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The West's asleep. Let England shake, Weighted down with silent dead. I fear our blood won't rise again. -PJ Harvey-

Por apoyar esta idea que no es nueva para el mundo pero sí para nosotras, mencionamos: - Al colaborador extranjero Erik Skauch, por dedicarnos cinco minutos de su tiempo y escribir cuatro líneas. - Al resto de colaboradores/as, que van a ser famosos de aquí a la llegada de Marte. - Y a mi mamá, que me estará viendo. Sincerely yours, the editor-in-chief:

Colaboradores/as del primer  Art for Art's Shake

Nuyë: ilustración.............................................. 2

Blondy: ilustración........................................... 3

Nuyë: texto...................................................... 4

Wasabi, Sashimi, Sushi: texto.................... 5 y 6

Nuyë: ilustración........................................ 5 y 6

Madison Twist: texto....................................... 7

Blondy: texto................................................... 8

Erik Skauch: texto............................................ 9

Blondy: texto.................................................. 10

Críticas, ruegos, preguntas y colaboraciones: forartsshake@gmail.com

Blondy

Grapas-NuyëDices que te duele el corazón y yo no sé qué hacer. Digo que voy a ponerte grapas, a intentar unirlo, y te ríes. Te ríes con esa risa cansada, la que tenemos muchos en estos días. Es raro, porque somos jóvenes y estamos viejos. Y nos dicen que no es para tanto, que todo mejorará, pero la verdad es que no podemos esperar a ver qué pasará. Y yo quiero creer que las grapas lo arreglan todo. Y tú dices que las cosas de verdad, una vez rotas, no se arreglan. Ni con grapas, ni con nada.

 MAR ­  Madison Twist  ­

Hoy hay niebla, el tiempo me acompaña. Camino siguiendo  al río, aunque en realidad no me importa dónde voy. Hoy no  siento   nada,   ni   frío,   ni   tristeza;   no   hay   ausencia.   Sigo  mirando al río y pienso que al menos él tiene al mar. Ahora  me enfrento al puente. Siempre pensé que el puente unía,  pero ahora me doy cuenta de que en realidad separa, pone  un punto y aparte a lo que hay delante y después de él. Pero  yo decido cruzarlo. Al otro lado nada cambia, una orilla es  exactamente   igual   que   la   otra,   no   hay   diferencia,   pero  tampoco hay  unión. Un hombre con sombrero pasea a un  Beagle. Me alejo del río, cruzo la calle y sigo andando. Pero  no sé por qué, ahora me entran dudas, y es mi cuerpo el que  continúa andando por mí, mi mente me abandona, ya no soy  yo, ni si quiera sé si soy, mi mente se va, no quiere volver,  busca una salida de esta cárcel, busca la esperanza, busca  un futuro, busca escapar pero sigue atada; no puede zafarse  porque de repente se da cuenta de que hay algo superior  que nos gobierna, hay algo que nos mantiene quietos aquí  pero  al  mismo  tiempo  nos hace  girar  en  círculos,   círculos  infinitos, círculos que no van a ninguna parte y que siempre  acaban igual, y siempre acaban igual porque hay algo que la  gobierna,   y   ese   algo   es   una   palabra:   parálisis.   Pero   no  quiero   estar   quieta,   ni   quiero   dar   vueltas,   quiero   seguir  hacia adelante, quiero decidir si sigo al río o no, y entonces  me giro y en un instante decido que sí, que esta vez voy a  elegir dónde ir aunque no me importe el lugar, y me paro en  seco, lo suelto todo: grito y me desnudo, he roto con todo, he  tirado a Yeats y su  No Second Troy; porque para mí habrá  segunda   y   tercera,   acabaré   con   todo,   lo   quemaré   todo.   Y  vuelvo al puente, y observo al río. Él sigue hacia adelante, y  ahora yo también. Este es mi puente, y no va a unir, me va  separar de todo. Y ahora, salto.

Sentidos (5+1)-BlondyLeo en la cama. O más bien, releo, por enésima vez, uno de mis libros favoritos. De esos libros que los lees con 10 años y que sabes que lo seguirás leyendo cuando tengas 80, si es que llegas a cumplirlos. Mientras, el viento golpea furioso mi ventana y los columpios mal engrasados del parque de abajo chirrían al mecerse con él. Y no me recuerdan a una película mala de terror, sino a cuando pasábamos las tardes jugando, cuando después íbamos al kiosco y nos comprábamos montones de chucherías y cigarrillos de chocolate. Sabor que luego cambiamos por el café mezclado con tabaco de verdad y que no sé cómo puedo echarlo todavía de menos. Pero aquí, acariciando mi suave manta de ositos, me doy cuenta de que tu olor todavía impregna mi almohada y no sé si es verdad o es que me he vuelto loca, porque aunque quiera, sé que ya no estás. No para mí.

Amor Mío-Erik SkauchQuerida Amalia, Te escribo esta breve carta con más pena que gloria para comunicarte que he decidido finalizar nuestra relación y la convivencia asociada a ella en el piso de la calle Olmos. Cuando empezamos esta aventura hace ya cinco años, pensé que tu carácter animado no tendría por qué ser incompatible con mis delicados nervios y que el amor que ambos nos profesábamos (y el respeto a mi condición de enfermo del corazón) podría construir puentes sobre todos los ríos de aguas turbulentas que nuestra prometedora relación se viera obligado a atravesar. Hoy veo que la corriente ha arrasado con todo. Esta decisión tan dura no es sino fruto de un largo tiempo de reflexión. Aún dolorosa, creo que es necesaria para que ambos encontremos un sitio más adecuado en el mundo y podamos ser felices con nuestras necesidades personales. La tuba si quieres te la metes por el culo. Con cariño, Samuel

Innocence-BlondySi hay algo que me gusta de ti es tu mirada. Sí, sí. No te hagas el sorprendido. Y no abras tanto los ojos, que se te van a caer y eso no me gustaría nada. Nada de nada. Me gusta cuando miras el mundo como si nunca lo hubieras visto y te brillan los ojos igual que a un niño expectante por ver algo nuevo. Me gusta porque es tu inocencia. Porque todavía te queda algo de eso. Y me pregunto en qué momento a los demás dejaron de brillarles los ojos y cuándo perdieron la capacidad de dejar que cualquier cosa les sorprendiera. Me pregunto por qué se dejaron morir en vida y por qué prefirieron el alma envejecida encerrada en un cuerpo juvenil. Y es que, si envejecer significa eso, prefiero que hagamos un intento a lo Peter Pan y que seamos niños para siempre, a dejarnos convertir en máquinas de ojos velados y corazón seco.


Art for Art's Shake #1