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- Perfil dos: Orientado a las relaciones estructuradas: Las aulas agrupadas bajo esta denominación enfatizan la participación e interacción de los estudiantes. Se obtienen puntuaciones promedio relativamente altas en interés hacia la involucración y el soporte del profesor. Enfatizan también la organización, la claridad de normas y procedimientos y el número y grado de reglas que regulan la conducta discente. Cabe decir que en este caso la innovación también es elevada, lo cual cuestionaría lo dicho al final del grupo anterior. Este tipo de aulas se evidenció en 20 ocasiones. - Perfil tres: Orientado a la tarea de soporte: Las 39 aulas que coincidieron en este perfil-tipo ponían énfasis en el logro de objetivos académicos. Resaltaron el soporte del profesor y la organización, pero evidenciaban una falta de énfasis en las dimensiones de mantenimiento, de claridad de normas y control del profesor. Los resultados indicaron que la orientación a la tarea ocurre a menudo en clases básicamente de apoyo, pero en situaciones de alguna manera desestructuradas. También se mostraba en ellas poco énfasis en la participación, interacción o innovación. Figura 2: Perfiles tres y cuatro (Moos: 1987; pág.154) Perfil cuatro: Orientación a la competición apoyada: En 11 aulas se evidenció una tendencia a lo que Moos llamó la competición estructurada, éstas, destacan la competición aunque se desarrolla en un contexto en que los estudiantes se sienten amigables entre ellos, se ayudan y disfrutan trabajando juntos. Estas clases enfatizan la organización y claridad, pero desenfatizan el control del profesor. Similares al perfil de relaciones estructuradas excepto que son superiores en orientación a la tarea y en competición, pero inferiores en control del profesor. Perfil cinco: Orientado a la competición desestructurada: Tan sólo siete grupos mostraron esta caracterización. Elevada orientación a la tarea y competición, pero baja en las tres dimensiones de relación, organización, control e innovación. Son pocas y son únicas en enfatizar la orientación a la tarea y depreciar el resto. Figura 3: Perfiles cinco y seis (Moos: 1987; pág.154) Perfil seis: Orientado al control: Este grupo fue el más numeroso con 47 grupos clase que se ajustaban a estas características; elevado control del profesor sin ningún énfasis en cualquier otra dimensión del ambiente de clase. Los estudiantes sienten la falta de relaciones de apoyo tanto docente-discente como entre iguales. Perciben también poco énfasis en la orientación a la tarea y en organización de la clase. El hecho de haber situado al grupo más numeroso en el último perfil (47 clases de las 196) nos lleva a pensar que son las que más claramente necesitan cambios. El control de la clase y la disciplina son elementos importantes para garantizar unas condiciones adecuadas de enseñanza y aprendizaje (Genovard y Gotzens: 1990), sin embargo, deben estar relacionadas directamente con la realización de tareas orientadas a la instrucción, y no sólo a la ausencia de comportamientos que distorsionen el grupo. Por ello es importante plantearse la cuestión del control del profesor de manera preventiva y no remedial. Ello refuerza la idea que este tipo de aulas son las que necesitarían atención tanto por su número como por sus características. Posiblemente este tipo de clases estarían conducidas por personas que consideran que la disciplina y el control son finalidades en sí mismas y no medios para optimizar la instrucción; ejemplo de ello son las puntuaciones en todas las demás dimensiones, especialmente las de orden y organización y la de soporte del profesor (dos dimensiones de marcado carácter académico: el profesor como ayuda y la planificación del trabajo). Los docentes que favorecen este tipo de ambientes consideran que la disciplina es un objetivo a conseguir independientemente de los logros que cada alumno ha de alcanzar, por lo que priman el orden por encima de los logros (12) . MOTU (3/2010)

01/12/2012


el clima en el aula