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1ER ENCUENTRO NACIONAL DE LA RED ARGENTINA DEL PAISAJE

21 y 22 de noviembre de 2008 Rosario - Capital del Paisaje 2008 Provincia de Santa Fe

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1er Encuentro Nacional de la Red Argentina del Paisaje

1ER ENCUENTRO NACIONAL DE LA RED ARGENTINA DEL PAISAJE Aula Magna de la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño de la Universidad Nacional de Rosario ROSARIO CAPITAL DEL PAISAJE 2008 Programa viernes 21 de Noviembre: 8:00 hs.

Acreditación

9:00 hs.

Bienvenida Dr. Arq. Héctor Floriani, Decano FAUNR Lic. Maria Eugenia Planes, RAP Ing. Roberto Miguel Lifschitz, Intendente Municipal de Rosario

9:30hs.

Paisaje de paisajes - Panorama de tendencias Dr. Arq. Roberto Fernández, Director en la Universidad Nacional de Mar del Plata, del Centro de Investigaciones Ambientales, la Maestría en Gestión Ambiental de Desarrollo Urbano y el Programa de Doctorado de la FAUD.

10:20 hs. Presentación Provincia del Chaco: Miradas al paisaje chaqueño: reflexiones sobre su interpretación por las culturas originarias Lic. Mgter. Elba L. Sánchez de Romero, Especialista en Planificación Paisajista y Medio Ambiente. Coordinadora de la Comisión Provincial de Patrimonio Cultural y Natural.

10:45 hs. Presentación Provincia de Tucumán: El paisaje cultural del noroeste Ing. Agr. Juan C. Parajón. Especialista en Planeamiento Paisajístico y Medio Ambiente.

11:15 hs. a 11:45 hs. Café 11:45 hs. Presentación Provincia de San Luis: Suelo: el sustento del paisaje Ing. Agr. Osvaldo Barbosa, M. Sc. en Ciencias del Suelo, Profesor Facultad de Ingeniería y Ciencias Económico – Sociales Universidad Nacional de San Luis

Conociendo el arbolado de San José del Morro. Una experiencia del voluntariado del paisaje Ing. Agr. Mirta Gómez, Especialista en Gestión Ambiental El jardín de don Roberto: expresión de jardinería popular Arq. Andrea Bean Téc. Marina Rodríguez

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12:30 hs.

Presentación Provincia de Mendoza: Paisaje del desierto. Oportunidades y conflictos Doc. Ing. Rubén Oliva, Director Fundación Flora Nativa La ruta del vino: paisaje cultural, natural y productivo Arq. Eliana Bormida, titular del Estudio Bormida y Yanzón, fue miembro de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, y también del ICOMOS Consejo Internacional de Monumentos y sitios.

13:00 hs. a 14: 30 hs. Receso – Almuerzo _____________________________________________________________________

14:30 hs.

Presentación Provincia de Córdoba: Los ecosistemas serranos Ing. Agr. Ana Ruth Meehan, coordinadora de la Cátedra de Espacios Verdes de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, UNC

Bióloga Eugenia Álvarez, coordinadora del Programa de recuperación ambiental, paisajística, educativa y recreativa del Río Suquía

El ecosistema urbano Arq. Horacio Pucheta Lascano, jefe del Departamento de Estudios y Proyectos de la Dirección de Espacios Verdes de la Municipalidad de Córdoba

15:15 hs. Presentación Rosario - Provincia de Santa Fe: Lo urbano en el paisaje rural Ing. Agr. Verónica Stangaferro, con la participación de Arq. Claudia León, Prof. Sergio Mellano, Lic. María Eugenia Planes y Fernando Ominetti carrera Ing. Agr.

Paisaje de la región Pampeano - Ribereña Arq. Diego Arraigada, Master of Architecture en la School of Architecture & Urban Design UCLA. Profesor Adjunto de Diseño Arquitectónico IV F.A.U.I. y también profesor de Proyecto Arquitectónico U.N.R.

Identidad cultural y naturaleza. Estrategias para la sustentabilidad Arq. Ana Valderrama, Docente UNR. Secretaria de Planeamiento de la Municipalidad de Rosario.

16:00 hs. a 16:30 hs. Café 16:30 hs.

Presentación Provincia de Buenos Aires: La figura del paisaje protegido en la provincia de Buenos Aires Lic. Manuel Ortale, Director Provincial de Recursos Naturales - Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable.

La nostalgia como herencia del paisaje Téc. Marcela Palermo Arce. Docente de Diseño de Jardines y de Arbolado Urbano en la Facultad de Agronomía. U.B.A. Coordinación Arbolado Urbano Ministerio de Ambiente y Espacio Público GCABA

Los cien palermos porteños Lic. Edgardo Ruíz, Licenciado en Planificación y Diseño del Paisaje UBA. Docente de FADU – UBA, Universidad de Belgrano, Universidad de Palermo

17:15 hs.

Presentación Provincia del Neuquén: San Martín de los Andes: el nuevo dilema Ing. Agr. Diana Orlov, Especialista en Planeamiento Paisajista y Medio Ambiente, docente Universidad Nacional del Comahue

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Programa sábado 22 de Noviembre: 9:00 hs. Acreditación. Reuniones plenarias sobre los siguientes temas: 09:30 hs. La Red Argentina del Paisaje: hacia una definición de sus objetivos Paisajista Roberto Mulieri 10:30 hs. Herramientas para la gestión del paisaje Lic. Fabio Márquez, especialista en Diseño Participativo y Biodiversidad Urbana 11:30 hs. a 12:00 hs. Café 12:00 hs. Organización de Nodos y Foros de la Red Organización del 2do Encuentro Nacional de la R.A.P. 13:00 hs. Cierre del Encuentro 13:30 hs Lunch de despedida. Palabras del Arq. Aureliano J. Sarua, Presidente CAD 2. Lanzamiento de la Carta de Rosario. Lugar: Centro de Arquitectura y Diseño del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Santa Fe, Distrito 2, Rosario, “El Túnel”, Córdoba 954 – Subsuelo

Programa optativo Domingo 23 10:00 hs. Paseo por el Río Paraná. Almuerzo en el barco.

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Auspicios • Municipalidad de Rosario, Secretaria de Servicios Públicos y Medio Ambiente. Dirección General de Parques y Paseos. • Universidad Nacional de Rosario - Maestría de Sistemas Ambientales Humanos. • Colegio de Arquitectos de Rosario Distrito 2. • Colegio de Arquitectos de la Provincia de Santa Fe. • Dirección Provincial de Recursos Naturales, Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible de la Provincia de Buenos Aires. • Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, Universidad de Buenos Aires • Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño, Universidad Nacional de Mar del Plata. • Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria - Consejo Regional Mendoza - San Juan. • CECM - Centro de Estudios Científicos Mendoza - CONICET • Secretaría de Medio Ambiente - Gobierno de Mendoza. • Facultad de Diseño y Comunicación, Universidad de Palermo. • Consejo Profesional de Arquitectos y Urbanistas de la Ciudad de Buenos Aires. • Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad Nacional de Cuyo. • Facultad de Ingenieria y Ciencias Económico-Sociales, Universidad Nacional de San Luis. • Universidad Champagnat, Mendoza. • ISET 52 - Escuela del Diseño del Paisaje - Rosario. • Integral - Taller de Arquitectura, Instituto Superior de Diseño. • Fundación Flora Nativa, Mendoza. • Facultad de Artes y Ciencias de la Conservación, Universidad del Museo Social Argentino.

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Índice PAISAJE DE PAISAJES - PANORAMA DE TENDENCIAS Roberto Fernández MIRADAS AL PAISAJE CHAQUEÑO – REFLEXIONES SOBRE SU INTERPRETACIÓN POR LAS CULTURAS ORIGINARIAS Elba Leonor Sánchez de Romero

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EL PAISAJE CULTURAL DEL NOROESTE Juan C. Parajón

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SUELO: EL SUSTENTO DEL PAISAJE Osvaldo A. Barbosa

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CONOCIENDO EL ARBOLADO DE SAN JOSÉ DEL MORRO. UNA EXPERIENCIA DEL VOLUNTARIADO DEL PAISAJE Mirta Mabel Gómez

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EL JARDÍN DE DON ROBERTO: EXPRESIÓN DE JARDINERÍA POPULAR Andrea Liliana Bean y Marina Zoraida Rodríguez

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LA RUTA DEL VINO: PAISAJE CULTURAL, NATURAL Y PRODUCTIVO Eliana Bórmida

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LOS ECOSISTEMAS SERRANOS Ana Ruth Meehan y Eugenia Álvarez

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EL ECOSISTEMA URBANO Horacio Gabriel Pucheta Lascano

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LO URBANO EN EL PAISAJE RURAL Verónica Stangaferro

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PAISAJE DE LA REGIÓN PAMPEANO RIBEREÑA Diego Arraigada

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IDENTIDAD CULTURAL Y NATURALEZA ESTRATEGIAS PARA LA SUSTENTABILIDAD

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Ana Valderrama LA FIGURA DEL PAISAJE PROTEGIDO EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES Manuel Ortale

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LA NOSTALGIA COMO HERENCIA DEL PAISAJE Marcela Palermo Arce

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LOS CIEN PALERMOS PORTEÑOS Edgardo Ruíz

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SAN MARTÍN DE LOS ANDES: EL NUEVO DILEMA Diana Luisa Orlov

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LA RED ARGENTINA DEL PAISAJE: HACIA UNA DEFINICIÓN DE SUS OBJETIVOS Roberto Mulieri

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HERRAMIENTAS PARA LA GESTIÓN DEL PAISAJE Fabio Márquez

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CARTA DE ROSARIO

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PAISAJE DE PAISAJES - PANORAMA DE TENDENCIAS Roberto Fernández

El objetivo de esta presentación es ofrecer una mirada más o menos comprehensiva del estado de las vertientes conceptuales del paisajismo, vinculando tal panorama con ciertas propuestas que originan estas actividades desde el siglo XVIII. Se trata así de discutir un cuadro o mapa conceptual de posturas que relacionan ciertas maneras de proyectar paisajes con ciertas ideas o enfoques surgidos de nociones filosóficas. Bajo una definición general de paisaje – entendido como modo de describir y construir estructuras territoriales sujetas a percepción y uso dominantemente naturales – se trata de analizar sucintamente una historia de tal noción que abarca desde los momentos ligados al descubrimiento de lo poco conocido u ominoso del mundo natural (separando si fuera posible, magia de ciencia) hasta las operaciones de manipular lo natural como un espacio humanamente modelado y expresivo del poder hasta las instancias en que se trata de internalizar relictos o fragmentos de naturaleza dentro de la completa artificialización que supondrá la ciudad moderna. Más recientemente el paisaje entendido como una cosmovisión o sistema de teoría y práctica de actuación en contextos en algún grado de antropización o artificialización (ya no queda ningún residuo puro de naturaleza) se aboca a temas dominados por la problemática urbana y por la dimensión cultural. En lo urbano se presencia el derrame de formas de asentamiento en los territorios y defectos cada vez más graves de urbanidad en los espacios públicos y en ambas vertientes el pensamiento paisajístico aporta criterios: para expandir razonablemente los bordes de ciudades, para suturar la fragmentación de éstas, para recuperar calidades de centralidad, etc. En lo cultural surge un espacio que por ahora puede llamarse de los paisajes culturales o del patrimonio ambiental, en los cuáles se discute cómo manejar la complejidad de formas híbridas (sociedad/naturaleza),cómo analizar el tema de la identidad encontrando referencias patrimoniales más amplias que las artísticas o las históricas y cómo recuperar calidades ambientales perdidas o en peligro. Bajo este espectro se plantea discutir, no taxativamente, 8 posturas, enfoques o modelos de teoría y práctica de actuación en/con el paisaje, a saber: 1. La idea del paisaje como aspecto ligado a las tareas de descripción y reconocimiento del mundo natural que emprendieron los científicos viajeros que recorrieron la ecodiversidad del mundo – tales como Humboldt, Haeckel o Darwinfundando por así decirlo la ciencia empírica y llevando delante una primera clasificación del mundo natural para conocimiento y producción, de dónde surge la idea de recurso o insumo natural y donde empieza a delimitarse la forma, el aspecto, la organización y la funcionalidad de determinadas estructuras naturales. 2. Casi un siglo antes de la irrupción del método científico la idea de manipular la naturaleza emerge como una de las características del llamado despotismo ilustrado y actores como el francés André Le Notre – al servicio de los Luises – se ocupa de plantear vastas organizaciones que pueden entenderse como imagen del

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poder (Versailles) en las que la geometrización de lo natural debe interpretarse como rasgo de dominio. 3. También en el siglo XVII los hombres prácticos del paisajismo inglés se plantean, aún en regímenes mas bien aristocráticos, ablandar o deformar el paisaje para que éste recupere ciertos valores románticos y allí jardineros como Joseph Paxton (con quién arranca la idea de gran parque libre que llegara al Central Park americano), planteará que el paisaje debe imitar lo natural en la forma de una ilusión subjetiva, buscando que el sujeto reinstale una relación emocional y afectiva con un paisaje que aunque artificial o construido, parezca natural o espontáneo. 4. La tradición inglesa llega a Estados Unidos – no sólo en el Central Park y en la idea del cementerio parque – sino también en otras novedades como los parques nacionales naturales (el primero es de fines del XIX: Yellowstone) y en actuaciones como las de Benton McKaye quién en su Apalacchian Trail, se planteará descubrir un itinerario y proponer una idea de paisaje como memoria y reserva: memoria como lugar de recuperación de identidad nacional y reserva como área manejada para que no se extingan cualidades de paisaje. También aquí se reedita la noción de una fuerte identificación topofílica entre sujeto/comunidad con el topos. 5. Dentro de los temas de reintegrar naturaleza dentro de la dominante tecnificación de la ciudad moderna emerge un tipo de paisajismo – por ejemplo en el grupo holandés West 8 – en que los proyectos de paisaje son estratégicos para la revitalización urbana, para alcanzar una suerte de reurbanidad que opere a favor de la recalificación de la centralidad urbana con fragmentos híbridos (mezcla de componentes naturales-culturales), donde nace la noción más reciente de paisajes culturales, tarea de expertos en material natural pero a la vez, de cientistas y activistas sociales. 6. En casos de paisajistas como Ian McHarg, Dan Killey o Geoges Hargreaves la actuación paisajística aparece como intento de rescate de la naturaleza extinguida o dañada, como estrategia de remediación en las que la producción de paisaje debe entenderse como el uso de biomas (como los humedales), y en que la acción a llevar adelante es de carácter remedial (como el célebre caso alemán del Emscher Park). 7. La arquitectura moderna o parte de ella ha tenido interés en ensamblar propuestas de innovación tecnológica y funcional con decisiones sabias en cuanto al contexto natural y existe toda una corriente que establece puentes de interés hasta momentos mas recientes – como por ejemplo en Salmona, Kroll o Piano – en que el proyecto deviene proyecto-territorio y la arquitectura se concibe como evento ambiental y acomodamiento artefacto/naturaleza 8. Por último cabe reconocer acciones urbanístico-territoriales – como los casos americanos de Scholz o González de León; también las propuestas de Colin Farrell para Londres – en que el paisaje aparece como articulación de áreas fracturadas o degradadas de ciudad y la acción paisajística implica una operación por ejemplo, de

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recuperación de cauces o riberas y de creación de suturas y nuevas activaciones de sociedad y naturaleza en contextos avanzados de urbanización y artificialización.

Roberto Fernández Arquitecto por la FADU de la Universidad de Buenos Aires en 1970 y Doctor de la UBA desde 2006. Catedrático de Historia de la Arquitectura en la FADU de la Universidad de Buenos Aires desde 1984 y de la FAUD de la Universidad Nacional de Mar del Plata desde 1984. Decano de esta segunda Facultad en tres oportunidades (1973, 1985-1987 y 1988-1990). Dirige en la UNMDP el Centro de Investigaciones Ambientales (CIAM), la Maestría en Gestión Ambiental del Desarrollo Urbano (GADU) que allí se dicta y el Programa de Doctorado de la FAUD. Dirige la revista X (Experimentación proyectual) en la UNMDP. Académico de las Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, España y Academia de Bellas Artes de la Argentina. Publicó, entre otros, los libros: El Laboratorio Americano (Madrid, 1998), El Proyecto Final (Montevideo, 2000), Derivas (Santa Fé, 2001), Formas Leves (Lima, 2005), Utopías sociales y Cultura técnica (Buenos Aires, 2005), La Noche Americana (Santa Fé 2007) y Obra del Tiempo (Buenos Aires, 2007).

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MIRADAS AL PAISAJE CHAQUEÑO – REFLEXIONES SOBRE SU INTERPRETACIÓN POR LAS CULTURAS ORIGINARIAS Elba Leonor Sánchez de Romero Caracterización del contexto El territorio de la provincia del Chaco cubre una superficie aproximada a los 100.000 km² que han sido divididos ecológicamente en 11 subregiones. Sus autores, Jorge H. Morello y Jorge Adámoli, aplicaron un método paisajístico, considerando sus sistemas de relieve, procesos geomórficos, tipos de suelo y tipos de vegetación. En estas subregiones hay heterogeneidad de paisajes, siendo los más sobresalientes los que se detallan a continuación: Selvas de ribera: con distintos estratos vegetales, crecen acompañando a los cursos de agua y predominan en el E de la provincia, donde los ríos son afluentes del Paraná y acrecientan sus caudales con la frecuencia de las precipitaciones pluviales. En esta selva existen árboles de gran porte, con plantas epífitas en sus ramas (Bromeliáceas y Cactáceas principalmente), con enredaderas apoyantes (Ipomeas y Bignoniáceas) y lianas que trepan hasta la copa de los árboles .Estas reciben plena luz solar y el embate directo de las lluvias estacionales y del viento, También crecen árboles de segunda y tercera magnitud y arbustos. En el suelo, en un ambiente de mayor humedad y penumbroso, las herbáceas más abundantes son rastreras y bajas, adaptadas a la poca luz que se filtra a través de las ramas de arbustos y árboles. Se encuentran pocos helechos y caraguatáes espinosos (Bromeliáceas), que emergen de una profusa hojarasca. Montes fuertes y espartillares: nombre que reciben los quebrachales (Schinopsis balansae o chaqueño, S. lorentzii o santiagueño y Aspidosperma quebracho blanco), asociados con itín (Prosopis kuntzei) y urunday (Astronium balansae). Los espartillares son pastizales de alrededor de 50 cm.de altura, conformados por la especie Elionurus sp. Cañadas: son depresiones que están parte del año anegadas y que tienen vegetación de Gramíneas, principalmente pajonales de Paspalum intermedium y de “paja amarilla”. Son frecuentes los tacurúes o termiteros terrestres construídos por los insectos sociales llamados termites. Lagunas: son ambientes lóticos, es decir que contienen agua dulce que no circula. Pueden alcanzar hasta 6 m de profundidad en el centro. Presentan vegetación sumergida y flotante y con frecuencia palustre (en los bordes fangosos). Esta última forma las comunidades llamadas Totoral (Typha dominguensis) y Pirizal (Cyperus giganteus, Scirpus californicus, “Totora y Pirí” son los nombres comunes de estos vegetales muy utilizados por la etnia quom para cestería. Palmares: frecuentes en el E de la provincia, con predominio de poblaciones de palma “caranday” (Copernicia alba), cuyas hojas constituyen materia prima para la tejeduría aborigen, juntamente con los “chaguares” o “caraguatáes”. Generalmente indican suelos que soportan anegamientos prolongados y periódicos. Vinalares y palosantales: los primeros son poblaciones de Vinal (Prosopis ruscifolia), árbol considerado invasor, leñoso, con poderosas y características espinas en sus ramas (de hasta 20 cm.de longitud). Los segundos están constituidos por poblaciones

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de Palo Santo (Bulnesia sarmientoi), hermoso árbol de madera dura y aromática, con vetas verdosas, materia prima muy empleada por miembros de la etnia wichi para fabricar delicados trabajos artesanales. Estas formaciones vegetales son frecuentes en la zona de los ríos Teuco y Bermejo, este último con importantes barrancas y aguas correntosas cargadas de sedimento, que periódicamente reciben el aporte del deshielo de los Andes. En el Oeste Chaqueño el paisaje cambia radicalmente: subregiones denominadas “De los antiguos cauces”, “De los quemados”, “De los parques y sabanas secas”, grafican la presencia de elementos singulares del relieve y de la vegetación, que tuvieron su génesis en cauces de ríos muertos, en vegetación arbustiva y espinosa, adaptada a las escasas precipitaciones anuales, o a la predisposición natural para generar incendios, caso de la palma carandilla (Trithrinax biflabellata). Para precisar esta caracterización, se puede agregar que –atendiendo al trabajo de Cabrera y Willink- la superficie territorial de la provincia del Chaco está comprendida en la PROVINCIA BIOGEOGRAFICA CHAQUEÑA, que es dueña del mayor volumen de vegetación dentro del DOMINIO CHAQUEÑO. Componentes del paisaje El contexto que se describe precedentemente es el ámbito que promueve la intencionalidad humana. Se trata de un mosaico heterogéneo de notable riqueza vegetal, expresada en relevamientos cuantitativos y cualitativos. El paisaje es generado por la totalidad de los componentes de los sistemas ecológicos pero, indudablemente son el suelo, el relieve y la vegetación los de mayor incidencia en los registros sensoriales que construyen la imagen y significado del escenario natural. Cada uno de ellos posee atributos propios. El suelo puede ser limoso, arcilloso, humífero, arenoso. El relieve chato, de llanura ininterrumpida. Los vegetales con aplicaciones medicinales, fumatorias, colorantes, comestibles, mágicas. Los espacios naturales en todas sus magnitudes, pequeños y grandes: en las alturas de las arboledas, en el fango de los esteros y cañadas, en los pastizales, en la llanura desnuda con suelo erosionado, tienen una explicación y simbolismo para las culturas originarias, que no pocas veces desconocemos los criollos. Son estos atributos, botánicos y paisajísticos, los indicadores de valor en el juzgamiento que hacen, de ese entorno en el que transcurre su cotidianidad. Relación Hombre-naturaleza Para Francisco Ferrer (etnia mocoví), existe una “lectura personal del monte”, porque cada elemento del mismo, tiene “expresiones” y el hombre debe “decodificarlas”. El estado de cada especie indica si el monte es “saludable para vivir en él”, porque el hombre tiene expectativas de vida y espera que “el ambiente lo contenga”, ofreciéndole agua, alimento, medicina y seguridad. Si no es así, el mocoví camina buscando otro espacio más propicio. Explicación lógica para la caracterización de nómades recolectores y pescadores que tienen los miembros de esta etnia. El Algarrobo (Prosopis alba y P. nigra), es EL ÁRBOL para ellos, su generosidad como proveedor de alimento, sombra, leña y tinturas es ancestral y su vínculo con el mocoví reiterado con insistencia. Para el wichi Lecko Zamora, “el paisaje es un mundo” y cada elemento que lo integra tiene un “ente protector que vive en él: la tierra aloja a los chamanes, las lomadas tienen habitantes subterráneos” y para él y sus hermanos de etnia, árboles como el yuchán, el palo santo y el quebracho poseen historias de complejo simbolismo, de armonía con la naturaleza y de paz entre los hombres. Para los wichis, la presencia de un ser superior es indiscutida. Su sabiduría es tal que “enseña por el error”.

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Alguna vez en el tiempo original de esta etnia, Tokwaj o “el enseñador” quemó el mundo por el mal comportamiento humano, pero indicó a un grupo seleccionado que buscara protección en cuevas subterráneas. Pasado un tiempo, estos hombres “recrearon el mundo” “recrearon el paisaje destruido” y entonces “el hombre se hizo parte del paisaje porque intervino en su re-creación”. Todos los elementos, aún los inanimados, alojan al hombre que lo recreó. Esta es entonces, la génesis del vínculo de respeto, que hace que toda vez que necesiten tomar una fruta, cortar una rama para hacer leña, sacar hojas o raíces para prácticas fumatorias, rituales o medicinales, pidan “permiso al ente que vive en esa planta”, “que es nuestro antepasado”. Para los integrantes del Coro Toba –etnia quom-, músicos, tejedores de cestería y ceramistas, “su fuente de inspiración es el monte”. Cada canción que interpretan o que crean se refiere a un componente del paisaje. Cada uno aporta con su inspiración personal y diseñan en conjunto la coreografía del movimiento circular, individual o de conjunto, que se abre o cierra alternativamente, de brazos que se elevan o bajan con los instrumentos y del cuerpo que se inclina hasta el suelo en un acto de saludo respetuoso. Ignacio Mansilla agrega “lo más lindo que hay es el monte nuestro”, “ir al campo y ver lejos” “no es así cuando fuimos a Catamarca y ahora en México”, allí “yo no podía ver lejos”. Sencillo y contundente ejemplo del concepto de paisaje como espacio de identidad de una sociedad humana. Los paisajes naturales son patrimonios identitarios en la medida en que el hombre vea en ellos “relatos que testimonian la historia natural del entorno donde evolucionó su historia cultural. En la construcción de los relatos identitarios no existe un momento final. La memoria del mañana se está construyendo con los espacios culturales (criollos, wichis, quom, mocoví, sociedad inmigrante) y naturales de hoy. Construcción a la que convergen vivencias compartidas, en un paisaje singular.Referencias bibliográficas: o Estudios etnobotánicos. Raúl Martínez Crovetto.Bonplandia. Tomo I.nº4.1964 o La expresión del paisaje. Alfredo Benassi. Serie didáctica. Planeamiento Paisajista y Medioambiente. Tomo I.2004 o Territorio, ciudad y paisaje. Isabel López. Serie didáctica. Tomo I. 2004. o Biogeografía de América Latina. Angel L.Cabrera y Abraham Willink. 1975 o Las Grandes Unidades de Vegetación y Ambiente del Chaco Argentino. Jorge Morello y Jorge Adámoli. INTA.1974. o Los relatos identitarios: su construcción y vigencia. Elba L.S.de Romero. Ponencia presentada en II Congreso Provincial de Cultura. Chaco.2008.

Elba Leonor Sánchez de Romero Profesora en Biología. Licenciada en Botánica y Magister en Gestión Ambiental y Ecología, Universidad Nacional del Nordeste. Especialista en Planificación Paisajista y Medio ambiente Universidad Nacional de La Plata. Cargo actual: Directora del Museo Casa y Jardín Schulz. Coordinadora Académica de Museos de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia del Chaco y Coordinadora de la Comisión Provincial de Patrimonio Cultural y Natural.

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EL PAISAJE CULTURAL DEL NOROESTE Juan Carlos Parajón

Me voy a referir a dos construcciones, una del siglo VIII y otra contemporánea. En el siglo VIII encontramos la cultura Diaguita; entre sus tribus se encontraban los Quilmes, cuyas ruinas arquitectónicas se conservan en la provincia de Tucumán. En este lugar, en el curso de 1993, se levantó una nueva construcción a la que luego nos referiremos: un moderno hotel. Los Quilmes Ocupaban el valle de Yocavil o Santa María, en la vertiente oriental del cerro Alto del Rey, cordón secundario de las serranías del Cajón o Quilmes, a una altitud de 1850 m.s.n.m. A este asentamiento se lo definió como un centro aldeano-urbano de acuerdo con lo propuesto por Raffino y Cigliano (Pelissero, Difrieri, 1981. pág. 68), en el sentido de caracterizar a estos asentamientos como núcleos habitacionales densos, conglomerados, con un patrón urbanístico en el que existían plazas, o sea, espacios abiertos y vías de circulación internas de diversas jerarquías, recintos simples y unidades de vivienda compuestas, de mayor complejidad y con diversidad de funciones entre los recintos que la componen. Arquitectura. Viviendas Las viviendas eran semisubterráneas de doble pared de piedra, sin argamasa; el espacio intermedio estaba rellenado con tierra y ripio mezclado, dándole solidez y a la vez constituyendo un buen aislante térmico. Las viviendas formaban parte de núcleos habitacionales complejos, integrados por varios recintos rectangulares que llegaban a tener hasta 25 m de largo por 12 de ancho; y otros tantos recintos circulares de unos 5 ó 7 metros de diámetro. Tales núcleos, estaban comunicados por un corredor o pasillo de comunicación. La altura era aproximadamente la de un hombre, esto, en los mejores casos. Los dinteles de las aberturas eran de laja labrada, y se utilizaba sólo una laja a lo largo del mismo. En ningún caso se encontró rastros de puertas o elementos de cierre. Los techos en los recintos rectangulares, eran de ramas, cubiertos de barro amasado, con tirantes apoyados en piedras que hacían las veces de columnas. Este tipo de techumbre dejaba en el centro del recinto, una zona abierta a modo de patio interno; ésta era la zona activa de la casa: se preparaban alimentos, reparaban utensilios, se hacía la molienda, etc. En los recintos circulares, la técnica era diferente. Debió existir un poste central, que sostenía toda la tirantería, colocada radialmente desde el poste a las paredes perimetrales, formando así un techo cónico. Estos recintos circulares constituían la parte pasiva de la casa, en ella sólo se descansaba y se guardaban las pertenencias de la familia. Construcciones militares Esta zona estaba dividida en dos secciones, una al norte y otra al sur de la zona del faldeo, y se asentaban sobre sapiencias naturales del cerro que avanzan sobre el valle y ofrecían una magnífica protección a los habitantes civiles; constituían un inmejorable sitio de vigilancia, dado que la norte estaba a 70 m. de altura por sobre las construcciones del pie, y la del sur a 120 m. Parte de estas construcciones se conservan

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aún. Se aprovechó la piedra laja para hacer parapetos, clavándolas en el suelo, del lado interior de la habitación, dándole espesor del lado exterior. Solamente eran reductos defensivos y se cree que nunca fueron utilizados como viviendas. Construcciones hidráulicas Los Quilmes poseían profundos conocimientos de hidráulica. Da muestra de ello, la existencia de una represa de una capacidad de 7000 metros cúbicos, cuyo muro frontal tenía un espesor de 3 metros, levantado con piedras simples unidas con argamasa de barro mezclado con ripio fino, hasta unos 3 metros de altura sobre el canal de distribución. Este muro frontal se engrosaba hacia la base, de manera que aumentaba la resistencia respecto de la cantidad de agua a contener. Poseía una boca de descarga practicada en un solo bloque de piedra de 150 mm. de diámetro, y descargaba sobre canales revestidos en piedra. Tales canales distribuían el agua en las 50 ha. de cultivo. Técnica, decoración y metalurgia Las decoraciones en la alfarería, principalmente las urnas funerarias, consistían en elementos zoomorfos - avestruz, serpiente, sapo- geométricos - rombos, reticulados, signos escalonados generalmente pintados en negro sobre fondo amarilloantropomórficos - en general consistían en un rostro humano compuesto por cejas, ojos, nariz y boca. Las técnicas utilizadas variaban en las diferentes tribus. El metal más utilizado era el cobre; se encontraron elementos tales como hachas de ceremonial, cetros de mando y placas pectorales o frontales, cuya ornamentación también era zoomorfa, antropomorfa, y geometrizantes. También se encontraron elementos de oro y plata. Quilmes es el nombre con que se conoce desde hace 22 años, lo que fue llamado en sus orígenes, Ciudad Sagrada, Antigua Ciudad, Fuerte Viejo. De ayer a hoy Manteniendo las características de la arquitectura indígena, el Sr. Héctor Cruz, de profesión artesano, proyectó y construyó el actual hotel de las Ruinas de Quilmes. La construcción se hizo totalmente en piedra y se integró a sus paredes, tanto interiores como exteriores, la decoración zoomorfa, antropomorfa y geometrizante que caracterizó a esta cultura. Se utilizaron todos los materiales disponibles en la zona; piedras de diferentes características y colores, arcilla, madera de cardón, bronce en los artefactos de iluminación; se logró combinar estéticamente todos los materiales. El diseño de la obra armoniza el estilo original con las necesidades de una empresa cuyo objetivo es la captación turística, o sea brindar comodidad y en este caso belleza de estilo. En este sentido se observa una construcción integrada al medio que la rodea, a tal punto que se hace difícil identificarla en el contexto de las ruinas. Observaciones Es necesario hacer algunas observaciones respecto de esta obra. De haber intervenido profesionales paisajistas, se podrían haber salvado errores tan graves como el emplazamiento sobre restos de ruinas, las cuales quedaron sepultadas bajo el hotel.

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Los techos de la obra que nos ocupa, están construidos de barro, revestidos con membranas de aluminio donde en horarios matutinos se refleja la luz solar, lo cual hace que interfieran con la perspectiva paisajista. La pileta de natación, queda fuera de contexto, con respecto al resto de la construcción. Esto también pudo preverse, respetando el paisaje y las ruinas. No puedo finalizar este breve trabajo, sin citar una reflexión del que fue cacique en el año 1999, el Sr. Francisco Chaile, que nos mueve a pensar que muchas veces la cultura se construye sobre la destrucción de otra cultura, lo cual significa olvidar toda la tradición de un pueblo. “…nos damos cuenta de que nosotros tenemos una cultura, que esa cultura ha sido pisoteada…..a través de la escuela y otros organismos nos han enseñado a negar nuestra cultura; este lugar es un lugar sagrado, están enterrados nuestros antepasados, descansaban los huesos de nuestros antepasados….y hoy vemos un hotel….” (sic).

Bibliografía - Pelissero, Norberto A.; Difrieri, Horacio A. ; “Quilmes”. Gobierno de Tucumán. Argentina. 1981 Levene Ricardo. Historia de la Nación Argentina. Vol. 1. El Ateneo. Argentina. 1961

Juan Carlos Parajón Ingeniero Agrónomo de la Facultad de Agronomía y Zootecnia, Universidad Nacional de Tucumán. Especialista en Planeamiento Paisajístico y Medio Ambiente, Universidad Nacional de La Plata. Coordinador del Plan Provincial de Floricultura (2004-2008), producción de árboles, arbustos y flores de corte, nativas y exóticas. Diseño y Mantenimientos de Parques y campos deportivos. Publicó “Dos Culturas y Dos Expresiones Arquitectónicas: Siglo Vlll y Siglo XX”. El arte y la Ciencia en el Desarrollo del Patrimonio Paisajista, Laboratorio de Investigaciones del Territorio y el Ambiente. Comisión de Investigaciones Científicas. Dirección General de Cultura y Educación. Provincia de Buenos Aires.

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SUELO: EL SUSTENTO DEL PAISAJE Osvaldo A. Barbosa

La cadena indisoluble entre humanidad y suelo se manifiesta en el nombre del primer humano: “Adán”, derivado de "adama", palabra hebrea que significa suelo. Cuando se relata el comienzo de la formación de la Tierra (Génesis 2:7), "ha Adán" implica "del suelo" y no es específicamente masculino. Solo después (Génesis 2:22) fue diferenciado el hombre y la mujer con los respectivos nombres de Adán y Eva. El nombre de Adán contiene el origen y destino del hombre: su existencia y supervivencia deriva del suelo con el cual está asociado a lo largo de su vida y literalmente significa "vida". En palabras del Génesis, "Adán llamó a su mujer Eva porque era la madre de todo lo viviente". Juntos, Adán y Eva significa suelo y vida. Durante esta presentación brindaremos un conocimiento integral del suelo como un ente dinámico desde el punto de vista ecológico y veremos en detalle la manera de clasificarlo fisiográficamente. El suelo constituye la “epidermis” de nuestro planeta, y se forma como consecuencia de la interacción entre las rocas del sustrato continental y la atmósfera y se lo puede definir como “un sistema natural superficial proveniente de distintos procesos físicos, químicos y biológicos, llevados a cabo sobre el material original, que le imprimen rasgos característicos y que es capaz de soportar la vida vegetal”. El paisaje terrestre es una geoforma hecha de rocas, que constituyen el esqueleto con una epidermis de alteritas y suelo, que ha sido construido por las fuerzas del interior de la tierra, evolucionando con la interrelación de esas fuerzas (internas y externas) a través del tiempo geológico en presencia de vida y que ha conducido a la degradación de relieves y formación de nuevos paisajes. No debe ser confundido con suelo que es un cuerpo natural con propiedades distintivas, repetitivas y previsibles, por lo tanto el suelo es el soporte físico del paisaje. Ahora bien se debe diferenciar la geomorfología de la fisiografía. Geomorfología es el estudio de las formas de la superficie terrestre y tiene por objeto: a) la descripción de las formas del terreno, b) la explicación de su génesis, o sea de su origen y evolución a través del tiempo geológico, c) la definición de la naturaleza de los materiales que constituyen las geoformas, d) la clasificación de los paisajes según morfología, origen, edad y composición, e) la explicación y descripción de agentes y procesos geomorfológicos modeladores. Mientras fisiografía etimológicamente es la descripción de los productos de la naturaleza. Comprende el estudio del relieve, litosfera, hidrosfera, atmósfera y biosfera; y tiene por objeto describir, clasificar y correlacionar aquellos paisajes terrestres característicos de ciertos procesos fisiográficos. El suelo, por ejemplo, es un elemento de los paisajes fisiográficos y el ambiente geomorfológico (relieve, material parental, edad) conjuntamente con el clima y los factores bióticos, son los factores de formación de esos paisajes y de los suelos que lo constituyen. El sistema de clasificación CIAF (Centro Interamericano de Aerofotointerpretación) utiliza una serie de unidades territoriales que se encuentran organizadas jerárquicamente en una disposición piramidal en cuyos vértices están las estructuras geológicas propias de todo continente. Este sistema de clasificación de paisajes demostró su eficiencia en varios trabajos en nuestra provincia.

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Osvaldo Andrés Barbosa Ingeniero Agrónomo de la Facultad de Ingeniería y Administración, Universidad Nacional de San Luis. Especialista en interpretación de imágenes de sensores remotos aplicados a levantamientos edafológicos, Instituto Geográfico Agustín Codazzi, Santafé de Bogotá, Colombia. Magister Scientiae en Ciencias del Suelo, Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires. Cursos de posgrado “Diseño y construcción de obras para la conservación del suelo y el agua”; “Geomorfología aplicada al relevamiento de los recursos naturales”; “Topografía para el diseño del paisaje”; FICES, UNSL. Cuenta con más de 20 participaciones activas en Jornadas, Simposios y Congresos, muchos de los cuales realizados en el extranjero. Ha dictado numerosas charlas y conferencias. Integrante del Grupo de Trabajo Laboratorio de Suelos y Aguas, para la prestación de servicios a terceros. Responsable del Grupo de Trabajo Laboratorio de Interpretación de Imágenes de Sensores Remotos y Sistemas de Información Geográfica, para la prestación de servicios a terceros. Dictado de conferencias en la Universidad de Barcelona y en la Universidad Polictécnica de Cartagena (España). Beca otorgada por el DSOIGAC para la realización del Curso de Especialización "Interpretación de imágenes de Sensores Remotos aplicada a Levantamientos Edafológicos". Santafé de Bogotá, Colombia. Beca ExtraINTA otorgada por INTA para la realización del Magister Scientiae en Cienciass del Suelo en la Universidad de Buenos Aires. Beca Intercampus E.AL. 2002 para la asistencia a una pasantía de tres meses en la Universidad Politécnica de Cartagena (España).

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CONOCIENDO EL ARBOLADO DE SAN JOSÉ DEL MORRO. UNA EXPERIENCIA DEL VOLUNTARIADO DEL PAISAJE Gómez, M (1); Furlan, Z (1); Escudero, S (1); Larrusse, S (1); Andrada, N. (1); Martínez, N. (1); Bonivardo, S (1) y Bornand, C. (2).

Introducción Este trabajo surge dentro del programa de Voluntariado Universitario y se realizó en la localidad de San José del Morro (San Luis) donde se efectuó un censo del arbolado del lugar registrándose en una primera etapa, el número y tipo de especies presentes y el estado de las mismas, entre otras. Objetivo El objetivo general de este proyecto fue que los alumnos de la Escuela General Pablo Lucero, el personal de la Municipalidad y el resto de los habitantes de la localidad, lograran identificar y valorar las especies presentes en los espacios públicos.

Materiales y Métodos Se llevó a cabo el relevamiento del arbolado urbano en la localidad de San José del Morro, provincia de San Luis, para conocer la composición y ubicación espacial, así como la sanidad de los individuos presentes. Se dieron clases a los alumnos de la Escuela General Pablo Lucero y charlas a los habitantes de la comuna con la finalidad que conozcan a las especies existentes e identifiquen a las plagas y enfermedades que las afectan. La segunda etapa del proyecto comprendió el trabajo de integración con la Municipalidad. Resultados En esta primera etapa se censaron 131 árboles, de los cuales el porcentaje se distribuyó entre los siguientes géneros: Ulmus spp 62.60 %, Fraxinus spp. 13.74 %, siguiendo en porcentaje decreciente los géneros: Robinia spp. 7.61 %, Populus spp. 4.60 % y Melia spp. 2.30%. Conclusiones Durante este período de voluntariado se tendió un puente entre la universidad y la población escolar perteneciente a la escuela General Pablo Lucero de San José del Morro, donde se vivenciaron resultados a través de transformaciones en ambas instituciones, poniendo de manifiesto no sólo habilidades cognitivas, sino valores de índole culturales, afectivos y éticos, que re significan la función de la extensión a nivel de la universidad. Los alumnos de la Facultad mejoraron la competencia de comunicar resultados, mientras que los alumnos de la escuela obtuvieron importantes aportes de conocimiento de las especies del arbolado y la presencia de plagas y enfermedades.

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1. Ingeniera Agrónoma Docente de la U. N. de San Luis. Ciencias Agropecuarias. 2. Estudiante y Auxiliar de la U. N. de San Luis. Ciencias Agropecuarias.

Mirta Mabel Gómez Ingeniero Agrónomo, Universidad Nacional de La Pampa. Especialista en Gestión Ambiental, Facultad de Ingeniería y Ciencias Económico Sociales. Universidad Nacional de San Luis. Auxiliar de docencia efectivo, en Dasonomía y en el Seminario de Parques y Jardines. Directora responsable del proyecto: Conocimiento, caracterización y revalorización del arbolado de calles, de los espacios verdes y del balneario de la localidad de San José del Morro (Provincia de San Luis). Publicó junto a S. Bogino, en formato cd, Árboles ornamentales para la zona semiárida. Universidad Nacional de San Luis, Facultad de Ingeniería y Ciencias Económico-Sociales.

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EL JARDÍN DE DON ROBERTO: EXPRESIÓN DE JARDINERÍA POPULAR Andrea Liliana Bean y Marina Zoraida Rodríguez La revalorización del jardín popular como pauta de identidad cultural. La persona: A esa persona que quiere un lugar, se apropia del mismo, lo cuida y lo preserva sin tener noción alguna de los conceptos de sustentabilidad del medio ambiente; haciéndolo simplemente por amor hacia esa tierra con dedicación y esmero; a través de la observación, la paciencia y la experiencia. Este tributo a ellos: “Los jardineros”. El sitio: Una planta fabril siderúrgica. El arte topiario: un arte que persiste en el tiempo Y un componente esencial de la jardinería popular. Hasta 1983 la ciudad de Villa Mercedes era considerada como un pueblo grande con una tradición muy particular y marcada. Tenía un cinturón hortícola, con un sistema de riego de importancia; Una red ferroviaria que unía Buenos Aires con Mendoza y un ramal hacia Villa Dolores (Córdoba). En el 83 La Promoción Industrial establecida por el Gobierno de la Provincia, permitió la migración masiva de población de provincias vecinas. Se considera que el aumento poblacional fue de un 30%. Esto produce una pérdida de la identidad local; pasa de pueblo a transformarse en una ciudad netamente fabril, donde todo el movimiento de la ciudad depende de las fábricas. Se produce un quiebre entre la población local que se desvaloriza y la foránea que no le interesa conocerla ni hacerla suya. La ciudad comienza a perder su historia. Paradójicamente en una planta fabril nos encontramos con una verdadera expresión de lo que es un jardín popular, gracias a una persona:” Don Roberto” que quiere el lugar, hace un manejo sustentable del mismo, sin tener idea de la importancia de lo que esa palabra significa, en la forma de abonar la tierra, preparar los canteros, sembrar las flores y cosechar las semillas; Y además es el artífice del topiario existente en la planta. A través del paisajismo se logra concientizar a la fábrica, que por desconocimiento, no sabe del patrimonio cultural que tiene en su predio y, le ha permitido a este” Don Roberto” plasmar la expresión más pura del jardín popular. Nuestro trabajo como paisajistas en la planta fue, atenuar ruidos perimetrales para que se pueda cumplir con las ordenanzas municipales y normas de auditoría L a empresa nos permitió consensuar con Don Roberto, el no podar los cercos para que estos se desarrollen naturalmente y formen una verdadera pantalla junto a los siempre verdes existentes. Se le revalorizó su tarea topiaria con la creación de un espacio donde se concentraron las especies para así formar “EL JARDIN TOPIARIO DE DON ROBERTO”.

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En este caso el Paisajismo no solo actúa como elemento articulador, sino, también como un recurso para crear las condiciones necesarias para el cuidado del medio ambiente, Valorizar y preservar el patrimonio cultural y ser patrón de identidad.

Andrea Liliana Bean Arquitecta egresada Universidad Católica de Córdoba. Realizó la Carrera de Maestría en Arquitectura Paisajista, de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Córdoba, con desarrollo de tesis en curso.

Marina Zoraida Rodríguez Técnica de la Escuela Argentina de Diseño de Espacios Verdes. Cursando la Carrera de Maestría en Arquitectura Paisajista, de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Córdoba.

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LA RUTA DEL VINO: PAISAJE CULTURAL, NATURAL Y PRODUCTIVO Eliana Bórmida Introducción Mendoza es una tradicional región vitivinícola argentina, situada en el área andina central del país. Sus condiciones naturales: altitud, marcadas diferencias térmicas, heliofanía, suelos pedregosos y permeables y aridez, favorecen el cultivo de la vid. Junto a esta planta, introducida en época colonial, se transfirió a esta región la tradición mediterránea de cultivo y elaboración de vino, que orientó la conformación de un paisaje cultural característico: el oasis de cultivo irrigado. Desde fines de los ochenta, en el marco del fenómeno de la globalización del mundo, la industria vitivinícola de Mendoza ha tenido un notable renacimiento, llegando otra vez, después de una larga crisis, a liderar la economía de la provincia. La nueva vitivinicultura del siglo XXI es una industria paradigmática, porque viene cargada con intenciones propias de nuestra era: junto al protagonismo asignado a las innovaciones tecnológicas en los procesos de producción y al interés por la imagen como estrategia de comercialización, aparecen otros grandes temas, como el cuidado del medio ambiente, el desarrollo sostenible, la conservación del patrimonio natural y cultural, la valoración de la identidad y el respeto por las diferencias. En este trabajo analizamos este fenómeno, reflexionando en cómo estos postulados se concretan en obras de arquitectura y paisaje, que vienen a integrarse al patrimonio cultural de la región. Patrimonio natural y paisajes culturales - Su evolución La provincia de Mendoza, situada entre los paralelos 32° y 37° de latitud sur, está cruzada al oeste por la larga cadena montañosa de los Andes. Hacia el este se extiende una vasta planicie árida, el monte estepario, continuidad plana de la pampa bonaerense. Su condición mediterránea define grandes amplitudes térmicas diarias, aunque el relieve contrastante determina la formación de microclimas entre las montañas y la llanura. El brillo solar es intenso, las precipitaciones de verano son cortas y fuertes, a menudo con granizos destructores y las heladas son frecuentes en primavera. El suelo está formado por gruesos estratos de erosión: rocas, cantos rodados, ripios, arenas, etc. y los ríos que surcan el territorio de oeste a este son de régimen estival. Mendoza es semidesértica, con vegetación xerófila. En el matorral de la estepa abundan jarillas, retamas, cactáceas, algarrobos, chañares y arbustos efímeros, que después de las lluvias florecen con vivos colores. Junto a los cursos de agua aparecen pequeños oasis naturales, con pastos, cañas y totoras. A partir de este patrimonio natural los hombres han desarrollado dos hábitats culturales: el secano y el oasis irrigado. Ambos son complementarios y constituyen una suerte de doble realidad, característica de la provincia. Los oasis irrigados y el secano La agricultura con canales de riego comenzó en Mendoza en tiempos prehispánicos y hacia el siglo XV de nuestra era, con el dominio incaico en Cuyo, prosperó en el oasis del norte, regado con las aguas de los ríos Mendoza y Tunuyán. La colonización española propició un lento proceso de transformación cultural, alterando los patrones de asentamientos humanos, las relaciones del hombre con el territorio y las formas de habitar. El secano acogió el pastoreo con nuevos animales y la formación de inmensas estancias, concedidas por mercedes reales a los beneméritos de la conquista. La agricultura también tomó vigor en tiempos coloniales. El débil oasis preexistente, ramificado a partir del canal Cacique Guaymallén, fue el sitio para la ciudad, con su damero regado con acequias y sus casas con huertos y frutos de Castilla. En su entorno se establecieron estancias con animales, cultivos, molinos, trapiches y bodegas para

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almacenar vino. Estos núcleos dispersos condujeron un proceso que dos siglos después llegaría a definir a Mendoza como un oasis de verdor. Había nacido la otra naturaleza, que hoy nos es inseparable. Al comenzar el siglo XIX los paisajes culturales ya tenían plantaciones de viñedos y frutales con gran desarrollo, extendiéndose desde el río Mendoza hacia el norte, más allá de la ciudad. Olivos, manzanas, duraznos, peras, nueces, almendras fueron nuevos frutos de la tierra que dieron sustento y pusieron en marcha el comercio interregional. Pero sobre todos fue la vid la que mejor llegó a identificar a Mendoza. Y con las viñas, el vino. El secano, con sus grandes estancias, mantuvo su protagonismo en lo económico, social y cultural hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando la organización nacional asignó a la provincia otros roles, en el marco de una política de progreso que incentivó el crecimiento y la consolidación ganadera – cerealera de la pampa húmeda y el litoral. La vitivinicultura fue elegida entonces por los gobiernos provinciales y las elites de poder como actividad fundante de la nueva era de liberalismo y progreso. Efectivamente, el siglo transcurrido después mostró la acelerada consolidación de esta agroindustria, que ha liderado desde entonces, aunque con altibajos, la economía provincial. Actualmente los oasis de viñedos se distribuyen en tres oasis (norte, centro y sur) con una superficie de 145938 hectáreas cultivadas1. Historia y patrimonio cultural La tradición vitivinícola mendocina tiene más de cuatrocientos años de historia, a lo largo de los cuales se ha ido constituyendo un patrimonio cultural que la testimonia. Pero los bienes patrimoniales han cambiado o desaparecido en el tiempo y hoy sólo tenemos fragmentos dispersos. El análisis histórico permite entenderlo como sistema e integrar en él la actualidad. Para nuestro enfoque la historia de la vitivinicultura mendocina puede esquematizarse en cuatro fases: pre industrial, revolución industrial, crisis y globalización. • Fase preindustrial En los tres primeros siglos vitivinícolas se ocuparon las tierras bajas, regadas por una incipiente red de canales y acequias derivadas del río Mendoza, donde las vides, traídas desde España, fueron cultivadas como rastreras o en arbolito. Las viñas eran pequeñas, con casas y bodegas de adobe, donde se recibía la vendimia y se elaboraba el vino mediante un proceso de extrema sencillez. La molienda de la uva se hacía en las galerías, donde se pisaba la uva a pata, en lagares de madera o de cuero de buey. Luego se fermentaba el jugo en vasijas de barro cocido, almacenándolo en salas oscuras hasta su maduración. La comercialización del vino se hacía en tinajas de tierra cocida envueltas en totora húmeda, preparadas para la travesía de más de dos meses hacia los mercados del Litoral y Buenos Aires.2 • La revolución industrial Hacia 1880 la vitivinicultura se estableció como referente principal en la economía de la provincia, cuando entró en crisis el modelo ganadero-cerealero imperante. El nuevo país, fuertemente centralizado en Buenos Aires, había abierto una nueva era de liberalismo y el progreso, con la definición de nuevos roles productivos regionales. La cultura agraria y sus paisajes sufrieron un cambio revolucionario desde 1885, dinamizado por el ferrocarril y el telégrafo. Las redes de caminos y de riego se ampliaron e hicieron más eficientes, favoreciendo el asentamiento de una inmigración masiva, y la formación de nuevas propiedades agrícolas. La consolidación del nuevo

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Los viñedos de Mendoza constituyen el 70 % del total de hectáreas cultivadas en Argentina. Fuente: Informe COVIAR (Corporación del Vino Argentino). Mendoza, 2004. 2 Los terremotos destruyeron casi completamente el patrimonio pre industrial, pero algunos bienes muebles se encuentran en el museo de Bodega La Rural, en Maipú. De los últimos años de este período se conserva el casco de la Bodega Panquehua (MHN) de González Videla, en Las Heras.

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modelo vitivinícola se logró en treinta años, con participación del estado y la iniciativa privada. Los establecimientos bodegueros se separaron del ámbito doméstico, o lo dominaron, transformándose en fábricas de varias naves yuxtapuestas, con fachadas neo renacentistas de ladrillo y techos de hierro o de maderas importadas.3 • Crisis A mediados del siglo XX la vitivinicultura mendocina entró en decadencia, fruto quizás de la inmadurez por el vertiginoso progreso. El paisaje cultural correspondiente muestra esta grave situación: los viñedos siguieron extendiéndose, apuntando a la cantidad y no a la calidad de los vinos. Las nuevas plantaciones, estimuladas desde el estado con ventajas impositivas, se liberaron de las redes de riego por canales y se instalaron en tierras periféricas, utilizando un sistema innovador con agua bombeada de napas subterráneas, mediante pozos dispersos en esta cuenca. Mientras tanto, la explosión urbana desatada por políticas adversas de uso del suelo y programas de construcción masiva de viviendas, condujeron a la erradicación de viñedos para alojar vivienda seriada, desarticulando los oasis agrícolas y desbaratando sus estructuras productivas. Las bodegas se concibieron sólo como galpones utilitarios y en general perdieron toda calidad arquitectónica.4 • Globalización A comienzos de la década del noventa un positivo cambio se hizo evidente: una nueva generación de vitivinicultores inició una decidida penetración en las redes del mundo global, conociendo nuevas culturas y mercados, descubriendo el valor potencial que encierran el reconocimiento de las diferencias y el desarrollo de las identidades particulares, estableciendo asociaciones que aseguran sus relaciones internacionales y proponiendo un gran resurgimiento. Dentro de este marco se manifiesta la nueva cultura del vino en Mendoza. La comunicación del producto promueve experiencias personales que pongan al consumidor potencial en contacto con la cultura del vino en cualquiera de sus manifestaciones. Así surgen los itinerarios temáticos, o caminos del vino; una oferta frecuente que consisten en visitas a conjuntos o sistemas de bienes patrimoniales relevantes del lugar, relacionados por un argumento, que testimonian aspectos particulares de su agro industria y su cultura. Este turismo es promovido por el estado y la iniciativa privada, con una fuerte participación de las mismas empresas bodegueras, que diseñan sus espacios para recibirlo. Dentro de este marco, el consumo interno del vino en la última década ha crecido de 1.7 millones a 7 millones de hectolitros. Con respecto al comercio exterior hoy son más de 80 las empresas locales que exportan y el envío de vinos al exterior supera los 150 millones de dólares. Nuevos paisajes culturales La nueva vitivinicultura considera que el vino comienza en el fruto y se termina en bodega, de allí la gran importancia concedida al manejo de la viña. Los paños de vid se extienden en riguroso orden, sin árboles que interfieran la luz del sol sobre los frutos. Según dónde esté la propiedad, el riego puede ser desde canales o desde pozos. El sistema más avanzado de este tipo trabaja por goteo, creando un bulbo húmedo al pie de cada cepa, con el consiguiente rendimiento. A los tradicionales valles bajos se han anexado otras tierras (a cotas cercanas a 1.300 m sobre el nivel del mar), como el Alto Valle de Uco (Tunuyán y Tupungato), donde se han instalado los emprendimientos más ambiciosos. Las nuevas fincas ya no requieren 3 El cuantioso patrimonio mueble e inmueble de esta época de esplendor está disperso en los tres oasis de la provincia, en general en estado de grave degradación o abandono. Un caso excepcional de conservación es el casco de las casas de la antigua La Colina de Oro, en Maipú (MHN) y Museo del Vino y la Vendimia. La rehabilitación de bodegas en desuso es muy poco frecuente aún, pero destacan algunos casos como la de Federico Benegas Lynch, la antigua Bodega Cavagnaro y el Museo de la Bodega Rutini (La Rural). 4 El aporte de prefabricación en hormigón pretensado provino de la fábrica PREAR, con sede en Mendoza. Bodegas como Etchart y Manso son testimonios de este tipo.

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nivelaciones del suelo y admiten la conservación de estratos pedregosos superficiales, donde crecen especies de flora nativa, que conviven con las vides beneficiosamente. Para protección del granizo las hileras se cubren con velos blancos o negros, creando paisajes de una nueva belleza utilitaria. Nuevas propuestas: aspectos enológicos, estructurales y materiales de las nuevas bodegas El proceso de elaboración del vino se perfecciona constantemente, dictando pautas e incorporando elementos a la nueva arquitectura, que tiene en la funcionalidad productiva su mayor condicionante; sin embargo, dentro de este marco existe un margen de libertad considerable para el proyecto enológico, que es dirigido por el enólogo, dentro de un equipo interdisciplinario donde la participación del arquitecto es protagónica, para conseguir un resultado utilitario pero que a la vez trascienda lo meramente funcional. En todos los casos la zonificación actual es muy definida, y comprende un conjunto de espacios distintos: Recepción de vendimia, Naves de fermentación y conservación, Naves de crianza y guarda, Planta de embotellado, Depósito de insumos secos, Depósito de producto terminado, Área de expedición, Laboratorio, Servicios de personal, Administración y Áreas de turismo. Hoy el proceso de vinificación está computarizado y totalmente maquinizado y los espacios responden a condiciones dimensionales y utilitarias rigurosas. Todos son ambientes asépticos y algunos requieren condiciones de control térmico e higrotérmico precisos, siendo generalizado el uso de equipos aire acondicionado. Como el ahorro de energía es importante, en general se busca un buen diseño de la envolvente, con aislamiento e inercia térmica, porque el principal problema es el asoleamiento. Las naves son cerradas, con vanos muy controlados para iluminación y ventilación y sus dimensiones dependen del equipamiento interior y del movimiento de vehículos auto elevadores que circulan por el interior y exterior. Con todos estos requisitos funcionales y técnicos pareciera que poco margen puede quedar para las propuestas arquitectónicas, sin embargo la intervención del arquitecto es clave, ya que hoy las bodegas buscan diferenciarse entre sí. Así hay casos de bodegas lineales (Séptima, Diamandes), compactas (Salentein), articuladas (Vistalba) y fragmentadas (O.Fournier). Además, la actual preferencia por sistemas de elaboración por gravedad condiciona bastante las formas y hace necesario un cuidadoso estudio de aprovechamiento de las cotas de los terrenos, ya que los movimientos de suelo son costosos. Cuando la pendiente del suelo es escasa y se busca un proceso totalmente gravitacional se puede llegar al empleo de grandes rampas vehiculares que suben las vides a la terraza de vendimia, elevada sobre los tanques (O.Fournier). Todas estas situaciones condicionan las formas de los distintos casos y contribuyen a hacerlos distintos. El diseño estructural es también importante en las nuevas bodegas, donde debe buscarse un comportamiento sismorresistente y cubrir grandes luces. Hay soluciones convencionales que siguen predominando (cerchas metálicas de diferentes formas, vigas prefabricadas de hormigón armado, etc.), pero también se experimenta en el diseño de estructuras especiales, cuando el espacio lo justifica (de acero en naves de fermentación de Salentein y de El Portillo; cavas de hormigón armado con pasarelas de hierro de O. Fournier). Las bodegas de hoy no buscan ser solamente galpones utilitarios, como en los pasados cincuenta años. Marketing y turismo enológico Aunque hay razones funcionales y constructivas que han llevado a las bodegas actuales a separarse de las formas del pasado, sin duda es la incorporación del consumidor y del marketing en los espacios productivos lo que ha causado una revolución total. Hoy se busca una arquitectura industrial eficiente y de calidad, que resuelva coordinadamente los recorridos de visitantes por la planta y por un conjunto de espacios que se agregan para atenderlos.

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Existe en la actualidad una clara conciencia acerca de la importancia que tiene la arquitectura para la imagen de la marca y su posicionamiento en el mercado global. Tampoco hay dudas acerca de la indisoluble relación que existe entre la bodega y su entorno, al punto que los proyectos vitivinícolas son de tipo paisajístico y esta especialidad profesional se está consolidando rápidamente en la región. Mendoza: nuevas propuestas La arquitectura es un componente importante en la cultura del vino; más allá de su funcionalidad específica, testimonia conceptos y valores propios de cada época y de cada empresa. Esta nueva arquitectura comparte las siguientes pautas: - Se exalta el terruño donde se encuentra el viñedo, valorizándose el ambiente y el paisaje del contexto. - En la vinificación actual se valora tanto la alta tecnología como la alta artesanía y la sabiduría de la tradición. La primera está reflejada en procesos rigurosamente racionalizados, asepsia total e incorporación tecnológica de última generación. La segunda exalta la experiencia milenaria del oficio artesanal y busca la conformación de lugares donde la percepción, con todos los sentidos, trasmita esa atmósfera de misterios y de poesía que envuelve la elaboración del vino. El espacio arquitectónico debe asumir esa dualidad y resolverla. - La bodega se reconoce también como un espacio de sociabilidad y turismo, sin provocar interferencias. La arquitectura, con su sola presencia, debe asegurar la comunicación de contenidos significativos particulares; además debe crear ámbitos formales e informales de distinto tipo, flexibles y abiertos a la creatividad, donde puedan desarrollarse las múltiples expresiones del riquísimo patrimonio intangible, relacionado con la cultura del vino.

Eliana Bórmida Arquitecta titular del estudio Bórmida y Yanzón, con sede en Mendoza, Argentina, especializado en bodegas vitivinícolas. Su estudio ha realizado, entre 1988 y la actualidad, 13 bodegas nuevas, 14 intervenciones en bodegas existentes y 9 proyectos, que incluyen arquitectura y paisaje. Estas obras han sido ampliamente difundidas en medios nacionales e internacionales y varias han recibido premios. La formación de la arquitecta viene de la docencia y la investigación, donde enfocó sus intereses a temas de patrimonio cultural e identidad regional andinos e inició una línea de investigación sobre Patrimonio Cultural del Vino en Mendoza: Tradición y Actualidad. Entre 1995 y 2003 fue delegada de la CNMMyLH (Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos) e ICOMOS Argentina (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios). En 1973 abrió su estudio profesional con el arquitecto Mario Yanzón, con quien continua asociada. Desde el año 2003 se dedica principalmente a la arquitectura agroindustrial relacionada con el turismo agrario y la conservación del patrimonio natural y cultural. Entre las principales obras nuevas realizadas por el estudio destacan las bodegas Salentein, O. Fournier, Séptima, Vistalba-Carlos Pulenta y Diamandes. Las bodegas del estudio se inscriben en el marco del contextualismo moderno y se caracterizan por sus particulares relaciones con el paisaje del lugar.

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LOS ECOSISTEMAS SERRANOS Ana Ruth Meehan y Eugenia Álvarez

La provincia y sus recursos naturales Por su enclave mediterráneo y su historia geológica la provincia de Córdoba posee la influencia de diversas formaciones biogeográficas. En esta provincia se encuentran representadas la región del Chaco (seco y serrano), el Espinal y la región Pampeana (Cabrera, 1976). Asimismo, la Regiones especial historia geológica le Vegetales aportó al territorio provincial, de la particularidades como la Laguna Provincia de Córdoba de Mar Chiquita y las Salinas Grandes, las cuales generaron una influencia determinante en la expresión del paisaje. El estado actual de estos ecosistemas semiáridos en relación a la degradación ambiente es preocupante ya que; como consecuencia de actividades humanas, sin tener en cuenta la dinámica de los mismos a futuro, la urbanización poco planificada, la explotación agrícola excesiva, las alteraciones del paisaje implantando postales exóticas, la tala excesiva y la ganadería, han transformado muchos de esos paisajes patrimoniales en ecosistemas altamente degradados con posibilidades de recuperación si actuamos hoy (Luti et al, 1979). Desde 1992, la firma del tratado de biodiversidad ha generado la necesidad y el compromiso formal hacia los gobiernos, para que implementen políticas que frenen los procesos de deterioro de sus recursos nativos. En este sentido, el término conservación (definido en 1980 por la Estrategia Mundial para la Conservación-UICN) se entiende como la ordenación para el empleo humano de los recursos genéticos para que éstos puedan remitir los máximos beneficios sostenibles para las generaciones actuales, manteniendo aún su valor potencial para satisfacer las necesidades y aspiraciones de las generaciones futuras. Asimismo la conservación implica un ámbito de acción mayor que lo que sugiere la preservación. El ahorro de recursos naturales puede, en realidad debe, combinarse con otras prácticas esenciales para su manejo efectivo global, como la exploración, evaluación y utilización (Palmberg, 1987). Las principales estrategias para la conservación de la biodiversidad son la conservación in situ y la conservación ex situ. Ambas, desempeñan una función esencial y son complementarias. En el marco de ésta última, la planificación y conocimiento del

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paisaje preexistente, garantiza intervenciones menos invasivas y tendientes a promover la conservación y valoración de la biodiversidad por parte de la comunidad. El Paisaje es un ecosistema El objeto sobre el que interviene el paisajista es, justamente, el Paisaje. De su correcta valoración como ecosistema y considerando la carga cultural que le aportan sus habitantes, depende una correcta intervención. El paisajista toma decisiones que pueden resultar muy buenas o muy perjudiciales según sus conocimientos y apetencias personales. Concebir al paisaje como un ecosistema es el punto de partida; el conocimiento de los elementos que conforman el sistema con el que vamos a trabajar y como se relacionan entre ellos, suelo, agua, plantas, clima, hombre, son la clave para un diseño exitoso. Un análisis exhaustivo del soporte y sus posibilidades resultan imprescindibles a la hora de iniciar la intervención. Cada uno de nosotros, influye indefectiblemente en el paisaje total, de allí la importancia de valorar el entorno para lograr integralidad. La cual, percibida primeramente de manera visual, encierra un mundo de relaciones internas sosteniendo un sistema. Gonzales Bernáldez define al paisaje como la expresión fenotípica de un genotipo subyacente, lo que no se ve es lo que define aquello que percibimos. Justamente, conservando la biodiversidad con prácticas sustentables sacaremos el mejor provecho de un ecosistema. Ian McHarg presentó, al paisaje con la idea de no circunscribirlo a una mera colección de vegetación y topografía dispuestas de una manera artística. El paisaje que funciona como sistema ecológico funciona inevitablemente como sistema estético.

La labor del paisajista en el marco regional Ideas y responsabilidades universales del paisajista: • Brindar salud, seguridad y bienestar en sus intervenciones • Promover la sostenibilidad ambiental, la estética y la belleza • Brindar soluciones económicamente viables para que se mantenga la armonía entre los ambientes natural y construido • Brindar calidad de vida El paisajismo tiene un deber con respecto al medio y la cultura: • Proteger la identidad nacional y local • Servir como defensa de los valores ambientales y culturales • Educar al público a través del proceso y el producto del Diseño • Promover el desarrollo sostenible responsable • Integrar los valores culturales y el sentido del lugar Paisajismo: Disciplina científica dedicada a lograr una mejor integración del hombre y la naturaleza.

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Ana Ruth Meehan Ingeniera Agrónoma egresada de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, de la Universidad Nacional de Córdoba. Actualmente es coordinadora de la Cátedra de Espacios Verdes de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC Es coautora del libro “Plantas Nativas, su uso en los espacios verdes urbanos”. Ha publicado numerosos trabajos de difusión y de investigación sobre el uso de la flora nativa en el paisajismo en revistas especializadas y ha participado en congresos nacionales e internacionales como expositora y panelista. Ha conducido cursos de jardinería y paisajismo, desde la Escuela de Capacitación Técnica Artes y Oficios dependiente de la Otrasyt de la UNC. Es asesora de la Asociación Argentina de Grupos Jardín. En el ejercicio libre de la profesión ha diseñado y ejecutado numerosos espacios verdes públicos y privados, ya sea en forma individual como en interdisciplina.

Eugenia Viviana Álvarez Bióloga. Perfeccionamiento en Planeamiento paisajista. Diploma en Educación e Interpretación ambiental. Desde 1995 realizó diversas presentaciones en congresos en temas de ecología en ambientes naturales y urbanos, educación ambiental y temas ambientales asociados al diseño del paisaje. Se desempeñó como docente a nivel terciario y actualmente dicta el módulo de Arbolado Urbano en la Maestría de Arquitectura del Paisaje de la UCC. Ha dictado desde 1995 numerosos cursos y talleres de educación ambiental, y referidos a temas técnicos ambientales y del paisajismo. Se ha desempeñado en la Municipalidad de Córdoba en el área de Ambiente, Jardín Botánico y Reserva Natural Parque San Martín. Actualmente, coordina el Programa de Recuperación del Río Suquía. En el ejercicio profesional particular, ha ejecutado diversas obras de parques y jardines. Se ha desempeñado y lo hace actualmente como asesora en temas ambientales, interpretación ambiental y diseño y planificación del paisaje.

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EL ECOSISTEMA URBANO Horacio Gabriel Pucheta Lascano “En todas las épocas alguien, mirando a Fedora tal como era, había imaginado el modo de convertirla a ciudad ideal, pero mientras construía su modelo en miniatura, Fedora dejaba de ser la misma de antes, aquello que había sido uno de sus posibles futuros, era sólo un juguete en una esfera de vidrio”. “Las ciudades invisibles” Italo Calvino Marco Conceptual Espacio público, en nuestra acepción, no es el mero espacio abierto de la ciudad. Es una categoría ambigua ya que tanto nombra lugares materiales como remite a esferas de la acción humana: habla de la forma y habla de la política, de la misma manera que se materializa en la palabra “polis”, es el espacio que media entre la sociedad y el estado. Los parques y jardines históricamente han representado el vínculo mediante el cual las personas se relacionan con el mundo exterior, ya sea a través del desarrollo de actividades destinadas a su conocimiento y contemplación y otras afines como son las de ocio y recreación. Las diversas culturas los plasmaron en expresiones artísticas, convirtiendo a estos espacios en bienes patrimoniales para conservar y proteger a través del tiempo. El valor estético y patrimonial de estos sitios, debe estar concebido como espacio abierto a todas las personas, convirtiéndose en lugares saludables, humanos y plenamente accesibles. El conocimiento de la función social, ambiental, estética e higiénica, es bastante conocida, aún desde los principios del proceso de urbanización y creación de ciudades, como sistemas “artificiales” para protegerse de la Naturaleza o regular algunos procesos naturales considerados negativos desde el punto de vista humano. Pero esta creciente intervención y regulación de los procesos naturales, tendría en la actualidad un alto costo, especialmente en las grandes ciudades, ya sea por el consumo de energía requerida o por el derroche de recursos naturales no renovables. La percepción de esta dimensión “ecológica” de las relaciones entre ciudad y naturaleza y la función ecológica de los espacios verdes de una ciudad debería llevar a la identificación de los procesos naturales que se pueden reproducir y recuperar al interior de la ciudad con la ayuda de estos espacios abiertos. No deben olvidarse los beneficios que los ecosistemas naturales brindan, como son la regulación del clima, la regeneración de la fertilidad del suelo, la purificación del agua y el aire, el mantenimiento de la biodiversidad, que están generados por acciones complejas de ciclos naturales impulsados por la energía solar. La introducción de áreas libres y zonas verdes en las ciudades aumenta de forma notable su entropía y contribuye a romper el proceso empobrecedor de la transformación de un medio natural rico y variado (pero imprevisible y no controlable) en otro artificial (menos plural pero más previsible). Al fin y al cabo la historia de la urbanización no es más que la historia del intento de control del caos exterior. La ciudad, simbolizada por las murallas, siempre ha sido el orden, la cuadrícula, frente al aparente caos del desconocido mundo exterior. La introducción de algo de desorden en el rígido mundo urbano, y sobre todo, el aumento de la diversidad son razones que no pueden soslayarse. La construcción del paisaje puede considerarse como el campo de intersección entre la sociedad y la naturaleza. El paisaje no es sólo una marca en el territorio, es también la huella (como rastro o seña, profunda y duradera dejada en la memoria individual y colectiva), es la huella

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dejada por el hombre sobre el territorio y, al mismo tiempo, la huella dejada por el territorio en la memoria del hombre. No es posible, por tanto, intentar entender al hombre y su cultura sin el paisaje en el que éste nace, se desarrolla y se aboca a una tarea, ni es posible tampoco intentar aproximarnos al valor de un paisaje sin estudiar los procesos humanos que en él han actuado. Construir es colaborar con la tierra, imprimir una marca humana en un paisaje que se modificará así para siempre; es también contribuir a ese lento cambio que constituye la vida de las ciudades.5 Frente al paisaje no existe un momento en que se pueda detener el proceso que está ocurriendo, es un proceso continuo de modificaciones, de continuas nuevas percepciones, en que el quehacer del habitante y las relaciones entre los componentes físicos y bióticos, económicos, sociales, están siempre actuando, y esa es quizás la mayor riqueza que tiene el paisaje: cambia constantemente de acuerdo a la cultura en que transcurre y lo conforma. La evolución que un paisaje puede tener es también el resultado de la acción social, de la mayor interactividad entre los agentes científicos y el estado y la sociedad toda. La organización del espacio público, su adaptación a funciones programadas y su mantenimiento cotidiano son indicadores claros de la actitud de los poderes públicos. Si bien es siempre posible establecer escenarios de evolución del territorio, hay que suponer contextos políticos y económicos dentro de los cuales ocurren estos cambios. En relación a la cuestión del paisaje, con la escala de mirada en que se produce, el geógrafo, el paisajista, el urbanista, pueden detectar 2 tipos de fenómenos: la evolución del territorio (plantación de bosques, recuperación de tierras abandonadas o la peri urbanización), pero también la transformación de las miradas sobre el movimiento del territorio. La historia paisajista y sus ejecutores, Agrónomos, Arquitectos, Jardineros, se han fijado desde siempre como meta mejorar, conservar o restaurar el espacio público urbano. En el siglo XIX se han movido en nombre de la higiene, la estética y la seguridad militar a través de la organización haussmaniana de las plazas, bulevares y parques parisinos. En los años 1960, inspirados en la Carta de Atenas de 1931, se intervenía la ciudad especializando sus partes, principalmente con sus espacios verdes, símbolos de la naturaleza en la ciudad. Hacia los años 90, finalmente, se constata la huida peri urbana y el decrecimiento demográfico de los centros convertidos en patrimonio histórico, el incremento de la demanda social de naturaleza, la fragmentación de decisiones políticas y técnicas y la ausencia de proyectos urbanos, limitados generalmente a políticas de imagen y a efectos de decoración. Un proyecto de paisaje se concreta por la designación de dispositivos sociales y espaciales, que sirven para componer la realidad material y la imagen del territorio en cuestión, pero lo abren también hacia un futuro permanente. El espacio público sobresale como un elemento determinante de las condiciones de vida de los habitantes de las ciudades. Las acciones e iniciativas para lograr su recuperación, mantenimiento y correcta utilización constituyen uno de los mecanismos más adecuados para lograr la consolidación de sociedades más igualitarias, donde los individuos no sean valorados por sus capacidades económicas o políticas sino por sus contribuciones al bien colectivo y al desarrollo. Cuando hay disfunciones en sus espacios podemos decir que reconocemos la expresión inmadura e incompleta de una nueva sociedad a la que hay que identificar sus patrones, desarrollarlos y buscar su máxima expresión. La permanente transformación de este tipo de espacios, su reconversión según las operaciones públicas o privadas, y su siempre vigente relevancia en la trama urbana han llevado a que se combinen en su definición y análisis elementos políticos, morfológicos y culturales. Siguiendo esa perspectiva, no parece arriesgado considerar al espacio público “como el producto de una colisión, fugaz e inestable, entre forma y política. Hay que hacer el estudio de la estructura urbana, de la utilidad del lugar, del 5

M. Yourcenar, Memorias de Adriano, traducción de Julio Cortázar. Editorial Sudamericana, 1984

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estado en que se encuentra y de su puesta en valor. Hay por tanto, también, una postura ideológica. Todo proyecto supone una posición ideológica desde el momento en que se transforma en una narración responsable desde una lógica de proyecto que no consiste en devolverle la antigüedad a los elementos considerados, si no que es devolver a la sociedad el valor patrimonial y de uso. Las ciudades han configurado diversas formas de relación, caracterizadas por la gran cantidad de encuentros entre conocidos y desconocidos, ilustrativos de la multiplicidad de roles que juegan los individuos en sociedad, de acuerdo a la densidad de personas, por su tamaño físico y poblacional, por la diversidad de funciones y por las formas de circulación, entre otros factores. El espacio público se configura, entonces, como el lugar que propicia el encuentro, contribuyendo así al mejoramiento de los niveles de sociabilidad y además constituye un referente imprescindible para la construcción de la identidad de las sociedades urbanas, pues, por una parte, permite recrear la historia colectiva de las áreas urbanas, facilitando así la identificación de las comunidades con los lugares físicos que configuran su entorno y generando sentido de pertenencia y orgullo entre la ciudadanía. Los espacios públicos primero fueron un lugar de reunión, luego esparcimiento, más adelante pulmones y hoy en día son una respuesta a una combinación compleja que pasa por lo higiénico, lo social, lo psíquico y lo ambiental. Diferentes elementos de carácter monumental, arquitectónico y natural, así como las costumbres, creencias y demás expresiones colectivas de los ciudadanos, constituyen referentes de identidad para las sociedades urbanas, que le otorgan a las ciudades un carácter propio, que refleja los sueños y anhelos de quienes las construyen diariamente. En cada recorrido, los ciudadanos crean interpretaciones de sus ciudades, mezclando sus experiencias con la historia de los lugares. Las ciudades están afectadas por una sensible pérdida en la calidad del medio ambiente traducido en: contaminación ambiental, falta o escasez de servicios públicos, deficiencia en la salud e higiene pública, pérdida de espacios vitales, entre otras. Las reivindicaciones populares y las de la vanguardia intelectual, requieren la adecuación de los espacios al nuevo tipo de vida. Surge el reclamo de espacios al nuevo tipo de vida, es decir espacios abiertos, zonas verdes, lugares de esparcimiento y ocio. El espacio es una de las grandes categorías del pensamiento humano y el espacio urbano, es además, uno de los productos más elaborados de la sociedad civilizada. El paisaje urbano, entre sus múltiples papeles, tiene también el de algo que ha de verse, recordarse y causar deleite. Para que un bien, en este caso un paisaje, pueda continuar siéndolo, debe tener un uso previsible, el paisaje se constituye en patrimonio en tanto está vivo, por tanto, es indispensable hablar de la sustentabilidad. La aparición, en 1987 del Informe Brundland, publicado bajo el nombre "Nuestro Futuro Común" puso en el tapete internacional un " nuevo" concepto, que fue suscripto inmediatamente por políticos, gestores públicos y privados y académicos. A partir de este momento se han escrito innumerables trabajos sobre el tema, pero de manera general podemos decir que Nuestro Futuro Común lega varias cuestiones centrales:  Define desarrollo sostenible en sus tres dimensiones: económica, social y ambiental.  Plantea la necesidad de una nueva ética del desarrollo en torno a la equidad. El concepto de la sustentabilidad debe referirse entonces tanto a lo ecológico, como a lo económico y a lo social. La sustentabilidad ecológica nos impulsa a adoptar sistemas de manejo de recursos y las tecnologías correspondientes para utilizar la máxima cuantía de los mismos, compatible con el mantenimiento de los procesos regenerativos, o con transformaciones deseables, y las características del hábitat. La sustentabilidad social dependerá de que las condiciones y calidad de vida de nuestra población se eleven sustancialmente y ello motive el interés de su activa participación en las distintas instancias del proceso. El desarrollo sustentable debe contemplar el crecimiento con equidad y la conservación del ambiente.

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Bibliografía: • • • • •

Donadieu, Pierre. (2006) La Sociedad Paisajista. EDULP Ecological Society of America, 1997. Servicios de los ecosistemas: beneficios que la sociedad recibe de los ecosistemas naturales. Tópicos en Ecología Nº 2. Gorelik, Adrián- 2004- La Grilla y el Parque - U.N. Quilmes Hough, Michael- 2000 -"Naturaleza y Ciudad. Planificación urbana y proyectos ecológicos", Ed. Gustavo Gili, Barcelona Pucheta Lascano, Horacio G. “Aspectos para el diseño de Espacios Verdes Sustentables”. IV Congreso Iberoamericano de Parques y Jardines. Santiago de Chile. Chile, mayo de 2005 Pucheta Lascano, Horacio G. 2005. “Programa Recreativo Público Integral” Presentado en el “Encuentro de Arquitectura Paisajista en las Américas - Agua Vida del Paisaje”. IFLA 2005. Lima-Perú. Pucheta Lascano, Horacio G. Programa de Regeneración Urbana de la ciudad de Córdoba. Municipalidad de Córdoba. Inédito.

Horacio Gabriel Pucheta Lascano Arquitecto de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Córdoba. Realizó sus estudios secundarios en la Escuela Nacional de Educación Técnica N° 2 Ing. Carlos A. Cassaffousth, de donde egresó como Maestro Mayor de Obras. Realizó numerosos proyectos de espacios verdes públicos y su dirección técnica. Desde el 2004 a la actualidad ocupa el cargo de Jefe de Departamento Estudios y Proyectos de la Dirección de Espacios Verdes de la Municipalidad de Córdoba. En el ámbito privado, desarrolla proyectos de arquitectura y paisaje en urbanizaciones especiales, countries y parques privados. Asesor de municipios del interior de su provincia y del resto del país. Ha realizado cursos de actualización en paisajismo y arbolado urbano, especializándose en Arquitectura del Paisaje, en especial del Paisaje Urbano y la puesta en valor de espacios urbanos, parques, plazas y jardines públicos, en el manejo sustentable de los mismos. Ha participado en numerosas jornadas, seminarios y congresos sobre arquitectura paisajista y arbolado público, en sus distintas categorías, asistente, ponente y disertante. Socio fundador de la Asociación Argentina de Arbolado (ASOAR) integrando la Comisión Directiva como vocal. Ha publicado trabajos en revistas especializadas y publicaciones técnicas.

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LO URBANO EN EL PAISAJE RURAL Verónica Stangaferro Participantes: Fernanda Ominetti - Claudia León - Sergio Mellano Maria Eugenia Planes

“Necesitamos la naturaleza, tanto como la ciudad al campo”. Ian Mc Harg Nuestro paisaje santafesino tal y como lo conocemos es una creación reciente. La pampa, en quechua, espacio infinito, sembró el temor al vacío entre quienes la conocieron virgen de toda intervención conquistadora. Aquel plano infinito y sólo atravesado por los vientos, aquel mar de pastos gigantes, fue modificado en grandes oleadas: por la introducción del ganado, el pastoreo y los fuegos para las cacerías del ganado cimarrón el poblamiento del territorio Con la colonización se instalaron las líneas rectas sobre el plano y comenzaron a superponerse unas sobre otras hasta tejer un entramado. Con la llegada de la población no aborigen se formaron las ciudades y los pueblos, se delimitaron las tierras y se designaron los propietarios. Asimismo, se hizo necesaria la construcción de caminos rurales con sus cunetas, la alineación de árboles determinando limites, la colocación de alambrados, la creación de vías del ferrocarril, el arbolado para sombra del ganado, el tendido de redes eléctricas, la construcción de antenas de telefonía, de rutas. Todas estas cosas se realizaron bajo diferentes tutelas, todas ellas componen un tejido complejo sobre el paisaje rural y una superposición de jurisdicciones. A medida que la población urbana crece, los habitantes de las ciudades y los pueblos de todos los tamaños anhelan la naturaleza. Como se ha planteado anteriormente, el entorno de nuestros pueblos y ciudades tiene muy poco de paisaje natural, pero sin embargo es el paisaje que admitimos como natural. El territorio se convierte en sostén de la interacción humana. Se incorporan objetos, secuencias, nuevas geoformas. Mientras tanto, la dinámica de los sistemas sigue su curso. Los recursos son producidos y extraídos del campo. Las ciudades, grandes consumidoras, avanzan vorazmente sobre los espacios rurales, demandando calidad de natural, pero con urbanidad, una naturaleza domesticada. Paradójicamente las ciudades depositan en el entorno rural sus deshechos. Con los actuales ritmos de consumo, los habitantes de las ciudades grandes y medianas producen aproximadamente 1 kg de basura por día como promedio (el número es poco menor en poblaciones mas pequeñas). Acorde crece la capacidad de consumo, crece la cantidad de basura generada. La actividad mas común de las de las ciudades de todos los tamaños con respecto a la basura que producen es la recolección en la zona urbana y el deposito final en una zona periférica determinada, se realiza una excavación o se usa una preexistente (generalmente cavas hechas para la extracción de tierras para realizar rutas), se lleva

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sin ningún tipo de clasificación todo tipo de residuos, probablemente se prevea un sistema de aislamiento de fluidos, y una vez colmada la capacidad de la fosa, se la tapa y se repite la actividad en otro lugar. Sin embargo, la disposición final de los residuos no sigue en la totalidad de los casos este programa. Los residuos que no son incluidos en este régimen pasan a formar parte del medio peri-urbano y el medio rural. Los factores causantes: Entre los factores que causan esta situación de degradación visual y ambiental del paisaje rural y peri-urbano pueden identificarse los siguientes: • Recolectores informales de los centros urbanos, • Deficiencias en régimen de disposición final de residuos, • Indiferencia y desapego a las normas por parte de los ciudadanos que se deshacen de la basura por sus propios medios. Todos estos factores están en directa relación con la movilidad y la accesibilidad dada por la extensión y cantidades de vías de circulación. Entonces, es lógico que la mayoría de las situaciones enumeradas generen pequeños basurales de mayor o menor densidad, en su mayoría a la vera de los caminos y las rutas, en las cercanías de los centros urbanos. Gran cantidad de bolsas y otros elementos livianos, son llevados por el viento a mayor distancia del eje. El complejo entramado rural se ve además interferido por elementos de perturbación En el transcurso de los últimos cinco años se observa en mayor cantidad la basura en el ámbito rural y no se percibe una solución al problema. Michael Hough en su libro Naturaleza y Ciudad, establece que: “… los problemas a los que se enfrenta el mundo rural, tienen sus orígenes en la ciudad y por tanto las soluciones también deben ser buscadas aquí. Por ello, la tarea es de unir el concepto e urbanismo con el de naturaleza”. El desafío es ponerle un final a esta dinámica de empobrecimiento paulatino de la calidad ambiental y establecer las pautas desde donde accionar, partiendo del análisis de la complejidad del fenómeno, de la regionalización de la problemática y del abordaje holístico de la solución.

Verónica Stangaferro Ingeniera Agrónoma de la Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad Nacional de Rosario. Cursada de la carrera de Especialización en Planeamiento Paisajista y Medio Ambiente, Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, Universidad Nacional de La Plata, 2003-2008. Desarrollo profesional en la actividad privada.

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PAISAJE DE LA REGIÓN PAMPEANO RIBEREÑA Diego Arraigada El Paisaje como hecho cultural. La llanura. Extensión y horizonte. Ecosistemas. La agricultura como caracterizadora del paisaje. El paisaje de la ciudad de llanura y sus transiciones. El delta ribereño. Condición dinámica del paisaje ribereño Ecosistemas. La virginidad del paisaje como patrimonio. Las infraestructuras del paisaje. Modos de operación contemporáneos: Intervenciones urbanísticas. Intervenciones ambientales/paisajísticas. Intervenciones arquitectónicas.

Diego Arraigada Arquitecto de la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño de la Universidad Nacional de Rosario. Desarrolla desde su estudio proyectos de arquitectura, paisajismo y urbanismo de diversas escalas y categorías. Obtuvo el título de Master of Architecture en la School of Architecture & Urban Design, University of California Los Angeles (UCLA), Estados Unidos. Es actualmente Profesor Adjunto de Diseño Arquitectónico IV en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Abierta Interamericana de Rosario. Ha sido Profesor de Proyecto Arquitectónico en la Universidad Nacional de Rosario y crítico invitado en diversas escuelas de arquitectura. Recibió el Premio Fundación Arquitectónica para Jóvenes Arquitectos en 1999. Ganador de la Beca Fulbright para programas de Master en 2001. Obtuvo la UCLA Fellowship en 2002. Sus trabajos han sido premiados y publicados en diversas oportunidades, destacándose el Primer Premio en el Concurso Nacional para una escultura urbana en el Parque Yrigoyen (Rosario), el Segundo Premio en el Concurso Internacional de Ideas para el Parque de la Cabecera del Puente Rosario-Victoria (con Sabina Cachero y Juan Manuel Rois), y el Tercer Premio en el Concurso Nacional de Anteproyectos para el Frente Ribereño de San Fernando (con Juan Manuel Rois). Su trabajo profesional incluye el proyecto para el Parque Ribereño El Mangrullo (Rosario) y la Casa View (Rosario, junto con Johnston Marklee).

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IDENTIDAD CULTURAL Y NATURALEZA. ESTRATEGIAS PARA LA SUSTENTABILIDAD Ana Valderrama Colaboradores: Georgina Piano, Ignacio Ronga, Federico Pérez

1. Antecedentes La cultura occidental ha desarrollado una infinita cantidad de herramientas tecnológicas para ser aplicadas en la transformación del tiempo. Las comunicaciones, la informática, la telemática, han deparado una serie de cambios en el uso del territorio ligadas al desarrollo transeconómico y transpolítico, pero, paralelamente, han significado un distanciamiento del hombre con el territorio físico, social y cultural. Las decisiones tomadas sobre la transformación de los territorios en el ámbito político y económico lo han afectado con tal magnitud y complejidad que se han dificultado las previsiones y los proyectos, y deslegitimado los acuerdos consensuales entre instituciones locales, desplazando los centros de decisión a redes transnacionales y a poderes económicos internacionales. El resultado es un debilitamiento en las disciplinas del territorio y una incisiva actuación sobre el mismo al margen de sus lógicas naturales, simbólicas, geográficas y sociales, que, en algunos casos llegan a ser irreversibles6. En Latinoamérica, el desgarro del patrimonio cultural y natural que caracterizaron a la colonización, la aplicación forzosa de políticas derivadas de intereses económicos y políticos externos e internos de diversas épocas (la campaña del desierto, las dictaduras militares, las políticas privatizadoras de los años 90 en nuestro país), los modos de producción internacionales y la imposición de estéticas y modos de habitar foráneos a nuestros territorios, hizo que esos conceptos desaparecieran como estrategias operacionales para intervenir en el territorio. Muy recientemente se ha comenzado a aparecer un tipo de conocimiento sobre la dimensión cultural del territorio, que aún no alcanza a sistematizarse en términos de generalización teórica y menos aún en términos de estrategias proyectuales sustentables. Es así como han aparecido en el ámbito de la planificación territorial algunos planes limitados a la preservación, en su mayoría recorridos temáticos y parques patrimoniales de carácter cultural (industriales, agrarios, mineros, arqueológicos) o natural (fluviales.) Asimismo se verifican intervenciones en territorios de alto valor en términos de patrimonio cultural y natural, pero han sido tan orientados hacia la actividad del turismo que han desvirtuado el origen del valor paisajístico del sitio, llegando, en el mejor de los casos a una escenografización del paisaje y en el peor de los casos el desalojo de comunidades originarias y la destrucción del patrimonio natural, como en el caso de Tilcara en nuestro país. En definitiva, el término paisaje, no ha podido restaurar el significado, el conocimiento y la sabiduría para actuar en el territorio, en definitiva, el modo sustentable de estar en el mundo de las culturas primitivas de América. Surge entonces la necesidad de definir estrategias de proyecto y metodologías de lectura del territorio que arrojen luz sobre un modo de operar desde una cultura del 6 Un ejemplo paradigmático de ello en Rosario son las actuaciones que se han llevado a cabo entorno a la cuenca del arroyo Ludueña, la aprobación de urbanizaciones en áreas inundables, la interrupción del libre escurrimiento de las aguas a partir del trazado de infraestructuras viales y ferroviarias, la repetición infinita de la trama en lugares donde su cultura.

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territorio, que devuelva al paisaje el sentido onmicomprensivo y sustentable que le asignaban las culturas originarias. Podríamos decir que pocas veces vamos a encontrar en estas culturas una acción sobre el territorio que no encierre una operación artística con un hondo sentido invocatorio, mágico, ritual, con un profundo conocimiento de las leyes de la mudanza y del cambio y con una gran voluntad de fundir lo natural y lo artificial, que conceptualmente son lo mismo y también dios. A partir del año 2001, el Taller a cargo del Arq. Marcelo Barrale, cátedra de proyecto arquitectónico de la Facultad de Arquitectura de Rosario, comienza con una línea de investigación que intenta abordar paisajes culturales desde una práctica proyectual sustentable en términos de encontrar una medida entre la configuración de la naturaleza y la acción del hombre sobre ella. A esta práctica proyectual, de acción sobre el territorio la podemos llamar arte del territorio que no significa un nostálgico rechazo o una ingenua aceptación de lo que ocurre, tampoco implica un conflicto entre la expresión de la naturaleza y la expresión de la cultura. Si la ecología occidental lucha por preservar los espacios incontaminados de una naturaleza mitificada como una foto detenida, el arte del territorio trabaja en la transformación de estos lugares como un film en movimiento. Entre la tentación de llenar de artificio y la necesidad de no hacer nada, el arte del territorio se introduce en esta paradoja intentando hacer aparecer aquello que está pero no se ve, producir una inesperada alteración de lo explícitamente dado, fortalecedora de sus inadvertidas riquezas. “El ser de las cosas ya es sin nosotros, pero lo es hacia nosotros. Lo es mientras entreguemos a las cosas el ser que son en la palabra que las nombra. Hombre y mundo, sujeto y objeto, uno diciendo y el otro dándose a decir, recuperan, conjugan, su unidad originaria”. (MUJICA: 1997) El arte del territorio nacería, entonces, no como un método para diseñar paisajes bellos, sino un modo de conocimiento, una forma de penetrar en el corazón éste. Y de tanto conocerlo, aparecen, como una sorpresa, y no como una prefiguración, la materia, el espacio y sus proporciones, la forma, el habitar del cuerpo, los colores, la técnica, el tiempo, la luz, y todas las relaciones y contaminaciones tangibles e intangibles con el entorno próximo. Trabajamos entonces en lo que podría llamarse “puntos de interpretación del paisaje” que tienen que ver con el proyecto de un lugar donde pueda resonar la cultura y la naturaleza de un sitio. Durante 7 años, docentes y alumnos de la cátedra han viajado por Latinoamérica, han hecho seminarios proyectuales en distintos parques nacionales de nuestro país y han hecho prácticas en sitios elegidos estratégicamente por su alto valor cultural, histórico y natural con el objetivo de formar un cuerpo de conocimiento de la disciplina que pueda ser generalizable en términos epistemológicos. 2. El conocimiento de los materiales físicos e imaginarios en el Charigûé para el proyecto de museo del sitio y hospedería En este territorio de abismal barroquismo, la metamorfosis y la fortaleza de la naturaleza, la virginidad de los pueblos aborígenes y la prolifitud de los sucesivos mestizajes han dado lugar a múltiples manifestaciones culturales, tales como el arte sonoro de las tribus guaraníes, quizás en busca de la “tierra sin mal” y chaná tumbúes, y los ritmos populares de chamamé; obras pictóricas como el caso de los pintores Raúl y Mario Domínguez, la infinidad de objetos artesanales y valiosos instrumentos de caza y

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pesca de los originarios del lugar y por supuesto la sabiduría de la tradición oral trasmitida por generaciones sucesivas. A mediados del siglo pasado, el pintor de las islas Raúl Domínguez, construye su taller en un terreno adquirido en el pueblo del Charigüé, contribuyendo, al mismo tiempo a la construcción de una serie de equipamientos sociales, educacionales que hoy forman parte de la infraestructura del citado pueblo. En el año 1996, su hijo, el pintor Mario Domínguez, funda la Casa del Aborigen, destinada a difundir la cultura de los pueblos originarios del litoral. En el año 2003, Mario Domínguez construye el Centro Cultural Isla del Charigüé, dependiente de la Casa del Aborigen, en el terreno donde se encontraba el taller de su padre. El Centro cultural cuenta con una pequeña capilla, pinturas de Mario Domínguez y piezas arqueológicas de las comunidades originarias de las islas. Se proponía el proyecto de un punto de interpretación del paisaje en el roce con la monstruosidad de una naturaleza y una cultura de los excesos7. El punto de interpretación establecía como programa la incorporación de un museo del sitio para continuar con la obra educativa del pintor Raúl Domínguez en relación al conocimiento del paisaje cultural de las islas, lo que implicaba ampliar y mejorar la infraestructura edilicia existente con una hospedería, ambos equipamientos para consolidar la difusión de la cultura de los pueblos originarios del litoral. Taller extendido para la construcción de un anfiteatro y sitio de recibimiento en el Charigûe Como continuación del trabajo se realizó un taller extendido para la construcción de un anfiteatro como obra colectiva. En esta oportunidad, alumnos y docentes de sexto año de Arquitectura construyeron con sus manos un sitio de recibimiento para el museo del sitio, sentando el primer antecedente de este tipo en el país. 3. El conocimiento de los materiales intangibles del paisaje cultural del borde de Rosario para la reforma y caracterización de 15 plazas en el Distrito Sudoeste El proyecto denominado “reforma y caracterización de las plazas del distrito” tiene su origen en el ámbito del presupuesto participativo 2007, votado por consejeros adultos, representantes de los distintos barrios del distrito sudoeste, destinando un presupuesto a tal fin. Trabajamos repensando al espacio público como un dispositivo de inclusión capaz de cambiar sembrar una semilla de convivencia, como manifestación de la libertad, del encuentro, de la felicidad, como lugar representativo de la cultura, dando lugar a sus manifestaciones, tanto físicas como mentales, tanto objetivas como imaginarias. Recrearlo para que pueda contener la plenitud del encuentro, donde el encuentro se vuelva presente. Trabajamos entonces, fundamentalmente con los imaginarios, y esto supone un salto cualitativo que trasciende el tipo de diseño participativo habitual, que trabaja sobre la necesidad, la historia y la consulta para pasar a un campo mucho más primitivo y profundo que tiene que ver con un compromiso corporal, sensitivo y creativo con el lugar. Sueños de Plaza se construye desde dos hipótesis fundamentales: 1. La dimensión real de un territorio puede encontrarse en una pequeña partícula 7

“las expresiones artísticas con identidad tienen siempre algo de excesivas, a diferencia del minimalismo, expresión de la cultura del poder, el sombrero mexicano es necesariamente excesivo respecto al inglés” Daniel Santero en entrevista Encuentro

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Trabajamos sobre la hipótesis que la información genética de la dimensión real de un territorio puede encontrarse en los objetos y cosas que se encuentran en un lugar específico, como si en ellos resonara la información genética. Trabajamos entonces en capturar todos los significados posibles de la palabra plaza, sumados y todos a la vez, pensando que es en ella donde resuenan todos los mundos, que hacen al espacio del compartir, del jugar, del aparecer ante el mundo. Como decía Borges “todo el Nilo en la palabra nilo”. Para encontrar esos otros significados se invirtió el orden habitual que va del todo a la parte, de lo general a lo particular. Con esto quiero decir que el pensamiento de una piedrita encontrada, o de una flor o de una hormiga o de una parte de un objeto o de un olor, o de un sonido, o de un color se hace grande, muy grande y el pensamiento de la plaza se hace pequeño, muy pequeño y tan pequeño que ni lo nombramos. “Dame un objeto y te daré una escena, dame un muñeco, una parte de un cuerpo, dame una mano, dame un pie, nunca me des el todo, dame una piedrita, un pedazo del rompecabezas, dame una columna, dame una silla y te daré un mundo” (GONZÁLEZ: 2006). 2. La dimensión imaginaria de un territorio puede encontrarse en el inconsciente de los niños Trabajamos sobre la hipótesis de que la caja de resonancia de la poesía del mundo, de los imaginarios, la tienen los niños, en su cuerpo, en su alma, en forma de memoria celular y que ésta es la dimensión más sublime de un territorio. ¿Por qué? Porque los niños, hasta los 11 años tienen todos los sentidos fundidos, tienen la sabiduría de la intuición, en los niños no hay división entre el cuerpo y la mente. Los niños, a demás relacionan cosas que los grandes ya perdimos la capacidad de relacionar, y tienen un modo de estar en el mundo todo el tiempo poético. Nosotros trabajamos con una teoría biológica: los niños, como las mariposas son los seres más débiles de un ecosistema, si los biólogos dicen que las mariposas son indicadores ambientales de un ecosistema, para medir la contaminación, podríamos decir que los niños son indicadores ambientales de un territorio. Esto quiere decir, que un niño, una niña, indica en su cuerpo, en su conducta, en sus sueños, en su mirada, en sus creaciones cosas que están solapadas y que los grandes ya no somos capaces de ver y relacionar. “El niño es indicador ambiental, sobre todo, porque el niño tiene una manera pre-lógica de estar en el mundo. Esto quiere decir, que el niño, todavía, por un tiempo y, sin ninguna mistificación, tiene los cinco campos que dicen los grandes experimentadores de los lenguajes: el de las sensaciones, el de las percepciones, el de los afectos, el de las imágenes y el de los conceptos o ideas o categorías, todos en flor, a la vez y confundidos, fundidos-con” (GONZÁLEZ: 2006)

Bibliografía: ASTURIAS, Miguel Angel. Hombres de maiz . Centre de recherches latino-américaines, 1992. ASTURIAS, Miguel Angel. Leyendas de Guatemala . Editorial Losada S.A,. Buenos Aires, 1957. ANNUNZIATA, Máximo Grillo. La ciencia y tecnología incaica, Ediciones Inkarojo, Cuzco, 1992 BRUGHETTI, Romualdo. Geografía Plástica Argentina. Editorial Nova. Buenos Aires,1958 CARPENTIER, Alejo. El Reino de este mundo. Editorial Seix Barral S.A. Barcelona, 2004 CARPENTIER, Alejo. Los pasos perdidos. Editorial Shapire Editor SRL. Buenos Aires, 1975

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CICUTTI, Bibiana. “Sobre la construcción de redes simbólicas: la ciudad y el río” en matéricos periféricos. Revista de proyecto arquitectónico Nº 6. pág.22-25. Cátedra de Proyecto Arquitectónico Prof. Barrale. FAPyD – UNR,. Rosario, 2001 COLOMBRES, Adolfo. Tierra incógnita. Ediciones del sol, Buenos Aires, 1994 CORBOZ, A. El territorio como Palimpsesto. Coor. De Humanidadesl Universidad Nacional de México. México, 1983. GALEANO, Eduardo. Bocas del tiempo., Siglo XXI de España Editora S.A, México, 2004 GALEANO, Eduardo. Memoria del Fuego. Siglo XXI de España Editora S.A, México, 1986 GARCÍA CANCLINI, N. Culturas Híbridas: Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Editorial Grijalbo. México. 1989. GONZÁLEZ, Chiqui. “Una ciudad con ojos de niño. Políticas de la infancia. El paisaje de la Ciudadanía” en Experiencia Rosario. Políticas para la gobernabilidad. Recopilación de ponencias realizadas en el Proyecto Feria de Gobernabilidad Local para América Latina. Rosario, 2005. GONZÁLEZ, Chiqui. Entrevista “Terciopelo con milanesa” en A&P Nº 19. Huellas en las flores. Facultad de Arquitectura Planeamiento y Diseño - UNR. Rosario, 2006. JELLICOE, G. JELLICOE, S. El paisaje del hombre. La conformación del entorno desde la prehistoria hasta nuestros días. Editorial Gustavo Gilli S.A. Barcelona, 1995 KOESSLER, Berta, Cuentan los araucanos, Espasa Calpe, Buenos Aires, 1954 MILLA VILLENA, Carlos. Génesis de la cultura andina. Fondo editorial Colegio de Arquitectos de Perú, Colección Bienal. Lima, 1983 MUJICA, HUGO, Flecha en la niebla. Identidad, palabra y hendidura, Ed. Trotta, España, 1997. O’GORMAN, E. La invención de América. Editorial Tierra firme. México. 1993. SABATÉ, J. De los paisajes culturales a los parques patrimoniales en De la preservacion del patrimonio a la ordenación del paisaje. Universidad Politécnica de Cataluña y Massachussets Instituye of Technology. Barcelona, 2004 SABATÉ, J. El patrimonio de la forma del territorio como criterio de ordenación. Ciudades 4 (pp. 233-249). Valladolid, marzo, 1999. SHOENDUBE, B. El lago de Chapala: su ribera norte. Un ensayo sobre la lectura del paisaje cultural en Relaciones 85, Vol XXII, Colegio de Michoacán, Universidad de Guadalajara. Guadalajara, 2001. UNESCO Convención para La Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. París, 2003 YUJRA MAMANI, Carlos. Los grandes pensamientos de nuestros antepasados. C&C Editores. La paz, 2005

Ana Valderrama Arquitecta, Facultad de Arquitectura Planeamiento y Diseño, Universidad Nacional de Rosario. Docente Auxiliar de 1º con dedicación semiexclusiva, UNR en el área de Teoría y Técnica del Proyecto Arquitectónico 1, 2 y 3. Es integrante de proyectos de investigación acreditados por la UNR desde el año 2001. Ha publicado trabajos de investigación y proyectos arquitectónicos en libros, revistas especializadas y suplementos de diarios desde el año 1997. Desarrolla proyectos de extensión de voluntariado universitario desde el año 2006. Es responsable de proyectos urbanos y territoriales en la Secretaría de Planeamiento de la Municipalidad de Rosario desde el año 2001. Codirectora Editorial y Directora de Arte de la revista Matéricos Periféricos revista de Proyecto Arquitectónico del Taller Galli, Facultad de Arquitectura de Rosario, y de la página web www.matericosweb.com desde el año 2001. Declarada de interés académico por la FAPyD de la UNR. Realiza trabajos de asesoramiento técnico en vivienda y urbanismo al Consejo Asesor del Instituto de Desarrollo Regional desde el año 2001.

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LA FIGURA DEL PAISAJE PROTEGIDO EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES Manuel Ortale

Paisaje Protegido: Son “ambientes naturales o antropizados, con valor escénico, científico, socio cultural, ecológico u otros, conformados por especies nativas y/o exóticas de la flora y fauna o recursos ambientales a ser protegidos”. Espacio Verde: Son “áreas urbanas o periurbanas que constituyen espacios abiertos, forestados o no, con fines ambientales, educativos, recreativos, urbanísticos y o ecoturísticos”. Condiciones: Las áreas deberán poseer carácter de acceso público, tendiendo al bienestar común, con el fin de elevar la calidad de vida de la población y la protección del medio. Las áreas a ser declaradas Paisaje Protegido o Espacio Verde deberán contar con un estudio ambiental previo. Contenidos del Estudio Ambiental:  Informe catastral  Descripción general del Área (fisonómica, biogeográfica, geomorfológica, etc.).  Caracterización de las comunidades biológicas naturales y/o artificiales.  Descripción de las actividades antrópicas.  Objetivos y fines perseguidos.  Opinión y evaluación técnico - ambiental de la Autoridad de Aplicación, que realizará un relevamiento previo funcional, espacial y social. Requisitos: Toda obra o actividad pública o privada que produzca o sea susceptible de producir efectos negativos al ambiente declarado PAISAJE PROTEGIDO o ESPACIO VERDE deberá obtener la autorización de la Autoridad de Aplicación y presentar una Evaluación de Impacto Ambiental Actividades que merecen especial consideración según la Ley 12.704:  Loteo y división de tierras.  Uso extractivo del suelo.  Obras hidráulicas, viales, instalaciones de producción y transporte de energía.  Aprovechamiento de masas forestales.  Ubicación y construcción de urbanizaciones, centros recreativos, deportivos y turísticos.  Establecimientos industriales y comerciales. Competencias de los Municipios:  Establecer las normas correspondientes a su jurisdicción y competencia.  Arbitrar los medios para la aplicación de la Ley.

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Armonizar las actividades desarrolladas por el hombre con el “ambiente protegido”. Recepcionar y considerar las observaciones emitidas por personas físicas o jurídicas, públicas o privadas interesadas en opinar sobre el impacto ambiental de los proyectos.

Competencias de la Provincia:  Brindar asesoramiento técnico a fines de elaborar los planes de protección y conservación, monitoreo y control del área.  Realizar la evaluación técnica del estudio ambiental que fundamenta la declaración del área dentro de la Ley 12.704.  Llevar el Registro de Paisajes Protegidos y Espacios Verdes de Interés Provincial. Beneficios de la Ley 12.704:  Es una figura menos restrictiva que la Ley 10.907.  No implica cesión de dominio de la tierra.  Requiere un compromiso de todos los actores involucrados. La construcción participativa es la estrategia fundamental para lograr la legitimidad de los objetivos de conservación y la viabilidad social, política y económica.  El control y cumplimiento del Plan de Manejo del área en cuestión queda fundamentalmente en manos del Municipio.  El Plan de Manejo del área puede articular y fortalecer el/los planes de Ordenamiento Territorial Municipal. Experiencias participativas generadas y coordinadas desde el ámbito de la Dirección de Recursos Naturales:  Partido de General Belgrano: Informe ambiental del Bosque de las Estancias. Estudios realizados en forma conjunta con la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata. Presentación del Proyecto de Ley para la Declaración de “Espacio Verde de Interés Provincial”.  Partido de Balcarce: Programa de Monitoreo y Propuesta de Paisaje Protegido de la Laguna Brava: asesoramiento al municipio sobre diferentes figuras legales de protección. Mesa de Trabajo para la elaboración del Plan de Manejo.  Partido de Pinamar: Asesoramiento al Consejo Deliberante y Sociedad de Fomento de Cariló, con la finalidad de elaborar plan de manejo, presentación de informe preliminar.  Partido de La Costa: Gestión de declaración como “Espacio Verde de Interés Provincial” para el Vivero Municipal “Cosme Argerich” – Area Protegida Reserva Natural Punta Rasa.  Partido de Tres Arroyos: Evaluación de Factibilidad para la declaración de Paisaje Protegido de la Microalbúfera de Reta. Tres Arroyos. Solicitud de la Dirección de Gestión Ambiental de Tres Arroyos.  Partido de Chascomús: Propuesta de Paisaje Protegido para las Lagunas Encadenadas. Asesoramiento al municipio para el desarrollo del Componente ambiental del Plan Estratégico de Desarrollo Territorial.  Partido de Tandil: Elaboración de Proyecto de Ley para la Declaración de “Paisaje Protegido de Interés Provincial” a las Áreas Complementarias

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determinadas en el Plan de Desarrollo Territorial (bajo expediente Nº: 2145.18123/08). Partido de Bragado: Asesoramiento al Municipio para la protección de la Laguna de Bragado. Solicitud de la Dirección de Espacios Verdes de la Municipalidad. Proyecto correspondiente a los partidos de: San Nicolás, Ramallo, San Pedro, Baradero, Zárate, Campana, San Fernando, Escobar y Tigre: Búsqueda de consenso con los municipios para declarar como “Paisaje Protegido de Interés Provincial” al sector de islas del Delta del Río Paraná. En concordancia con la Carta de Intención (Santa Fe, Entre Ríos, Bs. As. y SAyDSN) para la conformación de un ámbito Interinstitucional e Intergubernamental de Coordinación. Formulación de Proyecto de Decreto Reglamentario de la Ley 12.704 de Paisaje Protegido y Espacio Verdes de Interés Provincial.

Manuel Aquiles Ortale Licenciado en Biología de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata. Ha realizado estudios de postgrado sobre gestión, conservación y uso sustentable de humedales. Fue Becario de Iniciación de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) y Jefe del Departamento Uso y Administración de Recursos, dependiente de la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires. Ha generado y coordinado diversos programas, estudios y proyectos de ley en materia ambiental. Integró la comisión profesional responsable de formular la estrategia provincial de preservación de la biodiversidad costera de la Provincia de Buenos Aires (Proyecto FREPLATA). Coordinó y dictó numerosos cursos de capacitación orientados a la Prefectura Naval Argentina (oficiales y personal jerárquico). Participó como disertante en seminarios, talleres, jornadas y congresos, vinculados con la preservación y conservación de los recursos naturales. Se desempeña actualmente como Director de Recursos Naturales, dependiente del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible de la Provincia de Buenos Aires.

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LA NOSTALGIA COMO HERENCIA DEL PAISAJE Marcela Palermo Arce El Paisaje del tango El paisaje de Buenos Aires suena en la poesía del Tango, que pone música a la construcción de la ciudad a partir de las experiencias de vida de sus habitantes. El tango tradicional y sus posteriores influencias en la música popular han interpretado, consolidado y representado la relación del hombre con su entorno, reivindicando la espontaneidad de las respuestas cotidianas frente al contexto general. Tango y paisaje como expresiones culturales se fusionan a partir del siglo XX en el desarrollo de la urbe “moderna” impactada por la masiva inmigración y las sucesivas crisis económicas y políticas. Entonces Buenos Aires asume su papel de “Reina”, soberana de la nostalgia y el olvido y se rodea de una corte de arquetipos mitológicos capaces de fluir en la incertidumbre de sus perspectivas cuadriculadas bajo un enorme cielo. En este ambiente “hostil” fueron puestos en funcionamiento los mecanismos de vinculación que permitieron a sus habitantes aumentar el nivel de sensaciones de manera de reconocer los estímulos que les presentaba el paisaje. Así, al entorno geográfico se le añadió un nuevo valor locacional fundamentado sobre la percepción humana; entonces, el “espacio se convirtió en paisaje”. Esta materialización de la trama urbana de Buenos Aires, fue un acto heroico y anónimo, que se consolidó desde una mirada dramática, y en tal sentido, la ciudad interpreta lo convergente, lo místico y lo sagrado, el espacio simbólico donde la identidad se construye y se mantiene. Melancolía y pesimismo existencial, acotadas a un escenario poético y realista. Esta cualidad bipolar en la concreción del paisaje, identificó objetos, personajes y ámbitos, a los que otorgó el mérito de “símbolos”, y que fueron transformándose en una red estructural del espacio local creando una geografía cultural y una “historia apócrifa”, como diría Borges. Estos “elementos simbólicos” limitaron el espacio cultural obtenido, consolidándose especialmente en los ámbitos de la vida diaria, doméstica y productiva. De alguna manera el tango funcionó como relator en la construcción de este paisaje auto referencial, describiendo con lujo de detalles todos aquellos “elementos” propios, como parte del argumento narrativo, que atrapara a un público ávido por escuchar en tono de hazañas la temática de su vida cotidiana, donde las simples cosas adquirían la relevancia simbólica que los identificara. …”Mi barrio fue una planta de jazmín, la sombra de mi vieja en el jardín, la dulce fiesta de las cosas más sencillas y la paz en la gramilla de cara al sol”…. El corazón mirando al Sur, Eladia Blázquez (1975)

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Así las calles, el barrio, las esquinas, el conventillo, el patio o el café, fueron laboratorios culturales donde se produjo la argamasa de una nueva ciudad, por lo tanto de una nueva identidad. “Un pedazo de barrio, allá en Pompeya, durmiéndose al costado del terraplén. Un farol balanceando en la barrera y el misterio de adiós que siembra el tren. un ladrido de perros a la luna, el amor escondido en un portón, y los sapos redoblando en la laguna y a lo lejos la voz del bandoneón”… Barrio de Tango, Homero Manzi, Aníbal Troilo (1942). La identificación de estos elementos que aparecen retratados en la música popular, resultan un documento muy preciso, para considerar los valores presentes y ausentes, que dan valor patrimonial al paisaje. La poesía tanguera, describe un cúmulo interesante de imágenes, dispuestas a conformar el “mapa cognitivo” de la ciudad. Reencontrar en aquella Buenos Aires incipiente, fundada en un universo irónico y displicente, aquello que tiene de “producto típico” no permitiría nuevas apreciaciones. Entonces: Consideraríamos que las calles siguen siendo esenciales, únicas, monótonas, laberínticas. Que las calles mantienen ese sentido del tiempo y de la vida, propio del vagabundeo porteño, atravesando escenarios que enlazan miles de historias urbanas. …”Una calle en Barracas al Sud, una noche de verano, cuando el cielo es más azul y más dulzón el canto del barco italiano... Con su luz mortecina, un farol en la sombra parpadea y en un zaguán está un galán hablando con su amor” ... Silbando, Sebastián Piana / Cátulo Castillo /José González Castillo Valoraríamos el modelo concreto de las esquinas porteñas, que parece dibujar en cada cruce, en cada ochava, la superposición, el encuentro, el conflicto, entre lo pasado y lo presente. …”La esquina del herrero, barro y pampa, tu casa, tu vereda y el zanjón, y un perfume de yuyos y de alfalfa que me llena de nuevo el corazón”…

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Sur, Aníbal Troilo/ Homero Manzi. Estimaríamos el esfuerzo de la construcción colectiva del espacio, en el Barrio porteño, conformado por cientos de personajes que anteponen su individualidad al deseo ciudadano, y que inevitablemente generan una trama ecléctica, que caracteriza a la ciudad. Distinguiríamos lo pintoresco, mísero, caótico, bohemio, de este universo referencial, que representa el “refugio”, el sitio del hogar, la infancia y el amparo; frente al “artefacto” público. …”Nostalgias de las cosas que han pasado, arena que la vida se llevó pesadumbre de barrios que han cambiado y amargura del sueño que murió”… Sur, Aníbal Troilo/ Homero Manzi. Respetaríamos toda la serie de espacios comunes que se dispersan en la ciudad y que de alguna manera se fundaran como “sedes”, en el paisaje desconocido. Puntos de concurrencia que adquirieron una forma particular en su contexto: el almacén, el café, el club de barrio, la sociedad de fomento, la biblioteca popular, el patio, adquirieron la relevancia que cada comunidad pretendía para su territorio. …“Aquél del patio con el aljibe, cancel de hierro, cordial portón, que me brindaba, cuando era pibe, su aroma criollo: menta y cedrón”… Menta y Cedrón, Oscar Arona /Armando Tagini Interpretaríamos las claras referencias espaciales y los detalles sutiles que acompañaban el diseño de patios y jardines especialmente las referencias a la vegetación, que rodeaba al suburbio y que se describe desde los temas más antiguos en donde predominan las especies nativas, hasta los más modernos que reflejan las rusticas variedades incorporadas por los inmigrantes. …“Era un jardín todo cubierto de flores, con su jazmín y margaritas muy blancas, con un clavel entre rojizos malvones, con azucenas, rosas y dalias”… El clavelito, Ángel Cabral / Reinaldo Yiso Aceptaríamos nuestro “pintoresquismo cruel y anárquico” como parte de nuestra identidad y tradición, en la intervención desopilante que aplicamos en la evolución de la trama urbana.

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Advertiríamos que el paisaje del tango, sobrevive como mezcla ecléctica y evocativa, fiel a la condición trágica con que apreciamos nuestro destino. La nostalgia como herencia del paisaje, es la transferencia más notable que a través de la poesía del tango podemos rescatar en la acción cotidiana del habitante porteño que construye con su mirada y accionar el entorno que lo rodea. Sigue siendo Buenos Aires, el arrabal, ese reino añorado en constante pérdida y transformación, cargado de elementos simbólicos, a punto de desaparecer, objetos de belleza despojada convertidos en monumentos y en argumentos novelescos que describen las miserias propias y ajenas de sus habitantes Este concepto “atemporal”, subjetivo, mágico que se concreta en el paisaje, fortalecido por la melancolía promovida por el tango, merece redimirse con la creatividad y la pasión, que demandan la calle desaliñada, el viejo conventillo, el patio de la infancia, la fábrica abandonada, la avenida Corrientes, el Riachuelo, el jacarandá en flor, el café de la esquina, la humedad, la llovizna, el perfume a jazmín, la madrugada… Reivindicar el proceso de construir identidad a través del paisaje cotidiano, percibiendo los rasgos distintivos que se fijan en conformidad entre la memoria y el presente y que van sucediéndose actualizados, transformados en símbolos propios, en arquetipos de la tradición modesta y mitológica de la ciudad. Como dijera Borges: “El infinito tango me lleva hacia todo”.

Marcela Palermo Arce Técnico en Jardinería de la Facultad de Agronomía, de la Universidad nacional de Buenos Aires. Maestra Nacional de Dibujo. Escuela Nacional de Bellas Artes “Manuel Belgrano”. Docente de las materias Diseño de Jardines y Mantenimiento de Arbolado Urbano en la Carrera Técnica de Jardinería. Facultad de Agronomía. U.B.A. Personal Técnico en la Coordinación de Arbolado Urbano. Dirección General de Espacios Verdes, Ministerio de Ambiente y Espacio Público, GCABA. Diseño y Ejecución de Jardines.

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LOS CIEN PALERMOS PORTEÑOS Edgardo Ruíz

Sobre los 17,4 kilómetros cuadrados del Barrio de Palermo se sitúan diversas impresiones culturales y sociales que han devenido en diferenciaciones espaciales llegando a gestarse “barrios imaginarios”, los barrios fuera de la división política, “los palermos”. Los clásicos Palermo viejo y Palermo Chico hace ya un tiempo que se ven acompañados de otros “palermos”, fundados en la caracterización del espacio y/o su sociedad, generando sus imágenes particulares sea en sus disposiciones arquitectónicas, sus arbolados o espacios abiertos, o cuestiones más intrínsecas como lo es el arte, la profesión o el comercio. Las asociaciones “palermitanas” comenzaron por identidades comunes (sociales espaciales) y hoy se ven afectadas por el mercado inmobiliario que actúa como formador de identidades barriales con el fin de generar dinero. Actualmente el tema excede al barrio de Palermo y se acopla a cuatro barrios vecinos: Chacarita, Villa Crespo, Almagro y Paternal que se los empieza a reconocer como “palermos”. Este empuje inmobiliario es acompañado de políticas urbanísticas que permiten la construcción en altura y la modificaciones de la escala espacial; esto fuera del propio Palermo produce cambios en la caracterizaciones barriales. Es aquí que se abren, por lo menos, tres enfoques diferentes: “Palermos” dentro de Palermo gestado por sus habitantes: forma estructura de barrio, une socialmente, identifica y promueve el cuidado y la regulación del espacio urbano dese los particulares. Los habitantes se sienten parte del barrio y lo preservan. “Palermos” dentro de Palermo gestado por el mercado inmobiliario y el estado: forma una estructura confusa donde conviven sociedades opuestas con identidades diferenciadas, el espacio público deja de ser referencia social y comienza a intervenir el estado en él. Se genera una nueva escala urbana. “Palermos” fuera de Palermo generados por el mercado inmobiliario: escinden identidades propias de cada barrio para gestar modelos espaciales, sociales y culturales diferenciados. El espacio público es confuso con identidades antagónicas, que se representan en la conformación social. Hoy “Palermo” es una marca que permite aumentar el costo del metro cuadrado construido, y es, al mismo tiempo, la identidad de muchos habitantes del barrio. Es la “palermización” una tendencia del mercado inmobiliario que con el sostén de las planificaciones urbanísticas comienza a tomar forma en toda la ciudad.

Edgardo Mario Ruíz Licenciado en Planificación y Diseño del Paisaje de la UBA. Docente de la Cátedra de Historia de la Arquitectura Paisajista en la FADU-UBA, titular de la Cátedra de Diseño de Parques y Jardines en la Facultad de Diseño y Comunicación, Universidad de Palermo. Titular de la Cátedra de Material Vegetal y Adjunto en la Cátedra de Metodología de la Investigación, Facultad de Arquitectura, Universidad de Belgrano. Artista plástico. Investigador en historia de la arquitectura paisajista moderna, siendo referente académico de la Universidad de Palermo. Dirige el Estudio Jardines & Paisajes, desde 2005. Entre 1999 y 2001 trabajó en el Estudio Burle Marx & Cia. Ltda., Rio de Janeiro, Brasil. Es realizador de diversos trabajos de investigación y publicaciones en Argentina y América Latina.

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SAN MARTÍN DE LOS ANDES: EL NUEVO DILEMA Diana Luisa Orlov

La ciudad de San Martín de los Andes se encuentra en la zona cordillerana al S.O. de la provincia de Neuquén, a orillas del lago Lácar, en una región modelada por el retroceso de los glaciares. La gran belleza natural sorprende por la multiplicación de escenarios con el paso de las estaciones. El clima es templado subhúmedo con estación seca contrastante. Los vientos dominantes con dirección O-E llegan a la zona cargados con la humedad del Pacífico y se van tornando más secos a medida que se alejan de la cordillera. El relieve, los suelos y la humedad determinan que en escasos kilómetros se pase de un paisaje montañoso con bosque nativo a una zona de transición a la estepa caracterizada por colinas, mesetas y cobertura arbustiva-graminosa. La región es rica en lagos, ríos, arroyos, vertientes y cascadas. Muchos de los valles conforman los denominados "mallines" (humedales), sistemas de especial importancia a nivel internacional como reservorios de agua, amortiguadores de inundaciones y fuente de biodiversidad. En este entorno la actividad del hombre ha generado y continúa favoreciendo procesos de contaminación, erosión, pérdida de biodiversidad y hasta del propio patrimonio cultural y paisajístico que constituye su principal fuente de riqueza económica debida a la industria turística. El ejido municipal tiene una superficie de 14000 ha extendidas de oeste a este desde el lago Lácar hasta la Loma Atravesada, limitando al Norte con el río Quilquihue y el lago Lolog y ocupando parte del cordón del Chapelco hacia el sur. Parte de sus bordes son de jurisdicción provincial y de Parques Nacionales con dominio privado. La fundación de la ciudad data del 4 de febrero de 1898. Fue realizada por el Ejército Argentino en una avanzada de la Conquista del Desierto en tierras habitadas por el pueblo mapuche. Los nuevos pobladores, además de militares y prestadores de servicios propios del ejército, fueron los colonos, provenientes de ambos lados de la cordillera. El proceso de urbanización se inició en ese momento. El pueblo se trazó respetando la cuadrícula española de manzanas de 100 m x 100 m, desconociendo en su paso los accidentes naturales. Se definió la avenida San Martín como la calle principal y la plaza San Martín como el sitio del Centro Cívico. Las actividades desarrolladas correspondían a una economía de subsistencia afectada marcadamente por la rigurosidad del clima y la falta de comunicaciones. Las actividades agropecuarias se instalaron hacia el valle del arroyo Maipú al este, donde se construyeron molinos de cereales que funcionaron hasta 1925. Al oeste se inició el aprovechamiento maderero, constituyendo la principal fuente de trabajo de la región durante años. No menos importante fue el desarrollo del comercio, principalmente con Chile. En el año 1937 se creó el Parque Nacional Lanín, determinando un cambio fundamental en la política y la economía de la región. Se establecieron restricciones a la explotación maderera del bosque nativo y se impulsó la incipiente industria del turismo. Se mejoraron las vías de comunicación y la infraestructura urbana. En 1955 el Territorio Nacional del Neuquén se provincializó y en 1957 se promulgó la primera Constitución de la provincia. A través de las políticas provinciales y municipales y de numerosos vecinos se lograron importantes obras de infraestructura como la

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terminación del asfalto de la ruta 234, la construcción del aeropuerto Chapelco, la terminal de ómnibus, el hospital, nuevas instituciones educativas y el Centro de Esquí Chapelco. Siendo el esquí una actividad que se venía realizando desde la década del ’40, con el complejo Chapelco tomó impulso y a la oferta turística de verano se sumó la invernal. El 4 de Febrero de 1974 el pueblo pasó a ser Ciudad. En la década del ’80, ante la creciente demanda turística el gobierno provincial promovió la construcción de hotelería por medio de apoyo crediticio. Al mismo tiempo comenzó un período de acelerada inmigración interna siendo San Martín de los Andes una de las elegidas tanto por sus características urbanas como por sus bellezas naturales. Los lotes se continuaron dividiendo, el comercio inmobiliario especuló hasta el limite de las regulaciones vigentes con lo que aparecieron además edificios de 14 metros de altura, grandes medianeras ciegas, muchas unidades funcionales en un mismo predio, desagradables morfologías y otros resultados no deseados. Se talaron gran cantidad de árboles incluso aquellos que tenían una función protectora del viento. Es importante señalar que diversos sectores de la comunidad promovieron una toma de conciencia que se manifestara en una actitud social de mayor compromiso y responsabilidad para favorecer el bien común y preservar el patrimonio recibido. Desde la Planificación física se generó la primer Ordenanza Urbanística en el año 1984. Paralelamente se fue produciendo un crecimiento no planificado sobre las laderas de los cerros lindantes dando origen a barrios de viviendas humildes, consolidados en la actualidad. La construcción del gasoducto cordillerano en 1986 y la extensión de la red de gas por gran parte del ejido, colaboraron con el crecimiento de la ciudad hacia la Vega Maipú. Los indicadores de contaminación de las aguas del lago Lácar determinaron la necesidad de la construcción de la planta depuradora de líquidos cloacales y la ampliación de la red cloacal. Esta permitió a su vez mayor densificación. Para revertir esta situación el Consejo Deliberante encargó un trabajo de consultoría que culminó con la creación de nuevas ordenanzas urbanísticas en los años 1996, Ordenanza 2210 para el ordenamiento del casco urbano, y 1998, Ordenanza 3012 para el ordenamiento de la Vega plana y áreas contiguas. A partir de su implementación el mejoramiento de la calidad de vida fue notable, entre sus muchos logros se destaca la decisión de bajar la altura máxima en el área centro a 8,50 m. Después de las políticas socioeconómicas nacionales, que hicieron eclosión en diciembre del 2001, diferentes factores generaron un nuevo fenómeno social de inmigración interna. Nuevamente San Martín de Los Andes fue una de las ciudades elegidas, creciendo desmesuradamente su población en poco tiempo, superando la infraestructura planificada. Se completaron los terrenos baldíos de los barrios de la Vega Central y aparecieron nuevos barrios. Se ahondó la brecha entre la marginalidad y la riqueza: surgieron los barrios cerrados por un lado y aumentó la población sin posibilidades de comprar un terreno y construir su casa por el otro, continuando con la toma de tierras en pésimas condiciones ambientales y de salubridad. La escasa oferta de terrenos baldíos en el Casco Histórico, trajo como consecuencia la mayor parcelación de los pocos grandes predios y la demolición de edificios existentes. Según el INDEC San Martín de los Andes contaba en el año 1947 con 2366 habitantes y en el 2001 con 23519 habitantes. Este cambio representó una tasa de crecimiento

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poblacional de 4,26 %/año, casi tres veces superior a la del país para el mismo periodo, y un tiempo de duplicación de 16,6 años. Durante el último periodo intercensal 19912001, la ciudad tuvo una tasa de crecimiento de 5,6 %/año, un valor entre 2,7 y 3,7 mayor al de las tasas de crecimiento de Neuquén y San Carlos de Bariloche, dos ciudades que también mostraron una alta velocidad de crecimiento. Se estima que la población actual es de 35000 habitantes. Existen interrogantes básicos en relación a diversos temas sobre los cuales la sociedad toda debe reflexionar, discutir y decidir asumiendo un rol protagónico en esta realidad. Se enuncia la preocupación por el bienestar común, sin embargo la participación en temas comunitarios no es suficiente. ¿Qué paisaje queremos? ¿Cómo planificar para compatibilizar las diversas demandas sociales, muchas veces en conflicto, con la oferta ambiental, social y paisajística de las diferentes áreas, que presentan innegables limitaciones intrínsecas? Por otra parte, la presentación de pedidos de excepción a la normativa vigente y la transgresión de la misma es frecuente. ¿Por qué no se pueden respetar las preexistencias y se desvaloriza lo que ya tenemos? ¿Por qué muchos priorizan otras cuestiones que favorecen la destrucción de ese entorno que los encantó en sus primeras visitas? A lo largo de los años diversos grupos de vecinos han realizado aportes con el convencimiento de que es posible realizar un planeamiento de la ciudad que asegure el bienestar de sus habitantes en un ambiente sustentable. ¿Es una utopía? Analicemos el caso de la vega plana y los faldeos contiguos, donde la presión por urbanizar es mayor dada su proximidad al centro de la ciudad. Se trata de un área verde incipientemente urbanizada de aproximadamente 750 hectáreas dividida en predios de dominio privado perteneciente a unos 50 propietarios. Se extiende desde el barrio Villa Paur hasta la entrada al barrio Rucahué y desde el callejón de Gingins hasta la ruta 234, excluyendo los barrios ya establecidos Villa Parque La Cascada, Villa Vega San Martín y Las Rosas. ¿Cuál es el significado de la vega plana y sus faldeos para la comunidad toda? a) Sus dimensiones: su superficie es 6 veces mayor al tamaño del casco central de 120 ha. b) Su paisaje: poder disfrutar de él cotidianamente y al llegar a la ciudad nos llena de emociones, a la vez que nos acerca la historia de los primeros pobladores. c) Su importancia en el funcionamiento del sistema hídrico y el impacto contaminante: La vega y los faldeos contiguos son componentes de un ecosistema complejo que se extiende desde la Loma Atravesada (730 msnm) hasta el lago Lácar (640 msnm). Debido a que el lago Lácar desemboca en el océano Pacífico, toda modificación en la vega impacta en el casco central. d) Es un humedal: Tiene una función amortiguadora de crecidas, actúa como una gran esponja reguladora y purificadora del agua. e) Es hábitat de avifauna: La comunidad de aves representa un patrimonio biológico de altísimo valor que le confiere al área un rasgo único. Está constituida por gran cantidad de especies, algunas de las cuales migran desde el norte del continente. La Ordenanza Municipal N° 3012 clasifica el suelo d e la vega plana como no apto para urbanización y como un área parque de alta conservación ambiental y paisajística. Asimismo, la declara Ambiente Protegido. Se la concibe como un área con pocas construcciones aisladas como flotando en el verde y se considera de interés municipal el mantenimiento de las actividades productivas agrícolas-ganaderas con

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aprovechamientos subsidiarios de servicios, recreación y residencia dispersa. Están específicamente prohibidos los conjuntos de viviendas de interés social y las edificaciones precarias y se desalienta la subdivisión de parcelas. La última propuesta de modificación de las directrices urbanísticas es de junio de 2007. Fue intensamente debatida por los habitantes de la ciudad y finalmente rechazada por el Concejo Deliberante, en base a que el cambio de clasificación del suelo no estaba suficientemente justificado y apoyado por estudios técnicos solventes y confiables, en sus múltiples aspectos ambientales y sociales. Considerando los ordenadores urbanísticos propuestos y una urbanización completa de la vega, resultaban densidades poblacionales de 650 y 2800 hab/km2 o una población total para la Vega Plana de entre 4800 y 21000 personas. La propuesta reconocía que el rol hídrico vital de la vega debía preservarse en predios privados mediante obras de compensación enmarcadas dentro del plan hidráulico regional, pero reconocía a su vez la inexistencia de dicho plan. Con respecto a la planificación de los servicios básicos para la urbanización se necesitaba saber si las obras se iban a realizar y controlar y quién sería responsable de las mismas, antes de modificar la normativa vigente. Entre otros interrogantes surgía: ¿Puede hacer las obras el municipio? ¿Está en condiciones? ¿Cuál sería el costo de construcción y mantenimiento y quién lo asumiría? Para transparentar cualquier propuesta de modificación de la ordenanza vigente es esencial reproducir los procesos que la generaron. En la misma participaron consultores, organizaciones intermedias, colegios profesionales, especialistas locales y vecinos organizados, entonces debieran ser estos mismos grupos e instituciones los que participen en su eventual modificación. Se imponen muchas más preguntas ante la falta de compromiso de parte de los habitantes:¿Responde a la falta de identidad colectiva ya que la mayoría provenimos de otras zonas del país? ¿Es el resultado de una cultura del individualismo? ¿Se acentúa por la falta de espacios de participación generados por nuestros representantes? ¿Se produce ante la incredulidad en los cambios posibles? Creo que solo una toma de conciencia profunda podrá favorecer el cambio, ninguna legislación ni control serán suficientes sin ella. El desafío es para cada uno de nosotros, vecinos y visitantes, siendo el propósito la preservación del patrimonio natural y cultural para las generaciones venideras. Fuentes bibliográficas: - Dezzotti, A., R. Sbrancia y D. Fiorio. 2006. Zonificación del Lote 18a de la Vega Plana basada en criterios ambientales y sociales. Universidad Nacional del Comahue. Asentamiento Universitario San Martín de los Andes. Pcia de Neuquén. - Digesto Municipalidad de San Martín de los Andes. Ordenanza 3012/98 (www.sanmartindelosandes.gov.ar). - Fundación San Martín de los Andes. 1999. El libro de los 100 Años. Comisión del Centenario. - Mancini, D. 2007. Asociación Conservación Patagónica. Foro conservación de la Vega Plana. Gacetillas informativas. - Solanas, S. M. 2008. Reseña Evolución urbana de San Martín de los Andes. Primeras Jornadas Nacionales de Patrimonio Arquitectónico de Patagonia. - Solanas, S. M.; R. Lovato y R. Gingins. 2006. Patrimonio Arquitectónico de San Martín de los Andes. En Patrimonio Arquitectónico. Cultura e identidad. Publicación de la Subsecretaría Municipal de Cultura. Municipalidad de San Martín de los Andes. - Vitale, O. 2006. San Martín de los Andes. Desde la provincialización hasta la actualidad. En Patrimonio Arquitectónico. Cultura e identidad. Publicación de la Subsecretaría Municipal de Cultura. Municipalidad de San Martín de los Andes.

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Diana Luisa Orlov Ingeniera Agrónoma. Facultad de Ciencias Agrarias. Universidad Nacional de Rosario. Especialista en Planeamiento Paisajista y Medioambiente. Universidad Nacional de La Plata. Docente a cargo de la cátedra de Fisiología Vegetal. Asentamiento Universitario San Martín de los Andes. Universidad Nacional del Comahue.

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LA RED ARGENTINA DEL PAISAJE: HACIA UNA DEFINICIÓN DE SUS OBJETIVOS Roberto Mulieri

1) Más allá de la crisis que nos toca vivir (tsunamis financieros, crisis ambientales, brecha entre sectores que profundizan la falta de equidad, la falta de representatividad de las instituciones, etc., etc.) nosotros seguimos apostando a la creatividad. Una creatividad tendiente a lograr espacios de construcción y a impulsar modelos organizativos superadores. Superadores de mediocridad, internas políticas y estrellatos individuales. 2) La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Ambiente y Desarrollo, realizada en Río en 1992 y conocida como “Cumbre de la Tierra” fue un hecho decisivo en el proceso de negociaciones internacionales, ya que materializó un consenso a nivel global sobre cuestiones de desarrollo sustentable y medio ambiente. A partir de allí se plantean nuevos programas y objetivos a nivel de asociaciones civiles, a nivel estatal y en el ámbito de la cooperación internacional. La posición tomada comprende un enfoque más amplio y equitativo acerca del desarrollo económico, social y el componente ambiental que fomenta una producción económica y un comercio internacional con el uso sustentable de los recursos y la protección del ambiente. 3) Los objetivos fundamentales de la Cumbre eran lograr un equilibrio justo entre necesidades económicas, necesidades sociales y necesidades ambientales de las generaciones presentes y para las generaciones futuras, asentando bases para una asociación mundial entre los países desarrollados y los países en desarrollo así como entre los gobiernos y los sectores de la sociedad civil. 4) No cabe duda que a lo largo de estos 16 años posteriores a la Conferencia de Río, los objetivos y principios planteados, han perdido fuerza aunque sigan vigentes a nivel mundial. Por otro lado el concepto de desarrollo sostenible ya forma parte de las agendas internacionales y los temas ambientales y la búsqueda de la equidad suenan todos los días en nuestros oídos. 5) También se van sumando nuevos actores como las ONGs que hablan de sustentabilidad y comprometen a los gobiernos locales y a los sectores privados. También se descubre como indispensable el fortalecimiento de mecanismos e instituciones que desde prácticas interdisciplinares desarrollan acciones sustentables. Así llegamos al tema de la Red. Pero antes hay que destacar que desde los gobiernos municipales hasta los gobiernos nacionales, el principal desafío que se enfrenta es diseñar y aplicar un sistema de gestión capaz de fomentar y conciliar los objetivos del desarrollo sustentable: el crecimiento económico, la equidad social y la sustentabilidad ambiental.

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Un sistema de gestión como forma viable de intercambio entre actores sociales y ámbitos. Un sistema de gestión que genere conciencia socio-ambiental entre actores y población repudiando actitudes verticales y antidemocráticas. Un sistema donde la mediación y la transacción posibiliten el equilibrio y el acuerdo entre los actores. Donde la horizontalidad y la diversidad sean valores. 6) La Red. ¿Qué es? Una red es una manera asociativa:

Dinámica Flexible Versátil Horizontal

¿Para qué? • Para compartir fortalezas • Aprovechar oportunidades • Protegerse de las debilidades ¿Cómo se organiza? Por grupos de interés: llamados nodos (nudos de la red), que se constituyen en función de necesidades y motivaciones concretas Donde se • Tolera • Respeta • Promueve la diversidad como práctica de reconocimiento y valoración de la heterogeneidad de los miembros • Fomenta el debate • Establece consensos • Opera en consecuencia • Será un trabajo de construcción colectiva de los profesionales del paisaje interactuando con la sociedad. La fuerza de la red está en su base, que son los grupos que se constituyen por regiones geográficas, por temas o por afinidades personales. Estos grupos o nodos deben darse la organización que consideren más conveniente. La relación con los demás grupos se establece en distintos planos y escalas. La red surge como una necesidad a partir de la crisis de las instituciones verticales, que es entre otras cosas una crisis de representación. El nodo es el grupo del que hay que formar parte para ser miembro de la red. La red es una organización democrática y colectiva donde no habrá espacio para individualismos o vedetismos.

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Embriones de la red: En forma embrionaria hay profesionales agrupándose en Córdoba, San Luis, Buenos Aires, Chaco, Tucumán, Mendoza, costa atlántica, Rosario …, y miembros aislados en otras regiones. Objetivos de la red: • • • • • • •

Crear espacios de construcción colectiva Fortalecer y desarrollar un saber propio sobre paisaje y sociedad en las regiones del territorio nacional Articular y establecer relaciones de cooperación con otras redes similares Gestionar sobre las incumbencias profesionales Potenciar un intenso intercambio académico de enseñanza e interconsultas Demandar una gestión responsable en el manejo del paisaje Ser un foro permanente de discusión de los temas relacionados con el paisaje

Bibliografía: • • • •

Gilberto Gallopín: “La sostenibilidad ambiental del Desarrollo”. Juan Mulieri: “Cooperación internacional para el desarrollo sustentable” Fabio Márquez: “Acerca de la Red Argentina del Paisaje” Varios autores: “Carta de Rosario – Noviembre 2008”

Roberto Mulieri Paisajista. Estudió en la Escuela Superior de Jardinería de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Dedicó la mitad de su vida a la docencia y la otra mitad la dedicó a una tarea signada por descubrir sitios e inventar espacios: el Diseño del Paisaje. Realizó más de 2000 obras en variadas escalas. Creó y dirigió la Escuela de Paisajismo Siempreverde. En 1983 presidió las Primeras Jornadas Nacionales sobre Paisaje realizadas en el país. En 1991 publicó Percibiendo el Ambiente y en 2005 publicó Paisajes Esenciales. Coordinó distintas jornadas destinadas a relevar las identidades paisajísticas regionales, tarea que todavía hoy lo ocupa. Dirige en Buenos Aires y en Punta del Este el Estudio Siempreverde. Su mayor compromiso pasa por diseñar el paisaje respetando el entorno, estudiando la fragilidad de los componentes naturales y culturales, proyectando paisajes sustentables.

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HERRAMIENTAS PARA LA GESTIÓN DEL PAISAJE Fabio Márquez

La propuesta de esta exposición es impulsar recursos técnicos para actuar sobre el territorio, desde la disciplina del paisaje. Divulgando experiencias externas que sirvan como referencia, para elaborar nuestras propias herramientas para la gestión del paisaje. Estamos en mundo cada vez más acorralado por problemas sociales y ambientales, donde las maneras tradicionales de actuar en la planificación del territorio, resultan ineficaces ante la demanda creciente de soluciones. Tanto los enfoques de modo parcial como los remedos de la planificación moderna, pretenden ajustar la realidad a situaciones de idealización impracticable, de dudosa sustentabilidad ambiental y de abandono de los sectores de la población de menores recursos. Mucho podemos achacar a la calidad de nuestros dirigentes políticos la falta de planificación, aunque sería injusto depositar en ellos la responsabilidad exclusiva de la fracasada planificación urbana, rural o regional, en nuestro país. Han fracasado los planes de ordenamiento territorial y las proyecciones buscadas. Hoy la mirada debe ser más amplia, transdisciplinaria y desde una postura que pueda amalgamar y conducir los saberes necesarios para actuar tanto en la planificación, como en la gestión del territorio. Esa postura es la que debe sostenerse desde la mirada totalizadora del paisaje. Conceptualmente el paisaje es inclusivo de todos los componentes que integran el territorio y debe darnos los elementos para operar sobre él. Para ello hay que utilizar herramientas útiles para actuar. Las experiencias realizadas en diferentes partes del mundo, nos sirven para tomarlas como referencia en el desarrollo de nuestro propio camino, hacia el establecimiento de metodologías, acciones y productos que nos permitan operar positivamente sobre nuestros territorios. Nuestro país posee una gran diversidad de paisajes que requieren diferentes modos de actuación. Paisajes naturales, rurales, urbanos, periurbanos, con complejidades particulares desde lo geográfico, ecológico, topográfico, climático, demográfico, geológico, hidrológico y más, que esperan acciones de protección, remediación, generación, planificación, con metodologías flexibles, ágiles, participativas, eficientes, operativas, que construyan un camino progresivo hacia la satisfacción de las necesidades de la población en armonía con su hábitat. Elaborar un mapeo de los paisajes argentinos, inventariándolos y catalogándolos, son el primer paso hacia un diagnóstico que deberá incluir, para completarse, las variables sociales y económicas. No hay que comenzar desde la nada. Mucha información necesaria existe desde el trabajo desarrollado por personas e instituciones de diferentes ciencias, que de modo fragmentado han mapeado ecosistemas, suelos, climas, biodiversidad, población humana, economías, equipamientos, siendo larga la lista de elementos y contenidos relevados. Todos estos elementos deben acopiarse, cruzarse y

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complementarse, para producir situaciones que deben establecer diagnósticos que sirvan de base para elaborar acuerdos colectivos sobre el accionar en el paisaje. Un modelo de trabajo para establecer y formalizar esos acuerdos son las cartas del paisaje, que se implementan en algunas zonas de Europa. Estas cartas son instrumentos participativos donde se establecen acuerdos multisectoriales, para fijar metas consensuadas de paisaje deseable. En términos no sólo estéticos o ambientales, sino que también en consecuencias sociales, económicas o culturales. Deben crearse instituciones especializadas que lleven adelante los programas para actuar sobre el paisaje. Están los modelos españoles de observatorios, como en Cataluña, Valencia y recientemente el creado en Galicia, existiendo una experiencia que nos debe ser muy útil para allanarnos caminos. Los franceses tienen mapeado todo su territorio y ya tienen bastante estandarizada en cada región la actuación desde la mirada del paisaje. Hay más experiencias europeas y algunas de América del Norte. Estas instituciones a crearse deben ser estatales y su producción debe ser importantísima en la toma de decisiones de políticas públicas. Pensemos en la cantidad de paisajes perdidos de nuestro país en las últimas décadas. En la degradación de muchos otros y en las transformaciones de las que estamos siendo testigos permanentemente, con impotencia y resignación. Es nuestra responsabilidad proponer las herramientas y los modos, para atenuar los males del mundo contemporáneo en la gestión del territorio, de manera racional y realista. Mucho hay por hacer en cada lugar donde estamos insertos. La Red Argentina del Paisaje debe acoger este debate y como cuerpo colectivo debe producir las propuestas, que deberemos impulsar en cada provincia, municipio o posible lugar de acción dentro de nuestro país.

Fabio Márquez Es Licenciado en Diseño del Paisaje, Facultad de Artes y Ciencias de la Conservación, Universidad del Museo Social Argentino. Especializado en diseño de espacios verdes públicos. Asesor de organismos públicos y privados. Desarrolló numerosos proyectos de espacios verdes públicos y planificación de arbolado en la Ciudad de Buenos Aires. Ha obtenido premios internacionales. Autor de publicaciones sobre Paisaje y Biodiversidad Urbana. Conferencista invitado en eventos nacionales y del extranjero. Ha desarrollado una metodología específica para la participación social en el diseño de plazas y parques.

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CARTA DE ROSARIO En esta incertidumbre que hoy nos toca vivir, todos somos protagonistas. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Debemos reconocer que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, es nuestra obligación unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza y la propia identidad. Recopilando en nuestra historia, en el mes de octubre del año 1983 se realizó en el país una de las Primeras Jornadas sobre Paisaje. En ellas, por primera vez se define al paisaje como “el espacio vital donde la sociedad se relaciona con la naturaleza, con sus connotaciones económicas, políticas y sociales”, afirmando además que “el paisaje no es un bien individual sino un patrimonio social”. También se enuncia que las comunidades conservan certezas aisladas respecto a la preservación de la naturaleza y de los momentos culturales, resultando así el motor generador de la identidad paisajista y es en ellas que debe originarse el movimiento rectificador y fundante de nuestra profesión. A partir de encuentros, seminarios y congresos realizados ya sea por el Centro Argentino de Arquitectos Paisajistas o por centros de estudio relacionados con la profesión paisajista, de manifiestos como la Carta de la Tierra emitida en la ciudad de Río en 1992, la Carta de Lima de 2004, la Carta de La Plata de 2006, se verifica la necesidad de crear espacios de construcción e información colectiva que den cuenta de manera novedosa del paisaje en sus cuestiones políticas, económicas, culturales, sociales y en un sentido amplio ambientales, hallando de este modo un medio ágil de difusión de proyectos, obras, áreas de investigación, trabajos de extensión y docencia. El fin de esta acción es garantizar a través de los profesionales del paisaje los valores culturales, como la ética del trabajo compartido, el intercambio solidario, la pertenencia al sitio, la vivencia del ámbito urbano y regional, los cuales serán motores de un accionar no sólo creativo sino de integración e inclusión social.2 Es nuestro deber, por otra parte, asegurar que los procedimientos de diagnósticos, valoraciones, anteproyectos, planes de manejo, regulaciones e intervenciones sean cubiertas por profesionales con responsabilidad colegiada. Esto delimita claramente las responsabilidades legales vigentes para los diversos campos del conocimiento que concurren en el paisaje, fomentando la labor

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interdisciplinar en un diálogo que no confunda las responsabilidades ni el rol del profesional del paisaje, quienes serán los demandantes conjuntamente con la población usuaria de políticas de estado que garanticen una gestión responsable. Estas afirmaciones suponen que sea la población misma quien ejercite la participación activa; no se trata de que el tema quede sólo en ámbitos de organismos oficiales, que por indispensables que resulten para esta tarea, son instrumentos ejecutores y no el nervio creador. Ante la crisis de representación y de ideas de las instituciones que nos agrupan como profesionales del Paisaje, es que, con el espíritu de refundar el marco teórico, los principios éticos, la acción proyectual, es nuestra intención albergar diferentes grupos, organizaciones, centros de investigación y centros de estudio a través de la construcción de la RED ARGENTINA DEL PAISAJE, que se asentará sobre claros objetivos consistentes en: • Crear espacios de construcción y formación colectiva. • Fortalecer y desarrollar un saber propio sobre el paisaje y sociedad en todas las regiones que conforman nuestro territorio nacional. • Articular y establecer relaciones de cooperación con otras redes similares. • Gestionar sobre las incumbencias profesionales. • Potenciar un intenso intercambio académico de enseñanza e interconsultas. • Demandar una gestión responsable en el manejo del paisaje. • Ser un foro permanente de discusión en todos aquellos temas relacionados con el paisaje, tanto como patrimonio natural como cultural, donde se despliegan conjuntamente, tanto la intencionalidad humana como los procesos biológicos y físicos de la naturaleza. Es en este marco que con la presencia de sus socios fundadores, se da inicio a las actividades de la RED ARGENTINA DEL PAISAJE, en la ciudad de Rosario, a los 22 días del mes de noviembre de 2008.

1- Carta de la Tierra 1992. 2- Carta de la Plata 2006.

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