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 El dolor es una sensación que acompaña desde siempre al ser humano. [FOTO: SXC]

en día, los opioides fuertes, entre los que se encuentra la morfina, son los más efectivos. ¿Por qué no utilizamos, pues, la morfina para calmar cualquier tipo de dolor? Porque sería como realizar una amputación de brazo para tratar un pequeño cor-

te en un dedo; el problema inicial desaparecería, pero las consecuencias serían totalmente desproporcionadas. La Organización Mundial de la Salud clasifica el dolor según su intensidad en una escalera de tres peldaños, cada uno de los cuales se trata con un tipo diferente de medicamentos. Los dolores más leves se tratan con antiinflamatorios como la aspirina o el ibuprofeno, los dolores que persisten a este primer tratamiento son aliviados con opioides débiles, como la codeína, y si la analgesia sigue sin funcionar llegamos a la tercera escalera, donde el dolor se trata con opioides fuertes. Por tanto, los dolores de diferentes intensidades requieren de diferentes tratamientos adecuados al nivel. Porque no se debe olvidar que todo tratamiento tiene contraindicaciones. La eficaz morfina causa náuseas, somnolencia, depresión respiratoria, tolerancia y dependencia, entre otros efectos que ponen en riesgo la vida. Gracias a los medicamentos, el dolor es un poco más fácil de llevar en algunos casos. Hay quien dice que el dolor nos hace ser conscientes de nuestro cuerpo y, por tanto, nos recuerda que estamos vivos, pero todo es discutible...

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EL EXPERIMENTO UNA SUPERFICIE CALIENTE En esta ocasión no vamos a proponer un experimento, sino que haremos memoria recordando experiencias ya vividas. Todos hemos tocado alguna vez una superficie que estaba más caliente de lo esperado. Pero, ¿te has dado cuenta de que no percibimos la temperatura de lo que estamos tocando en el mismo momento? Pasan unas milésimas de segundo antes de ser conscientes del calor y de decidirnos a retirar la mano para evitar quemarnos. Este retraso es debido a que la señal debe llegar hasta el cerebro y a que

19 de mayo de 2012

éste es quien debe interpretarla. Decidirá si la temperatura es lo suficientemente alta, o no, como para tener que retirar la mano. Pero, como se suele decir, la experiencia es un grado, y nuestro cerebro no reacciona de la misma manera la primera y la segunda vez que experimentamos una misma sensación: las segundas decisiones se toman en base a las experiencias vividas. Aplicándolo a nuestra experiencia personal…  Una cerilla encendida en la mano, fuente de calor. [FOTO: SXC]

ONCIENCIA ❘ 33


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