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Ministerio de Música y Adoración Hacia un ministerio eficaz.

CONSEJOS PARA LIDEREAR LA ALABANZA CONGREGACIONAL Daniel Torres M. (pastor-ministro de música)

INTRODUCCIÓN: La alabanza congregacional tiene un papel y un lugar muy importante en la propagación de las buenas nuevas de salvación así como en el crecimiento de los creyentes. La iglesia y la alabanza congregacional deben proveer el ambiente adecuado y correcto para glorificar a Dios y que los creyentes e inconversos se acerquen más a él. Otro objetivo principal de la alabanza congregacional es preparar el corazón de las personas que asisten al culto para que sean sensibles a la obra del Espíritu Santo a través de la Biblia. Deseo compartir algunos consejos prácticos que merecen ser recordados cada semana, antes y durante el servicio religioso.

Consejo 1.- ORACIÓN La biblia dice: “Si Jehová no edificare la casa en vano trabajan los que la edifican”. (Sal. 127:1). La oración es muy importante y nos ayudará a no caer en las tentaciones de la popularidad artística. He tratado de hacer costumbre en mi vida el orar antes de preparar el programa de adoración; antes de empezar el ensayo del grupo de alabanza o del coro; antes de empezar el culto y durante el culto; pidiéndole al Señor que me permita adorarle en integridad; que me permita ser de bendición y no ser bendecido. Las batallas espirituales se ganan primero a través de la oración. Un detalle importante; usted no estará solo participando y guiando la alabanza congregacional; hay otros: el pianista; el guitarrista; el de la batería; las voces; el coro; y muchos más; por favor, ore por ellos, usted como líder es en cierta manera el pastor de ellos; y debe vigilar su vida espiritual; ore por ellos para que también sean usados durante el servicio y no caigan en las trampas del enemigo. Recuerde que la biblia nos narra muchas victorias basadas en la oración y la historia cristiana da testimonio que la oración fortalece vidas y ministerios.

Consejo 2.- TENGA LISTO SU INSTRUMENTO Todo atleta, antes de iniciar la competencia a realizar debe calentar y tener listo todo su equipo. Es buena idea tener listo o preparado nuestros instrumentos antes de que comience el programa. Es de muy mal gusto afinar las guitarras o ajustando el sonido o golpeando los tambores durante el transcurso del servicio. Esta es una distracción. Es de esperarse que cuando lleguen los asistentes al servicio todos los pequeños detalles del servicio y de la sincronización entre los instrumentos estén preparados. En el caso de los cantantes su instrumento es su propia voz igualmente deben tener su voz lista antes de pasar al

pulpito al al altar; esto es la misma recomendación para los integrantes del coro. No podemos pensar que por tener una bonita voz ésta está siempre lista a dar su mejor esfuerzo. Qué hermoso es cuando hacemos el mejor esfuerzo para nuestro Dios. Si en lo secular; hacemos todo nuestro esfuerzo para preparar una buena fiesta; un buen concierto; una hermosa boda; un cumpleaños; un día de paseo o un proyecto escolar. ¿Por qué no invertir el mismo esfuerzo en tener listo todo para la participación musical que vamos a presentar durante el servicio religioso?

Consejo 3.- PREPARE EL REPERTORIO Haga una lista de los cantos a entonar en el periodo de alabanza congregacional. Escriba la secuencia u orden de los cantos. Cada uno de ellos con sus respectivos tonos. Dirija cantos que usted conozca bien, si usted está inseguro transmitirá su inseguridad a la congregación a la hora de cantar. A la hora de escoger cantos escoja cantos con los que usted se siente cómodo cantando. No escoja cantos demasiados complicados para usted y para la congregación, es mejor cantar un canto sencillo bien entonado que uno difícil mal entonado. Si está usando el proyector de acetatos o el proyector de video; prepare los cantos durante la semana y estos; ensáyelos con sus instrumentistas y grupo de alabanza. No haga esto antes y durante el servicio porque esto será un punto de distracción a los asistentes y usted reflejara un mala dirección en el ministerio que desempeña.

Consejo 4.- Haga contacto con la congregación. Si usted está dirigiendo el canto y a la congregación, haga el esfuerzo de tener contacto visual con los asistentes. Trate de no mirar todo el tiempo las partituras, acordes o letras de los cantos; sea un himnario o un coritario. Dirija su mirada a la congregación. Véalos por que usted desea y necesita comunicarse con ellos. Mire a la congregación en general no a alguien en especifico; eso podría hacerlos sentir incómodos. Las notas musicales saltan del pentagrama a su vista, pero cuando usted las tiene memorizadas saltarán de su mente por doquier. Si no sabe la letra o acordes de un canto o himno usted tiene que ver sus partituras pero hágalo fugazmente. Como lo haría un conductor al manejar. Esto le dará confianza técnica y musical en el púlpito a la hora de dirigir los cantos; pero. . .otro detalle; no refleje nerviosismo; este seguro en lo que hace. Recuerdo en una ocasión a un hermano pianista que fue invitado a tocar en un aniversario de iglesia. El programa ya estaba definido, el hermano había practicado los cantos con anticipación pero por una circunstancia ajena a él y al director uno de los himnos tuvo que ser cambiado. Esto metió en problemas al pianista, al director de canto y por consecuencia al canto congregacional.

Consejo 5.- CUIDE SU PRESENTACIÓN Cuide mucho su presentación delante de la congregación. Cuando dirija use ropa adecuada para la ocasión y que respete a todos los que están en su alrededor. Tenga siempre presente que a la congregación vendrán hermanos(as) o visitas que son más sensibles o conservadores en cuanto a la imagen de una persona. En nuestro caso como líderes espirituales debemos de tener siempre en cuenta nuestra vestimenta. Evitemos el uso de ropas demasiados casuales o informales. Así como ropa sexy, atrevida, provocativa o ajustada que pueda distraer la atención de los hermanos(as) del objetivo por el cual usted está en el púlpito. Recuerde que usted es un sacerdote delante de Dios y su trabajo es ayudar a la congregación a alabar a Dios. Su trabajo consiste en edificar y no destruir.

Consejo 6.- CUIDE EL ESCENARIO Cuando Dios mando construir el tabernáculo; los hebreos obedeciendo a las indicaciones de Dios; construyeron un escenario de adoración digno de un gran Rey. Cuando Salomón construyo el templo de Jerusalén; construyo un escenario digno de un gran Rey. Cuando hablamos de escenario, estamos hablando del lugar donde los “sacerdotes” y los asistentes estarán adorando al gran Rey. Este lugar debe ser ideal para contribuir a un buen ambiente de adoración. Una ocasión un hermano refutada esta idea diciendo que Dios no habita en templos hechos de manos de hombre; que no era necesario invertir en un lugar material. Después me di cuenta que el templo donde él asistía era una bodega como cualquier otra; sin decoraciones; sin motivación a estar con Dios. En el altar había un gran número de bocinas, cables, instrumentos que apenas daban lugar para el pulpito. Durante el tiempo de la alabanza; un miembro de las vocalistas se enredo con uno de los cables de micrófono y cayo. La alabanza debe proveer el ambiente necesario para que los creyentes y no creyentes se acerquen a Dios. Y "Donde esta Dios hay orden". No importa si la congregación es muy humilde y no tiene los recursos para proveer el púlpito de una buena ornamentación que no distraiga la atención a puntos equivocados. Siempre se pueden realizar pequeños ajustes para que la atención de los oyentes se centre en la Palabra de Dios y en las alabanzas a El. Es buena idea mantener el púlpito o atrio bien ordenado y limpio. Donde cada integrante del grupo de alabanza este confortable y no todos agrupados o escondidos detrás de una gran cantidad de bocinas (parlantes) o cables todos retorcidos. Esmerémonos por tener todo bien ordenado y bonito.

Consejo 7.- HAGA SABIAS TRANSICIONES DE UN CANTO A OTRO Trate que no haya espacios muertos dentro de la alabanza. El silencio es muy provechoso cuando tiene un propósito determinado pero NO cuando es involuntario. Es lo que algunos llaman matar el espíritu o romper el hilo. Esto da preciosos segundos para que algunos comiencen a susurrar ¿que pasa?, ¿que sigue? O para que otros comiencen a hablar del fin de semana. Que todos los integrantes del grupo de alabanza sepan o tengan escrito cual canto va después de cual y en que tono va a ser cantado. Otro asunto muy importante es que la secuencia de la alabanza (cantos) sea uniforme. Esto significa que agrupe los cantos similares en tono, ritmo y velocidad en grupos. Que no sea la alabanza una "montaña rusa" en donde nadie sabe en que momento la onda sube o baja. Es algo así como taquicardia musical. Para esto sirven los ensayos.

Consejo 8.- CITE CORRECTAMENTE LAS ESCRITURAS Cuando motive a los hermanos es mejor que sea sabio, prudente, humilde y cuidadoso con las palabras que salen de su boca. NO SEA NEGATIVO, NO REGAÑE. Siempre es bueno planear con anterioridad que palabras usará para animar a los hermanos. SEA SIEMPRE POSITIVO Y ALEGRE. No transfiera sus problemas, enojos o frustraciones. Si así se siente, mejor déjele su lugar a otra persona; el diablo lo puede usar para su maquinaciones. Si la congregación está cantando mal, no los regañe, motívelos a hacerlo bien. En todo caso es mucho mejor animar con las palabras de la Biblia. Por eso es bueno que memorice la Palabra, "de la abundancia del corazón habla la boca", recuerda?. Muchos directores de alabanza fallan o cometen errores cuando motivan a la congregación por que dicen lo primero que les viene a la cabeza. Otros tratan de ir un poquito mas allá citando frases de la Biblia pero fallan citando frases tergiversadas o medio dudosas. O diciendo en el micrófono (conectado y con buen volumen): "Hermanos cantemos al Señor con gozo por que así dice ….Salmo….", Uj.. Uj.. …¿donde está?…Perdonen hermanos ahorita lo encuentro. Es bueno y recomendable apoyar los cantos en la Palabra de Dios. Usted podrá hacer pequeñas introducciones a los cantos citando el pasaje bíblico o que alguien lea el pasaje antes de cantar; esto ayuda para una buena transición entre los cantos.

Consejo 9.- ESTE PREPARADO PARA LO IMPREVISTO. No me estoy refiriendo a la improvisación musical donde unos pocos buenos músicos hacen arreglos nuevos en el "aire o la carrera" a una pieza musical que está siendo tocada. Me refiero al hecho de arrodillarse a orar, y sentarse a planear lo que Dios quiere que nosotros hagamos durante el servicio de alabanza. Hay que tener

presente que la rigidez de un programa puede matar lo que el Espíritu Santo quiere hacer en determinado momento del servicio. No es conveniente pasar al púlpito esperando que todos los cantos y el orden de ellos bajen del cielo por inspiración divina. Si queremos ser directores de cantos primero debemos saber cantar. Si queremos guiar a las personas que vienen a adorar a Dios debemos aprender a adorar Y esto solo se logra adorando al Señor en espíritu y verdad en la hermosura de la santidad. Siempre debemos de saber con qué material contamos para hacer correctas improvisaciones. Es decir; algunas ocasiones el pastor después del sermón nos pide que cantemos un himno o canto que él esta sugiriendo para apoyar el mensaje. “Pero pastor, ese canto no lo ensayamos”; este sería una exclamación de los instrumentistas en su mente. Es aquí donde debemos ser agiles para la improvisación. A lo mejor; durante el servicio una pareja decide presentar a su bebe y el pastor nos pide que toquemos o cantemos algo durante la presentación. Es algo de último momento; es algo que no se planea; pero si somos hábiles podremos hacerlo. Otro ejemplo: La mayoría de los instrumentos son eléctricos. ¿Qué pasaría si se fuera la luz? ¡Oh no! ¡Ya no puedo tocar! Esto es algo con lo cual debemos estar listos y buscar una solución práctica al problema. En mi experiencia es siempre bueno tener listos instrumentos que se puedan usar sin electricidad.

Consejo 10.- SINCRONICESE CON PREDICADOR. Así como todos los instrumentos deben estar sincronizados en el tono, así la música debe estar sincronizada con el mensaje del pastor. Es algo normal que los cantos o el programa se planee sin estar en armonía con el sermón del día. Esto es algo que muchas congregaciones tienen como costumbre. Y esto es mas culpa del pastor que del líder de alabanza o los instrumentistas. El pastor debe tomar la iniciativa al planear y preparar todo con sincronización para evitar el desorden durante el servicio. Qué difícil es para un líder de alabanza preparar un buen periodo de alabanza sin saber que se va a predicar, que difícil es complementar cuando no se sabe que va a complementar. Si el pastor no lo hace, acérquese al pastor hable con él, pídale que ore por usted y usted ore por él. Comprenda que los dos están ahí para ayudarse mutuamente. Solicítele con humildad y sabiduría que le informe con anticipación de que va a predicar en el servicio. Así se evitarán estar hablando uno de la resurrección y el otro de navidad. Complemente el sermón con cantos que sean acordes al sermón. Recuerde donde no hay comunicación hay separación. Cuando tenga la lista de cantos, muéstresela al pastor para ver su visto bueno, o a lo mejor él tiene algunos cantos a sugerir para apoyar su tema en la exposición de la Palabra de Dios. El servicio religioso no es el trabajo de un solo individuo o de varios pero separados; es el trabajo de todo un equipo de trabajo. Es muy triste saber que muchos pastores no planean sus sermones y muchos menos los servicios de adoración. Recuerdo la queja de muchos líderes de adoración que decían: “Mi pastor no planea los sermones”, “el no me quiere dar el tema del sermón”, o “ese no es asunto tuyo”. Una iglesia organizada tiene un pastor organizado. Un servicio de adoración planeado depende de un pastor y lideres de adoración organizados.

CONCLUSIÓN: El ministerio de la alabanza musical es un llamado de Dios y él ha elegido a determinados hombres y mujeres para realizar esta preciosa tarea dándoles los talentos musicales y dones espirituales para la edificación de la Iglesia y su propio crecimiento espiritual. El nos ha dado dones; a unos pocos o otros muchos y nuestra tarea es igual para todos: "no descuides el don que hay en ti" (1Ti. 5:14). Esforcemos por alabar a Dios cada vez mejor con nuestro espíritu y con nuestro entendimiento. Busquemos siempre formas de mejorar nuestra relación con Dios y de mejorar en el conocimiento de nuestro instrumento. Dios les bendiga. Pastor Daniel Torres


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