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03 de marzo de 2013 Nツコ 1003 窶「 Aテ前 XXI

GRACIAS

BENEDICTO XVI 1

Semanario de las Iglesias de Granada y Guadix-Baza

vozdelPapa “El Señor me llama aún más a la oración” Último Ángelus de Benedicto XVI En su última aparición desde el balcón apostólico en San Pedro, Benedicto XVI habla de la oración, a la que aún más el Señor le llama para servir mejor a la Iglesia y en obediencia al Padre. En el segundo domingo de Cuaresma la Liturgia nos presenta siempre el Evangelio de la Transfiguración del Señor. El evangelista Lucas destaca de modo especial el hecho de que Jesús se transfigurara mientras oraba: la suya es una experiencia profunda de relación con el Padre durante una especie de retiro espiritual que Jesús vive sobre un alto monte en compañía de Pedro, Santiago y Juan (…). Meditando este pasaje del Evangelio, podemos extraer una enseñanza muy importante. Sobre todo, el principal de la oración, sin la cual todo el empeño del apostolado y de la caridad se reduce a activismo. En la Cuaresma, aprendemos a dar el justo tiempo

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a la oración, personal y comunitaria, que da aliento a nuestra vida espiritual. Además, la oración no es un aislarse del mundo y de sus contradicciones, como hubiera querido hacer Pedro sobre el Tabor, sino que la oración reconduce al camino, a la acción. (…) (…) esta Palabra de Dios la siento de modo especial dirigida a mí, en este momento de mi vida. El Señor me llama a “subir al monte”, a dedicarme aún más a la oración y a la meditación. Pero esto no significa abandonar a la Iglesia, al contrario, si Dios me pide esto es justamente para que yo pueda seguir sirviéndola con la misma dedicación y el mismo amor con el que lo he hecho hasta ahora, pero en un modo más adecuado a mi edad y mis fuerzas. Invoquemos la intercesión de la Virgen María: Ella nos ayude a todos a seguir siempre al Señor Jesús, en la oración y en la caridad activa.

Editorial

Un testigo lleno de Dios Tras ocho años de pontificado, Benedicto XVI se ha retirado para dedicarse plenamente a la oración, aislado del mundo físicamente pero no fuera del mundo. Lo ha hecho porque no tiene “fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”, tal y como él mismo afirmó cuando, ante los cardenales reunidos en Consistorio, anunció su decisión el pasado día 11. Las expresiones de sorpresa y tristeza al conocer su decisión, y de agradecimiento y afecto después se sucedieron por todo el orbe. Sin embargo, aquel sentimiento, aunque muy justo, no vence frente al regalo que ha sido tocar, ver y oír, de una u otra forma, a un hombre que está lleno de Dios. Muchos han sido los gestos que así nos lo testimoniaban, de forma más evidente estas últimas semanas; el primero de ellos su anuncio de retirarse de la Silla de Pedro por el bien de la Iglesia. Se trata de una libertad que sólo el cristiano puede ejercer verdaderamente, porque su vida no depende de decisiones partidistas, intenciones, intereses o estrategias, sino de Quien sólo es capaz de cumplirla hasta el fondo porque es Él quien la constituye. Y Benedicto XVI lo hizo ante el Señor, en continua oración, preguntándoLe qué le pide en este momento de su vida y de la Iglesia. Esa obediencia al Señor a seguirle allí donde le quiere es otra lección que Dios nos regala para que le conozcamos y le amemos más, a través de este hombre que, cuando estaba a punto de cumplir los 80 años, sólo quería dedicarse a la vida que, desde el día 28, lleva a cabo: orar, leer, pasear, escuchar música… Una

vida que el Señor le ha concedido ahora, después de, en obediencia una vez más, aceptar el pontificado. Su pregunta a Dios “¿por qué me pides esto y qué me pides?” cuando fue elegido Santo Padre en 2005 es otra lección que nos dona la vida de Benedicto XVI: la de confrontar toda nuestra vida ante el Señor, en diálogo personal con Él, para hacer Su Voluntad, porque haciendo Su Voluntad es el modo como encontramos la respuesta que satisface nuestro corazón. Precisamente, su gesto, sereno y feliz, es un signo de que Dios quiere a Benedicto XVI en la oración, y el Señor pone a cada persona en la circunstancia adecuada para que le amemos más y contribuyamos con Él, como instrumentos suyos, a comunicar al mundo, a través del testimonio, que la vida sólo consiste en Cristo y nuestro corazón no descansará hasta hallar reposo en Él, en palabras de San Agustín, de quien tanto ha bebido Benedicto XVI en su camino vital. Una vida cuyo último tramo como peregrino ahora quiere afrontar en relación exclusiva con el Señor en la oración. Mucho es el legado que nos deja Benedicto XVI en sus escritos, catequesis, mensajes, discursos… llevadas a la acción y experimentadas en su vida, una herencia que sabremos aprovecharla bien si deseamos, seguimos e imitamos su apasionado amor por Cristo, por Nuestra Madre la Virgen y por su Iglesia. Podemos aplaudirle, pero el Señor nos regala un testigo –a Benedicto XVI- para que sepamos imitarle, de tal forma que nos conduzca cada vez más cerca de Él.

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Sumario Directora: Paqui Pallarés García Redacción: Rosa Die Alcolea Pedro Flores Medina Delegado en Guadix: Antonio Gómez Casas

Edita: ARZOBISPADO DE GRANADA Plaza Alonso Cano, s/n 18001 GRANADA tel.: 958 215 675 • fax: 958 260 316 e-mail: mcsgranada@planalfa.es www.diocesisgranada.es Diseño y maquetación: Secretariado de Medios de Comunicación de la Archidiócesis de Granada

Sumario 02. Voz del Papa “El Señor me llama aún más a la oración” Último Ángelus de Benedicto XVI 03. Editorial Un testigo lleno de Dios 05. Mirada • Virgen de las Angustias Televisión • Entrevista a Mons. Martínez en Radio Vaticana • Primer Ensayo Solidario, en Guadix • Eucaristía de Acción de gracias por el ministerio de Benedicto XVI • Celebrado el Vía Crucis de la Real Federación de Hermandades • Testimonio de conversión por intercesión de la Virgen de Medjugorje • Encuentro de jóvenes en Alhama

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• Agenda 10. Textos La voz de nuestros obispos Ante la renuncia de Benedicto XVI 12. A fondo Un hombre de Dios Benedicto XVI 20. Cultura Luz de la Palabra “El Papa de la gracia, de la humildad” 22. Luz de la Palabra  “Señor, déjala todavía este año” III Domingo de Cuaresma (C)

Mirada

Su primera emisión fue un vídeo de agradecimiento a Benedicto XVI.

Virgen de las Angustias Televisión Es la televisión de la Archidiócesis de Granada y de la Diócesis de Guadix, que, en Granada, ha comenzado su emisión en pruebas con un vídeo de agradecimiento a Benedicto XVI. El nombre de la televisión diocesana se llama Virgen de las Angustias Televisión (VA Televisión), tomando así el nombre de la Patrona de la Archidiócesis, y se emite por internet a través de la web: www.vatelevision.com Aunque aún está en periodo de pruebas, VA Televisión retransmitirá la Eucaristía de los domingos tanto desde la Catedral de Granada como la de Guadix, a través de dos canales, así como otros actos litúrgicos que se celebren en los templos catedralicios y diversas informaciones de interés para la Archidiócesis granadina y la Diócesis accitana. Asimismo, dispone de un canal en Youtube, donde podrán verse los vídeos que también estarán accesibles en VA TV.

www.vatelevision.com

La televisión on line de la Diócesis de Granada ha comenzado sus emisiones en pruebas con un vídeo de agradecimiento al Papa, días después de anunciar su renuncia, que, con el título Benedicto XVI. Agradecidos al Santo Padre, recoge una serie de testimonios de personas que conocen personalmente al Papa emérito o bien le conocen a través de su ministerio. Entre ellos, en el vídeo participan nuestro Arzobispo, Mons. Javier Martínez, y el Presidente del Senado de la Academia Internacional de Filosofía, Josef Seifert, institución cuyo campus tiene su sede en España en nuestra Diócesis de Granada a través del Instituto de Filosofía Edith Stein. En www.vatelevision.com también puede verse la Eucaristía de Acción de gracias por el ministerio de Benedicto XVI, que tuvo lugar el pasado día 23 en la Catedral. La televisión diocesana retransmitió en directo la última Audiencia General de Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro y su despedida a los cardenales como pastor de la Iglesia universal, así como su traslado a Castel Gandolfo el pasado día 28.

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Mirada

Entrevista a Monseñor Martínez en Radio Vaticana Nuestro Arzobispo, Mons. Javier Martínez, participó en la última Audiencia General que, como Santo Padre, ofreció Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro el pasado miércoles día 27, y con él estuvo toda la Diócesis. Mons. Martínez definió a Benedicto XVI como “ un hombre de Dios” en la entrevista que ofreció en Radio Vaticana, tras acompañar en la Plaza de San Pedro a Benedicto XVI. Con la presencia de nuestro Arzobispo en Roma estuvo presente en la última catequesis del Papa toda la Diócesis de Granada. En la entrevista para Radio Vaticana, Mons. Martínez cuenta que siempre recordará a Benedicto XVI por su “gesto tímido y su mirada en el que se puede reconocer el afecto de un hombre de Dios y la presencia del Señor en él”. Asimismo, nuestro Arzobispo subraya que siempre le ha sobrecogido “su libertad”. Dedica unas palabras para el futuro nuevo Papa y asegura que pedirá a Dios para que le conceda la fidelidad de los papas santos y para que siga los pasos de los papas que le han precedido.

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Primer Ensayo Solidario, en Guadix La Federación de Hermandades y Cofradías de Guadix ha organizado para el 3 de marzo un Ensayo Solidario con el fin de recabar alimentos para los más necesitados, que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento y de las Cofradías accitanas. Se trata de un ensayo de los costaleros de las hermandades accitanas, que portarán unas andas por las calles de la ciudad, a las que se le podrán echar encima kilos de alimentos, cuantos más mejor. No en vano, el eslogan de la iniciativa es Échanos kilos, solicitando de todos los accitanos que pongan kilos de alimentos sobre las andas. El Ensayo Solidario comenzará a las 16 horas, en la Plaza de Las Palomas, y terminará a las 20 horas. Durante todo este tiempo, se recorrerán las calles de Guadix. Les acompañarán las bandas que han querido sumarse a este acto solidario: la Banda de tambores y cornetas Nuestro Padre Jesús Nazareno, la Agrupación Musical Cristo del Perdón y la Banda Municipal de Música.

Mirada

Eucaristía de Acción de gracias por el ministerio de Benedicto XVI La Diócesis de Granada se dio cita el pasado día 23 en la Catedral para dar gracias a Dios por el ministerio estos ocho años de pontificado de Benedicto XVI. Mons. Javier Martínez presidió la Eucaristía de Acción de gracias, junto a una veintena de sacerdotes diocesanos, los tres seminarios presentes en la Diócesis y el pueblo cristiano, que acudió en gran número para expresar así su afecto y agradecimiento al Papa emérito. “Hoy estamos aquí para dar gracias porque el Señor ha regalado a la Iglesia un pontífice absolutamente excepcional. Los que he conocido (…) -tanto Pablo VI, como Juan Pablo II, como Benedicto XVI-, son tres figuras de hombres de Dios que han consagrado su vida sin reservas, sin límites, al Señor y por el Señor, a su Iglesia, a nosotros, a cada uno de nosotros”, afirmó en la homilía nuestro Arzobispo. “El centro del magisterio del Papa ha sido justamente enseñarnos a anunciar a Cristo. En su primera Encíclica, que si queréis contiene el resumen más corto que se puede hacer de lo que significa el cristianismo: la experiencia vivida de que Dios es Amor, en el primer párrafo el Papa dice: ‘No se empieza a ser cristiano

por una gran idea o por una coherencia o por unos principios cristianos, se empieza a ser cristiano por el encuentro con una persona viva’”. “La posibilidad de plenitud de nuestra vida humana está vinculada a la persona de Jesucristo y es el encuentro vivo con Jesucristo vivo, triunfador de la muerte, victorioso por su resurrección, contemporáneo de cada hombre y de cada mujer en nuestro camino de la vida gracias a su resurrección donde nosotros accedemos al conocimiento de Dios y a la vida eterna”, subrayó el Arzobispo. Oración cantada Tras la Comunión y durante la oración personal, se interpretó cantado el Salmo 37, de Mendelson, en alemán, lengua natal de Benedicto XVI, como gesto de afecto y de comunión con el Santo Padre. El texto de este Salmo dice: “Encomienda al Señor tu camino y confía en Él que Él actuará. Confía callado en el Señor y espera en Él con paciencia. Pon tu delicia en el Señor y Él te dará lo que pide tu corazón”. Desde que el Santo Padre anunciara su renuncia el pasado día 11, las parroquias, templos, conventos, diversos carismas y fieles diocesanos han rezado estos días, de forma más intensa, por Benedicto XVI.

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Mirada

Celebrado el Vía Crucis de la Real Federación de Hermandades La intensa lluvia caída la noche del viernes 22 impidió la procesión del Cristo Crucificado de la Sacristía de la Basílica Ntra. Sra. de las Angustias, pero no la celebración del Vía Crucis Penitencial en la Santa Iglesia Catedral, organizado por la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Granada y dirigido por nuestro Arzobispo. Antes de iniciar el rezo del Vía Crucis, Mons. Martínez dirigió unas palabras a los fieles invitándoles a vivir ese momento de oración con la súplica de conversión y la conciencia de la entrega de Cristo por cada uno de nosotros: “Vamos a vivir este momento, es un momento siempre de gracia, de suplica de conversión, de ofrecimiento también de nuestros males y nuestros

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dolores por el mal del mundo, unidos a la Pasión de Cristo. Nosotros le acompañamos como lo haremos en la Semana Santa en las Estaciones de penitencia en un gesto simbólico, siendo Él, en realidad, quien nos acompaña todos los días de nuestra vida”. En el templo catedralicio se dieron cita los cofrades y fieles granadinos en comunión y oración durante las catorce Estaciones. Tras la Sagrada Imagen del Crucificado, acompañaron a Mons. Martínez en el Vía Crucis el Deán de la Santa Iglesia Catedral, D. Juan Gutiérrez, y los canónigos de la Catedral D. Antonio Muñoz Osorio y D. Manuel García Gálvez. Junto al resto de cofrades, asistieron el párroco de la Basílica, D. Francisco Molina, el presidente de la Real Federación de Hermandades y Cofradías, Antonio Martín, y el Hermano Mayor de la Hermandad de las Angustias, Francisco Salazar, junto a diversas autoridades

Mirada municipales, como el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Granada, Fernando Egea, y la concejala de Presidencia, Rocio Díaz. Durante el recorrido, se rezó por todos los hombres y mujeres del mundo que son víctimas de injusticias, persecución, marginación, malos tratos, pobreza, esclavitud, vejaciones… “a los que Jesús les dice que no están solos, pues él asume su dolor y camina a su lado”. Ante la Virgen de las Angustias Antes de concluir el Vía Crucis, Mons. Martínez dirigió unas palabras: “Sólo la luz de la mañana de Pascua hace de cada paso y de cada momento, no sólo de la Pasión, sino desde que el Hijo de Dios se hizo hombre, desde que se encarnó de las entrañas purísimas de la Virgen María, un gesto de amor infinito por todos los hombres. Por eso, en cada paso de la Pasión podríamos recordar un tipo de sufrimientos, o un tipo de pecados, un tipo de males, de los que aquejan nuestra vida, y ponerlos junto a la cruz de Jesús, para que esos males del mundo pudieran sentirse aliviados por ese Amor que nos abraza a todos y cada uno tal como somos, y que abraza a toda la historia humana tan cargada de miseria, de corrupciones de todo tipo, de mentira, de abusos, de daños (…)”. Ante Nuestra Señora de las Angustias, Mons. Martínez rezó la Oración final del Santo Padre Benedicto XVI durante el Vía Crucis de Madrid 2011.

Testimonio de conversión por intercesión de la Virgen de Medjugorje

Encuentro de jóvenes en Alhama La Pastoral diocesana de Juventud celebra un nuevo encuentro, que tendrá lugar el próximo sábado día 9, en Alhama de Granada. El tema de este año es Por fe creemos en Jesucristo; habrá momentos de oración, reflexión y juegos, que culminarán con la Eucaristía, cuya celebración está prevista con nuestro Arzobispo, Mons. Javier Martínez. En este encuentro diocesano están invitados a participar los jóvenes a partir de 4º de la ESO que pertenecen a la Vicaría II, formada por las parroquias de Loja, Santa Fe y los Montes Orientales. Para inscribirse u obtener más información sobre el encuentro, los interesados deben acudir a las parroquias de la Vicaría II de la Diócesis granadina. AGENDA • Curso afectivo-sexual. Curso de métodos naturales para la regulación de la fertilidad, durante el mes de marzo, en la sede de Cultura y Solidaridad. Más información en granada@solidaridad.net y en el tfno. 696 845 913. • Exposición. Inauguración de la muestra Esperanza en sus miradas, organizada por la Hermandad de Ntro. Padre Jesús del Gran Poder y Ntra. Sra. de la Esperanza, el lunes día 4 en la Asociación de la Prensa de Granada (C/ Escudo del Carmen, 3), con obras pictóricas de los internos del centro penitenciario de Albolote. Hasta el 14 de marzo.

El próximo día 7, el presidente de la Fundación Centro Medjugorje de España, Santiago Fusté, estará en nuestra Diócesis para darnos testimonio de su conversión en Medjugorje. El encuentro tendrá lugar en la Iglesia de San Antón y comenzará a las 19 horas con el rezo del Santo Rosario meditado. Posteriormente, tendrá lugar la Eucaristía a las 19:30 horas y, una vez concluida, dará comienzo la charla-testimonio de Santiago Fusté, en una jornada que concluirá con la adoración eucarística.

• Vida Ascendente. Conferencia La Resurrección a cargo del sacerdote D. Diego Gutiérrez López, el día 11 a las 17:30 horas en la residencia de los padres capuchinos (Avda. Divina Pastora), organizada por el Movimiento de Apostolado Seglar Vida Ascendente.

El Centro Medjugorje es una fundación laica, formada por gente que ha estado en Medjugorje cuyo objetivo es difundir y promover la fe católica bajo la espiritualidad de Medjugorje, organizando peregrinaciones y favoreciendo otras iniciativas de encuentros y oración.

• Oración ante la cruz. Con motivo de la Cuaresma, los jóvenes están invitados a orar ante la cruz el día 8, a las 20 horas, en el Santuario del Perpetuo Socorro. La oración está dirigida por el colegio de los HH. Maristas.

• Retiro de Cuaresma. Con la Hospitalidad Granadina de Nuestra Señora de Lourdes tendrá lugar este retiro el día 9, a partir de las 10 horas, en las Comendadoras de Santiago (Realejo). Más información en los tfnos. 62 15 224 (Leo) y 61 180 274 (Adela).

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Textos La voz de nuestros obispos

Ante la renuncia de Benedicto XVI

Tras conocerse la renuncia de Benedicto XVI a la Silla de Pedro, nuestro Arzobispo, Mons. Javier Martínez, expresó en un comunicado su gratitud al ya Papa emérito y la actitud que hemos de tener los cristianos para afrontar esta noticia, y el Obispo de Guadix se dirigía a los sacerdotes diocesanos con motivo de la Sede Vacante en la Iglesia de Roma. “Acción de gracias” La primera actitud de los cristianos ante la noticia de la renuncia del Santo Padre es una acción de gracias inmensa por su vida, gastada, con una generosidad heroica, al servicio del Señor y de su Iglesia. La misma declaración en la que comunica la renuncia es un gesto supremo de libertad, de humildad y de donación. Por lo que respecta al tiempo que ahora se abre, es para los fieles un tiempo de oración intensa y de confianza plena en el Señor de la Iglesia, en Jesucristo vivo y resucitado, y en el Espíritu Santo, que es su alma y quien la rige.

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Es el momento de recordar la promesa del Señor: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. Y por eso el futuro de la Iglesia está en sus manos (que son las mejores manos), y no depende de los cálculos y estrategias de los hombres, y ni siquiera de nuestras cualidades, medidas con medidas humanas. Las voces del mundo alzarán ahora su guirigay habitual de cábalas y especulaciones, en claves políticas, que son las que entienden. Pero para los cristianos es momento de centrarnos en la oración, y de cuidar, suplicando la ayuda de Dios, la comunión, la esperanza y la fe. 

† Javier Martínez Arzobispo de Granada

11 de febrero de 2013

A los sacerdotes de la Diócesis con motivo de la sede vacante en la Iglesia de Roma Queridos hermanos sacerdotes: Es bien conocido que el próximo día 28, a las 20 horas, quedará vacante la Sede de Roma, por la renuncia de nuestro amado Papa Benedicto XVI. En este momento no podemos más que expresar nuestro agradecimiento al Supremo Pastor de la Iglesia, Jesucristo, por la persona y el ministerio de Su Santidad el Papa Benedicto XVI. Los próximos años y la historia nos irán mostrando la grandeza de este pastor, sabio y humilde, que ha guiado con suavidad y fortaleza a la Iglesia en un momento delicado de su historia. Su visión clarividente del mundo y de los designios de Dios sobre él; su palabra sencilla, profunda, fundamentada y elocuente; sus gestos claros, y hasta su sufrimiento, han sido una guía fundamental en nuestras vidas y quehacer pastoral. Ahora corresponde al Colegio de los Cardenales elegir al nuevo Sucesor del apóstol San Pedro. Entramos en un tiempo de Sede vacante, a la espera de acoger al que viene en el nombre del Señor para ser Vicario de Cristo. Pensando en orientar la vida pastoral de esta iglesia diocesana durante el tiempo de Sede vacante, establezco lo que sigue: 1. A partir de las 20 horas del próximo día 28 de febrero, no se nombrará al Papa en la plegaria de la Misa, en el rezo de la Liturgia de la Horas, o en cualquier otra oración. 2. Aunque las normas litúrgicas prohíben celebrar misas votivas en el tiempo de Cuaresma, autorizo y pido que se celebren, en el modo y tiempo establecido, siempre fuera del domingo, la Misa “Para elegir a un Papa o a un Obispo”, recogida en el Misa Romano, en las Misas por diversas necesidades, n. 4. 3. Dentro de todas las Misas, de las demás celebraciones, así como en el rezo de la Liturgia de las Horas y demás oraciones, se hará una petición por el próximo Papa y por el Colegio de los Cardenales que tiene como misión elegirlo, para que Dios, nuestro Señor, le dé la luz necesaria para elegir según la voluntad de Dios.

4. En aquellos lugares donde se tiene la adoración eucarística, pídase por esta intención. 5. Pido de un modo especial a las religiosas de vida contemplativa que intensifiquen su plegaria por la misma intención. 6. Del mismo modo, pido a todos los fieles de esta diócesis que, de modo particular, recen por el próximo Sucesor de San Pedro; ofrezcan, especialmente los enfermos, sus dolores y sufrimientos por la Iglesia y por el Papa. Y todos vivamos en una actitud de auténtica comunión con la Iglesia y con el Vicario de Cristo, del que no sabemos el nombre, pero por el que ya sentimos afecto filial y nos adherimos en la obediencia de la fe. Una vez que se conozca la elección del nuevo Santo Padre, 1. Todas las campanas de la diócesis serán echadas al vuelo en señal de acogida y adhesión a la persona del nuevo Papa, expresión de la alegría de toda la Iglesia. 2. En la Plegaria eucarística y en las oraciones que así lo establecen, se nombrará al nuevo Papa. 3. En su momento se anunciarán las Misas de acción de gracias. Encomendamos al Señor, por medio de la Virgen Santísima, este momento de la Iglesia, con la confianza que Dios nos ha de dar el Pastor que necesitamos en este momento de la historia. Con mi afecto y bendición † Ginés García Beltrán obispo de GUADIX

25 de febrero de 2013

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aFondo

Un hombre de Dios En la Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, el pasado día 11, ante los cardenales congregados en el consistorio para las causas de canonización, Benedicto XVI anunció al Colegio Cardenalicio su renuncia a la Silla de Pedro. Lo hizo en latín y ante la sorpresa de todo el mundo, que, desde ese momento, comenzó a expresarle su afecto y comunión por una decisión confrontada con el Señor en la oración y “de gran importancia para la vida de la Iglesia”, como él mismo reconoció en su anuncio.”Un hombre de Dios”, como lo ha definido nuestro Arzobispo Mons. Javier Martínez. “Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de

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Benedicto XVI

los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el Cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice”. “Queridísimos hermanos –continúa Benedicto XVI-, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mí respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria”. La Iglesia, en comunión Desde ese momento, en toda la Iglesia Universal se sucedieron las Eucaristías, oraciones y diversas iniciativas para agradecer a Dios los ocho años de magisterio pontificio, en comunión con Benedicto BVI, quien, desde el pasado día 28 a las 20 horas, cuando se hizo efectiva su renuncia, recibe el tratamiento de Papa emérito o Pontífice emérito y conserva el nombre de “Su Santidad, Benedicto XVI”, informó la Santa Sede. Todo su magisterio giró siempre en torno a Cristo como centro de lo que somos y nos sucede en la vida, y donde nuestro corazón halla respuesta. Pre-

aFondo cisamente, en su primera encíclica, Deus caritas est, en diciembre de 2005, subraya el modo como la persona comienza a ser cristiana: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva. En su Evangelio, Juan había expresado este acontecimiento con las siguientes palabras: ‘Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todos los que creen en él tengan vida eterna’ (cf. 3, 16). La fe cristiana, poniendo el amor en el centro, ha asumido lo que era el núcleo de la fe de Israel, dándole al mismo tiempo una nueva profundidad y amplitud”. Y también su último envío en la red social Twitter volvía a hablar de la centralidad de Cristo: “Gracias por vuestro amor y compañía. Que experimentéis siempre la alegría de tener a Cristo como el centro de vuestra vida”. Benedicto XVI nos invita y desea que descubramos y experimentemos esa alegría de ser cristianos, de ahí que nos haya regalado este Año de la fe que estamos celebrando, para nuestra propia conversión y para la conversión de aquellos alejados de la Iglesia y quienes, sin saberlo, ansían a Dios en su corazón, es decir, la nueva evangelización. En San Pedro En estas tres últimas semanas, las apariciones públicas de Benedicto XVI se han seguido con especial interés. La más multitudinaria fue su última Audiencia General en la Plaza de San Pedro, donde miles de peregrinos y millones de personas a través de los medios de comunicación siguieron con atención sus gestos y sus

palabras. A ella le sucedieron un encuentro con los cardenales en Roma y los últimos momentos desde la residencia de Castel Gandolfo para despedirse de todos los fieles, antes de su retiro definitivo. Previamente, Benedicto XVI celebró el inicio de Cuaresma, con la Eucaristía e imposición de la ceniza, tuvo un encuentro con los párrocos y clero de Roma y participó en los ejercicios espirituales con motivo del nuevo tiempo litúrgico, predicados este año por el Presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, Cardenal Gianfranco Ravasi. Al término de estos ejercicios, Benedicto XVI agradeció a todos su ayuda en estos ocho años de ministerio petrino, al mismo tiempo que subrayaba que “creer no es otra cosa que, en la oscuridad del mundo, tocar la mano de Dios, y así, en silencio, escuchar la Palabra, percibir el Amor”. Su Santidad Benedicto XVI exhortaba a seguir “caminando ulteriormente en este misterioso universo de la fe, para ser cada vez más capaces de orar, de anunciar, de ser testimonios de la Verdad, que es bella, que es Amor”. Tras su despedida desde el balcón en la residencia de Castel Gandolfo, no tendremos más apariciones públicas de Benedicto XVI, pero nos queda su testimonio, su legado espiritual y sus enseñanzas para crecer y madurar en la fe y en el amor a Jesucristo. Con él seguimos unidos, a través de la oración. Rezamos por Benedicto XVI, tal y como él mismo nos ha pedido, por la Iglesia y también por el nuevo Santo Padre, que será elegido en los próximos días tras la celebración del Cónclave al que los cardenales están convocados en el Vaticano.

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aFondo Benedicto XVI nos ha dicho…. Ofrecemos algunos extractos de las apariciones públicas más destacadas de Benedicto XVI antes de hacerse efectiva su renuncia como pastor de la Iglesia Universal. Última Audiencia General Gracias de corazón. Estoy verdaderamente conmovido y veo que la Iglesia está viva. Y pienso que debemos también dar gracias al Creador por el buen tiempo que nos regala ahora, todavía en invierno. Como el apóstol Pablo en el texto bíblico que hemos escuchado, también yo siento en mi corazón que debo dar gracias sobre todo a Dios, que guía y hace crecer a la Iglesia, que siembra su Palabra y alimenta así la fe en su Pueblo. En este momento, mi alma se ensancha y abraza a toda la Iglesia esparcida por el mundo; y doy gracias a Dios por las “noticias” que en estos años de ministerio petrino he recibido sobre la fe en el Señor Jesucristo, y sobre la caridad que circula realmente en el Cuerpo de la Iglesia, y que lo hace vivir en el amor, y sobre la esperanza que nos abre y nos orienta hacia la vida en plenitud, hacia la patria celestial.

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Siento que llevo a todos en la oración, en un presente que es el de Dios, donde recojo cada encuentro, cada viaje, cada visita pastoral. Recojo todo y a todos en la oración para encomendarlos al Señor, para que tengamos pleno conocimiento de su voluntad, con toda sabiduría e inteligencia espiritual, y para que podamos comportarnos de manera digna de Él, de su amor, fructificando en toda obra buena (cf. Col 1, 9-10). En este momento, tengo una gran confianza, porque sé, sabemos todos, que la Palabra de verdad del Evangelio es la fuerza de la Iglesia, es su vida. El Evangelio purifica y renueva, da fruto, dondequiera que la comunidad de los creyentes lo escucha y acoge la gracia de Dios en la verdad y en la caridad. Ésta es mi confianza, ésta es mi alegría. Cuando el 19 de abril de hace casi ocho años acepté asumir el ministerio petrino, tuve esta firme certeza que siempre me ha acompañado: la certeza de la vida de la Iglesia por la Palabra de Dios. En aquel momento, como ya he expresado varias veces, las palabras que resonaron en mi corazón fueron: Señor, ¿por qué me pides esto y qué me pides? Es un peso grande el que pones en mis hombros, pero si Tú me lo pides, por tu palabra echaré las redes, seguro de que Tú me guiarás, también con todas mis debilidades. Y ocho años después puedo decir que el Señor realmente me ha guiado, ha estado cerca de mí, he podido percibir cotidianamente su presencia.

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Ha sido un trecho del camino de la Iglesia, que ha tenido momentos de alegría y de luz, pero también momentos no fáciles; me he sentido como San Pedro con los apóstoles en la barca en el lago de Galilea: el Señor nos ha dado muchos días de sol y de brisa suave, días en los que la pesca ha sido abundante; ha habido también momentos en los que las aguas se agitaban y el viento era contrario, como en toda la historia de la Iglesia, y el Señor parecía dormir. Pero siempre supe que en esa barca estaba el Señor y siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino que es suya. Y el Señor no deja que se hunda; es Él quien la conduce, ciertamente también a través de los hombres que ha elegido, pues así lo ha querido. Ésta ha sido y es una certeza que nada puede empañar. Y por eso hoy mi corazón está lleno de gratitud a Dios, porque jamás ha dejado que falte a toda la Iglesia y tampoco a mí su consuelo, su luz, su amor. Estamos en el Año de la fe, que he proclamado para fortalecer precisamente nuestra fe en Dios en un contexto que parece rebajarlo cada vez más a un segundo plano. Desearía invitaros a todos a renovar la firme confianza en el Señor, a confiarnos como niños en los brazos de Dios, seguros de que esos brazos nos sostienen siempre y son los que nos permiten caminar cada día, también en la dificultad. Me gustaría que cada uno se sintiera amado por ese Dios que ha dado a su Hijo por nosotros y que nos ha mostrado su amor sin límites. Quisiera que cada uno de vosotros sintiera la alegría de ser cristiano. (…)

El “siempre” es también un “para siempre” –ya no existe una vuelta a lo privado. Mi decisión de renunciar al ejercicio activo del ministerio no revoca esto. No vuelvo a la vida privada, a una vida de viajes, encuentros, recepciones, conferencias, etcétera. No abandono la cruz, sino que permanezco de manera nueva junto al Señor Crucificado. Ya no tengo la potestad del oficio para el gobierno de la Iglesia, pero en el servicio de la oración permanezco, por así decirlo, en el recinto de San Pedro. San Benito, cuyo nombre llevo como Papa, me será de gran ejemplo en esto. Él nos mostró el camino hacia una vida que, activa o pasiva, pertenece totalmente a la obra de Dios. Doy las gracias a todos y cada uno también por el respeto y la comprensión con la que habéis acogido esta decisión tan importante. Continuaré acompañando el camino de la Iglesia con la oración y la reflexión, con la entrega al Señor y a su Esposa, que he tratado de vivir hasta ahora cada día y quisiera vivir siempre. Os pido que me recordéis ante Dios, y sobre todo que recéis por los Cardenales, llamados a una tarea tan relevante, y por el nuevo Sucesor del Apóstol Pedro: que el Señor le acompañe con la luz y la fuerza de su Espíritu. Invoquemos la intercesión maternal de la Virgen María, Madre de Dios y de la Iglesia, para que nos acompañe a cada uno de nosotros y a toda la comunidad eclesial; a Ella nos encomendamos, con profunda confianza. Benedicto XVI (27 de febrero de 2013) Leer el mensaje de la última Audiencia General

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En la despedida a los cardenales (…) En estos ocho años hemos vivido con fe momentos bellísimos de luz radiante en el camino de la Iglesia, junto a momentos en los que alguna nube se volvió densa en el cielo. Hemos buscado servir a Cristo y a su Iglesia, con amor profundo y total que es el alma de nuestro ministerio. Hemos dado esperanza, aquella que nos viene de Cristo, el único que puede iluminar el camino. Juntos podemos agradecer al Señor que nos hizo crecer en la comunión y juntos rezarle para que les ayude a crecer aún más en esta unidad profunda, de manera que el colegio de cardenales sea como una orquesta donde la diversidad, expresión de la Iglesia universal, lleve siempre a la superior concorde armonía. Querría dejarles un pensamiento simple que llevo en el corazón, un pensamiento sobre la Iglesia, sobre su misterio, que es para todos nosotros, podemos decir la razón y la pasión de la vida. Me ayudo con una expresión de Romano Guardini, escrita justamente en el año en el Concilio Vaticano II, aprobaba la constitución Lumen Gentium. Un último libro con una dedicatoria personal para mí, por lo que estas palabras en este libro me son muy queridas. Decía: “La Iglesia no es una institución elucubrada y construida calculadamente. Es una realidad viviente, ella vive a lo largo del curso del tiempo para evolucionar, como cada ser viviente, transformándose, y aún

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así en su naturaleza permanece siempre la misma, y su corazón es Cristo”. Era, me parece, nuestra experiencia de ayer en la plaza, ver que la Iglesia es un cuerpo vivo, animado por el Espíritu Santo, que vive realmente de la fuerza de Dios. Ella está en el mundo pero no es del mundo. Es de Dios, de Cristo, del Espíritu Santo. Lo hemos visto ayer. Por ello es verdadera y elocuente otra expresión de Guardini: “La Iglesia se despierta en las almas”. La Iglesia vive crece y se despierta en las almas que como la de la Virgen María acogen la palabra de Dios y la conciben por obra del Espíritu Santo. Ofrecen a Dios su propia carne y justamente en su pobreza y humildad se vuelven capaces de generar a Cristo hoy en el mundo. A través de la Iglesia el misterio de la Encarnación permanece presente por siempre. Cristo sigue caminando a través de los tiempos y en todos los lugares. Permanezcamos unidos queridos hermanos en este misterio. En la oración, especialmente en la eucaristía cotidiana, y así sirvamos a la Iglesia y a toda la humanidad. Esta es nuestra alegría que nadie nos puede quitar. Antes de despedirles personalmente, deseo decirles que estaré cerca de ustedes con la oración, especialmente en los próximos días, para que sean enteramente dóciles a la acción del Espíritu Santo para la elección del nuevo papa. Que el Señor les muestre la que es su voluntad.

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Entre ustedes, en el Colegio de Cardenales, está también el futuro Papa al que ya hoy prometo mi incondicional reverencia y obediencia. (…) Benedicto XVI (28 de febrero de 2013) Para leer las palabras de saludo a los cardenales presentes en Roma Homilía del Miércoles de Ceniza Hoy, Miércoles de Ceniza, comenzamos un nuevo camino cuaresmal, un camino que se extiende por cuarenta días y nos conduce al gozo de la Pascua del Señor, a la victoria de la vida sobre la muerte. Siguiendo la antiquísima tradición romana de las stationes cuaresmales, nos hemos reunido para la celebración de la Eucaristía. Esta tradición establece que la primera estación tenga lugar en la Basílica de Santa Sabina, sobre la colina del Aventino. Las circunstancias han aconsejado que nos reunamos en la Basílica Vaticana. Somos un gran número en torno a la tumba del apóstol Pedro, para pedirle también su intercesión para el camino de la Iglesia en este momento particular, renovando nuestra fe en el Supremo Pastor, Cristo el Señor. Para mí, es una ocasión propicia para agradecer a todos, especialmente a los fieles de la Diócesis de Roma, al disponerme a concluir el ministerio petrino, y para pedir un recuerdo particular en la oración.

(…) El retorno al Señor es posible por la ‘gracia’, porque es obra de Dios y fruto de la fe que ponemos en su misericordia. Este volver a Dios solamente llega a ser una realidad concreta en nuestra vida cuando la gracia del Señor penetra en nuestro interior y lo remueve dándonos la fuerza de “rasgar el corazón”. Una vez más, el profeta nos transmite de parte de Dios estas palabras: “Rasgad los corazones y no las vestiduras” (v. 13). En efecto, también hoy muchos están dispuestos a “rasgarse las vestiduras” ante escándalos e injusticias, cometidos naturalmente por otros, pero pocos parecen dispuestos a obrar sobre el propio “corazón”, sobre la propia conciencia y las intenciones, dejando que el Señor transforme, renueve y convierta. Aquel “convertíos a mí de todo corazón”, es además una llamada que no solo se dirige al individuo, sino también a la comunidad. (…) La dimensión comunitaria es un elemento esencial en la fe y en la vida cristiana. Cristo ha venido “para reunir a los hijos de Dios dispersos” (Jn 11,52). El “nosotros” de la Iglesia es la comunidad en la que Jesús nos reúne (cf. Jn 12,32): la fe es necesariamente eclesial. Y esto es importante recordarlo y vivirlo en este tiempo de Cuaresma: que cada uno sea consciente de que el camino penitencial no se afronta en solitario, sino junto a tantos hermanos y hermanas, en la Iglesia. El profeta, por último, se detiene sobre la oración de los sacerdotes, los cuales, con los ojos llenos de lágrimas, se dirigen a Dios diciendo: “No entregues tu heredad al oprobio, no la dominen los gentiles; no se

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diga entre las naciones: ¿Dónde está su Dios?” (v.17). Esta oración nos hace reflexionar sobre la importancia del testimonio de fe y vida cristiana de cada uno de nosotros y de nuestras comunidades para mostrar el rostro de la Iglesia y de cómo en ocasiones este rostro es desfigurado. Pienso, en particular, en las culpas contra la unidad de la Iglesia, en las divisiones en el cuerpo eclesial. Vivir la Cuaresma en una más intensa y evidente comunión eclesial, superando individualismos y rivalidades, es un signo humilde y precioso para los que están lejos de la fe o son indiferentes. (…) Queridos hermanos y hermanas, iniciamos confiados y alegres el itinerario cuaresmal. Escuchemos con atención la invitación a la conversión, a «retornar a

Dios con todo el corazón», acogiendo su gracia que nos hace hombres nuevos, con aquella sorprendente novedad que es participación en la vida misma de Jesús. Que ninguno de nosotros sea sordo a esta llamada, que nos viene también del austero rito, tan simple y al mismo tiempo tan sugerente, de la imposición de la ceniza, que dentro de poco realizaremos. Que nos acompañe en este tiempo la Virgen María, Madre de la Iglesia y modelo de todo auténtico discípulo del Señor. Amén. Benedicto XVI (13 de febrero de 2013) Para leer la homilía de Benedicto XVI en el Miércoles de Ceniza de este año

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Cultura “El Papa de la gracia, de la humildad” A la pregunta ¿Cómo comprender en profundidad la decisión del Papa en este momento de la Iglesia y del mundo?, Massimo Borghesi, profesor ordinario de Filosofía Moral en la Universidad de Perugia y docente de Filosofía y Religión en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma, responde así a la entrevista realizada en el diario de análisis Páginas Digital. La decisión del Papa muestra la aceptación del límite, un concepto recuperado por filósofos marxistas como Vacca, Sorbi, Barcellona o Tronti, que reconocen precisamente en la emergencia antropológica de la bioética, evidenciada por Ratzinger, un punto en común para responder al dominio de la técnica y del poder ilimitado. ¿Se podría entender de este modo el gesto del Papa? El concepto de “límite” es el punto central de la teología y pensamiento de Ratzinger. La sabiduría, humana y cristiana, consiste en tomar conciencia de los límites de nuestra naturaleza, en no forzarlos en inútiles y peligrosos empeños titánicos. De ahí toma forma su crítica a la teología política, el mesianismo político, a la confusión entre gracia y naturaleza. El gesto soberano, inédito, de la renuncia del ministerio papal obedece a esa misma lógica. El hombre Ratzinger, con una total y cristiana libertad frente al poder, sabe ante sí mismo y ante Dios que ya no es capaz de asumir plenamente el oficio petrino. Un papa anciano, que ya no puede permanecer confinado en San Pedro como sucedía antes del Concilio, no puede sostener el ritmo impuesto por el contexto actual. Esta conciencia de los límites, fruto de la edad, se encuentra en Benedicto XVI con una profunda humildad, la virtud propia del cristiano según San Agustín. Este hombre, que es quizá el mayor teólogo vivo, el que dio cobertura teológica al pontificado de Juan Pablo II, ha demostrado tener una distancia con respecto al poder que quedará como ejemplo en la historia de la Iglesia. Este Año de la fe es también el aniversario del Edicto de Constantino del año 313. Para algunos,

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esta fecha marca el fin de la iglesia auténtica que aceptó el compromiso con el poder. ¿Existen elementos en este sentido ante la intransigencia del Papa con los recurrentes problemas de las finanzas vaticanas? Hay que distinguir entre el Edicto de Constantino, promulgado junto al pagano Licinio en el 313, y el edicto de Tesalónica de Teodosio en el 380. El edicto constantiniano es en realidad un acto de libertad religiosa para paganos y cristianos, cuya importancia fundamental celebramos justamente en el año presente. Con respecto al Año de la fe, hay que decir que ha sido convocado por el Papa Benedicto XVI teniendo en cuenta no sólo los escándalos, graves, incluso tal vez gravísimos, que han marcado a la Iglesia y al clero en los últimos decenios, sino también el desgaste de la fe, sobre todo en el viejo continente. En Europa varias naciones ven cómo el cristianismo está ya en vías de extinción. En Francia y en el norte de Europa, con la excepción parcial de Alemania, la secularización de las costumbres y de la mentalidad es radical. El porcentaje de aquellos que frecuentan la Iglesia no supera el cinco o seis por ciento. En Holanda e Inglaterra

Cultura las iglesias se han convertido en pubs, discotecas, museos. Es distinto el caso de África, Asia, América Latina, donde las vocaciones se multiplican y la fe se difunde, pero en Europa el escenario es trágico. Por eso, convocar un Año de la fe no ha sido un gesto pío, devoto. Es más bien la expresión de un juicio, serio y motivado, sobre el estado presente de la Iglesia en el Occidente europeo, sobre el hecho de que el renacer de la fe, en un mundo ya pagano donde los jóvenes no tienen la más mínima idea de qué es el cristianismo, es la principal urgencia. Para los que, prescindiendo de una visión teológica, conocen la profundidad de la reflexión de Benedicto XVI ha sido evidente la incomprensión y superficialidad de los comentarios sobre sus catequesis. ¿Qué aspecto merece particularmente ser destacado y profundizado en este momento de la vida de la Iglesia y del mundo? Las catequesis de los miércoles de Benedicto XVI son de una extraña belleza. Resuena en ellas el lenguaje de los grandes Padres de la Iglesia, de Ambrosio, de Agustín. En este caso tampoco se trataba de un mensaje devoto, sino de una decisión ponderada. El Papa está seguro de que nuestro tiempo presenta

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analogías con el cristianismo de los primeros siglos. Por eso, la comunicación de la fe debe ser sencilla, mirar a lo esencial, valorar tesoros de la tradición para el hombre de hoy. No se trata de estrategias, sino de un juicio. Frente a una Iglesia rígida, burocratizada, el Papa teólogo ha manifestado lo que debe ser la autoridad de la Iglesia, la de un pastor que cuida de sus almas, que las apacienta a partir del amor de y a Cristo. Que se las confía a Cristo. El legado que este Papa deja a la Iglesia, que se hace ejemplar con su gesto de renuncia, es que la Iglesia es de Cristo. En el sentido de que está hecha de Cristo, no la hacemos nosotros, es obra Suya. La increíble serenidad de Benedicto XVI, en medio del torbellino de luchas vaticanas y escándalos sexuales del clero, encuentra aquí su razón de ser. Benedicto, siguiendo a Agustín, ha sido el Papa de la gracia, de la mansedumbre, de la humildad, de la sonrisa buena. Ésta es su herencia para la Iglesia que viene y así lo queremos recordar. Publicado en www.paginasdigital.es

luzdelaPalabra “Señor, déjala todavía este año”

Éxodo 3, 1-8a.13-15 Sal 102, 1-8-11 1 Corintios 10, 1-6.10-12 Lucas 13, 1-9 Se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó: “¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no. Y si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera”. Y les dijo esta parábola: “Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?’. Pero el viñador contestó: ‘Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás’”.

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III Domingo de Cuaresma (C)

laPuntada Reflexiones para náufragos

Gracias a vosotros. Queridos amigos, estoy muy contento de estar con vosotros, rodeado por la belleza de la creación y por vuestra simpatía que me hace sentir bien. Gracias por vuestra amistad, por vuestro afecto. Sabéis que para mí este día es distinto de los demás: no soy Pontífice Supremo de la Iglesia Católica; es decir, lo seré hasta las ocho de esta tarde, después ya no. Soy, simplemente, un peregrino que empieza la última etapa de su peregrinación en esta tierra. Pero quisiera todavía, con mi corazón, con mi alma, con mis oraciones, con mis reflexiones, con toda mi fuerza interior, trabajar por el bien común y el bien de la Iglesia y de la humanidad. Y me siento muy apoyado por vuestra simpatía. Vayamos adelante con el Señor, por el bien de la Iglesia y del mundo. Gracias, buenas noches a todos y ahora os imparto, de todo corazón, mi bendición. Benedicto XVI (Últimas palabras, pronunciadas en Castel Gandolfo, momentos antes de hacerse efectiva su renuncia como Santo Padre).

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Revista FiESTA digital Nº 1003 • AÑO XXI