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tele. Pero mi mejor amigo, fanático de Canosa, se entera que había un casting para un reality como “Gran Hermano”, pero que a diferencia de no hacer nada, había que entrenar y bailar… Y te presentaste… Sí, pero no porque quería ser famosa por ser famosa. Yo quería bailar y estar en la tele bailando. Al final mi amigo me convence, porque yo pensé que tenía que dejar a mi novio, mi carrera de filosofía, mi trabajo de azafata y era mucho. Pero me presenté y después de ver qué pasaba, decidiría qué hacer. Igual debo confesar que el año anterior había ido a un casting como soñadora pero no quedé porque eligieron a una rubia (sonríe mala onda). Te habías quedado con las ganas (risas)… Pasé tantas etapas que me quedé con una vena. Y en este nuevo casting empecé a quedar hasta ser parte de los veinticuatro participantes finales. A diferencia del primero donde ninguno bailaba, acá bailaban todos. Recuerdo que estaban todos de blanco menos yo que estaba de rosa. Me vino la productora y le dije “yo no me voy a vestir igual que todos de blanco”, dame algo distinto… ¿Complicada desde el principio? Mi sensación fue “acá puede pasar cualquier cosa”, porque el último día apareció una chica que nunca la había visto y empezaron a aparecer pibes que se conocían entre sí y que no bailaban nada. Al final entró el fan, el amigo de Fort y un par más. Yo confiaba en mí y sabía que los iba a sacar a todos por mi baile, pero un plus de distinción no venía mal (se ríe). Tenías todo pensado. Cuando vaya a la guerra, te venís conmigo… Me planteé estrategias desde el inicio. Mi idea fue ser yo misma y que si a la gente le gustaba, iba a ganar, pero si la gente me daba la espalda, seguro me iba primera. Yo iba a mantener mi propia vida, no iba a perder a mi novio, no iba a tranzar por un minuto más de cámara. Muchos se pensaban que por hacer cualquier cosa, iban a durar y a quedar. Yo tenía la estrategia de que tenía que ser diferente al resto. Que si seguía a la manada, pasaba sin pena ni gloria para todos. ¿Algún ejemplo de algún “Gran Hermano” ? Yo había visto casi todos los “Gran Hermano” y sabía qué perfil podía llegar a ganar. Mi psicóloga me dio un par de tips. Cuando me enteré que había un lugar en el destierro, sabía que la primera en ir tenía que ser yo. Porque también sabía que Marcelo (por Tinelli) transmitía desde el destierro. Y tal cual, me nombró (se ríe orgullosa). Pero contestando a tu pregunta, sí, tenía muy presente a Marianela Mirra que se había peleado con todos pero que había ganado. ¿No tenías miedo de volver a vivir lo de tu enfermedad por las exigencias del medio? No porque para este medio las exigencias del cuerpo son distintas. Nada que ver con la de la danza. Mi cuerpo se aproxima más a las necesidades de ahora que a la danza que te exige un cuerpo casi etéreo. Hoy por hoy, tengo el cuerpo que me gusta y que encaja más a mi realidad.

Al final se dio todo como quisiste, ganaste el reality, llegaste al “Bailando” y seguís con tu novio… Sí, casi me mata pero sigo de novia. Fueron cinco meses muy duros, donde nos vimos una sola vez que vino a la gala por el día de San Valentín. Durante el programa, donde encontraba un celular tirado, me lo llevaba para hablar con él. De repente eran las cuatro de la mañana, me robaba un celular, me iba al medio del campo y me ponía a hablar con él. Estábamos totalmente aislados. Fue duro. ¿Cambió algo con él, esta fama repentina? No, no cambió nada. Lo toma bien porque sabe que me tiene a su lado. Y yo cuando amo soy incondicional. Empezamos a convivir y fue como

“...Podría decirte que todo esto empezó hace un año y medio. Muy poco para todo lo que se generó en mí y por mí. Lo que sí me deja tranquila es que yo bailo desde los seis años...” un redescubrirnos. Yo no cambié, sigo siendo la misma de siempre, pero con trabajos más públicos. Sí, cambió mi día a día, pero hasta te diría que nos unió más. Claro que tenemos nuestras peleas como todos, pero hasta nos fortaleció. ¿Cuándo ve esas fotos tuyas por ahí, no dice nada? Hubo fotos que no sé si hoy día, las volvería a hacer. Lo que pasa es que hay veces que el fotógrafo está en un ángulo que vos pensás que está haciendo foco en algo y está encuadrando otra cosa. Y después esas fotos no te las muestran y después te publican cualquiera. Me pasó de hacerme fotos y que al año en otra entrevista publicaran esas fotos. Son cosas que la verdad uno no las puede manejar o que al empezar y no tener un nombre de peso, no las podés controlar. Me pasó con algunas en Hombre, en Paparazzi. Me sacaron fotos en el campo que si las veo ahora no entiendo cómo acepté. Pero bueno, creo que te mareás tanto al principio que te da miedo decir que no a ciertas cosas. Además ves que tus compañeros hacen cualquiera por una foto y como que bajás las defensas. Suficiente era mi carácter, para además negarme a ponerme en bolas. De algunas fotos me arrepiento, pero lo hecho, hecho está. ¿Te volverías a meter en algún reality? Me ofrecieron hacer un reality en Chile y les dije que no. Porque volver a hacer lo mismo no me da. Tampoco me interesa exponerme de esa forma. Pero un “Bailando” en mi país o en cualquier parte del mundo, claro que sí. Me encantaría, para ver si puedo ganarlo. Te quedaste con las ganas. Pero perder con Piquín es como perder al fútbol con Messi. No sé, no sé (se ríe). Quiero la revancha.

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