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a. Pacto por la Paz, la seguridad y la justicia, en defensa de la vida

La violencia en Guatemala es un problema estructural y de carácter endémico. Por lo tanto, su tratamiento corresponde a un esfuerzo profundo, integral y de largo plazo, que debe ser impulsado por el gobierno. Para cumplir con las demandas de seguridad y justicia de la población se mantiene un trabajo constante con base en resultados, y en colaboración estrecha con la institución responsable de la persecución del crimen y los organismos Judicial y Legislativo. Al asumir en enero, se estableció el Pacto por la Seguridad, la Justicia y la Paz, como el esfuerzo del Ejecutivo por alcanzar, de manera participativa, los compromisos institucionales

y sectoriales necesarios para mejorar la seguridad de los ciudadanos, sus bienes y su entorno; además, de fortalecer el sistema de Justicia y concertar acciones que conduzcan a la consecución de la paz y la armonía de los guatemaltecos. El pacto se fundamenta en acciones que involucran a los sectores sociales y al Estado, con el objetivo de legitimar y viabilizar las transformaciones para alcanzar mejores niveles de gobernabilidad, seguridad y protección frente a la criminalidad, la violencia y la impunidad en el país. Este pacto se fundamenta en el respeto y garantía de los derechos y libertades de las personas, en el fortalecimiento de la institucionalidad de los derechos humanos y de los compromisos derivados de los Acuerdo

de Paz, como elementos de legitimidad. “El segundo gran acuerdo que buscamos es el acuerdo que hemos denominado el pacto contra el hambre, Hambre Cero. Es nuestra convicción que la pobreza extrema y la desnutrición son consecuencias de un área rural sin desarrollo. El impulso a la economía campesina y el eje que hemos dominado desarrollo rural integral y el de inclusión social, se enfoca en ampliar las oportunidades de la niñez y la juventud para que puedan desarrollar y encontrar opciones productivas que les permita tener una vida mejor. El propósito es convertirlos en actores de su propio desarrollo y que no dependan solamente del Estado para salir adelante”. Otto Fernando Pérez Molina, Discurso de toma de posesión, 14 de enero 2012

Informe Primer Año de Gobierno

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