.ar/ver/boletin9/0-1.pdf Programa de Estudios de Acción Colectiva y Conflicto Social. CEA/UE-UNC. Córdoba Scribano, A. (2010b). Colonia, conocimiento(s) y teorías sociales del sur. Onteaiken. Boletín sobre Prácticas y Estudios de Acción Colectiva N°10, Año 5. 1-22. Disponible en: http://onteaiken.com.ar/ver/boletin10/01.pdf Programa de Estudios de Acción Colectiva y Conflicto Social. CEA/UE-UNC. Córdoba, 2010. Scribano, A. (Comp.) (2007a) Mapeando interiores. Cuerpo, conflicto y sensaciones. Córdoba: Jorge Sarmiento Editor, CEA-UNC. Scribano, A. y Boito, M.E. (2010) El purgatorio que no fue: acciones profanas entre la esperanza y la soportabilidad. Buenos Aires: CICCUS. Scribano, A., Eynard, M., y Huergo, J. (2010). Alimentación, energía y depredación de los bienes comunes: la invisibilidad de la expropiación colonial. Onteaiken. Boletín sobre Prácticas y Estudios de Acción Colectiva N°9, Año 5, 26-45. Disponible en: http://onteaiken.com.ar/ver/boletin9/11.pdf Programa de Estudios de Acción Colectiva y Conflicto Social. CEA/UE-UNC. Córdoba. Scribano, Adrián (2007b). ¡Vete tristeza... viene con pereza y no me deja pensar! En R. Luna Zamora A. Scribano (Comps.), Contigo aprendí. Estudios sociales sobre las emociones (pp. 21-42) Córdoba: CEA-UNC, Ed. Copiar. Scribano, Adrián (2007c). La Sociedad hecha callo: conflictividad, dolor social y regulación de las sensaciones. En: A. Scribano, A (comp.) Mapeando Interiores. Cuerpo, Conflicto y Sensaciones. (pp. 118-142) Córdoba: Jorge Sarmiento Editor, CEA-UNC. Scribano, Adrián, Huergo, Juliana y Eynard, Martín (2010). El hambre como problema colonial: fantasmas, fantasías sociales y regulación de las

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Sapiens Research Group sensaciones en la Argentina después del 2001. En A. Scribano y M.E. Boito (Comps.), El purgatorio que no fue: acciones profanas entre la esperanza y la soportabilidad (pp. 23-51). Buenos Aires: CICCUS. UNICEF (1998). Estado Mundial de la Infancia. New York: UNICEF.

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Sociologando: A fome como tabu e a luta de Josué de Castro Hunger as taboo in literature and science and the struggle of Josué de Castro Luitgarde Oliveira-Cavalcanti (1941-Brasil-Universidade do Estado do Rio de Janeiro) luitgarde@globo.com

Resumo A pesquisa em pensamento social brasileiro justifica-se pela importância de se conhecer as concepções em debate sobre as possíveis soluções para os problemas sociais. A pesquisa sobre a problemática da fome e a atuação de Josué de Castro nesse campo, concluiu-se em 2009. Trabalhando a teoria de Gramsci sobre o papel do intelectual, pesquisei a obra desse autor entrevistando familiares e outros intelectuais, seus contemporâneos, além de exaustiva leitura de suas entrevistas publicadas em livros, revistas e jornais. Tendo acesso a seu acervo documental, pesquisei sua atuação política, li sua bibliografia e assisti a filmes sobre sua vida, para organização de Seminário comemorativo de seu Centenário de Nascimento, em 2008. Além do Seminário, escrevi o artigo «Josué de Castro um homem do século XX». O texto integra uma coletânea sobre o autor, atualmente no prelo. Palavras chave: fome, literatura, ciência, pensamento latinoamericano, intelectuais, Josué de Castro. Recibido: 09-05-2011 → Aceptado: 06-06-2011 Cítese así: Oliveira-Cavalcanti, L. (2011). A fome como tabu e a luta de Josué de Castro. En: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 1 (2), pp. 7074. Abstract The research in «Brazilian social thinking» is justified by the importance of understanding the concepts in debate on possible solutions to social problems. The research on the problems of hunger and the work of Josué de Castro in that field was completed in 2009. Working on Gramsci's theory about the role of intellectuals, I’ve researched the work of this author interviewing relatives and other intellectual contemporaries, as well as an exhaustive reading of his interviews published in books, magazines and newspapers. Having had access to his collection of documents, I researched his political activity, read his literature and watched movies about his life, for organizing a Seminar commemorating the centenary of his birth in 2008. Besides the seminar I wrote the article «Josué de Castro a twentieth century man». The text includes a collection of the author, currently in press. Key words: hunger, literature, science, Latin American thought, intellectuals, Josué de Castro. Introdução A expressão «fome», para quem estuda o pensamento social brasileiro, imediatamente é identificada a Josué de Castro, o intelectual nordestino que projetou cientificamente o Brasil na comunidade científica internacional, ao compor, com literatos brasileiros que fizeram a «literatura da

fome», uma ciência voltada para o combate ao maior flagelo que tem fustigado a humanidade desde sua história mais remota. Enfatizo a nordestinidade de Josué Apolônio de Castro, porque ele, como os escritores que revolucionaram a literatura brasileira tomando o fenômeno da fome como personagem principal de suas criações literárias: José Américo de Almeida (A bagaceira), Rachel de Queiroz (O quinze) e Graciliano Ramos (Vidas secas) nasceu no nordeste, região mais pobre do Brasil. Dedicando sua mais importante obra (Geografia da fome) a José Américo de Almeida e Rachel de Queiroz, por ele classificados como «romancistas da fome», Josué de Castro inclui neste seu panteão Rodolfo Teófilo, cientista e romancista (A história da seca do ceará 1877-1880 e A fome), que primeiro estudou essa tragédia não como um fenômeno natural, mas como uma consequência de má ação política dos governantes, já no século XIX. Associado a Rodolfo Teófilo, nesta dedicatória também se encontra Euclides da Cunha (Os sertões), considerado o autor da obra fundamental, consagradora do sertanejo como o cerne da nação. A esses dois autores, Castro dá a classificação de «sociólogos da fome no Brasil». A região mais pobre do país é também caracterizada pelos mais baixos índices pluviométricos de todo o território nacional, possuindo, em sua divisão geográfica o Sertão, assolado periodicamente por secas, quando se verificam drásticos deslocamentos de gente que foge da fome que mata muitas pessoas. Nesses períodos de total ausência de chuva, seres humanos e animais são submetidos a dietas alimentares cada vez mais miseráveis, conforme a extensão do período do flagelo. A mais longa e violenta hecatombe das secas do Nordeste foi a de 1877-1880, analisada e perpetuada pelas descrições, combate científico a seus efeitos e produção literária de Rodolfo Teófilo. Fenômeno natural registrado no Brasil desde o período colonial, a seca é apontada, ao longo da história, como responsável pela miséria do povo sertanejo e baixos resultados econômicos do Nordeste. Seu efeito mais danoso, em todas as épocas da história, tem sido a fome, desencadeadora, em sua esteira de desespero, de epidemias como varíola e todas as doenças decorrentes da desnutrição mais extrema. O forte deslocamento de grupos humanos desabalados pelos caminhos, atravessando as caatingas, em busca de povoados e cidades onde possam pedir esmolas, determina o fator migratório que incha as cidades nordestinas do agreste, zona da mata e o litoral, outras denominações geográficas do constructo classificatório das subregiões do nordeste. A maior capital dessa região, a cidade de Recife, por seu nível de urbanização e possibilidade de emprego, atraiu durante décadas levas de retirantes que ocuparam suas periferias, morros e os mangues às margens dos rios Beberibe e Capibaribe, constituindo o lócus das populações mais pobres, que baseiam sua alimentação no caranguejo, crustáceo que vive na lama dos manguezais. O Sertão, parte mais a oeste da região nordestina, caracteriza-se, também, pela existência de fauna e flora (plantas xerófilas, caatinga) perfeitamente adaptadas às inclemências climáticas,

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Sapiens Research Group com escassas bacias fluviais, constituídas, em grande parte, como seus afluentes, de rios periódicos. Seu mais importante recurso fluvial é representado pela Bacia do rio São Francisco que, nascendo em Minas Gerais, estado do sudeste brasileiro, banha o nordeste, beneficiando os estados da Bahia, Sergipe, Alagoas, Pernambuco, Paraíba, Rio Grande do Norte, Ceará e Piauí. Paradoxalmente, desrespeitando essas características ambientais que dificultam a produção agrícola, a economia do nordeste, desde a empresa colonial, destinou as terras férteis, como a zona da mata e o litoral, à produção de cana de açúcar, para a exportação açucareira em destino da metrópole portuguesa. Logo, as terras férteis do nordeste foram exploradas para a produção de mercadoria para o comércio internacional, enquanto as terras mais fragilizadas pela composição climática; ambiental desfavorável foram destinadas à produção de alimentos para a população. A agricultura, voltada para a produção de alimentos, foi secundarizada em relação à pecuária, intensamente utilizada na alimentação sertaneja e em relação ao espaço da monocultura da cana. O boi foi usado, não só como alimento, mas como animal de tração nos engenhos e, pelo tratamento artesanal das peles de animais, também na indústria de exportação, quando o açúcar era levado para os navios em grandes sacos de couro. Na sucessão de produtos para a exportação, o cacau também ocupou grandes extensões de terras agriculturáveis, em detrimento da produção de alimentos para o povo nordestino. Nos séculos XVII e XVIII, o sertão desenvolveu a indústria da carne de charque mas foi obrigado a exportar o gado vivo, mais barato, para as zonas de produção de mercadoria, proibido de aumentar o preço da carne, para não onerar os produtos exportados. Esta restrição à venda de charque nos engenhos, o aviltamento dos preços dos alimentos produzidos no sertão, os altos custos dos produtos como querosene, armas e ferramentas para a agricultura, importados nas praças comerciais, mais o efeito arrasador das secas periódicas, foram os fatores responsáveis pela imutável situação de privação daquela região, no período colonial. Rodolfo Teófilo, na seca de 18771880 no nordeste, denunciou que a mortandade de sertanejos (metade da população) aconteceu porque não houve por parte dos governos central e das províncias qualquer preocupação em coibir a ganância dos comerciantes que levaram os preços da farinha, da carne e de todos os gêneros de primeira necessidade a patamares tão elevados, que só os ricos podiam comer. Até os alimentos enviados em socorro dos flagelados foram apropriados pelos comerciantes e chefes locais, tornando-se mercadoria proibida para os famintos retirantes. Discussão No século XX, intelectuais de diferentes profissões, como médicos, advogados, artistas, engenheiros, jornalistas, escritores e militares, numa tomada de consciência sobre o papel do intelectual no mundo que se modernizava aceleradamente, se reúnem em academias, clubes literários, partidos políticos e movimentos editoriais, para propor soluções para os problemas da sociedade brasileira. Para esses pensadores, defensores de uma grande transformação ou mesmo uma revolução, os problemas mais urgentes do Brasil eram o analfabetismo, o latifúndio e as formas políticas arcaicas da República Velha. Urgia acelerar a colocação do país entre as «nações civilizadas». Vejo esse século como um tempo de decisões extremas na construção e defesa de utopias, de um lado, ou de adesão ao pragmatismo da naturalização das desigualdades; de outro, com a erradicação, na linguagem intelectual e no senso comum, dos conceitos de justiça e injustiça social. Entre essas correntes de intelectuais, no primeiro

espectro, destaco Josué de Castro, nascido em Recife-Pernambuco, em 5 de setembro de 1908, numa família de classe média, sendo a mãe professora e o pai pequeno comerciante, de origem sertaneja. Dando os primeiros passos muito perto da lama dos mangues do Recife na infância e adolescência, divisou desde a primeira compreensão do mundo os espaços sociais que separam todos os homens em campos geográficos, marcados uns pela pujança da vida, do poder e dos direitos, sendo outros lugares reservados aos classificados pela linguagem da caridade como os deserdados da sorte, pastos da morte desde o nascimento. Referindo-se a esse tempo, Josué de Castro afirmará que teve na visão daquele choque de mundos, na convivência com aqueles homens caranguejos seus amigos de infância, sua primeira universidade. Aquela vivência com a miséria mostrou-lhe a fome, transmitindo-lhe a dor do mundo que o açoitou durante toda a vida, transformando-o num andarilho que bateu em todas as portas do poder do conhecimento e da política, movido pela utopia de que era possível, construindo-se redes de pensadores e ativistas engajados na solução dos mais graves problemas da humanidade, promover a justiça social. Para ele, a fome e a miséria em todas as representações, seriam eliminadas pela ciência voltada para a solução tecnológica desses problemas, a reestruturação do homem em todas as instâncias, fazendo nascer um mundo sem os estigmas das diferentes faces da dominação. Sua militância intelectual se inicia na vida estudantil da Faculdade de Medicina da Bahia, quando publicou os primeiros trabalhos em jornais do Recife e Salvador, transferindo-se para a Faculdade Nacional de Medicina no Rio de Janeiro, onde conclui os estudos em 1929. Completada a formação médica nas Faculdades da Bahia e do Rio de Janeiro, impregnado do pensamento da época em dois grandes centros brasileiros de debates, em 1929, antes dos vinte e um anos de idade, Josué de Castro embarca para o México de onde se desloca para os Estados Unidos, cumprindo estágio de quatro meses na Universidade de Columbia e no Medical Center de Nova York. Em busca de conhecimento e experiência profissional, prossegue a caminhada que o levara de Pernambuco para a Bahia com apenas quinze anos e ao Rio de Janeiro com dezoito, e que o levaria até onde estivesse o homem em sofrimento; material a ser pesquisado, a locais de aprendizado e, em diferentes frentes, à divulgação e aplicação da ciência para a salvação do homem. Voltando ao Recife, aí se instala como médico, fazendo pesquisas sobre doenças da nutrição. Procurava, desde então, aprimorar os conhecimentos, estudando as condições de vida das populações das baixas camadas sociais, fazendo, recém formado, um inquérito sobre as condições de vida da classe operária do Recife. Ingressando no universo da pesquisa, sente necessidade de ser educador, de transmitir conhecimentos, e no ano de 1932, defende tese de livre-docente de Fisiologia da Faculdade de Medicina do Recife, intitulada O problema fisiológico da alimentação no Brasil, tornando-se professor dessa faculdade. O jovem de vinte e nove anos iniciava o amadurecimento intelectual com a descoberta do papel da alimentação na sociedade, quando o inquérito lhe mostrou os múltiplos efeitos da nutrição insuficiente na atuação dos operários que, não padecendo de uma doença específica, não conseguiam, contudo, trabalhar. Era mais uma vez a fome a ele se apresentando: na infância e na adolescência, na experiência vivenciada nos mangues e nos mocambos; na juventude, a partir da análise da baixa produtividade dos trabalhadores. O método científico de análise do fenômeno mostrava-lhe os efeitos insidiosos daquele amarelão, da pobreza e da falta de comida das crianças de sua infância sobre a capacidade produtiva dos adultos que constituíam a

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Sapiens Research Group força de trabalho na cidade do Recife. Aprofundando essa reflexão, escreve: «No fim de algum tempo, compreendi o que se passava com os enfermos. Disse aos patrões: sei o que meus clientes têm. Mas não posso curá-los porque sou médico e não diretor daqui. A doença desta gente é fome. Pediram que eu me demitisse. Saí. Compreendi, então, que o problema era social. Não era só do Mocambo, não era só do Recife, nem só do Brasil, nem só do continente. Era um problema mundial, um drama universal» (Castro, 1946). Para aplicar suas teorias, é nomeado chefe da Clínica das Doenças do Aparelho Digestivo e da Nutrição da Brigada Militar do Estado de Pernambuco em 1933, indo no mesmo ano ministrar curso de especialização em Nutrição na Argentina, no Instituto de Nutrição. Permanece no Recife até inícios de 1935, quando se transfere para o Rio de Janeiro, montando consultório e se engajando no movimento de organização da Universidade do Distrito Federal. Indicado por Roquette Pinto, ocupa a cadeira de Antropologia Física, com Heloísa Alberto Torres e Julia Pourchet. Com o fim desta Universidade, em 1938, reside na Europa, estagiando no Instituto Bioquímico de Roma, dando cursos nas Universidades de Nápoles, Roma e Gênova, publicando o livro Alimentazione e acclimatazione umana nei tropici. Na França, fez curso de especialização em Antropologia no Museu do Homem. Em todo esse período, quando estava no Rio de Janeiro, manteve o consultório com grande clientela, especializado em doenças da alimentação. «Englobando perspectivas educacionais dos Estados Unidos, da América Latina e da Europa, expande suas análises da realidade pesquisada com abordagens antropológica, médica, sociológica, geográfica, econômica e política, para concluir que «os estudos médico-sociais mais modernos vêm demonstrar que nenhum fator mesológico tem maior influência sobre o equilíbrio vital e manutenção dos níveis de vida que o fator alimentação» (Castro, 2007:29). Amadurecida a ideia da importância da alimentação para o desenvolvimento do país, em 1935 o combativo intelectual apresenta na Assembléia Nacional o projeto de criação do Instituto Nacional de Nutrição. Constatando já haver bastante difundida uma consciência da relação entre salário e alimentação, Josué de Castro se encontra à frente da defesa de criação de um salário mínimo que satisfaça as necessidades básicas do trabalhador e de sua família, considerando-se alimentação, moradia, educação dos filhos e lazer. Em 1937, publica «A alimentação à luz da geografia humana» e, em 1938, participa da Conferência de Bogotá, sobre os Problemas de Alimentação, onde se propõe a criação, em cada país, de uma Comissão de Nutrição, sob o controle dos órgãos de Saúde Pública. A partir de 1939, integra o corpo docente da Universidade do Brasil, tornando-se catedrático de Geografia Humana, por concurso público da Faculdade Nacional de Filosofia daquela Universidade (1947), com defesa da Tese «A cidade do Recife, ensaio de geografia urbana». Entre a formatura em Medicina e o final da 2ª Guerra, publicara vários livros e artigos sobre o tema alimentação como: O problema da alimentação no Brasil; Documentário do nordeste; Fisiologia dos tabus; Alimentação e raça; A alimentação brasileira à luz da geografia humana. Estava pronto para o grande passo no mundo, que foi a publicação do livro Geografia da fome (1946), em cujo prefácio escreve: «Fome- eis um problema tão velho quanto a própria vida. Para os homens, tão velho quanto a humanidade»

(3). O livro foi recebido no meio intelectual como uma grande descoberta. A reação foi de euforia, tendo a Academia Brasileira de Letras concedido ao autor o Prêmio José Veríssimo. A recepção da crítica literária e científica projetou celeremente a obra, traduzida em vinte e quatro idiomas. Suas teorias ocupavam os debates universitários e a imprensa, em diferentes países do mundo, para onde Josué de Castro era convidado, a fim de explicar a metodologia criada para um novo fazer geográfico, superando as formas tradicionais da geografia. Utilizando o método geográfico, explica: «Não o método descritivo da antiga geografia, mas o método interpretativo da moderna ciência geográfica». No mesmo prefácio o autor faz notar que a Fome tornara-se um tema tão delicado e perigoso que se constituía num dos tabus da civilização ocidental, o que explicava a diminuta bibliografia existente sobre o tema, acrescentando: «Trata-se de um silêncio premeditado pela própria alma da cultura: foram os interesses e os preconceitos de ordem moral e de ordem política e econômica de nossa chamada civilização ocidental que tornaram a fome um tema proibido ou, pelo menos, pouco aconselhável de ser abordado publicamente» (Castro, 1946). Em «Geografia da fome», o cientista cunhou a expressão subdesenvolvimento, explicando a fome como a expressão biológica do subdesenvolvimento, na frase: «Ao retratarmos a fome no Brasil estamos evidenciando o seu subdesenvolvimento econômico porque fome e subdesenvolvimento são a mesma coisa» (Ibid.). Para a socióloga Anna Maria de Castro (1977:32), o intelectual e ativista demonstrou com este importante trabalho que era possível construir uma ciência que teria por objeto de estudo problemas específicos de países pobres e que fosse capaz de explicar a situação destes países sem recorrer ao mito da inferioridade racial, do fatalismo, do determinismo geográfico, ou até do acaso. Outro grande mérito de «Geografia da fome» foi a classificação da fome entre «endêmica» e «epidêmica», dando conta de uma fome escondida, existente em áreas de riqueza, cuja letalidade é disfarçada por ser uma endemia, doença crônica, só percebida indiretamente, pela presença de doenças como bócio, tuberculose, beribéri etc., doenças da desnutrição, enfim. A fome epidêmica é própria de grandes hecatombes, como as secas do nordeste brasileiro, momento de supressão violenta de alimentos, caracterizando um quadro físico e social onde todos os níveis de vida e laços de sociabilidade entram em falência, determinando a ação nefasta da morte e de todas as epidemias que acompanham a fome e a desarticulação sócio-cultural do grupo humano vitimado pela catástrofe da natureza. Refletindo sobre causas políticas e econômicas que têm desencadeado a fome no mundo, Josué de Castro projeta suas análises de índices de subnutrição dos povos através da história, publicando, em 1951, «Geopolítica da fome». Nesta obra, faz profundas constatações, como acerca do papel da guerra no desaparecimento de vastos estoques populacionais, não só pelo morticínio perpetrado pelas armas mas também pela fome desencadeada durante e após os conflitos, causadores dos desequilíbrios na produção de alimentos. Como exemplo dos efeitos das guerras na produção da fome no mundo, ele apresenta a invasão do Egito pelos romanos, para se apossarem do trigo e outros alimentos produzidos com fartura às margens do rio Nilo. O Império Romano considerava natural e seu direito legítimo a posse das regiões produtoras dos alimentos necessários a sua própria população. As mortes por inanição nos campos de concentração da Alemanha nazista são também analisadas pelo autor atestando a fome como uma arma de destruição das mais poderosas. Sua

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Sapiens Research Group entrega à causa da luta pela erradicação da fome, galvanizando toda sua energia, vai transformando aquele nordestino num cidadão do mundo. Ele procurava atuar em diferentes ramos do saber em prol de uma ação reestruturadora do mundo, contribuindo em diferentes frentes (como médico, geógrafo, nutricionista, sociólogo, ambientalista, escritor, pacifista, aprendiz de cineasta, antropólogo, político, editor, romancista, professor e pesquisador), para o soerguimento do homem aviltado pela injustiça de todas as formas de exploração. Integrando o homem como parte da natureza, Josué de Castro rompe com os paradigmas tradicionais da ecologia, dando relevância aos aspectos da degradação imposta aos humanos e ao meio ambiente pelas estratégias predatórias da exploração econômica dos países submetidos pelo sistema colonial. Denunciando o desenvolvimento econômico que se faz em detrimento do homem, Castro não vê possibilidade de melhoria das condições de vida das populações submetidas ao processo de exploração das grandes empresas dos países ricos nem, como no caso do Brasil, as políticas governamentais voltadas para o crescimento econômico poderiam se compatibilizar para a resolução dos problemas que afligem as camadas mais miseráveis da sociedade marcada por altos índices de doenças produzidas pela fome endêmica e epidêmica. Essas teses sobre o desenvolvimento estão defendidas no artigo «O dilema brasileiro: pão ou aço», publicado na Revista Brasiliense, jan/fev/1962, numa visão crítica das propostas desenvolvimentistas do governo Juscelino Kubitschek e, também, a polêmica que manteve com Celso Furtado a respeito das políticas propostas por este economista para o desenvolvimento do sertão nordestino. Combatendo a estratégia de Furtado, de erradicar do campo grandes contingentes de sertanejos para utilizá-los no processo de industrialização e urbanização, Josué de Castro demonstra profunda erudição ao analisar as condições ambientais, o tipo de solo da região e a cultura sertaneja, para defender a fixação do homem na terra, a reforma agrária e a campanha educacional suprimindo o analfabetismo e preparando o agricultor com inovação tecnológica para multiplicar aceleradamente a produção de alimentos. Propõe ainda a criação de infra-estrutura financiada pelo governo para garantir, sem prejuízo dos agricultores, o escoamento do produto para comercialização. Eliminando-se a fome, o latifúndio e o analfabetismo, a sociedade já estaria em franco desenvolvimento, com a participação de novos agentes produtivos na construção da riqueza nacional, eliminando-se os lugares reservados às baixas camadas, antros de toda iniqüidade da injustiça social. Pensando cada vez mais ousadamente, Josué de Castro se expõe nas lutas pela reforma agrária, pela defesa da paz e da liberdade para todos os povos, segundo ele, portadores de fome de comida, de dignidade e de justiça, principalmente em acordo com o mote de sua vida: «Alimentação como direito universal de todos os homens». Esta afirmação torna-se, porém, a mais perigosa do ponto de vista das elites econômicas, na medida em que ataca a mercadorização dos alimentos, isto é, combate o lucro alcançado com as medidas especulativas com os preços dos alimentos, fator determinante da sobrevivência humana. Na concepção capitalista de mundo, qualquer mercadoria é usada como geradora de lucro multiplicador de riqueza para quem detém sua propriedade. Considerando, como afirma Castro, que a maior pressão exercida sobre todos os homens é a fome, pelas leis do mercado, sendo a mercadoria de maior procura, não pode, em nenhuma circunstância, ser posta fora da lei da oferta e da procura.

Conclusões e discussão Reconhecido internacionalmente, Josué de Castro ocupou os postos mais destacados nas instituições voltadas para o combate à fome, como a FAO, de cujo Conselho da Organização para a Alimentação e a Agricultura das Nações Unidas foi eleito duas vezes (1952-1955). Presidiu a Campanha de Defesa contra a fome organizada pelas Nações Unidas, quando apresentou como o primeiro direito do homem, o de não passar fome. Fez parte da equipe que criou a Associação Internacional de Luta Contra a Fome, dirigindo até seus últimos dias, em 24 de setembro de 1973, a Associação Internacional das Condições de Vida e Saúde. No Brasil esteve à frente de várias instituições, atuou como deputado federal pelo Partido Trabalhista Brasileiro, pautando seu mandato pela luta pela reforma agrária. Era embaixador do Brasil em Genebra junto a órgãos da ONU, quando o golpe de 1964 cassou seus direitos políticos. Dotado de forte tendência propositiva em sua militância, Josué de Castro elaborou o Programa de 10 pontos para vencer a fome 1. Combate ao latifúndio 2. Combate à monocultura em largas extensões sem as correspondentes zonas de abastecimento dos grupos humanos ela empregados. 3. Aproveitamento nacional de todas as terras cultiváveis circunvizinhas dos grandes centros urbanos para a agricultura de sustentação, principalmente de substâncias perecíveis como frutas, legumes e verduras que resistem a longos transportes, sem os recursos técnicos da refrigeração. 4. Intensificação do cultivo de alimentos sob forma de policultura nas pequenas propriedades. 5. Mecanização intensiva da lavoura, da qual dependem os destinos produtivos de toda nossa economia agrícola. 6. Financiamento bancário adequado e suficiente da agricultura assim como garantia da produção pela fixação de bom preço mínimo. 7. Progressiva diminuição até a absoluta isenção de impostos da terra destinada inteiramente ao cultivo dos produtos de sustentação. 8. Amparo e fomento ao cooperativismo, que poderá servir de alavanca impulsionadora à nossa incipiente agricultura de produtos alimentares. 9. Intensificação dos estudos técnicos de Bromatologia e Nutrologia no sentido de que se obtenha um conhecimento mais amplo do valor real dos recursos alimentares. 10. Planejamento de uma campanha de âmbito nacional para a formação de bons hábitos alimentares, o qual envolva não só o conhecimento dos princípios históricos de higiene como o amor à terra, os rudimentos de economia agrícola e doméstica, os fundamentos da luta técnica contra a erosão. Os dois últimos governos do Brasil, entretanto, Fernando Henrique Cardoso (PSDB) e Lula Inácio da Silva (PT), planejaram suas ações em diretrizes opostas às teses de Josué de Castro, no que diz respeito à produção de alimentos. Desde a política desenvolvimentista industrializadora do governo Juscelino (1956-1961) com seu Plano de Metas e seu planejador o economista Celso Furtado, a situação do pequeno produtor agrícola só tem se degradado. A primeira consequência da erradicação de 70% da população do campo foi o inchaço urbano, produzindo megalópoles com vastas zonas de miséria, aqueles espaços de fome tão denunciados por Josué de Castro. O vazio de pequenos produtores de alimento açoitados para as cidades foi preenchido pela progressiva expansão dos latifúndios. Se os governos da ditadura financiaram o incremento do latifúndio para a

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Sapiens Research Group produção do álcool, os chamados governos democratas se voltaram para o agronegócio. Ambas as opções de planejamento agrícola, voltados para a constituição de latifúndios subsidiados pelo governo dão-se em detrimento da agricultura de alimentos, dominantemente ainda uma produção familiar. Agravando o problema da alimentação e da qualidade dos alimentos, temos hoje a produção agrícola entregue às grandes empresas internacionais de transgênicos, como a Monsanto, sem qualquer respeito às medidas de proteção aos alimentos. Altos investimentos públicos em indústrias de fertilizantes, sem rigor de controle dos efeitos desses agentes sobre a saúde das populações apontam para a interpretação de que esses governos comungam o ideário do neoliberalismo, de que tudo é mercadoria, anulando-se em todas as instâncias as propostas de Josué de Castro. Comentário do editor Adelia. Luitgarde Oliveira-Cavalcanti em A fome como tabu e a luta de Josué de Castro, traz à luz a atuação do intelectual comprometido com seu tempo e sua gente para quem a persistência da fome e do sub-desenvolvimento tornaram-se seu principal alvo de combate. Nascido em Recife-Pernambuco, Brasil, em 5 de setembro de 1908, Josué angariou projeção científica internacional ao inaugurar a chamada literatura da fome que derivou em vários livros, com destaque ímpar para Geografia da fome (1946), que recebeu da Academia Brasileira de Letras o Prêmio José Veríssimo, tendo sido traduzido em 24 idiomas no mundo. Em sua obra de uma vida, Josué de Castro denunciava o tabu da fome na civilização ocidental, que explicava a diminuta bibliografia acerca da questão tão presente quanto alarmante. Sabia ser um tema perigoso, sobretudo, ao se propor explicá-lo sem recorrer ao mito da inferioridade racial, do fatalismo, do determinismo geográfico, ou até do acaso, mas como sinônimo de sub-desenvolvimento. Neste quadro, a fome endêmica e epidêmica persistia e crescia. A primeira, uma fome escondida, existente em áreas de riqueza, cuja letalidade disfarçava-se em doença crônica. A segunda, a fome epidêmica, própria das tragédias «naturais», como as secas do nordeste brasileiro, provocada pela supressão violenta de alimentos, desarticulação sócio-cultural do grupo humano vitimado e a ação nefasta da morte e de todas as epidemias que acompanham a fome. Josué de Castro relacionou a fome ao tipo de produção marcado pelo latifúndio e pela monocultura sem as correspondentes zonas de abastecimento dos grupos humanos nela empregados e sem o aproveitamento das terras cultiváveis vizinhas dos grandes centros urbanos para a agricultura de sustentação. Para a autora, o não-enfrentamento dos desafios enumerados pelo clássico Josué de Castro ainda responde pela Fome que insiste em matar crianças, mulheres, homens em pleno século 21. Referências bibliográficas Castro, A. (2007). Josué de Castro: semeador de ideias. In: Fernandes, Bernardo Mançano; Gonçalves, Carlos Walter Porto (Orgs). Josué de Castro: vida e obra. São Paulo: Expressão Popular (2ª edição). Castro, A. (1977). Nutrição e desenvolvimento: análise de uma política. Tese para o concurso de livre docência em sociologia. Rio de Janeiro, Instituto de Nutrição, Centro de Ciências da Saúde, UFRJ. Castro, J. (1946). Geografia da fome. Rio de Janeiro, O Cruzeiro.

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Urbis: O programa Morar Carioca e a urbanização de favelas da cidade do Rio de Janeiro The Morar Carioca program and Rio de Janeiro’s slums upgrading Gerônimo Leitão (1959-Brasil-Universidade Federal Fluminense) Jonas Delecave (1985-Brasil-Universidade Federal Fluminense) geronimo_leitao@uol.com.br, jonasdelecave@gmail.com

Resumo O presente artigo tem o objetivo de discutir os programas de urbanização de favelas que têm sido desenvolvidos nas últimas décadas no Rio de Janeiro, com destaque para o Programa Morar Carioca. Em um primeiro momento, serão expostas as mudanças nas relações entre o estado e as comunidades faveladas, entre as décadas de 1960 e 1990. Posteriormente, serão discutidos os programas Favela-Bairro, realizado durante a década de 1990, e Morar Carioca, que será desenvolvido a partir de 2011 e integra o conjunto de investimentos para a cidade do Rio de Janeiro, em função da Copa do Mundo, em 2014, e das Olimpíadas, em 2016. Por último, será realizada uma reflexão sobre os desafios deste novo programa, que parte da consolidação da favela como um habitat legítimo na cidade, e que deve ser alvo de projetos urbanísticos e de promoção social. Palavras chave: habitação social, planejamento urbano, urbanização de favelas. Recibido: 20-05-2011 → Aceptado: 13-06-2011 Cítese así: Leitão, G. y Delecave, J. (2011). O programa Morar Carioca e a urbanização de favelas da cidade do Rio de Janeiro. En: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 1 (2), pp. 75-80.

Abstract This article intends to discuss the programs of slum upgrading that have been developed in recent decades in the city of Rio de Janeiro, with emphasis on the recent program «Morar Carioca», launched in 2010. Changes in the relationship between State and slum communities, between the 1960’s and 1990’s will be exhibited at first. Afterwards Favela/Bairro program, that was developed during the 1990s, and Morar Carioca, which will be implemented from 2011 on, and will integrates the efforts to prepare the city of Rio de Janeiro for the 2016 Olympics and the 2014 World Cup Championship, will be presented. Finally, it'll be presented a conclusion considering the challenges of this new program, that represents a consequence of the slum’s consolidation as a legitimate habitat in the city, and must be target of urban projects and social improvement programs. Key words: slum upgrading, social dwelling, urban planning.

Introdução As favelas constituem um fenômeno urbano contemporâneo associado aos processos de segregação sócio-espacial impostos pela ausência de mecanismos de redistribuição da riqueza e de políticas habitacionais que garantam o acesso à moradia para as camadas mais pobres da população. No Rio de Janeiro, as favelas encontram-se fortemente incorporadas à paisagem urbana, representando uma das mais graves questões sociais enfrentadas pela cidade. Embora compondo um quadro extremamente complexo e diversificado, decorrente dos condicionantes históricos, sócioeconômicos e geográficos, as favelas cariocas podem ser genericamente caracterizadas como assentamentos informais que apresentam precariedade de redes de infra-estrutura urbana, como acessibilidade, esgotamento sanitário e drenagem, e serviços públicos, como educação, saúde e lazer, além da posse irregular da terra. Em função de sua lógica de localização, que busca áreas desocupadas próximas aos mercados de trabalho e serviços, as favelas acabam por ocupar regiões impróprias para habitação, como encostas de morros ou margens de rios e lagoas. Essa localização precária potencializa as carências de infra-estrutura e serviços, criando péssimas condições de habitabilidade e fragilizando socialmente a população desses assentamentos. Nos últimos cem anos, as favelas ocuparam diferentes lugares, tanto na estrutura física da cidade, como na dimensão simbólica de seus habitantes. Na primeira metade do século XX, as favelas eram vistas como um fenômeno transitório, cuja erradicação seria um processo natural do desenvolvimento da cidade. Posteriormente, nas décadas de 1960 e 1970, as favelas passaram a ser compreendidas como assentamentos “subnormais”, sendo sua erradicação promovida ativamente pelo Estado, através de políticas de remoção, com a transferência de sua população para conjuntos habitacionais situados em áreas periféricas. Essas políticas, porém, foram se revelando ineficientes, sobretudo quanto ao atendimento das necessidades das populações removidas, bem como pela carência de recursos para dar continuidade aos programas de remoção. A partir de meados da década de 1970, porém, começaram a surgir programas habitacionais alternativos que, implementados pelo estado, tiveram em comum o reconhecimento e a parcial adoção

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Sapiens Research Group das práticas de produção do ambiente construído das favelas. A maioria dos programas se voltava para a construção de moradias pelos regimes de mutirão e/ou de ajuda - mútua, porém, pode-se observar alguns que se destinavam, inclusive, a promover a efetiva urbanização de comunidades faveladas. Na cidade do Rio de Janeiro, a urbanização da favela de Brás de Pina, iniciada no final dos anos 1960, constitui, nesse sentido, um marco referencial do posicionamento crítico de técnicos, agentes do Estado e lideranças comunitárias. Implementado pela Companhia de Desenvolvimento de Comunidades (CODESCO) —um dos órgãos executores da política habitacional do então estado da Guanabara e agente financeiro do BNH, durante o período do regime autoritário—, o projeto de urbanização desse assentamento foi desenvolvido segundo premissas e linhas de ação que constituíam uma ruptura com as intervenções até então promovidas pelo poder público nas favelas. Blank (1979: 100) aponta como premissas desse projeto a mobilização e o engajamento da comunidade através de um prévio trabalho de conscientização. A autora identifica, ainda, três fases definidas no programa, sendo a primeira, a curto prazo, relativa à colocação de infra-estrutura; a segunda, a médio prazo, à melhoria habitacional e, a terceira, a longo prazo, associado ao desenvolvimento sócio-econômico da população favelada. O projeto de urbanização de Brás de Pina, embora com condições de ação limitadas, se transformou numa bandeira de luta para a Federação das Associações de Favelas do Estado da Guanabara, que reivindicou, a partir desse momento, a implementação de projetos com características semelhantes, nas demais favelas cariocas (Santos, 1981). No final da década de 1970, o esgotamento do regime autoritário e o crescente movimento pela redemocratização do país determinaram mudanças na atitude oficial do governo federal em relação à população favelada dos grandes centros urbanos, o fim da política de remoções é um desdobramento desse quadro político (Valladares, 1980:5). Na primeira metade da década de 1980, com as primeiras eleições livres desde 1964, observou-se um novo discurso político, que considerava necessário «resgatar a dívida social existente junto às comunidades faveladas». No estado do Rio de Janeiro, uma das propostas de Leonel Brizola, eleito para o governo do estado em novembro de 1982, era «transformar as favelas em bairros populares». A atuação da Secretaria Municipal de Desenvolvimento Social e a implementação de ações como o projeto “Todos Juntos, Participando” (Projeto Mutirão) já apontavam para uma mudança na relação entre a administração municipal e as comunidades faveladas. Iniciado em 1982, o Projeto Mutirão propunha a participação dos moradores na realização das obras, de modo não só a reduzir custos, mas, também, a ampliar as possibilidades de intervenção da população nas ações promovidas pelo poder público. Nesse sentido, foram realizadas obras de saneamento básico, definidas a partir de prioridades estabelecidas pelos moradores e associações envolvidas (lecoq, 1999). Posteriormente, esse projeto passaria por transformações, passando a utilizar mão-de-obra paga de comunidades

faveladas – sendo, a partir de então, denominado Projeto Mutirão Remunerado (Cavallieri, 2003). Destaca-se ainda, nesse período, a intervenção urbanística nas favelas Pavão-Pavãozinho e Cantagalo (localizadas em área de encosta, entre os bairros de Copacabana e Ipanema), que foram «escolhidas», segundo Treiger e Faerstein (1988:72), «para um “projeto demonstração”, concentrando os principais programas de urbanização anunciados pelo governo». Esse projeto, iniciado em 1984 e concluído em 1986, pretendia contemplar 12mil pessoas, prevendo obras de infra-estrutura, acessibilidade e transporte, além de unidades habitacionais para as famílias desalojadas pelas obras de urbanização. As ações do poder público em comunidades faveladas ganhariam uma maior expressão quando, em 1992, o Plano Diretor da Cidade consolida a proposta de implementação de um programa global de integração das favelas à cidade, como afirma Pasternak Taschner (1998: 13-14): «O Plano Diretor, nos seus artigos 148 a 151, recomenda a inclusão das favelas nos mapas e cadastros da cidade, enfatiza a participação dos moradores no processo de urbanização, recomenda “preservar a tipicidade da ocupação local” e o esforço para integrar as favelas aos bairros». Essa autora destaca, ainda, que, com a Constituição de 1988, toda a questão referente às invasões de terra passou à alçada do município, e, nesse sentido, o programa municipal de desfavelamento, estabelecido pelo Plano Diretor de 1992, «reafirmou a idéia da integração das favelas, como parte efetiva do tecido urbano formal», buscando promover a «melhoria das condições de vida da população favelada e integrá-la no resto da cidade». A partir das diretrizes contidas no Plano Diretor de 1992, foi criado, em 1994, o Programa Favela-Bairro, que tinha por objetivo viabilizar a implementação de melhorias urbanísticas, compreendidas as obras de infra-estrutura urbana, a acessibilidade e a criação de equipamentos urbanos que visaram, através destas ações, obter ganhos sociais, promovendo a integração e a transformação 1 da favela em bairro . De acordo com as diretrizes do Programa Favela-Bairro (iniciado com a realização de um concurso público de metodologias para intervenção em comunidades faveladas), as principais ações destinadas a promover a integração das favelas ao tecido urbano da cidade formal deveriam: complementar ou construir a estrutura urbana principal; oferecer condições ambientais para a leitura da favela como um bairro da cidade; introduzir os valores urbanísticos da cidade formal como signo de sua identificação como bairro: ruas, praças, mobiliário e serviços públicos; consolidar a inserção da favela no processo de planejamento da cidade; implementar ações de caráter social, implantando creches, programas de geração de renda e capacitação profissional e atividades esportivas, culturais e de lazer; promover a regularização fundiária e urbanística. 1

Programa Favela-Bairro – Prefeitura da Cidade do Rio de Janeiro, 1998.

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Pasternak Taschner (1998:14) destaca que, diferentemente da experiência de Brás de Pina, o programa Favela-Bairro teve como princípio intervir o mínimo nos domicílios, sendo voltado para a qualificação de áreas faveladas, através da colocação de equipamentos públicos e infra-estrutura urbana. A autora também considera relevante a parceria firmada entre a Prefeitura da cidade do Rio de Janeiro e o Banco Interamericano de Desenvolvimento (BID), no financiamento dos programas de urbanização, e, no que diz respeito ao desenvolvimento propriamente dito do projeto urbanístico, a «tentativa de uma aproximação holística, através do uso de participação social já no próprio desenho». Pôde-se observar, por outro lado, os resultados insatisfatórios na regularização fundiária promovida pelo programa Favela-Bairro, atribuídos, por Cavallieri (2003:294) ao desinteresse dos moradores das comunidades atendidas, que “talvez mesmo não a desejassem”, uma vez que poderia representar restrições à «liberdade de construir e de ocupar o solo, de que os favelados desfrutam de forma muito mais ampla do que os moradores das áreas formais». Alguns autores criticam, por sua vez, determinados aspectos do programa Favela-Bairro, embora reconheçam, também, méritos. Davidovich (1997:1478), por exemplo, questiona a visão da favela assumida por esse programa (definida como uma «entidade homogênea e sem conflitos»), o que impossibilitaria a percepção de «importantes diferenciais» existentes dentro das comunidades faveladas. José Arthur Rios, por outro lado, em entrevista publica2 da em «Capítulos da Memória do Urbanismo Carioca» , questiona o programa por considerá-lo uma «maquiagem urbanística» (2002:76). Embora ressaltando que «não conhece o programa em profundidade», Rios diz que só compreende um programa em favela «com uma dimensão social, ou seja, levantamento do nível de vida da população, mediante uma série de técnicas e recursos, e participação» (2002:76), o que, acrescenta, não existiria no Programa Favela-Bairro. Para Rios, as principais lacunas desse programa de urbanização seriam a ausência de uma efetiva participação popular organizada no processo de planejamento e implementação dos projetos e a pouca ênfase dada aos programas de promoção social dos moradores das comunidades atendidas. Dando continuidade a esse processo de urbanização dos assentamentos informais, são observadas, na primeira década do século XXI, as intervenções realizadas nos chamados complexos de favelas, como Alemão, Manguinhos e Rocinha, esta última objeto de uma proposta pioneira de urbanização em grandes favelas, promovida pelo governo estadual em 2006. Essas grandes intervenções —inseridas no Programa de Aceleração do Crescimento (PAC), promovido pelo governo federal— ocorrem num cenário marcado por dois diferenciais significativos, quando comparadas com outras realizadas no passado recente: a articulação entre as diferentes esferas administrativas (municipal, estadual e federal), 2

Edições Folha Seca, Rio de Janeiro, 2002.

no planejamento e execução da urbanização proposta, e a perspectiva de garantia de segurança aos cidadãos que vivem nas favelas, através da gradual implantação das Unidades de Polícia Pacificadora (UPPs). O Programa Morar Carioca, lançado pela Prefeitura da cidade do Rio de Janeiro em 2010, pretende constituir, nesse sentido, um novo estágio de abordagem das intervenções urbanísticas em assentamentos precários informais, propondo, de acordo com as diretrizes apresentadas pela Secretaria Municipal de Habitação, a incorporação dos conceitos de sustentabilidade ambiental, moradia saudável, bem como a ampliação das condições de acessibilidade. Morar Carioca: um novo estágio de integração dos assentamentos informais à cidade oficial? Em Julho de 2010, a Secretaria Municipal de Habitação da Prefeitura do Rio de Janeiro lançou o Programa Morar Carioca, com o objetivo de urbanizar todas as favelas da cidade até o ano de 2020. Até 2012, seriam investidos 2 bilhões de um total de 8 bilhões de Reais destinados ao Programa, que integra o plano de metas da cidade para a realização das Olimpíadas de 2016. Para viabilizar esse ambicioso programa de ação, a prefeitura firmou uma parceria com o Instituto de Arquitetos do Brasil (IAB-RJ), promovendo um concurso de metodologias de urbanização de favelas, no qual se inscreveram 86 escritórios com equipes multidisciplinares, obrigatoriamente lideradas por arquitetos urbanistas. Em janeiro de 2011, o concurso foi homologado, qualificando 40 escritórios como aptos a conduzir os processos de urbanização e regularização fundiária das favelas cariocas. Parece abrir-se, assim, um novo capítulo nas experiências de urbanização de favelas no Rio de Janeiro que, apesar de, sob certos aspectos, representar a continuidade de um processo em curso, há pelo menos 30 anos, apresenta algumas particularidades inéditas. A primeira particularidade do Morar Carioca se refere à escala de atuação do programa. Com o objetivo de urbanizar todas as favelas cariocas em 10 anos, e com 8 bilhões de Reais de orçamento, o programa expande, de modo significativo, as metas de seu antecessor, o Favela/Bairro. De acordo com o prefeito Eduardo Paes, na ocasião da diplomação das equipes, este programa será “um dos maiores legados dos mega eventos que a cidade irá sediar nos próximos anos”. A implementação de um programa deste porte deverá enfrentar, inevitavelmente, um conjunto significativo de desafios. Inicialmente, há que se considerar as questões referentes à permanência dessas intervenções, que dependem de um investimento contínuo, após a realização dos eventos, e da articulação da Secretaria de Habitação com as demais Secretarias Municipais, outras esferas do poder público e, inclusive, com agentes do setor privado, além —e sobretudo— das entidades de representação comunitária. De acordo com técnicos da Secretaria Municipal de Habitação, outro grande desafio será a coordenação dos 40 escritórios selecionados. Além da comunicação constante entre a SMH e os escritórios, será fundamental a interação entre os próprios escritórios, a fim de que se possa discutir as experiências ao longo

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Sapiens Research Group dos processos de projeto e implementação do programa. Para isso, é prevista a criação de um banco de dados on-line que será alimentado constantemente pelos escritórios e mediado pela Secretaria, capaz hospedar as discussões do Morar Carioca. Além dessas mudanças, de caráter operacional, referentes à escala do programa implementado pela prefeitura, pode-se perceber algumas diferenças no perfil das propostas de intervenção apresentadas para o concurso Morar Carioca, quando comparadas com aquelas selecionadas pelo Programa Favela Bairro, em 1994. Neste último, as intervenções eram restritas à qualificação dos espaços públicos e melhoria de serviços de infra-estrutura nas favelas, além da construção de equipamentos comunitários. Essas intervenções, de modo geral, procuravam alterar o mínimo possível a estrutura espacial da favela, sendo as realocações de moradia propostas somente quando se tratava de reassentar famílias que ocupavam áreas de risco ou para viabilizar melhores condições de acessibilidade. Os projetos eram assim desenvolvidos por um conjunto diversificado de razões. O cenário econômico no país, por ocasião do lançamento do programa Favela/Bairro, em 1995, era significativamente distinto daquele do final da primeira década do século XXI. O plano Real recém lançado dava, então, os primeiros passos no sentido de reduzir os índices inflacionários e promover a estabilização da economia, o que não permitia, no âmbito municipal, o aporte de recursos mais substanciais do que aqueles previstos pelo programa – que contava, ainda, com financiamento externo. Esse quadro restringia a possibilidade de projetos urbanísticos mais ousados, sobretudo no que diz respeito a acessibilidade – a quase totalidade dos projetos desconsiderava a possibilidade de implantação de teleféricos ou elevadores para acessar as comunidades localizadas em áreas de topografia mais acidentada, solução que seria prevista em quase todas as propostas apresentadas no concurso Morar Carioca. Do mesmo modo, contrapondo-se ao número reduzido de unidades de reassentamento previsto nas soluções urbanísticas implementadas pelo programa Favela/Bairro, o concurso Morar Carioca estimulava as equipes participantes a apresentarem propostas que “desadensassem” o tecido urbano das favelas, com a construção de unidades habitacionais multifamiliares verticalizadas em vazios gerados pela retirada de habitações existentes. Há, também, motivações ideológicas, no que diz respeito à essa alteração nas abordagens conceituais dos projetos de urbanização de favelas. Havia, no passado recente, entre os arquitetos urbanistas, quase que um consenso sobre o respeito à permanência do habitat construído pelos moradores, ao longo de anos e com recursos e esforços próprios. Soma-se a isso a perspectiva, fundamentada em teóricos (como Turner, 1977), de que a favela era a resposta possível, diante da ausência de políticas habitacionais adequadas – muito mais uma «solução» do que um «problema». A morfologia irregular da favela traduziria, portanto, as limitações e possibilidades de produção do habitat pela população mais po-

bre, na luta pelo direito à cidade. Essa perspectiva ganhava ainda maior respaldo quando se fazia uma avaliação dos conjuntos habitacionais da época, que frequentemente se encontravam degradados ou abandonados pelas famílias originalmente assentadas, já que localizados em áreas periféricas, sem transporte público e equipamentos comunitários adequados, além de projetados sem participação popular. Dessa forma, seria uma atitude autoritária promover cirurgias urbanas significativas, que colocassem por terra o ambiente construído ao longo de anos pela população local, impondo novas soluções morfológicas. Nesse sentido, demolições eram previstas exclusivamente para viabilizar condições mais adequadas de acessibilidade, além da retirada de famílias que ocupavam áreas de risco. Acrescente-se a este quadro a associação feita muitas vezes pelos moradores entre as ações do poder público nas favelas e as políticas de remoção - temor, na época, não de todo abandonado. Por último, há que destacar que era previsto pelo programa Favela/Bairro um número máximo de famílias a serem reassentadas, no interior das próprias comunidades contempladas. No concurso Morar Carioca, por sua vez, as equipes propuseram intervenções mais ousadas, com significativas reestruturações da malha urbana da favela, seja em termos de forma urbana ou de sua acessibilidade/mobilidade. São propostas aberturas de vias de maior porte, construção de teleféricos e de planos inclinados. Conjuntos habitacionais verticalizados com a liberação de área para construção de espaços de recreação e lazer são apresentados em diferentes versões, com a justificativa de assegurar assim melhores condições de habitabilidade para a população local. Essas novas propostas podem ser consideradas resultado da mudança desses dois contextos, econômicos e conceituais. O volume de recursos previstos no Programa Morar Carioca somente seria possível em um cenário, apontado por indicadores diversos, como de expansão da atividade econômica do país. Por outro lado, contribui, também, para a implementação desse programa, a realização na cidade do Rio de Janeiro de mega eventos internacionais, como a Olimpíadas de 2016 e a Copa do Mundo de 2014, que exigirão especial atenção do poder público, diante da visibilidade expressiva da metrópole carioca no cenário internacional. Não pode ser ignorado, ainda, que essa mudança no processo projetual vai ao encontro, também, das demandas do setor empresarial da construção civil para a ampliação de suas atividades, tendo como respaldo social a geração dos empregos formais para os segmentos menos qualificados da força de trabalho. Ainda no que diz respeito às referências conceituais de projeto, observa-se uma outra percepção do espaço construído da favela, que agora tem reconhecidos seus graves problemas de habitabilidade, ao mesmo tempo que é legitimada sua inserção na cidade. As novas intervenções vão, assim, simultaneamente, propor expressivas cirurgias no tecido da favela, e reconhecer as formas vernáculas de habitar dessas comunidades, tendo por objetivo assegurar melhores

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Sapiens Research Group condições de habitabilidade. Desse modo, são previstas a melhoria das unidades habitacionais existentes, através de investimento e assessoria técnica, pela implementação de soluções que contemplem os problemas de salubridade e estabilidade das edificações. Essa previsão está em consonância com a Lei 11.888, sancionada em dezembro de 2008, que assegura às famílias de baixa renda assistência técnica pública e gratuita para o projeto e a construção de habitação de interesse social. Em termos de projeto de urbanização de favelas, essa iniciativa constitui um avanço, pois reconhece a moradia individual como parte integrante do habitat a ser objeto de intervenção. Outra questão que permeia a grande maioria dos projetos apresentados no concurso Morar Carioca, e que não era considerada tão relevante no Programa Favela/Bairro, diz respeito à sustentabilidade ambiental e às possibilidades de introdução de dispositivos que assegurem redução do consumo de energia, captação de águas pluviais para reuso, manejo seletivo de resíduos sólidos e utilização de componentes construtivos reciclados, para citar alguns exemplos. Esse tema, pertinente em qualquer abordagem que trate do ambiente construído, exige que sejam reconhecidas as peculiaridades da favela carioca, tanto em termos de suas formas urbanas como das práticas cotidianas de seus habitantes. Desse modo, a interlocução com os diversos agentes sociais que atuam na favela constitui um desafio para os projetos que serão desenvolvidos, nessa perspectiva de introdução de elementos de sustentabilidade. Podemos citar um exemplo: a proposição de «tetos verdes» nas moradias —presente em algumas propostas apresentadas no concurso— vai de encontro à apropriação usual das lajes de cobertura como espaços de serviço, convívio e recreação, além de constituírem áreas de possível ampliação vertical das unidades habitacionais. Reconhecendo a dificuldade na adoção imediata de soluções não convencionais, muitas equipes as restringiram aos equipamentos públicos, na expectativa de uma difusão gradual desses elementos. Outro significativo desafio a ser enfrentado está relacionado à participação popular organizada, no desenvolvimento e implementação dos projetos de urbanização a serem realizados. Se, durante o Programa Favela/Bairro, havia explicitamente, em todos os documentos oficiais, a exigência de que fosse garantida a ampla participação comunitária em todas as fases do projeto, diversos fatores impediram que esse objetivo fosse plenamente alcançado. A ausência de metodologias participativas mais adequadas, a exigüidade dos prazos contratuais e a pouca representatividade de diversas associações de moradores, acabaram por transformar essa participação em elemento meramente formal de todo o processo, um instrumento de legitimação dos projetos urbanísticos, desenvolvidos através de consultas de alcance limitado. No Morar Carioca, há a continuidade tanto das exigências, por parte do poder público municipal, como da intenção das equipes em promover a participação comunitária na elaboração dos proje-

tos, o que pode ser observado nos trabalhos apresentados no concurso. Porém, somente a existência de um cenário político efetivamente favorável permitirá que sejam implementadas soluções mais ousadas de inserção dos moradores no processo de planejamento, acompanhamento da execução das obras de urbanização e posterior monitoramento das melhorias implantadas. Dentro desse novo cenário, deve-se observar o impacto gerado pela política de segurança implementada pelo governo do estado, que tem nas Unidades de Polícia Pacificadora seu elemento chave. Conhecido pela sigla UPP, o projeto de pacificação de favelas pretende ser uma nova forma de enfrentar o crime organizado, em que a aproximação entre força policial e comunidades locais, aliada ao fortalecimento de políticas sociais, pode ser capaz de recuperar os territórios ocupados há décadas por traficantes e miliciantes. O projeto entrou em funcionamento em 2008, com a pacificação da Favela Santa Marta e, até junho de 2011, já contempla 18 favelas e 200 mil pessoas. Acredita-se que, ao contrário do que ocorreu em algumas comunidades onde o Favela/Bairro foi desenvolvido (em que a elaboração dos projetos e/ou execução de obras foram comprometidas pela presença ostensiva do narcotráfico), a melhoria das condições de segurança na comunidade poderá contribuir para um alcance de resultados mais satisfatórios. Embora a instalação das UPPs tenha contribuído significativamente para a redução do quadro de violência cotidiana nas favelas ocupadas, há críticas de diferentes setores quanto a alguns aspectos dessa política de segurança, como, por exemplo, os critérios de escolha das favelas a serem atendidas, que teriam privilegiado aquelas localizadas na zona sul e na área central do Rio de Janeiro. Contudo, não há duvidas de que esse quadro de «pacificação» de favelas favorece amplamente a atuação das equipes que desenvolverão projetos de urbanização, seja no que se refere à questão operacional propriamente dita, seja no que se refere às possibilidades de uma autêntica participação comunitária nas diferentes fases de trabalho. Porém, mesmo com as melhorias das questões de segurança pública, que realmente contribuem para a participação popular nos projetos de comunidades faveladas, outras questões continuam ainda sem solução para um diálogo efetivo entre o Poder Público e os diferentes setores dessas comunidades. A primeira delas trata exatamente da diversidade interna das comunidades, que comumente não é representada por associações de moradores ou outras associações locais. A segunda questão diz respeito à necessidade de implementação de processos de planejamento efetivamente participativos, o que pressupõe, por parte das equipes, o desenvolvimento de metodologias apropriadas à essa maior participação popular. Por último, cabe ao poder público reconhecer a validade dessa efetiva participação organizada dos moradores, não como um elemento complicador para o desenvolvimento dos trabalhos, mas como um fator imprescindível para que o programa de urbanização seja bem sucedido. A proposta de ampliação das atividades dos Postos de Orientação Urbanística e Social (POUSOs), presente no edital do Concurso Mo-

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Sapiens Research Group rar Carioca e nos projetos da maioria das equipes premiadas, pretende contribuir para a resolução de outro desafio: promover o cumprimento de uma legislação urbanística adequada às características particulares da favela (ordenando o uso e ocupação do solo) e, também, garantir aos moradores assessoria jurídica e social. O sucesso dessa iniciativa depende de investimentos contínuos em infra-estrutura e em equipes multidisciplinares especializadas, porém, é, sem dúvida, um caminho importante para a construção de uma outra relação Estado/Comunidade Favelada. Comentario de las editoras. En este interesante artículo, los autores discuten los programas de urbanización de favelas desarrollados en las últimas décadas en Rio de Janeiro, con lo cual resaltan el Programa Morar Carioca, que comenzó a implementarse para preparar la ciudad para la Copa Mundo de 2014 y las Olimpiadas de 2016. En la introducción nos remontan a aquellas políticas habitacionales en América Latina en las que se consideraban los asentamientos informales como transitorios y las posteriores, de la década de los sesentas, en las que se propendía por su erradicación como fórmula para contrarrestar los efectos indeseados de la hiperurbanización. Recordemos dos textos, el ya clásico de Valladares y Coelho (La investigación urbana en América Latina) y el de Julián Salas, donde recuerda las consignas de «guerra al rancho» durante la dictadura de Pérez Jiménez (1953-58) en Venezuela y la prohibición de Castelo Branco de pronunciar la palabra favela en documentos de la Secretaría de Estado. En la década de los setentas, evidentemente hubo un cambio en las relaciones entre el estado y la comunidad, y en la forma de interpretar los asentamientos construidos por la gente. Los autores traen a colación el caso exitoso de la urbanización de la favela Brás de Pina y el programa de transformación de favelas en barrios, propuesto por Brizola un par de décadas después. Finalmente, se presentan los principales componentes del programa Favela-Barrio, de la década de los noventa, con sus logros y sus limitaciones, dentro de las que resaltamos la ausencia de una efectiva participación popular en el proceso de planeamiento e implementación de proyectos y el poco énfasis en programas de mejoramiento social de los habitantes. Concluyen con una reflexión sobre los desafíos del programa Morar Carioca, que parte de la consolidación de la favela como un hábitat legítimo dentro de la ciudad y, por tanto, debe ser el objetivo de proyectos urbanísticos y de mejoramiento social. Nosotras aprovechamos para recomendar ojo avizor para que los derechos de las comunidades sean respetados y no resulten los habitantes expulsados, ignorados o escondidos detrás de un muro.

Conclusões e discussão Concretizar as propostas adequadas contidas no Programa Morar Carioca, e materializadas nos projetos apresentados pelas equipes técnicas, é algo que dependerá do que se convencionou chamar de «vontade política» daqueles que estão a frente do poder público. Dependerá, também, da real incorporação dos moradores das comunidades faveladas atendidas pelo programa às diferentes etapas de decisão, implementação e monitoramento dos projetos urbanísticos previstos. Somente assim, será possível afirmar que foi construído um «morar carioca», a integração das favelas ao restante da cidade, através de projetos de urbanização que reconhecem o que é comum e o que é particular em cada favela da cidade do Rio de Janeiro.

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Vol. 1 (2)-2011 / pp: 81-87 / ISSN-e: 2215-9312

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Urbis: Hacia el urbanismo social Towards a Social Urbanism Yuiza Martínez-Rivera (1987-Puerto Rico/México-Universidad de Puerto Rico) yuiza.martinez@gmail.com

Resumen En este artículo se expondrá brevemente la historia del urbanismo: sus comienzos, las propuestas utópicas de Ebenezer Howard y Antonio Sant’Elia, los resultados de la reunión del CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna) y las propuestas posmodernas de activismo urbanista. Tomando en cuenta el recorrido histórico presentado, en el cual la participación de los ciudadanos es nula durante los procesos deliberativos políticos y urbanistas, se presenta una nueva propuesta para la disciplina urbana: el urbanismo social. Utilizo como ejemplos el Modelo de Urbanismo Social de Medellín, Colombia, el presupuesto deliberativo y participación ciudadana de Porto Alegre y el Movimiento Nacional de Reforma Urbana de Brasil. Para contrastar y ejemplificar situaciones muy contrarias a éstas se presentan dos ejemplos actuales de Puerto Rico. El urbanismo social se presenta como un mecanismo democrático y participativo para el proceso de toma de decisiones sobre la ciudad y sus habitantes. Palabras clave: arquitectura, ciudad, democracia participativa, justicia social, procesos políticos, urbanismo social. Recibido: 20-06-2011 → Aceptado: 09-07-2011 Cítese así: Yuiza, M. (2011). Hacia el urbanismo social. En: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 1 (2), pp. 81-87. Abstract This article will briefly expose the history of Urbanism: its beginning, the utopian proposals of Ebenezer Howard and Antonio Sant'Elia, the results of the meeting of the CIAM (International Congress of Modern Architecture) and post-modern proposals of urban activism. Taking into consideration the historical account presented, in which the participation of citizens is non-existent during political deliberative processes and urban planning, a new proposal for urban discipline is presented: Social Urbanism. As examples the Social Urbanism model for the Colombian city of Medellin, the deliberative budget and the citizen participation in Porto Alegre, and the National Movement for Urban Reform in Brazil are presented. To contrast and illustrate the opposite situation, two current examples of Puerto Rico will be used. Social Urbanism is presented as a democratic and participatory mechanism for the process of decisionmaking on the city and its inhabitants. Key words: architecture, city, participatory democracy, political processes, social justice, social urbanism. Introducción El urbanismo es una disciplina que abarca mucho más que la simple solución espacial y estética de una ciudad. Para lograr una intervención urbana exitosa, las consideraciones sociológicas, ecológicas, económicas y políticas son esenciales durante el proceso de formulación e implementa-

ción de dichas intervenciones. Históricamente, ni las víctimas de la rehabilitación urbana ni los aspirantes a una utopía suburbana han estado involucrados o representados durante el proceso de deliberación política que produjo los patrones del desarrollo urbano actual (Dobbis, 2009). Ante esta realidad se propone un urbanismo representativo de la ciudadanía, cuya característica fundamental es la participación activa y decisiva de los ciudadanos. El resultado de esta dinámica inclusiva es un urbanismo social encaminado a erradicar el caos, la violencia y la desigualdad al hacer de los individuos afectados por estos males sociales, protagonistas del cambio y desarrollo urbano de la ciudad. Historia del urbanismo A lo largo de la historia, la ciudad ha mostrado ser un reflejo de la evolución de la sociedad que la habita. En ella se ve plasmado el recorrido histórico de nuestro saber colectivo, impulso tecnológico, artístico e intelectual. De las ciudades griegas emanaron los ideales de belleza y proporción al igual que el desarrollo teórico sobre la arquitectura y el urbanismo. De la misma manera, las propuestas utópicas de los urbanistas y arquitectos modernistas demuestran sus preocupaciones sobre la calidad de vida urbana en pleno desarrollo industrial a finales del siglo XIX y, por lo tanto, el rol y poder de la disciplina dentro de la realidad social y política de la ciudad. El primer gran paso del humano como especie es lo que el arqueólogo Gordon V. Childe (1950) denotó como la Revolución Neolítica. Este es el momento en que los humanos nómadas se transforman por medio de la agricultura en productores sedentarios. Esta nueva economía agrícola, y la nueva realidad de los excedentes de producción del alimento, permitieron la especialización, la división de trabajo y, a su vez, el comercio. Al transcurrir el tiempo, con el crecimiento poblacional e intercambio de bienes, la organización social se fue haciendo cada vez más compleja, lo cual implicó que requiriera una nueva composición urbana y tipología de edificios más variada (Roth, 2008). Este crecimiento poblacional y evolución social dio lugar a un desarrollo orgánico de la ciudad. El urbanismo 1 de estas primeras ciudades se caracteriza por acoplarse a la topografía, clima y orientación solar de su ubicación geográfica. Las edificaciones y sus actividades le daban forma al camino, no a la inversa. Mediante la cooperación de los ciudadanos y la utilización de los materiales y destrezas disponibles, estos primeros asentamientos fueron moldeados para cumplir con la demanda de las estructuras sociales y económicas del momento. Los mismos ciudadanos formaban parte del proceso de desarrollo de la ciudad; era uno «de abajo hacia arriba» (bottom-up), no de manera centralizada y de producción en masa, como se observará en los desarrollos urbanos de las épocas siguientes. (Dobbis, 2009).

1 Como las que se observan en el Mediterráneo: Grecia o Turquía, en el Medio Oriente o en el Norte de África.

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Sapiens Research Group Las diversas evoluciones de las culturas y sociedades llevaron a respuestas correspondientes a su condición geográfica, económica y poblacional. 2 Muchas ciudades fueron desarrollándose con un plano ortogonal, cono3 cido también como Plano Hipodámico . Este acercamiento hacia el planeamiento de la ciudad es tan temprano como las primeras ciudades egipcias en el III milenio A.C. Éste se caracteriza por organizar a la ciudad mediante calles en ángulo recto, que crean cuadras rectangulares. En el siglo V A.C. la retícula ortogonal se convierte en norma para la planificación de la ciudad griega. Siguiendo la tradición clásica y helenística, los romanos adoptan y propagan estas ideas urbanísticas a través del crecimiento del Imperio Romano. Esta tradición florece nuevamente durante el Renacimiento y la época barroca en Europa. Las ciudades europeas fueron creciendo en complejidad y en población, pero es durante la Revolución Industrial, con las grandes migraciones del campo a la ciudad, que el crecimiento ocurre exponencialmente. La reubicación de grandes segmentos de la población que se había iniciado durante el siglo XVIII, primero en Inglaterra y después en toda Europa, se aceleró a principios del siglo XIX. Las ciudades antiguas, como Londres, crecieron exorbitantemente. De tener una población inferior al millón de habitantes en el 1800, alcanzó a aproximadamente 4,3 millones hacia el 1900 (Roth, 2008). En Estados Unidos, este crecimiento urbano acelerado no fue limitado ni dirigido por un plan urbanista, ya que el pensamiento de laissez faire capitalista dominaba el mundo de los negocios y la política (Roth, 2008). Por otro lado, en ciertos lugares de Europa, donde un cierto grado de control gubernamental y político era más habitual, se dieron algunos pasos para encaminar el desarrollo de la ciudad, como lo ejemplifica la renovación urbana de París a cargo del Barón Georges-Eugène Haussman. París, de tener medio millón de habitantes en el 1800, llegó a albergar 2,5 millones en 1900. A finales del siglo XIX, las condiciones de salud e higiene eran deplorables: anualmente había una epidemia de cólera, ya que el agua consumida era altamente contaminada. También, las calles estrechas medievales eran bloqueadas constantemente con barricadas, durante las revueltas frecuentes que estremecían a la ciudad (Roth, 2008). Ante este panorama, el emperador Napoleón III encomienda al Prefecto del departamento del Sena, el Barón Haussmann para «modernizar» a la ciudad capital. El plan presentaba una renovación completa: proyectaba la construcción de calles, bulevares, parques, alcantarillados y monumentos públicos. También se crearon rígidas regulaciones para las fachadas, alturas de los edificios y futuras construcciones. Mediante la apertura de calles a través del corazón del entramado medieval se adaptaría a la ciudad para los nuevos medios de transporte como el tren, al igual que impondría un orden, símbolo del poder del imperio de Napoleón III. Los amplios bulevares y avenidas rectilíneas, en donde las tropas tendrían el espacio necesario para maniobrar con facilidad y emplear la artillería, imposibilitarían la resistencia de nuevas insurrecciones ante el poder del empera4 dor (Roth, 2008). Además de servir su propósito militar, este planeamiento quirúrgico mejoró la condición de París en cuanto a salud, seguridad, el flujo del tráfico, la calidad del agua y el tratamiento de aguas negras. La intervención que se logró en dos décadas, transformó a París de ciudad medieval a ser la ciudad más moderna de su época (Dobbis, 2009). 2 Las ciudades fundadas por los europeos durante la época neocolonial del siglo XIX, como Nueva Delhi. Varias ciudades de Mesopotamia, como Babilonia. Los planes de ampliación o ensanches del siglo XIX, de ciudades como Barcelona y Madrid. 3 Por mucho tiempo se le atribuyó ese estilo de planeamiento urbano al arquitecto griego Hipódamo de Mileto. otorgándole el nombre del plano Hipodámico. 4 A pesar de esto ocurrió un levantamiento en Paris en el 1870. (Roth, 2008)

Tal vez el aporte más valioso de estas ciudades industrializadas fue las reacciones y propuestas ante sus mayores defectos (Mumford, 1961). A principios del siglo XX, el urbanista Ebenezer Howard ofrece con Garden Cites of To-morrow, una alternativa a estas ciudades sobrepobladas y antihigiénicas en pleno auge industrial. Esta ciudad alterna se caracteriza por encontrar el balance entre lo rural y lo urbano, la integración de la naturaleza al mundo construido. Se aleja de la vida acelerada y deshumanizante que parecía ofrecer la industria y propone orden y belleza dentro de unas ciudades radiales, ambientalmente sustentables y socialmente igualitarias. El proyecto urbano de Howard tiene como prioridad atender las necesidades de la mayoría de los habitantes y no solamente las de un grupo reducido (Pinder, 1970). En el 1912, el arquitecto italiano Antonio Sant’Elia responde al mismo problema con una solución muy distinta, la cual no proponía un retorno hacia la naturaleza, sino que abriría el paso al nuevo mundo mecánico que se perfilaba. La Città Nuova, según propuesta, contaba con altos edificios, torres, estaciones eléctricas y sistemas interconectados de transporte. La monumentalidad de la propuesta está inspirada por las nuevas tecnologías y procesos industriales, lo cual llevó a estos descubrimientos a grandes escalas urbanísticas. El urbanismo del siglo XX se definió en gran medida en 1933 durante la reunión del CIAM (Congreso internacional de Arquitectura Moderna). El propósito de la misma era la conceptualización de La Ciudad Funcional. El resultado de esta reunión fue la publicación de las Constataciones (observaciones) de un grupo de 93 arquitectos, que apoyaban sus observaciones en el análisis de 33 ciudades europeas. Éstas fueron la base para el manifiesto urbanista La Carta de Atenas, publicada en el 1943 por el arquitecto Le Corbusier. Este arquitecto, miembro fundador del CIAM, afirmó que mediante el congreso se plantearía una solución para los problemas espaciales y sociales de las ciudades. Las observaciones y resoluciones del congreso funcionarían como la autoridad benevolente en el desarrollo de las nuevas ciudades modernas que necesitaba la sociedad (Mumford, 2000). Según Le Corbusier, esta propuesta urbanista, aunque autoritaria, no sería una simple imposición, sino que incluiría la participación masiva de los ciudadanos mediante una «pirámide de jerarquías naturales» (Fishman, 1995:53). Idealmente, visualizaba la situación en la cual los intereses de las organizaciones de base coincidan con las de la elite poderosa. Le Corbusier aspiraba a sintetizar con su visión urbana los intereses de los individuos al igual que el del colectivo (Pinder, 1970). De acuerdo con esta concepción, la arquitectura y el urbanismo conllevarían una labor social y vanguardista en la creación de las urbes del nuevo siglo. 5 La postura modernista en la cual se basaron las propuestas del CIAM buscaba una revolución democrática con sus diseños, lo cual encontraba paralelo en los movimientos sociales del momento, que luchaban por elevar los estándares de vida de la clase trabajadora. Mediante la arquitectura y la reconfiguración de las ciudades se lograrían los cambios sociales necesarios: se mejoraría la calidad de vida al segregar las funciones de la ciudad (habitación, circulación, trabajo y recreación), se introduciría la luz y aire a las habitaciones y espacios de trabajo, y los espacios verdes e instituciones culturales estarían al alcance de toda la población (Dobbis, 2009). La Carta de Atenas tomó los análisis y observaciones logradas en la reunión del CIAM en el 1933 para proponer la nueva ciudad del siglo XX, que se convertiría en una gran influencia para la reconstrucción de las ciudades europeas después de la Segunda Guerra Mundial (Curtis, 1986).

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También llamada funcionalista, racionalista, utilitaria, o tecnológica (Dobbis, 2009).

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Sapiens Research Group Claro ejemplo de una ciudad modernista es Brasilia, la capital de Brasil, construida durante los años 1956 al 1960, cuyo diseño urbano fue de Lucio Costa. En Brasilia, la unidad básica de residencias, superquadra, son bloques de apartamentos, todos iguales: misma fachada, altura y facilidades, con el fin de impedir la estratificación social (Holston, 1989). Con impresionantes edificios escultóricos, diseñados en su mayoría por el arquitecto Oscar Niemeyer, amplios espacios verdes y monumentales vías de transporte se concretiza en forma urbana el símbolo de un Brasil moderno e industrializado. A pesar de tener una intensión de transformación social mediante la gestión urbana, ninguna de las tradiciones de diseño en los últimos 150 años comenzó con la idea de incluir a los ciudadanos en el proceso de diseño y toma de decisiones (Dobbis, 2009). Es en la década del 1950 y 1960, con los movimientos de derechos civiles que revolucionaron el siglo, cuando primero se concretiza el activismo comunitario y urbanista. Escritos como el de Henri Lefebvre, The Right to the City y The Urban Revolution en 1968 y 1970 respectivamente, y el de Jane Jacobs, The Death and Life of the Great American Cities en 1961 fueron semilla del surgimiento del activismo social sobre la ciudad. El escrito de Jane Jacobs es considerado uno de los más influyentes en el planeamiento urbano del siglo XX. La activista y escritora presenta al urbanismo modernista como destructor principal de las comunidades de los centros urbanos. Adjudica como influencia de prácticamente todas las ciudades modernas a la propuesta utópica de Ebenezer Howard. Jacobs considera que dentro de esta utopía, el derecho a tener «planes» es único de los planificadores en el poder. La ciudad y su planificación urbana son vistas como algo estático y controlado, en la cual todo lo necesario debe ser anticipado. Se rechaza el intercambio de ideas, las innovaciones comerciales y las transformaciones dinámicas sociales que ocurren en el aparente caos de la ciudad. La urbe se simplifica, se divide en compartimentos racionales y se espera la total pasividad de sus residentes. Jacobs critica el llamado urbanismo «racional» de las décadas de 1950 y 1960 y específicamente las posturas de Le Corbusier, ya que rechazaban la complejidad y aparente desorden que caracteriza a las comunidades humanas. Los modernistas, utilizando un razonamiento deductivo, justificaban sus violentas gestiones como la separación de usos y las renovaciones urbanas. Medidas que, según Jacobs, destruyen comunidades y sus economías particulares al crear espacios urbanos no naturales y desolados (2003). A su vez, Henri Lefebvre critica los procesos urbanos que ocurrían en su época. Lefebvre argumentaba que la ciudad debía estar compuesta por espacios de posibilidad y oportunidad en los cuales, a través de un proceso de retroalimentación, transformen a los ciudadanos y su entorno. El Derecho a la Ciudad, presentado en su escrito homónimo, es un colectivo que otorga un valor social al espacio y se prioriza sobre su posible valor monetario, ya que éste limita el acceso a algunos sectores de la población. La aplicación de este derecho colectivo sugiere la habilidad incuestionable de los individuos a organizarse para retar al estado y el interés capitalista sobre el desarrollo de las ciudades (Lefebvre, 2003). El sociólogo urbano David Harvey (2008) redefinió este derecho como algo más que la libertad del individuo a los recursos urbanos de una ciudad, sino como el derecho a transformarse uno mismo a través de la transformación de la ciudad. Éste es un derecho colectivo, ya que transformar la ciudad depende del ejercicio del poder y voluntad del colectivo de ciudadanos para reevaluar el proceso de urbanización.

A través de estos escritos, el discurso de la ciudad es reformulado para presentar otra idea de entorno humano, uno que está sintonizado al espíritu de sus habitantes y que responde a los cambios sociales, intelectuales y políticos de sus ciudadanos. Ahora parecía plantearse una nueva manera de lograr un urbanismo que transforma realmente la ciudad y se enfocaba en erradicar sus males sociales, ya que incluye la participación de los individuos que los sufren. La visión y desarrollo de la ciudad ya no está en manos de unos pocos, de los expertos bienintencionados o agentes con intereses ajenos, sino en el colectivo y su poder organizativo ante las decisiones del gobierno. El urbanismo se convertiría: democrático en su proceso de diseño y su resultado en un referente del estado y aspiraciones de la sociedad humana. Urbanismo social hoy El término «urbanismo social» ha sido utilizado en el discurso político del trabajo de la municipalidad de Medellín para referirse a las iniciativas gubernamentales y comunitarias, con el fin de mejorar los espacios con los mayores índices de criminalidad de la ciudad. Medellín se presenta al mundo con un modelo pionero de urbanismo, el cual ha generado gran debate por sus efectos fructíferos en las comunidades más marginadas. Con este plan urbanista, durante 2003-2007, el alcalde Sergio Fajardo logró la construcción de múltiples parques, bibliotecas, centros de emprendimiento y centros de salud con la participación de distintas organizaciones comunitarias y de iniciativas de integración social, económica y política. El narcoterrorismo y la violencia que tanto denigró a Medellín a finales del siglo XX, ahora es combatido con la educación, la participación comunitaria y un urbanismo humanitario. Medellín comienza el nuevo siglo como un modelo mundial de planeamiento urbano social. El Modelo 6 de Medellín 2004-2007 enumera sus metas: planear para no improvisar, construir parques, bibliotecas y equipamientos educativos, crear proyectos urbanos integrales, implementar un plan de paseos y calles emblemáticas y la construcción de vivienda social. Los Planes Urbanos Integrales (PUI) fueron dirigidos y empleados en las poblaciones más afectadas por la pobreza, criminalidad y la marginalización. Por medio de éstos se planifica la transformación sostenible y eficiente de las comunidades a través de sus aspectos físicos, sociales y económicos. Al tener una participación activa en el proceso de diseño y ejecución de las iniciativas, las comunidades crearon un sentido de pertenencia con las nuevas edificaciones e intervenciones urbanas. Se minimizaron los conflictos durante el proceso y la comunidad desarrolló un sentimiento de protección con su nuevo entorno, lo cual los motivó a mejorar las condiciones de vida de la comunidad. Proyectos como el «Metro cable» han mejorado la calidad de vida de los habitantes, quienes previo a la construcción de este medio de transporte se demoraban hasta dos horas para llegar a su destino. Con esta intervención del gobierno, el trayecto tarda 10 minutos en la comodidad de los teleféricos. El Puente de la Paz, proyecto de poca inversión económica, ha rendido uno de los frutos más emblemáticos del modelo. Por medio del mismo se logró un acuerdo de paz entre pandillas contrincantes al ver sus comunidades unidas, literalmente, por un puente. Este proceso, tomado en contexto con otras variables nacionales e internacionales, ha contribuido a la reducción de la

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Según presentado en http://urbanismosocialmedellin.universia.net.co/modelo_medellin.jsp?m=2&s=200

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violencia según las cifras oficiales . Se compara el año con mayor tasa de asesinatos en los últimos 20 años, 1991, con 6349 muertes, y 2006, con 696. Sin embargo, la ciudad ha visto un aumento preocupante en este mismo factor en los años siguientes, 771 en 2007, 1045 en 2008, y la cifra más alta de los últimos 7 años en 2009, con 2189 asesinatos. Ante este aumento, organizaciones de derechos humanos dudan que estas cifras oficiales reflejen la realidad violenta de Medellín, aunque reconocen las mejoras que han logrado las gestiones urbanas. Muchos consideran difícil ser tan optimistas sobre los logros del proyecto, debido al poder territorial que han logrado los grupos paramilitares, generalmente aliados con el narcotráfico y con la tolerancia cómplice de los intereses públicos y privados. También los sectores más conservadores critican la inversión del gobierno en estos proyectos urbanos y educativos, en vez de enfocarse en el aumento de la fuerza militar para contener la violencia que tanto 8 estrangula a la municipalidad . Brasil también ha tenido grandes aportes a esta nueva visión inclusiva del urbanismo y la participación de los ciudadanos. En 1989, ante la situación económica difícil del municipio de Porto Alegre, el alcalde Olívio Dutra del Partido de Trabajadores tomó la decisión de implementar las políticas de participación de su partido en las decisiones del presupuesto del municipio. Las decisiones sobre el presupuesto de la ciudad serían transparentes y contarían con la participación de la ciudadanía al tener como prioridad las comunidades más necesitadas. Actualmente, miles de personas participan activamente durante el proceso mediante asambleas, debates y consultas. Los participantes conjuntamente definen las prioridades, obras y acciones que emprenderá el gobierno cada año. Los ciudadanos controlan directamente aspectos de la ciudad como el transporte, vivienda social, educación y hasta la remoción de escombros. Esta implementación de democracia directa creó y fortaleció la participación y deliberación de las comunidades en los procesos políticos (Querrien, 2005). El resultado de esta gestión innovadora ha sido un creciente nivel de conciencia política de los ciudadanos, que se ven informados y en control del porvenir de su entorno. Además, este proceso participativo ha sido elemento fundamental para eliminar la burocracia y la corrupción que tanto separa a la sociedad civil de los procesos políticos, lo cual los motiva a ejercer realmente sus derechos como ciudadanos. El modelo de presupuesto participativo de Porto Alegre ha sido emblemático para otras ciudades en América Latina y Europa, que han utilizado esta manera de participación ciudadana al adaptarla a su contexto y tradición democrática. Solo en Brasil, por lo menos 70 municipios han puesto en práctica el presupuesto participativo basado en la experiencia de Porto Alegre (Pont, 1998). Países como Francia, Italia, Alemania, República Dominicana, Canadá han im9 plementado este sistema en sus municipalidades . En 2009, la comunidad th 49 Ward de Chicago se convirtió en la primera ciudad de Estados Unidos en implementar este sistema. En Brasil, las polémicas urbanas comenzaron desde la década del 1960, cuando sectores progresistas de la población exigían reformas estructurales. En 1963 se lograron las primeras leyes urbanas, pero debido a un golpe de estado militar no se pudieron implementar sino hasta 1984. Es en esta década cuando se empiezan a ver reformas urbanas, y la formación de movimientos hacia una nueva ética social. En 1985 se crea el Movimiento Nacional de Reforma Urbana 7

Cifras tomadas de: http://www.personeriamedellin.gov.co/documentos/finish/62informes/458-presentacion-al-consejo-de-seguridad-seguridad-en-medellin-y-derechoshumanos.html 8 http://www.barcelonametropolis.cat/es/page.asp?id=21&ui=331&prevNode=35&tagId=%C1n gela%20S%E1nchez 9 http://www.tni.org/briefing/participatory-budgets-europe

(MNRU), el cual estaba conformado por miembros de organizaciones heterogéneas que coincidían en la necesidad de cambiar la relación del ciudadano con su ciudad. Como base planteaban que la ciudad es de todos y luchaban contra la desigualdad espacial dentro de la ciudad, la cual crea una ciudad dual: la ciudad de los ricos y la de los pobres. En 1986, el movimiento definió a la reforma urbana como una que no ve a la ciudad con un fin lucrativo. A su vez, se conformó el Foro Nacional de Reforma Urbana (FNRU), que periódicamente organiza reuniones nacionales y trabajos en equipo para evaluar el proceso de reforma y para analizar las políticas planteadas, con el fin de enfocarse en el debate del principio de derecho a la ciudad y en asegurar que todos los derechos planteados se lleven a cabo (Saulé y Uzzo, 2010). Los derechos por los cuales aboga este movimiento son dos: el derecho a la ciudad y la ciudadanía, al ser entendidos como la participación de los individuos en los procesos políticos deliberativos para determinar su porvenir. Esto incluye el derecho a la tierra, vivienda, buena condición ambiental, salud, educación, transporte público, alimentación, actividades de recreación y trabajo. También se defiende el respeto de toda cultura, etnia, preferencia sexual y el derecho a disfrutar los espacios culturales sin ningún tipo de discriminación de género, etnia, lenguaje o creencias. La ciudad debe ser dirigida de manera democrática en su planeación urbana y las operaciones de gobierno deben estar dentro de los parámetros de la justicia social, siempre con el fin de crear condiciones ambientalmente sustentables (Saulé y Uzzo, 2010). Mientras tanto, en Puerto Rico, un territorio colonial de los Estados Unidos, la administración actual atenta contra el bienestar de comunidades marginadas al dejar sin efecto las leyes que las protegen. La Ley para el 10 Desarrollo integral de las Comunidades Especiales de Puerto Rico , aprobada bajo la administración de la gobernadora Sila M. Calderón, en 2001, creó una estructura y asignó fondos para empoderar a las comunidades pobres y mejorar su calidad de vida. La Ley de Comunidades Especiales es vista así por sus beneficiarios, pero un sector de la población la ve como una medida de protección ante el desarrollo urbanista guiado plenamente por intereses económicos. Sin embargo, también existe la postura de considerarla como un obstáculo para el desarrollo económico y turístico de la isla. En la exposición de motivos de la Ley de Comunidades de Puerto Rico se ofrecen estadísticas alarmantes sobre el cuadro económico de los residentes. Entre éstas, según el censo de 1990, el 58% vive bajo el nivel de pobreza. La ley define a una «comunidad especial» como una con un alto porcentaje de analfabetismo y deserción escolar, alto porcentaje de personas bajo el nivel de pobreza, alta tasa de desempleo, núcleos familiares donde predomina un sólo jefe de familia como único sustento, largo historial de problemas ambientales y deficiencia en la provisión de servicios básicos. El programa identificó a unas 786 comunidades, que representan aproximadamente un millón de habitantes. Para mayor protección de las comunidades especiales se enmendó la ley original por la 11 Ley Número 232 del 2004 , que dispone que para que el municipio expropie terrenos y viviendas ubicadas dentro de una comunidad especial, se requiere una resolución conjunta de la Legislatura de Puerto Rico. Esto incluye una consulta a la comunidad afectada. Con el cambio de gobierno a uno neoliberal, esta ley se encuentra bajo ataque. La administración 12 estatal actual, con la creación de nuevas leyes , limita la participación de 10

Ley Núm. 1 de 2001 de Puerto Rico: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/secret/capital/11anexos.pdf Ley Núm 232 de 2004 http://www.lexjuris.com/lexlex/leyes2004/lexl2004232.htm 12 : Ley Núm 157 de 2009 http://www.lexjuris.com/lexlex/Leyes2009/lexl2009157.htm 11

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Sapiens Research Group las comunidades en los procesos de expropiaciones forzosas mediante la eliminación de vistas públicas y las consultas comunitarias. 13

En Puerto Rico, algunas comunidades del municipio de Guaynabo , designadas anteriormente como «especiales», ahora enfrentan un futuro incierto, ya que después de un largo pleito legal que falló a favor del municipio, no serán protegidas ni beneficiadas por la Ley de las Comunidades Especiales. Esta resolución creó un precedente legal para expropiar otras comunidades pobres de Puerto Rico localizadas en zonas de alto valor turístico, comercial o de desarrollo. La comunidad de Vietnam es claro ejemplo de estas intenciones, ya que se encuentra localizada frente a la Bahía de San Juan, la única costa del municipio, lo que la hace una 14 codiciada área apta para el desarrollo de viviendas de lujo . Otra evidencia de la impotencia política y urbana de los ciudadanos es la imposición de la construcción de un gasoducto de gas natural en el lado oeste de la isla, que pretende recorrer la isla de norte a sur y afectar con su paso sistemas de cavernas, ríos, humedales y estuarios, al igual que pondría en peligro a todas las comunidades circundantes y los viajeros de las tres 15 carreteras principales de la isla . La construcción de esta llamada «Vía Verde» ha sido objetada por residentes de todas partes de la isla y ha 16 ocasionado la organización de diversos comités comunitarios en contra de su construcción. Se han realizado multiplicidad de actividades con el apoyo y asistencia de miles de personas: marchas, piquetes, foros, conciertos, campamentos, entre otras actividades. Los reclamos ante esta imposición del gobierno han sido escuchados en el congreso de los Estados Unidos en la voz del congresista puertorriqueño Luis Gutiérrez, que representa a la ciudad de Chicago. A pesar de las movilizaciones y activismo de los ciudadanos, los planes de construcción siguen en pie. La lucha de estas comunidades continúa acompañada por diversas organizaciones y miles de ciudadanos en general. Dentro del modelo político de la isla, el de la democracia representativa, la participación de los ciudadanos está limitada básicamente a las elecciones que se hacen cada 4 años. La mayoría de los barrios pobres en Puerto Rico, que se han caracterizado históricamente por su falta de acceso al poder y a las estructuras de tomas de decisiones (Fuller, 2008) se encuentran en peligro, ya que el gobierno en turno ha priorizado en su discurso los grandes desarrollos urbanos que gentrifican y subrayan más la diferencia entre las clases sociales. Conclusiones y discusión En este artículo he presentado cuatro ejemplos de prácticas urbanistas actuales: Medellín en Colombia, el Presupuesto Participativo de Porto Alegre, el Movimiento de Reforma Urbana en Brasil y, en contraste con éstos, las prácticas urbanistas de la administración gubernamental actual de Puerto Rico. En ese sentido, encuentro contradictorio plantear una reforma urbana que tenga como principio la justicia social, declarada desde lo alto de un pedestal y alejada de la realidad que se pretenden impactar. La democracia que profesan Le Corbusier y las de Ebenezer Howard, con sus diseños y su autoridad benevolente no caben dentro del 13

Las comunidades de Vietnam, Corea, Camarones, Jerusalén, Sabana y Los Filtros. Mientras escribo, el municipio de San Juan toma unas medidas sospechosas, como la eliminación de servicios básicos a la comunidad La Perla, cuyo origen data del año 1670. La Perla goza de una localización envidiable en la zona histórica del Viejo San Juan. Sus servicios de electricidad fueron restaurados ante el reclamo y la indignación de los ciudadanos de Puerto Rico. 15 Documento científico sobre el gasoducto. 16 Comité Toabajeños en contra del gasoducto, Comité Utuadeños en contra del gasoducto, Comité amplio en contra del gasoducto, Comité Amplio de Arecibo en contra del gasoducto. 14

urbanismo social. Las intenciones de éstos de lograr una democracia y equidad entre los hombres eran alcanzadas por medio de la homogeneidad y un orden incuestionable de las formas urbanas, no por el ejercicio de los mismos derechos de los ciudadanos. El urbanismo social no es una propuesta anti-intelectual y populista, sino el resultado de esfuerzos interdisciplinarios y multisectoriales. El proceso de desarrollo de una ciudad dentro del urbanismo social cuenta con la labor de economistas, sociólogos, trabajadores sociales, ecologistas y la participación activa y decisiva de los ciudadanos. Es en esta comunión de saberes, preocupaciones y propuestas donde la justicia social y equidad pueden ser posibles. Espacios como el Foro Nacional de Reforma Urbana en Brasil mantiene esta definición en evolución, ya que el término «urbanismo social» no debe ser uno estático sino una respuesta permanente a las condiciones sociales y urbanas del momento. Debe, también, apostar a la diversidad de soluciones y no a planeamientos monolíticos ni recetas homogeneizadoras, que coartan la particularidad y potencial de cada ciudad. El urbanismo social será enriquecido por las numerosas soluciones que respondan a las distintas culturas y por los diversos procedimientos técnicos que proveen oportunidades de explorar y aprender de distintas experiencias dentro de un mismo proceso evolutivo. Los diversos modelos mencionados han demostrado ser efectivos al contar con la participación inclusiva que resulta indispensable para lograr el urbanismo social. Las comunidades impactadas, al sentirse parte del proceso, hacen del nuevo entorno el suyo, con lo cual rehabilitan tanto el espacio como el espíritu de la gente. La brecha entre el gobierno y los ciudadanos, la ciudad y sus habitantes se reducirá al transformarse esta relación en una simbiosis evolutiva, donde se empujen mutuamente para mejorar. Poco a poco, estos resultados positivos, que han tenido las iniciativas de los gobiernos y comunidades de los países mencionados, inspirarán a otras comunidades oprimidas a organizarse e informarse al tener una teoría que les ayude a construir sus propios mecanismos de lucha. Esto no sería un proceso encabezado solo por expertos que plantean conocer los problemas y soluciones de una localidad, sino un intercambio dinámico de información, opiniones y propuestas que resultarán en un proyecto realmente social. La democracia participativa permite este aporte. Críticos de la participación democrática lo plantean como un proceso de decisión no efectivo y tardado, mientras que la democracia representativa hace posible la rapidez y efectividad en la toma de decisiones. La transformación de la ciudad de Porto Alegre, de padecer una crisis económica a ser una de las ciudades con mejor calidad de vida de Brasil, presenta una clara refutación a esta postura. Sin embargo, para transformar una ciudad, se necesita mucho más que una mejoría física de la misma. No se puede esperar un cambio radical inmediato en la vida de los habitantes con meramente una gestión urbana y, más aún, si es una impuesta. Por esta razón, el urbanismo social debe ser acompañado de reformas educativas, laborales, económicas y sociales dirigidas hacia la justicia social. No se puede esperar que, con la construcción de edificios y mejoras a la infraestructura de la ciudad, se pueda lograr inmediatamente la erradicación de la pobreza y la desigualdad, y afectar drásticamente la tasa de violencia u otros factores tan arraigados en nuestra realidad. El verdadero ejercicio de los derechos de los ciudadanos, su organización y voz unísona ante los atropellos del gobierno son necesarios para la gestación de un proceso transformador hacia una nueva visión de la relación

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Sapiens Research Group del ciudadano y el gobierno. Los espacios de discusión, la accesibilidad de la información a todos los sectores de la ciudadanía y la implementación de procesos democráticos participativos son imprescindibles en la transformación del desarrollo urbano, social, político y económico. Modelos como el del Movimiento Nacional de Reforma Urbana, el presupuesto participativo de Porto Alegre, o el Modelo de Urbanismo Social de Medellín podrían ser utilizados como guía para reformar las estructuras políticas de otras ciudades, a fin de transformarlas en unas que protejan y empoderen a los ciudadanos, especialmente a los sectores marginados de la sociedad. La participación de las comunidades, el proceso de educación, información, debate, es lo que permite ver otra realidad, una donde los habitantes son escuchados y son parte fundamental del resultado final. El urbanismo social se basa en la intención de éstos al ser un claro referente de sus valores, tensiones y anhelos. A través de éste, la ciudad se transforma en una justa, diversa e inclusiva. Comentario de las editoras. El nuevo urbanismo social es presentado por Yuiza Martínez como un modelo deseable de desarrollo urbano, en el cual los ciudadanos participan activamente en la asignación del presupuesto destinado para financiar proyectos de desarrollo y renovación urbana y son considerados últimos y los más importantes beneficiarios de estos proyectos. En otras palabras, el objetivo final de estos proyectos, como se presentan, es mejorar las condiciones de vida de las aéreas donde dichos modelos se desarrollan. Los modelos de Medellín y Porto Alegre se presentan como ejemplos de la corriente del nuevo urbanismo social. Sin lugar a dudas, la corriente del nuevo urbanismo social reconoce la importancia de los ciudadanos o habitantes en los proyectos de desarrollo urbano, como agentes activos dentro del proceso y como los más importantes beneficiarios de dichos proyectos. En este sentido, el artículo reivindica el «derecho a la ciudad» de todos sus «moradores». Este derecho, según Henry Lefebvre, puede ser entendido como el derecho que tienen todos los ciudadanos a participar de las decisiones y proyectos que los afectan en los espacios que habitan y, en este sentido, de «apropiarse» de dichos espacios. Los casos descritos por la autora en Medellín y PortoAlegre parecieran ejemplificar experiencias exitosas acerca de cómo proyectos de desarrollo urbano se ejecutan a través de procesos inclusivos de la voz y necesidades especificas de los ciudadanos, lo que puede ser también entendido como un actual ejercicio del derecho de apropiación. Sin embargo, el artículo plantea varias preguntas que pueden ser el objeto de posteriores desarrollos: ¿cuáles son las condiciones para el éxito de estos proyectos?, ¿cómo garantizar la participación de la mayoría de los ciudadanos y no de unos grupos de poder específicos en proyectos específicos tales como presupuestos participativos?, ¿cómo vincular a los gobiernos locales y nacionales en dichos procesos? Videos, páginas relacionadas: (Site) Presupuesto Participativo en Inglaterra http://www.participatorybudgeting.org.uk (Documental) People power 1/4 http://www.youtube.com/watch?v=Evq6b2fSTBg (video reseña) Encuentro: La transformación de Medellín: Urbanismo social http://www.youtube.com/watch?v=yblA2Xqd9qc (video) Marcha Contra el Gasoducto 1 de mayo 2011 Adjuntas PR Frente Amplio Contra el Gasoducto. http://www.youtube.com/watch?v=egr__lA7btw

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Urbis: La ciudad contemporánea, ¿una polis sin política? The contemporary city: a polis without politics? Etienne Helmer (1975-Francia Universidad de Puerto Rico) etiennehelmer@hotmail.fr

Resumen Mientras autores clásicos definen la ciudad como espacio de universalización de los individuos y de su acceso a una dimensión política, la extensión de la ciudad contemporánea en zonas separadas por criterios de desigualdad económica y social obstaculiza tal meta, por falta de la mezcla y del diálogo con la alteridad necesaria para elaborar un mundo común. Cabe preguntarse entonces si las nuevas formas de espacios públicos, como parecen ser los malls o centros comerciales, pueden cumplir tal función y cuáles son sus consecuencias sobre la estructura urbana en términos sociales, económicos y políticos. Palabras clave: ciudad, espacio, mall, política, público. Recibido: 07-06-2011 → Aceptado: 29-06-2011 Cítese así: Etienne, H. (2011). La ciudad contemporánea, ¿una polis sin política? En: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 1 (2), pp. 88-91. Agradecimientos: a la Dra. Anayra Santory, directora del Departamento de Filosofía de la Universidad de Puerto Rico, por posibilitar este articulo, y a Armando Guernica, por su ayuda en la revisión

Abstract According to the ancient philosophers, the city is a space the function of which consists in universalizing and politicizing the individuals. On the contrary, contemporary cities seem to fail to reach these aims, as they are undermined by social and economic gaps and split into highly differentiated and separated neighborhoods. They lack the social intertwining and the experience of otherness which are required for the elaboration of a truly common world. Can then the so-called new forms of public spaces, like the malls, fill this function today, and what are their social, economic and political consequences on the urban structure? Key words: city, mall, politics, public, space. Introducción Desde la antigüedad, hasta la primera mitad del siglo XIX, el rasgo específico de la ciudad en comparación con otras áreas de vivienda ha consistido en su dimensión política. No solo como espacio donde se ubican los edificios administrativos del poder centralizado, sino también como lugar en donde se elaboran propuestas o ideas nuevas, que resultan de las interacciones sociales pacíficas o violentas; en donde ocurren los procesos de deliberación en debates públicos, aun informales, que dan lugar a esas ideas; donde están las instituciones que finalmente toman las decisiones para el presente y el futuro común y las publican. Desde la antigüedad, el aspecto material y arquitectónico de la ciudad fue estrechamente vincu-

lado con esa función: definida por un centro económico y administrativo y por un límite material visible (paredes, murallas, fortificaciones), la ciudad podía ser concebida mentalmente como una totalidad espacial, en donde las varias categorías de residentes, a pesar de sus diferencias sociales y económicas, tenían algo en común, por lo menos la necesidad de pensar su futuro al tomar en consideración su interacción con las otras categorías de la población. La presencia de plazas para reunirse o expresarse, de calles bastante largas para demostrar, de cafés para reunirse, de paredes disponibles para mensajes políticos (desde el código legislativo de Hammurabi, ubicado en un templo público, hasta los letreros políticos actuales) forman la parte material de la dimensión de la ciudad sobre la cual descansa su dimensión simbólica. Ambos aspectos van juntos, cada uno impactando el otro, aun cuando no sea por planificación intencional. En este respecto, la ciudad podía ser definida como polis, es decir, como la expresión sensible de lo universal y, en particular, de lo universal práctico. La ciudad como espacio político significaba la posibilidad para el ser humano de trascender su particularismo individual y sus necesidades básicas, para alcanzar al otro ser humano en el terreno más avanzado de su facultad de pensar, y actuar en común con él. Puede que esa definición de la ciudad no tenga relevancia tampoco para la ciudad de hoy. De seguro, las diferencias entre las grandes ciudades del mundo son tan importantes, en términos de desarrollo económico, de estructura arquitectónica, de medios y estructuras de comunicación, de estratificación social, de oferta cultural y educativa, que la cuestión urbana de hoy en día debería quizás ser pluralizada: son cuestiones urbanas, según el tipo de ciudad que uno toma en consideración. Sin embargo, el aumento demográfico global y la extensión geográfica de las ciudades a nivel mundial implican ciertos rasgos comunes en la vida urbana, uno de los cuales lo es la forma de su crecimiento. Como bien enseña el antropólogo Marcel Hénaff, la ciudad del presente y del futuro consiste en un archipiélago de barrios que, al perder la relación con la comunidad urbana entera, favorece la relación de vecindad como forma normal y normativa de la relación social y pública (2008:114-127). En otras palabras, se abrieron las murallas de las ciudades bajo la presión demográfica, y el resultado observable amenaza, para no decir más, tanto la idea de centro público como la de totalidad que eran constitutivos de la ciudad. Al aceptar este retrato general de la ciudad contemporánea, cabe preguntarse si puede seguir siendo un espacio político, o si su propensión a la extensión en forma de un archipiélago de barrios más o menos separados implica un regreso a formas de viviendas colectivas más dedicadas a funciones de supervivencia, sin la mezcla social y económica que la ciudad implicaba y superaba al universalizar a sus miembros con su serpolítico. Cabe preguntarse también si tal extensión de la ciudad tiene que

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Sapiens Research Group ver con la supuesta carencia de interés de las masas para la política o si, por el contrario, la nueva ciudad implica nuevas formas de política, quizás con nuevos tipos de «centros» urbanos. Basándome en el ejemplo de la ciudad de San Juan (Puerto Rico), cuyo desarrollo urbano es reciente y fragmentado, presentaré primero los retos de la ciudad contemporánea a la luz del concepto de ciudad en su aspecto político, tal como la definen algunos filósofos políticos clásicos. Es menester precisar que si se suele ver a la ciudad o polis antigua como a un sinónimo del estado o de la sociedad, parece válido también considerarla como ciudad en el sentido urbano, y analizar las ciudades contemporáneas desde su perspectiva, porque éstas son tan grandes que, excepto para asuntos exteriores, no pueden ser consideradas sólo como lugares de supervivencia y de ocio. Son también espacios políticos. Segundo, analizaré las promesas y los fracasos del mall en este aspecto, porque fue concebido desde su origen como nuevo centro urbano. Los retos de la ciudad contemporánea a la luz de la ciudad clásica Por esencia, la ciudad no se reduce a una mera elaboración arquitectónica. Cumple desde su origen un papel político que exponen con claridad los filósofos antiguos, Platón y Aristóteles en particular, cada uno dando énfasis en facetas distintas de ese mismo papel. En la Política (I, 2), Aristóteles diferencia con claridad las funciones particulares de las principales formas de sociedades, que son la familia, la aldea y la ciudad. La familia, dentro del espacio de la casa (oikos), se dedica a la satisfacción de las necesidades básicas en vista de la supervivencia y de la reproducción. En continuación con la casa, la aldea, como grupo de casas, permite saciar necesidades que no son cotidianas, que alcanza así un nivel de bienestar material superior (1252b18). Debido al origen común de los miembros de las casas, la organización administrativa de la aldea se parece a la estructura familiar dirigida por el más anciano; en otras palabras, no es todavía una estructura política, sino una familia extendida con un jefe cuya autoridad deriva de su mayor edad (1252b18-24). Hasta en la aldea, el ser humano se parece mucho a los demás animales gregarios. La ciudad (polis), como grupo de aldeas, representa un paso cualitativo hacia la humanización del ser humano por dos razones. En primer lugar, el fin de la ciudad no es «preservar la vida» sino «vivir bien» (1252b30), que no se compara con el bienestar material. El vivir bien es el fin último de la vida humana y equivale a la felicidad, que consiste en la vida en común conforme a los valores éticos más altos, en particular la justicia. En segundo lugar, siendo una reunión de aldeas, la ciudad integra la presencia de personas de varios orígenes y condiciones sociales y económicas. El medio para tal encuentro es, además de los lugares de reunión física, el lenguaje y el pensamiento conceptual: la ciudad es un espacio de elaboración de valores comunes objetivadas por el lenguaje que, en el caso de los seres humanos, puede expresar más que la mera sensación personal y relativa del placer o del dolor, como pasa en el caso de los demás animales (1253b7-19). Esos dos rasgos permiten entender la ciudad como espacio total, diferenciado y dinámico de elaboración de lo común. No se trata de una comunidad cerrada, ni de un comunismo cotidiano en todos los aspectos materiales de la vida, ni de una homogeneización en los estilos de vida, sino de un espacio compartido de encuentro con el otro y de universalización de sí mismo, que hace posible la vida

política. Para imitar a Le Corbusier, la ciudad es «una máquina para uni1 versalizar» . Por lo tanto, cabe preguntarse si la ciudad contemporánea permite que funcione todavía esta máquina. La formación de «guetos», en muchas grandes ciudades, significa su fragmentación en barrios cada vez más homogéneos en términos sociales y económicos, más separados, aun cuando no sufren de aislamiento geográfico, y entonces con menor posibilidad de mezcla: desaparece la alteridad indispensable para la universalización. En San Juan de Puerto Rico, la externalización de la población obrera primero fuera de las murallas del centro histórico, y después fuera de la Isleta de San Juan, fue motivada desde el siglo XIX por el crecimiento demográfico y, a veces, por una política intencional de separación social (Quiles Rodríguez, 2003:44-55). Hoy asistimos sobre todo a una transformación de la ciudad en guetos o «guetización» (Duany, 2010:127), que da lugar, por ejemplo, a barrios con concentraciones de población dominicana de bajos niveles de ingreso, el principal en el Barrio Obrero. Además, son el resultado de prejuicios racistas y de una falta de medidas de integración (140,128). Esos barrios se encuentran en el centro geográfico de la ciudad, pero el aislamiento económico creciente deshace su relación con el todo y convierte poco a poco esos barrios en partes sin referencia a una totalidad. En este caso, la ciudad se fragmenta desde adentro y tiende a «aldearse». Platón enfatiza el papel político de la ciudad en otros respectos. Además de las alusiones al ágora como centro público donde circulan, desde el punto de vista de Platón, opiniones criticables sobre la política y los valores comunes, un tema importante de su obra lo es el de las diferencias económicas dentro de la ciudad. Al aumentar esas diferencias, la ciudad deja de ser una ciudad para ser dos ciudades: la de los ricos y la de los pobres, cada una al dividirse de nuevo en fragmentos al nivel interno (República IV, 422D-423A). Y por falta de proporción en esas diferencias, la idea de lo común no tiene sentido tampoco. Por lo tanto, la proporción limitada en una escala de uno a cuatro respecto al nivel material de los residentes cumple un papel de suma importancia en la construcción de la ciudad perfecta de las Leyes (V, 744D-745B). Permite que la diferencia económica siga siendo representable y concebible por cada uno. Evita que cada extremo no pueda concebir el otro extremo en sus condiciones de vida. Gracias a tal medida, la ciudad, como totalidad y espacio político común, sigue siendo posible, porque la alteridad social y económica no se convierte en objeto de fantasma sin representación empírica. La fragmentación económica urbana que sufre hoy una ciudad como la de San Juan prohíbe tal posibilidad de representación racional de la alteridad social y económica, y es un reflejo sensible de la desigualdad en la distribución de los ingresos a nivel nacional. En 2006, «en Puerto Rico el 5% de los hogares con más ingresos reciben el 25% del total (…). En el otro extremo, el 20% de hogares en Puerto Rico con menos ingresos recibe el 2%» (U.S. Census Bureau, 2006). Pueden vivir muy cercas las comunidades de los dos extremos: se yuxtaponen, no conviven. La ola de cierre por portones de las comunidades en los años ochenta, como la de Ocean Park en San Juan, acentúa la separación aun más, hasta dificultar el acceso de todos, en particular de los residentes de la cercana comunidad popular del Residencial Luis Llorens Torres, a la playa con la cual colindan las casas de Ocean Park (Fontánez, 2009:65). Este proceso, parecido al movimiento

1 El arquitecto francés Le Corbusier definía la casa como «una máquina para vivir» («une machine à habiter»).

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Sapiens Research Group del «Nimby» en Los Ángeles y en la misma época (literalmente: «Not in my back yards», «no en mi patio» (Davis, 1990), tiene como propósito hacer invisible la cara de la alteridad social y económica. Favorece el particularismo y la influencia de lo irracional en su representación. Entonces, ¿cuáles son los recursos disponibles en la ciudad de hoy y de mañana como yuxtaposición de espacios privados para que siga teniendo su función política de universalización? El mall: la publicidad en contra de lo público Ante el proceso de separación social y económico creciente que se refleja en la fragmentación urbana contemporánea, parece necesario preguntarse si existen formas alternas de espacios idóneos que cumplen con el papel político de universalización que la ciudad clásica posibilitaba. De hecho, los malls tienden a definirse como espacios públicos, centrales, no solo porque sus diseñadores lo planificaron así, sino también por el uso que los visitantes hacen de este tipo de espacio, que va más allá del simple consumismo: muchos frecuentan los malls sin el propósito de comprar nada, pero para pasear, encontrarse y evadirse del mundo exterior (Dávila, 2005:139). ¿Pero hasta qué punto es el mall un espacio público y qué función cumple en la ciudad de hoy? El desarrollo de los malls o centros comerciales en los años cincuenta en Estados Unidos es contemporáneo de la extensión urbana en zonas de vivienda fragmentadas, en urbanizaciones con pocos negocios y servicios, razón por la cual el automóvil se vuelve indispensable para tener acceso a las necesidades brindadas por las nuevas áreas comerciales, que se convierten en inevitables polos de atracción y centros urbanos de sustitución. Para entender qué tipo de centros son los malls, cabe señalar que emulan de sí la ciudad clásica, por lo menos en cuatro aspectos. El primer aspecto es funcional: el mall ofrece una gran variedad de negocios y servicios, desde oficinas de médicos y abogados, servicios administrativos, bancos, hasta entretenimientos como cines y restaurantes, que las nuevas zonas urbanas no proveen más. Lo necesario y lo superfluo se consiguen en el mall. El segundo aspecto bajo lo cual los malls se parecen a la ciudad clásica refiere a su arquitectura: muchos se parecen a recintos fortificados (12-13), como las ciudades del pasado, que edificaban protecciones contra los enemigos exteriores. Al abrirse las ciudades modernas, parece necesario encontrar una nueva forma de cierre. Esa arquitectura tiene que ver también con la visión religiosa de uno de los padres fundadores de los malls, James Wilson Rouse, que concibe el mall como la realización terrestre de la ciudad de Dios, donde la belleza y el orden triunfan sobre la corrupción, y la decadencia física y moral que, según él, se percibe en la ciudad posterior a la Segunda Guerra Mundial (182). En tercer lugar, la topografía interior de muchos malls imita la de la ciudad, con calles que tienen nombres, en muchos casos con una calle principal o «Main Street». Como bien explica Dávila, el mall «se va evolucionando hacia la forma de ciudad. Si al principio muchos malls comienzan emulando una calle principal, finalmente asumen la forma de ciudad» (14). Cada mall tiene su mapa, al igual que cualquiera ciudad, con plazas y fuentes también. El último aspecto concierne precisamente al nombre de los malls, que se llaman «Plaza algo», con referencia obvia a la plaza clásica como ágora, es decir, plaza del mercado y lugar de encuentro público, de expresión y de manifestación. En 2005, la palabra «plaza» aparecía en el nombre de 39 de los 57 malls de Puerto Rico (153).

años después su apertura, unos señalaron como la nueva capital de Puerto Rico (139). La centralidad del sitio es decisiva como parte de su función. Esta centralidad es primero una en las vías de comunicación del país. Según dice la página de internet de presentación del centro, se ubica «en la intersección de las principales vías de tránsito o autopistas que corren de este a oeste y de norte a sur de la isla. La céntrica localización es adyacente al principal distrito de negocios de la isla, y está rodeada de la mayor concentración demográfica en todo Puerto Rico, y a 15 minutos de distancia del puerto de San Juan, del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín, del Centro de Convenciones y de la mayoría de los hoteles 2 de la zona metropolitana» . Tal ubicación facilita el acceso y, a la vez, contribuye al distanciamiento de las zonas urbanas entre sí mismas. Pone un cortocircuito en la posible conexión de los barrios. A esa centralidad se añade la centralidad simbólica, muy visible en la estrategia de los dueños y administradores de Plaza las Américas, que van más allá de una mera estrategia comercial. Parecen aspirar a hacer un centro urbano que no recoja únicamente la función económica de la ciudad y de la plaza del mercado sino también de los símbolos tradicionales de la ciudad clásica como centro espiritual y cultural. Respecto a lo espiritual, por ejemplo, «realizaron una plaza en honor de Juan Pablo II, cerca del centro comercial Plaza Las Américas» (Rodríguez, 2011). En cuanto a la oferta cultural, no se limita a entretenimientos de masa. Plaza las Américas participa también en eventos culturales de mayor nivel como el Festival de la Palabra, cuyo preámbulo sucedió este año. También «se entregó este año la primera edición del Premio Las Américas (dotado con $25.000), que auspicia el mencionado centro comercial», y la fundación de sus dueños, la Fundación Fonalledas (Toro, 2011). A través de esos dos ejemplos, Plaza las Américas parece deseosa de conquistar a dos categorías de personas susceptibles de tener un prejuicio negativo en contra del centro: los que critican la idolatría actual del materialismo y del consumismo a causa del creciente malestar social y del deterioro de la creencia religiosa, y los que denuncian la cultura de masa, de origen principalmente estadounidense, como obstáculo a la promoción del español como idioma de cultura y al desarrollo intelectual. Plaza las Américas une los contrarios, parece reconciliar el estilo de vida materialista con los valores espirituales más altos. Se presenta como un mundo sin antagonismos. Es, en otras palabras, un mundo sin espacio para la política, que es desde su origen de naturaleza polémica y agonística. Eso explica a la vez el éxito de tal centro como polo de atracción de ocio (Dávila, 2005:139) y su fracaso respecto tanto a las metas sociales utópicas de sus fundadores como a los retos sociales y económicos de hoy en día. El mall no logra superar su fundamento: es un espacio privado que simula la publicidad del espacio público, sin dejar de ser privado. No hay que ver aquí una forma de cinismo intencional, sino entender que el sistema jurídico, político y económico sobre el cual descansa tal centro contradice la posibilidad en este espacio para la crítica de las desigualdades que surgen de este mismo sistema. Aun equipar los malls con centros de reunión excluiría, por supuesto, discusiones políticas que podrían ser polémicas ante este sistema. Tales centros solo podrían ser lugares de consenso silencioso acerca del mundo exterior en sus dimensiones políticas, económicas y sociales, al contrario de lo que debe ser una asamblea política, agonística por definición. Eventos culturales importantes o consagraciones simbólicas, bienvenidos en efecto en los malls, no son sufi-

El ejemplo más representativo de esos rasgos específicos del mall lo es Plaza las Américas en San Juan de Puerto Rico que, desde 1972, cuatro 2

http://www.plazalasamericas.net/center-information/about/

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Sapiens Research Group cientes para la creación del verdadero vínculo político en este tipo de espacio. La única forma de publicidad que autoriza el mall es la visibilidad social de los individuos como participantes del espectáculo del consumo, que funciona como un proceso ilusorio de igualdad. La tranquilidad que produce el mall es una ilusión de pacificación social. Deja sin respuesta la articulación de soluciones viables para los problemas de desigualdad económica y social, que van junto con la fragmentación urbana y, peor aún, los oculta en el «paraíso» que pretende recrear. Mientras más crece este tipo de espacio, más se apagan los barrios sin redes económicas, administrativas y culturales fuertes. Mientras más se desarrolla el «paraíso», más se extiende el infierno. Conclusiones y discusión Por el momento, la calle sigue siendo el único lugar con función de manifestación y expresión pública. Sin embargo, ¿qué son las calles cuando no las cruzan poblaciones diferentes? Su «re-comunización» y su papel político no son posibles sin la voluntad del poder centralizado y del público de pensar la ciudad como totalidad, y no como yuxtaposición de barrios. Mejorar y promover el transporte público es uno de los recursos para unificar los barrios, como para descentralizar la oferta económica, administrativa y cultural. En San Juan son unas asociaciones las que promueven la reinvención del espacio público en Puerto Rico. Por ejemplo «Des3 ayuno Calle» trata de crear un sentimiento de comunidad al juntar a personas conocidas o desconocidas para desayunar en un espacio público de la ciudad. No obstante, el reto principal yace en el vínculo con las áreas donde predomina la pobreza, la exclusión, y el sentimiento de exclusión.

Referencias bibliográficas Dávila, S. (2005). El Mall. Del mundo al paraíso. San Juan, Puerto Rico: Ediciones Callejón. Davis, M. (1990). City of quartz. Excavating the future in Los Angeles. Nueva York: Verso. Duany, J. (2010). La nación en vaivén: identidad, migración y cultura popular en Puerto Rico. San Juan: Puerto Rico: Ediciones Callejón. Fontánez, E. (2009). El discurso legal en la construcción del espacio público: Las playas son públicas, nuestras, del pueblo. Revista de Ciencias Sociales, 20, pp. 42-77. En: http://cis.uprrp.edu/documents/2ErikaFontanez.pdf Hénaff, M. (2008). La ville qui vient. Paris, France: L’Herne. Quiles, E. (2003). San Juan tras la fachada: una mirada desde sus espacios ocultos (1508-1900). San Juan, Puerto Rico: Instituto de Cultura Puertorriqueña. Rodríguez, I. (2011). Albita se queda fuera de la ceremonia del papa. El Nuevo Día, el 2 de mayo de 2011. En: http://www.elnuevodia.com/albitasequedafueradelaceremoniadelpapa955576.html Toro, A. (2011). Elásticas palabras. El Nuevo Día, el 13 de mayo de 2011. En: http://www.elnuevodia.com/elasticaspalabras-965047.html U.S. Census Bureau. (2006). Desigualdad económica en Puerto Rico. American Community Survey. En: http://tendenciaspr.uprrp.edu/Fichas/DesigualdadEco.pdf

Comentario de las editoras. ¿Ha perdido la ciudad de hoy su dimensión política a causa de su excesiva extensión y fragmentación y de que el espacio público se haya convertido en espacio de tránsito y no de permanencia? ¿Y cuál es la dimensión simbólica de la ciudad y de los espacios en su interior? Estos interrogantes nos permiten introducir el artículo de Etienne Helmer, quien parte de mostrar cómo la ciudad tuvo una dimensión política, en todos los aspectos, desde la antigüedad hasta la primera mitad del siglo XIX, para constituirse ahora en un archipiélago de barrios que han perdido su relación con la comunidad urbana entera. Y aunque favorece la relación de vecindad como forma normal y normativa de la relación social y pública, la apertura de las murallas de las ciudades bajo la presión demográfica conlleva una amenaza contra la idea de centro público y la de totalidad, constitutivos de la ciudad. Esta reflexión argumentada en los clásicos le permite preguntarse por la existencia de formas espaciales alternas que cumplan con el papel político de universalización que la ciudad clásica posibilitaba y, con este pretexto, analizar el papel de los malls como nuevos espacios públicos, centrales, que emulan la ciudad clásica en cuanto a su funcionalidad, su arquitectura, su topografía y a la simbología de los nombres utilizados en su interior. La conclusión del autor, que compartimos, es más que interesante, audaz, y llama a la reflexión sobre la proliferación de malls y centros comerciales, sobre todo en aquellas ciudades con una enorme inequidad en la distribución de los ingresos y la riqueza, cuyo plan de ordenamiento las enfila a ser comerciales.

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Etienne Helmer: La ciudad contemporánea, ¿una polis sin política? 91/91

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Ranking U-Sapiens Colombia-2010_2 Carlos-Roberto Peña-Barrera (1977-Colombia-Sapiens Research Group) sapiensresearch@gmail.com

Resumen Los principales objetivos de esta investigación son los siguientes: (1) que la comunidad científica nacional e internacional y la sociedad en general conozcan los resultados del Ranking U-Sapiens Colombia 2010_2, el cual clasifica a cada institución de educación superior colombiana según puntaje, posición y cuartil; (2) destacar los movimientos más importantes al comparar los resultados del ranking 2010_1 con los del 2010_2; (3) publicar las respuestas de algunos actores de la academia nacional con respecto a la dinámica de la investigación en el país; (4) reconocer algunas instituciones, medios de comunicación e investigadores que se han interesado a modo de reflexión, referenciación o citación por esta investigación; y (5) dar a conocer el «Sello Ranking U-Sapiens Colombia» para las IES clasificadas. El alcance de este estudio en cuanto a actores abordó todas y cada una de las IES nacionales (aunque solo algunas lograran entrar al ranking) y en cuanto a tiempo, un periodo referido al primer semestre de 2010 con respecto a: (1) los resultados 2010-1 de revistas indexadas en Publindex, (2) los programas de maestrías y doctorados activos durante 2010-1 según el Ministerio de Educación Nacional, y (3) los resultados de grupos de investigación clasificados para 2010 según Colciencias. El método empleado para esta investigación es el mismo que para el ranking 2010_1, salvo por una especificación aún más detallada en uno de los pasos del modelo (las variables α, β, γ); es completamente cuantitativo y los datos de las variables que fundamentan sus resultados provienen de Colciencias y el Ministerio de Educación Nacional; y en esta ocasión se darán a conocer los resultados por variable para 2010_1 y 2010_2. Los resultados más relevantes son estos: (1) entraron 8 IES al ranking y salieron 3; (2) las 3 primeras IES son públicas; (3) en total hay 6 instituciones universitarias en el ranking; (4) 7 de las 10 primeras IES son oficiales; (5) las 3 mejores IES privadas son de Bogotá y Barranquilla; (6) la correlación entre los puntajes del ranking para las 10 primeras IES y datos correspondientes a becarios de doctorados nacionales y extranjeros por Colciencias en 2010 es de 0,97; a los proyectos recomendados (convocatoria 502) y a financiar (convocatoria 521) por Colciencias en 2010, 0,96; y a anteproyectos aprobados (convocatoria 503) por Colciencias en 2010, 0,94; (7) las 5 primeras IES coinciden una vez más (aunque no en todas las posiciones) con el Scimago Institutions Rankings y el Webometrics Ranking of World Universities. Las conclusiones más significativas se derivan del gran interés de la comunidad colombiana por tener un referente clasificatorio basado en indicadores de investigación; del positivo impacto nacional e internacional entre instituciones y medios de comunicación con relación a la transparencia del modelo; y de los interesantes y relevantes resultados desprendidos de las correlaciones realizadas con otros datos públicos articulados con el ámbito investigativo. Esta investigación fue registrada ante la Dirección Nacional de Derechos de Autor, ha sido presentada como ponencia en distintos escenarios nacionales, y será presentada en escenarios internacionales, y ha sido motivo de entrevistas y artículos de opinión ante medios de comunicación del exterior. Palabras clave: correlaciones, instituciones de educación superior, Ranking U-Sapiens Colombia, variables de investigación Cítese así: Peña-Barrera, C-R. (2011). Ranking U-Sapiens Colombia 2010_2. Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 2 (1), pp. 92-101. Reconocimientos El Ranking U-Sapiens Colombia 2010_1 ha sido leído por más de 23.000 personas de todo el mundo a través del portal de revistas Issuu y ha sido conocido por miles más a través de otros medios de comunicación, que han referenciado o citado sus resultados. Más de 35 sitios de internet han puesto el link de consulta del Boletín Científico Sapiens Research para que los interesados lean directamente esta investigación en Issuu. Muchísimas universidades han referenciado este ranking en sus portales. Algunas otras lo han tenido en cuenta como punto de reflexión para sus iniciativas y planes de investigación. Más de 4.000 resultados arroja el buscador Google al colocar «Ranking U-Sapiens», entre los que se destacan en las primas páginas, a saber: 5 videos realizados por universidades, 34 blogs, 10 usuarios de Twitter, 6 documentos PDF, y 17 foros de debate. Además, ha sido citado y analizado en estos sitios: redcolombianadeposgrados, universia, escuelapais, risaraldaturistica, fodesep, mineducacion, eltiempo, zonadobleu, guiaacademica, cres, universidad, eldiario, jesuitas, elinformador, zonacero, ecosdelcomveima, portafolio, scimago, masguau, renovacionmagisterial, probarranquilla, ADN, elmundo, eje21, elcolombiano, caracolradio, wikinews, Wikipedia, cronicadelquindio, canalrcnmsn, sinergiainformatica, elespectador, accpol, sjweb, peruincuba, wapedia, elestudiante, y muchos más. Finalmente, es importante destacar dos artículos internacionales publicados por los medios de comunicación más destacados en temas de educación superior a nivel mundial: University Rankings Take Root in Latin America, por Andrew Downie, en: The Chronicle of Higher Education http://chronicle.com/article/University-Rankings-Take-Root/126919/ COLOMBIA: First national university rankings unveiled, por Philip Fine y Gabriel Linero, en University World News http://www.universityworldnews.com/article.php?story=20110204224146865

http://www.sapiensresearch.org/ http://issuu.com/sapiens-research http://www.facebook.com/pages/Boletin-Cientifico-Sapiens-Research/181844285178334 92/101

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Sapiens Research Group Indicadores Los indicadores que se eligieron apuntan directamente al campo investigativo, el de ciencia, tecnología e innovación (CT+I), razón por la cual este ranking da cuenta de este aspecto en particular, y no de otro diferente. Todas y cada uno de las fuentes de estos datos son de acceso público y gratuito. RevI

↔ Número de revistas indexadas en Publindex. Relación con investigación: se publican artículos derivados o relacionados con investigaciones nacionales e internacionales. Fuente: Publindex, Colciencias (IBN-Publindex).

PosG

↔ Número de maestrías y doctorados activos por IES. Relación con investigación: formación de investigadores y científicos. Fuente: Sistema Nacional de Información de Educación Superior, Ministerio de Educación Nacional (SNIES-MEN).

GruP

↔ Número relativo de grupos de investigación reconocidos y clasificados por Colciencias. Relación con investigación: se formulan y desarrollan proyectos y actividades de investigación científico-tecnológicas. Fuente: Plataforma ScienTI-Colombia, Colciencias (GrupLAC). Modelo

Se contaron los programas de maestrías (M) y doctorados (D) activos por IES, los grupos de investigación de esas IES clasificados como D, C, B, A y A1 (de menor a mayor), y las revistas de esa IES clasificadas como C, B, A2 y A1 (de menor a mayor). El total de grupos de investigación por clasificación para cada IES se obtuvo desde el punto de vista relativo (no absoluto), puesto que un grupo de investigación puede ser avalado por más de una IES. Así las cosas, si un grupo está avalado por 3 IES, por ejemplo, a cada una le correspondería una tercera parte de ese grupo. Además, no se tuvieron en cuenta aquellas IES que aparecen «respaldando» un grupo, sin avalarlo. Los pasos a seguir fueron los siguientes: 1. A cada una de estas subdivisiones de los indicadores se les asignó un peso proporcional entre 0 y 1, según importancia y equitatividad, para ser multiplicado por el número total aplicado a cada subdivisión. 2. Se sumaron los resultados de la operación anterior por cada una de las subdivisiones de cada indicador. 3. A estos nuevos resultados se les dio un peso α, β, γ, que corresponde, de manera inversamente proporcional, a la participación de la sumatoria total de cada uno de los indicadores sobre el resultado total de sumar las sumatorias de los tres indicadores. 4. Finalmente, se sumaron los resultados de cada indicador, a fin de que arrojara un puntaje para cada IES. RevI PosG GruP C B A2 A1 M D D C B A A1 C * 0,25 B * 0,5 A2 * 0,75 A1 * 1 M * 0,4 D*1 D * 0,2 C * 0,4 B * 0,6 A * 0,8 A1 * 1 (C*0,25 + B*0,5 + A2*0,75 + A1*1) (M*0,4 + D*1) (D*0,2 + C*0,4 + B*0,6 + A*0,8 + A1*1) (C*0,25 + B*0,5 + A2*0,75 + A1*1) * 0,α (M*0,4 + D*1) * 0,β (D*0,2 + C*0,4 + B*0,6 + A*0,8 + A1*1) * 0,γ [((C*0,25 + B*0,5 + A2*0,75 + A1*1) * 0,α) + ((M*0,4 + D*1) * 0,β) + ((D*0,2 + C*0,4 + B*0,6 + A*0,8 + A1*1) * 0,γ)] (C*0,25 + B*0,5 + A2*0,75 + A1*1) = r (M*0,4 + D*1) = p (D*0,2 + C*0,4 + B*0,6 + A*0,8 + A1*1) = g r₁ + ... + rn = r´ p₁ + ... + pn = p´ g₁ + ... + gn = g´ r´ + p´ + g´ = T = 100 ((r´ * 100) / T)) + ((p´ * 100) / T)) + ((g´ * 100) / T)) = 100 R + P + G = 100 α = 100 - R β = 100 - P γ = 100 - G

Carlos-Roberto Peña-Barrera: Ranking U-Sapiens Colombia 2010_2 93/101

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Ranking U-Sapiens Colombia-2010_2 (Rk U-S Co-2010_2) Por Carlos-Roberto Peña-Barrera, Sapiens Research Group Puesto 10_1→10_2 1→1 2→2 3→3 5→4 4→5 6→6 7→7 8→8 12→9 9→10 10→11 11→12 13→13 15→14 16→15 19→16 14→17 20→18 17→19 21→20 18→21 22→22 27→23 37→24 25→25 26→26 30→27 29→28 23→29 28→30 32→31 34→32 31→33 36→34 35→35 38→36 39→37 40→38 33→39 →40 47→41 44→42 48→43 41→44 42→45 59→46 55→47 45→48 50→49 →50 54→51 →52 49→53 52→54 60→55 63→56 →57 57→58 51→59 58→60 61→61 56→62 →63 →64 62→65 →66 →67 64→68

RevI PosG GruP Pun-10-1 Pun-10-2 10_1→10_2 10_1→10_2 10_1→10_2 0 (UO) Universidad Nacional de Colombia Q1 Bogotá 15,8→15,7 37,8→48,6 56,6→50,4 110,14 114,71 0 (UO) Universidad de Antioquia Q1 Antioquia 10,6→11,2 18,5→32,3 30,2→29,0 59,29 72,49 0 (UO) Universidad del Valle Q1-Q2 Valle del Cauca 4,7→5,4 13,6→17,5 19,8→23.8 38,08 46,74 1 (UP) Universidad de los Andes Q2 Bogotá 5,2→4,7 14,8→17,2 15,6→21,4 35,57 43,32 -1 (UP) Pontificia Universidad Javeriana Q2 Bogotá 11,0→10,1 11,2→14,6 14,9→18,3 37,10 42,96 0 (UO) Universidad Nacional de Colombia Q2 Antioquia 3,8→3,7 14,3→19,9 14,6→14,7 32,67 38,35 0 (UO) Universidad Industrial de Santander Q2 Santander 2,3→2,8 7,7→10,9 10,7→11,3 20,59 25,06 0 (UP) Fundación Universidad del Norte Q2 Atlántico 3,6→2,6 9,8→14,2 6,6→8,1 20,04 24,86 3 (UO) Universidad del Cauca Q2 Cauca 0,7→0,9 5,6→12,5 8,3→7,8 14,61 21,26 -1 (UO) Universidad Tecnológica de Pereira Q2-Q3 Risaralda 0,5→0,5 6,1→10,3 9,4→10,1 15,94 20,87 -1 (UO) Universidad de Caldas Q3 Caldas 3,4→4,4 6,2→9,3 5,8→7,0 15,43 20,78 -1 (UP) Universidad Pontificia Bolivariana Q3 Antioquia 1,1→1,6 6,8→8,8 6,8→8,7 14,75 19,21 -1 (UO) Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia Q3 Boyacá 0,9→1,2 5,2→7,4 8,2→9,8 14,26 18,31 0 (UO) Universidad de Cartagena Q3 Bolívar 0,5→0,5 4,7→6,0 6,5→9,8 11,62 16,32 0 (UP) Universidad Externado de Colombia Q3 Bogotá 0,9→1,4 5,5→7,7 4,8→7,0 11,22 16,02 2 (UP) Universidad del Rosario Q3 Bogotá 2,3→3.0 4,0→7,1 4,3→5,7 10,52 15,85 1 (UO) Universiadad Distrital Francisco José de Caldas Q3 Bogotá 1,1→1,9 2,3→3,1 8,2→10,3 11,64 15,32 2 (UP) Universidad Santo Tomás Q3 Bogotá 1,4→1,6 3,2→6,3 4,1→6,8 8,64 14,80 -2 (UP) Universidad EAFIT - Medellín Q3 Antioquia 1,6→1,9 3,8→5,9 5,5→6,1 10,88 13,90 1 (UP) Universidad de la Sabana (Chía) Q3 Cundinamarca 2,5→2,6 2,5→4,0 3,3→5,4 8,27 11,93 -3 (UO) Universidad Pedagógica Nacional Q3 Bogotá 2,5→2,8 3,5→4,0 4,6→4,6 10,57 11,38 0 (UO) Universidad del Atlántico - Barranquilla Q3 Atlántico 0,5→0,5 2,4→3,8 4,8→6,7 7,68 10,97 3 (UP) Univerisdad de la Salle Q3-Q4 Bogotá 0,9→1,4 1,4→3,2 4,9→6,0 7,19 10,63 13 (UP) Universidad de Medellín Q4 Antioquia 1,4→2,1 1,7→5,9 2,2→2,6 5,19 10,62 0 (UO) Universiad de Córdoba - Montería Q4 Córdoba 0,9→1,2 2,8→4,3 3,6→3,3 7,28 8,79 0 (UO) Universidad del Magdalena Q4 Magdalena 0,5→0,5 2,0→3,1 4,7→5,2 7,21 8,76 3 (UP) Universidad de Manizales Q4 Caldas 1,1→1,6 3,0→4,3 2,3→2,6 6,43 8,50 1 (UP) Universidad Libre Q4 Valle del Cauca 0,2→0,5 1,0→2,7 5,5→5,0 6,64 8,07 -6 (UO) Universidad Militar Nueva Granada Q4 Bogotá 2,7→2,3 1,4→2,1 3,3→3,5 7,43 7,93 -2 (UO) Universidad de Pamplona Q4 Norte de Santander 0,5→0,5 2,9→3,8 3,7→3,6 7,02 7,91 1 (UO) Universidad del Tolima Q4 Tolima 0,2→0,5 2,6→3,8 3,4→3,1 6,29 7,45 2 (UP) Universidad Simón Bolívar Q4 Atlántico 0,2→0,2 1,9→2,7 3,5→4,5 5,60 7,39 -2 (UO) Universidad Nacional de Colombia Q4 Valle del Cauca 0,7→0,7 1,9→2,7 3,7→4,0 6,29 7,36 2 (UP) Universidad CES Q4 Antioquia 0,9→0,9 1,9→2,7 2,4→3,7 5,22 7,29 0 (UP) Universidad el Bosque Q4 Bogotá 0,5→0,7 1,8→2,2 3,1→4,2 5,37 7,11 1 (UP) Universidad Autónoma de Bucaramanga Q4 Santander 0,7→0,7 1,9→2,9 2,3→3,0 4,94 6,60 2 (UP) Pontificia Universidad Javeriana Q4 Valle del Cauca 0,9→1,2 1,2→1,8 2,8→3,6 4,86 6,51 2 (UP) Universidad Libre Q4 Bogotá 0,5→0,5 1,7→2,8 2,7→3,1 4,80 6,32 -6 (UO) Universidad del Quindío Q4 Quindío 0,2→0,2 2,0→2,1 3,7→3,7 5,96 5,97 (UO) Universidad Surcolombiana Q4 Huila →0,2 →0,9 →4,8 5,91 6 (UP) Universidad Sergio Arboleda Q4 Bogotá 0,2→0,5 1,3→2,2 2,0→2,8 3,59 5,50 2 (UP) Universidad Autónoma de Occidente Q4 Valle del Cauca 0,2→0,2 1,0→2,1 2,9→3,2 4,08 5,49 5 (UP) Universidad ICESI Q4 Valle del Cauca 0,7→0,9 1,2→2,1 1,5→1,7 3,38 4,70 -3 (UO) Universidad de Nariño Q4 Nariño 0,5→0,9 1,6→1,9 2,6→1,7 4,61 4,56 -4 (UP) Universidad Católica de Colombia Q4 Bogotá 1,6→0,9 0,7→0,9 2,1→2,6 4,40 4,38 13 (UP) Universidad EAN Q4 Bogotá 0,2→0,5 0,5→2,1 0,8→1,7 1,55 4,24 9 (UO) Universidad de los Llanos Q4 Meta 0,5→0,5 0,5→1,2 1,2→2,3 2,16 3,91 -2 (UP) Universidad Antonio Nariño Q4 Bogotá 0,2→0,2 0,2→0,3 3,6→3,3 4,04 3,87 2 (UP) Universidad de San Buenaventura Q4 Bogotá 0,5→0,9 0,7→1,2 1,3→1,7 2,49 3,79 (UP) Universidad de San Buenaventura Q4 Antioquia →0,2 →1,6 →1,6 3,43 3 (UP) Universidad de San Buenaventura Q4 Valle del Cauca 0,2→0,2 1,2→2,1 0,8→1,1 2,21 3,41 (UP) Universidad Autónoma del Caribe Q4 Atlántico →0,7 →1,2 →1,4 3,30 -4 (UO) Universidad Tecnológica del Chocó Q4 Chocó 0,2→0,2 0,5→0,6 2,3→2,4 2,99 3,25 -2 (UP) Universidad Cooperativa de Colombia Q4 Bogotá 0,7→0,5 0,2→0,3 1,4→1,9 2,30 2,69 5 (IUP) Escuela de Ingeniería de Antioquia Q4 Antioquia 0,7→1,4 0,2→0,3 0,5→0,9 1,46 2,55 7 (IUO) Instituto Tecnológico Metropolitano Q4 Antioquia 0,5→0,5 0,5→0,6 0,2→1,4 1,11 2,50 (UO) Universidad Nacional Abierta y a Distancia Q4 Bogotá →0,2 →0,3 →2,0 2,48 -1 (UP) Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales Q4 Bogotá 0,7→0,7 0,2→0,3 1,1→1,4 2,03 2,41 -8 (IUP) Fundación Universitaria Konrad Lorenz Q4 Bogotá 1,4→1,4 0,5→0,6 0,5→0,4 2,37 2,39 -2 (UP) Universidad Santo Tomás Q4 Santander 0,5→0,7 0,5→0,3 0,8→1,4 1,77 2,37 0 (UP) Fundación Universidad Autónoma de Colombia Q4 Bogotá 0,2→0,5 0,2→0.3 0,9→1,6 1,35 2,34 -6 (UO) Universidad Francisco de Paula Santander Q4 Norte de Santander 0,2→0,2 0,2→0,3 1,7→1,4 2,15 1,97 (UP) Universidad Pontificia Bolivariana Q4 Santander →0,2 →0,3 →1,2 1,77 (IUO) Dirección Nacional de Escuelas Q4 Bogotá →0,2 →0,9 →0,7 1,77 -3 (UP) Corporación Universidad Piloto de Colombia Q4 Bogotá 0,2→0,2 0,2→0,3 0,7→1,2 1,19 1,73 (IUP) Escuela Colombiana de Ingeniería Q4 Bogotá →0,2 →0,3 →1,1 1,61 (IUO) Escuela Superior de Administración Publica Q4 Bogotá →0,5 →0,3 →0,8 1,58 -4 (UP) Universidad Católica de Manizales Q4 Caldas 0,2→0,2 0,2→0,3 0,2→0,5 0,71 0,99 UO: universidad oficial. UP: universidad privada. IUO: institución universitaria oficial. IUP: institución universitaria privada. Pesos α = 93; β = 73; γ = 32

Dif-Pue

Instituciones de Educación Superior

Cuartil

Departamentos

Dif-Pun 4,57 13,20 8,66 7,75 5,86 5,68 4,47 4,82 6,64 4,93 5,35 4,46 4,05 4,70 4,80 5,34 3,67 6,16 3,02 3,67 0,81 3,29 3,44 5,43 1,51 1,55 2,07 1,43 0,50 0,89 1,16 1,80 1,07 2,07 1,74 1,67 1,65 1,52 0,02 1,91 1,40 1,33 -0,05 -0,02 2,69 1,75 -0,16 1,30 1,21 0,27 0,39 1,10 1,39 0,38 0,02 0,60 0,98 -0,17

0,54

0,28

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Sapiens Research Group

El sello «Ranking U-Sapiens Colombia» en la web de las IES clasificadas en 2010_2 El grupo Sapiens Research, desde este año 2011, ha solicitado ser miembro del Observatory on Academic Ranking and Excellence (IREG). Su solicitud ha sido respaldada por los miembros Paul Serban Agachi (vicerrector de la Universidad Babes-Bolyai, Cluj-Napoca, Rumania), Liu Nian Cai (vicepresidente del Shanghai Ranking Consultancy), y Robert James Morse (director de datos de investigación de U.S. News & World Report). El autor-investigador del Ranking U-Sapiens Colombia ha sido invitado como ponente al IREG Forum on National Rankings 2011, que se celebrará en octubre en Bratislava, Eslovaquia, junto a los más destacados investigadores internacionales en temas de calidad de la educación superior y clasificación de universidades. http://www.ireg-observatory.org/index.php?option=com_content&task=view&id=129&Itemid=127 El grupo Sapiens Research, a partir de esta segunda clasificación (2010_2), reconocerá el desempeño de las instituciones de educación superior colombianas en términos de investigación, a través del «Sello Ranking U-Sapiens Colombia». Por lo tanto, se informa a todas las universidades clasificadas e interesadas en hacer visible este sello en sus portales web que pueden solicitarlo y conocer las condiciones si escriben a «Contáctenos», en la web www.sapiensresearch.org. Este sello certifica lo siguiente (ver ejemplo abajo): 1. 2. 3. 4. 5.

La fecha en que se expide este sello (2011-2) y la fecha a la que aplica y es vigente la clasificación (2010-2). El nombre de la institución de educación superior, con su respectiva sede (si aplica). El puntaje que obtuvo en el «Ranking U-Sapiens Colombia 2010_2» (cuadro negro izquierdo). El puesto que alcanzó (cuadro gris central) El cuartil en que se ubica (cuadro derecho, que cambiará de color según el cuartil).

A las que se les expida el sello, lo podrán hacer visible en su respectivo portal institucional. Este sello tendrá un hipervínculo que llevará a los internautas al siguiente link: www.sapiensresearch.org/ies-certificadas, en el que se corroborará no solo su legitimidad sino también los datos que obtuvo en el «Ranking U-Sapiens Colombia 2010_2», junto con otra información complementaria

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Sapiens Research Group Movimientos más importantes IES que más bajaron y subieron en puntaje con respecto a 2010_1 (UO) Universidad de Antioquia (UDEA) - Medellín (UO) Universidad del Valle - Cali (UP) Universidad de los Andes – Bogotá (UP) Universidad de Nariño – Pasto (UP) Universidad Antonio Nariño – Bogotá (UO) Universidad Francisco de Paula Santander – Cúcuta IES que más bajaron y subieron puestos con respecto a 2010_1 (UP) Universidad de Medellín – Medellín (UP) Universidad EAN – Bogotá (UO) Universidad de los Llanos – Villavicencio (UO) Universidad del Quindío – Armenia (UO) Universidad Francisco de Paula Santander – Cúcuta (IUP) Fundación Universitaria Konrad Lorenz – Bogotá Las mejores instituciones universitarias (IUP) Escuela de Ingeniería de Antioquia – Envigado (IUO) Instituto Tecnológico Metropolitano – Medellín (IUP) Fundación Universitaria Konrad Lorenz – Bogotá (IUO) Dirección Nacional de Escuelas (Policía Nacional de Colombia) – Bogotá (IUP) Escuela Colombiana de Ingeniería – Bogotá (IUO) Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) – Bogotá Las 5 mejores IES oficiales (UO) Universidad Nacional de Colombia – Bogotá (UO) Universidad de Antioquia (UDEA) – Medellín (UO) Universidad del Valle – Cali (UO) Universidad Nacional de Colombia – Medellín (UO) Universidad Industrial de Santander (UIS) – Bucaramanga Las 5 mejores IES privadas (UP) Universidad de los Andes – Bogotá (UP) Pontificia Universidad Javeriana - Bogotá (UP) Fundación Universidad del Norte – Barranquilla (UP) Universidad Pontificia Bolivariana – Medellín (UP) Universidad Externado de Colombia – Bogotá IES que entraron al ranking (UO) Universidad Surcolombiana (USCO) – Neiva (UP) Universidad de San Buenaventura – Medellín (UP) Universidad Autónoma del Caribe – Barranquilla (UO) Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD) (UP) Universidad Pontificia Bolivariana – Bucaramanga (IUO) Dirección Nacional de Escuelas (Policía Nacional de Colombia) – Bogotá (IUP) Escuela Colombiana de Ingeniería – Bogotá (IUO) Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) – Bogotá

Mov. ↑ ↑ ↑ ↓ ↓ ↓ Mov. ↑ ↑ ↑ ↓ ↓

Dif-Pun 13,20 8,66 7,75 -0,05 -0,16 -0,17 Dif-Rk 13 13 8 -6 -6

La Universidad de Medellín pasó del puesto 37 al 24, y ello en gran medida porque se encontraron muchos más programas de maestrías y doctorados activos (información suministrada por el Ministerio de Educación Superior). Este mismo aspecto aplica para la Universidad EAN (59→46), aunque también porque les fueron clasificados muchos más grupos de investigación. Hay que destacar también a la Universidad de los Llanos (55→47), pues se ha -8 empeñado en tener más grupos de investigación clasificados.

↓ Pun-10_2 2,55 2,5 2,39 1,77 1,61 1,58 Pun-10_2 114,71 72,49 46,74 38,35

RK-10_2 55 56 59 64 66

Ya son 6 instituciones universitarias las que hacen parte del Ranking U-Sapiens Colombia. Aunque representan un porcentaje muy mínimo (5%) con respecto a todas las que hay hoy en el país (119), son las que han decidido enfocar sus esfuerzos en el campo de la investigación (revistas, programas de posgrado, y grupos de investigación). Las mejores clasificadas son de Antioquia; y el resto, de Bogotá. La representatividad entre oficiales y privadas es 67 igual (3-3). La Escuela de Ingeniería de Antioquia está por encima de 7 universidades.

RK-10_2 1 2 3 6

Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga son las ciudades que tienen el privilegio de tener las mejores 5 universidades públicas. La mejor posicionada es la Universidad Nacional de Colombia, con sus sedes de Bogotá y Medellín; pero la Universidad de Antioquia y la Universidad Industrial de Santander también se destacan, y lo hacen, además, por estar entre 7 las 10 primeras, con puntajes muy significativos.

25,06 Pun-10_2 43,32 42,96 24,86 19,21 16,02 Pun-10-2 5,91 3,43 3,3 2,48 1,77 1,77 1,61 1,58

La Universidad de Antioquia subió significativamente su puntaje porque se encontraron muchos más programas de maestrías y doctorados activos. Lo mismo sucedió con la Universidad del Valle, aunque no con tal magnitud, pero sí se suma también el incremento en grupos de investigación clasificados por Colciencias. Este último aspecto fue el que más incidió para que la Universidad de los Andes también aumentara su puntaje.

RK-10_2 4 5 8 12

Este semestre la Universidad de los Andes ocupa el primer puesto entre las universidades privadas del país, seguida muy, muy de cerca por la Universidad Javeriana sede Bogotá. Una y otra tienen grandes fortalezas. La Javeriana, en el aspecto de revistas indexadas (que duplican las de los Andes); y los Andes, en grupos de investigación. Las anteriores universi15 dades, junto con la Universidad del Norte, están entre las 10 primeras.

RK-10-2 40 50 52 57 63 64 66

Son 8 instituciones de educación superior (5 universidades y 3 instituciones universitarias) las que se sumaron al «Ranking U-Sapiens Colombia» este semestre. Hay que destacar a la Universidad Surcolombiana (Neiva), porque entró de una vez al puesto 40, por encima de 17 universidades ya clasificadas. El factor que más impulsó este aspecto fue la indexación de revistas en Publindex. Los resultados muestran que, al parecer, para una institución de educación superior es menos complejo tener grupos de investigación clasificados y programas de maestrías y doctorados activos que tener una revista indexada. Esta clasificación 67 también aplaude el ingreso de la Dirección Nacional de Escuelas.

IES que salieron del ranking (UP) Universidad de Ibagué – Ibagué (UP) Universidad Autónoma de Manizales – Manizales (UP) Fundación Universidad Central – Bogotá

Si una universidad que tiene una o máximo dos revistas de investigación descuida su labor en el aspecto de la indexación, es claro que saldrán de esta clasificación.

Comparación con otros rankings Rk U-S Co-2010_2 1→1 2→2 3→3 5→4 4→5

IES Universidad Nacional de Colombia - Bogotá Universidad de Antioquia - Medellín Universidad del Valle - Cali Universidad de los Andes -Bogotá Pontificia Universidad Javeriana - Bogotá

1→1 2→2 5→5 3→3 4→4

Rk Wex-LA 10→14 28→27 43→51 31→30 41→47

Rk Wex-World 521→426 799→631 1076→955 855→700 1045→891

1→1 2→2 3→4 4→3 5→5

Rk SIR-LA 29→25 37→37 65→65 68→56 92→92

Rk SIR-IBE 67→56 87→81 118→119 121→108 154→153

Rk U-S Co-2010_2: Ranking U-Sapiens Colombia-2010_2; Rk Wex-LA: Webometrics Ranking of Latinoamérica Universities 2011; Rk Wex-mundo: Webometrics Ranking of World Universities 2011; Rk SIR-LA: Scimago Institutions Rankings Latinoamérica 2011; Rk SIR-IBE: Scimago Institutions Rankings Iberoamérica 2011.

Las primeras 5 universidades del Ranking U-Sapiens Colombia 2010_2 siguen siendo las mismas del periodo 2010_1, y coinciden una vez más con las de los rankings Webometrix y SIR. En esta oportunidad, para el Ranking U-Sapiens Colombia 2010_2, la Pontificia Universidad Javeriana (Bogotá) cayó un puesto (del 4 al 5), particularmente en la variable RevI (-0,9); y la Universidad de los Andes lo ocupó, con un crecimiento en su puntaje total de 7,75 (35,57→43,32), especialmente en la variable GruP (5,8). Las demás IES siguen ocupando los mismos puestos. Aunque el puntaje de la Universidad de Antioquia (Medellín) subió considerablemente (11,33); de hecho, fue la que más lo hizo, y en la variable PosG (13,8). Por su parte, estas 5 IES, en el Ranking Webometrics, conservan el mismo orden de su periodo anterior, aunque solo las dos primeras coinciden con las del Ranking U-Sapiens Colombia 2010_2. Finalmente, estas 5 IES, en el Ranking SIR, se mantienen en el mismo orden, salvo por el puesto que perdió la Universidad del Valle (3→4), el cual fue ocupado por la Universidad de los Andes (4→3). Con este último ranking se comparten las posiciones 1, 2 y 5.

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Sapiens Research Group 2

Coeficiente de correlación (CC) y coeficiente R entre los puntajes del Rk U-S Co-2010_2 y otras variables Variables con las que se correlacionan los puntajes (1) (2) (3) (4) (5) (6) (7)

Artículos publicados en revistas A, B y C, según Publindex Ingresos operativos anuales 2010 Gastos anuales en personal administrativo 2010 Total profesores 2010-1 Total pregrados con alumnos matriculados 2010-1 Total alumnos matriculados 2010-1 Años de fundación

Variables con las que se correlacionan los puntajes (8) (9) (10) (11) (12)

Becarios de doctorados nacionales y extranjeros por Colciencias en 2010 Proyectos recomendados (convocatoria 502) y a financiar (convocatoria 521) por Colciencias en 2010 Anteproyectos aprobados (convocatoria 503) por Colciencias en 2010 Montos a financiar (convocatoria 502) y solicitados (convocatoria 521) por Colciencias en 2010 Becarios de doctorados y maestrías por Colfuturo 2010

(CC) 2010_2 (10 primeras IES)

R2

(CC) 2010_1→2010_2 (total IES)

R2

0,92 0,93 0,93 0,51 0,45 0,67 0,23

0,85 0,87 0,87 0,26 0,20 0,44 0,05

0,95→0,95 0,91→0,93 0,92→0,90 0,61→0,63 0,57→0,58 0,56→0,45 0,34→0,40

0,91 0,86 0,82 0,40 0,33 0,21 0,16

(CC) 2010_2 (10 primeras IES)

R2

0,97 0,96 0,94 0,85 0,34

0,94 0,91 0,89 0,73 0,14

Fuente: resultados calculados por el autor, a partir de datos obtenidos-solicitados de SNIES-MEN, Colciencias, Colfuturo.

Es importante recordar en este punto que el «Ranking U-Sapiens Colombia» no es solo una clasificación de instituciones de educación superior; es una investigación contínua en la que se analizan diversos aspectos, todos relacionados con la investigación colombiana, por eso es un escenario transparente en el que se pueden autoanalizar las universidades. Ahora bien, esta clasificación no solo genera un puesto y un cuartil, sino un puntaje. Y es justamente este puntaje el que ha servido para correlacionarlo con otras variables, como las que se mencionan en la primera parte de la tabla de arriba. Allí se pueden observar 7 variables, desde «Artículos publicados en revistas A, B y C, según Publindex», hasta «Años de fundación». Este ejercicio se hizo, por una parte, para todas las IES clasificadas y por otra, para las 10 primeras. Para todas las clasificadas. Las correlaciones que se pueden considerar relevantes aplican a las variables (1), (2) y (3), porque se encuentran iguales o por encima de 0,90. Para el caso de la variable (1), el resultado fue de 0,95, un dato que a muchos les podrá significar algo muy interesante, ya que este aspecto incide directamente sobre la producción de artículos científicos publicados en revistas indexadas y homologadas en Publindex. Seguidamente está la correlación con la variable (2), Ingresos operativos anuales, en los que se encuentran, por supuesto, los ingresos por aspectos exclusivamente investigativos. Su resultado fue de 0,93. Finalmente está la correlación con la variable (3), Gastos anuales en personal administrativo, que fue de 0,90. Estos tres resultados muestran claramente que si a las instituciones de educación superior se les inyecta capital y lo saben usar tanto en productividad como en una remuneración (justa) hacia sus recursos humanos, habrá unos resultados positivos en contribuciones científicas en medios de comunicación investigativos nacionales e internacionales. Quizá se pueda pensar que las universidades mejor posicionadas sean aquellas que tienen más profesores (variable 4), mayor número de pregrados con alumnos matriculados (variable 5), o más alumnos (variable 6) o con más tiempo de haber sido fundadas (variable 7), pero no es así ni cercanamente. La correlación con estas variables, aunque es positiva, es muy debil. De modo que mayores cantidades en estas variables no influye sobre los puntajes y, por ende, tampoco en las primeras variables. En otras palabras, universidades con muchos años o muchos profesores no quiere decir que sean instituciones que se destaquen por ser productivas en términos de investigación. Este mismo ejercicio se hizo con las 10 primeras universidades, pero sus resultados no fueron tan destacados como con todas las 68 clasificadas. Sin embargo, lo que sí se logró hacer fue correlacionar los puntajes de estas 10 universidades con otras variables derivadas de Colciencias y Colfuturo (variables 8, 9, 10, 11, y 12). Fue muy interesante corroborar que las universidades mejor posicionadas son aquellas que tuvieron más becarios de doctorados nacionales y extranjeros por Colciencias, las que más tuvieron proyectos recomendados (convocatoria 502), y las que más tuvieron anteproyectos aprobados (convocatoria 503); aunque no hubo una correlación con los becarios de doctorados y maestrías por Colfuturo. Las correlaciones más altas están en las variables 8, 9 y 10. Finalmente, lás gráficas de la izquierda (arriba y abajo) muestran las dispersiones que se desprenden entre los puntajes del «Ranking U-Sapiens Colombia» y las variables 1 y 2. Como se puede observar, la Universidad de Antioquia alcanza niveles casi iguales a los de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, con un puntaje que, aunque es el segundo mejor (72,49), está muy por debajo de la primera posición (110,14), lo cual demuestra que con menos se hace más. También se destaca que el resto de universidades (cerca de un 90%) forman una especie de aglomeración en la esquina inferior izquierda, resultado que refleja un comportamiento relativamente similar con respecto a estas dos variables.

Carlos-Roberto Peña-Barrera: Ranking U-Sapiens Colombia 2010_2 97/101

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Como se mencionó antes, en esta segunda clasificación se decidió comparar los puntajes del «Ranking U-Sapiens Colombia» con 5 variables más (las numeradas arriba como (8), (9), (10), (11) y (12). Las variables (8) a la (11) se derivan de Colciencias: se refieren a becarios beneficiados para hacer estudios de doctorado en y fuera del país, a proyectos recomendados y a financiar, a anteproyectos aprobados, y montos a financiar y solicitados. La variable (12) se refiere a becarios beneficiados por Colfuturo para hacer estudios de doctorado y maestría fuera del país. La gráfica de barras horizontales de arriba representa, por porcentajes, lo que cada universidad aporta al universo de enfoque de cada variable. Para aclarar ello, éstos son los datos que representan esos universos de enfoque para estas 10 primeras universidades: Variable (8): Becarios de doctorados nacionales y extranjeros por Colciencias en 2010 = 286 Variable (9): Proyectos recomendados (convocatoria 502) y a financiar (convocatoria 521) por Colciencias en 2010 = 261 Variable (10): Anteproyectos aprobados (convocatoria 503) por Colciencias en 2010 = 523 Variable (11): Montos a financiar (convocatoria 502) y solicitados (convocatoria 521) por Colciencias en 2010 = $52.514´392.325 pesos colombianos Variable (12): Becarios de doctorados y maestrías por Colfuturo 2010 = 555 La gráfica muestra muy bien que la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, es la institución que más se beneficia. Si se observa con detenimiento, se puede ver que su ubicación frente a las barras de las demás IES es exponencial, y encabeza, por supuesto, dicha tendencia. En las variables (8) a la (11) es la que más aporta: en promedio 36,5%. La Universidad de Antioquia y la del Valle también se destacan con esos beneficios, pero no en esa dimensión tan grande. Las últimas dos universidades, la del Cauca y la Tecnológica de Pereira, escasamente se benefician, tanto por Colfuturo como por Colciencias, y ello definitivamente debe ser un campanazo de alarma para estas instituciones, a fin de aprovechar más todo su potencial. Algo que es importante reflexionar, y seguramente esto dará de qué hablar, es el contraste tan marcado entre las paticipaciones porcentuales de la variable (8) y (12), referidas a beneficiarios de posgrados. Con la mirada puesta en las primeras 4 variables, se podría deducir que la Universidad Nacional debería ser la más beneficiada por Colfuturo, pero no es así. Las que más se benefician son las dos primeras universidades privadas: Andes y Javeriana. ¿La razón? Quizá no sea por competencias sino como un mecanismo de equidad que permita que estas dos excelentes univeriadades puedan apoyar la formación especializada de sus egresados. Así las cosas, lo que estos resultados demuestran es que el «Ranking U-Sapiens Colombia» es una investigación confiable, de impacto, que da a conocer diáfanamente lo que sucede con las universidades del país en términos de investigación, que permite que los estudiantes puedan tomar decisiones, que las universidades puedan reorientar sus planes estratégicos a futuro y que los actores políticos del país en esta campo se puedan dar cuenta de los grandes avances que se han tenido, pese a lo mucho que resta por alcanzar una dinámica con estándares internacionales.

Carlos-Roberto Peña-Barrera: Ranking U-Sapiens Colombia 2010_2 98/101

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Coeficiente de correlación (CC) y coeficiente R entre la categoría cuartiles del Rk U-S Co-2010_2 y variables de Colciencias-Publindex A partir de esta segunda versión se tomó la decisión de clasificar a las instituciones de educación superior no solo por puntaje y posición sino también por cuartil (Q1, Q2, Q3, Q4). Los cuartiles se refieren a dividir una cantidad en 4 partes equitativas. Para el caso del «Ranking U-Sapiens Colombia», estos cuartiles están articulados a la sumatoria de los puntajes de estas 68 universidades. Con base en lo que representan dichos cuartiles sobre las instituciones se decidió correlacionar estos resultados con otras variables derivadas de Colciencias. Abajo se puede ver claramente un cuadro que muestra cuántas IES conforman cada cuartil, los datos de las otras variables a comparar y los resultados de las correlaciones: IES por cuartil (Q) Q1 = 2,5 Q2 = 7 Q3 = 13 Q4 = 45,5 Coeficiente de Correlación Coeficiente R2

Artículos tipo 1-2-3 en revistas que se presentaron e indexaron en Publindex 2010_1

Artículos tipo 1-2-3 en revistas que se presentaron e indexaron en Publindex y que hacen parte del «Ranking U-Sapiens Colombia 2010_2»

Revistas indexadas en Publindex 2010_1

Revistas indexadas en Publindex y que hacen parte del «Ranking USapiens Colombia 2010_2»

Grupos clasificados por Colciencias 2010

Grupos clasificados por Colciencias 2010 y que hacen parte del «Ranking USapiens Colombia 2010_2»

A1 = 372 A2 = 785 B = 887 C = 1717

A1 = 333 A2 = 621 B = 635 C = 1412

A1 = 20 A2 = 49 B = 73 C = 165

A1 = 17 A2 = 49 B = 53 C = 156

A-A1 = 491 B = 668 C = 965 D = 1951

A-A1 = 420 B = 528 C = 720 D = 1156

0,98

0,99

0,99

0,99

1

0,98

0,95

0,97

0,98

0,98

0,99

0,97

Los datos de artículos, revistas y grupos de investigación se organizaron según sus categorías y de acuerdo tanto al universo total como al de enfoque, es decir, el aplicado a las 68 IES clasificadas en el «Ranking U-Sapiens Colombia». Los resultados de las correlaciones son impactantes: todos son positivos y muy, muy altos, al punto de que una de estas correlaciones es de valor 1, la referida al total de grupos de investigación clasificados por Colciencias. Esto, en otras palabras, quiere decir que existe una directa y proporcional tendencia entre la distribución de los cuartiles del ranking y las categorías de los grupos de investigación. Sin embargo, sucede lo mismo con las otras variables, aunque no tan exacto. En suma, las contribuciones científicas, las publicaciones de investigación y los procesos y proyectos de investigación del país «palpitan» al mismo ritmo el «Ranking U-Sapiens Colombia». Otro argumento más para concluir que esta clasificación es lógica, totalmente racional y científica. Columnistas invitados El Boletín Científico Sapiens Research, el grupo Sapiens Research y el «Ranking U-Sapiens Colombia» le da la bienvenida a las opiniones de los más destacados actores y líderes de instituciones de educación superior colombianas. Sus reflexiones complementan objetivamente la perspectiva que tiene el escenario académico, justamente el punto de estudio de esta investigación. A ellos se les preguntó sobre algo en concreto, y tuvieron un espacio para argumentar y concluir. A partir de 2012 se contará con las opiniones no solo de actores nacionales sino también de destacados investigadores internacionales. Responde Jairo-Humberto Restrepo, vicerrector de investigaciones de la Universidad de Antioquia Existen rankings de universidades que se basan en encuestas a personas reconocidas, en datos que salen de Internet o en citaciones a artículos científicos. Sin embargo, para el común de la sociedad, incluso de la comunidad académica, saber cómo es que llegan esos modelos de rankings a los resultados que publican se vuelve en algo casi enigmático. Lo único que se conoce son las posiciones y ciertos datos por variables. Aún así, muchos de estos rankings están cobrando un peso importante hacia las universidades, las personas que están buscando dónde estudiar, e incluso sobre las políticas de educación nacional. En ese sentido, ¿cree usted que el Ranking U-Sapiens Colombia puede ser un referente importante hacia estos actores, más si su metodología y datos son totalmente públicos, transparentes y aprehensibles, además de tener en cuenta que incluso ya algunas IES lo están usando de esa forma? La Universidad de Antioquia mantiene un compromiso firme e indeclinable con la excelencia académica y con la calidad de la educación y de todos los procesos que adelanta en su condición de universidad. En su visión a 2016, se propuso el reto de ser reconocida como una de las principales universidades de investigación de América Latina, con pregrados y posgrados de excelencia académica internacional, líderes en el aporte a la transformación socioeconómica del país, y un auténtico escenario de la diversidad y el diálogo intercultural, en el marco del respeto por el pluralismo y el ambiente. Esto refleja la vocación de generación, transmisión y difusión del conocimiento, que son propios de la universidad de investigación, y que hacen parte de la cultura universitaria en compañía de principios y valores como la evaluación por pares. Los resultados y el impacto de la Universidad de Antioquia, coherentes con su visión, ciertamente se expresan en productos de nuevos conocimiento como los artículos en revistas de visibilidad e impacto internacional y nacional, el número de graduados en todos los niveles de formación (pregrado, especialización, maestría y doctorado), las patentes y el conjunto de soluciones que se ofrecen a la sociedad mediante la incorporación de productos nuestros a las políticas públicas, a las prácticas sociales o de diversas organizaciones, y a la industria. Aunque no es un propósito ser parte o figurar en determinada posición en algunos de los rankings de universidades, pues el propósito es precisamente alcanzar sus resultados y ser reconocida por las comunidades académicas y por la sociedad. De todos modos, para la Universidad de Antioquia es satisfactorio saber que, en general, ocupa un lugar destacado en cualquiera de dichos rankings. En cuanto al Ranking U-Sapiens Colombia, que al parecer busca presentar aspectos relativos al rol de las universidades en el desarrollo científico y tecnológico, se comprueba la segunda posición que resulta coherente con su tamaño en el contexto de las universidades del país. Este ranking ofrece información que puede dar cuenta de las capacidades de nuestras universidades en materia de investigación y formación de alto nivel. Sin embargo, es importante apreciar que alguna información necesita ser examinada con más detalle, pues no diferencia las capacidades propiamente dichas que tiene cada institución. Por ejemplo, el número de programas de maestría y doctorado no dice mucho frente al número de estudiantes o los graduados. Además, las revistas son apenas un componente del capital estructural de las institu-

ciones, en donde se presentan publicaciones de diversos autores y, en ciertos casos, los profesores de la propia institución presentan sus publicaciones en revistas externas, lo que este ranking no está reflejando. Es así que, en su proyección a futuro, quienes han propuesto este ranking deben precisar mejor lo que se quiere con éste en cuanto a la información que pretenden generar y a quién va dirigido. Responde Eduardo Rojas-Pineda, vicerrector de investigaciones de la Universidad del Cauca Según los resultados del “Ranking U-Sapiens Colombia (2010_1 semestre)”, 7 de las 10 primeras universidades son públicas, y la correlación de los puntajes de todas las 64 IES con ciertos aspectos económicos (gastos anuales en personal administrativo e ingresos operativos anuales) es muy positiva y alta (0,92 y 0,91). En otras palabras, entre más inyección financiera y músculo económico, mayores puntajes en términos de investigación. ¿Cuáles son los más positivos e importantes efectos sociales que puede mostrar al país la Universidad del Cauca en estos últimos años? ¿Qué cree usted que se avecinaría para las universidades oficiales del país si estas inyecciones financieras provinieran en gran medida de capitales no públicos y hasta no nacionales? La Universidad del Cauca, durante la primera década del siglo XXI, ha dedicado un importante esfuerzo para consolidar un sistema institucional de investigación, que tiene como misión fundamental crear condiciones, a escala regional, para desarrollar y socializar el conocimiento de manera articulada con los actores de su entorno. La universidad cuenta actualmente con 198 grupos de investigación en todas sus áreas de conocimiento, de los cuales 85 cumplen con las condiciones de hacer parte del SNCyT, y 65 tienen una clasificación al año 2010. Este desarrollo le ha permitido a la universidad ampliar, durante el último lustro, su oferta de programas de formación avanzada, por eso cuenta hoy con 15 de maestría y 5 de doctorado, en los cuales no sólo se está preparando al más alto nivel un talento humano para el país, sino que se están desarrollando proyectos que abordan problemas y necesidades del orden regional, nacional e internacional de capital importancia. Por otro lado, se ha liderado la creación de institucionalidad en el contexto regional, que facilita los procesos de articulación y le da impulso a las iniciativas sociales y empresariales que utilizan el conocimiento como su soporte. Es así como, en asocio con la Cámara de Comercio del Cauca y la Gobernación del Departamento, en 2000 se creó el Centro Regional de Productividad e Innovación del Cauca (CREPIC), ente articulador del sector académico y las iniciativas productivas. Igualmente, en asocio con un grupo diverso de actores del entorno, entre los que se cuentan otras IES, entes gubernamentales y empresariales, se crearon las incubadoras de empresas AgroInnova y la incubadora de software de Popayán, ámbitos en donde el emprendimiento tiene ocasión de recibir soporte y apoyo de diversa índole. Esta estrategia ha permitido el desarrollo de un importante número de proyectos, lo cual ha atraído recursos de fomento del orden nacional e internacional al departamento, y permitido estructurar una agenda de CyT, así como un conjunto de apuestas estratégicas en lo social y productivo para el desarrollo del departamento. Actualmente, en asocio con la Gobernación del Cauca y la Fundación

Carlos-Roberto Peña-Barrera: Ranking U-Sapiens Colombia 2010_2 99/101

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Sapiens Research Group Corpocies, se ha constituido el Centro Internacional de Investigación e Innovación del Agua, que busca concentrar la capacidad de investigación de la región sobre un insumo estratégico para el desarrollo del país. Los recursos captados provienen de muy distintas fuentes: recursos públicos, privados, nacionales e internacionales. Con ello queremos significar que las universidades públicas no hemos sido ajenas al financiamiento privado o internacional de las actividades de investigación. No obstante, la situación ideal es que haya un equilibrio de las distintas fuentes de financiamiento, a fin de atender iniciativas con profundo impacto social, que seguramente no serían prioritarias a agentes de financiamiento más interesados en desarrollos con impacto en los sectores productivos. Ningún país ha podido desarrollar su capacidad de generar y usar el conocimiento sobre la base del exclusivo esfuerzo de la iniciativa privada. Porque el fomento y esfuerzo del estado es una condición necesaria para garantizar el desarrollo de todas las capacidades y potencialidades de las sociedades. Responde José-Nelson Pérez-Castillo, director del Centro de Investigaciones y Desarrollo Científico de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas Si se revisa con cuidado dónde laboran los autores de artículos de investigación de revistas colombianas indexadas en Publindex, Redalyc, Scielo, entre otros sistemas de indexación, se puede observar en muchos casos que es en la misma institución donde se edita dicha revista, lo cual se ve reflejado en la producción visible en los CvLAC y GrupLAC. Esto, a todas luces, a cualquier investigador objetivo lo hace dudar sobre los procesos internos de evaluación ejercidos por los pares de dichas revistas, y quizá le hará concluir que allí se facilita el “endogenismo”. ¿Cree usted que todo ello se deba a una desconfianza propia sobre la calidad de la producción investigativa, razón por la cual no se postulan dichas contribuciones en otras revistas, incluso revistas no nacionales? ¿Qué acciones propondría en la Universidad Distrital (y aconsejaría a las demás IES) para que lo que se escriba derivado de las investigaciones institucionales se postule siempre en revistas externas? No creo que en realidad se deba a desconfianza propia sobre la calidad de la producción investigativa por varias razones. (1) Buena parte de nuestros investigadores se han formado en distintos ámbitos universitarios, tanto nacionales como internacionales. Quiere esto decir que existe un ecosistema de escuelas de pensamiento, con una muy importante variedad de posturas epistemológicas frente a la ciencia y el conocimiento, que enriquece notablemente el quehacer investigativo al interior de nuestra institución. (2) Es legítimo, en concordancia con lo anterior, que florezcan al interior del alma mater distintas iniciativas editoriales, entre éstas las revistas, que por su propia dinámica y los desafíos actuales, planteados por la cienciometría imperante, aspiran a escalafonarse según los parámetros propuestos, predominantemente por Colciencias. (3) Cabe agregar que las distintas fases del proyecto editorial de todas y cada una de nuestras revistas son complejas y complicadas de abordar, pues, en efecto, en la mayoría de las ocasiones salen avante, en buena medida por la iniciativa de sus editores, y aún así existen algunas condiciones institucionales adecuadas para funcionar. Ahora bien, con el propósito de que lo derivado de investigaciones propias de la universidad se postule en revistas externas, veo conveniente, en primer lugar, abrir las revistas institucionales a la comunidad académica e investigativa nacional e internacional. Es decir, que como política editorial de cada revista, un alto porcentaje del material a publicar provenga de investigadores externos a la universidad, y que se mantengan siempre altos niveles de calidad, por cuanto el hecho mismo de abrir las revistas a los investigadores externos no los garantizaría de por sí. Tal política restringiría un tanto la participación en las revistas internas y estimularía a los investigadores a buscar oportunidades alternas para la divulgación. Por otra parte, la posibilidad de publicar en revistas externas a la universidad estaría estrechamente asociada a la necesaria financiación externa de los proyectos de investigación. Esta política ayudaría a privilegiar las redes temáticas de investigación y los centros de excelencia entendidos como tejidos interinstitucionales, que luego de actividades investigativas conjuntas estimen conveniente divulgarlas de manera exógena en otras revistas no propias a la institución a la cual pertenezcan eventualmente los investigadores. Responde Luz-Doris Bolívar-Yepes, vicerrectora de investigaciones de la Universidad de Medellín El Ranking U-Sapiens Colombia ha sido, en muy pocos meses, citado y referenciado por muchos actores e instituciones nacionales e internacionales. En ese sentido, ¿qué impacto ha tenido, qué reflexión puede expresar su institución con respecto a este ranking desde el punto de vista de iniciáticas políticas que mejoren su educación y los impulsen a alcancen nuevas metas? La Universidad de Medellín, a través de la Vicerrectoría de Investigaciones, cuenta con una política institucional, la cual tiene como uno de sus objetivos “consolidar la cultura investigativa cimentada en las actuales políticas de ciencia, tecnología e innovación sugeridas por los organismos nacionales”. La existencia de los ranking nacionales e internacionales, tal como se ha expresado en eventos de gran relevancia para la CT+I, como el “Diseño y uso de indicadores de CT+I para la toma de decisiones”, realizado recientemente por el OCyT, ayudan a conducir a las instituciones, les ayudan a ser autónomas, les permite la toma de decisiones. Todo esto tiene alto impacto para las instituciones. Los hacedores de política están pensando cuáles son las herramientas de su promoción. Nuestra institución comparte los procesos de medición como los jalonados por Colciencias (Grupos de Investigación), por el CNA (calidad de las IES), y participa en las mediciones realizadas periódicamente por el OCyT. Para ello, trabaja en pro de la alta calidad investigativa, y apoyo la formación de alto nivel, la consolidación de grupos de investigación, el desarrollo de proyectos de I+D que generen nuevo conocimiento y el fortalecimiento de la innovación, y la transferencia tecnológica y social. Así mismo, nuestra universidad cuenta con un sistema de información confiable, que garantiza la validez y trazabilidad de la información, y se encuentra certificada por ICONTEC bajo la norma ISO 9001:2008, factores que propician intervenciones asertivas y desarrollo de planes de acción pertinentes. En este sentido, los rankings nos permiten medirnos, compararnos y generar políticas de alta dirección para enfocarnos a los lineamientos nacionales e internacionales en la materia. El Ranking U-Sapiens Colombia lo vemos como una gran oportunidad de medirnos entre las instituciones de educación superior de la región. No con fines comparativos sino en aras de mejoramiento continúo de acuerdo con la actualidad del país en materia de CT+I. Más aún cuando las diferencias entre las IES de Colombia son tan significativas. Las correlaciones que presenta este ranking son interesantes y permiten a las diferentes instituciones generar planes de acción para fortalecer su actividad investigativa y lograr visibilidad en el medio nacional e internacional. Responde Nathalia Vélez-López de Mesa, directora general de Investigación y Proyectos de la Escuela de Ingeniería de Antioquia Según SNIES-MEN, actualmente existen 117 instituciones universitarias registradas en el país, y solo unas pocas, como la EIA, le han apostado a implementar la investigación en su estrategia educativa, junto con hacerla visible a través de distintos productos como ofrecer programas de posgrado, tener grupos de investigación clasificados en Colciencias y revistas indexadas en Publindex. ¿Qué estarían dispuestos a hacer ustedes como EIA, en términos de acciones enfocadas a la investigación, hacia las muchísimas otras instituciones

universitarias que hay en el país para que tomen la decisión de convertirse en instituciones no solo formativas sino investigativas? Es importante entender que el país requiere ofertas diferentes de programas y de instituciones de educación superior, cuyo principio debe ser la búsqueda permanente de la calidad. Por eso, no todas las IES deben hacer investigación con la misma profundidad ni orientadas a los mismos propósitos. Colombia necesita IES con énfasis en formación técnica y tecnológica, en formación profesional, en investigación e, incluso, algunas orientadas a lo que se ha llamado la “tercera misión de la universidad”: la transferencia tecnológica y el emprendimiento. Y esto no se define por ser instituciones universitarias, tecnológicas o universidades bajo el concepto de la Ley 30/92 de educación superior, sino por decisiones internas de cada institución. Así mismo, las instituciones universitarias no son iguales entre sí. La Escuela de Ingeniería de Antioquia (EIA), por ejemplo, es una institución cuyas características corresponderían a lo que podría definirse como “universidad especializada”, que realiza las funciones de docencia en programas universitarios de pregrado y posgrado, investigación y extensión, específicamente en ingeniería y áreas afines, además de tener una creciente actividad en la internacionalización; es decir, su quehacer es el típico de las universidades, aunque por no tener las tres áreas de conocimiento exigidas hasta ahora en la ley colombiana, se considera como institución universitaria en ausencia de otra figura que la acoja en forma apropiada. La acreditación de la totalidad de sus programas acreditables y la acreditación institucional de la EIA hace más visible el compromiso con la investigación, en armonía con la docencia y las actividades de extensión en un proceso continuo de autoevaluación. La EIA se define como una universidad de docencia con investigación: mantiene su eje principal en la formación de alta calidad y es consciente que la investigación no solo contribuye significativamente con este propósito sino que aporta al cumplimiento de la misión institucional. En este sentido, y con el respeto por las diferencias, la EIA, con el fin de apoyar el mejoramiento de otras IES, puede dar testimonio de su crecimiento, apoyar procesos de evaluación y presentar propuestas específicas sobre asuntos que se consideren de importancia para el mejoramiento de estas instituciones. La primera y esencial recomendación es que cada institución defina en forma clara y coherente su propósito y metas, identifique cómo se relacionan sus funciones sustantivas y tome las decisiones pertinentes que permitan cumplir estos objetivos, siempre bajo los principios de alta calidad. Responde Omar Parra-Rozo, director de la Unidad de Investigación de la Universidad Santo Tomás (Bogotá) Colombia se destaca entre los países de Latinoamérica por tener muchísimas universidades (126) e instituciones universitarias (117), y la gran mayoría funcionan en Bogotá. ¿Cómo ve la Universidad Santo Tomás a las demás IES, como una competencia o como potenciales aliadas? ¿Qué papel juega para ustedes la investigación a la hora de atraer futuros estudiantes? ¿Cree usted que la dinámica investigativa de una institución de educación superior sí juega un papel fundamental ante la decisión de un joven por presentarse ante tal o cual universidad, o cree que factores como el nombre, los costos o incluso la ubicación siguen siendo más importantes? La Universidad Santo Tomás (USTA) tiene su impronta formativa y contempla el principio de diálogo entre la fe y la ciencia con un manifiesto carácter de universalidad. Desde esta perspectiva, su lema “facientes veritatem”, constructores, forjadores o buscadores de la verdad, primordial en los procesos investigativos, conduce a toda la comunidad universitaria a la búsqueda de alianzas, convenios, acuerdos y trabajos compartidos no sólo al interior sino al exterior de la universidad, y no sólo con instituciones similares sino con empresas y organizaciones que ven en la investigación universitaria una punta de lanza hacia el progreso y el bienestar. Las IES que conforman un cuerpo formativo e investigativo en nuestra región y en el país son miradas por la USTA como instituciones que, en determinado momento, ayudan, son aliadas entre sí y representan una posibilidad de hacer realidad los proyectos en pro del bien común. Ahora bien, la formación, la investigación y la proyección social son ejes que se plantean a los estudiantes para su proceso educativo en la universidad. La investigación atrae en cuanto es un referente básico en estos momentos de producción de conocimiento, de complejidad informativa y de grandes avances científicos. Proyectos en áreas como la robótica, la defensa de los derechos humanos y del medio ambiente, entre otros, en los cuales están comprometidos los estudiantes, sin duda constituyen un atractivo en el momento de elegir carrera. La cultura de sembrar conocimientos y despertar actitudes frente a la ciencia, con la conformación de grupos, semilleros y equipos de estudiantes y docentes constituye una referencia importante en cada universidad. Los medios informativos resaltan la labor y el progreso de los estudiantes muestran los alcances institucionales que procuran el progreso y el bienestar humano. Finalmente, aun cuando esta referencia todavía no constituye un punto esencial para las decisiones de los estudiantes, sí se ha ganado un campo considerable en este ámbito. Los alumnos reciben orientación profesional para que opten por una carrera de acuerdo con su perfil, pero sólo los colegios que incluyen en sus currículos la investigación se aproximan a una actitud científica que piensa la investigación, reflexiona sobre el medio y es capaz de visualizar que el futuro tiene en su haber la producción del conocimiento, la investigación y la ciencia como pilares del avance humano. Naturalmente que la posición de una institución, su nombre, los costos y la ubicación juegan un papel preponderante a la hora de elegir. Responde Pablo-Emilio Cruz-Casallas, director general de investigaciones de la Universidad de los Llanos Las IES nacionales en la actualidad y al nivel del pregrado fomentan el emprendimiento y la creación de empresas de sus futuros profesionales, porque más que empleo lo que se busca es que lo promuevan y se sumen a la fuerza actica de la economía. Sin embargo, al parecer, cuando dichos profesionales buscan hacer un doctorado, aquella filosofía queda en el pasado, porque casi que el único campo donde se pueden desarrollar es la universidad y, por lo tanto, quedan al margen del sector privado. Esta es una realidad. En ese sentido, ¿cree que la iniciativa de que las universidades públicas reciban dineros del sector privado puede cambiar ese paradigma para que se aumente de forma considerable la formación de doctores que sean articuladores estratégicos entre los distintos sectores? ¿Cree que esta iniciativa pueda ser una fórmula que amplíe el campo de acción de los doctores y futuros doctores de nuestro país? Finalmente, ¿cómo resumiría está dinámica (paradoja y disyuntiva) en su universidad? Si bien es cierto que desde hace algunos años, ante la crisis del empleo, las IES colombianas han venido incluyendo en los currículos de sus programas académicos cursos para fomentar el emprendimiento y, por lo tanto, la generación de empresa por parte de sus egresados, el impacto de esta iniciativa es aún incipiente y experiencias exitosas sólo se observan con algunas carreras técnicas y tecnológicas, relacionadas con el sector agroindustrial y manufacturero. Varios factores podrían ayudar a entender esta realidad, los cuales van desde la idiosincrasia misma del bachiller colombiano que ingresa a la educación superior, que raras veces descarta su meta de ser algún día profesional y empleado, hasta los trámites, requisitos y condiciones que la legislación

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Sapiens Research Group nacional impone para establecer una empresa en el país. En ese sentido, si lo anterior ocurre en los niveles de formación que tienen como propósito fundamental el emprendimiento y la generación de empresa, no puede esperarse que esta situación cambie en los niveles superiores como maestría y doctorado, cuyos fines son formar profesores e investigadores. Es decir, difícilmente encontraremos en nuestro país a un “doctor” que trate de organizar una empresa para sumarse a la fuerza activa de la economía del país, después de pasar 4 ó 5 años de su vida sumergido en un laboratorio para tratar de resolver una pregunta científica y de haber invertido una astronómica cantidad de recursos económicos. Por otro lado, la economía colombiana está basada fundamentalmente en la actividad de microempresas o pequeñas empresas, con muy limitadas capacidades para vincular a sus plantas de personal recursos humanos con altos niveles de formación. Por esta circunstancia, el campo de acción de la población actual y quizá futura de doctores del país queda limitado a las aulas y laboratorios de las universidades públicas y privadas, así como de algunos centros de investigación. Para terminar, quizá con el propósito de intentar resolver esta inadecuación, la propuesta de reforma a la Ley General de Educación Superior (Ley 30 de 1992) propone de manera explícita la posibilidad de que las instituciones de educación superior celebren contratos de asociación con particulares, mediante los cuales ingresen capitales privados al sistema educativo público colombiano. En principio hay que decir que, si bien las cifras no son significativas, esto ha ocurrido y ocurre actualmente, principalmente para apoyar la ejecución de proyectos de investigación. La Universidad de los Llanos en particular, durante los últimos años, ha suscrito varios convenios para ejecutar proyectos de investigación relacionados con acuicultura, en los cuales la participación de las asociaciones de productores, así como de productores independientes, ha sido significativa, lo cual le ha permitido a la universidad acercarse a este sector y favorecer la interacción de sus profesores y grupos de investigación con los problemas de esta actividad productiva. Sin embargo, hay que dejar claro que la participación del sector privado en las universidades públicas debe hacerse dentro de un marco regulatorio claramente definido, que no menoscabe el mandato constitucional de autonomía universitaria y menos que exonere al estado de su responsabilidad constitucional de ofrecer la educación como un servicio público en igualdad de oportunidades. Responde Carlos Largacha-Martínez, vicerrector de investigaciones de la Universidad EAN Según SNIES-MEN, para 2010 (1 semestre) habían 1.031 programas de maestrías y doctorados activos en el país. ¿Usted estaría de acuerdo en que se fortaleciera considerablemente la oferta de maestrías de dos años pero con un enfoque de investigación aplicada (applied research)? ¿Qué estrategias políticas y económicas cree que se deberían implementar o fortalecer para que las maestrías y los doctorados no se circunscriban exclusivamente al ámbito académico?

A través del CONPES 3582 se establecen seis estrategias macro que deben trabajarse para fortalecer todos los vectores que potencien la ciencia, la tecnología y la innovación en el país. La cuarta estrategia puntualmente se refiere a la “apropiación social del conocimiento”; es decir, las universidades tienen, además de otras funciones, que realizar investigación que genere conocimiento útil y, por ende, desarrollo para la sociedad. Este esquema se ha llamado investigación aplicada o investigación articulada. Como Nonaka & Takeuchi lo aseveran, para poder cerrar el ciclo del aprendizaje, de la creación de nuevo conocimiento, de la innovación estratégica, se deben realizar tres fases. La primera es la de pasar de un conocimiento tácito a uno explícito. Aquí encontramos todos los libros, revistas, clases, intranets, etc. La segunda es el paso de un conocimiento explícito a uno tácito, no de los generadores de dicho conocimiento, sino de los grupos de interés (stakeholders) que quieren hacer uso de la información generada para convertirla en conocimiento útil. La tercera fase es la de la espiral del conocimiento, en donde los diferentes grupos receptores y apropiadores del conocimiento de la fase dos se convierten ahora en los generadores de nuevo conocimiento tácito (fase uno) para, de esta forma, generar un círculo virtuoso de apropiación social del conocimiento. Las universidades colombianas, principalmente en programas de maestrías y doctorados, deben implementar las tres fases para lograr una innovación sostenible. La competitividad se logra cerrando el ciclo. Es por esto que la docencia y la investigación en posgrados deben estar articuladas con la empresa y el gobierno. La estrategia es que los proyectos de grado sean realizados bajo esta perspectiva. Esto implica alianzas permanentes y de mediano-largo plazo con las empresas productoras de bienes y servicios. Implica generar una cultura de confianza mutua, una semántica consensuada, recursos, tiempos y entregables definidos. Colciencias y el Ministerio de Educación Nacional están trabajando en estos esquemas a través de sus convocatorias, así como al apoyo irrestricto a las ruedas de innovación realizadas por la alianza Universidad-Empresa-Estado. De esta forma se logra trascender la visión de “universidades burbuja”. Esto explica el porqué la Universidad EAN ha sido el organizador de las dos ruedas de innovación pasadas, de ser la única universidad afiliada a la ANDI, de pertenecer al Consejo Administrador de Fomipyme, entre otras. Es parte de nuestro modelo educativo generar conocimiento útil. Todos los proyectos de grado de los cuatro programas de maestría que tenemos se realizan con empresas. Por último, está en revisión en el Ministerio de Educación Nacional el Doctorado en Gestión de la EAN, con doble titulación con la Universidad Antonio Nebrija, bajo el modelo de investigación articulada y de apadrinamiento empresarial desde el primer día. Por lo tanto, la propuesta de reforma de la Ley 30, así como las nuevas convocatorias de Colciencias, deberían incluir más intencionalmente estos puntos.

Carlos-Roberto Peña-Barrera: Ranking U-Sapiens Colombia 2010_2 101/101

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U-Sapiens Ranking Colombia 2010_2 By Carlos-Roberto Peña-Barrera (1977-Colombia-Sapiens Research Group) editor@sapiensresearch.org

Abstract The main objectives of the investigation are the following: (1) that the national and international scientific community in general get to know the URanking Sapiens Colombia 2010_2, which classifies each Colombian higher education institution (HEI) into score, position and quartile, (2) to highlight the most important movements when comparing the results of the 2010_1 ranking with the results of 2010_2, (3) and to acknowledge some institutions, the media and researchers that have been interested in this investigation. The scope of this study addressed each and every HEI (even though only some made the ranking) in the first semester of 2010 according to (1) results 2010-1 from Publindex (National Indexation and Homologation System of Specialized Magazines of CT+I) indexed magazines, (2) master’s and doctoral programs active during 2010-1 by the National Education Ministry (NEM), and (3) results from researching groups qualified in 2010 by Colciencias (Administrative Department of Science, Technology and Innovation). The method used for this research is the same as the one used in the 2010_1 ranking except that one of the specifications is much more detailed in one of the steps in the model (the variables α, β, γ). It is completely quantitative and the data for the research comes from Colciencias and NEM. This time the results will be made known depending on the variable for 2010_1 and 2010_2. The most relevant results are these: (1) eight HEI entered the ranking and three left it, (2) the first thee HEI are public, (3) there are six institutions total in the ranking, (4) seven of the ten HEI are official, (5) the top three HEI are in Bogotá and Barranquilla, (6) there is a relationship between the scores of the top ten HEI and the number of national and foreigner PhD grant holders of Colciencias which is 0.96 in 2010 and of preliminary plans which is of 0.94 in 2010, (7) the top five HEI coincide once again (even though not in every position) with the Scimago Institutions Rankings and the Webometrics Ranking of the World Universities. The most significant conclusions come from the great interest of the Colombian community to have a classification based on research indicators, the positive national and international impact of the institutions and the media in relationship with the transparency of the model and of the interesting and relevant results that came as a result of the correlation of other data linked to the research fields. This research was registered in the National Copyright Direction, it has been exposed as colloquium in different national stages and will be exposed in international stages and it has prompted interviews and articles in the international media. Keywords: correlations, Higher Education Institutions, U-Sapiens Ranking Colombia, research variables Referencing: Peña-Barrera, C-R. (2011). U-Sapiens Ranking Colombia 2010_2. In: Boletín Científico Sapiens Research, Vol. 2 (1), pp. 102-108. Awards U-Sapiens Ranking Colombia 2010_1 has been read by more than 23,000 people in all the word through the online page of the Issuu magazine and many others have become familiar with it through different media that have referenced or cited the results. 35 websites have posted the link of the Sapiens Research Scientific Bulletin so that those interested can read the investigation directly in Issuu. Many universities have referenced this ranking and its percentages in their websites. Some others have taken it into account for their reflections and research planes. Google shows more than 4,000 results for the words «U-Sapiens Ranking» among these stand out five videos made by universities, 21 blogs, 10 twitter followers, 6 documents and 17 debate forums. It has also been cited and analyzed in these sites and in many others. Finally it is important to highlight two articles published by two well-known international media on higher education issues. University Rankings Take Root in Latin America, por Andrew Downie, in: The Chronicle of Higher Education http://chronicle.com/article/University-Rankings-Take-Root/126919/ COLOMBIA: First national university rankings unveiled, por Philip Fine y Gabriel Linero, in University World News http://www.universityworldnews.com/article.php?story=20110204224146865

http://www.sapiensresearch.org/ http://issuu.com/sapiens-research http://www.facebook.com/pages/Boletin-Cientifico-Sapiens-Research/181844285178334 102/108

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Sapiens Research Group Indicators The indicators chosen aim at the research field, science, technology and innovation, which is why this ranking responds to this aspect in particular, and not any other. Each and every one of the sources of this research are free and for public access. RevI

↔ Number of magazines indexed in Publindex. Relationship with the investigation: the articles published are related with the national and international research. Source: Publindex, Colciencias (IBN-Publindex).

PosG

↔ Number of master degrees and doctorate degrees activated by HEI. Relationship with investigation: formation of the researchers and scientists. Source: National System of Higher Education information (NSHEI), NEM.

GruP

↔ Relative number of research groups recognized and classified by Colciencias. Research relationship: projects and scientific-technological activities are formulated and developed. Source: ScienTI-Colombia Platform, Colciencias (GrupLAC). Model

We counted the master degrees (M) and the doctorate degrees (D) activated by HEI, the research groups of the HEI classified in D,C, B, A and A1 (from smallest to largest) and the magazines of the HEI classified as C, B, A2 and A1 (from smallest to largest). The total of the research groups for each HEI was obtained from a relative point of view (not absolute), because a research group can be backed up by more than one HEI. This means that if one group is backed up by three HEI each one will be in charge of one-third part of that group. We did not take into account the HEI that support a group but don’t back it up. The steps were the following: 1. A proportional weight between 0 and 1 is assigned to each of the indicator’s subdivision in accordance with importance and equality to be multiplied by the total number applied to each subdivision. 2. We added the results of the previous operation for each of the indicator’s subdivision. 3. To each of these new results we gave a weight α, β, γ, which corresponds in an inversely proportional way to the addition of the participation of the indicators over the result of the addition of the three indicators. 1. Finally the results of each indicator were added to give a final score of each HEI. RevI PosG GruP C B A2 A1 M D D C B A A1 C * 0,25 B * 0,5 A2 * 0,75 A1 * 1 M * 0,4 D*1 D * 0,2 C * 0,4 B * 0,6 A * 0,8 A1 * 1 (C*0,25 + B*0,5 + A2*0,75 + A1*1) (M*0,4 + D*1) (D*0,2 + C*0,4 + B*0,6 + A*0,8 + A1*1) (C*0,25 + B*0,5 + A2*0,75 + A1*1) * 0,α (M*0,4 + D*1) * 0,β (D*0,2 + C*0,4 + B*0,6 + A*0,8 + A1*1) * 0,γ [((C*0,25 + B*0,5 + A2*0,75 + A1*1) * 0,α) + ((M*0,4 + D*1) * 0,β) + ((D*0,2 + C*0,4 + B*0,6 + A*0,8 + A1*1) * 0,γ)] (C*0,25 + B*0,5 + A2*0,75 + A1*1) = r (M*0,4 + D*1) = p (D*0,2 + C*0,4 + B*0,6 + A*0,8 + A1*1) = g r₁ + ... + rn = r´ p₁ + ... + pn = p´ g₁ + ... + gn = g´ r´ + p´ + g´ = T = 100 ((r´ * 100) / T)) + ((p´ * 100) / T)) + ((g´ * 100) / T)) = 100 R + P + G = 100 α = 100 - R β = 100 - P γ = 100 - G

Carlos-Roberto Peña-Barrera: U-Sapiens Ranking Colombia 2010_2 103/108

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U-Sapiens Ranking Colombia 2010_2 (U-S Rk Co-2010_2) By Carlos-Roberto Peña-Barrera, Sapiens Research Group editor@sapiensresearch.org

Position 10_1→10_2 1→1 2→2 3→3 5→4 4→5 6→6 7→7 8→8 12→9 9→10 10→11 11→12 13→13 15→14 16→15 19→16 14→17 20→18 17→19 21→20 18→21 22→22 27→23 37→24 25→25 26→26 30→27 29→28 23→29 28→30 32→31 34→32 31→33 36→34 35→35 38→36 39→37 40→38 33→39 →40 47→41 44→42 48→43 41→44 42→45 59→46 55→47 45→48 50→49 →50 54→51 →52 49→53 52→54 60→55 63→56 →57 57→58 51→59 58→60 61→61 56→62 →63 →64 62→65 →66 →67 64→68

Difference Position 0 0 0 1 -1 0 0 0 3 -1 -1 -1 -1 0 0 2 1 2 -2 1 -3 0 3 13 0 0 3 1 -6 -2 1 2 -2 2 0 1 2 2 -6

RevI PosG GruP Score 10_1→10_2 10_1→10_2 10_1→10_2 2010-1 (OU) Universidad Nacional de Colombia Q1 Bogotá 15,8→15,7 37,8→48,6 56,6→50,4 110,14 (OU) Universidad de Antioquia Q1 Antioquia 10,6→11,2 18,5→32,3 30,2→29,0 59,29 (OU) Universidad del Valle Q1-Q2 Valle del Cauca 4,7→5,4 13,6→17,5 19,8→23.8 38,08 (PU) Universidad de los Andes Q2 Bogotá 5,2→4,7 14,8→17,2 15,6→21,4 35,57 (PU) Pontificia Universidad Javeriana Q2 Bogotá 11,0→10,1 11,2→14,6 14,9→18,3 37,10 (OU) Universidad Nacional de Colombia Q2 Antioquia 3,8→3,7 14,3→19,9 14,6→14,7 32,67 (OU) Universidad Industrial de Santander Q2 Santander 2,3→2,8 7,7→10,9 10,7→11,3 20,59 (PU) Fundación Universidad del Norte Q2 Atlántico 3,6→2,6 9,8→14,2 6,6→8,1 20,04 (OU) Universidad del Cauca Q2 Cauca 0,7→0,9 5,6→12,5 8,3→7,8 14,61 (OU) Universidad Tecnológica de Pereira Q2-Q3 Risaralda 0,5→0,5 6,1→10,3 9,4→10,1 15,94 (OU) Universidad de Caldas Q3 Caldas 3,4→4,4 6,2→9,3 5,8→7,0 15,43 (PU) Universidad Pontificia Bolivariana Q3 Antioquia 1,1→1,6 6,8→8,8 6,8→8,7 14,75 (OU) Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia Q3 Boyacá 0,9→1,2 5,2→7,4 8,2→9,8 14,26 (OU) Universidad de Cartagena Q3 Bolívar 0,5→0,5 4,7→6,0 6,5→9,8 11,62 (PU) Universidad Externado de Colombia Q3 Bogotá 0,9→1,4 5,5→7,7 4,8→7,0 11,22 (PU) Universidad del Rosario Q3 Bogotá 2,3→3.0 4,0→7,1 4,3→5,7 10,52 (OU) Universiadad Distrital Francisco José de Caldas Q3 Bogotá 1,1→1,9 2,3→3,1 8,2→10,3 11,64 (PU) Universidad Santo Tomás Q3 Bogotá 1,4→1,6 3,2→6,3 4,1→6,8 8,64 (PU) Universidad EAFIT - Medellín Q3 Antioquia 1,6→1,9 3,8→5,9 5,5→6,1 10,88 (PU) Universidad de la Sabana (Chía) Q3 Cundinamarca 2,5→2,6 2,5→4,0 3,3→5,4 8,27 (OU) Universidad Pedagógica Nacional Q3 Bogotá 2,5→2,8 3,5→4,0 4,6→4,6 10,57 (OU) Universidad del Atlántico - Barranquilla Q3 Atlántico 0,5→0,5 2,4→3,8 4,8→6,7 7,68 (PU) Univerisdad de la Salle Q3-Q4 Bogotá 0,9→1,4 1,4→3,2 4,9→6,0 7,19 (PU) Universidad de Medellín Q4 Antioquia 1,4→2,1 1,7→5,9 2,2→2,6 5,19 (OU) Universiad de Córdoba - Montería Q4 Córdoba 0,9→1,2 2,8→4,3 3,6→3,3 7,28 (OU) Universidad del Magdalena Q4 Magdalena 0,5→0,5 2,0→3,1 4,7→5,2 7,21 (PU) Universidad de Manizales Q4 Caldas 1,1→1,6 3,0→4,3 2,3→2,6 6,43 (PU) Universidad Libre Q4 Valle del Cauca 0,2→0,5 1,0→2,7 5,5→5,0 6,64 (OU) Universidad Militar Nueva Granada Q4 Bogotá 2,7→2,3 1,4→2,1 3,3→3,5 7,43 (OU) Universidad de Pamplona Q4 Norte de Santander 0,5→0,5 2,9→3,8 3,7→3,6 7,02 (OU) Universidad del Tolima Q4 Tolima 0,2→0,5 2,6→3,8 3,4→3,1 6,29 (PU) Universidad Simón Bolívar Q4 Atlántico 0,2→0,2 1,9→2,7 3,5→4,5 5,60 (OU) Universidad Nacional de Colombia Q4 Valle del Cauca 0,7→0,7 1,9→2,7 3,7→4,0 6,29 (PU) Universidad CES Q4 Antioquia 0,9→0,9 1,9→2,7 2,4→3,7 5,22 (PU) Universidad el Bosque Q4 Bogotá 0,5→0,7 1,8→2,2 3,1→4,2 5,37 (PU) Universidad Autónoma de Bucaramanga Q4 Santander 0,7→0,7 1,9→2,9 2,3→3,0 4,94 (PU) Pontificia Universidad Javeriana Q4 Valle del Cauca 0,9→1,2 1,2→1,8 2,8→3,6 4,86 (PU) Universidad Libre Q4 Bogotá 0,5→0,5 1,7→2,8 2,7→3,1 4,80 (OU) Universidad del Quindío Q4 Quindío 0,2→0,2 2,0→2,1 3,7→3,7 5,96 (OU) Universidad Surcolombiana Q4 Huila →0,2 →0,9 →4,8 6 (PU) Universidad Sergio Arboleda Q4 Bogotá 0,2→0,5 1,3→2,2 2,0→2,8 3,59 2 (PU) Universidad Autónoma de Occidente Q4 Valle del Cauca 0,2→0,2 1,0→2,1 2,9→3,2 4,08 5 (PU) Universidad ICESI Q4 Valle del Cauca 0,7→0,9 1,2→2,1 1,5→1,7 3,38 -3 (OU) Universidad de Nariño Q4 Nariño 0,5→0,9 1,6→1,9 2,6→1,7 4,61 -4 (PU) Universidad Católica de Colombia Q4 Bogotá 1,6→0,9 0,7→0,9 2,1→2,6 4,40 13 (PU) Universidad EAN Q4 Bogotá 0,2→0,5 0,5→2,1 0,8→1,7 1,55 9 (OU) Universidad de los Llanos Q4 Meta 0,5→0,5 0,5→1,2 1,2→2,3 2,16 -2 (PU) Universidad Antonio Nariño Q4 Bogotá 0,2→0,2 0,2→0,3 3,6→3,3 4,04 2 (PU) Universidad de San Buenaventura Q4 Bogotá 0,5→0,9 0,7→1,2 1,3→1,7 2,49 (PU) Universidad de San Buenaventura Q4 Antioquia →0,2 →1,6 →1,6 3 (PU) Universidad de San Buenaventura Q4 Valle del Cauca 0,2→0,2 1,2→2,1 0,8→1,1 2,21 (PU) Universidad Autónoma del Caribe Q4 Atlántico →0,7 →1,2 →1,4 -4 (OU) Universidad Tecnológica del Chocó Q4 Chocó 0,2→0,2 0,5→0,6 2,3→2,4 2,99 -2 (PU) Universidad Cooperativa de Colombia Q4 Bogotá 0,7→0,5 0,2→0,3 1,4→1,9 2,30 5 (UPI) Escuela de Ingeniería de Antioquia Q4 Antioquia 0,7→1,4 0,2→0,3 0,5→0,9 1,46 7 (UOI) Instituto Tecnológico Metropolitano Q4 Antioquia 0,5→0,5 0,5→0,6 0,2→1,4 1,11 (OU) Universidad Nacional Abierta y a Distancia Q4 Bogotá →0,2 →0,3 →2,0 -1 (PU) Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales Q4 Bogotá 0,7→0,7 0,2→0,3 1,1→1,4 2,03 -8 (UPI) Fundación Universitaria Konrad Lorenz Q4 Bogotá 1,4→1,4 0,5→0,6 0,5→0,4 2,37 -2 (PU) Universidad Santo Tomás Q4 Santander 0,5→0,7 0,5→0,3 0,8→1,4 1,77 0 (PU) Fundación Universidad Autónoma de Colombia Q4 Bogotá 0,2→0,5 0,2→0.3 0,9→1,6 1,35 -6 (OU) Universidad Francisco de Paula Santander Q4 Norte de Santander 0,2→0,2 0,2→0,3 1,7→1,4 2,15 (PU) Universidad Pontificia Bolivariana Q4 Santander →0,2 →0,3 →1,2 (UOI) Dirección Nacional de Escuelas Q4 Bogotá →0,2 →0,9 →0,7 -3 (PU) Corporación Universidad Piloto de Colombia Q4 Bogotá 0,2→0,2 0,2→0,3 0,7→1,2 1,19 (UPI) Escuela Colombiana de Ingeniería Q4 Bogotá →0,2 →0,3 →1,1 (UOI) Escuela Superior de Administración Publica Q4 Bogotá →0,5 →0,3 →0,8 -4 (PU) Universidad Católica de Manizales Q4 Caldas 0,2→0,2 0,2→0,3 0,2→0,5 0,71 OU: official university. PU: private university. UOI: university official institution. UPI: university private institution. Weight: α = 93; β = 73; γ = 32 HEI

Quartile

Departments

Score 2010-2 114,71 72,49 46,74 43,32 42,96 38,35 25,06 24,86 21,26 20,87 20,78 19,21 18,31 16,32 16,02 15,85 15,32 14,80 13,90 11,93 11,38 10,97 10,63 10,62 8,79 8,76 8,50 8,07 7,93 7,91 7,45 7,39 7,36 7,29 7,11 6,60 6,51 6,32 5,97 5,91 5,50 5,49 4,70 4,56 4,38 4,24 3,91 3,87 3,79 3,43 3,41 3,30 3,25 2,69 2,55 2,50 2,48 2,41 2,39 2,37 2,34 1,97 1,77 1,77 1,73 1,61 1,58 0,99

Difference Score 4,57 13,20 8,66 7,75 5,86 5,68 4,47 4,82 6,64 4,93 5,35 4,46 4,05 4,70 4,80 5,34 3,67 6,16 3,02 3,67 0,81 3,29 3,44 5,43 1,51 1,55 2,07 1,43 0,50 0,89 1,16 1,80 1,07 2,07 1,74 1,67 1,65 1,52 0,02 1,91 1,40 1,33 -0,05 -0,02 2,69 1,75 -0,16 1,30 1,21 0,27 0,39 1,10 1,39 0,38 0,02 0,60 0,98 -0,17

0,54

0,28

Carlos-Roberto Peña-Barrera: U-Sapiens Ranking Colombia 2010_2 104/108

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Sapiens Research Group Most Important Movements HEIs that ascended and descended in score from 2010_1 (OU) Universidad de Antioquia (UDEA) – Medellín (OU) Universidad del Valle – Cali (PU) Universidad de los Andes – Bogotá (PU) Universidad de Nariño – Pasto (PU) Universidad Antonio Nariño – Bogotá (OU) Universidad Francisco de Paula Santander – Cúcuta HEI that ascended and descended the most since 2010_1 (PU) Universidad de Medellín – Medellín (PU) Universidad EAN – Bogotá (OU) Universidad de los Llanos – Villavicencio (OU) Universidad del Quindío – Armenia (OU) Universidad Francisco de Paula Santander – Cúcuta (UPI) Fundación Universitaria Konrad Lorenz – Bogotá The top university institutions (UPI) Escuela de Ingeniería de Antioquia – Envigado (UOI) Instituto Tecnológico Metropolitano – Medellín (UPI) Fundación Universitaria Konrad Lorenz – Bogotá (UOI) Dirección Nacional de Escuelas (Policía Nacional de Colombia) – Bogotá (UPI) Escuela Colombiana de Ingeniería – Bogotá (UOI) Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) – Bogotá Official HEI Top 5 (OU) Universidad Nacional de Colombia – Bogotá (OU) Universidad de Antioquia (UDEA) – Medellín (OU) Universidad del Valle – Cali (OU) Universidad Nacional de Colombia – Medellín (OU) Universidad Industrial de Santander (UIS) – Bucaramanga Private HEI Top 5 (PU) Universidad de los Andes – Bogotá (PU) Pontificia Universidad Javeriana - Bogotá (PU) Fundación Universidad del Norte – Barranquilla (PU) Universidad Pontificia Bolivariana – Medellín (PU) Universidad Externado de Colombia – Bogotá HEI that entered the ranking (OU) Universidad Surcolombiana (USCO) – Neiva (PU) Universidad de San Buenaventura – Medellín (PU) Universidad Autónoma del Caribe – Barranquilla (OU) Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD) (PU) Universidad Pontificia Bolivariana – Bucaramanga (UOI) Dirección Nacional de Escuelas (Policía Nacional de Colombia) – Bogotá (UPI) Escuela Colombiana de Ingeniería – Bogotá (UOI) Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) – Bogotá HEI that left the ranking (PU) Universidad de Ibagué – Ibagué (PU) Universidad Autónoma de Manizales – Manizales (PU) Fundación Universidad Central – Bogotá

Move. ↑ ↑ ↑ ↓ ↓ ↓ Move. ↑ ↑ ↑ ↓ ↓ ↓ Sco-10_2 2,55 2,5 2,39 1,77 1,61 1,58 Sco-10_2 114,71 72,49 46,74 38,35 25,06 Sco-10_2 43,32 42,96 24,86 19,21 16,02 Sco-10-2 5,91 3,43 3,3 2,48 1,77 1,77 1,61 1,58

DifF-Sco 13,20 8,66 7,75 -0,05 -0,16 -0,17 Dif-Rk 13 13 8 -6 -6 -8 RK-10_2 55 56 59 64 66

The Universidad of Antioquia ascended significantly because there were many master degrees and doctorate degrees active. The same thing happened with the Universidad del Valle even though not in the same proportions but the research groups classified by Colciencias increased. This last category was the one that influenced the most so that Universidad de los Andes increased also. The Universidad de Medellín went from place 37 to place 24, because there were more master degree programs and doctoral programs active (information given by the NEM). The same thing happened to the Universidad EAN (59-46) but also because more research groups were classified. It is important to highlight the University of los Llanos (55-47) because they have worked hard towards creating more research groups.

There are already six institutions that form part of the U-Sapiens Ranking Colombia. Even though they represent a small percentage (5%) of the 119 universities in the country today, these have focused their work in the research field (magazines, grad programs and research groups). The best qualified are Antioquia and Bogotá. The representation among private and public is the same (3-3). The Escuela de Ingeniería de Antioquia is above seven universi67 ties.

RK-10_2 1 2 3 6 7 RK-10_2 4 5 8 12

Bogotá, Medellín, Cali and Bucaramanga are privileged to had the top 5 public universities. The highest-ranking university is Universidad Nacional de Colombia with headquarters in Bogotá and Medellín. The Universidad de Antioquia and the Universidad Industrial de Santander are also very good and they stick out for being among the top scoring universities.

This semester the Universidad de los Andes holds first place among the private universities of the country followed very closely by Universidad Javeriana with headquarters in Bogotá. Each university has its strength, the Javeriana with indexed magazines (which double those that the Andes has) and the Andes in research groups. The last two universities along with 15 the Universidad del Norte are among the top 10.

RK-10-2 40 50 52 57 63 64 66 67

8 HEI (5 universities and 3 university institutions) were added to the « U-Sapiens Ranking Colombia» this semester. The Universidad Surcolombiana sticks out because it immediately went into the ranking in number 40 over 17 universities that were already classified. The main reasons were the index of magazines in Publindex. The results show that it is easier to have qualified research groups and master degree and doctorate programs than to have indexed magazines. This classification recognizes the entry of the Dirección Nacional de Escuelas. If a university that only has two magazines neglects to do the indexation, they will leave the classification.

Comparison with other Rankings U-S Rk Co-2010_2 1→1 2→2 3→3 5→4 4→5

HEIs Universidad Nacional de Colombia - Bogotá Universidad de Antioquia – Medellín Universidad del Valle – Cali Universidad de los Andes –Bogotá Pontificia Universidad Javeriana - Bogotá

1→1 2→2 5→5 3→3 4→4

Rk Wex-LA 10→14 28→27 43→51 31→30 41→47

Rk Wex-World 521→426 799→631 1076→955 855→700 1045→891

1→1 2→2 3→4 4→3 5→5

Rk SIR-LA 29→25 37→37 65→65 68→56 92→92

Rk SIR-IBE 67→56 87→81 118→119 121→108 154→153

U-S Rk Co-2010_2: U-Sapiens Ranking Colombia 2010_2; Rk Wex-LA: Webometrics Ranking of Latinoamérica Universities 2011; Rk Wex-mundo: Webometrics Ranking of World Universities 2011; Rk SIR-LA: Scimago Institutions Rankings Latinoamérica 2011; Rk SIR-IBE: Scimago Institutions Rankings Iberoamérica 2011.

The top 5 universities in the U-Sapiens Colombia 2010_2 are the same as the ones in the first semester of 2010 and the coincide with the rankings of the Webometrix and SIR. This time around the Universidad Javeriana fell one place (from 5 to 4) particularly in the Revl (-0,9) variable and Universidad de los Andes took its place growing to a total of 7.75 (35.57-43.32) in the GruP variable (5.8). The rest of the universities are in the same place. The Universidad de Antioquia was the one that increased the most (11.33) and it was the one that increased the most in variable Pos G (13.8). The five HEI keep there same rank in the Rankin Webometrics even though only the first two coincide with the U-Sapiens ranking Colombia 2010_2. Finally, these five keep there same place in the SIR ranking except for la Universidad del Valle lost its place (3-4) which was occupied by the Universidad de los Andes (43). We compared the positions with this last ranking 1,2 and 5.

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Correlation coefficient (CC) and R coefficient between the U-S Rk Co-2010_2 scores and other variables. Variables correlated with scores (1) (2) (3) (4) (5) (6) (7)

Published articles in magazines A, B y C, by Publindex Annual operating revenues 2010 Annual expenditures on staff 2010 Teachers Total 2010-1 Total pre-graduate enrollment in 2010-1 Enrolled students total 2010-1 Years since foundation

Variables correlated with scores (8) (9) (10) (11) (12)

Fellows of domestic and foreign doctorates in 2010 by Colciencias Recommended (call 502) and to fund (call 521) projects in 2010 by Colciencias Approved drafts (call 503) in 2010 by Colciencias Quantities to fund (call 502) and requested (call 521) in 2010 by Colciencias Doctorate and masteries fellows in 2010 by Colfuturo

(CC) 2010_2 (10 firsts HEI)

R2

(CC) 2010_1→2010_2 (total HEI)

R2

0,92 0,93 0,93 0,51 0,45 0,67 0,23

0,85 0,87 0,87 0,26 0,20 0,44 0,05

0,95→0,95 0,91→0,93 0,92→0,90 0,61→0,63 0,57→0,58 0,56→0,45 0,34→0,40

0,91 0,86 0,82 0,40 0,33 0,21 0,16

(CC) 2010_2 (10 firsts HEI)

R2

0,97 0,96 0,94 0,85 0,34

0,94 0,91 0,89 0,73 0,14

Source: results were calculated by the author with data from the (NSHEI), NEM., Colciencias, Colfuturo.

It is important to remember that the «U-Sapiens Colombia Ranking» is not only a classification of higher education institutions but that it is a continuos investigation that analyzes different aspects, all related with the Colombian investigation which makes it a transparent scenario to self analyze the universities. This classification not only creates a position and quartile but it also gives a score. The score is precisely what has made it possible to relate it with other variables like the ones mentioned in the table above. We can observe seven variables ranging from «Articles published in magazines A, B and C according to Publindex» to «Foundational years». This same exercise was done for all of the HEI classified and for the top ten. For all of the classified. The relevant correlations apply to the variables (1), (2) and (3) because they are equal or above 0.90. In the case of the variable (1) the result was 0.95 an interesting fact for many because this aspect influences the scientific articles published in indexed magazines that have been approved by Publindex. This is followed by the second variable (2) operation annual income which include the income that is exclusive for research. Its result was 0.93. Finally, the correlation with variable (3), annual expenses in administrative personnel was 0.90. These three results clearly show that if the higher education institutions are supported financially and they know how to use it in terms of productivity as well as a fair remuneration with the human resources there will be positive results in terms of scientific contributions in the national and international research media. Perhaps we might think that the best-ranked universities are those with a larger number of teachers (variable 4), pre-graduate programs with enrolled students (variable 5), with greater number of students (variable 6) or with more antiquity (variable 7), but is far from being real. The correlation with these variables is very week even though it is highly positive. This means that a greater number of these variables does not influence in the scores or in the first variables. In other words, the universities that are very old or have a great number of teachers does not mean that these are the most productive universities in terms of investigation. This same exercise was done with the top ten universities but the results were not as detailed as the with 68 classified universities. Nonetheless, we were able to correlate the scores from the top ten universities with other variables taken from Colciencias and Colfuturo (variables 8, 9, 10, 11 and 12). It was very interesting to confirm that the top universities are the ones that had more doctorate grants nationally and internationally by Colciencias, the ones that had the greatest number of recommended projects (call 502), and the ones that had the greatest number of preliminary plans approved (call 503) even though there was a correlation with the doctorate grant holders and master degree grant holders in Colfuturo. The highest correlations are between the variables 8, 9 and 10. Finally, graphics on the lefts (above and below) show the dispersions that release between the scores of «U-Sapiens Ranking Colombia» and the variables 1 and 2. As you can see, University of Antioquia reaches levels almost equals as the National University of Colombia, Bogotá location, with a score that being second (72,49) is away from the first place (110,14), Which shows that less is more. Is remarkable too that the rest of universities (near of the 90%) makes a kind of heap on the inferior left corner, result that shows a similar behavior of these two variables.

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As we mentioned before in this second classification we decided to compare scores with the «U-Sapiens Colombia Ranking» with an additional five variables and the ones numbered previously as (8), (9), (10), (11) and (12). The variables (8) and (11) are from Colciencias: and refer to the doctorate grant holders in and out of the country, recommended projects that need financing, preliminary plans and money requested. The variable (12) refers to the Colfuturo grant holders that are doing there doctorate and master studies abroad. The graphic with horizontal bars above represents in percentages what each university gives to the universe of focus for these top ten universities. Variable (8): Fellows of domestic and foreign doctorates in 2010 by Colciencias = 286 Variable (9): Recommended (call 502) and to fund (call 521) projects in 2010 by Colciencias = 261 Variable (10): Approved drafts (call 503) in 2010 by Colciencias = 523 Variable (11): Quantities to fund (call 502) and requested (call 521) in 2010 by Colciencias = $52.514´392.325 colombian pesos Variable (12): Doctorate and masteries fellows in 2010 by Colfuturo = 555 The graphic shows that University Nacional of Colombia, with headquarters in Bogotá is the most benefited institution. If we look closely, we’ll see that the location in front of the bars of the all other HEI is exponential and leads this tendency. Between variables (8) to (11) this is the largest contributor: average 36,5%. The University of Antioquia and University of El Valle are also benefited but not in the same proportions. The last two universities , University of Cauca and the Technological in Pereira hardly benefit from Colfuturo and Colciencias. This is an alert for these institutions so that they can take advantage of all their potential. Something important to reflect on is the contrast between the percentage participationof variables (8) and (12) given to post graduate students. According to the first four variables we could deduct that University Nacional should be the most benefited by Colfuturo but this isn´t happening. The most benefited are the top two universities, Andes and Javeriana. Why does this happen? It does not have to do with competition but with an equality mechanism that allows these two excellent universities to help their graduates. These results show that the «U-Sapiens Colombia Ranking» is a trustworthy investigations, that impacts and shows waht is happening in the universities in our country in terms of research and this allows students to make decisions

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Correlation coefficient (CC) and R coefficient between the quartiles of Rk U-S Co-2010_2 and variables from Colciencias-Publindex Starting from this second classification, we make the decision of classify the HEI not just by score and position but by quartile too (Q1, Q2, Q3, Q4). Quartiles divide a quantity in 4 equal parts. For the case of «U-Sapiens Ranking Colombia» this quartiles are articulated to the sum of the scores of this 68 universities. Taking floor on what the quartiles represent over the institutions, we decided to correlate this results with other variables derived from Colciencias. Below you can clearly see a chart showing how many HEI form the quartile, charts from other variables and correlation results: HEI per quartile (Q) Q1 = 2,5 Q2 = 7 Q3 = 13 Q4 = 45,5 Correlation coefficient R2 coefficient

Articles type 1-2-3 in magazines presented and indexed in Publindex 2010_1

Articles type 1-2-3 in magazines that were presented and indexed in Publindex and that are part of the «USapiens Colombia Ranking 2010_2»

Magazines indexed in Publindex 2010_1

Magazines indexed in Publindex that are part of «U-Sapiens Ranking Colombia 2010_2»

Groups classified by Colciencias 2010

Groups classified by Colciencias 2010 and that form part of the «U-Sapiens Colombia Ranking 2010_2»

A1 = 372 A2 = 785 B = 887 C = 1717

A1 = 333 A2 = 621 B = 635 C = 1412

A1 = 20 A2 = 49 B = 73 C = 165

A1 = 17 A2 = 49 B = 53 C = 156

A-A1 = 491 B = 668 C = 965 D = 1951

A-A1 = 420 B = 528 C = 720 D = 1156

0,98

0,99

0,99

0,99

1

0,98

0,95

0,97

0,98

0,98

0,99

0,97

The data in the articles, magazines and research groups are organized into categories depending on the universe and the focus. This means that it is applied to the 68 HEI in the «U-Sapiens Ranking in Colombia». The correlation results are very shocking: all of them are positive and very high, so high that one of the correlations is one. In other words this means that there is a direct and proportional tendency between the distribution of the quartiles in the ranking and the categories in the research groups. Nonetheless the same thing happens to the rest of the variables but not as exact. To sum it up the scientific contributions, the published research and the research projects in our country are growing at the same paste as the «U-Sapiens Colombia Ranking». Another argument that supports that this classification is logical, rational and scientific.

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Índice de autores Volumen 1, Número 1 Angélica De Sena. Licenciada en sociología (Universidad de Buenos Aíres), magister en metodología de la investigación científica (Universidad Nacional de Lanús), candidata a doctora en ciencias sociales (Universidad de Buenos Aíres); investigadora de metodologías de la investigación y políticas sociales; docente de la Universidad de Buenos Aíres. Algunas publicaciones: Futuros sociólogos: conociendo a los alumnos de metodología (2011); Micro-empresas, microemprendimientos, emprendimientos productivos: ¿de quiénes hablamos? (2010); Construcción de conocimiento en Latinoamérica: algunas reflexiones desde la autoetnografía como estrategia de investigación (2009); Cuestiones de género, mercado laboral y políticas sociales en América Latina: el caso argentino. Co-autora (2009). Carlos-Alberto Torres-Tovar. Arquitecto (Universidad Nacional de Colombia), magister en urbanismo (Universidad Nacional de Colombia), candidato a doctor en arquitectura y ciudad (Universidad de Valladolid) y urbanismo (Universidad Central de Venezuela); investigador de procesos urbanos en hábitat, vivienda e informalidad, y planeación urbana y desarrollo territorial; profesor asociado (Universidad Nacional de Colombia). Algunas publicaciones: Ciudad informal colombiana: barrios construidos por la gente (2009), Hábitat y vivienda: pobreza urbana y mejoramiento integral de barrios en Bogotá (2009), Desplazamiento forzado: ¿hasta cuándo un estado de cosas inconstitucional? Tomos I y II (2009). Elena Regis. Chef y nutricionista. Dueña del restaurante Regis (La Calera, Cundinamarca, Colombia).

Ezequiel Dellutri. Escritor y profesor de lengua y literatura, conductor y productor del programa radial Tierra Firme (Radio Transmundial). Algunas publicaciones: La cuestión, Final, Rec, En la celda (2009), Sobre los inmortales, Sobre la convergencia, Guía narniana para viajeros involuntarios, Sobre el universo y la vida de C.S. Lewis, Guía hi-tech para viajeros de nuevas tecnologías. Fernando Cadenas. fernandocadenas@gmail.com http://fernandocadenasblog.blogspot.com /2011/01/226_20.html Ilustrador y dibujante de comics. Actualmente trabaja en publicidad y marketing.

José-Antonio Torres-González. Licenciado en filosofía y ciencias de la educación (UNED), doctor en ciencias de la educación, catedrático de la Universidad de Jaen, investigador de la dinámica docente universitaria y secundaria. Algunas publicaciones: Casos prácticos en educación primaria para el desarrollo de competencias en la formación del alumno universitario en el marco del espacio europeo de educación superior (2008), Confección del plan de trabajo del especialista de pedagogía terapéutica: un ejemplo práctico (2008), Diversidad y educación: compartiendo las diferencias y compensando-suprimiendo las desigualdades (2008). Jorge-Arturo Fernández-Silva. Médico veterinario y magister en salud pública (Universidad de Antioquia), candidato a doctor en medicina veterinaria (Justus Liebig Universität Giessen); investigador de salud pública veterinaria; Variables asociadas con la presentación de carne PSE (Pálida, Suave, Exudativa) en canales de cerdo (2007), Autoevaluación 2001-2005 para la renovación de la acreditación del programa de Medicina Veterinaria, Universidad de Antioquia (2005). Margarita Durán-Estragó. Licenciada en historia y notariado (Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción”), doctora en historia (Universidad Nacional de Asunción), investigadora de historia social del Paraguay (colonia y siglo XIX), docente de la Universidad Católica de Asunción, asesora del Museo de la Justicia, Corte Suprema de Justicia. Últimas producciones: Universidad Católica, Origen y evolución arquitectónica (2001); Juan Pedro Tamay, Maestro indígena de música de la reducción jesuítica de San Cosme y San Damián (2002); Areguá, Rescate histórico (2005); Villa Encaranción, Campamento de la independencia (2009); Museo de la justicia (Catálogo: investigación y textos) (2010). Nicola Caon. Astrónomo (Universidad de Padua), magister y doctor en astrofísica (International School for Advanced Studies), investigador de estructuras y dinámicas de galaxias compactas, jefe de los servicios informáticos del Instituto de Astrofísica de Canarias. Algunas producciones: The Correlation between Supermassive Black Hole Mass and the Structure of Ellipticals and Bulges (2004), Deep Near-Infrared Mapping of Young and Old Stars in Blue Compact Dwarf Galaxies (2003), The Inner Ring of NGC 4736: Star Formation on a Resonant Pattern (2004), The relationship between the Sérsic law profiles measured along the major and minor axes of elliptical galaxies (2004), Quantitative Morphology of Galaxies in the Core of the Coma Cluster (2004).

http://www.sapiensresearch.org/ http://issuu.com/sapiens-research http://www.facebook.com/pages/Boletin-Cientifico-Sapiens-Research/181844285178334

Volumen 1, Número 2 Adrián Scribano. Doctor en Filosofía (Universidad de Buenos Aires). Es investigador independiente (CONICET-CIECSUniversidad Nacional de Córdoba); director del «Programa de estudios sobre acción colectiva y conflicto social»; del «Grupo de estudios sobre sociología de las emociones y los cuerpos» (IIGG-UBA); del «Centro de investigaciones y estudios sociológicos»); y director de la «Revista Latinoamericana de Estudios sobre Cuerpos, Emociones y Sociedad». Sus líneas de interés son los mecanismos de soportabilidad social y dispositivos de regulación de las sensaciones desde la perspectiva de los sujetos involucrados en acciones colectivas. Sus publicaciones más recientes son: El purgatorio que no fue: acciones profanas entre la esperanza y la soportabilidad (2010); Sensibilidades en juego: miradas múltiples desde los estudios sociales de los cuerpos y las emociones (2010); Corpos em concerto: diferenças, desigualdades, desconformidades (2011). Carla Zibecchi. Doctora en Ciencias Sociales (Universidad de Buenos Aires). Es investigadora (Instituto «Ambrosio L. Gioja» Universidad de Buenos Aires), (Conicet), (Proyecto UBACyT MS-10); miembro (Equipo Latinoamericano de Justicia y Género - ELA); profesora de pregrado y posgrado (Universidad de Buenos Aires). Sus publicaciones más recientes son: Informe de derechos humanos del equipo latinoamericano de justicia y género 2005-2008 (2009); La provisión de cuidado y la superación de la pobreza infantil. Programas de transferencias condicionadas en Argentina y el papel de las organizaciones sociales y comunitarias (2010). Corinna Walter. Candidata a doctora en Ciencias Políticas (Universidad de Colonia). Es asistente de investigación (Universidad de Hagen). Su investigación se enfoca a nuevas potencias regionales, cooperaciones de seguridad en el sistema internacional y cooperación regional en América del Sur. Sus publicaciones más reciente son: Pulverfass Andenregion? Der kolumbianische Konflikt und seine Auswirkungen auf die Stabilität der Region (2010) y Bedrohungsperzeptionen und regionale Sicherheitskooperation in Südamerika am Fallbeispiel Cono Sur (2008). Daniela-Alexandra Célleri-Endara. Doctoranda en Sociología (Universidad Leibniz de Hanóver). Es docente de pregrado (de la misma universidad); y miembro de «Red de Investigación sobre América Latina: Etnicidad, Ciudadanía y Pertenencia» (radicado en un grupo de universidades alemanas). Sus líneas de interés son etnicidad y desigualdad social; movimientos indígenas y su relación con el estado-nación en América Latina.

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Sapiens Research Group Etienne Helmer. Ph.D. en Filosofía (Université Paris 1 Panthéon-Sorbonne). Es profesor auxiliar de filosofía (Universidad de Puerto Rico). Sus líneas de investigación son filosofía antigua, filosofía política. Algunas de sus publicaciones son: La Part du bronze. Platon et l’économie (2010); Plato’s feasible city. The rational use of belief and imagination in politics, The Global Journal of Social Science (2010); y La conception platonicienne de la démocratie, Philosophia (2010). Frank Müller. Es becario de «desigualdades.net» con sede en Berlín y miembro de «International Network for Urban Research and Action, grupo México». Sus intereses se centran en los efectos de la reterritorialización de la «informalidad urbana» por procesos transnacionales en el centro histórico y la periferia de Ciudad de México. Algunas de sus publicaciones son: Reterritorialisierung und empowerment. Bauen, wohnen und sprechen in Maclovio Rojas (2008); Sicherheit gleich freiheit? Ein besuch in dem geschlossenen wohnviertel Ciudad Bosque Real in Mexiko Stad (2008). Gerônimo Leitão. Doutor em Geografia (Universidade Federal do Rio de Janeiro). É professor adjunto e diretor (Escola de Arquitetura e Urbanismo da Universidade Federal Fluminense). Tem experiência profissional nos seguintes temas: projetos de habitação de interesse social e de regularização urbanística de assentamentos informais. Algumas publicações: Dos barracos de madeira aos prédios de quitinetes: Uma análise do processo de produção da moradia na favela da Rocinha, ao longo de cinqüenta anos (2009); O plano piloto para a Barra da Tijuca e Baixada de Jacarepaguá: intenções e realizações após três décadas (2004); O Eldorado urbano (1999).

(2010); El hambre como problema colonial: fantasmas, fantasías sociales y regulación de las sensaciones en la Argentina después del 2001 (2010); El purgatorio que no fue: acciones profanas entre la esperanza y la soportabilidad (2010). Laura Pautassi. Doctora en Derecho Social (Universidad de Buenos Aires). Es docente de postgrado (Universidad de Buenos Aires, de La Plata, Lanús, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales); investigadora (Conicet), (Instituto «Ambrosio L. Gioja» Universidad de Buenos Aires); miembro en calidad de experta independiente del Grupo de Trabajo para el análisis de los informes nacionales previstos en el Protocolo de San Salvador, OEA; directora del Proyecto UBACyT (MS-10); miembro (Equipo Latinoamericano de Justicia y Género - ELA). Sus publicaciones más importantes son: La medición de derechos en las políticas sociales (2010); Cuidado y derechos. La nueva cuestión social (2010); Límites en la agenda de reformas sociales. El enfoque de derechos en la política pública (2009). Luitgarde Oliveira-Cavalcanti. Doutorado em Ciências Sociais (Pontifícia Universidade Católica de São Paulo); pósdoutorado em Antropologia (Universidade Estadual de Campinas); pós-doutorado em Ciência da Literatura (Universidade Federal do Rio de Janeiro). Professora de Antropologia (Universidade do Estado do Rio de Janeiro); coordenadora da pesquisa ofício de escritor: comunicação e projeto de Brasil em Nelson Werneck Sodré. Interesses: pensamento social brasileiro; catolicismo popular; educação e violência. Algumas produções: «Euclides não entendeu as mulheres do sertão» (2009); «A escrita da história e a literatura em Euclides da Cunha» (2010); «Santana do Ipanema nos caminhos da memória» (2010).

Inmaculada Jauregui-Balenciaga. Doctora en Psicología Clínica e Investigación (Universidad de Québec). Ejerce la psicologíapsicoterapia en su gabinete privado, en Las Palmas de Gran Canaria, España. Entre sus líneas de investigación está la relación entre psicología y literatura, las drogodependencias, adicciones, la psicopatía y el estudio de la violencia desde una perspectiva antropológica y psicosocial. Sus publicaciones más destacadas son: Psicología y literatura (2004); y Modernidad y delirio: ciencia, nación y mercado como escenarios de la locura (2008).

Marcela González-Barrientos. Doctoranda en Estudios de Género (Università Federico II di Napoli). Es miembro de la Corporación de Desarrollo de la Mujer La Morada, y docente de la Universidad Andrés Bello y de la Universidad del Pacífico. Sus líneas de interés son psicoanálisis, diferencia sexual, feminismo, relación amorosa, escritura, memoria. Algunas publicaciones son: Algunas reflexiones a propósito del tiempo y del «deber de memoria» (2006); Trauma, memoria y reparación (2004).

Jonas Delecave. Arquiteto (Universidade Federal Fluminense-Universidade do Porto). Discente em arquitetura e urbanismo (Universidade Federal Fluminense), com interesses na área de teoria e história da arquitetura e do urbanismo. Últimas publicações: Identidade e subjetividade na obra de Fernando Távora: o segundo Pós-Guerra e a Quinta da Conceição (2011); Repercussões da exploração petrolífera sobre as transformações urbanas de Macaé (2011); Março de 1983: A guinada na relação estado/comunidades faveladas no Rio de Janeiro (2010).

María-Dora Cajías-De Villa Gómez. Magister en Historias Andinas y Amazónicas (Universidad Mayor de San Andrés). Fue docente universitaria por más de 30 años en materias como Historia universal y Literatura latinoamericana y universal. Actualmente dirige la Fundación Cultural Huáscar Cajías (La Paz). Sus temas de interés son la historia de la educación en Bolivia, y literatura latinoamericana y boliviana. Algunas de sus publicaciones más recientes son: Un siglo con Sábato (2011), La dimensión pedagógica de la reforma educativa liberal (2010).

Juliana Huergo. Doctoranda (becaria CONICET) en Estudios Sociales de América Latina (Universidad Nacional de Córdoba). Es integrante del programa de «Estudios sobre acción colectiva y conflicto social» (CIECS-Unidad Ejecutora CONICET). Sus líneas de interés son las estrategias familiares de reproducción alimentaria en contextos de pobreza urbana y los impactos de las formas de comer que éstas configuran en la salud familiar. Sus publicaciones más recientes son: Alimentación, energía y depredación de los bienes comunes: la invisibilidad de la expropiación colonial

María-Eugenia Boito. Doctora en Ciencias Sociales (Universidad Nacional de Buenos Aires). Es investigadora asistente del CONICET; profesora de pregrado (Escuela de Trabajo Social y Escuelas de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba); codirectora del programa de «Estudios sobre acción colectiva y conflicto social» (CIECS-Unidad Ejecutora CONICET). Sus líneas de interés son las estructuras de experiencia en contextos de segregación socio-urbana, desde una perspectiva que intercepta la sociología de los cuerpos y las emociones. Sus

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publicaciones más recientes son: El purgatorio que no fue: acciones profanas entre la esperanza y la soportabilidad (2010); Exploraciones sobre las regulaciones del sentir/experimentar clasista ante expresiones de necesidad: la operatoria hegemónica de la sutura solidaria trans-clasista (2010); La tautología del solidarismo en el Bicentenario: «Argentina abraza Argentina» (2010); Corpos do sul, Brasil (en prensa). Martín Eynard. Doctorando en Ciencias Sociales y Humanas (Universidad Nacional de Quilmes). Es becario (CONICET) en el Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad (Universidad Nacional de Córdoba); miembro del «Programa de Estudios sobre Acción Colectiva y Conflicto Social» (accioncolectiva.com.ar); Sus líneas de interés son el conflicto social y la acción colectiva en vinculación a la problemática alimentarias, la salud en un sentido más amplio, desde una perspectiva socio-antropológica de la salud y el cuerpo. Sus publicaciones más recientes son: El hambre como problema colonial: fantasmas, fantasías sociales y regulación de las sensaciones en la Argentina después del 2001 (2010); El vector subversivo. La epidemia de dengue en abril de 2009 en la ciudad de Córdoba y su construcción desde la prensa escrita local (2011). Pablo Méndez Gallo. Doctor en FilosofíaAntropología Social (Universidad del País Vasco). Ejerce como sociólogo en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, España. Su línea principal de investigación está orientada a la violencia y los conflictos. Sus publicaciones más destacadas son: Irlanda del Norte: historias de guerra y paz (2004); y Modernidad y delirio: ciencia, nación y mercado como escenarios de la locura (2008). Patricia Aguirre. Doctora en Antropología (Universidad de Buenos Aires). Se desempeña como profesional en el Departamento de Nutrición del Ministerio de Salud de la Nación; docente e investigadora (IDAES-UNSAM Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín, FLACSO y diversos postrados en Argentina y el exterior); consultora de organizaciones internacionales (FAO, OPS-OMS y UNICEF); miembro del ICAF (Comisión Internacional de Antropología de la Alimentación). Desde hace treinta años se dedica a la antropología alimentaria. Algunas de sus publicaciones son: Ricos flacos, gordos pobres, la alimentación en crisis (2004); Estrategias de consumo: que comen los argentinos que comen (2006); Devorando el planeta (2012). Pilar Arcidiácono. Doctora en Ciencias Sociales (Universidad de Buenos Aires). Es becaria postdoctoral (Conicet); docente de pregrado y posgrado (Universidad de Buenos Aires); investigadora (Proyecto UBACyT MS-10), (Instituto «Ambrosio L. Gioja» Universidad de Buenos Aires); e integrante y docente del seminario permanente «Derechos sociales y políticas públicas». Sus líneas de interés son políticas sociales, relaciones entre estado y sociedad civil, transparencia e incidencia en políticas públicas. Sus publicaciones más importantes son: Derecho a la identidad de niños, niñas y adolescentes (2002); Herramientas para la participación ciudadana (2005); Derechos sociales: justicia, política y economía en América Latina (2010).

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Sapiens Research Group Salvador Dellutri. Filósofo y teólogo. Es pastor (de una iglesia local en Argentina), director de programas de radio (Tierra Firme) y de obras de teatro, escritor de varios libros y columnista. Algunas de sus publicaciones son: El mundo al que predicamos (XXXX); La aventura del pensamiento: Una introducción a la filosofía (XXXX); Las Estaciones de la Alegría (XXXX). Es expositor de la Palabra de Dios, conferencista y periodista de radio y televisión, autor de varios libros y obras de teatro.

Vanessa Núñez-Handal. Abogada y magister en Ciencia Política (Universidad José Simeón Cañas de El Salvador) y, posteriormente, en Literatura (Universidad Rafael Landívar de Guatemala). Actualmente se desempeña como tallerista de escritura creativa, editora y catedrática de las Universidades del Valle de Guatemala y Rafael Landívar. Ha publicado diversos cuentos en revistas de países como España, Colombia, El Salvador, Guatemala y México. Su primera novela, Los locos mueren de viejos (F&G Editores, 2008); fue presentada durante las actividades de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en 2009. Dicha novela ha sido una de las obras más vendidas en Centroamérica, y ha recibido muy buenas críticas y aceptación del público lector. Su segunda novela, «Dios tenía miedo», está por ser publicada bajo el mismo sello editorial.

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Yuiza Martínez-Rivera. Diseñadora Ambiental y Filósofa (Universidad de Puerto Rico). Áreas de investigación: arte, arquitectura, urbanismo y filosofía.

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Pautas para autores y arbitraje Título: Puede ir en español o portugués y debe tener su correspondiente traducción al inglés. Si el artículo es en inglés, debe traer su traducción al español. El título debe ser sucinto, específico, con sintaxis correcta y coherente. Debe evitarse en lo posible el uso de siglas y coma (,) o dos puntos (:). Autores: Los autores pueden ser máximo tres, se deben indicar los nombres y apellidos completos unidos por guión, año de nacimiento, país de origen, y correo electrónico personal o institucional. Resumen y abstract: Todo artículo debe acompañarse por un resumen y un abstract de máximo 250 palabras cada uno, en donde se indiquen los objetivos principales y el alcance de la investigación o reflexión, se describa el método o metodología empleada, se extracten los resultados más importantes, y se enuncien las conclusiones más relevantes. Palabras clave y key words: Máximo 6, en orden alfabético, que correspondan a los tesauros o descriptores de UNESCO o ERIC. UNESCO: http://databases.unesco.org/thessp/ ERIC: http://www.eric.ed.gov/ERICWebPortal/thesaurus/th esaurus.jsp?_pageLabel=Thesaurus Introducción: En la introducción se deben presentar, de forma clara y sucinta, la naturaleza y el alcance del problema investigado (de la reflexión); los antecedentes sustentados con referencias bibliográficas pertinentes; el método o metodología; mencionar los resultados y las conclusiones más relevantes; y exponer cómo se desarrollará el artículo (partes y objetivos). (Método: “procedimiento que se sigue en las ciencias para hallar la verdad y enseñarla” - RAE). (Metodología: “conjunto de métodos que se siguen

en una investigación científica o en una exposición doctrinal” - RAE). Reflexión-exposición: Desarrollo detallado y claro del método o metodología usada y las razones por las cuales se escogió (si es necesario, con referencias bibliográficas), a fin de que el lector-investigador pueda aprehender lo reflexionado. Para ello se recomienda especificar también las premisas y argumentos que sustentan las conclusiones, las cuales, por supuesto, deben ser orientadoras de las ideas, pensamientos o nuevas visiones del suceso analizado-reflexionado. Esta parte puede dividirse en los subtítulos que se consideren necesarios. Conclusiones-discusión: Esta sección es para que el autor redacte, de la forma más sencilla, clara y sensata posible las relaciones y premisas existentes entre los hechos observadosreflexionados (es decir, lo que significan y aportan los resultados) y el campo en cuestión. Se recomienda presentarlos de manera sistemática, a fin de resumir las pruebas que respaldan cada conclusión, y señalar los aspectos no resueltos, las excepciones o las faltas de correlación. Referencias bibliográficas: Se guiarán por las normas APA, que se pueden ver en este video tutorial: http://flash1r.apa.org/apastyle/basics/index.htm Citas: En el cuerpo del texto se aplicarán las normas APA (Apellido de autor, año:página). Sólo se usarán las notas al pie para aclaraciones, no para colocar referencias bibliográficas. Imágenes, gráficos y tablas: Éstos deben estar en el documento, titulados con nombres completos y enumerados consecutivamente (por ejemplo Gráfica 1,). Deben enviarse en archivos aparte, marcados con el mismo título que llevan en el

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documento y deben estar claramente señalados en el cuerpo del texto. Para el caso de imágenes, éstas deben venir en formato JPG, con resolución mínimo de 300 dpi. Extensión y formato: El documento completo debe tener mínimo 4000 palabras y máximo 5000, venir en formato Microsoft Word, tipografía Calibri 10, justificado, tamaño carta, márgenes de 2 centímetros por todos lados, espaciado sencillo entre líneas, sin sangría y con una línea de espacio sencillo entre párrafos. Breve reseña del autor/es: No debe exceder las 150 palabras. Debe señalar la profesión (institución otorgante), el último grado académico recibido (institución otorgante), máximo 2 ocupaciones actuales, máximo 2 líneas de investigación o temáticas de interés, máximo 3 publicaciones más recientes (sean en libros o revistas), año de nacimiento, país de nacimiento. Y una foto informal del rostro, con excelente resolución. Proceso de arbitraje: El Boletín Científico Sapiens Research se reserva el derecho de regresar aquellas contribuciones que no cumplan con las pautas explicadas arriba. Las editoras de sección revisarán la contribución y la someterán a un par de evaluación (sistema doble ciego) para el mismo fin; el tiempo de este proceso no lleva más de 4 semanas. Si la contribución es aceptada, se regresará al autor/es con las observaciones realizadas para que hagan las modificaciones del caso, en el tiempo que se le especifique, que no será mayor a 15 días, y lo devuelva de inmediato para verificar que cumpla con lo esperado. Cuando la contribución llegue a este punto, pasará a corrección y diagramación, y se regresará al autor/es para su verificación, con el fin de hacer o no observaciones de cambio, en un tiempo no superior a 5 días.

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Sapiens Research Vol 1 Num 2_2011