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GETSEMANĂ?

Para unos renace, para otros muere Por: Julieta Romero Fotos: Bryan Pocius

Mural de Pedro Romero, líder de la independencia de Cartagena, en una calle de Getsemaní.

En Cartagena, Colombia, los últimos habitantes nativos de Getsemani dan la lucha en contra de la gentrificación, un fenómeno que amenaza con desplazarlos totalmente del barrio.

S

ábado, diez de la noche. Las calles de Getsemaní están abarrotadas de turistas. Hace calor y se respira fiesta. “Explora Getsemaní, el barrio más cool de Colombia y probablemente del mundo”, dice la revista de turismo This is Cartagena. “El una vez peligroso barrio Getsemaní, revive” afirma un titular del New York Times. Getsemaní, un lugar que por mucho tiempo fue considerado foco de prostitución y drogas, goza ahora de un nuevo prestigio, pero, ¿a qué precio?. ... Eric Iriarte, un joven nativo del barrio, le ha tocado ver como más de la mitad de sus amigos han abandonado el barrio porque sus padres han vendido las casas. Con 22 años Eric se ha convertido en líder de turismo de la junta de acción comunal del barrio, una tarea que asume con la responsabilidad de ser tal vez parte de las últimas generaciones nativas de Getsemaní. Para él los cambios que promueve la prensa tienen otro significado: “Ahora hay más seguridad, las casas se ven más bonitas. Eso está bien. Pero un barrio sin su cultura, eso esta muy mal.” afirma el joven, cuyo reto se ha convertido en encontrar la manera de que él y muchos más permanezcan en el barrio. Pasar una noche en la concurrida Plaza de la Trinidad cuenta la historia del nuevo Getsemaní. En ella turistas “backpackers” y los locales se juntan por igual. Unos

charlan en el piso mientras toman cerveza, otros disfrutan de las comidas locales. Pero no son los únicos. En los últimos cinco años el turismo de lujo a puesto los ojos en la zona. Alrededor de la plaza han surgido nuevos hoteles boutique, bares y restaurantes de alta cocina, en los cuales una cerveza puede ser hasta cinco veces más cara que una comprada en una de las tradicionales tiendas del barrio. Es evidente que Getsemaní no sólo atrae a aquellos viajeros desgreñados que buscan la aventura y el encuentro con los locales. Por eso Eric no duda en afirmar que el Getsemaní donde el nació está despareciendo y las cifras así lo confirman. Según el Departamento Nacional de Estadísticas de Colombia- DANE, en 2005 un 75% de los habitantes de Getsemaní eran nativos. Un estudio actual, liderado por Florencio Ferrer- investigador social y miembro de la Junta de acción comunal (JAC) - indica que la cifra ha caído a un 25%. La JAC estima que de ese porcentaje sólo el 5% de los habitantes continua siendo propietario de un inmueble. Los foráneos que se establecen en Getsemani atraídos por el encanto de sus casas coloniales y la vibra del lugar se convierten por un lado en protagonistas del problema y por otro, en actores del resurgimiento del barrio. Así lo siente una alemana propietaria del café Gato Negro en Getsemaní, quien llama la atención en la página de Internet de su negocio sobre el dilema entre el rescate de la arquitectura colonial que necesita de inversión y el desplazamiento que el mismo proceso genera en los locales: “En una par de años será imposible para los nativos-

vivir aquí. Gato Negro es parte de ese proceso…pero, ¿cómo mantener la arquitectura del barrio, patrimonio histórico de la humanidad, cuando los locales no tienen el dinero para hacerlo?” se pregunta la propietaria. Producto de la especulación, los precios de venta de las viviendas en Getsemaní varían de manera extravagante, con precios desde 200 mil hasta dos millones de euros. Para muchas familias del barrio, quienes tradicionalmente han vivido de la economía informal, vender una casa puede significar salir de la pobreza. Pero no todos están dispuestos a abandonar el lugar donde nacieron, y ya hay organizaciones dispuestas a dar la pelea en contra de la gentrificación. “Getsemaní no se vende, se defiende” el movimiento anti-gentrificación ha nacido. La gentrificación o aburguesamiento es un fenómeno urbano en el cual una población de escasos recursos es desplazada por otra de nivel económico más alto. Recientemente, la organización local Tu cultura inició una campaña para alertar y sensibilizar a los ciudadanos sobre como afrontar la problemática. Merly Beltrán, directora de la organización, considera que el caso de Getsemaní es alarmante: “a pesar de que el número de habitantes locales ha caído drásticamente, las autoridades locales aún no hacen nada para evitarlo. Los intereses económicos detrás son muy grandes”, comenta Beltrán. Una mirada a las cifras de turismo de la ciudad indican que el turismo en Cartagena sigue creciendo a buen ritmo. Según cifras oficiales de la corporación de Turismo de Cartagena en 2012 llegaron 200.00 visitantes a la ciudad, 16% más que el año anterior. Y el 16% de la oferta de alojamiento se encuentra en Getsemaní. Pero del boom del turismo no siempre se benefician los nativos, “de 80 hoteles que hay en el barrio, sólo uno ha contratado a un habitante local”, asevera Eric Iriarte. La lucha contra la gentrificación en Getsemaní gana importancia cuando se conoce la historia y el pasado de resistencia de sus habitantes. En Getsemaní nació el movimiento de independencia de Cartagena, y es considerado el último bastión de la cultura afro-cartagenera del centro histórico de la ciudad. Salma Claussnitzer, etnóloga tanzano-alemana de Tu Cultura, considera que en el caso de Getsemaní el patrimonio inmaterial, representado por sus habitantes merece tanta o más protección que edificios y casas: “las personas son las bibliotecas vivas de la historia y la cultura de Salma Claussnitzer, etnólogoga este especial barrio”, se de Tu Cultura ñala Claussnitzer.

La etnóloga conoce en persona el fenómeno de la gentrificación en el barrio de Berlín en Alemania donde moraba. De ahí que entiende el problema como un desafío global. “La solución para la gentrificación no es proteccionismo cultural, o aislamiento territorial. Pero nos encontramos en una era de hiperurbanización, globalización y supra-gentrificación que nos plantea el reto de encontrar espacios para todos, no sólo para la clase alta que lo puede pagar”, concluye Claussnitzer. La propuesta de Tu Cultura es un turismo sostenible que no excluya a los habitantes del barrio sino que permita beneficiarse de el. Para Beltrán es claro: la Cartagena europea que se quiere promover va en contra de las tendencias del turismo, donde el carácter único de las culturas es su principal atractivo, y al mismo tiempo se convierte en motor para el surgimiento de industrias creativas. Proyectos que promuevan el empoderamiento empresarial de los nativos aún están en mora, así como el fortalecimiento del movimiento anti-gentrificación. … . Lunes, doce del medio día. Se respira calma y hay pocos turistas en las calles. El calor es agobiante, todas las puertas y ventanas de las casas están abiertas de par en par. Los niños juegan y los adultos se sientan en los andenes a hablar con los vecinos. Las calles se convierten en casas. Todas las mañanas muchos de los habitantes de Getsemaní que han abandonado el barrio regresan. “Muchos se han mudado cerquita para no perder el contacto con el barrio; algunos tienen todavía sus talleres aquí, sus trabajos, otros vienen de visita”, cuenta Eric. Los ex-residentes aunque ya no viven ahí, realmente nunca se han ido. Eric ha sido de los pocos que ha logrado dar el salto del viejo al nuevo Getsemaní, y ha estado trabajando en ello. Hace dos años abrió su propio bar en el barrio: “trabajé duro, con el sudor de la frente, ahorré, pedí un préstamo y finalmente pude abrir El Pedregal bar club” comenta. En El Pedregal todo es local, se baila salsa y champeta. “El bar es Getsemaní puro, es más típico que yo mismo.”dice Eric con orgullo.


Gentrificación en Getsemaní