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‘PROMETHEO, VNDIQUE CLARIORI’. EL ARCO CATEDRALICIO PARA EL RECIBIMIENTO DEL VIRREY MARQUÉS DE CASAFUERTE EN MÉXICO Francisco Montes González Universidad de Sevilla

A

finales del año 1721 el virrey marqués

de los criollos, hasta entonces injustamente

de Valero remitió una carta a Felipe V

postergados», siendo esto lo que originó

comunicándole la imposibilidad de conti-

manifestaciones de gran gozo entre los ciu-

nuar al frente del gobierno de la Nueva Es-

dadanos.3 Este aspecto será determinante a

paña debido a su delicado estado de salud.

la hora de entender el énfasis puesto en la

La contestación del monarca no se haría es-

preparación de las fiestas para su recibi-

perar y por Real Cédula de 24 de mayo de

miento e incluso en la elección de los perso-

1722 le informaba del nombramiento de

najes que serían argumento de los decora-

Juan de Acuña y Bejarano, marqués de Ca-

dos dispuestos para su entrada en la capital.

La lle-

El precipitado entusiasmo del pueblo no iría

gada de un nuevo gobernante de origen li-

mal encaminado, pues el marqués de Casa-

meño provocó el júbilo de la población

fuerte dirigió uno de los períodos más bri-

mexicana, que vio esperanzada cómo este

llantes del gobierno novohispano. De ello se

noble podía convertirse en el principal de-

hicieron eco la mayoría de historiadores me-

fensor de sus intereses frente a las presiones

xicanos, que no agotaron elogios por desta-

Para Núñez y Domínguez,

carlo en el reducido grupo de los virreyes

el nombramiento de este virrey supuso «el

más honrados, trabajadores y queridos que

reconocimiento tácito y elocuente del valer

tuvo México. Como muestra de ello habría

safuerte, como sucesor en el

metropolitanas.2

cargo.1

1. La orden fue dictada en Aranjuez el 22 de abril de 1722. AGI, Audiencia de México, Legajo 1217. 2. Don Juan de Acuña y Bejarano nació en Lima el 22 de febrero de 1658. Fue hijo póstumo del tercer matrimonio del general burgalés don Juan Vázquez de Acuña y de la dama potosina doña Margarita Bejarano de Marquina. Llegó a España al servicio de Carlos II y comenzó a destacar como notable militar dirigiendo compañías en diferentes batallas europeas. Entre los cargos políticos que ostentó destacan los de gobernador de Mesina y virrey y capitán general de Aragón. Fue condecorado con las cruces militares de Santiago y de Alcántara. Gobernó la Nueva España durante doce años, hasta el acaecimiento de su muerte el 17 de marzo de 1734. Según las crónicas, ésta fue llorada por todos los ciudadanos y celebrada con honrosas exequias. La ceremonia fue publicada detalladamente en la Gaceta de México y tomada como modelo en los óbitos de los futuros gobernantes. 3. La obra de este autor, que escribió la biografía mejor documentada del virrey hasta ahora conocida, ha servido de continua fuente de información para este estudio. NÚÑEZ Y DOMÍNGUEZ, José J. Un virrey limeño en México (D. Juan de Acuña, marqués de Casa Fuerte). México: Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, 1927, p. 8.

Francisco Montes González

18

tal activaban todos los mecanismos para organizar la parafernalia del recibimiento. En las actas del cabildo de la ciudad de México quedaron recogidas todas las decisiones adoptadas en las sesiones acontecidas durante el mes de septiembre de dicho año. Concretamente, en el pleno del día 3 se trató sobre la admisión de posturas para levantar el arco de la plaza de Santo Domingo, el nombramiento de cada uno de los comisarios para recibir al virrey en la ciudad de Puebla, el cuidado del adorno del palacio de Chapultepec, su hospedaje en la villa de Guadalupe y para «el arco, la silla, jaestillos, guión, quitasol, librea y demás tren de la entrada pública».5 En cuanto a las noticias Fig. 1. Juan Rodríguez Juárez. Retrato del marqués de Casafuerte. 1722.

referentes al cabildo de la catedral, la única documentación localizada sobre estos preparativos es la concerniente al remate convocado para levantar el arco correspondien-

que destacar las palabras de Rivera Cambas,

te, la cual se detallará posteriormente. Tras

quien, en su galería biográfica, lo describió

haber revisado durante unos días las fortifi-

como «uno de los modelos de buenos go-

caciones del puerto de Veracruz y recorrido

bernantes que legó la dominación española

el histórico Camino de Cortés, el virrey mar-

en aquel tiempo en que las creencias y cos-

qués de Casafuerte hizo su solemne entrada

tumbres, yendo de acuerdo, producían el

en la ciudad de México el 15 de octubre de

respeto ciego a la religión, a la ley y al sobe-

1722 donde, según palabras de Cavo, «fue

rano», reflejándose todo ello en sus refor-

recibido con singular aplauso, no solo por la

mas de la Hacienda y en sus obras de cari-

recomendación de que era criollo, sino tam-

dad.4

bién por ser muy querido de Felipe V, que

Como era habitual, una vez recibida la noticia del desembarco del virrey en el

conocía bien los servicios que le debía la Corona»6 [Fig. 1].

puerto de Veracruz, que en el caso del mar-

Sobre la erección de arcos triunfales pa-

qués de Casafuerte se produjo el 28 de

ra el recibimiento de virreyes novohispanos

agosto de 1722, las instituciones de la capi-

existe una amplia bibliografía en la que se

4. RIVERA CAMBAS, Manuel. Galería biográfica de los gobernantes de México. México: 1872, p. 386. 5. Libro de Actas del Cabildo de la Ciudad de Méjico. Año 1722, pp. 351-353. Núñez y Domínguez aporta la trascripción del texto referente a todas las actas sobre la llegada del virrey y los pleitos económicos posteriores. Es interesante destacar la correspondencia entre el cabildo y el virrey sobre la negativa de éste último a alojarse en el palacio de Chapultepec antes de su entrada en la ciudad. Cit. por NÚÑEZ Y DOMÍNGUEZ. Op. cit., pp.134-152. 6. CAVO, Andrés. Los tres siglos de México durante el gobierno español hasta la entrada del ejército trigarante. México: Imprenta de J. R. Navarro, 1852. p. 126.

El arco catedralicio para el recibimiento del virrey marqués de Casafuerte

19

han dado a conocer numerosos aspectos de estas construcciones efímeras.7 Sin embargo, en la mayoría de los estudios se han omitido los detalles referentes al proceso previo de concursos y contratos para el levantamiento de estas arquitecturas efímeras. Del mismo modo, son escasas las noticias sobre el desarrollo del ceremonial que giraba al paso de la comitiva junto a estos decorados. En el caso de los fastos organizados para la llegada del virrey marqués de Casafuerte a México se ha localizado un documento inédito en el Archivo Histórico del Arzobispado de México que narra detalladamente el remate convocado por el cabildo catedralicio para la adjudicación de las obras del arco conmemorativo.8 Con fecha 3 de septiembre de 1722, los licenciados don Juan de Miranda Mendoza y don Luis Antonio de Torres, prebendados de la catedral y jueces hacedores, editaban un auto anunciando la próxima

Fig. 2. Hoja con las firmas del contrato catedralicio.

llegada del nuevo virrey y la intención del cabildo de erigir un arco para su recibimien-

conveniencia se admita y se remate en el

to en la fachada poniente de la iglesia me-

que la hiciere». Transcurridos dos días en los

tropolitana. Por medio de aquella noticia

que el pregonero público don José de los

mandaron que para hacerse pública entre

Reyes había anunciado sin éxito la convoca-

todos los maestros pintores de la ciudad se

toria de la pintura del arco, se presentó el

pregonase en la puerta de la Contaduría del

presbítero don Nicolás Rodríguez haciendo

templo y se admitiesen las posturas que se

postura en setecientos pesos.9 Sobre la mis-

realizasen, «para que la que fuere de más

ma se estuvo pregonando toda la tarde has-

7. Además de estudios generalistas como los de DE LA MAZA, Francisco. La mitología clásica en el arte colonial de México. México: UNAM, 1968; MORALES FOLGUERA, José M. Cultura simbólica y arte efímero en la Nueva España. Granada: Consejería de Cultura, 1991; se han publicado análisis más detallados de casos particulares: GARCÍA SÁIZ, Concepción: «Minerva recibe al virrey Alba de Liste». En Juegos de ingenio y agudeza. La pintura emblemática de la Nueva España. México, 1994, pp. 162-168; MÉNDEZ BAÑUELOS, Sigmund J. «Ingenio y construcción de dos arcos triunfales». en Don Carlos de Sigüenza y Góngora. Homenaje 1700-2000. México: IIHUNAM, 2000, pp. 35-65. 8. Remate convocado para la construcción del arco catedralicio a la llegada del virrey Marqués de Casafuerte. Archivo Histórico del Arzobispado de México, Caja 186, Exp. 011. 9. Nicolás Rodríguez Juárez nació en México en 1667 y era hijo del pintor Antonio Rodríguez y Antonia Juárez, hija del maestro José Juárez. Tras aprender el arte de la pintura en el taller familiar, se casó a los veintiún años, quedando viudo posteriormente y tomando órdenes para presbítero. Destacó como uno de los promotores de la primera academia mexicana. Murió en el año 1734, dejando una notable producción artística. TOUSSAINT, Manuel. Pintura colonial en México. México: UNAM, 1965, pp. 146-148

Francisco Montes González

20

ta que finalmente, ante la falta de otras

del monumento levantado a costa del cabil-

ofertas, se acordó con éste el contrato, pre-

do civil.12 En este caso, el investigador mexi-

via rebaja de cincuenta pesos. El documento

cano no se percató de que dichos documen-

indica que por esta cantidad (seiscientos cin-

tos habían sido publicados íntegramente

cuenta pesos), «se obligava a pintar dicho

unos sesenta años antes que su volumen bi-

Arco siendo de su quenta y obligación el po-

bliográfico, concretamente en la monografía

nerlo y el quitarlo y assimismo el tablado

escrita sobre este virrey por Núñez y Domín-

que se acostumbra poner a la entrada del

guez en 1927. Las dificultades que tuvo To-

cementerio con cuyas calidades y condi-

var en la búsqueda de los originales ya las

Una vez

haría pública Núñez, al confesar su resigna-

aprobado el contrato por los licenciados ca-

ción por no localizar estos textos en ningún

tedralicios, el pregonero hizo pública la ad-

acervo mexicano, hasta que finalmente fue-

judicación en la persona del presbítero Ni-

se el erudito Gómez Orozco quien le propor-

colás Rodríguez Juárez, quien presentó a su

cionase dicho material, proveniente de su

hermano Juan, también maestro pintor, co-

colección particular.13

ciones haría la dicha

postura».10

mo fiador y garante de que todo se haría

Las fuentes impresas, todas ellas de au-

«cumpliendo con las calidades en que se le

tor anónimo, se dividen en dos partes inde-

ha rematado la pintura de dicho arco»,

pendientes que corresponden a cada una de

debiendo en caso contrario responder am-

las obras encargadas por los comitentes, el

bos antes las instituciones jurídicas compe-

cabildo catedralicio y el civil. Por un lado, el

tentes11 [Fig. 2].

compendio concerniente a los festejos orga-

En su Bibliografía de arte novohispano,

nizados por la catedral, que a su vez se divi-

Tovar de Teresa da a conocer que no pudo

de en dos apartados, el folleto literario y la

localizar los folletos publicados con motivo

descripción del arco, versando todo ello en

de los festejos en honor al marqués de Casa-

torno a la historia de Prometeo.14 Por otro,

fuerte, indicando únicamente sus títulos y la

el documento relativo a las celebraciones

noticia sobre el contrato firmado el 4 de

llevadas a cabo por el ayuntamiento, las

septiembre de 1722, también por los her-

cuales se describen en un solo texto bajo el

manos Rodríguez Juárez, para la realización

título de Triunfal Pompa en que la Nobilisi-

10. Se refiere al cementerio de la catedral que se encontraba en el atrio del templo. Allí se colocarían las personalidades eclesiásticas para asistir al acto de bienvenida y al recital del arco. 11. El pintor Juan Rodríguez Juárez sería el encargado de realizar el magnífico retrato del virrey marqués de Casafuerte destinado al Salón de Cabildos del Ayuntamiento de México [vid. Fig. 1]. 12. En su referencia aporta el texto íntegro del contrato localizado en el Archivo de Notarías de México. TOVAR DE TERESA , Guillermo. Bibliografía de arte novohispano: Impresos mexicanos relativos al arte del siglo XVIII. México: Fondo de Cultura Económica, 1988, pp. 104-105. 13. NÚÑEZ Y DOMÍNGUEZ. Op. cit., p. 46. Gracias a la publicación fotograbada de estos textos en dicho volumen ha sido posible estudiar su contenido directamente. 14. Prometeo alegorico que la Insigne Iglesia Metropolitana de México dispuso en su entrada al Excmo. Señor Don Juan Antonio Vazquez de Acuña, Marqués de CassaFuerte (…). Con Licencia en México: Por Jospeh Bernardo de Hogal, en la calle de la Acequia, Año 1722; Arco Triunphal que la Insigne Iglesia Metropolitana de México dibuxó en su entrada al Excmo. Señor Don Juan Antonio Vazquez de Acuña, Marqués de CassaFuerte (…). Con Licencia en México: Por Jospeh Bernardo de Hogal, en la calle de la Acequia, Año 1722. Ibíd., pp. I-XVI.

El arco catedralicio para el recibimiento del virrey marqués de Casafuerte

ma Ciudad de México (…).15 Del mismo modo que en el repertorio catedralicio, aparecen descritos tanto el arco que se colocó en la plaza de Santo Domingo como el texto lírico para ser recitado al paso del cortejo. En este caso, el protagonista de las pinturas y los versos fue Julio César, cuya apasionante historia de triunfos y fama sería confrontada con la distinguida carrera militar del virrey, así como con las virtudes esperadas y los anhelos políticos de los ciudadanos.16 Al terminar las descripciones del arco y las exaltaciones literarias, el anónimo escritor dedica las siguientes palabras de bienvenida a un marqués de Casafuerte convertido en el «César americano» que trae la paz y la prosperidad al virreinato novohispano: Alegre así, Señor, grata y festiva esta ciudad se lo promete ufana, si cuando ilumináis la esphera indiana verdores le encendéis de siempre viva; De su tranquilidad es rezivida con vos el fiel anuncio cortesana si Real Paloma la Ave Mexicana de su Arco el Iris ve frondosa Oliva: Entrad; pues, gran Señor, que si el destino quando entró el César anunció al Romano la paz, que el Cielo en Iris le previno, Mejor Cessar logra en Vos el Indiano. con que asegure que del Cielo vino Iris, que afianca en Vos tan de su mano.

21

La elección de Prometeo para protagonizar un arco triunfal no fue una primicia de esta ocasión. Gracias al estudio de De la Maza se sabe que en 1642 el Ayuntamiento de México eligió la leyenda de este titán para decorar el monumento a la entrada del virrey conde de Salvatierra.17 El encargado del texto poético fue el jesuita Matías de Bocanegra, mientras que la labor pictórica recayó en manos del afamado Sebastián López de Arteaga.18 La vinculación del héroe y el virrey quedó establecida por el título nobiliario, Salvatierra, pues Prometeo estaba considerado por la mitología clásica como principal benefactor de la humanidad frente a la tiranía de los dioses. Si se contrasta el repertorio iconográfico empleado en ambos casos pueden apreciarse algunas diferencias, sobre todo en la elección de episodios que hacían alusión a la vida de cada de uno de los virreyes. Por ejemplo, al conde de Salvatierra se le pintó como Prometeo cuando guiaba a Pirra para evitar que se ahogase en el diluvio del Decaulión, interpretando con ello la labor del conde cuando siendo asistente de Sevilla tomó parte de las operaciones que se llevaron a cabo durante unas terribles inundaciones. También otro lienzo contenía el sueño de Astiajes, en el que Asia aparecía colmada de manjares y Prometeo

Los temas mitológicos fueron la princi-

acudía apresurado a estrechar sus manos, de

pal fuente de inspiración para el diseño de

las que brotaban sarmientos de uvas, alu-

arquitecturas efímeras en la Nueva España.

diendo al feliz matrimonio del virrey con

15. Triunphal pompa en que la nobilísima ciudad de México dispuso a la entrada del Excmo. Señor Don Juan Antonio Vazquez de Acuña, Marqués de CassaFuerte (…). Con Licencia en México: Por Jospeh Bernardo de Hogal, en la calle de la Acequia, Año 1722. Ibíd., pp. XVII-XXVII. 16. Estas esperanzas quedan demostradas en las primeras líneas del documento: «Este Arco, Ciudad Noble, que gloriosso, gira, à tu anhelo, el Cielo Mexicano, Arco pretende ser, ya de tu mano por conseguir el timbre de famosso; En ti busca aquel brazo generosso, que excediendo los límites de humano, le abraza la razón por Soberano, por tener el blasón de poderoso […]». 17. Véase las notas referentes en DE LA MAZA, Francisco de la. Op. cit., pp. 59- 63. 18. La descripción del arco puede consultarse en Teatro gerarchico de la Luz, pira christiano política del gobierno de la muy leal ciudad de México (…). En la Imprenta de Juan Ruiz. Año de 1642.

Francisco Montes González

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doña Antonia de Acuña. A pesar de las diferencias mencionadas, que iban encaminadas a resaltar aspectos de la vida privada de cada uno de los gobernantes, debe señalarse que tanto en éste como en el arco del marqués de Casafuerte, erigido ochenta años después, se escogió la misma representación para ocupar la tabla principal del dintel del arco: el monarca hispano conduciendo el carro del Sol y el virrey en el papel de Prometeo portando el fuego sagrado. Finalmente, en su repaso sobre la iconografía del monumento al conde de Salvatierra, De la Maza dedica parte de su capítulo a enumerar todos los tableros que componían la construcción, destacando una serie de jeroglíficos o pinturas menores que aludían a elementos prometeicos, como un brasero de fuego del que brotaban flores o un grifo cuya llave abría una mano de fuego. La descripción del arco catedralicio levantado en honor al marqués de Casafuerte venía precedida por un folleto poético titulado «Prometheo alegórico», que sería el que una comedianta disfrazada alegóricamente recitara sobre un estrado al paso del virrey.19 Este documento relataba de forma pormenorizada la simbología de las escenas expuestas, comenzando por una serie de rimas que reclamaban la atención del gobernante, animándole a que viese en el monumento una dedicación honrosa del pueblo mexicano contenida en un despliegue de sus grandezas personales y políticas: Pensarás, Príncipe ilustre, que engreído porque le atiendes este assumpto, que a tu fama Sus exaltaciones debe: Pensarás glorioso Marte,

que enpeñando los pinceles este escudo que tus glorias más que dibuja, obscurece: Pensarás, Héroe famoso que animando los relieves esta imagen, que te usurpa política lo valiente: Pensarás, que este dibujo que en su pintura pretende, que no le quede a tu arbitrio otro artífice que Apeles: En fin pensarás, que este Arco que serlo del Amor puede; pues la saeta, con que apunta, es dorado harpón, si hiere: Emulo del de el Romano, obstentaciones aprende, que en tus triumphos se divisen, que à tus glorias se sujeten: Como que por blasón suyo, por timbre glorioso tiene, ser modelo soberano de tus invictos laureles. Pues no, Señor, que la gloria No ha de tener que en tu tienes florezca rama, que apenas a tus plantas reverdece. Arco es, pero es aquel Arco, que Cornucopia celeste, en la flor que te describe, en la liz, que te desprende; A tu dirección propone con floridos caracteres, en su renombre gloriosso el timbre de muchos Reyes Arco es; pero es la florida fragrante cinta, que extiende. México en el globo medio, que à su esphera pertenece Porque a su glorioso espacio solo tus reflejos pueden darle vivos, que le ilustren, darle rayos, que le alienten. Arco es, Señor, pero el que con aquellas quatro especies

19 En el caso estudiado por García Sáiz se trataba de una mujer vestida como india que, anunciando la historia de Perseo en honor al virrey Alba de Liste, interpretaba a Minerva en el papel de la América. GARCÍA SÁIZ, C. Op. cit., p. 163.

El arco catedralicio para el recibimiento del virrey marqués de Casafuerte elementales, se sube à mas de lo que merece. Y es que como te retrata, sabiendo que solo puedes animarlo tú, à tu estudio solicita lo viviente. Arco es, que serenidades à la América promete; que arco tuyo, no es possible que distinta cosa exprese Por esso esta Venerable, Ilustre, sabia Congerie que con ponerlo a tus plantas sabe que mejor asciende: Obsequiosa vota el culto, Que en sacrificio te ofrece; para que assi duplicadas tus atenciones se empleen, En este pensil de emblemas que con silencio elocuente más calla, que lo explica; pues dize, cuando enmudece.

El arco estaba compuesto por catorce

23

Fig. 3. Portada del folleto descriptivo del arco catedralicio

lienzos con sus correspondientes motes y epigramas, que describían la historia de Pro-

y a Prometeo encadenándolo en el Cáucau-

meteo según un discurso iconográfico per-

so y dejando que un águila le comiese el hí-

fectamente definido en torno a la figura del

gado todos los días, el cual se regeneraba

virrey y su futura empresa política. Prome-

constantemente. El destierro concluyó cuan-

teo era hijo del titán Japeto y de la diosa Clí-

do Hércules lo liberó de sus cadenas inter-

mene y su nombre significaba «el que sabe

pelado por el propio Zeus.20 Estas son algu-

de antemano». Sus hazañas comenzaron

nas de las aventuras de Prometeo que

cuando, tras descubrir la tiranía de los dio-

quedaron recogidas en diversas obras de la

ses retó a Zeus para que escogiera entre dos

Antigüedad, principalmente en la única de

montones de despojos animales la mejor

las tragedias, llamada Prometeo encadena-

carne. Al caer en el engaño de Prometeo,

do, que se han conservado de la trilogía escrita por Esquilo en torno al personaje.21 La elección de Prometeo para recibir al virrey Acuña estaría argumentada en las esperanzas del pueblo mexicano para que un gobernante criollo se convirtiese en el benefactor de sus intereses, al igual que hizo el héroe

Zeus, enfurecido, retiró a los hombres el privilegio del fuego, a lo que respondió el titán devolviéndoselo mediante un rayo robado del carro del sol. De nuevo el dios castigó a la humanidad enviándole a la primera mujer con el vaso de las adversidades, Pandora,

20. MOORMANN, Eric M. De Acteón a Zeus. Temas sobre la mitología clásica en la literatura, la música, las artes plásticas y el teatro. Madrid: Akal, 1997, pp. 281-285. 21. De los otros dos títulos Prometeo liberado y Prometeo portador del fuego solamente se han conservado fragmentos.

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24

mitológico con los hombres enfrentándose a

al «orbe mexicano» y proporcionada por el

los dioses. Las hazañas y valores de Prome-

soberano, que es el justo gobernador que

teo se vincularían con aspectos relacionados

atiende a las necesidades de sus vasallos y

al virrey, principalmente su gloria militar,

delega en leales cortesanos la administra-

consiguiendo con ello resaltar exagerada-

ción del imperio. En este caso se intercaló

mente unas virtudes todavía desconocidas

en la escena un emblema de Cristóbal de

pero sí esperadas por el pueblo [Fig. 3].

Herrera para sustituir el clásico fulgor por el

El interés del artificio catedralicio diseñado residirá en la conjunción de estampas mitológicas y motivos emblemáticos, que determinará el juego de imágenes simbólicas idóneas para trasmitir el mensaje perseguido en este tipo de construcciones efímeras laudatorias. Los temas principales de este arco aparecieron superpuestos en dos lienzos colocados en el remate del monumento. En la parte inferior se representó al rey Felipe V en el carro del Sol, saliéndole de la boca un resplandor con el mote «OS LAMPADIS» (‘El rostro de la luz’), y dentro de

éste el virrey encendiendo su cetro y el lema «CAELESTIS ORIGO» (‘Origen divino’).22 So-

objeto luminario.24 Debajo del conjunto se escribió el siguiente epigrama: Al rayo hermoso, que el fanal hispano del labio ardiente, con primor despliega, peregrina Deidad al Garçon llega que trae Luz al Orbe Mexicano De su aliento recibe el soberano, expressivo gobierno que le entrega; que como luzes habla, le delega en la boca el imperio de su mano: Su luz en ti transporta aquel que sigue Astro polar; tu religioso zelo; luego nada tendrá, que le fatigue Mexico en tu dominio; pues su anhelo del Cielo ha de venir, quando consigue traer el origen, como ve del cielo.

bre el esquema clásico de la hazaña prome-

Sobre esta representación se dispuso

teica en la que el héroe desafía a Zeus de-

otro lienzo en el que figuraba Prometeo con

volviendo el fuego a los hombres a través de

el cetro encendido y a unos jóvenes pasan-

un rayo solar, se construye una dialéctica vi-

do a caballo para tomar su luz, saliéndole

sual fundamentada en la idea del monarca

de los labios el mote «LAMPADA TRADO»

hispano como sol para el reino y la delega-

(‘Entrego la antorcha’). Con este gesto que-

ción de su poder en la figura del virrey. Por

daba justificado cómo al igual que el titán

un lado, el monarca se convertirá en el dios

consigue con el fuego aliviar a los hombres

Apolo, como ya lo estableciese Ruscelli en

de numerosas adversidades y trasladarles el

su divisa filipina, enfatizando la vinculación

intelecto y la conciencia, el virrey como por-

monárquica con el astro solar al igual que

tador del poder divino transferido por el

La antorcha

monarca, ejercerá un buen gobierno favora-

en tiempos de los

Austrias.23

adquirirá el significado de luz divina traída

ble siempre a los intereses de sus súbditos.

22. Este cuadro debió ser parecido al que presidió el arco del virrey Mancera, pues, según se lee la descripción de este fragmento, indica cómo «pintóse el carro del Sol tirado por cuatro caballos, poniéndose en su resplandeciente trono, en lugar de Febo, al Rey nuestro señor, y a Prometeo, retrato de Su Excelencia, desencuadernando de la rueda un rayo de fuego […]». Teatro gerarchico de la Luz (…). Op. cit., p. VI. 23. Principalmente en torno a las figuras de Felipe IV y Carlos II y su relación con el poder divino. La importancia del jeroglífico solar en la iconografía de estos monarcas ha sido estudiada en profundidad por Víctor Mínguez. Véanse los estudios concernientes en MÍNGUEZ, Víctor. Los reyes solares. Iconografía astral de la monarquía hispánica. Castellón: Universitat Jaime I, 2001.

El arco catedralicio para el recibimiento del virrey marqués de Casafuerte

25

Fig. 4. Reconstrucción del arco catedralicio para la entrada del virrey marqués de Casafuerte en México.

Comenzando desde la parte superior del

uno a quien le hacía entrega de un bastón

flanco derecho del arco aparece un primer

pronunciando el lema «LUMEN PERDUO

lienzo que contiene el episodio de Prometeo

DUM RESPUO NUMEN» (‘Me quedo sin luz

animando la figura de barro con los cuatro

mientras rechazo la divinidad’). Por un lado,

elementos y el mote «NOSTRAM NUNC AC-

la escena simboliza claramente la fidelidad

CIPE MENTEM» (‘Ahora oye mi parecer’).

profesada por el virrey a Felipe V y el papel

Una de las empresas más importantes aso-

de éste para hacer que sus súbditos se man-

ciadas a Prometeo fue la de creador del

tengan leales al nuevo monarca. En este sen-

hombre, que en este caso se traduciría al

tido, cabría recordar que el marqués de Ca-

papel de un virrey experimentado y fiel a la

safuerte luchó en la guerra de Sucesión en el

América que toma parte en su devenir histó-

bando borbónico y que esto se vio recom-

rico. Como hombre justo y caritativo, el vi-

pensado en un ascenso vertiginoso dentro

rrey participará de las empresas de los ciu-

de su carrera política. Por otro, el epigrama

dadanos aportando el buen consejo a favor

que contiene la escena indica que para pre-

del progreso del territorio novohispano. En

dicar el ejemplo de virtudes entre sus súbdi-

el lienzo central de este lado se dibujó a Pro-

tos debe «rechazar la divinidad» y comenzar

meteo adorando la escultura de Júpiter jun-

él mismo a ejercer la justa autoridad. El ter-

to a un grupo de acompañantes que lo ob-

cer lienzo contenía la escena de Prometeo

servaban. De entre estos el titán señalaba a

encadenado en el Cáucaso y un águila co-

24. La clave de este emblema será el origen divino del ingenio humano. PÉREZ DE HERRERA, Cristóbal. Discurso del amparo de los legítimos pobres. Madrid: 1598, p. 127. 25. El lema escrito por Alciato sería «Quae supra nos, nihil ad nos». ALCIATO, Andrea. Los emblemas de Alciato (...). Lion: Impresor Guillermo Rovilio, 1549, p. 49.

Francisco Montes González

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miéndole sus entrañas, junto al lema «SEM-

engaño que a favor de los hombres causó la

PERQUE RENASCENS» (‘Y siempre renacien-

ira de los dioses, contenía el mote «QUOD

do’). Para esta imagen simbólica, el pájaro

INTUS LATET, IN IPSUM LITAT» (‘Lo que está

será el ave mexicana a la que el virrey entre-

escondido en el interior da satisfacción a

gará voluntariamente su corazón para hacer-

uno mismo’), recalcando con ello la impor-

lo renacer fortalecido después de su servicio

tancia de reconfortar el alma con la paz es-

incondicional al pueblo. Sin duda alguna,

piritual. El epigrama de este último cuadro

ésta fue la iconografía más difundida del mi-

era bastante significativo, ya que indica des-

to de Prometeo, incluso formó parte del re-

caradamente: «Si no alcanzas a entender, lo

pertorio emblemático de Alciato, aunque en

que aquí quise encerrar, no lo procures sa-

este caso la imagen se convertiría en una ad-

ber […]».

vertencia para los que tratan de obtener el

En cuanto al lado izquierdo del arco, la

conocimiento de forma inmoderada.25 En el

secuencia empezaba desde la parte superior

cuadro inferior de la derecha dos columnas

con la escena de Prometeo rechazando el

acogían la escena de Prometeo poniéndole

vaso de las adversidades de Pandora y pa-

un anillo a la América, con el mote «TIBI

sándolo a su hermano, el torpe Epimeteo,

FINGE CORONA» (‘Hazte una corona’). La

quien dejaba caer de él todas las adversida-

traslación de la América con Asia en la histo-

des del mundo, junto al mote «MIHI CURA

ria prometeica es evidente. Si en la misma

FUTURI» (‘Preocúpate de mi futuro’). Con

escena que se empleó para el arco de Alba

este gesto del titán se advierte la prudencia

de Liste el significado trascendía al próspero

de todo buen gobernante y el consejo para

matrimonio del virrey con doña Antonia de

que en sus acciones sea previsor y evite ha-

Acuña, en este caso la soltería del gobernan-

cer daños innecesarios. La preocupación por

te trasladaría su compromiso de fidelidad

el futuro se hace latente en este mote, que

con las tierras novohispanas. Finalmente, ce-

fue utilizado en uno de los emblemas de Ro-

rraban este lado dos tarjas en los pedestales

maguera a finales del siglo XVII.26 En la par-

de cada columna. En una aparecía Prometeo

te central se pintó otro lienzo con Prometeo

engastando un diamante en un anillo dentro

calculando el sol en el signo del león, y el le-

de una tienda de plata, y el lema «NEC FE-

ma «ET SOLE, ET LEONE» (‘Sin sol y sin le-

RREVELLET, QUOD BELLE VALET» (‘No quisie-

ón’). Como se ha visto anteriormente, el sol

ra llevar lo que bien vale’). La imagen alerta

ocupará un lugar principal en las relaciones

de la actitud del hombre avaricioso que no

emblemáticas dispuestas en todo tipo de ar-

calcula lo que gasta antes de actuar y la con-

quitecturas efímeras, al simbolizar el poder

veniencia de una gestión económica ordena-

divino que todo lo gobierna y a todos alcan-

da y sin corrupción. En la otra escena figura-

za en equidad. En este caso, en el que desde

ba Prometeo señalando dos cueros de toro

el punto de vista astrológico se representa la

que cubrían los restos de carne y huesos. El

posición estelar en la que el sol adquiere un

episodio, que claramente hacía alusión al

mayor fulgor durante todo el año, las cuali-

26. En este caso, el emblema describe a una garza volando por encima de las nubes y la lluvia cayendo. ROMAGUERA , Joseph. Ateneo de grandesas sobre eminencias cultas. Barcelona: 1681. 27. El título fue concedido por Real Acuerdo de 12 de julio de 1708. Cit. en José Ignacio Rubio Mañé. El Virreinato. Vol I. Orígenes y jurisdicciones y dinámica social de los virreyes. México: FCE, reimp. 2005, p. 200.

El arco catedralicio para el recibimiento del virrey marqués de Casafuerte

27

dades del astro rey se aunarán a las del rey

cativa, ya que será durante la regencia de

animal, figuración de la fortaleza de la mo-

ambas cuando se produzcan los solsticios de

narquía hispánica. Por lo tanto, el virrey

invierno y verano, respectivamente. Del mis-

afronta su servicio en la corte y encuentra la

mo modo, representan la unión de lo solar y

ventura que le concede encontrarse próxi-

lo lunar, la tierra y el agua, el alma y la per-

mo al rey y a su fortaleza. Al referirse al ges-

sonalidad, formando un eje que es la puerta

to de Prometeo el epigrama indica clara-

de entrada a la prosperidad y la tranquili-

mente lo señalado: «No es la fortuna lo que

dad. Hechas estas anotaciones, es compresi-

allí mira, lo que calcula es solo tu ventura,

ble colocarse el águila mexicana emanando

viendo a la luz de tan feliz centella, que en

desde una estrella las positivas vibraciones

la casa de el León fue el Sol tu estrella», de-

zodiacales de esta conjunción. Este jeroglífi-

mostrando con ello que el virrey siempre

co respondería a la evolución que, según

gozó de esta protección solar durante toda

Cuadriello, tuvieron las referencias iconoló-

su carrera política. Más abajo se descubría

gicas y emblemáticas de época austriaca

otra escena con Prometeo metiendo el dedo

hacia unas asociaciones cósmicas, astrológi-

en una argolla de la cadena de su prisión y a

co-zodiacales y mitológicas, elegidas prefe-

Mercurio poniéndole una venera, al mismo

rentemente para los Borbones, como sím-

tiempo que expresa el mote «NOBILITAS AD-

bolos de manifestación de la grandeza

DITA NOBIS» (‘Nobleza añadida por nos-

novohispana.28 En las correspondientes ba-

otros’). Simbólicamente, Mercurio, en su pa-

sas se colocaron dos tarjas que contenían

pel de mensajero de los dioses, bautiza al

sendos lienzos en los que aparecía Prometeo

virrey como noble, concediéndole el mar-

entre flores, leyendo un libro y en su boca la

quesado de Casafuerte por los servicios

frase: «NEC ARTE DOCET, QUOD ARTE DECET»

prestados durante la guerra de Sucesión.27

(‘No enseña bien lo que conviene’), alu-

La nobleza del virrey es añadida, no perte-

diendo a la falta de sabiduría en escoger

neciente a una estirpe pasada, como resulta-

aquello que interesa y no lo adecuado, y

do de una serie de valores demostrados du-

otro en el que Prometeo observaba el vuelo

rante su servicio a Felipe V. Al igual que en

de algunas aves sin picos, y con plumas o sin

el flanco contrario, el intercolumnio recibe

plumas y con picos con el mote «QUIA SOLO

un complejo jeroglífico en el que aparece un

SALIT, ET VENTO SILET» (‘Porque salta en el

águila en el Zodiaco entre el Cancro y el Ca-

suelo y descansa en el viento’), escena que

pricornio, y a Prometeo observando una es-

gracias a la explicación del epigrama descri-

trella que tenía el águila en el copete y en-

be a los que se consuelan, a lo que se desve-

viaba su influjo a México, con el mote «EX

lan faltando solo los que vuelan, es decir, los

LUCE GENUS» (‘El origen de la luz’). La dis-

que realmente están en posesión de la liber-

posición de las dos constelaciones es signifi-

tad plena.

28. CUADRIELLO, Jaime. «Los jeroglíficos de la Nueva España», en Juegos de ingenio y agudeza. La pintura emblemática de la Nueva España. México: 1994, p. 100. 29. El volumen más divulgado entre los escritores de emblemas fue la Metamorfosis de Ovidio que fue utilizada de forma constante para el diseño de los arcos triunfales en la Nueva España. MORALES FOLGUERA, José M. «La influencia de la mitografía y de la literatura emblemática en la cultura simbólica de la Nueva España», Cuadernos de Arte e Iconografía, tomo IV- 8, 1991.

Francisco Montes González

28

Finalmente, sobre la portada se colocó

ría de las representaciones se limitó a descri-

una gran inscripción coronando todo el arco

bir la historia de Prometeo incluyendo las

que rezaba: «PROMETHEO, VNDIQUE CLA-

modificaciones necesarias para trasladar el

RIORI, ipsiusnet fulgore, ni lovis hocce ful-

sentido ideológico al ámbito de la política

mine Thaumantias lucescit». Este lema acla-

mexicana y a las alusiones personales del vi-

raba de forma rotunda la idea contenida en

rrey. Tal y como señala Mínguez, la emble-

el despliegue iconográfico del monumento:

mática novohispana se apoyó fundamental-

Prometeo el más grande en todos los luga-

mente en la literatura festiva, es por ello

res, cuyo fuego resplandece siempre, incluso

que los autores solo dispusieron el diseño de

frente a las adversidades. El mensaje mos-

jeroglíficos efímeros destinados a dar conte-

traba la confianza depositada por el pueblo

nido a las arquitecturas levantadas.30 En el

en el nuevo gobernante y le auguraba un

caso de este arco catedralicio, la figura de

gobierno lleno de aciertos por encima de las

Prometeo se convierte en el eje de unas se-

dificultades que podían presentarse. Bajo

cuencias de emblemas que trascienden más

éste continuaba un texto enmarcado por

allá del plano moral hasta la dimensión de

una cartela, a modo de lápida romana, con

lo político y lo personal, realzando continua-

una inscripción latina que invocaba la pro-

mente virtudes existentes en el virrey como

tección del gobierno del marqués de Casa-

la nobleza y la fidelidad y aconsejando otras

fuerte a Santiago Apóstol y mencionaba los

que serán de utilidad para su buen gobier-

títulos de su carrera política.

no, como la prudencia y la honestidad. A

Como se ha podido comprobar al hilo

pesar de haber transcurrido más de veinte

de las descripciones enumeradas las fuentes

años desde la llegada de la dinastía borbó-

para la representación de los cuadros debió

nica, los mecanismos de las fiestas políticas

ser variada. Si por un lado aparecen escenas

de los Austrias habían permanecido inaltera-

que reflejan exactamente episodios de la

bles en la Nueva España. Las entradas de los

historia de Prometeo, que pudieron provenir

virreyes continuaron siendo las ocasiones

desde alguna edición grabada de las trage-

propicias para que la élite culta criolla des-

dias de Esquilo, de ejemplares de Hesíodo u

plegara un juego de imágenes y palabras

Ovidio, hasta tratados de mitólogos rena-

contenido en una «máquina alegórica» des-

centistas; por otro se deducen jeroglíficos

tinada a glorificar a los nuevos gobernantes

tradicionales o confeccionados de forma ex-

como espejos del soberano que los había

clusiva para esta ocasión. En este sentido,

nombrado. Todavía habría que esperar va-

Morales Folguera ha destacado la importan-

rias décadas para afrontar la decadencia del

cia que tuvieron los libros de mitografía pa-

arte efímero novohispano, así como la eva-

ra la erección de arcos triunfales frente a los

nescencia de una retórica barroca al servicio

textos de emblemática que se reservaban

del poder, que tan bellamente metaforizó el

principalmente en los monumentos de exe-

anónimo escritor de estos folletos en las úl-

El autor del arco no buscó la com-

timas palabras de su «Prometheo alegórico»:

quias.29

plejidad iconográfica, sino que en la mayo-

Assí Señor, el pincel

30. MÍNGUEZ, Víctor. «La emblemática novohispana». En Las dimensiones del arte emblemático. México: 2002, p. 144.

El arco catedralicio para el recibimiento del virrey marqués de Casafuerte rethorico mudamente de vuestras empresas quiso explicaros los carteles; Queriendo solo, que en lo arco vuestra entrada feliz llene la perfección , que le falta, porque en el lleno se acierte. Entrad pues, Señor, que assi logrando que por él entre Héroe como Vos, saldrá de la entrada felizmente Entrad, que ya porque osada no insultos la voz reitere, quando el arco puertas abre justo es las del labio cierre.

29


Entrada del virrey marqués de Casafuerte