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11 DE SEPTIEMBRE:

SEPTEMBER 11:

CUATRO TENDENCIAS QUE DEJAN LOS ACONTECIMIENTOS

LEAVING FOUR EVENTS TRENDS

Humberto Alarcón Ortíz *

Humberto Alarcón Ortíz *

Resumen

Abstract

El 11 de septiembre de 2001 plantea un momento de definición del sistema internacional. Aunque no estructural, el 11-S fija una ruta internacional en donde los hegemones se definen de manera clara, algunas zonas del mundo transitan a rutas políticas y económicas endógenas y otras a experiencias exógenas como consecuencia de la definición de las grandes potencias. En este marco, una de las tendencias más importantes que activó este acontecimiento, fue el terrorismo como el nuevo Caballo de Troya que ayuda a justificar un protagonismo decisivo del Estados Unidos en la construcción de un sistema internacional, tanto ante sus ciudadanos como ante parte de la comunidad internacional. Esta tendencia se articula de manera profunda a otras tres tendencias más que definirán al legado del 11 de septiembre en el mundo.

On September 11, 2001 presents a defining moment in the international system. Although non- structural, 11 – S sets an international route where the hegemones are defined clearly, some parts of the world transit routes and endogenous economic policies and other exogenous experiences as a result of the definition of the great powers. In this framework one of the key trends that triggered this event was terrorism as the new Trojan Horse that helps to justify a decisive role of the United States in the construction of an international system, both to their citizens as to part of the international community. This trend is deeply articulated three trends that will define the legacy of September 11th in the world.

Palabras clave 11 de Septiembre, Estados Unidos, comunidad internacional.

Key words September 11, community.

Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia y Licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Magister en Seguridad y defensa Nacionales de la Escuela Superior de Guerra. Actualmente se desempeña como coordinador académico y administrativo de la Maestría en Seguridad y Defensa Nacionales de la ESDEGUE y profesor de la Universidad Distrital de Bogotá. Investigador del del Centro de Estudios en Seguridad Defensa y Asuntos Internacionales-CESDAI. www.cesdai.org

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United

international

Political scientist at the Universidad Nacional de Colombia and Graduate of Social Science at Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Magister in Security and National Defense at Escuela Superior de Guerra. He currently workes as academic and administrative coordinator at the Master Program in Security and National Defense ESDEGUE and professor at the Universidad Distrital of Bogotá. Research of Centro de Estudios en Seguridad Defensa y Asuntos Internacionales -CESDAI. www.cesdai.org

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States,

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HUMBERTO ALARCÓN ORTIZ INVESTIGADOR CESDAI Lo primero que hay que señalar es que el 11 de septiembre dejó al terrorismo como la gran amenaza internacional a lo largo y ancho del mundo. De manera unánime, en los días posteriores a los atentados en Estados Unidos, el mundo en general cierra filas en la lucha contra el terrorismo a través de la Resolución 1373 aprobada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en donde la comunidad internacional condena esta práctica de violencia y se compromete a no permitirla ni a motivara dentro del territorio de cada uno de los miembros. Este marco de repudio internacional permitirá que muchos Estados inicien luchas contra organizaciones llamadas terroristas, o que algunos Estados asumieran sus problemas de seguridad interna bajo el manto de la amenaza terrorista. El primero que inicia una lucha contra el terrorismo es naturalmente Estados Unidos, quien encuentra en Al-Qaeda el grupo terrorista culpable de los atentados. Luego será la Federación Rusa de Putin quien convertirá los problemas de separatismo interno como un asunto de amenaza terrorista, donde el caso más importante es al caso checheno. Y sin lugar a dudas, este acontecimiento permitió definir el viejo conflicto colombiano como una “amenaza terrorista”, incorporándolo en el discurso internacional contra esta práctica. El terrorismo se convierte en la amenaza internacional, pero pese a todos los esfuerzos por presentarla como eminente y constante, esta nueva amenaza no puede presentar una cara fija que puedan combatir los Estados. El terrorismo se convierte en una amenaza que no puede sostener y reconocerse en el tiempo, contrario por ejemplo a la amenaza ideológica que representaban, durante la Guerra Fría, los Estados y sus zonas de influencia, identificadas

claramente entre Estados Unidos y la URSS y sus respectivas alianzas y pactos. Esta nueva amenaza no es tan coherente y constante que permita sostener unas políticas a largo plazo dentro de los Estados, lo cual permite configurar un espacio de indeterminación de cual es la verdadera amenaza al sistema internacional contemporáneo. Un segundo elemento importante que dejó el 11 de septiembre fue la convicción de Estados Unidos de la necesidad de ocuparse de los problemas mundiales. Luego de la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989, la gran victoria fue reclamada por los Estados Unido. Desde entonces este Estado inicia una retira del escenario mundial. Este aislamiento implicó que no debía comprometerse en guerras a lo largo del mundo, pues este entendería rápidamente que no había más alternativa política y económica a la que este representaba. Por esta vía, la globalización imponía los justos términos en donde se suponían se universalizan unos valores y unos códigos que no hacían falta imponerlos coercitivamente. Los Estados Unidos habían asumido una actitud de aislacionismo político y militar en el mundo. Su apuesta en el escenario internacional fue la de profundizar en acuerdos económicos, los cuales puso a operar a lo largo del mundo y de manera especial en el continente a través del NAFTA con México y Canadá a partir de 1994, y la apuesta por un Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que se comienza a crear a partir de 1994, y fracasado posteriormente 2003. A su vez, una de las pocas guerras que afronta Estados Unidos durante la década de los noventa fue la del Golfo entre 1990 y 1991, la cual contó con todo el apoyo internacional y fue

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11 DE SEPTIEMBRE: CUATRO TENDENCIAS QUE DEJAN LOS ACONTECIMIENTOS prácticamente financiada por los estados árabes temerosos de la expansión iraquí. Además, una tercera tendencia que es fundamental señalar y que va de la mano de la anterior, es que el 11 - S otorga una justificación moral para una especie de intervencionismo estadounidense en el mundo. Los estadounidenses promedios están acostumbrados a pensar que su país promulga, con el ejemplo, la libertad y la democracia, y por tal motivo no podrían justificar ciertas prácticas imperiales de sus gobiernos en el mundo. Por ello la desaparición de la URSS dejó en su momento sin justificación una política internacional intervencionista, pues había desaparecido el comunismo y con ella la amenaza al mundo libre.

auspiciar a movimientos terroristas y desarrollar prácticas contrarias a los derechos humanos. Luego vino la invasión a Iraq que cobró la vida del gobernante laico Saddam Hussein, con lo cual se puso fin a un viejo gobernante del Partido árabe Baas. En este marco, deben entenderse las salidas del poder de Mubarak en Egipto, de Ben Ali en Túnez, y muy seguramente la de Gadafi en Libia. Esta apuesta por la renovación de elites políticas en el Medio Oriente pasa por la apuesta en Washington de gestar una nueva arquitectura mundial, en donde esta parte del mundo representa un soporte muy importante.

El terrorismo devolvió la justificación ciudadana a los gobiernos estadounidense para mantener un protagonismo internacional, que pasaba por la imposición de la fuerza. Este elemento implicó dos cosas. La primera fue que los estadounidense estaban dispuestos a aceptar que sus gobiernos disciplinarán a través de la coerción a los regímenes que atentaban contra los valores civilizatorios que ellos representaban. Y el segundo elemento es que estuvieron dispuestos a asumir los altos costos materiales, en vidas y dinero, que cuesta asumir los esfuerzos militares a lo largo del mundo.

Para el caso de América Latina se puede extraer una cuarta tendencia. El 11 - S concentró toda la atención y la prioridad estratégica estadounidense en el Asía y Europa, generando un olvido y menosprecio relativo en otras áreas geográficas que o bien se consideraban ya conquistadas o sin mayores proyecciones a futuro. En este escenario América Latina comenzó a transitar una trayectoria política, económica y social propia, que estaban fuera de los mandatos de Washington. En este marco repunta en la zona un liderazgo populista en Venezuela y comienzan a llegar al poder toda serie de gobiernos de izquierda que transitaban desde las posturas más radicales hasta las más moderadas, lo cual fue llamado como el socialismo del siglo XXI.

Una de las manifestaciones más interesantes de esta nueva vocación internacional de los Estados Unidos es el compromiso en gestar un Nuevo Medio Oriente. En este marco resalta la necesidad de disciplinar o disolver a los viejos regímenes políticos del Medio Oriente. La consecuencia inmediata de los atentados es la persecución y expulsión del poder del gobierno Talibán del Mulá Omar, culpado de proteger y

Un momento de especial tensión fueron los años 2003, 2008 y 2009, en los cuales se profundizan las distancias de los modelos económicos y políticos de Washington y algunos países de América Latina. En el 2003 se rompe el liderazgo estadounidense en el proceso de integración económica, y aparecen voces como la de Brasil en un intento de revisar los términos y las agendas de integración, secundado por

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HUMBERTO ALARCÓN ORTIZ INVESTIGADOR CESDAI Venezuela, lo cual deja como consecuencias nuevos horizontes y foros de integración que ponen fuera a los Estados Unidos en la región, en el cual destacan ALCA y UNASUR. En el año 2008 la Operación Fénix inicia una tensión regional que evidencia que la lucha contra el terrorismo tiene sus límites y que la región no comparte por completo la visión sobre el terrorismo que manejaban Washington y Bogotá. Finalmente, en el año 2009 la salida de Estados Unidos de la Base de Manta en Ecuador pone de presente una nueva consideración de seguridad colectiva en el Hemisferio, en la cual la presencia estadounidense en la zona a través de su traslado a bases colombianas fue interpretada como una amenaza en la zona. Bajo estas tendencias, y a manera de conclusión, podemos decir que el 11- S deja un Estados Unidos más dinámicos en la política internacional, con una fuerte convicción ciudadana y gubernamental de la necesidad de operar como policía mundial y el líder que disciplina las zonas que puedan amenazar sus valores. Sin embargo, su fuerte dinámica en Europa y Asía, pasando por el Medio Oriente, conllevó a un olvido de su zona de influencia natural, el hemisferio americano, liderazgo que debe comenzar a asumir frente a los diferentes actores estatales externos que hoy pasan por América Latina.

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