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La sangre He viajado por la mitad del mundo. Desde el avión miraba, insaciable, el mar, la tierra. Sólo veía sangre derramada. Y yo me preguntaba, ¿cómo?, ¿por qué?, Y quería descender, palpar aquella manta roja, Convencerme de que (quizá) no era sangre (tal vez un meteoro desconocido). Pero no, que era sangre, sangre, sangre. Yo gritaba aterrado, Yo quería parar el frío pájaro de níquel gris sin alma, Y me retorcía impotente, Colgado allá en la altura, entre compañeros de viaje que leían su Life Y pilotos albinos que no me comprendían. Hay que bajar, hay que bajar: peligro. Inmensos Amazonas vierten sangre en los mares. Grandes ríos satélites hinchen de roja espuma hirvientes Amazonas. Sutiles riachuelos escarlata avanzan sigilosos (como termómetros febriles) sobre los torvos ríos. Violáceas torrenteras humeantes rugen y se descuelgan buscando Riachuelos donde aplacar su ira. Sangre, sangre, Inmensa red de sangre riega el mundo ¿Dónde sus fuentes? Quiero ver sus fuentes. Señores, paren, paren: hay que bajar. Hay que bajar, ahora mismo. Porque hay sangre por todo el mundo, Y yo necesito saber quién vierte la sangre, Y por qué se vierte y en nombre de qué se vierte. Dame, oh gran Dios, los ojos de tu justicia. Porque en el mundo reina la injusticia. Tú no creaste la injusticia. Alguien ha creado la injusticia. Alguien es injusto, y yo necesito verle la cara al injusto. Porque hay mentira y quiero ver sus fuentes ocres. Ojos míos, alerta, alerta: Yo quiero ver qué brazos ahogan la justicia de Dios, qué bocas Retuercen la verdad. Dámaso Alonso

La guerra De pronto el aire se abatió, encendido, cayó, como una espada, sobre la tierra. ¡Oh, sí, recuerdo los clamores! Entre el humo y la sangre, miré los muros de la patria mía, como ciego miré por todas partes, buscando un pecho, unas palabras, algo donde esconder el llanto. Y encontré sólo muerte, ruina y muerte bajo el cielo vacío. José Agustín Goytisolo

La guerra fue en la eda de nuestro primer amor cuando los mensajes son propicios al precoz embelesamiento y los suaves atardeceres toman un perfume dulcísimo en forma de muchacha azul o de mayo que desaparece cuando unos hombres duros como el sol de verano ensangrentaban la tierra blasfemando de otros hombres tan duros como ellos tenían prisa por matar para no ser matados y vimos asombrados con inocente pupila el terror de los fusilados amaneceres las largas caravanas de camiones desvencijados en cuyo fondo los acurrucados individuos eran llevados a la muerte como acosada manada era la guerra el terror de los incendios era la patria suicidada eran los siglos podridos reventando vimos las gentes despavoridas en un espanto de consignas atroces iban y venían insultaban denunciaban mataban eran los héroes decían golpeando las ventanillas de los trenes repletos de carne de cañón nosotros no entendíamos apenas el suplicio y la hora dulce de un jardín con alegría y besos fueron noches salvajes de bombardeo de noticias lúgubres y héteme aquí solo ante mi vejez más próxima preguntar en silencio qué fue de nuestro vuelo de remanso por qué pagamos las culpas colectivas de nuestro pueblo viejo sanguinario quién nos resarcirá de nuestra adolescencia destruida aunque no fuese a las trincheras vanas son las preguntas a la piedra y mudo el destino insaciable por el viento mas quiero hablarte aquí de mi generación perdida de su cólera paloma en una sala de espera con un reloj parado para siempre de sus besos nunca recobrados de su alegría asesinada por la historia siniestra de un huracán terrible de locura. Miguel Labordeta.

Poema nuclear ¡Qué ben, que a bomba ven co seu rebombio! A bomba, ¡bong!, a bomba, bon amigo. A bomba con aramios, con formigas, con fornos para asr meniños loiros. A bomba ten lombrices, bombardinos, vermes de luz, bombillas fluorescentes, peixes de chumbo, vómitos, anémonas, estrelas de plutonio, plutocrático, esterco de cobalto hidrogenado, martelos, ferraduras, matarratos. A bomba, bong. A bomba, bon amigo. Con átomos que estoupan na cadeia e creban as cadeias que nos atan: Os outos edificios. Os outos funcionarios. Os outos financieros. Os outos ideais. ¡Todo será borralla radioactiva! As estúpidas nais que pairen fillos polvo serán, máis polvo namorado. Os estúpidos pais, as prostitutas, as grandes damas da beneficencia, magnates e mandantes, grandes cruces, altezas, excelencias, eminencias, cabaleiros cubertos, descubertos, nada serán meu ben, si a bomba ven, nada o amor, e nada a morte morta con bendicións e plenas indulgencias. ¡Qué ben, que a bomba ven! Nun instantito a amable primavera faise cinza de vagos isótopos placentarios, de letales surrisas derretidas baixo un arco de átomos triunfaes. A bomba, ¡bong! A bomba co seu bombo de setas e volutas abombadas, axiña ven, vela ahí ven, bon amigo. ¡Estanos ben! ¡Está ben! ¡Está bon! ¡¡¡Boooong!!!! Celso Emilio Ferreiro.

Recuerdo de infancia Hoy el periódico traía sangre igual que de costumbre venía chorreando como la tráquea de un ternero sacrificado he visto chotos de cabras vacas durante su degüello bajo el agujero del cuello una orza se va llenando de sangre los animales se contraen en sacudidas cada vez más nimias de pronto ya no respiran por la nariz ni por la boca sino por la abertura que la navaja hizo en la tráquea en la cual aparecen burbujas a cada nueva respiración a menudo parece que están completamente muertos y no obstante aún se agitan una o dos veces suavemente ahora sus ojos ya no miran tiene como una niebla un teloncillo de color indeterminado que recuerda al ceniza entonces el carnicero se incorpora con las manos manchadas y procede a desollar y trocear al animal cadáver para después pesarlo venderlo en porciones hacer su negocio hoy el periódica traía sangre lo mismo que otros días acaso unos cuantos estertores más que de hábito pero cómo saberlo hay países que no especifican por ejemplo el departamento de estado no da las cifras de sus bajas únicamente les agrega apellidos bajas insignificantes bajas ligeras moderadas hoy el periódico traía sangre en volumen considerable y mientras leo pacientemente civilizadamente el intento de justificación de esos destrozos escrito de sutil manera recuerdo vacas cabras chotos la gran orza en el suelo y recuerdo imagino pienso que unos cuantos carniceros continúan desollando troceando pesando en sus básculas haciendo su negocio mediante esos pobres animales sacrificados. Félix Grande

Digo Viet Nam e basta Digo bomba de fósforo. Apenas digo nada. Digo lombriga e larva de carne podrecida. Digo nenos de napalm, terror de noite e selva, hedor de cidade e cloaca. Fame, suor, ladrase, pugas de aceiro, antropofaxia. Digo guerra bestial, tremor de guerra, crime, lume, lava, estoupido, verdugo e mortandade en masa. Digo gas abafante. Apenas digo nada. Digo yanqui invasor, depredador de patrias Digo plutonio, pentágono, esterco, bursátil, palanca, Presidente, gadoupa, chuvia, amargura, baba. Digo petróleo, ferro, mineral, trampa, lobo, caimán, polaris, cóbrega, miseria, diplomacia. Digo devastación que USA, usa. Apenas digo nada. Digo Viet Nam i está xa dito todo cunha soia palabra. Para abranguer a vergonza do mundo, digo Viet Nam e basta. Celso Emilio Ferreiro.

También mueren caballos en combate también mueren caballos en combate, y lo hacen lentamente, pues reciben flechazos imprecisos. Se desangran con un noble y callado sufrimiento. De sus ojos inmóviles se adueña una distante y superior mirada, y sus oídos sufren la agonía furiosa y desmedida de los hombres. Julio Martínez Mesanza

Masa Al fin de la batalla, y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre y le dijo: “¡ No mueras, te amo tanto!” Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Se le acercaron dos y repitiéronle: “¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!” Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil, clamando: “ ¡tanto amor y no poder nada contra la muerte!” Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Le rodearon millones de individuos, con un ruego común: “¡Quédate hermano!” Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Entonces, todos los hombres de la tierra le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado; incorporóse lentamente, abrazo al primer hombre; echóse a andar... César Vallejo

Irmaus Camiñan ao meu rente moitos homes. Non os coñezo. Sonme estranos. Pero ti, que te alcontras alá lonxe máis alá dos desertos e dos lagos, máis alá das sabanas e das illas, coma un irmau che falo. Si é túa a miña noite, si choran os meus olllos o teu pranto, si os nosos berros son iguales, como un irmau che falo. Anque as nosas palabras sean distintas, e ti negro i eu Branco, si temos semellantes as feridas, coma un irmau che falo. Por enriza de tódalas fronteiras, por enriza de muros e valados, si os nosos soños son iguales, coma un irmau che falo. Común temos a patria, común a loita, ambos. A miña mau che dou, coma un irmau che falo. Celso Emilio Ferreiro.


Poesía para a paz