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Celebraci贸n de la Palabra en ausencia del Presb铆tero

Misiones de Semana Santa 1

CONTENIDO

Directorio para las celebraciones dominicales en ausencia de presbítero ............................................ 3 El domingo y su santificación ............................................................................................................................. 4 Condiciones para las celebraciones dominicales en ausencia del Presbítero. ..................................................... 5 La celebración ................................................................................................................................................... 7

Comisión episcopal de pastoral litúrgica ............................................................................................11 Instructivo ....................................................................................................................................................... 11 El ministro de la celebración ............................................................................................................................ 11 Desarrollo de la celebración ............................................................................................................................ 12

Domingo de ramos ............................................................................................................................15 Conmemoración de la entrada del Señor a Jerusalén....................................................................................... 15

Lunes santo .......................................................................................................................................35 Martes santo.....................................................................................................................................41 Miercoles Santo ................................................................................................................................47 Jueves Santo .....................................................................................................................................53 Viernes Santo ....................................................................................................................................63 Via Crucis ........................................................................................................................................................ 63 Las siete palabras de Jesús en la cruz ............................................................................................................... 73 Celebración de la muerte del Señor (adoración de la cruz) .............................................................................. 76 Procesión del silencio y Corona de los Siete Dolores ........................................................................................ 89

Sábado Santo ....................................................................................................................................93 Vigilia Pascual en la noche santa .......................................................................................................94 Comunión a enfermos ..................................................................................................................... 116 Oración de comunión espiritual ....................................................................................................... 117

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DIRECTORIO PARA LAS CELEBRACIONES DOMINICALES EN AUSENCIA DE PRESBÍTERO 1. La Iglesia de Cristo, desde el día de Pentecostés, después de la venida del Espíritu Santo, nunca ha dejado de reunirse para celebrar el Misterio Pascual, el día que ha sido llamado «domingo» en memoria de la resurrección del Señor. En la asamblea dominical la Iglesia proclama lo que en toda la Escritura se refiere a Cristo y celebra la Eucaristía como memorial de la muerte y resurrección del Señor, hasta que él vuelva. 2. Sin embargo, no siempre se puede tener una celebración plena del domingo. En efecto, ha habido fieles, y todavía hoy los hay, para los cuales «por la falta de ministro sagrado u otra causa grave le es imposible la participación en la celebración eucarística». 3. En diversas regiones, después de la primera evangelización, los obispos confiaron a catequistas la tarea de reunir a los fieles el día domingo y de dirigir la oración a la manera como se hace en los ejercicios piadosos. Esto se debió a que los cristianos, habiendo crecido mucho en número, se encontraban dispersos en muchos lugares, aun lejanos, de tal manera que el sacerdote no podía estar con ellos cada domingo. 4. En otros lugares, a causa de la persecución contra los cristianos o por otras graves limitaciones impuestas a la libertad religiosa, les está totalmente prohibido a los fieles reunirse en domingo. Como en otro tiempo hubo cristianos que fueron fieles hasta el martirio por participar en la asamblea dominical, de igual modo hoy existen fieles que hacen todo lo posible por reunirse los domingos a orar, o en familia o en pequeños grupos, aun cuando estén privados de la presencia del ministro sagrado. 5. Por otra parte, en nuestros días, en muchos lugares no todas las parroquias pueden tener la celebración de la Eucaristía cada domingo, porque ha disminuido el número de sacerdotes. Además, por circunstancias sociales y económicas, muchas parroquias se han despoblado. Por esto ha sido confiado a muchos presbíteros el encargo de celebrar varias veces la Misa en domingo en iglesias distantes entre sí. Pero tal práctica no siempre ha sido juzgada oportuna, ni para las parroquias, que se ven privadas del propio pastor, ni para los mismos sacerdotes. 6. Por esto en algunas Iglesias particulares, en que se dan las condiciones antes dichas, los obispos han juzgado necesario establecer otras celebraciones dominicales, cuando no hay presbítero, a fin de que se pueda tener una asamblea cristiana del mejor modo posible y para que la tradición cristiana del domingo queda asegurada: Frecuentemente, sobre todo en tierras de misión, los mismos fieles, conscientes de la importancia del domingo, con la cooperación de catequistas y también de religiosos, se reúnen para escuchar la palabra de Dios, para orar y para recibir la sagrada Comunión. 7. Consideradas bien todas estas razones y teniendo en cuenta los documentos promulgados por la Santa Sede, la Congregación para el Culto Divino, Secundando también los deseos de las Conferencias Episcopales, considera oportuno recordar algunos elementos doctrinales sobre el domingo y fijar las condiciones que hacen legítimas tales celebraciones en la diócesis, y además proporcionar algunas indicaciones para el correcto desarrollo de las mismas celebraciones. Tocará a las Conferencias Episcopales, si las circunstancias lo requieren, determinar más detalladamente estas mismas normas y adaptarlas a la índole de los diversos pueblos y a las distintas situaciones; asimismo, informar de ello a la Sede Apostólica CAPÍTULO I 3

EL DOMINGO Y SU SANTIFICACIÓN 8. «Según la tradición apostólica, que tiene su origen en el mismo día de la resurrección de Cristo, la Iglesia celebra el Misterio Pascual cada ocho días, en el día que ha sido llamado, justamente “Día del Señor” o «domingo». 9. Testimonios de la asamblea de los fieles, en el día que ya en el Nuevo Testamento se designa como «domingo» se encuentran explícitamente en antiquísimos documentos del primero y segundo siglos. Entre ellos destaca el de san Justino: «En el día llamado del sol, todos los habitantes de las ciudades y del campo se reúnen en el mismo lugar…». Sin embargo, el día en que se reunían los cristianos no coincidía con los días de fiesta del calendario griego y romano, y por lo mismo constituía también para los conciudadanos un cierto signo de profesión cristiana. 10. Desde los primeros siglos, los pastores nunca han dejado de inculcar a los fieles la necesidad de reunirse el domingo: «Puesto que ustedes son miembros de Cristo no se separen de la Iglesia, dejando de reunirse…, no desprecien al Salvador ni lo priven de sus miembros; no destrocen su cuerpo ni lo desmiembren…» Es lo que recientemente ha recordado el Concilio Vaticano II con estas palabras: «En éste día, los fieles deben reunirse en asamblea para que, escuchando la palabra de Dios y participando en la Eucaristía recuerden la pasión, la resurrección y la gloria del Señor Jesús y den gracias a Dios que los “hizo renacer a la viva esperanza” por medio de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos». 11. La importancia de la celebración del domingo en la vida de los fieles la indica así San Ignacio de Antioquia: «(Los cristianos) ya no celebran el sábado, sino que viven conforme al domingo, en el que nuestra vida resucitó por medio de él (Cristo) y de su muerte». El sentido cristiano de los fieles, tanto en el pasado como en el tiempo presente, ha tenido en tan gran honor el domingo, que de ninguna manera han querido descuidar su observancia ni siquiera en los momentos de persecución o en medio de aquellas culturas ajenas a la fe cristiana u hostiles a ella. 12. Los elementos que principalmente se requieren para que se tenga la asamblea dominical, son las siguientes: a. La reunión de los fieles para manifestar que la «Iglesia» no es una asamblea formada espontáneamente, sino que es convocada por Dios, es decir que es el pueblo de Dios estructurado orgánicamente, presidido por el sacerdote que actúa en persona de Cristo cabeza. b. La instrucción sobre el Misterio Pascual por medio de las Escrituras que son proclamadas, y que son explicadas por el sacerdote o el diácono. c. La celebración del sacrificio eucarístico, realizada por el sacerdote en persona de Cristo, que ofrece en nombre de todo el pueblo cristiano, y por el que se hace presente el Misterio Pascual. 13. El esfuerzo pastoral debe dirigirse principalmente a conseguir que cada domingo se celebre el sacrificio de la Misa, porque solamente por medio de él se perpetúa la Pascua del Señor y la Iglesia se manifiesta de una manera completa: «El domingo es la fiesta primordial que debe ser propuesta y recomendada a la piedad de los fieles… No se le antepongan otras solemnidades, a no ser que sean de suma importancia, porque e l domingo es el fundamente y el núcleo de todo el año litúrgico». 14. Es necesario que tales principios sean inculcados desde el inicio de la formación cristiana, a fin de que los fieles cumplan con gusto el precepto de la santificación del día festivo y comprendan el motivo por el que cada domingo se reúnen para celebrar la Eucaristía, convocados por la Iglesia, y no simplemente por su propia devoción. Así 4

los fieles podrán tener la experiencia del domingo como signo de la trascendencia de Dios sobre el trabajo del hombre y no como simple día de descanso; además, en virtud de la asamblea dominical, ellos podrán percibirse a sí mismos más íntimamente como miembros de la Iglesia y lo mostrarán al exterior. 15. En la asamblea dominical, lo mismo que en la vida de la comunidad cristiana, los fieles deben poder encontrar tanto una participación activa como una verdadera fraternidad y la oportunidad de fortalecerse espiritualmente bajo la guía del Espíritu Santo. Así estarán protegidos más fácilmente contra el atractivo de las sectas que les prometen ayuda en el sufrimiento de la soledad y una más completa satisfacción de sus aspiraciones religiosas. 16. Finalmente, la acción pastoral debe favorecer «las iniciativas para lograr que el domingo sea también día de alegría y de descanso del trabajo», de tal modo que en la sociedad actual se manifieste a todos como signo de libertad y, en consecuencia, como día instituido para el bien de la misma persona humana, lo cual, sin duda, tiene más valor que los negocios y procesos productivos. 17. La palabra de Dios, la Eucaristía y el ministerio sacerdotal son dones que el Señor ofrece a la Iglesia, su esposa. Deber ser recibidos, más aún pedidos, como gracia de Dios. La Iglesia que goza de estos dones sobre todo en la asamblea dominical, da gracias a Dios por ellos en esta misma asamblea, mientras espera gozar del perfecto descanso «ante el trono y ante el Cordero».

CAPÍTULO II

CONDICIONES PARA LAS CELEBRACIONES DOMINICALES EN AUSENCIA DEL PRESBÍTERO. 18. Cuando en algunos lugares no es posible celebrar la Misa en domingo, lo primero que hay que considerar es si los fieles pueden ir a la iglesia de un lugar cercano para participar ahí en la celebración del misterio eucarístico. Hay que recomendar esta solución también en nuestros días, más aún, conservarla en lo posible; pero esto requiere que los fieles sean instruidos rectamente sobre el sentido pleno de la asamblea dominical, para que así se adapten con buen ánimo a las nuevas situaciones. 19. Es de desear que, aun cuando no hay Misa, el día domingo se ofrezcan con amplitud a los fieles –reunidos para distintas formas de celebración- las riquezas de la Sagrada Escritura y de la oración de la Iglesia, a fin de que no queden privados de las lecturas que se leen a lo largo del año durante la Misa, ni de las oraciones de lis tiempos litúrgicos. 20. Entre las varias formas que se encuentran en la tradición litúrgica, cuando no es posible la celebración de la Misa, es muy recomendada la celebración de la palabra de Dios, la cual, si es oportuno, puede ser seguida de la comunión eucarística. Así los fieles pueden nutrirse al mismo tiempo de la Palabra y del Cuerpo de Cristo. «En efecto, escuchando la palabra de Dios, los fieles se dan cuenta de que las obras admirables realizadas por el Señor, que son proclamadas en las lecturas, alcanzan su culmen en el Misterio Pascual, cuyo memorial se celebra sacramentalmente en la Misa y del que se participa también por la comunión». Además, en algunas circunstancias, se puede unir oportunamente la celebración del Día del Señor con la celebración de algunos sacramentos y especialmente de los sacramentales, según la necesidad de cada comunidad.

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21. Es necesario que los fieles comprendan con claridad que tales celebraciones tienen carácter supletivo y no pueden considerarse como la mejor solución de las dificultades nuevas o una concesión hecha a la comodidad. Las reuniones o asambleas de este tipo nunca podrán realizarse el domingo en aquellos lugares en los que ya ha sido celebrada la Misa o va a celebrarse, o ya fue celebrada la tarde del día precedente, aunque haya sido en lengua diferente; tampoco es oportuno celebrar dos veces este tipo de asambleas. 22. Evítese con cuidado toda confusión entre las reuniones de este tipo y la celebración eucarística. Estas reuniones no deben quitar sino más bien acrecentar en los fieles el deseo de participar en la celebración eucarística y hacer que estén más dispuestos a asistir a ella. 23. Los fieles han de comprender que no es posible la celebración del sacrificio eucarístico sin el sacerdote y que la comunión eucarística que pueden recibir en estas reuniones está íntimamente conectada con el sacrificio de la Misa. Por estas razones se pueden mostrar a los fieles lo necesario que es orar al Señor «para que multiplique los administradores de los misterios de Dios y los haga perseverar en su amor». 24. Compete al obispo diocesano, oído el parecer del consejo presbiteral, establecer si en la diócesis propia pueden tenerse regularmente reuniones dominicales sin la celebración de la Eucaristía y dar para ellas normas generales y particulares, teniendo en cuenta los lugares y las personas. Por lo tanto no deben hacerse asambleas de este género, a no ser que el obispo las convoque y bajo el ministerio pastoral del párroco. 25. «No se edifica ninguna comunidad cristiana si no tiene como raíz y quicio la celebración de la Santísima Eucaristía». Por eso, antes de que el obispo establezca que se tengan reuniones dominicales sin la celebración de la Eucaristía, además de lo dicho sobre el estado de las parroquias (Cfr. 5), debe examinarse la posibilidad de recurrir a los presbíteros, incluso religiosos, no dedicados directamente a la cura de almas, y también la frecuencia de las Misas celebradas en las diversas iglesias y parroquias. Se debe mantener la preeminencia de la celebración eucarística sobre todas las demás acciones pastorales, especialmente el domingo. 26. El obispo, personalmente o mediante otras personas, instruirá con oportunas catequesis a la comunidad diocesana sobre las causas que determinan esta disposición; subrayando su importancia y exhortando a la corresponsabilidad y a la cooperación. Él designará un delegado o una comisión especial que cuide que las celebraciones sean hechas correctamente. Escogerá a los que las promuevan y hará también todo lo necesario para que sean instruidos debidamente. Sin embargo, siempre tendrá cuidado de que los fieles puedan participar en la celebración eucarística varias veces al año. 27. Es deber del párroco informar al obispo sobre la oportunidad de hacer estas celebraciones en su jurisdicción, preparar a los fieles para ellas, dentro de lo posible, visitarlos entre semana; celebrar para ellos oportunamente los sacramentos, sobre todo la penitencia. Así, la comunidad que se encuentra en esa situación podrá experimentar realmente de qué manera el domingo se reúne no «sin presbítero», sino solamente «en su ausencia», más aún, «en su expectación». 28. Cuando no sea posible la celebración de la Misa, el párroco cuidará de que pueda ser distribuida la sagrada Comunión. También proveerá para que en cada comunidad se tenga la celebración eucarística a su debido tiempo. Las hostias consagradas deben ser renovadas frecuentemente y debe ser conservadas en lugar seguro. 29. Para dirigir estas reuniones dominicales llámese a diáconos como primeros colaboradores de los sacerdotes. Al diácono, ordenado para apacentar al pueblo de 6

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Dios y para hacerlo crecer, le toca dirigir la oración, proclamar el Evangelio, predicar la homilía y distribuir la Eucaristía. Cuando estén ausentes tanto el presbítero como el diácono, el párroco designará laicos a quienes les confiará el cuidado de las celebraciones, a saber guiar la oración, el servicio de la palabra y la distribución de la sagrada Comunión. Debe escoger primeramente a los acólitos y a los lectores instituidos para el servicio del altar y de la palabra de Dios. Faltando también éstos, pueden ser designados otros laicos, hombres o mujeres, los cuales pueden ejercer esta tarea en virtud de su Bautismo y de su Confirmación. Éstos debe ser escogidos teniendo en cuenta su calidad de vida, en consonancia con el Evangelio; téngase en cuenta, además, que puedan ser bien aceptados por los fieles. La designación habitualmente se hará para un periodo determinado y será manifestada públicamente a la comunidad. Convendrá que se haga por ellos una oración especial en alguna celebración. El párroco tendrá cuidado de impartir a estos laicos una oportuna y continua formación y prepare con ellos celebraciones dignas (Cfr. Capítulo III). Los laicos designados aceptarán la tarea que se les ha confiado no tanto como un honor, sino más bien como un encargo, y en primer lugar como un servicio a los hermanos, bajo la autoridad del párroco. Su tarea no les pertenece sino que es supletoria, puesto que la ejercen «cuando lo pide la necesidad de la Iglesia, al faltar los ministros». «Hagan sólo y todo aquello que concierne al oficio a ellos confiado». Ejerzan su propia tarea con sincera piedad y con orden, tal como conviene a su oficio y como justamente lo exige de ellos el pueblo de Dios. Si en el domingo no se puede hacer la celebración de la palabra de Dios con la distribución de la sagrada Comunión, se recomienda vivamente a los fieles «dedicarse durante un tiempo conveniente, personalmente o en familia o, según la oportunidad, en grupos de familias» a la oración. En estos casos pueden ayudar las transmisiones radiotelevisivas de las sagradas celebraciones. Téngase en cuenta sobre todo la posibilidad de celebrar alguna parte de la Liturgia de las Horas, por ejemplo las Laudes matutinas o las Vísperas, en las que se pueden incluir las lecturas de ese domingo. Efectivamente, cuando «los fieles son convocados y se reúnen para la Liturgia de las Horas, uniendo sus corazones y sus voces, visibilizan a la Iglesia, que celebra el misterio de Cristo». Al final de esta celebración puede ser distribuida la Comunión eucarística (Cfr. Núm. 46). «La gracia del redentor de alguna manera no falta a cada uno de los fieles o a las comunidades enteras, que en motivo de las persecuciones o por falta de sacerdotes, por breve o largo tiempo se ven privados de la celebración de la sagrada Eucaristía. En efecto, animados interiormente por el deseo del sacramento y unidos por medio de la oración con toda la Iglesia, invocan al Señor y alzan hacia él sus corazones; y así, con la fuerza del Espíritu Santo, entran en comunión con la Iglesia, cuerpo vivo de Cristo, y con el Señor mismo… y por tanto, reciben también el fruto del sacramento».

CAPÍTULO III

LA CELEBRACIÓN 36. El orden que hay que seguir en las reuniones dominicales cuando no se celebra la Misa, consta de dos partes: la celebración de la palabra de Dios y la distribución de la 7

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Comunión. No debe introducirse en la celebración lo que es propio de la Misa, sobre todo la presentación de los dones y la Oración Eucarística. El rito de la celebración debe ordenarse de tal modo que favorezca totalmente la oración y presente la imagen de una asamblea litúrgica y no de una simple reunión. Los textos de las oraciones y de las lecturas para cada domingo o solemnidad deben tomarse habitualmente del Misal y del Leccionario. De tal manera los fieles, siguiente el curso del año litúrgico, orarán y escucharán la palabra de Dios en comunión con las otras comunidades de la Iglesia. El párroco, al preparara la celebración con los laicos designados, puede hacer adaptaciones teniendo en cuenta el número de los participantes y la capacidad de los animadores y también el tipo de los instrumentos de que se dispone para la música y el canto. Cuando el diácono preside la celebración actúa conforme a lo propio de su ministerio en los saludos, en las oraciones, en la lectura del Evangelio y en la homilía, en la distribución de la Comunión y en la despedida de los participantes con la bendición. Usa las vestiduras litúrgicas propias de su ministerio, es decir, el alba con la estola y, si es oportuno, la dalmática; y usa la sede presidencial. El laico que dirige la reunión se comporta como entre iguales, tal como se hace en la Liturgia de las horas cuando no preside un ministro ordenado y, en las bendiciones cuando el ministro es laico («El Señor nos bendiga---», «Bendigamos al Señor…»). No debe usar las palabras reservadas al presbítero o al diácono, y no debe hacer aquellos ritos que de un modo muy directo se relacionan con la Misa, por ejemplo: los saludos, sobre todo «El Señor esté con ustedes», y la fórmula de despedida, que harían aparecer al laico que dirige como un ministro sagrado. Lleve una vestidura que no desdiga con su oficio o lleve la establecida eventualmente por el obispo. No debe usar la sede presidencial, sino que debe preparársele otro asiento fuera del presbiterio. El altar, que es la mesa del sacrificio y del banquete pascual, debe ser usado solamente para colocar en él el pan consagrado antes de la distribución de la Eucaristía. Al preparar la celebración se tenga cuidado de una conveniente distribución de las tareas, por ejemplo: para las lecturas, para los cantos, etc., y para la disposición y adornos del lugar. El esquema de la celebración se compone de los siguientes elementos: a. Los ritos iniciales, cuya finalidad es que los fieles, cuando se reúnen, constituyan la comunidad y se dispongan dignamente para la celebración. b. La liturgia de la Palabra, en la que Dios mismo habla a su pueblo para manifestarle el misterio de redención y de salvación; el pueblo responde mediante la profesión de fe y la oración universal. c. La acción de gracias, con la cual Dios es bendecido por su inmensa gloria (Cfr. n. 45). d. Los ritos de comunión, mediante los cuales se expresa y se realiza la comunión con Cristo y con los hermanos, sobre todo con aquellos que en el mismo día participan en el sacrificio eucarístico. e. Los ritos de conclusión, con los cuales se expresa el nexo que hay entre liturgia y vida cristiana. La conferencia Episcopal, o el mismo obispo, teniendo en cuenta las circunstancias del lugar y de las personas, puede determinar más concretamente la misma celebración, con subsidios preparados por la Comisión Nacional o Diocesana de Liturgia. Con todo, este esquema de celebración no debe ser cambiado sin necesidad. 8

43. En la monición inicial o en otro momento de la celebración, el moderador haga mención de la comunidad con la cual, en ese domingo, el párroco celebra la Eucaristía, y exhorte a los fieles a unirse espiritualmente con ella. 44. Para que los participantes puedan retener la Palabra de Dios, téngase alguna explicación de las lecturas o un sagrado silencio para meditar lo que se ha escuchado. Dado que la homilía está reservada al sacerdote o al diácono, es de desear que el párroco prepara antes la homilía y se la dé al moderador del grupo para que la lea en la celebración. Se debe observar todo lo que haya sido establecido al respecto por la Conferencia Episcopal. 45. La oración universal debe desarrollarse según la serie establecida de las intenciones. No se omitan las intenciones por toda la diócesis eventualmente propuestas por el obispo. Igualmente propóngase con frecuencia alguna intención por las vocaciones al orden sagrado, por el obispo y por el párroco. 46. La acción de gracias se hace según uno de los dos modos aquí indicados. a. Después de la oración universal, o después de la distribución de la Comunión, el moderador invita a todos a la acción de gracias, con la que los fieles glorifican a Dios y reconocen su misericordia. Esto puede ser hecho con un salmo (por ej.: salmos 99, 112, 117, 135, 147, 150), o con un himno o cántico (por ej.: «Gloria a Dios en el cielo», «Magníficat»…) o también con una plegaria litánica, que el moderador dice con los fieles, estando todos de pie y vueltos hacia el altar. b. Antes del «Padre nuestro», el moderador se acerca al sagrario o al lugar donde se haya guardado la Eucaristía y habiendo hecho genuflexión, coloca sobre el altar al copón o la píxide con la sagrada Eucaristía; después, de rodillas ante el altar, junto con los fieles, canta o recita el himno, el salmo o la oración litánica, la cual en este caso es dirigida a Cristo presente en la sagrada Eucaristía. Esta acción de gracias no debe tener ninguna manera la forma de una Plegaria Eucarística; los textos del prefacio y de la Plegaria Eucarística propuestos en el Misal Romano no deben utilizarse para evitar cualquier peligro de confusión. 47. Para el rito de dar la Comunión se debe observar todo lo que se dice en el Ritual Romano sobre la sagrada Comunión fuera de la Misa. Recuérdese con frecuencia a los fieles que, también cuando reciben la Comunión fuera de la celebración de la Misa, están unidos al sacrificio eucarístico. 48. Si es posible, sería muy bueno usar para la Comunión el pan consagrado el mismo domingo en la Misa celebrada en otro lugar y traído de ahí por un diácono o por un laico en un recipiente, y colocado en el sagrario antes de la celebración. También se puede usar el pan consagrado en la última Misa allí celebrada. Antes de la oración del «Padrenuestro», el moderador se acerca al sagrario o al lugar donde se ha colocado la Eucaristía, toma el recipiente con el Cuerpo del Señor, lo coloca sobre la mesa del altar y hace la introducción del «Padrenuestro», a menos que en este momento se haga la acción de gracias, de que se trató en el n. 45 a. 49. La «Oración del Señor», siempre se canta o se recita por todos, aunque no se distribuya la sagrada Comunión. Puede hacerse el rito de la paz. Después de la distribución de la Comunión, «si se cree oportuno puede guardarse un momento de silencio, o bien se puede cantar un salmo o un cántico de alabanza». También se puede hacer la acción de gracias de que se trató en el n. 45 a. 50. Antes de que se termine la reunión, se dan los avisos y las noticias que atañen a la vida parroquial o diocesana.

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51. «Jamás será apreciada suficientemente la capital importancia de la asamblea dominical, ya sea como fuente de la vida cristiana del individuo y de las comunidades, ya como testimonio del designio de Dios de reunir a todos los hombres en su hijo Jesucristo. Todos los cristianos deben estar convencidos de que no pueden vivir la propia fe ni participar, según el modo propio de cada uno, en la misión universal de la Iglesia, sin alimentarse del pan eucarístico. Igualmente deben estar convencidos de que la asamblea dominical es para el mundo un signo del misterio de comunión, que es la Eucaristía». El día 21 de mayo de 1088, el Sumo Pontífice Juan Pablo II aprobó y confirmó este Directorio, preparado por la Congregación para el Culto Divino, y ordenó publicarlo. En la seda de la Congregación para el Culto Divino, el 2 de junio de 1988, solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo.

Pablo Agustín Car. Mayer, o.s.b. Prefecto

+Virgilio Noé Arzobispo titular de Voncaria Secretario

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COMISIÓN EPISCOPAL DE PASTORAL LITÚRGICA INSTRUCTIVO 1. La escasez de sacerdotes, las distancias tan grandes que separan muchas veces a las comunidades de las parroquias, imposibilitan la celebración eucarística en algunos centros de culto establecidos. 2. Siendo éste el caso en la mayoría de las diócesis de México, ha parecido conveniente publicar este libro que se ha hecho de acuerdo a las sugerencias del Directorio publicado por la congregación para el Culto Divino. 3. El presente libro está destinado a los diáconos, a los religiosos y religiosas y a los laicos, hombres y mujeres, designados por el párroco para dirigir las celebraciones dominicales y festivas cuando falta el presbítero. Es de competencia del obispo diocesano, el establecer estas celebraciones, oído el parecer del consejo presbiteral. 4. El diácono o el laico, debidamente escogidos y preparados, encargados de animar las celebraciones dominicales y festivas en ausencia del presbítero, deberán observar las normas dadas por el obispo o por su delegado y actuar bajo la responsabilidad del párroco.

EL MINISTRO DE LA CELEBRACIÓN 5. Siempre que sea posible, la celebración será presidida por un diácono. El diácono usará las vestiduras litúrgicas de su Orden, ocupará la sede presidencial y saludará al pueblo con la fórmula: El Señor esté con ustedes, y lo bendecirá al final de la celebración. 6. Si es un laico el que dirige la celebración, es conveniente que se revista de alba o de túnica únicamente; sino, usará un vestido digno. Para dirigir la celebración ocupará un lugar discreto en el presbiterio o en la nave, desde donde se le pueda ver y escuchar bien; pero no deberá usar la sede presidencial. Nunca usará la fórmula El Señor esté con ustedes, u otro saludo propio de un ministro ordenado, ni bendecirá al pueblo al final de la celebración. Para saludar usará una fórmula de bendición a Dios y para concluir la celebración implorará la bendición divina sobre la asamblea, como se indica en el rito. 7. El que dirige la celebración tendrá que aparecer ante los fieles como delegado del sacerdote responsable de la parroquia o comunidad. Si es preciso lo hará constar al principio de la celebración. El sacerdote responsable de la parroquia o comunidad deberá explicar a los fieles cuál es el papel del ministro de la celebración, para evitar que este servicio pueda ser confundido con la presidencia sacerdotal de la eucaristía. 8. El ministro de la celebración deberá ser instruido convenientemente sobre el ministerio que se le confía. Debe tener este libro y leccionario en su edición oficial, o en su defecto, cualquiera de las ediciones de misales para fieles. Puede también usar el Misal Romano, alguna publicación aprobada con las Oraciones de los fieles, pero únicamente para los textos que no sean el prefacio y la plegaria eucarística y la oración sobre las ofrendas. 9. Al preparar la celebración, el ministro procurará distribuir adecuadamente algunas funciones, por ejemplo, para las lecturas, para los cantos, etc. Y para la disposición del ornato del lugar. 11

Se encenderán las velas y las luces acostumbradas para otras celebraciones.

DESARROLLO DE LA CELEBRACIÓN a) Ritos iniciales 10. Reunido el pueblo, el ministro se sitúa en su lugar, como se ha dicho antes (núm. 5 y 6) Si el Santísimo Sacramento está reservado, hará previamente la genuflexión. Si no lo está, hará una inclinación, pero en ningún caso besará el altar. Se puede cantar un canto apropiado al tiempo litúrgico para crear un clima festivo y de participación. 11. Terminado el canto, el ministro dice: En el nombre del padre, etc. Todos se santiguan y responden: Amén. Luego el ministro, si es diácono, saluda a los presentes diciendo: La gracia de nuestro Señor, etc. U otro saludo litúrgico. Todos responden: Y con tu espíritu. Si el ministro es laico, saluda a los presentes invitándolos a bendecir al Señor con una de las fórmulas indicadas en el rito. 12. El ministro puede hacer una breve monición introductoria a la celebración y recordará a la comunidad con la que, aquel día, el párroco celebra la Eucaristía. A continuación, inicia el acto penitencia, como se indica en su lugar o con cualquiera de las fórmulas contenidas en el Misal incluyendo las palabras conclusivas. 13. Luego el ministro dice: Oremos. Todos oran en silencio durante unos instantes. Entonces le ministro, sin extender las manos, dice la oración colecta del día. Cuando termina, el pueblo aclama con el Amén. b) Liturgia de la palabra 14. Terminada la oración, todos se sientan y el lector lee la primera lectura desde el ambón. Conviene que el lector sea una persona distinta del ministro que preside o dirige la celebración. Antes de las lecturas se puede leer una monición escrita, que llame la atención de los oyentes de los oyentes y sitúe aquéllas en el contexto de la liturgia del día. Todos escuchan atentamente la lectura y al final pronuncian la aclamación. Después el salmista u otro lector entona o recita el salmo del modo acostumbrado. 15. Todas las lecturas toman del leccionario del día. La segunda conviene que la lea otro lector. Sigue a las lecturas el Aleluya u otro canto, según las exigencias del tiempo litúrgico. Si no se canta, el Aleluya puede omitirse. 16. Luego el ministro se dirige al ambón. Si es diácono saluda al pueblo, diciendo: El señor esté con ustedes. Todos responden: y con tu espíritu. A continuación, dice: Del santo Evangelio, etc.; Si el ministro es laico, omite el saludo y dice solamente: Escuchen, hermanos, el Santo Evangelio según San N. Al final de la proclamación, el ministro dice: Palabra del Señor, a la que responde el pueblo, Gloria a ti, Señor Jesús. Si es diácono, besa también el libro. 17. Si el que dirige la celebración es un diácono, él hace la homilía. Si es un laico, puede leer la homilía escrita por el sacerdote responsable de la parroquia o comunidad. Puede también tomar el leccionario en sus manos y repetir en voz alta algunas fases 12

de las lecturas proponiéndolas a la consideración de los fieles. Cabe, incluso, leer los comentarios que encabezan las lecturas en los misales-leccionarios manuales. En todo caso, conviene que siga un momento de silencio para meditar la Palabra de Dios. 18. A continuación, todos, de pie, recitan el símbolo niceno-constantinopolitano o el “de los Apóstoles”. 19. Después se tiene la oración de los fieles o plegaria universal, que el ministro dirige desde su lugar o desde el ambón. Pueden utilizarse los esquemas propuestos más adelante u otros preparados para la celebración. En todo caso, la plegaria se desarrollará según la serie establecida de las intenciones. No se omitan las intenciones propuestas por el obispo o el párroco, y pídase con frecuencia por las vocaciones al Orden sagrado. Acción de gracias 20. Después de la plegaria universal puede tener lugar una acción de gracias, con la cual los fieles exaltan la bondad de Dios y su misericordia. Esta acción de gracias puede hacerse de dos maneras: a) Como simple acción de gracias con un salmo, por ejemplo, los salmos 99, 102, 117, 135, 137, 150; o con un himno o cántico, como el Gloria a Dios en el cielo o el Magníficat; o con una plegaria litánica, que el ministro dice con los demás vuelto al altar, estando todos de pie. b) Como acto de adoración a la Santísima Eucaristía, antes del Padrenuestro, como luego se dirá. 21. En todo caso, la acción de gracias no debe tener la forma de una Plegaria eucarística. Los textos del prefacio y de las plegarias eucarísticas contenidos en el Misal no pueden usarse. Rito de la comunión 22. Terminadas la oración de los fieles y la acción de gracias, si ha tenido lugar, se extienden los corporales sobre el altar. El ministro se acerca al tabernáculo y toma el copón con la Santísima Eucaristía, lo pone sobre los corporales y hace una genuflexión. 23. A continuación, si antes no ha tenido lugar la acción de gracias, arrodillado juntamente con los fieles, canta un himno eucarístico, o un salmo, o recita una plegaría litánica dirigida a Cristo presente en la Eucaristía. 24. Acabado el canto o la recitación, si ha tenido lugar, el ministro, de pie, invita a recitar o cantar el Padrenuestro, que recita o canta toda la asamblea. 25. Después, si lo juzga oportuno, invita a los fieles a darse la paz con estas o parecidas palabras: Dense fraternalmente la paz. Y todos se dan la paz del modo acostumbrado. 26. A continuación, el ministro abre el copón, hace genuflexión y muestra el pan eucarístico a todos, diciendo: Éste es el cordero, etc. Todos dicen: Señor, no soy digno... Si el ministro comulga, dice en voz baja: El cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna, y con reverencia toma él mismo el Sacramento 27. mientras tanto, se puede entonar un canto de comunión. 28. Terminada la distribución de la comunión, el ministro, vuelto al altar, recoge las partículas sobrantes en el copón y se purifica los dedos si es necesario. Después 13

guarda el Sacramento en el tabernáculo, hace una genuflexión y vuelve a su lugar. Entonces, si se juzga conveniente, se puede observar un breve tiempo en silencio. 29. También puede hacerse la acción de gracias, si no se hizo después de la oración de los fieles o antes del Padrenuestro. Para la acción de gracias se puede usar cualquiera de los cantos de alabanza, salmos o himnos o letanías que se usan con este fin. 30. A continuación del silencio sagrado o de la acción de gracias, si ha tenido lugar en este momento, el ministro invita a los presentes a orar y dice la oración después de la comunión del día. e) despedida 31. Terminada la oración después de la comunión, se dan los avisos y las noticias que afectan a la vida parroquial o diocesana. Puede también advertirse la finalidad de la colecta, si se hace, para realizarla a la salida. 32. Si parece oportuno, puede hacerse en este momento un canto en honor de la Virgen María. 33. Finalmente, el ministro, si es diácono, vuelto al pueblo lo saluda y bendice con la fórmula propia. Si es laico, pide la bendición de Dios y se santigua, diciendo: El Señor nos bendiga, etc. Entonces, hecha la debida reverencia, el ministro se retira.

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DOMINGO DE RAMOS ES IMPORTANTE BUSCAR LA PARTICIPACIÓN DE LA COMUNIDAD EN TODOS LOS OFICIOS QUE SE REALICEN, CON LAS LECTURAS, LOS CANTOS, EL SALMO, ETC., ASÍ COMO LA DE TODOS LOS INTEGRANTES DEL EQUIPO MISIONERO.

POR SER ESTE EL PRIMER OFICIO Y COMO SE REALIZA EL PRIMER DÍA EN LA COMUNIDAD, ES MUY COMÚN QUE LA GENTE NO PARTICIPE DE MANERA MUY ACTIVA, POR LO QUE EL EQUIPO DEBE ENCARGARSE CASI DE LA TOTALIDAD DEL OFICIO, SIENDO ANIMADORES Y EJEMPLO PARA QUE LA GENTE SE MOTIVE A VIVIR LA SEMANA MAYOR QUE COMIENZA CON ESTE OFICIO, SIN EMBARGO, DESDE ESTE MOMENTO EL MINISTRO DEBERÁ DE HACER ÉNFASIS EN LA IMPORTANCIA DE LA PARTICIPACIÓN POR PARTE DE LOS HABITANTES DE LA COMUNIDAD; EN CASO DE QUE LA COMUNIDAD SEA MUY PARTICIPATIVA O CUENTE CON PERSONAS DESIGNADAS CON ANTERIORIDAD PARA LAS LECTURAS, EL SALMO, LOS CANTOS, ETC., LOS INTEGRANTES DEL EQUIPO MISIONERO, A EXCEPCIÓN DEL MINISTRO, DEBERÁN PERMITIR QUE LAS PERSONAS DE LA COMUNIDAD REALICEN SUS TAREAS, PASANDO ELLOS A FORMAR PARTE DE LA ASAMBLEA QUE VIVIRÁ EL OFICIO. EN CASO DE QUE LA COMUNIDAD CUENTE CON UN MINISTRO DE LA EUCARISTÍA, EL MINISTRO DEL EQUIPO MISIONERO DEBERÁ DIRIGIR SOLAMENTE LA LITURGIA DE LA PALABRA, DEJANDO LA LITURGIA DE LA EUCARISTÍA AL MINISTRO DE LA COMUNIDAD.

CONMEMORACIÓN DE LA ENTRADA DEL SEÑOR A JERUSALÉN CANTOS A PREPARAR: 1. TU REINARÁS. 2. HIMNO A CRISTO REY. CÓMO REALIZARLA: REUNIDOS EN UN LUGAR DISTINTO DE LA CAPILLA, TENIENDO LAS PALMAS EN LAS MANOS LOS FIELES SE PREPARAN PARA ENTRAR EN PROCESIÓN INMEDIATAMENTE EL MINISTRO DE LA PALABRA SALUDA AL A ASAMBLEA CON LAS SIGUIENTES PALABRAS:

Hosanna al Hijo de David. Bendito el que viene en nombre del Señor. El Rey de Israel. Hosanna en el cielo ENSEGUIDA EL MINISTRO SALUDA AL PUEBLO Y LO INVITA DE LA SIGUIENTE FORMA A PARTICIPAR EN LA CELEBRACIÓN:

Queridos hermanos: Después de habernos preparado desde el principio de la cuaresma con nuestra penitencia y nuestras obras de caridad, hoy nos reunimos para iniciar, unidos con toda la iglesia, la celebración anual de los misterios que empezaron con la entrada de Jesús en Jerusalén. Acompañemos con fe y devoción a nuestro Salvador en su entrada triunfal a la ciudad santa, para que, participando ahora de su cruz podamos participar un día de su gloriosa resurrección y de su vida. EL MINISTRO DE LA PALABRA DIRÁ ENTONCES, TENIENDO LAS MANOS UNIDAS Y LA ASAMBLEA REPETIRÁ CON ÉL:

Aumenta, Señor, la fe de los que tenemos en ti nuestra esperanza y concede a quienes agitamos estas palmas en honor de Cristo victorioso, permanecer unidos a él para dar frutos de buenas obras. Amén. EL MINISTRO DE LA PALABRA NO PUDEDE HACER ASPERCIÓN DE AGUA BENDITA, ASÍ PUES NO SE ROCIARÁ AGUA BENDITA AÚN CUANDO LAS PERSONAS DE LA COMUNIDAD ESTÉN ACOSTUMBRADAS A ELLO. ENSEGUIDA SE LEE EL EVANGELIO CORRESPONDIENTE A ESTE CICLO, COMO SEÑALARÁ LA RESPECTIVA RÚBRICA SIN SALUDAR A LA ASAMBLEA COMO EL SACERDOTE, SIN SIGNAR EL LIBRO COMO EL SACERDOTE, PERO SIGNÁNDOSE EL MINISTRO DE LA PALABRA Y LA ASAMBLEA. AL TERMINAR LA LECTURA DEL EVANGELIO, NO BESA EL LIBRO Y DICE:

(ESTE EVANGELIO SE LEE EL CICLO A, ES DECIR, LO LEERÁS SÓLO SI ES AÑO 2011, 2014, 2017…)

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MINISTRO:

Escuchen Hermanos el Santo Evangelio según San Mateo (21, 1-11) Cuando se aproximaban ya a Jerusalén, al llegar a Betfagé, junto al monte de los Olivos, envió Jesús a dos de sus discípulos, diciéndoles: “Vayan al pueblo que ven allí enfrente; al entrar, encontrarán amarrada una burra y un burrito con ella; desátenlos y tráiganmelos. Si alguien les pregunta algo, díganle que el Señor los necesita y enseguida los devolverá”. Esto sucedió para que se cumplieran las palabras del profeta: Díganle a la hija de Sión: He aquí que tu rey viene a ti, apacible y montado en un burro, en un burrito, hijo de animal de yugo. Fueron, pues, los discípulos e hicieron lo que Jesús les había encargado y trajeron consigo la burra y el burrito. Luego pusieron sobre ellos sus mantos y Jesús se sentó encima. La gente, muy numerosa, extendía sus mantos por el camino; algunos cortaban minas de los árboles y las tendían a su paso. Los que iban delante de Él y los que lo seguían gritaban: “¡Hosanna! ¡Viva el Hijo de David! ¡Bendito e! que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!”. Al entrar Jesús en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. Unos decían: “¿Quién es éste?”. Y la gente respondía: “Éste es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea”. Palabra del Señor TODOS:

Gloria a ti, Señor Jesús. (ESTE EVANGELIO SE LEE EL CICLO C, ES DECIR, LO LEERÁS SÓLO SI ES AÑO 2012, 2015, 2018,…)

Escuchen Hermanos el Santo Evangelio según San Marcos (Mc 11, 1-10) Cuando Jesús y los suyos iban de camino a Jerusalén, al llegar a Betfagé y Betania, cerca del monte de los Olivos, les dijo a dos de sus discípulos: “Vayan al pueblo que ven allí enfrente; al entrar, encontrarán amarrado un burrito que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganmelo. Si alguien les pregunta por qué lo hacen contéstenle: ‘El Señor lo necesita y lo devolverá pronto’”. Fueron y encontraron al burro en la calle, atado junto a una puerta, y lo desamarraron. Algunos de los que allí estaban les preguntaron: “¿Por qué sueltan al burro?” Ellos les contestaron lo que había dicho Jesús y ya nadie los molestó. Llevaron al burro, le echaron encima los mantos y Jesús montó en él. Muchos extendían su manto en el camino, y otros lo tapizaban con ramas cortadas en el campo. Los que iban delante de Jesús y los que lo seguían, iban gritando vivas: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David! ¡Hosanna en el cielo!” Palabra del Señor TODOS:

Gloria a Ti, Señor Jesús. (ESTE EVANGELIO SE LEE EL CICLO C, ES DECIR, LO LEERÁS SÓLO SI ES AÑO 2010, 2013, 2016,…)

Escuchen Hermanos el Santo Evangelio según San Lucas (19, 28-40). En aquel tiempo, Jesús acompañado de sus discípulos, iba camino de Jerusalén, y al acercarse a Betfagé y a Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: “vayan al caserío que está frente a ustedes. Al entrar, encontrarán atado un burrito que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo aquí. Si alguien les pregunta porque lo desatan, díganle: ‘El Señor lo necesita’”. Fueron y encontraron todo como el Señor les había dicho. Mientras desataban el burro, los dueños le preguntaron: “¿Por qué lo desamarran?” Ellos contestaron: “El Señor lo necesita”. Se llevaron, pues, el burro, le echaron encima los mantos e hicieron que Jesús montara en él. 16

Conforme iba avanzando, la gente tapizaba el camino con sus mantos, y cuando ya estaba cerca la bajada del monte de los Olivos, la multitud de discípulos, entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos por todos los prodigios que habían visto, diciendo: “¡Bendito el rey que viene en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!” Algunos fariseos que iban entre la gente le dijeron: “Maestro, reprende a tus discípulos”. El les replicó: “Les aseguro que si ellos se callan, gritarán las piedras”. Palabra del Señor. TODOS:

Gloria a ti, Señor Jesús. DESPUÉS DEL EVANGELIO SI SE CREE OPORTUNO, PUEDE TENERSE UNA BREVE REFLEXIÓN.

Monición para la procesión AL INICIAR LA PROCESIÓN, EL MINISTRO PUEDE HACER UNA EXHORTACIÓN CON ESTAS O SEMEJANTES PALABRAS:

Queridos hermanos, como la muchedumbre que aclamaba a Jesús, acompañemos también nosotros, con júbilo, al Señor. TERMINADA LA REFLEXIÓN, SE INICIA LA PROCESIÓN HACIA EL TEMPLO DONDE SERÁ LA CELEBRACIÓN DE LA PALABRA, PRECEDIDO POR UNA IMAGEN DE CRISTO CRUCIFICADO ADORNADA CON FLORES, ES NECESARIO QUE EL EQUIPO COORDINADOR PREPARE LOS CANTOS CON TIEMPO, YA SEA QUE ELLOS MISMOS EMPIECEN O QUE SE HAYAN PUESTO DE ACUERDO CON LAS PERSONAS DE LA COMUNIDAD, PERO SIEMPRE DEBE DE HABER AL MENOS UN CANTO DURANTE LA PROCESIÓN A LA CAPILLA. EN EL CASO DE QUE LA GENTE ACOSTUMBRE ALGÚN OTRO CANTO QUE NO SEA DE LOS QUE SE SUGIEREN A CONTINUACIÓN, DEBE DE CUMPLIR SOLAMENTE CON SER UN CANTO DE ACLAMACIÓN A CRISTO COMO REY, EL MINISTRO IRÁ DELANTE DE LA PROCESIÓN. UNA VEZ QUE SE HA ENTRADO A LA ERMITA O CAPILLA SE PROCEDE A LA LITURGIA DE LA PALABRA.

Himno a Cristo Rey QUE VIVA MI CRISTO QUE VIVA MI REY QUE IMPERE DOQUIERA TRIUNFANTE SU LEY QUE IMPERE DOQUIERA TRIUNFANTE SU LEY. ¡VIVA CRISTO REY! ¡VIVA CRISTO REY!

en que sólo tenemos la paz. QUE VIVA MI CIRSTO… Rey eterno, Rey universal, en quien todo ya se restauró, te rogamos que todos los pueblos sean unidos en un solo amor. QUE VIVA MI CRISTO…

Mexicanos un Padre tenemos que nos dio de la patria la unión. a es Padre gozosos catemos empuñando con fe su pendón. QUE VIVA MI CRISTO…

Tu Reinarás Tú reinarás, este es el grito que ardiente exhala nuestra fe tú reinarás, oh rey bendito, pues tu dijiste: reinaré.

Demos gracias al Padre, que ha hecho que tengamos de herencia la luz y pidamos vivir en el reino que su Hijo nos dio por la cruz. QUE VIVA MI CRISTO…

REINE JESUS POR SIEMPRE, REINE SU CORAZON, EN NUESTRA PATRIA, EN NUESTRO SUELO, QUE ES DE MARIA LA NACION. EN NUESTRA PATRIA EN NUESTRO SUELO, QUE ES DE MARIA LA NACION.

Dios le dio el poder, la victoria; pueblos todos, venid y alabad a este Rey de los cielos y tierra

Tú reinarás, dulce esperanza, 17

que al alma llena de placer; habrá por fin paz y bonanza, felicidad habrá doquier. REINE JESUS POR SIEMPRE…

REINE JESUS POR SIEMPRE… Tú reinarás, Reina ya ahora en esta casa y población; ten compasión del que te implora y acude a ti en la aflicción. REINE JESUS POR SIEMPRE…

Tú reinarás, dichosa era, dichoso pueblo con tal Rey; será tu amor nuestra bandera, y tu Palabra nuestra ley. REINE JESUS POR SIEMPRE…

Tú reinarás, toda la vida trabajaremos con gran fe en realizar y ver cumplida tu gran promesa: ¡Reinaré! REINE JESUS POR SIEMPRE…

Tú reinarás, en este suelo: te prometemos nuestro amor; oh buen Jesús, danos consuelo, en este valle de dolor.

AL LLEGAR A LA CAPILLA EL MINISTRO SE DIRIGIRÁ AL ALTAR MIENTRAS CONTINÚA EL CANTO, AL LLEGAR AL ALTAR HACE LA DEBIDA REVERENCIA Y NO SE DIRIGE A LA SEDE, SINO A UN LUGAR CONDICIONADO CERCA DEL ALTAR, MISMO QUE OCUPARÁ TODA LA SEMANA SANTA, DONDE SE PONDRÁ UNA SILLA.

DESPUÉS DE QUE LLEGA AL LUGAR ASIGNADO ÉL U OTRA PERSONA LEERÁ LA ANTÍFONA DE ENTRADA.

ANTÍFONA DE ENTRADA

Seis días antes de la Pascua, cuando el Señor entró en Jerusalén, salieron los niños a su encuentro llevando en sus manos hojas de palmera y gritando: Hosanna en el cielo. Bendito tú, que vienes lleno de bondad y de misericordia. Puertas, abríos de par en par; agrandaos, portones eternos, porque va a entrar el Rey de la gloria. Y ¿quién es ese Rey de la Gloria? El Señor de los ejércitos es el Rey de la gloria. Hosanna en el cielo. Bendito tú, que vienes lleno de bondad y de misericordia (Sal 23, 9-10). DESPUÉS DE LA ANTÍFONA DE ENTRADA SE SANTIGUARÁ Y DIRÁ EL MINISTRO:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. TODOS SE SANTIGUAN Y RESPONEN:

Amén. EL MINISTRO SALUDA A LOS PRESENTES CON ESTAS O PARECIDAS PALABRAS:

Hermanos, bendigan al Señor, que nos invita benignamente a la mesa del Cuerpo de Cristo TODOS RESPONDEN:

Bendito seas por siempre, Señor. EL MINISTRO INVITA A LOS FIELES AL ARREPENTIMIENTO:

Hermanos: Para participar con fruto en esta celebración, reconozcamos nuestros pecados. SE HACE UNA BREVE PAUSA EN SILENCIO. DESPUÉS, HACEN TODOS EN COMÚN LA CONFESIÓN DE SUS PECADOS:

Yo confieso ante Dios todopoderoso 18

y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. GOLPEÁNDOSE EL PECHO, DICEN:

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. LUEGO PROSIGUEN:

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor. EL MINISTRO CONCLUYE CON LA SIGUIENTE PLEGARIA:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. EL PUEBLO RESPONDE:

Amén. Y A CONTINUACIÓN EL MINISTRO LEE LA ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que has querido entregarnos como ejemplo de humildad a Cristo, nuestro salvador, hecho hombre y clavado en una cruz, concédenos vivir según las enseñanzas de su pasión, para participar con él, un día, de su gloriosa resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo. TODOS RESPONDEN:

Amén. LITURGIA DE LA PALAB RA A CONTINUACIÓN UN MONITOR PUEDE DECIR A LA ASAMBLEA LAS SIGUIENTES PALABRAS:

Nosotros que somos la iglesia del señor, sabemos que somos el pueblo de la nueva y definitiva alianza, gracias a la pasión salvadora de Jesús, la cual es realizada obedientemente por él. Sabemos lo que le ha costado a Jesús, quien no protegió su cara a los golpes y que sintió el desamparo y la soledad en la cruz, con tal de que seamos hijos en el Hijo. Escuchemos con atención. UNA VEZ HECHA LA MONICIÓN ANTERIOR DESDE UN LUGAR DISTINTO DE DONDE SE PROCLAMA LA PALABRA, SE ACERCA EL PRIMER LECTOR PARA HACER LA LECTURA CORRESPONDIENTE SIN DECIR "PRIMERA LECTURA", NI LEER EL PEQUEÑO TEXTO QUE LA SINTETIZA.

PRIMERA LECTURA LECTOR:

Lectura del libro del profeta Isaías (50, 4-7). En aquel entonces, dijo Isaías: «El Señor me ha dado una lengua experta, para que pueda confortar al abatido con palabras de aliento. Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído, para que escuche yo, como discípulo. El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras y yo no he opuesto resistencia ni me he echado para atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que me tiraban de la barba. No aparté mi rostro de los insultos y salivazos. Pero el Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido, por eso endureció mi rostro como roca y sé que no quedaré avergonzado». Palabra de Dios. TODOS:

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Te alabamos, Señor. TERMINADA LA LECTURA DE LA PALABRA, EL SALMISTA, QUE SERÁ OTRO DE LOS MISIONEROS O DEL PUEBLO SE ACERCARÁ AL LUGAR DE LA PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA PARA DECIR EL SALMO CORRESPONDIENTE, PERO SIN ANUNCIAR "SALMO RESPONSORIAL", SINO QUE SALMODIARÁ LA PARTE QUE LE CORRESPONDE Y LA ASAMBLEA RESPONDERÁ DE LA MISMA MANERA.

SAMO RESPONSORIAL DEL SALMO 21 SALMISTA

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? TODOS:

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Al verme se burlan de mí, hacen muecas, mueven la cabeza: «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre si tanto lo quiere». R. Me acorrala una jauría de perros, me rodea una banda de malhechores; me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos. R. Se reparten mi ropa, echan a suerte mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R. Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré. Fieles del Señor, alábenlo; linaje de Jacob, glorifíquenlo; témanlo, linaje de Israel. R. AL TERMINAR OTRO LECTOR, YA SEA DE LOS MISIONEROS O DEL PUEBLO HARÁ LA SEGUNDA LECTURA DE LA SIGUIENTE MANERA

SEGUNDA LECTURA LECTOR:

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2, 6-11). Hermanos: Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Palabra de Dios. TODOS:

Te alabamos, Señor. TERMINADA LA SEGUNDA LECTURA, SE ENTONARÁ LA ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO, YA SEA SALMODIADA O CANTADA POR EL CORO, SEGÚN LA MANERA ACOSTUMBRADA EN CADA COMUNIDAD. SE PROCEDE A LA LECTURA DE LA PASIÓN DEL SEÑOR, TENIENDO EN CUENTA LO QUE SE HA DICHO ANTERIORMENTE EN LA LECTURA DEL EVANGELIO DE LA ENTRADA TRIUNFAL: LECTURA DEL EVANGELIO SIN SALUDAR A LA ASAMBLEA COMO EL SACERDOTE, SIN SIGNAR EL LIBRO COMO EL SACERDOTE, PERO SIGNÁNDOSE EL MINISTRO DE LA PALABRA Y LA ASAMBLEA. EN ESTA PROCLAMACIÓN DEL EVANGELIO PARTICIPAN: 1. EL MINISTRO DE LA PALABRA QUIEN LEE LAS PARTES DE CRISTO. 2. UN LECTOR, QUIEN HACE EL PAPEL DE NARRADOR. 3. UN LECTOR QUE HACE EL PAPEL DE PUEBLO, SANEDRÍN, SACERDOTES, ETC.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO LECTOR

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Honor y gloria a ti, Señor Jesús. TODOS:

Honor y Gloria a ti, Señor Jesús LECTOR:

Cristo se humilló por nosotros y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre. TODOS:

Honor y gloria a ti, Señor Jesús. EVANGELIO EN EL MANUAL DEL MISIONERO TAMBIÉN SE ENCUENTRA EL EVANGELIO PARA FACILITAR LA PARTICIPACIÓN DE LOS LECTORES. EN ESTE MANUAL VIENE EL EVANGELIO DE LOS 3 CICLOS, POR ELLO ES IMPORTANTE REVISAR CUAL CORRESPONDE A ESTE AÑO REVISANDO LA RÚBRICA ANTES DE CADA EVANGELIO.

DURANTE LOS AÑOS 2011, 2014, 2017,… SE LEERÁ EL EVANGELIO A CONTINUACIÓN:

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 14, 1-72; 15, 1-47 LAS SIGLAS QUE INDICAN A LOS DISTINTOS INTERLOCUTORES SON: †: JESÚS, S: DISCÍPULOS, PUEBLO Y OTROS PERSONAJES, C: CRONISTA

C. Faltaban dos días para la fiesta de pascua y de los panes sin levadura. Los sumos sacerdotes y los escribas andaban buscando el modo de arrestar a Jesús con engaño y darle muerte, pero decían: S. «Durante la fiesta no; no sea que el pueblo se amotine». C. Estaba Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, sentado a la mesa, cuando llegó una mujer con un frasco de alabastro lleno de un perfume de nardo puro, que era muy caro. Rompió el frasco y lo derramó sobre la cabeza de Jesús. Algunos, indignados comentaban entre sí: S. «¿A qué se debe semejante derroche de perfume? Podía haberse vendido este perfume a un precio muy alto y haber dado el dinero a los pobres». C. Y la criticaban. Pero Jesús les dijo: †. «Déjenla. ¿Por qué la apenan? Ha hecho conmigo una buena obra. A los pobres los tienen siempre con ustedes y pueden socorrerlos cuando quieran, pero a mí no me tendrán siempre. Ha hecho lo que ha podido. Se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura. Les aseguro que en cualquier parte del mundo donde se anuncie la buena noticia será recordada esta mujer y lo que ha hecho». C. Judas Iscariote, uno de los Doce, fue hablar con los sumos sacerdotes para entregarles a Jesús. Ellos se alegraron al oírlo, y prometieron darle dinero; por eso buscaba cuál sería el momento oportuno para entregarlo. El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando se sacrificaba el cordero pascual, sus discípulos preguntaron a Jesús: S. «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de pascua?». C. Jesús envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: †. «Vayan a la ciudad y les saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo, y allí donde entre digan al dueño: El Maestro dice: “¿Dónde está mi sala, en la que voy a celebrar la cena de pascua con mis discípulos?” El les mostrará en el piso de arriba una sala grande y bien alfombrada. Preparen todo allí para nosotros». C. Los discípulos salieron, llegaron a la ciudad, encontraron todo tal como Jesús les dijo y prepararon la cena de pascua. Al atardecer, llegó Jesús con los Doce. Y una vez que se acomodaron, mientras cenaban, dijo Jesús: 21

†. «Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar, uno que está cenando conmigo». C. Ellos, comenzaron a entristecerse y a preguntarle uno tras otro: S. «¿Acaso soy yo?». C. El les respondió: †. «Uno de los Doce, uno que está comiendo conmigo en el mismo plato. El Hijo del hombre se va, tal como está escrito de él, pero ¡ay de aquél que entrega al Hijo del hombre! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!». C. Durante la cena, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió, lo dio a sus discípulos y dijo: †. «Tomen, esto es mi cuerpo». C. Tomó luego un cáliz, pronunció la acción de gracias, lo dio a sus discípulos y bebieron todos de él. Y les dijo: †. «Esta es mi sangre, la sangre de la alianza derramada por todos. Les aseguro que ya no beberé más del fruto de la vid hasta el día aquel en que beba un vino nuevo en el reino de Dios». C. Después de cantar los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos. Jesús les dijo: †. «Todos me abandonarán, porque está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas. Pero después de resucitar, me encontraré de nuevo con ustedes en Galilea». C. Pedro replicó: S. «Aunque todos te abandonen, yo no». C. Jesús le contestó: †. «Te aseguro que hoy, esta misma noche, antes de que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres». C. Pedro insistió: S. «Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré». C. Y todos decían lo mismo. Cuando llegaron a un lugar llamado Getsemaní, dijo Jesús a sus discípulos: †. «Siéntense aquí, mientras yo voy a orar». C. Tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan; comenzó a sentir miedo y angustia, y les dijo: †. «Me muero de tristeza. Quédense aquí y velen». C. Y avanzado un poco más, se postró en tierra y suplicaba que, si era posible, no tuviera que pasar por aquel momento. Decía: †. «Padre, todo te es posible. Aparta de mí este cáliz de amargura. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú». C. Regresó y los encontró dormidos. Y dijo a Pedro: †. « Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar ni siquiera una hora? Velen y oren para que puedan hacer frente a la prueba; pues el espíritu está bien dispuesto, pero la carne es débil». C. Se alejó de nuevo y oró repitiendo lo mismo. Regresó y de nuevo los encontró dormidos, pues sus ojos se cerraban de sueño. Ellos no sabían qué contestarle. Regresó por tercera vez y les dijo: †. «¿Todavía están durmiendo y descansando? ¡Basta ya! Ha llegado la hora. Miren, el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Vamos! ¡Levántense! Ya está aquí el que me va a entregar». C. Todavía estaba hablando Jesús, cuando se presentó Judas, uno de los

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Doce, y con él un tumulto de gente con espadas y palos, enviados por los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos. El traidor les había dado esta contraseña: S. «Al que yo bese, ése es; arréstenlo y llévenlo bien custodiado». C. En cuanto llegó, se acercó a Jesús y le dijo: S. «Maestro». C. Y lo besó. Ellos se abalanzaron sobre él y lo arrestaron. Uno de los presentes desenvainó la espada y cortó de un golpe la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús tomó la palabra y les dijo: †. «Han salido a detenerme con espadas y palos, como si fuera un bandido. A diario estaban con ustedes enseñando en el templo, y no me arrestaron. Pero es necesario que se cumplan las Escrituras». C. Entonces todos sus discípulos lo abandonaron y huyeron. Un joven lo iba siguiendo, cubierto tan sólo con una sábana. Lo detuvieron, pero él, soltando la sábana, se escapó desnudo. Condujeron a Jesús ante el sumo sacerdote y se reunieron todos los pontífices, los escribas y los ancianos. Pedro lo siguió de lejos hasta el interior del patio del sumo sacerdote y se quedó sentado con los guardias, calentándose junto al fuego. Los sumos sacerdotes y el Consejo en pleno buscaban una acusación contra Jesús para darle muerte, pero no la encontraban. Pues aunque muchos testimoniaban en falso contra él, los testimonios no coincidían. Algunos comparecieron y dieron contra él este falso testimonio: S. «Nosotros lo hemos oído decir: “Yo destruiré este templo hecho por hombres y en tres días construiré otro no edificado por hombres”». C. Pero ni siquiera en esto concordaba su testimonio. Entonces el sumo sacerdote tomó la palabra en medio de todos y preguntó a Jesús: S. «¿No respondes nada? ¿De qué te acusan éstos?». C. Pero Jesús callaba y no respondía nada. El sumo sacerdote siguió preguntándole: S. «¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Bendito?». C. Jesús contestó: †. «Yo soy, y verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene entre las nubes del cielo». C. El sumo sacerdote, rasgándose las vestiduras, dijo: S. «¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Han oído la blasfemia. ¿Qué les parece?». C. Todos juzgaron que merecía la muerte. Algunos comenzaron a escupirlo y, tapándole la cara, le daban bofetadas y le decían: S. «¡Adivina!». C. Y también los guardias lo golpeaban. Mientras Pedro estaba abajo, en el patio, llegó una de las criadas del sumo sacerdote. Al ver a Pedro calentándose junto al fuego, se quedó mirándolo y le dijo: S. «También tú andabas con Jesús, el de Nazaret». C. Pedro lo negó diciendo: S. «No sé ni entiendo de qué hablas».

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C. Salió a la puerta de la casa y un gallo cantó. Lo vio de nuevo la criada y otra vez se puso a decir a los que estaban allí: S «Este es uno de ellos». C. Pedro lo negó de nuevo. Poco después también los otros dijeron a Pedro: .S. «No hay duda. Tú eres uno de ellos, pues eres galileo». C. El comenzó entonces a maldecir y a jurar: S. «Yo no conozco a ese hombre del que me hablan». C. En seguida cantó el gallo por segunda vez. Pedro se acordó de lo que le había dicho Jesús: “Antes de que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres”, y se puso a llorar». Muy de madrugada, se reunieron a deliberar los sumos sacerdotes, junto con los ancianos, los escribas y el Consejo en pleno; luego llevaron a Jesús atado y lo entregaron a Pilato. Pilato le preguntó: S. «¿Eres tú el rey de los judíos?». C. Jesús le respondió: †. «Tu lo dices». C. Los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato lo interrogó de nuevo, diciendo: S. «¿No respondes nada? Mira de cuántas cosas te acusan». C. Pero Jesús no respondió nada más, de modo que Pilato se quedó extrañado. Por la fiesta Pilato les concedía la libertad de un preso, el que pidieran. Tenía encarcelado a un tal Barrabás con los revoltosos que habían cometido un asesinato en una rebelión. Cuando llegó la gente, empezó a pedir lo que solía concederles. Pilato les preguntó: S. «¿Quieren que les suelte al rey de los judíos?». C. Pues sabía que los sumos sacerdotes habían entregado a Jesús por envidia. Los sumos sacerdotes incitaron a la gente para que les soltara a Barrabás. Pilato les preguntó otra vez: S. «¿Y qué quieren que haga con el que ustedes llaman rey de los judíos?». C. Ellos gritaron: S. «¡Crucifícalo!». C. Pilato les contestó: S. «Pues ¿qué ha hecho de malo?». C. Pero ellos gritaron todavía más fuerte: S. «¡Crucifícalo!». C. Pilato, entonces, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás y entregó a Jesús para que lo azotaran, y, después, lo crucificaran. Los soldados lo llevaron al interior del palacio, o sea, al pretorio, y llamaron a toda la tropa. Lo vistieron con un manto rojo y, trenzando una corona de espinas, se le pusieron. Después comenzaron a saludarlo, diciendo: S. «¡Salve, rey de los judíos!». C. Lo golpeaban en la cabeza con una caña, lo escupían y, poniéndose de rodillas, le rendían homenaje. Después de burlarse de él, le quitaron el manto rojo, lo vistieron con sus ropas y lo sacaron para crucificarlo.

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Y a un tal Simón, natural de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, que al regresar del campo pasaba por allí, lo obligaron a llevar la cruz de Jesús. Condujeron a Jesús hasta el Gólgota, que quiere decir lugar de la Calavera. Le daban vino mezclado con mirra, pero él no lo aceptó. Después lo crucificaron y se repartieron su ropa, sorteándola, para ver qué se llevaba cada uno. Eran las nueve de la mañana cuando lo crucificaron. Había un letrero en la que estaba escrita la causa de su condena: «El rey de los judíos». Con Jesús crucificaron a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Los que pasaban por allí lo insultaban, haciendo muecas y diciendo: S. «Eh, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días! ¡Sálvate a ti mismo, bajando de la cruz». C. Y de la misma manera los sumos sacerdotes y los escribas se burlaban de él diciéndose unos a otros: S. «¡A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse! ¡El Mesías, el rey de Israel! ¡Que baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos!». C. Hasta los que habían sido crucificados junto con él lo insultaban. Al llegar el mediodía, toda la región quedó a oscuras hasta las tres de la tarde. A esa hora Jesús gritó con voz potente: †. «Eloí, Eloí, ¿lemá sabactaní? Que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». C. Algunos de los presentes decían al oírlo: S. «Está llamando a Elías». C. Uno fue corriendo a empapar una esponja en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofrecía de beber, diciendo: S. «Vamos a ver si viene Elías a descolgarlo». C. Entonces Jesús, dando un fuerte grito, expiró. AQUÍ TODOS SE ARRODILLAN Y GUARDAN SILENCIO POR UNOS INSTANTES. ES IMPORTANTE QUE EL MINISTRO INDIQUE A LA ASAMBLEA QUE SE TIENEN QUE ARRODILLAR.

C. La cortina del templo se rasgó en dos de arriba abajo. Y el oficial romano que estaba frente a Jesús, al ver que había expirado de aquella manera, dijo: S. «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios». C. Algunas mujeres contemplaban la escena desde lejos. Entre ellas María Magdalena, María, la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé, que habían seguido a Jesús y habían asistido cuando estaba en Galilea. Había, además, otras muchas que habían venido con él a Jerusalén. Al caer la tarde, como era la preparación de la pascua, es decir la víspera del sábado, llegó José de Arimatea, que era miembro distinguido del Consejo y esperaba el reino de Dios, y tuvo valor de presentarse a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se extrañó de que hubiera muerto tan pronto y, llamando al oficial romano, le preguntó si había muerto ya. Informado por el oficial romano, entregó el cadáver a José. Este compró una sábana, lo bajó, lo envolvió en la sábana, lo puso en un sepulcro excavado en la roca y tapó con una piedra la entrada del sepulcro. María Magdalena y María, la madre de José, observaban dónde lo ponían. MINISTRO:

Palabra del Señor TODOS:

Gloria a Ti, Señor Jesús 25

DURANTE LOS AÑOS 2012, 2015, 2018,… SE LEERÁ EL EVANGELIO A CONTINUACIÓN:

Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 14,1-15,47. C. Luego que amaneció, se reunieron los sumos sacerdotes con l los ancianos, los escribas y el sanedrín en pleno, para deliberar. Ataron a Jesús, se lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Este preguntó: S. «¿Eres tú el rey de los judíos?» C. Él respondió: †. «Si lo soy» C. Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó de nuevo: S. « ¿No contestas nada? Mira de cuantas cosas te acusan». C. Jesús ya no le contestó nada, de modo que Pilato estaba muy extrañado. Durante la fiesta de Pascua, Pilato solía soltarles al preso que ellos pidieran. Estaba entonces en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en un motín. Vino la gente y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les dijo: S. -« ¿Quieren que les suelte al rey de los judíos?». C. Porque sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes incitaron a la gente para que pidiera la libertad de Barrabás. Pilato les volvió a preguntar: S. -« ¿Y qué voy a hacer con el que llaman rey de los judíos?» C. Ellos gritaron: S. - « ¡Crucifícalo!» C. Pilato les dijo: S. - «Pues ¿qué mal ha hecho?» C. Ellos gritaron más fuerte: S. - « ¡Crucifícalo!» C. Pilato, queriendo dar gusto a la multitud, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de mandarlo azotar, lo entregó para que lo crucificaran. C. Los soldados se lo llevaron al interior del palacio - al pretorio- y reunieron a todo el batallón. Lo vistieron con un manto color púrpura, le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado, y comenzaron a burlarse de él, dirigiéndole este saludo: S. « ¡Viva el Rey de los judíos!» C. Le golpeaban la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Terminada la burla, le quitaron aquel manto de color púrpura, le pusieron su ropa y lo sacaron para crucificarlo. Entonces forzaron a cargar la cruz a un individuo que pasaba por ahí de regreso del campo, Simón de Cirene, Padre de Alejandro y de Rufo, y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir “lugar de la Calavera”). Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echando suertes para ver qué les tocaba a cada uno. Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: «El rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: “Fue condenado entre los malhechores”. C. Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y gritándole: S. «¡Anda!, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz.» C. Los sumos sacerdotes con los escribas se burlaban también de él y le decían: 26

S. «Ha salvado a otros, pero a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos». C. Hasta los que estaban crucificados con él también lo insultaban. Al llegar el mediodía, toda aquella tierra se quedó en tinieblas hasta las tres de la tarde. Y a las tres, Jesús gritó con voz potente: †. «Eloí, Eloí, lamá sabactaní.» C. Que significa: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» Algunos de los presentes, al oírlo, decían: S. «Miren, está llamando a Elías.» C. Uno corrió a empapar una esponja en vinagre, la sujetó a un carrizo y se la acercó para que bebiera, diciendo: S. «Vamos a ver si viene Elías a bajarlo». C. Pero Jesús, dando un fuerte grito, expiró. TODOS SE ARRODILLAN, Y SE HACE UNA PAUSA.

C. Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El oficial romano que estaba frente a Jesús, al ver como había expirado, dijo: S. «De veras este hombre era Hijo de Dios». Palabra del señor. TODOS:

Gloria a ti, Señor Jesús. DURANTE LOS AÑOS 2010, 2013, 2016,… SE LEERÁ EL EVANGELIO A CONTINUACIÓN:

EL MINISTRO LEE:

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (22, 14-23,56). C. LECTOR 1, S. LECTOR 2, †. LECTOR 3

C. Llegada la hora de cenar, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo: † "Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer, porque yo les aseguro que ya no la volveré a celebrar, hasta que tenga cabal cumplimiento en el Reino de Dios". C. Luego tomó en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias y dijo: † "Tomen esto y repártanlo entre ustedes, porque les aseguro que ya no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios". C. Tomando después un pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: † "Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". C. Después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: † "Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes". "Pero miren: la mano del que me va a entregar está conmigo en la mesa. Porque el Hijo del hombre va a morir, según lo decretado; pero ¡ay de aquel hombre por quien será entregado!". C. Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que lo iba a traicionar. Después los discípulos se pusieron a discutir sobre cuál de ellos debería ser considerado como el más importante. Jesús les dijo: † "Los reyes de los paganos los dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Pero ustedes no hagan eso, sino todo lo contrario: que el mayor entre ustedes actúe como si fuera el menor, y el que gobierna, como si fuera un servidor. Porque, ¿quién, vale más, el que está a la mesa o el que sirve? ¿Verdad y que es el que está a la mesa? Pues yo 27

estoy en medio de ustedes como el que sirve. Ustedes han perseverado conmigo en mis pruebas, y yo les voy a dar el Reino, como mi Padre me lo dio a mí, para que coman y beban a mi mesa en el Reino, y se siente cada uno en un trono, para juzgar a las doce tribus de Israel". C. Luego añadió: † "Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido permiso para zarandearlos como trigo; pero yo he orado por ti, para que tu fe no desfallezca; y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos". C. Él le contestó: S. "Señor, estoy dispuesto a ir contigo incluso a la cárcel y a la muerte". Jesús le replicó: "Te digo, Pedro, que hoy, antes de que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces". C. Después les dijo a todos ellos: † "Cuando los envié sin provisiones, sin dinero ni sandalias, ¿acaso les faltó algo?". C. Ellos contestaron: S. "Nada". C. Él añadió: † "Ahora, en cambio, el que tenga dinero o provisiones, que los tome; y el que no tenga espada, que venda su manto y compre una. Les aseguro que conviene que se cumpla esto que está escrito de mí: Fue contado entre los malhechores, porque se acerca el cumplimiento de todo lo que se refiere a mí". C. Ellos le dijeron: S. "Señor, aquí hay dos espadas". C. Él les contestó: † "¡Basta ya!". Salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos y lo acompañaron los discípulos. Al llegar a ese sitio, les dijo: † "Oren, para no caer en la tentación". C. Luego se alejó de ellos a la distancia de un tiro de piedra y se puso a orar de rodillas, diciendo: † "Padre, si quieres, aparta de mí esta amarga prueba; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya". C. Se le apareció entonces un ángel para confortarlo; Él, en su angustia mortal, oraba con mayor insistencia, y comenzó a sudar gruesas gotas de sangre, que caían hasta el suelo. Por fin terminó su oración, se levantó, fue hacia sus discípulos y los encontró dormidos por la pena. Entonces les dijo: † "¿Por qué están dormidos? Levántense y oren para no caer en la tentación". C. Todavía estaba hablando, cuando llegó una turba encabezada por Judas, uno de los Doce, quien se acercó a Jesús para besarlo. Jesús le dijo: † "Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?". C. Al darse cuenta de lo que iba a suceder, los que estaban con él dijeron: † "Señor, ¿los atacamos con la espada?". C. Y uno de ellos hirió a un criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Jesús intervino, diciendo: † "¡Dejen! ¡Basta!". C. Le tocó la oreja y lo curó. 28

Después Jesús les dijo a los sumos sacerdotes, a los encargados del templo y a los ancianos que habían venido a arrestarlo: † "Han venido a aprehenderme con espadas y palos, como si fuera un bandido. Todos los días he estado con ustedes en el templo y no me echaron mano. Pero ésta es su hora y la del poder de las tinieblas". C. Ellos lo arrestaron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en la casa del sumo sacerdote. Pedro los seguía desde lejos. Encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor y Pedro se sentó también con ellos. Al verlo sentado junto a la lumbre, una criada se le quedó mirando y dijo: S. "Éste también estaba con él". Pero él lo negó diciendo: S. "No lo conozco, mujer". Poco después lo vio otro y le dijo: S. "Tú también eres uno de ellos". C. Pedro replicó: S. "¡Hombre, no lo soy!". C. Y como después de una hora, otro insistió: S. "Sin duda que éste también estaba con él, porque es Galileo". C. Pedro contestó: S. "¡Hombre, no sé de qué hablas!". C. Todavía estaba hablando, cuando cantó un gallo. El Señor, volviéndose, miró a Pedro. Pedro se acordó entonces de las palabras que el Señor le había dicho: 'Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces', y saliendo de allí se soltó a llorar amargamente. C. Los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de Él, le daban golpes, le tapaban la cara y le preguntaban: S. "¿Adivina quién te ha pegado?". C. Y proferían contra él muchos insultos. Al amanecer se reunió el consejo de los ancianos con los sumos sacerdotes y los escribas. Hicieron comparecer a Jesús ante el sanedrín y le dijeron: S. "Si tú eres el Mesías, dínoslo". C. Él les contestó: † "Si se lo digo, no lo van a creer, y sí les pregunto, no me van a responder. Pero ya desde ahora, el Hijo del hombre está sentado a la derecha de Dios todopoderoso". C. Dijeron todos: S. "Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?". C. Él les contestó: † "Ustedes mismos lo han dicho: sí lo soy". C. Entonces ellos dijeron: S. "¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca". C. El consejo de los ancianos, con los sumos sacerdotes y los escribas, se levantaron y llevaron a Jesús ante Pilato. Entonces comenzaron a acusarlo, diciendo: 29

S. "Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación y oponiéndose a que se pague tributo al César y diciendo que él es el Mesías rey". C. Pilato preguntó a Jesús: S. "¿Eres tú el rey de los judíos?". C. Él le contestó: † "Tú lo has dicho". C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la turba: S. "No encuentro ninguna culpa en este hombre". C. Ellos insistían con más fuerza, diciendo: S. "Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí". C. Al oír esto, Pilato preguntó si era Galileo, y al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió, ya que Herodes estaba en Jerusalén precisamente por aquellos días. Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento, porque hacía mucho tiempo que quería verlo, pues había oído hablar mucho de Él y esperaba presenciar algún milagro suyo. Le hizo muchas preguntas, pero Él no le contestó ni una palabra. Estaban ahí los sumos sacerdotes y los escribas, acusándolo sin cesar. Entonces Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de Él, y le mandó poner una vestidura blanca. Después se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes eran enemigos. Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, y les dijo: S. "Me han traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; pero yo lo he interrogado delante de ustedes y no he encontrado en Él ninguna de las culpas de que lo acusan. Tampoco Herodes, porque me lo ha enviado de nuevo. Ya ven que ningún delito digno de muerte se ha probado. Así pues, le aplicaré un escarmiento y lo soltaré". C. Con ocasión de la fiesta, Pilato tenía que dejarles libre a un preso. Ellos vociferaron en masa, diciendo: S. "¡Quita a ése! ¡Suéltanos a Barrabás!". A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio. C. Pilato volvió a dirigirles la palabra, con la intención de poner en libertad a Jesús; pero ellos seguían gritando: S. "¡Crucifícalo, crucifícalo!". C. Él les dijo por tercera vez: S. "¿Pues qué ha hecho de malo? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte; de modo que le aplicaré un escarmiento y lo soltaré". C. Pero ellos insistían, pidiendo a gritos que lo crucificaran. Como iba creciendo el griterío, Pilato decidió que se cumpliera su petición; soltó al que le pedían, al que había sido encarcelado por revuelta y homicidio, y a Jesús se lo entregó a su arbitrio. Mientras lo llevaban a crucificar, echaron mano a un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo obligaron a cargar la cruz, detrás de Jesús. Lo iba siguiendo una gran multitud de hombres y mujeres, que se golpeaban el pecho y lloraban por Él. Jesús se volvió hacia las mujeres y les dijo: † "Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren por ustedes y por sus hijos, porque van a venir días en que se dirá: '¡Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado!'. Entonces dirán a los montes: 'Desplómense sobre nosotros', y a las colinas: 'Sepúltennos', porque si así tratan al árbol verde, ¿qué pasará con el seco?". C. Conducían, además, a dos malhechores, para ajusticiarlos con Él. Cuando llegaron al lugar llamado "la Calavera", lo crucificaron allí, a Él y a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía desde la cruz: 30

† "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen". Los soldados se repartieron sus ropas, echando suertes. C. El pueblo estaba mirando. Las autoridades le hacían muecas, diciendo: S. "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el elegido". C. También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a Él, le ofrecían vinagre y le decían: S. "Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo". C. Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo, que decía:" Éste es el rey de los judíos". Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole: S. "Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros". C. Pero el otro le reclamaba, indignado: S. "¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho" C. Y le decía a Jesús: S. "Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí". C. Jesús le respondió: † "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso". C. Era casi el mediodía, cuando las tinieblas invadieron toda la región y se oscureció el sol hasta las tres de la tarde. El velo del templo se rasgó a la mitad. Jesús, clamando con voz potente, dijo: † "¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!". Y dicho esto, expiró. AQUÍ SE ARRODILLAN TODOS Y SE HACE UNA BREVE PAUSA.

C. El oficial romano, al ver lo que pasaba, dio gloria a Dios, diciendo: S. "Verdaderamente este hombre era justo". C. Toda la muchedumbre que había acudido al espectáculo, mirando lo que ocurría, se volvió a su casa dándose golpes de pecho. Los conocidos de Jesús se mantenían a distancia, lo mismo que las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, y permanecían mirando todo aquello. Un hombre llamado José, consejero del sanedrín, hombre bueno y justo, que no había estado de acuerdo con la decisión de los judíos ni con sus actos, que era natural de Arimatea, ciudad de Judea, y que aguardaba el Reino de Dios, se presentó ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Lo bajó de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía. Era el día de la Pascua y ya iba a empezar el sábado. Las mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea acompañaron a José para ver el sepulcro y cómo colocaban el cuerpo. Al regresar a su casa, prepararon perfumes y ungüentos, y el sábado guardaron reposo, conforme al mandamiento. Palabra del Señor. TODOS:

Gloria a ti, Señor Jesús. AL TERMINAR SE GUARDAN UNOS MINUTOS DE SILENCIO, EL MINISTRO LEE LA HOMILIA DEL PÁRROCO, SI NO ES POSIBLE HACE UNA REFLEXIÓN CON FUNDAMENTOS DOCTRINALES Y BIEN PREPARADA, AL TERMINAR SE PROSIGUE CON LA PROFESIÓN DE FE QUE DIRÁ TODA LA ASAMBLEA. LO INICIA EL MINISTRO DE LA PALABRA.

CREDO

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

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Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a, vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo-en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén. ORACIÓN UNIVERSAL MINISTRO:

En este tiempo de la Sagrada Pasión, en que Cristo presentó al Padre súplicas y oraciones con ardientes lágrimas, roguemos, hermanos, a Dios, nuestro Padre, que por amor a su Hijo se digne también escuchar benignamente nuestras plegarias. Digámosle todos con gran confianza: Te rogamos, Señor. TODOS:

R. Te rogamos, Señor. UN LECTOR LEE LAS PETICIONES Y RESPONDE EL PUEBLO DE DIOS

1. Por la santa Iglesia, para que la purifique plenamente con la sangre de Cristo, roguemos al Señor. R. 2. Por todos los pueblos del mundo, para que, por medio de la redención de Cristo, venga a ellos la paz y la salvación, roguemos al Señor. R. 3. Por todos los que participan de la pasión de Cristo mediante la enfermedad y la tribulación, para que Dios les dé fortaleza y valor, roguemos al Señor. R. 4. Por todos nosotros, para que, por medio de la pasión y muerte de Jesucristo, lleguemos a la gloria de la resurrección, roguemos al Señor. R. SE PUEDEN AÑADIR ALGUNAS INTENCIONES LIBRES; TERMINADAS, SE PASA AL RITO DE LA COMUNIÓN SI SE CUENTA CON EL SANTÍSIMO SACRAMENTO, EN CASO CONTRARIO SE PASA AL RITO DE LA PAZ.

RITO DE LA COMUNIÓN ACABADAS LA ORACIÓN DE LOS FIELES EL MINISTRO PONE UN CORPORAL SOBRE EL ALTTAR, POSTERIORMENTE SE ACERCA AL LUGAR DONDE SE GUARDA LA EUCARISTÍA, TOMA EL COPÓN CON EL CUERPO DEL SEÑOR, LO PONE SOBRE EL ALTAR Y HACE UNA GENUFLEXIÓN.

ACCIÓN DE GRACIAS CON ADORACIÓN EL MINISTRO, ARRODILLADO CON TODOS LOS FIELES, ENTONA SEGUIDO POR LOS FIELES EL SIGUIENTE HIMNO A CRISTO EUCARISTÍA:

Cantemos al Amor de los Amores. Cantemos al amor de los amores, cantemos al Señor: ¡Dios está aquí! Venid, adoradores, adoremos a Cristo Redentor.

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GLORIA A CRISTO JESÚS: CIELOS Y TIERRA, BENDECID AL SEÑOR. HONOR Y GLORIA A TI, REY DE LA GLORIA. AMOR POR SIEMPRE A TI, DIOS DEL AMOR. Por nuestro amor oculta en el sagrario su gloria y esplendor; para nuestro bien, se queda en el santuario esperando al justo y pecador. GLORIA A CRISTO JESÚS… Oh gran prodigio del amor divino, milagro sin igual; prenda de amistad, banquete al peregrino dó se come el Cordero celestial. GLORIA A CRISTO JESÚS… Jesús piadoso, rey de las victorias, a ti loor sin fin; canten tu poder, autor de nuestras glorias, cielo y tierra hasta el último confín. GLORIA A CRISTO JESÚS… DESPUÉS EL MINISTRO, DE PIE, INICIA LA ORACIÓN DOMINICAL CON ESTAS PALABRAS:

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir: Y TODOS JUNTOS PROSIGUEN:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. LUEGO INVITA A LOS FIELES CON ESTAS O PARECIDAS PALABRAS:

Dense fraternalmente la paz. A CONTINUACIÓN, EL MINISTRO HACE GENUFLEXIÓN, TOMA LA HOSTIA Y, SOSTENIÉNDOLA UN POCO ELEVADA SOBRE EL COPÓN, LA MUESTRA AL PUEBLO, DICIENDO:

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor. 33

Y JUNTAMENTE EL PUEBLO AÑADE:

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme. SI TAMBIÉN EL MINISTRO COMULGA, DICE EN SECRETO:

El cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna. Y COMULGA REVERENTEMENTE EL CUERPO DE CRISTO. DESPUÉS TOMA EL COPÓN, SE ACERCA A LOS QUE QUIEREN COMULGAR Y ELEVANDO UN POCO LA HOSTIA, LA MUESTRA A CADA UNO Y DICE:

El cuerpo de Cristo. EL QUE VA A COMULGAR RESPONDE:

Amén. Y COMULGA.

MIENTRAS SE DISTRIBUYE LA COMUNIÓN, PUEDE ENTONARSE ALGÚN CANTO OPORTUNO O POR LO MENOS RECITAR LA ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN LO CUAL PUEDE SER REALIZADO POR EL MINISTRO O POR OTRA PERSONA PREVIAMENTE DESIGNADA:

ANTIFONA DE LA COMUNIÓN

Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad. ACABADA LA DISTRIBUCIÓN DE LA COMUNIÓN, SI SE ENCUENTRAN ALGUNOS FRAGMENTOS EN EL PLATILLO, EL MINISTRO LOS ECHA EN EL COPÓN Y SE PURIFICA LAS MANOS, SI LO JUZGA NECESARIO. SI QUEDAN ALGUNAS FORMAS, GUARDA EL SACRAMENTO EN EL SAGRARIO, HACE GENUFLEXIÓN Y VUELVE A SU LUGAR. ENTONCES SE PUEDE OBSERVAR UN BREVE TIEMPO DE SILENCIO.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN: MINISTRO:

Oremos: Y TODOS, JUNTO CON EL MINISTRO, ORAN EN SILENCIO DURANTE UNOS MOMENTOS, A CONTUNUACIÓN EL MINISTRO HACE LA ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN:

Tú que nos has alimentado con esta Eucaristía, y por medio de la muerte de tu Hijo nos das la esperanza de alcanzar lo que la fe nos promete, concédenos, Señor, llegar, por medio de su resurrección, a la meta de nuestras esperanzas. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS:

Amén. RITO DE CONCLUSIÓN. EL MINISTRO INVOCA LA BENDICIÓN DE DIOS Y SE SANTIGUA, DICIENDO:

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. EL PUEBLO RESPONDE:

Amén. LUEGO EL MINISTRO DESPIDE AL PUEBLO CON LA SIGUIENTE FÓRMULA:

Pueden ir en paz. EL PUEBLO RESPONDE:

Demos gracias a Dios. DESPUÉS EL MINISTRO, HECHA LA DEBIDA REVERENCIA, SE RETIRA.

34

LUNES SANTO RITOS INICIALES. REUNIDA LA COMUNIDAD PUEDE ENTONARSE UN CANTO APROPIADO AL TIEMPO LITÚRGICO O LA ANTÍFONA DE ENTRADA

ANTÍFONA DE ENTRADA

Combate, Señor, a los que me combaten, ataca a los que me atacan; ponte la armadura, toma es escudo y ven en mi ayuda. Tú eres mi fortaleza y mi salvación. TERMINADO EL CANTO, EL MINISTRO DICE:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. TODOS SE SANTIGUAN Y RESPONEN:

Amén. SI EL MINISTRO ES UN LAICO, SALUDA A LOS PRESENTES CON ESTAS O PARECIDAS PALABRAS:

Hermanos, bendigan al Señor, que nos invita benignamente a la mesa del Cuerpo de Cristo TODOS RESPONDEN:

Bendito seas por siempre, Señor. ACTO PENITENCIAL EL MINISTRO INVITA A LOS FIELES AL ARREPENTIMIENTO:

Hermanos: Para participar con fruto en esta celebración, reconozcamos nuestros pecados. SE HACE UNA BREVE PAUSA EN SILENCIO. DESPUÉS, HACEN TODOS EN COMÚN LA CONFESIÓN DE SUS PECADOS:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. GOLPEÁNDOSE EL PECHO, DICEN:

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. LUEGO PROSIGUEN:

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor. EL MINISTRO CONCLUYE CON LA SIGUIENTE PLEGARIA:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. EL PUEBLO RESPONDE:

Amén. Oración Colecta 35

MINISTRO:

Hermanos, bendigamos al Señor, que nos invita benignamente a la mesa del Cuerpo de Cristo. Los saludo a todos ustedes como delegado de nuestro párroco. En su ausencia nos reunimos para celebrar el día del Señor, alimentando nuestra vida con la Palabra de Dios y con el Cuerpo de Cristo. Alabemos juntos el nombre del Señor. TODOS:

Bendito seas por siempre, Señor. LITURGIA DE LA PALAB RA. PRIMERA LECTURA. LECTOR:

Lectura del Libro del Profeta Isaías (42, 1-7). Miren a mi siervo, a quien sostengo; a mi elegido, en quien tengo mis complacencias. En Él he puesto mi espíritu, para que haga brillar la justicia sobre las naciones. No gritará ni clamará, no hará oír su voz en las plazas, no romperá la caña resquebrajada, ni apagará la mecha que aún humea. Proclamará la justicia con firmeza, no titubeará ni se doblegará, hasta haber establecido el derecho sobre la tierra y hasta que las islas escuchen su enseñanza. Esto dice el Señor Dios, el que creó el cielo y lo extendió, el que dio firmeza a la tierra, con lo que en ella brota; el que dio el aliento a la gente que habita la tierra y la respiración a cuanto se mueve en ella: "Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación, te llamé, te tomé de la mano; te he formado y te he constituido alianza de un pueblo, luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas". Palabra de Dios TODOS:

Te alabamos Señor SALMO RESPONSORIAL SALMISTA:

El Señor es mi luz y mi salvación. TODOS:

R. El Señor es mi luz y mi salvación. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar? R. Cuando me asaltan los malvados para devorarme, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen. R. Aunque se lance contra mí un ejército, no temerá mi corazón; aun cuando hagan la guerra contra mí, tendré plena confianza en el Señor. R. La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. 36

Ármate de valor y fortaleza y en el Señor confía. R. ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO LECTOR:

Honor y gloria a ti, Señor Jesús. TODOS:

Honor y gloria a ti, Señor Jesús. LECTOR:

Señor Jesús, Rey Nuestro, solo tú has tenido compasión de nuestras faltas. TODOS:

Honor y gloria a ti, Señor Jesús. EVANGELIO MINISTRO:

Escuchen hermanos el Santo Evangelio según San Juan (12, 1-11). Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con Él a la mesa. María tomó entonces una libra de perfume de nardo auténtico, muy costoso, le ungió a Jesús los pies con él y se los enjugó con su cabellera, y la casa se llenó con la fragancia del perfume. Entonces Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que iba a entregar a Jesús, exclamó: "¿Por qué no se ha vendido ese perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?". Esto lo dijo, no porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía a su cargo la bolsa, robaba lo que echaban en ella. Entonces dijo Jesús: "Déjala. Esto lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque los pobres los tendrán siempre con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán". Mientras tanto, la multitud de judíos, que se enteró de que Jesús estaba allí acudió, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien el Señor había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes deliberaban para matar a Lázaro, porque a causa de él, muchos judíos se separaban y creían en Jesús. Palabra del Señor. TODOS:

Gloria a ti, Señor Jesús. SE PROCEDE A HACER UNA BREVE REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE DIOS, ESTA DEBE SER APOYADA EN ELEMENTOS DOCTRINALES Y PREPARADA CON ANTICIPACIÓN

ORACIÓN UNIVERSAL MINISTRO:

En estos días de la pasión del Señor, recordando a Cristo, que en los días de su vida mortal, con fuertes voces y lágrimas presentó oraciones y súplicas al Padre, oremos también nosotros por todos los hombres diciendo: Te lo pedimos, Señor. TODOS:

R. te lo pedimos, Señor. MINISTRO O ALGÚN OTRO LECTOR DESIGNADO:

1. Para que el Redentor del mundo, que se ofreció a la muerte por su rebaño, libre a la Iglesia de todo mal, roguemos al Señor. R. 2. Para que el Redentor del mundo, que oró con fuertes voces y lágrimas en la cruz, interceda ante el Padre por todos los hombres, roguemos al Señor R. 3. Para que el Redentor del mundo, que experimentó en la cruz la angustia y la tristeza venga en auxilio de los que se sienten agobiados por las propias culpas y les infunda confianza en su perdón, roguemos al Señor R. 37

4.

Para que el Redentor del mundo a nosotros, sus siervos, que recordamos con veneración su cruz nos reanime con la fuerza de su resurrección, roguemos al Señor. R. 5. Para que el Redentor del mundo, que amó a los más pequeños proteja la vida entera de los mexicanos desde su concepción hasta su fin natural, roguemos al Señor. R. MINISTRO:

Que llegue a tu presencia, Padre, la oración de los que te invocan, y ya que, en la pasión de tu Hijo, nos has manifestado tu amor, haz que también lo experimentemos al ver escuchadas nuestras oraciones. Por Jesucristo, nuestro Señor. ACCIÓN DE GRACIAS DESPUÉS DE LA ORACIÓN UNIVERSAL. ACABADAS LA ORACIÓN DE LOS FIELES EL MINISTRO PONE UN CORPORAL SOBRE EL ALTAR, POSTERIORMENTE SE ACERCA AL LUGAR DONDE SE GUARDA LA EUCARISTÍA, TOMA EL COPÓN CON EL CUERPO DEL SEÑOR, LO PONE SOBRE EL ALTAR Y HACE UNA GENUFLEXIÓN. EL MINISTRO, ARRODILLADO CON TODOS LOS FIELES, ENTONA EL SIGUIENTE CANTO A CRISTO PRESENTE EN LA EUCARISTÍA

Cantemos al Amor de los Amores. Cantemos al amor de los amores, cantemos al Señor: ¡Dios está aquí! Venid, adoradores, adoremos a Cristo Redentor. GLORIA A CRISTO JESÚS: CIELOS Y TIERRA, BENDECID AL SEÑOR. HONOR Y GLORIA A TI, REY DE LA GLORIA. AMOR POR SIEMPRE A TI, DIOS DEL AMOR. Por nuestro amor oculta en el sagrario su gloria y esplendor; para nuestro bien, se queda en el santuario esperando al justo y pecador. GLORIA A CRISTO JESÚS… Oh gran prodigio del amor divino, milagro sin igual; prenda de amistad, banquete al peregrino dó se come el Cordero celestial. GLORIA A CRISTO JESÚS… Jesús piadoso, rey de las victorias, a ti loor sin fin; canten tu poder, autor de nuestras glorias, cielo y tierra hasta el último confín. GLORIA A CRISTO JESÚS… DESPUÉS EL MINISTRO, DE PIE, INICIA LA ORACIÓN DOMINICAL CON ESTAS PALABRAS:

Llenos de alegría por ser hijos de Dios, 38

digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó: Y TODOS JUNTOS PROSIGUEN:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. LUEGO SE INVITA A LOS FIELES CON ESTAS PALABRAS:

Como hijos de Dios, dense ahora un signo de comunión fraterna. A CONTINUACIÓN, EL MINISTRO HACE GENUFLEXIÓN, TOMA LA HOSTIA Y, SOSTENIÉNDOLA UN POCO ELEVADA SOBRE EL COPÓN, LA MUESTRA AL PUEBLO, DICIENDO:

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor. Y, JUNTAMENTE EL PUEBLO AÑADE:

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme. SI TAMBIÉN EL MINISTRO COMULGA, DICE EN SECRETO:

El cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna. Y COMULGA REVERENTEMENTE EL CUERPO DE CRISTO. DESPUÉS TOMA EL COPÓN, SE ACERCA A LOS QUE QUIEREN COMULGAR Y ELEVANDO UN POCO LA HOSTIA, LA MUESTRA A CADA UNO Y DICE:

El cuerpo de Cristo. EL QUE VA A COMULGAR RESPONDE:

Amén. Y COMULGA.

MIENTRAS SE DISTRIBUYE LA COMUNIÓN, PUEDE ENTONARSE ALGÚN CANTO OPORTUNO, O POR LO MENOS RECITAR LA ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN LO CUAL PUEDE SER REALIZADO POR EL MINISTRO O POR OTRA PERSONA PREVIAMENTE DESIGNADA:

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

No te me ocultes, Señor, el día de mi desgracia. Escúchame con bondad, y, siempre que te invoque, respóndeme enseguida. ACABADA LA DISTRIBUCIÓN DE LA COMUNIÓN, SI SE ENCUENTRAN ALGUNOS FRAGMENTOS EN EL PLATILLO, EL MINISTRO LOS ECHA EN EL COPÓN Y SE PURIFICA LAS MANOS, SI LO JUZGA NECESARIO. SI QUEDAN ALGUNAS FORMAS, GUARDA EL SACRAMENTO EN EL SAGRARIO, HACE GENUFLEXIÓN Y VUELVE A SU LUGAR. ENTONCES SE PUEDE OBSERVAR UN BREVE TIEMPO DE SILENCIO.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN: MINISTRO:

Oremos: 39

Y TODOS, JUNTO CON EL MINISTRO, ORAN EN SILENCIO DURANTE UNOS MOMENTOS, A NO SER QUE ESTE SILENCIO YA SE HAYA HECHO ANTES.

A CONTUNUACIÓN EL MINISTRO HACE LA ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN:

MINISTRO:

Quédate, Señor, con nosotros y protege con tu amor infatigable nuestros corazones santificados por esta Eucaristía, para que podamos conservar siempre las gracias que hemos recibido de tu misericordia. Por Jesucristo Nuestro Señor. TODOS:

Amén. RITO DE CONCLUSIÓN. EL MINISTRO INVOCA LA BENDICIÓN DE DIOS Y SE SANTIGUA, DICIENDO:

El Señor omnipotente y misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos bendiga y guarde. EL PUEBLO RESPONDE:

Amén. LUEGO EL MINISTRO DESPIDE AL PUEBLO CON UNA DE LAS FÓRMULAS SIGUIENTES:

Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz. EL PUEBLO RESPONDE:

Demos gracias a Dios. DESPUÉS EL MINISTRO, HECHA LA DEBIDA REVERENCIA, SE RETIRA.

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MARTES SANTO REUNIDA LA COMUNIDAD PUEDE ENTONARSE UN CANTO APROPIADO AL TIEMPO LITÚRGICO SI NO HAY CANTO DE ENTRADA EL MINISTRO O ALGUNA PERSONA DESIGNADA LEE LA ANTÍFONA DE ENTRADA

ANTÍFONA DE ENTRADA.

No me entregues, Señor, al odio de mis enemigos, pues han surgido contra mi testigos falsos, que respiran violencia. TERMINADO EL CANTO O HABIENDO SIDO DICHA LA ANTÍFONA DE ENTRADA, EL MINISTRO DICE:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. TODOS SE SANTIGUAN Y RESPONEN:

Amén. EL MINISTRO SALUDA A LOS PRESENTES CON ESTAS O PARECIDAS PALABRAS:

Hermanos, bendigan al Señor, que nos invita benignamente a la mesa del Cuerpo de Cristo TODOS RESPONDEN:

Bendito seas por siempre, Señor. ACTO PENITENCIAL. A CONTINUACIÓN SE HACE EL ACTO PENITENCIAL EL MINISTRO INVITA A LOS FIELES AL ARREPENTIMIENTO:

Hermanos: Para participar con fruto en esta celebración, reconozcamos nuestros pecados. SE HACE UNA BREVE PAUSA EN SILENCIO. DESPUÉS, HACEN TODOS EN COMÚN LA CONFESIÓN DE SUS PECADOS:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. GOLPEÁNDOSE EL PECHO, DICEN:

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. LUEGO PROSIGUEN:

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor. EL MINISTRO CONCLUYE CON LA SIGUIENTE PLEGARIA:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. EL PUEBLO RESPONDE:

Amén.

41

ACABANDO EL ACTO PENITENCIAL EL MINISTRO DICE:

Oremos. Y TODOS, JUNTO CON EL MINISTRO, ORAN EN SILENCIO DURANTE UNOS MOMENTOS, DESPUÉS EL MINISTRO, SIN EXTENDER LAS MANOS, DICE LA ORACIÓN COLECTA:

Dios todopoderoso y eterno, ayúdanos a celebrar los misterios de la pasión del Señor con tal fe y arrepentimiento, que podamos merecer tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo... LITURGIA DE LA PALAB RA. PRIMERA LECTURA EL LECTOR VA AL AMBÓN Y LEE LA PRIMERA LECTURA, QUE TODOS ESCUCHAN SENTADOS

LECTOR:

Lectura del libro del profeta Isaías (49, 1-6). Escúchenme, islas; pueblos lejanos, atiéndanme. El Señor me llamó desde el vientre de mi madre; cuando aún estaba yo en el seno materno, Él pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada filosa, me escondió en la sombra de su mano, me hizo flecha puntiaguda, me guardó en su aljaba y me dijo: "Tú eres mi siervo, Israel; en ti manifestaré mi gloria". Entonces yo pensé: "En vano me he cansado, inútilmente he gastado mis fuerzas; en realidad mi causa estaba en manos del Señor, mi recompensa la tenía mi Dios". Ahora habla el Señor, el que me formó desde el seno materno, para que fuera su servidor, para hacer que Jacob volviera a Él y congregar a Israel en torno suyo —tanto así me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza—. Ahora, pues, dice el Señor: "Es poco que seas mi siervo sólo para restablecer a las tribus de Jacob y reunir a los sobrevivientes de Israel; te voy a convertir en luz de las naciones, para que mi salvación llegue hasta los últimos rincones de la tierra". Palabra de Dios. TODOS:

Te alabamos, Señor. SALMO RESPONSORIAL DEL SALMO 70 EL SALMISTA O EL CANTOR PROCLAMA EL SALMO, Y EL PUEBLO INTERCALA LA RESPUESTA, A NO SER QUE EL SALMO SE DIGA SEGUIDO SIN ESTRIBILLO DEL PUEBLO.

SALMISTA:

En Ti, Señor, he puesto mi esperanza. TODOS:

R. En ti, señor, he puesto mi esperanza. SALMISTA:

Señor, tú eres mi esperanza, que no quede yo jamás defraudado. Tú, que eres justo, ayúdame y defiéndeme; escucha mi oración y ponme a salvo. R. Sé para mí un refugio, ciudad fortificada en que me salves. Y pues eres mi auxilio y mi defensa, líbrame, Señor, de los malvados. R. Señor, tú eres mi esperanza; 42

desde mi juventud en ti confío. Desde que estaba en el seno de mi madre, yo me apoyaba en ti y tú me sostenías. R. Yo proclamaré siempre tu justicia y a todas horas, tu misericordia. Me enseñaste a alabarte desde niño y seguir alabándote es mi orgullo. R. ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO LECTOR:

Honor y gloria a ti, Señor Jesús. TODOS:

Honor y gloria a ti, Señor Jesús. LECTOR:

Señor Jesús, Rey Nuestro, para obedecer al Padre, quisiste ser llevado a la cruz como manso cordero al sacrificio. TODOS:

Honor y gloria a ti, Señor, Jesús. EVANGELIO MINISTRO:

Escuchen hermanos el Santo Evangelio según San Juan (13, 21-33.36-38). En aquel tiempo, cuando Jesús estaba a la mesa con sus discípulos, se conmovió profundamente y declaró: "Yo les aseguro que uno de ustedes me va a entregar". Los discípulos se miraron perplejos unos a otros, porque no sabían de quién hablaba. Uno de ellos, al que Jesús tanto amaba, se hallaba reclinado a su derecha. Simón Pedro le hizo una seña y le preguntó: "¿De quién lo dice?". Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: "Señor, ¿quién es?". Le contestó Jesús: "Aquel a quien yo le dé este trozo de pan, que voy a mojar". Mojó el pan y se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote; y tras el bocado, entró en él Satanás. Jesús le dijo entonces a Judas: "Lo que tienes que hacer, hazlo pronto". Pero ninguno de los comensales entendió a qué se refería; algunos supusieron que, como Judas tenía a su cargo la bolsa, Jesús le había encomendado comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después de tomar el bocado, salió inmediatamente. Era de noche. Una vez que Judas se fue, Jesús dijo: "Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido glorificado en El, también Dios lo glorificará en sí mismo y pronto lo glorificará. Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes. Me buscarán, pero como les dije a los judíos, así se lo digo a ustedes ahora: 'A donde yo voy, ustedes no pueden ir' ". Simón Pedro le dijo: "Señor, ¿a dónde vas?". Jesús le respondió: "A donde yo voy no me puedes seguir ahora; me seguirás más tarde". Pedro replicó: "Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti". Jesús le contestó: "¿Conque darás tu vida por mí? Yo te aseguro que no cantará el gallo, antes de que me hayas negado tres veces". Palabra de Señor. TODOS:

Gloria a ti, Señor Jesús. SE PROCEDE A HACER UNA BREVE REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE DIOS, ESTA DEBE SER APOYADA EN ELEMENTOS DOCTRINALES Y PREPARADA CON ANTICIPACIÓN.

ORACIÓN UNIVERSAL

43

DESPUÉS SE HACE LA ORACIÓN UNIVERSAL U ORACIÓN DE LOS FIELES, EL MINISTRO INVITA A LOS FIELES A ORAR, POR MEDIO DE UNA BREVE MONICIÓN.

Acerquémonos, hermanos, a Jesús, mediador de la nueva alianza y signo de propiciación por nuestros pecados y por los de todo el mundo, y presentémosle con fe las oraciones de su Iglesia: MINISTRO O ALGÚN OTRO LECTOR DESIGNADO:

1. Para que Dios Padre, que nos ha enviado a Jesucristo como pastor y redentor del mundo, guarde, proteja e ilumine a la Iglesia, y la fortalezca en la fe y en el amor, roguemos al Señor. R. 2. Para que el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob haga brillar su rostro sobre el pueblo de Israel y le manifieste a Jesús como el Mesías de su esperanza, roguemos al Señor. R. 3. Para que los pueblos del Islam encuentren en la fe y en la caridad de los cristianos una luz que los encamine al único Señor que perdona y salva, roguemos al Señor. R. 4. Para que Dios todopoderoso y eterno, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, descubra su rostro a los ateos, libre a los paganos de toda idolatría, superstición o engaño y les revele la luz de su palabra, roguemos al Señor. R. 5. Para que el Padre de misericordia y Dios de todo consuelo conceda su auxilio a todos los que lo invocan desde el fondo del corazón y a todos los que dudan, sufren o luchan, roguemos al Señor. R. 6. Para que el Señor que en Cristo nos enseñó a respetar a nuestras autoridades, cambie el corazón de los legisladores que tienen la voluntad de promover la muerte de los no nacidos, roguemos al Señor. R. MINISTRO:

Mira, Señor, a tu familia, reunida en el nombre de Jesucristo, y protégela con amor constante; que los que se esfuerzan por buscar tu rostro sean atendidas sus oraciones y experimenten la ayuda de tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor. ACABADAS LA ORACIÓN DE LOS FIELES EL MINISTRO PONE UN CORPORAL SOBRE EL ALTAR, POSTERIORMENTE SE ACERCA AL LUGAR DONDE SE GUARDA LA EUCARISTÍA, TOMA EL COPÓN CON EL CUERPO DEL SEÑOR, LO PONE SOBRE EL ALTAR Y HACE UNA GENUFLEXIÓN.

ACCIÓN DE GRACIAS CON ADORACIÓN EL MINISTRO, ARRODILLADO CON TODOS LOS FIELES, ENTONA EL SIGUIEN HIMNO EUCARÍSTICO DIRIGIDO A CRISTO PRESENTE EN LA EUCARISTÍA.

Cantemos al Amor de los Amores. Cantemos al amor de los amores, cantemos al Señor: ¡Dios está aquí! Venid, adoradores, adoremos a Cristo Redentor. GLORIA A CRISTO JESÚS: CIELOS Y TIERRA, BENDECID AL SEÑOR. HONOR Y GLORIA A TI, REY DE LA GLORIA. AMOR POR SIEMPRE A TI, DIOS DEL AMOR. Por nuestro amor oculta en el sagrario su gloria y esplendor; para nuestro bien, se queda en el santuario esperando 44

al justo y pecador. GLORIA A CRISTO JESÚS… Oh gran prodigio del amor divino, milagro sin igual; prenda de amistad, banquete al peregrino dó se come el Cordero celestial. GLORIA A CRISTO JESÚS… Jesús piadoso, rey de las victorias, a ti loor sin fin; canten tu poder, autor de nuestras glorias, cielo y tierra hasta el último confín. GLORIA A CRISTO JESÚS… DESPUÉS EL MINISTRO, DE PIE, INICIA LA ORACIÓN DOMINICAL CON ESTAS PALABRAS:

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado; digamos con fe y esperanza: Y TODOS JUNTOS PROSIGUEN:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. LUEGO, SE INVITA A LOS FIELES CON ESTAS PALABRAS:

Como hijos de Dios, dense ahora un signo de comunión fraterna. A CONTINUACIÓN, EL MINISTRO HACE GENUFLEXIÓN, TOMA LA HOSTIA Y, SOSTENIÉNDOLA UN POCO ELEVADA SOBRE EL COPÓN, LA MUESTRA AL PUEBLO, DICIENDO:

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor. Y, JUNTAMENTE EL PUEBLO AÑADE:

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme. SI TAMBIÉN EL MINISTRO COMULGA, DICE EN SECRETO:

El cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna.

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Y COMULGA REVERENTEMENTE EL CUERPO DE CRISTO. DESPUÉS TOMA EL COPÓN, SE ACERCA A LOS QUE QUIEREN COMULGAR Y ELEVANDO UN POCO LA HOSTIA, LA MUESTRA A CADA UNO Y DICE:

El cuerpo de Cristo. EL QUE VA A COMULGAR RESPONDE:

Amén. Y COMULGA.

MIENTRAS SE DISTRIBUYE LA COMUNIÓN, PUEDE ENTONARSE ALGÚN CANTO OPORTUNO, O POR LO MENOS RECITAR LA ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN LO CUAL PUEDE SER REALIZADO POR EL MINISTRO O POR OTRA PERSONA PREVIAMENTE DESIGNADA:

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Dios no escatimó la vida de su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, y con él nos ha dado todos los bienes. ACABADA LA DISTRIBUCIÓN DE LA COMUNIÓN, SI SE ENCUENTRAN ALGUNOS FRAGMENTOS EN EL PLATILLO, EL MINISTRO LOS ECHA EN EL COPÓN Y SE PURIFICA LAS MANOS, SI LO JUZGA NECESARIO. SI QUEDAN ALGUNAS FORMAS, GUARDA EL SACRAMENTO EN EL SAGRARIO, HACE GENUFLEXIÓN Y VUELVE A SU LUGAR. ENTONCES SE PUEDE OBSERVAR UN BREVE TIEMPO DE SILENCIO.

A CONTINUACIÓN DEL SILENCIO SAGRADO EL MINISTRO CONCLUYE CON LA ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN:

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN: MINISTRO:

Oremos: Y TODOS, JUNTO CON EL MINISTRO, ORAN EN SILENCIO DURANTE UNOS MOMENTOS, A NO SER QUE ESTE SILENCIO YA SE HAYA HECHO ANTES. A CONTUNUACIÓN EL MINISTRO HACE LA RESPECTIVA ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN:

MINISTRO:

Por medio de este sacramento, que ya desde ahora nos comunica tu fuerza, concédenos, Padre misericordioso, participar de la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. TODOS:

Amén. RITO DE CONCLUSIÓN. EL MINISTRO INVOCA LA BENDICIÓN DE DIOS Y SE SANTIGUA, DICIENDO:

El Señor omnipotente y misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos bendiga y guarde. EL PUEBLO RESPONDE:

Amén. LUEGO EL MINISTRO DESPIDE AL PUEBLO CON UNA DE LAS FÓRMULAS SIGUIENTES:

Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz. EL PUEBLO RESPONDE:

Demos gracias a Dios. DESPUÉS EL MINISTRO, HECHA LA DEBIDA REVERENCIA, SE RETIRA.

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MIERCOLES SANTO SI NO HAY CANTO DE ENTRADA EL MINISTRO O ALGUNA PERSONA DESIGNADA LEE LA ANTÍFONA DE ENTRADA

ANTÍFONA DE ENTRADA.

Que al nombre de Jesús todo ser viviente, en el cielo, en la tierra y en el abismo, caiga de rodillas, porque el Señor aceptó por obediencia hasta la misma muerte y una muerte de cruz. Por esto confesamos para gloria de Dios Padre, que Jesucristo es el Señor. TERMINADO EL CANTO O LA ANTÍFONA DE ENTRADA, EL MINISTRO DICE:

En el nombre del Padre, y del Hijo, del Espíritu Santo. TODOS SE SANTIGUAN Y RESPONEN:

Amén. EL MINISTRO SALUDA A LOS PRESENTES CON ESTAS O PARECIDAS PALABRAS:

Hermanos, bendigan al Señor, que nos invita benignamente a la mesa del Cuerpo de Cristo TODOS RESPONDEN:

Bendito seas por siempre, Señor. ACTO PENITENCIAL. A CONTINUACIÓN SE HACE EL ACTO PENITENCIAL EL MINISTRO INVITA A LOS FIELES AL ARREPENTIMIENTO:

Hermanos: Para participar con fruto en esta celebración, reconozcamos nuestros pecados. SE HACE UNA BREVE PAUSA EN SILENCIO. DESPUÉS, HACEN TODOS EN COMÚN LA CONFESIÓN DE SUS PECADOS:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. GOLPEÁNDOSE EL PECHO, DICEN:

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. LUEGO PROSIGUEN:

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor. EL MINISTRO CONCLUYE CON LA SIGUIENTE PLEGARIA:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. EL PUEBLO RESPONDE:

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Amén. ACABANDO EL ACTO PENITENCIAL EL MINISTRO DICE:

Oremos. Y TODOS, JUNTO CON EL MINISTRO, ORAN EN SILENCIO DURANTE UNOS MOMENTOS, DESPUÉS EL MINISTRO, SIN EXTENDER LAS MANOS, DICE LA ORACIÓN COLECTA DEL DÍA, EN LA CELEBRACIÓN VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR Y EN LA VIGILIA PASCUAL SE CANTA SOLEMNEMENTE EL HIMNO MIENTRAS SE TOCAN LAS CAMPANAS, Y AL TERMINAR SE HACE LA ORACIÓN COLECTA:

Padre misericordioso que para librarnos del poder del enemigo, quisiste que tu Hijo sufriera por nosotros el suplicio de la cruz, concédenos alcanzar la gracia de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo... LITURGIA DE LA PALAB RA. EL LECTOR VA AL AMBÓN Y LEE LA PRIMERA LECTURA, QUE TODOS ESCUCHAN SENTADOS.

PRIMERA LECTURA LECTOR:

Lectura del libro del profeta Isaías (50, 4-9). En aquel entonces dijo Isaías: "El Señor me ha dado una lengua experta, para que pueda confortar al abatido con palabras de aliento. Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído, para que escuche yo, como discípulo. El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras y yo no he opuesto resistencia, ni me he echado para atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que me tiraban de la barba. No aparté mi rostro a los insultos y salivazos. Pero el Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido, por eso endurecí mi rostro como roca y sé que no quedaré avergonzado. Cercano está de mi el que me hace justicia, ¿quién luchará contra mí? ¿Quién es mi adversario? ¿Quién me acusa? Que se me enfrente. El Señor es mi ayuda, ¿quién se atreverá a condenarme?". Palabra de Dios. TODOS:

Te alabamos, Señor. SALMO RESPONSORIAL DEL SALMO 68 EL SALMISTA O EL CANTOR PROCLAMA EL SALMO, Y EL PUEBLO INTERCALA LA RESPUESTA, A NO SER QUE EL SALMO SE DIGA SEGUIDO SIN ESTRIBILLO DEL PUEBLO.

SALMISTA:

Por tu bondad, Señor socórreme. TODOS:

R. Por tu bondad, Señor socórreme. Por ti he sufrido injurias y la vergüenza cubre mi semblante. Extraño soy y advenedizo, aun para aquellos de mi propia sangre pues me devora el celo de tu casa, el odio del que te odia, en mí recae. R. La afrenta me destroza el corazón y desfallezco. Espero compasión y no la hallo; busco quien me consuele y no lo encuentro. En mi comida me echaron hiel, para mi sed me dieron vinagre. R. 48

En mi cantar exaltaré tu nombre, proclamaré tu gloria, agradecido. Se alegrarán al verlo los que sufren, quienes buscan a Dios tendrán más ánimo, porque el Señor jamás desoye al pobre, ni olvida al que se encuentra encadenado. R. ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO LECTOR:

Honor y gloria a ti, Señor Jesús. TODOS:

Honor y gloria a ti, Señor Jesús. LECTOR:

Señor Jesús, Rey Nuestro, solo tú has tenido compasión de nuestras faltas. TODOS:

Honor y gloria a ti, Señor, Jesús. EVANGELIO MINISTRO:

Escuchen hermano el santo Evangelio según san Mateo (Mt 26, 14-25). En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: "¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?". Ellos quedaron en darle treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregárselo. El primer día de la fiesta de los panes ázimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: "¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?". El respondió: "Vayan a la ciudad, a casa de fulano y díganle: 'El Maestro dice: Mi hora está ya cerca. Voy a celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa'". Ellos hicieron lo que Jesús les había ordenado y prepararon la cena de Pascua. Al atardecer, se sentó a la mesa con los Doce y mientras cenaban, les dijo: "Yo les aseguro que uno de ustedes va a entregarme". Ellos se pusieron muy tristes y comenzaron a preguntarle uno por uno: "¿Acaso soy yo, Señor?". Él respondió: "El que moja su pan en el mismo plato que yo, ése va a entregarme. Porque el Hijo del hombre va a morir, como está escrito de él; pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre va a ser entregado! Más le valiera a ese hombre no haber nacido". Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: "¿Acaso soy yo, Maestro?". Jesús le respondió: "Tú lo has dicho". Palabra del Señor. TODOS:

Gloria a ti, Señor Jesús. SE PROCEDE A HACER UNA BREVE REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE DIOS, ESTA DEBE SER APOYADA EN ELEMENTOS DOCTRINALES Y PREPARADA CON ANTICIPACIÓN.

ORACIÓN UNIVERSAL MINISTRO:

Pongamos, hermanos, nuestra mirada en Jesús, elevado en la cruz para que todos los que crean en él tengan vida eterna, y oremos al Señor los unos por los otros: MINISTRO O ALGÚN OTRO LECTOR DESIGNADO:

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1. Para que el Señor, que fue entregado a sus enemigos por nosotros, tenga misericordia de aquellos que, como Judas, lo han traicionado y abandonado, roguemos al Señor. R. 2. Para que el Señor, que con su sangre preciosa limpió los pecados del mundo, se muestre ante el Padre amigo y defensor de todos los hombres, roguemos al Señor. R. 3. Para que los pobres, los agobiados, los desesperanzados y todos los que con sus sufrimientos participan de la cruz de Cristo encuentren consuelo en la pasión del Señor, roguemos al Señor. R. 4. Para que cuantos por el bautismo hemos sido sumergidos en la muerte de Cristo participemos también de su resurrección, roguemos al Señor. R. 5. Para que la vida de todos los no nacidos sea custodiada por las leyes de todas la naciones. R. MINISTRO:

Dios todopoderoso y eterno. que has querido salvar al mundo con la muerte de tu Hijo, concede a quienes recordamos con amor su pasión gloriosa obtener los dones que te pedimos. Por Jesucristo, nuestro Señor RITO DE LA COMUNIÓN ACABADAS LA ORACIÓN DE LOS FIELES EL MINISTRO PONE UN CORPORAL SOBRE EL ALTAR, POSTERIORMENTE SE ACERCA AL LUGAR DONDE SE GUARDA LA EUCARISTÍA, TOMA EL COPÓN CON EL CUERPO DEL SEÑOR, LO PONE SOBRE EL ALTAR Y HACE UNA GENUFLEXIÓN.

ACCIÓN DE GRACIAS CON ADORACIÓN EL MINISTRO, ARRODILLADO CON TODOS LOS FIELES, ENTONA EL SIGUIENTE HIMNO EUCARÍSTICO DIRIGIDO A CRISTO PRESENTE EN LA EUCARISTÍA.

Cantemos al Amor de los Amores. Cantemos al amor de los amores, cantemos al Señor: ¡Dios está aquí! Venid, adoradores, adoremos a Cristo Redentor. GLORIA A CRISTO JESÚS: CIELOS Y TIERRA, BENDECID AL SEÑOR. HONOR Y GLORIA A TI, REY DE LA GLORIA. AMOR POR SIEMPRE A TI, DIOS DEL AMOR. Por nuestro amor oculta en el sagrario su gloria y esplendor; para nuestro bien, se queda en el santuario esperando al justo y pecador. GLORIA A CRISTO JESÚS… Oh gran prodigio del amor divino, milagro sin igual; prenda de amistad, banquete al peregrino dó se come el Cordero celestial. GLORIA A CRISTO JESÚS… 50

Jesús piadoso, rey de las victorias, a ti loor sin fin; canten tu poder, autor de nuestras glorias, cielo y tierra hasta el último confín. GLORIA A CRISTO JESÚS… DESPUÉS EL MINISTRO, DE PIE, INICIA LA ORACIÓN DOMINICAL CON ESTAS O PARECIDAS PALABRAS:

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado: Y TODOS JUNTOS PROSIGUEN:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. LUEGO INVITA A LOS FIELES CON ESTAS O PARECIDAS PALABRAS:

Como hijos de Dios, dense ahora un signo de comunión fraterna. A CONTINUACIÓN, EL MINISTRO HACE GENUFLEXIÓN, TOMA LA HOSTIA Y, SOSTENIÉNDOLA UN POCO ELEVADA SOBRE EL COPÓN, LA MUESTRA AL PUEBLO, DICIENDO:

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor. Y, JUNTAMENTE EL PUEBLO AÑADE:

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme. SI TAMBIÉN EL MINISTRO COMULGA, DICE EN SECRETO:

El cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna. Y COMULGA REVERENTEMENTE EL CUERPO DE CRISTO. DESPUÉS TOMA EL COPÓN, SE ACERCA A LOS QUE QUIEREN COMULGAR Y ELEVANDO UN POCO LA HOSTIA, LA MUESTRA A CADA UNO Y DICE:

El cuerpo de Cristo. EL QUE VA A COMULGAR RESPONDE:

Amén. Y COMULGA.

MIENTRAS SE DISTRIBUYE LA COMUNIÓN, PUEDE ENTONARSE ALGÚN CANTO OPORTUNO, O POR LO MENOS RECITAR LA ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN LO CUAL PUEDE SER REALIZADO POR EL MINISTRO O POR OTRA PERSONA PREVIAMENTE DESIGNADA:

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

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El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir, y a dar su vida para redención de todos. ACABADA LA DISTRIBUCIÓN DE LA COMUNIÓN, SI SE ENCUENTRAN ALGUNOS FRAGMENTOS EN EL PLATILLO, EL MINISTRO LOS ECHA EN EL COPÓN Y SE PURIFICA LAS MANOS, SI LO JUZGA NECESARIO. SI QUEDAN ALGUNAS FORMAS, GUARDA EL SACRAMENTO EN EL SAGRARIO, HACE GENUFLEXIÓN Y VUELVE A SU LUGAR. ENTONCES SE PUEDE OBSERVAR UN BREVE TIEMPO DE SILENCIO.

A CONTINUACIÓN DEL SILENCIO SAGRADO EL MINISTRO CONCLUYE CON LA ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN DEL DÍA.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNI ÓN MINISTRO:

Oremos: Y TODOS, JUNTO CON EL MINISTRO, ORAN EN SILENCIO DURANTE UNOS MOMENTOS, A NO SER QUE ESTE SILENCIO YA SE HAYA HECHO ANTES.

A CONTUNUACIÓN EL MINISTRO HACE LA ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN:

MINISTRO:

Concédenos, Señor, Dios nuestro, creer profundamente que por la muerte de tu Hijo, padecida en el Calvario y anunciada en cada Eucaristía, tú nos has dado la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. TODOS:

Amén. RITO DE CONCLUSIÓN. SI EL MINISTRO ES UN LAICO, INVOCA LA BENDICIÓN DE DIOS Y SE SANTIGUA, DICIENDO:

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. EL PUEBLO RESPONDE:

Amén. LUEGO EL MINISTRO DESPIDE AL PUEBLO CON LA SIGUIENTE FÓRMULA:

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz. DESPUÉS EL MINISTRO, HECHA LA DEBIDA REVERENCIA, SE RETIRA.

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JUEVES SANTO RITO INTRODUCTORIO EL SAGRARIO DEBE ESTAR COMPLETAMENTE VACÍO SE REÚNE LA COMUNIDAD EN LA ERMITA A LA HORA INDICADA, Y YA REUNIDOS, EL CORO O CANTOR ENTONA EL CANTO DE ENTRADA: SE PROPONE ENTONAR “PUEBLO DE REYES” O BIEN, LA ANTÍFONA DE ENTRADA

Pueblo de reyes, asamblea santa, pueblo sacerdotal, pueblo de Dios, bendice a tu Señor. Te cantamos, oh Hijo amado del Padre, te alabamos, eterna Palabra, salida de Dios. Te cantamos, oh Hijo de la Virgen María. Te alabamos, oh Cristo nuestro hermano, nuestro Salvador. Pueblo de reyes… Te cantamos a Ti, esplendor de la Gloria, te alabamos, Estrella radiante que anuncia el día. Te cantamos, oh Luz que iluminas nuestras sombras, te alabamos, Antorcha de la nueva Jerusalén. Pueblo de reyes… Te cantamos, Mesías que anunciaron los Profetas, te alabamos, oh Hijo de Abraham e Hijo de David. Te cantamos, Mesías esperado por los pobres, te alabamos, oh Cristo nuestro Rey de humilde corazón. Pueblo de reyes… Te cantamos mediador entre Dios y los hombres, te alabamos, oh Ruta viviente del cielo. Te cantamos, Sacerdote de la Nueva Alianza, te alabamos, Tú eres nuestra paz por la sangre de la cruz. Pueblo de reyes… Te cantamos, Cordero de la Pascua eterna, te alabamos, oh Víctima que borras nuestros pecados. Te cantamos, oh Templo de la Nueva Alianza, te alabamos, oh Piedra Angular y Roca de Israel. Pueblo de reyes… Te cantamos, Pastor que nos conduces al Reino, te alabamos, reúne a tus ovejas en un redil. Te cantamos, oh Cristo manantial de la gracia, te alabamos, oh Fuente de agua viva que apaga nuestra sed. 53

Pueblo de reyes… Te cantamos, oh Viña plantada por el Padre, te alabamos, oh Viña fecunda, nosotros tus sarmientos. Te cantamos, oh Cristo maná verdadero, te alabamos, oh Pan de la vida que el Padre nos da. Pueblo de reyes… Te cantamos, Imagen de Dios invisible, te alabamos, oh Rey de justicia y Rey de paz. Tú eres exaltado en la gloria. Te alabamos a Ti que vendrás a juzgar la tierra. Pueblo de reyes… ANTÍFONA DE ENTRADA LECTOR:

Que nuestro único orgullo sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo, porque en Él tenemos la salvación, la vida y la resurrección, y por Él hemos sido salvados y redimidos. MINISTRO:

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. TODOS:

Amén. MINISTRO:

Hermanos: nos hemos reunido en esta tarde (noche) para vivir juntos con Jesús los momentos más importantes de su obra redentora. Meditaremos profundamente lo que Él nos dice con su palabra y lo que nos pide a cada uno de nosotros. Nos ha dejado Jesús grandes dones, los cuales muchas veces no hemos sabido aprovechar o los hemos despreciado, por esos, en silencio, pidamos al señor que purifique nuestros corazones de todo pecado. SE GUARDAN UNOS MOMENTOS DE SILENCIO Y DESPUÉS CONTINÚA EL MINISTRO DE LA PALABRA.

Tú que has puesto la salvación del género humano en el árbol de la cruz, Señor, ten piedad. TODOS:

Señor, ten piedad. MINISTRO:

Tú que padeciste por nosotros para que sigamos tus huellas, Cristo, ten piedad. TODOS:

Cristo, ten piedad. Tú que, cargado con nuestros pecados, subiste al leño para que nosotros, muertos al pecado, vivamos en la justicia, Señor, ten piedad. TODOS:

Señor, ten piedad. EL MINISTRO DE LA PALABRA Y LA ASAMBLEA DIRÁN A UNA SOLA VOZ:

Dios todo poderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

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A CONTINUACIÓN EL CORO, EL MINISTRO DE LA PALABRA Y TODA LA ASAMBLEA ENTONAN EL GLORIA MIENTRAS SE CANTA EL GLORIA SOLEMNE SE TOCAN SIN CESAR LAS CAMPANAS DE LA ERMITA O DEL TEMPLO, LAS CUALES NO VOLVERÁN A TOCARSE, SINO HASTA LA VIGILIA PASCUAL. TERMINANDO EL CANTO DE GLORIA, SE CALLAN LAS CAMPANAS Y SE SIENTAN TODOS PARA CONTINUAR CON LA ORACIÓN COLECTA.

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad. Te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias por tu inmensa gloria, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre, Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende a nuestra súplica; Tú que estas sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros. Porque sólo Tú eres Santo, sólo Tú Señor, sólo Tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo, En la gloria de Dios Padre ACABANDO EL CANTO DEL GLORIA

Oremos. Y TODOS, JUNTO CON EL MINISTRO, ORAN EN SILENCIO DURANTE UNOS MOMENTOS, DESPUÉS EL MINISTRO, SIN EXTENDER LAS MANOS, DICE LA ORACIÓN COLECTA.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que nos has reunido para celebrar aquella Cena en la cual tu Hijo único, antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el sacrificio nuevo y eterno, sacramento de su amor, concédenos alcanzar, por la participación en este sacramento, la plenitud del amor y de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo... SI SE CONSIDERA CONVENIENTE EL MONITOR DIRÁ LA SIGUIENTE MONICIÓN:

Jesús nos entrega su cuerpo y sus sangre en el sacrificio de la eucaristía, para que nosotros continuemos realizándolo, no es un sacrificio más, es el único y verdadero sacrificio, la única y verdadera pascua, la única y definitiva alianza, mediante la cual proclamamos la muerte del señor hasta que el vuelva. Escuchemos con atención. LITURGIA DE LA PALAB RA PRIMERA LECTURA EL LECTOR VA AL AMBÓN Y LEE LA PRIMERA LECTURA, QUE TODOS ESCUCHAN SENTADOS. PARA INDICAR EL FIN DE LA LECTURA, EL LECTOR DICE:

Lectura del libro del Éxodo (12, 1-8.11-14). En aquellos días, el Señor dijo a Moisés y a Aarón en Egipto: «Este mes será para ustedes el más importante de todos, será el primer mes del año. Digan a toda la asamblea de Israel: “Que 55

el día décimo de este mes prepare cada uno un cordero por familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comerlo entero, que invite a cenar en su casa a su vecino más próximo, según el número de personas y la porción de cordero que cada cual pueda comer. Será un animal sin defecto, macho, de un año; podrá ser cordero o cabrito. Lo guardarán hasta el día catorce de este mes, y toda la comunidad de Israel lo inmolará al atardecer. Luego rociarán con la sangre el marco de la puerta en las casas donde vayan a comerlo. Lo comerán esa noche asado al fuego, con panes sin levadura y hierbas amargas. Y lo comerán así: el cinturón puesto, los pies calzados, bastón en mano y a toda prisa, porque es la pascua del Señor. Esa noche pasaré yo por el país de Egipto y mataré a todos sus primogénitos, tanto de los hombres como de los animales. Así ejecutaré mi sentencia contra todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor. La sangre servirá de señal en las casas donde estén; al ver yo la sangre, pasaré de largo y, cuando yo castigue a Egipto, la plaga exterminadora no los alcanzará cuando hiera yo a Egipto. Este día lo recordarán siempre y lo celebrarán como fiesta del Señor, institución perpetua para todas las generaciones”». Palabra de Dios. TODOS:

Te alabamos, Señor. SALMO RESPONSORIAL DEL SALMO 115, 12-13.15-16BC.17-18) EL SALMISTA O EL CANTOR PROCLAMA EL SALMO, Y EL PUEBLO INTERCALA LA RESPUESTA, A NO SER QUE EL SALMO SE DIGA SEGUIDO SIN ESTRIBILLO DEL PUEBLO.

SALMISTA:

R. Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava. TODOS:

R. Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava. ¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Levantaré el cáliz de la salvación, invocando su nombre. R. El Señor siente profundamente la muerte de sus fieles. Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava; rompiste mis ataduras. R. Te ofreceré un sacrificio de acción de gracias invocando tu nombre; cumpliré mis promesas al Señor en presencia de todo el pueblo. R. SEGUNDA LECTURA EL LECTOR HACE LA SEGUNDA LECTURA DESDE EL AMBÓN

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (11, 23-26) Hermanos: Por lo que a mí toca, del Señor recibí la tradición que les he transmitido, a saber, que Jesús, el Señor, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, después de dar gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía». Igualmente, después de cenar, tomó el cáliz y dijo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; cuantas veces beban de él, háganlo en memoria mía». 56

Así pues, siempre que coman de este pan y beban de este cáliz, anuncian la muerte del Señor hasta que él venga. Palabra de Dios. TODOS:

Te Alabamos Señor. ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO LECTOR:

Honor y gloria a ti, Señor Jesús. TODOS:

Honor y gloria a ti, Señor Jesús. LECTOR:

Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor: que se amen unos a otros como yo los he amado. TODOS:

Honor y gloria a ti, Señor, Jesús. EVANGELIO EL MINISTRO VA AL AMBÓN Y DICE SOLAMENTE:

Escuchen hermanos el santo Evangelio según san Juan (13, 1-15). Era la víspera de la fiesta de la pascua. Jesús sabía que le había llegado la hora de dejar este mundo para ir al Padre. Y él, que había amado a los suyos, que estaban en el mundo, llevó su amor hasta el final. Estaban cenando y ya el diablo había convencido a Judas Iscariote, hijo de Simón, para que entregara a Jesús. Entonces Jesús, sabiendo que el Padre le había entregado todo, y que de Dios había venido y a Dios regresaba, se levantó de la mesa, se quitó el manto, tomó una toalla y se la colocó en la cintura. Después echó agua en una palangana y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura. Cuando llegó a Simón Pedro, éste se resistió: «Señor, ¿cómo vas a lavarme tú a mí los pies?» Jesús le contestó: «Lo que estoy haciendo, tú no lo puedes comprender ahora; lo comprenderás después». Pedro insistió: «Jamás permitiré que me laves los pies». Entonces Jesús le contestó: «Si no te lavo los pies, no tendrás nada que ver conmigo». Simón Pedro reaccionó diciendo: «Señor, no sólo los pies; lávame también las manos y la cabeza». Pero Jesús le dijo: «El que se ha bañado sólo necesita lavarse los pies, porque está completamente limpio; y ustedes están limpios, aunque no todos». Sabía muy bien Jesús quién lo iba a entregar; por eso dijo: “No todos están limpios”. Después de lavarles los pies, se puso de nuevo el manto, volvió a sentarse a la mesa y dijo: « ¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque efectivamente lo soy. Pues bien, si yo, que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben hacer lo mismo unos con otros. Les he dado ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes». Palabra del Señor. TODOS:

Gloria a ti, Señor Jesús. ___________________ SE GUARDAN UNOS MOMENTOS DE SILENCIO Y POSTERIORMENTE SE PROCEDE A HACER UNA BREVE REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE DIOS, ESTA DEBE SER APOYADA EN ELEMENTOS DOCTRINALES Y PREPARADA CON ANTICIPACIÓN. TERMINADA LA REFLEXIÓN SE HACE EL LAVATORIO DE LOS PIES.

LAVATORIO DE PIES

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PARA EL LAVATORIO DE PIES SE NECESITARÁ ABUNDANTE AGUA Y JABÓN Y TOALLAS PARA SECAR LOS PIES, UN RECIPIENTE EN EL CUAL EL MINISTRO PUEDA LAVARSE LAS MANOS AL TERMINAR EL LAVATORIO. TAMBIÉN SE NECESITARAN DOCE VARONES DE LA COMUNIDAD, DE PREFERENCIA ADULTOS QUE SIRVAN DE APÓSTOLES Y QUE SEAN ESCOGIDOS POR EL EQUIPO DE SERVICIO LITÚRGICO. PARA ESTA PARTE DE LA LITURGIA, EL MINISTRO DE LA PALABRA O EXTRAORDINARIO DE LA EUCARISTÍA ES QUIEN LO REALIZA, INDEPENDIENTEMENTE DE SI HAY O NO MINISTRO DE LA EUCARISTÍA EN LA COMUNIDAD. CÓMO REALIZARLO: EN UN LUGAR VISIBLE, SE COLOCAN LOS DOCE VARONES DESIGNADOS PARA SERVIR COMO APÓSTOLES Y EL QUE VA A REALIZAR EL LAVATORIO. EL MINISTRO DE LA PALABRA, MOJA EL PIE, UNTA UN POCO DE JABÓN (EN SÍMBOLO DEL PERFUME QUE USABAN LOS JUDÍOS), LO ENJUAGA, LO SECA, Y FINALMENTE LO BESA. REPETIRÁ LOS MISMOS PASOS CON CADA UNO DE LOS APÓSTOLES. HAY QUE REALIZAR ESTE SIGNO CON MUCHA HUMILDAD, RECORDANDO QUE ES UN MANDATO DEL SEÑOR. ALGUNOS MIEMBROS DEL EQUIPO DEBEN ESTAR AL LADO DEL MINISTRO PARA ACERCARLE LOS UTENSILIOS NECESARIOS; ESTO ES CON EL FIN DE QUE EL MINISTRO SE DEDIQUE EXCLUSIVAMENTE AL LAVATORIO, ADEMÁS DE HACERLO DE MANERA MÁS ÁGIL. MIENTRAS SE HACE EL LAVATORIO SE PUEDE ENTONAR EL CANTO “YO NO SOY NADA” PÁG. ¡ERROR! MARCADOR NO DEFINIDO. Y/O LAS SIGUIENTES ANTÍFONAS, LAS CUALES TAMBIÉN ESTÁN EN EL MANUAL DEL MISIONERO:

Antífona primera Cfr. Jn 13, 4.5.15 El Señor se levantó de la mesa, echó agua en un recipiente y se puso a lavar los pies de sus discípulos para darles ejemplo. Antífona segunda Cfr. Jn 13,6.7.8 Señor, ¿pretendes tú lavarme a mí los pies? Jesús le respondió: Si no te lavo los pies, no tendrás nada que ver conmigo. V. Fue Jesús hacia Simón Pedro y éste le dijo: -Señor, ¿pretendes tú lavarme a mí los pies?... V. Lo que yo estoy haciendo, tú no lo entiendes ahora; lo entenderás más tarde. - Señor, ¿pretendes tú lavarme a mí los pies?... Antífona tercera Cfr. Jn 13,14 Si yo, que soy el maestro y el Señor, os he lavado los pies, ¡con cuánta mayor razón vosotros debéis lavaros los pies unos a otros! Antífona cuarta Cfr. Jn 13,35 En esto reconocerán todos que son mis discípulos: en que os améis los unos a los otros. V. Jesús dice a sus discípulos. -En esto reconocerán todos que son mis discípulos: en que os améis los unos a los otros. Antífona quinta Cfr. Jn 13,34 Este nuevo mandamiento os doy: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado, dice el Señor. Antífona sexta Cfr. 1 Cor 13,13 Que permanezcan en vosotros la fe, la esperanza y el amor; pero la mayor de estas tres virtudes es el amor. V. Ahora tenemos la fe, la esperanza y el amor; pero la mayor de estas tres virtudes es el amor. -Que permanezcan en vosotros la fe, la esperanza y el amor; pero la mayor de estas tres virtudes es el amor. TERMINANDO EL LAVATORIO DE LOS PIES, SE HACEN LAS ORACIONES DE LOS FIELES.

ORACIÓN UNIVERSAL MINISTRO:

Oremos a Dios Padre, que en su amor creó al hombre y con su misericordia lo redimió por la sangre de su Hijo, y pidámosle que escuche nuestras oraciones: MINISTRO O ALGÚN OTRO LECTOR DESIGNADO:

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1. Para que Jesús, el Señor, purifique con su sangre las manchas de nuestras culpas, que han maculado a la Iglesia, su Esposa amada, roguemos al Señor. R. 2. Para que el Señor, que con su cruz ha rescatado al hombre del dominio de la muerte, muestre a todos los pueblos el camino del Evangelio, roguemos al Señor. R. 3. Para que Cristo, que despertó a Lázaro del sueño de la muerte, haga que los que están muertos por el pecado recobren la vida por la penitencia, roguemos al Señor. R. 4. Para que quienes estamos aquí reunidos nos amemos los unos a los otros como Cristo nos amó y se entregó por nosotros, roguemos al Señor. R. 5. Para que en todas las naciones los creyentes y los hombres de buena voluntad se unan por la defensa de la vida, roguemos al Señor. SE PUEDEN AÑADIR ALGUNAS INTENCIONES LIBRES.

MINISTRO:

Dios misericordioso y eterno, que enviaste a tu Hijo al mundo para que, con su muerte, destruyese el pecado y la muerte, y, con su resurrección, nos devolviese la vida y la felicidad, escucha las oraciones de tu Iglesia y haz que podamos gozar de los frutos de la cruz gloriosa de Jesucristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. RITO DE LA COMUNIÓN ACABADAS LA ORACIÓN DE LOS FIELES EL MINISTRO PONE UN CORPORAL SOBRE EL ALTAR, POSTERIORMENTE SE ACERCA AL LUGAR DONDE SE GUARDA LA EUCARISTÍA, TOMA EL COPÓN CON EL CUERPO DEL SEÑOR, LO PONE SOBRE EL ALTAR Y HACE UNA GENUFLEXIÓN.

ACCIÓN DE GRACIAS CON ADORACIÓN EL MINISTRO, ARRODILLADO CON TODOS LOS FIELES, ENTONA EL SIGUIENTE HIMNO EUCARÍSTICO DIRIGIDO A CRISTO PRESENTE EN LA EUCARISTÍA.

Cantemos al Amor de los Amores. Cantemos al amor de los amores, cantemos al Señor: ¡Dios está aquí! Venid, adoradores, adoremos a Cristo Redentor. GLORIA A CRISTO JESÚS: CIELOS Y TIERRA, BENDECID AL SEÑOR. HONOR Y GLORIA A TI, REY DE LA GLORIA. AMOR POR SIEMPRE A TI, DIOS DEL AMOR. Por nuestro amor oculta en el sagrario su gloria y esplendor; para nuestro bien, se queda en el santuario esperando al justo y pecador. GLORIA A CRISTO JESÚS… Oh gran prodigio del amor divino, milagro sin igual; prenda de amistad, banquete al peregrino dó se come 59

el Cordero celestial. GLORIA A CRISTO JESÚS… Jesús piadoso, rey de las victorias, a ti loor sin fin; canten tu poder, autor de nuestras glorias, cielo y tierra hasta el último confín. GLORIA A CRISTO JESÚS… DESPUÉS EL MINISTRO, DE PIE, INICIA LA ORACIÓN DOMINICAL CON ESTAS O PARECIDAS PALABRAS:

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado: Y TODOS JUNTOS PROSIGUEN:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. LUEGO INVITA A LOS FIELES CON ESTAS O PARECIDAS PALABRAS:

Como hijos de Dios, dense ahora un signo de comunión fraterna. A CONTINUACIÓN, EL MINISTRO HACE GENUFLEXIÓN, TOMA LA HOSTIA Y, SOSTENIÉNDOLA UN POCO ELEVADA SOBRE EL COPÓN, LA MUESTRA AL PUEBLO, DICIENDO:

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor. Y, JUNTAMENTE EL PUEBLO AÑADE:

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme. SI TAMBIÉN EL MINISTRO COMULGA, DICE EN SECRETO:

El cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna. Y COMULGA REVERENTEMENTE EL CUERPO DE CRISTO. DESPUÉS TOMA EL COPÓN, SE ACERCA A LOS QUE QUIEREN COMULGAR Y ELEVANDO UN POCO LA HOSTIA, LA MUESTRA A CADA UNO Y DICE:

El cuerpo de Cristo. EL QUE VA A COMULGAR RESPONDE:

Amén. Y COMULGA.

MIENTRAS SE DISTRIBUYE LA COMUNIÓN, PUEDE ENTONARSE ALGÚN CANTO OPORTUNO O LEER LA ANTIFONA DE LA COMUNIÓN.

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ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Este es mi Cuerpo, que se da por vosotros. Este cáliz es la nueva alianza establecida por mi Sangre; cuantas veces lo bebiereis, hacedlo en memoria mí. ACABADA LA DISTRIBUCIÓN DE LA COMUNIÓN, SI SE ENCUENTRAN ALGUNOS FRAGMENTOS EN EL PLATILLO, EL MINISTRO LOS ECHA EN EL COPÓN Y SE PURIFICA LAS MANOS, SI LO JUZGA NECESARIO. SI QUEDAN ALGUNAS FORMAS, GUARDA EL SACRAMENTO EN EL SAGRARIO, HACE GENUFLEXIÓN Y VUELVE A SU LUGAR. ENTONCES SE PUEDE OBSERVAR UN BREVE TIEMPO DE SILENCIO.

A CONTINUACIÓN DEL SILENCIO SAGRADO EL MINISTRO CONCLUYE CON LA ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN DEL DÍA.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN: MINISTRO:

Oremos: Y TODOS, JUNTO CON EL MINISTRO, ORAN EN SILENCIO DURANTE UNOS MOMENTOS, A NO SER QUE ESTE SILENCIO YA SE HAYA HECHO ANTES. A CONTUNUACIÓN EL MINISTRO HACE LA RESPECTIVA ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN:

MINISTRO:

Señor, tú que nos permites disfrutar en esta vida de la Cena instituida por tu Hijo, concédenos participar también del banquete celestial en tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS:

Amén. EN LA CELEBRACIÓN VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR DESPUÉS DE LA ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIDAD PROCEDERÁ LA TRASLACIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO.

TRASLACIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO DICHA LA ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN EL MINISTRO DE PIE ANTE EL ALTAR, PONE INCIENSO EN EL INCENSARIO (SI LO HAY) Y, ARRODILLADO, INCIENSA TRES VECES AL SANTÍSIMO SACRAMENTO. ENSEGUIDA RECIBE DE ALGÚN MIEMBRO DEL EQUIPO EL PAÑO DE HOMBROS, TOMA EN SUS MANOS EL COPÓN Y LO CUBRE CON LAS EXTREMIDADES DEL PAÑO. SE FORMA ENTONCES LA PROCESIÓN PARA LLEVAR AL SANTÍSIMO SACRAMENTO A TRAVÉS DEL TEMPO, HASTA EL SITIO DONDE SE LE VA A GUARDAR. VA ADELANTE UN ACÓLITO DE LA COMUNIDAD CON LA CRUZ ALTA Y OTROS ACÓLITOS ACOMPAÑAN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO CON CIRIALES E INCIENSO, EN CASO DE QUE LA COMUNIDAD NO TENGA ACÓLITOS, LOS MIEMBROS DEL EQUIPO FUNGEN COMO ACÓLITOS. EL LUGAR DEL DEPÓSITO DEBE ESTAR PREPARADO EN ALGÚN LUGAR DE LA CAPILLA CONVENIENTEMENTE ADORNADO. DURANTE EL TRASLADO SE ENTONA ALGÚN CANTO EUCARÍSTICO PÁG. ¡ERROR! MARCADOR NO DEFINIDO.. UNA VEZ QUE SE HA DEPOSITADO EN EL MONUMENTO EL SANTÍSIMO SACRAMENTO, EL MINISTRO EXTRAORDINARIO DE LA EUCARISTÍA LO INCIENSA O SAHUMA TRES VECES, Y TERMINADO EL CANTO, DURANTE ALGUNOS MOMENTOS SE ADORA. ES RECOMENDABLE QUE A LO LARGO DE TODA LA NOCHE HAYA ADORACIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO, TENIENDO EN CUENTA QUE PASADA LA MEDIA NOCHE DEBERÁ HACERSE SIN SOLEMNIDAD. EL ALTAR DEBE DESNUDARSE: SIN CRUZ, SIN CANDELABROS Y SIN MANTELES. LAS CRUCES E IMÁGENES DEL TEMPLO (QUE ESTÁN ADENTRO) DEBERÁN CUBRIRSE O QUITARSE.

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«LA PIEDAD POPULAR ES ESPECIALMENTE SENSIBLE A LA ADORACIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO, QUE SIGUE A LA CELEBRACIÓN DE LA MISA EN LA CENA DEL SEÑOR. A CAUSA DE UN PROCESO HISTÓRICO, QUE TODAVÍA NO ESTÁ DEL TODO CLARO EN ALGUNAS DE SUS FASES, EL LUGAR DE LA RESERVA SE HA CONSIDERADO COMO "SANTO SEPULCRO"; LOS FIELES ACUDÍAN PARA VENERAR A JESÚS QUE DESPUÉS DEL DESCENDIMIENTO DE LA CRUZ FUE SEPULTADO EN LA TUMBA, DONDE PERMANECIÓ UNAS CUARENTA HORAS. ES PRECISO ILUMINAR A LOS FIELES SOBRE EL SENTIDO DE LA RESERVA: REALIZADA CON AUSTERA SOLEMNIDAD Y ORDENADA ESENCIALMENTE A LA CONSERVACIÓN DEL CUERPO DEL SEÑOR, PARA LA COMUNIÓN DE LOS FIELES EN LA CELEBRACIÓN LITÚRGICA DEL VIERNES SANTO Y PARA EL VIÁTICO DE LOS ENFERMOS, ES UNA INVITACIÓN A LA ADORACIÓN, SILENCIOSA Y PROLONGADA, DEL SACRAMENTO ADMIRABLE, INSTITUIDO EN ESTE DÍA. POR LO TANTO, PARA EL LUGAR DE LA RESERVA HAY QUE EVITAR EL TÉRMINO "SEPULCRO" ("MONUMENTO"), Y EN SU DISPOSICIÓN NO SE LE DEBE DAR LA FORMA DE UNA SEPULTURA; EL SAGRARIO NO PUEDE TENER LA FORMA DE UN SEPULCRO O URNA FUNERARIA: EL SACRAMENTO HAY QUE CONSERVARLO EN UN SAGRARIO CERRADO, SIN HACER LA EXPOSICIÓN CON LA CUSTODIA. DESPUÉS DE LA MEDIA NOCHE DEL JUEVES SANTO, LA ADORACIÓN SE REALIZA SIN 1 SOLEMNIDAD, PUES YA HA COMENZADO EL DÍA DE LA PASIÓN DEL SEÑOR. »

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«Directorio sobre la piedad popular. Principios y orientaciones», publicado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (2002).

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VIERNES SANTO NO HAY QUE OLVIDAR QUE ESTE DÍA, MÁS QUE SER UN DÍA DE LUTO, ES UN DÍA DE GUARDA, DE RECOGIMIENTO EN ESPERA DE LA RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. ES INDISPENSABLE EL AYUNO EN ESTE DÍA, SE RECOMIENDA VESTIR DE NEGRO EN SEÑAL DE ESA RESERVA QUE TENEMOS EN NUESTRO CORAZÓN. PARA EL VIACRUCIS EL EQUIPO DEBERÁ BUSCAR LA PARTICIPACIÓN DE LA GENTE DE LA COMUNIDAD, ESPECIALMENTE DE LOS JÓVENES, INVITÁNDOLOS A PONER SU ALTAR A LO LARGO DE LAS ESTACIONES DEL VIACRUCIS, ADEMÁS DE REPRESENTAR CADA UNO DE ESTAS CON SUS PERSONAJES PRINCIPALES (JESÚS, MARÍA, EL CIRINEO, LAS MUJERES PIADOSAS, EL AZOTADOR, ETC.), ADEMÁS DE UNA CRUZ DE TAMAÑO REAL QUE SE UTILIZARÁ PARA LA ADORACIÓN DESPUÉS DEL VÍA CRUCIS.

VIA CRUCIS POR SER EL VIA CRUCIS UNA DEVOCIÓN NO ES NECESARIO QUE EL MINISTRO DIRIGA EL VIA CRUCIS, PUEDE DIRIGIRLO ALGÚN OTRO MIEMBRO DEL EQUIPO AÚN CUANDO PUEDE SER CONVENIENTE QUE DIRIGA AL MINISTRO, ASÍMISMO POR NO SE LITÚRGICO NO ES REQUISITO TOMAR LA ESTRUCTURA QUE SE PRESENTA A CONTINUACIÓN, SE DEBE BUSCAR QUE EL VICARUCIS SE REALICE COMO LA COMUNIDAD ESTÉ ACOSTUMBRADA.

«142. EL VIERNES SANTO LA IGLESIA CELEBRA LA MUERTE SALVADORA DE CRISTO. EN EL ACTO LITÚRGICO DE LA TARDE, MEDITA EN LA PASIÓN DE SU SEÑOR, INTERCEDE POR LA SALVACIÓN DEL MUNDO, ADORA LA CRUZ Y CONMEMORA SU PROPIO NACIMIENTO DEL COSTADO ABIERTO DEL SALVADOR (CFR. JN 19,34). ENTRE LAS MANIFESTACIONES DE PIEDAD POPULAR DEL VIERNES SANTO, ADEMÁS DEL VÍA CRUCIS, DESTACA LA PROCESIÓN DEL "CRISTO MUERTO". ESTA DESTACA, SEGÚN LAS FORMAS EXPRESIVAS DE LA PIEDAD POPULAR, EL PEQUEÑO GRUPO DE AMIGOS Y DISCÍPULOS QUE, DESPUÉS DE HABER BAJADO DE LA CRUZ EL CUERPO DE JESÚS, LO LLEVARON AL LUGAR EN EL CUAL HABÍA UNA "TUMBA EXCAVADA EN LA ROCA, EN LA CUAL TODAVÍA NO SE HABÍA DADO SEPULTURA A NADIE" (LC 23,53). LA PROCESIÓN DEL "CRISTO MUERTO" SE DESARROLLA, POR LO GENERAL, EN UN CLIMA DE AUSTERIDAD, DE SILENCIO Y DE ORACIÓN, CON LA PARTICIPACIÓN DE NUMEROSOS FIELES, QUE PERCIBEN NO POCOS SENTIDOS DEL MISTERIO DE LA SEPULTURA DE JESÚS. 143. SIN EMBARGO, ES NECESARIO QUE ESTAS MANIFESTACIONES DE LA PIEDAD POPULAR NUNCA APAREZCAN ANTE LOS FIELES, NI POR LA HORA NI POR EL MODO DE CONVOCATORIA, COMO SUCEDÁNEO DE LAS CELEBRACIONES LITÚRGICAS DEL VIERNES SANTO. POR LO TANTO, AL PLANIFICAR PASTORALMENTE EL VIERNES SANTO SE DEBERÁ CONCEDER EL PRIMER LUGAR Y EL MÁXIMO RELIEVE A LA CELEBRACIÓN LITÚRGICA, Y SE DEBERÁ EXPLICAR A LOS FIELES QUE NINGÚN EJERCICIO DE PIEDAD DEBE SUSTITUIR A ESTA CELEBRACIÓN, EN SU VALOR OBJETIVO. FINALMENTE, HAY QUE EVITAR INTRODUCIR LA PROCESIÓN DE "CRISTO MUERTO" EN EL ÁMBITO DE LA SOLEMNE CELEBRACIÓN LITÚRGICA DEL VIERNES SANTO, PORQUE ESTO CONSTITUIRÍA UNA MEZCLA HÍBRIDA DE CELEBRACIONES. REPRESENTACIÓN DE LA PASIÓN DE CRISTO 144. EN MUCHAS REGIONES, DURANTE LA SEMANA SANTA, SOBRE TODO EL VIERNES, TIENEN LUGAR REPRESENTACIONES DE LA PASIÓN DE CRISTO. SE TRATA, FRECUENTEMENTE, DE VERDADERAS "REPRESENTACIONES SAGRADAS", QUE CON RAZÓN SE PUEDEN CONSIDERAR UN EJERCICIO DE PIEDAD. LAS REPRESENTACIONES SAGRADAS HUNDEN SUS RAÍCES EN LA LITURGIA. ALGUNAS DE ELLAS, NACIDAS CASI EN EL CORO DE LOS MONJES, MEDIANTE UN PROCESO DE DRAMATIZACIÓN PROGRESIVA, HAN PASADO AL ATRIO DE LA IGLESIA. EN MUCHOS LUGARES, LA PREPARACIÓN Y EJECUCIÓN DE LA REPRESENTACIÓN DE LA PASIÓN DE CRISTO ESTÁ ENCOMENDADA A COFRADÍAS, CUYOS MIEMBROS HAN ASUMIDO DETERMINADOS COMPROMISOS DE VIDA CRISTIANA. EN ESTAS REPRESENTACIONES, ACTORES Y ESPECTADORES SON INTRODUCIDOS EN UN MOVIMIENTO DE FE Y DE AUTÉNTICA PIEDAD. ES MUY DESEABLE QUE LAS REPRESENTACIONES SAGRADAS DE LA PASIÓN DEL SEÑOR NO SE ALEJEN DE ESTE ESTILO DE EXPRESIÓN SINCERA Y GRATUITA DE PIEDAD, PARA CONVERTIRSE EN MANIFESTACIONES FOLCLÓRICAS, QUE ATRAEN NO TANTO EL ESPÍRITU RELIGIOSO CUANTO EL INTERÉS DE LOS TURISTAS. RESPECTO A LAS REPRESENTACIONES SAGRADAS HAY QUE EXPLICAR A LOS FIELES LA PROFUNDA DIFERENCIA QUE HAY ENTRE UNA "REPRESENTACIÓN" QUE ES MÍMESIS, Y LA "ACCIÓN LITÚRGICA", QUE ES ANÁMNESIS, PRESENCIA MISTÉRICA DEL ACONTECIMIENTO SALVÍFICO DE LA PASIÓN. HAY QUE RECHAZAR LAS PRÁCTICAS PENITENCIALES QUE CONSISTEN EN HACERSE CRUCIFICAR CON CLAVOS.» 2

2

«Directorio sobre la piedad popular. Principios y orientaciones», publicado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (2002).

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SE INCLUYE UNA COPIA DEL VIACRUCIS EN EL MANUAL DEL MISIONERO

LA PERSONA QUE DIRIJA DIRÁ:

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. TODOS:

Amén. Acto de Contrición Jesucristo, mi Dios y mi Salvador: yo me arrepiento de corazón de todos los pecados que he cometido, porque con ellos ofendí a un dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, confío en que me perdonarás mis culpas y me llevarás a la vida eterna, porque eres bueno. Amén. Oración preparatoria Señor mío Jesucristo que nos invitas a tomar la cruz y seguirte, caminando tú delante para darnos ejemplo: danos tu luz y tu gracia al meditar en este vía crucis tus pasos para saber y querer seguirte. Madre dolorosa: inspíranos los sentimientos de amor conque acompañaste en este camino de amargura a tu Divino Hijo. Amén. AL PRINCIPIO DE CADA ESTACIÓN SE DICE:

E -Te adoramos, Cristo y te bendecimos: T -Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén DESPUÉS DE CADA ESTACIÓN SE DICE:

E- Señor, pequé, ten misericordia de mí. T- Pecamos y nos pesa; ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste SE AÑADE A CADA ESTACIÓN UN PADRE NUESTRO, UN AVE MARÍA Y UN GLORIA.

PRIMERA ESTACIÓN Jesús es condenado a muerte -Te adoramos Cristo y te bendecimos -Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. "Pilato mandó sacar a Jesús y dijo a los judíos: 'Aquí tenéis a vuestro rey'. Pero ellos le gritaban: '¡Fuera, fuera, crucifícalo!' Pilato le dice: '¿Pero cómo he de crucificar a vuestro rey?' respondieron los príncipes de los sacerdotes: 'Nosotros no tenemos más rey que el César'. Entonces se los entregó para que fuera crucificado" (Jn 19, 14-16) Jesús acepta la sentencia de muerte. Hoy Cristo es nuevamente condenado a muerte, maltratado y crucificado en cada uno de nosotros y en cada hombre, cada vez que pensamos mal, que hablamos precipitadamente, cuando enjuiciamos y condenamos sin justicia o nos movemos en el mundo obrando sin amor. Recordamos las palabras del Evangelio: “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” (Lucas 6, 36) Señor, que el recordar la condena injusta que tú sufriste, nos cuidemos de no condenar a los demás… 64

Señor pequé, ten misericordia de mí, pecamos y nos pesa; ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste. Se reza Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se entona un canto apropiado. SEGUNDA ESTACIÓN Jesús con la cruz a cuestas -Te adoramos Cristo y te bendecimos -Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. "Los judíos tomaron a Jesús y cargándole la cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario" (Jn 19,17). La Cruz es colocada sobre los hombros de Cristo y él debe llevarla hasta el calvario. A pesar de su extrema debilidad, Jesús la recibe. También nosotros recibimos todos los días una cruz que debemos llevar. Y nuestra cruz no es de madera sino de pequeñas cosas que forman nuestro día: trabajo, sufrimientos, enfermedades, incomprensiones, cansancio, nerviosismos, etc. Recordemos las palabras del Evangelio: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz de cada día y sígame” (Lucas 9, 23) Señor, concédenos, para hacernos dignos de ti, el saber aceptar nuestra cruz de cada día con amor. Señor pequé, ten misericordia de mí, pecamos y nos pesa; ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste. Se reza Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se entona un canto apropiado. TERCERA ESTACIÓN Jesús cae por primera vez Te adoramos Cristo y te bendecimos Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. "Han ofrecido mi espalda a los que me golpeaban, y mis mejillas a los que me arrancaban la barba; no aparté la cara ni de los ultrajes ni de las salivas que me echaban" (Is. 50,6). Jesús cae. Muchos brazos se extienden hacia él, pero ninguno para ayudarle. Son manos de hierro, manos pesadas prontas a golpear…Muchas veces a lo largo de nuestro camino nos encontramos con personas que sufren, están desalentadas, abatidas por la pobreza y otros 65

sufrimientos… ¿Qué haremos nosotros para levantar al Cristo caído en las personas de aquellos que sufren o se encuentran solas? Señor, todo aquel que camina, alguna vez cae. Que sepamos levantarnos y ayudemos a los demás a seguir caminando. Señor pequé, ten misericordia de mí, pecamos y nos pesa; ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste. Se reza Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se entona un canto apropiado. CUARTA ESTACIÓN Jesús encuentra a su Santa Madre -Te adoramos Cristo y te bendecimos -Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. "Una espada atravesará tu corazón" (Lc. 2,35) Jesús encuentra a su Santísima Madre en el camino. Él sangra y ella tiene el espíritu traspasado por el dolor. Es un encuentro de corazones unidos en la misma causa. El hombre constantemente se interroga sobre el sentido del dolor, de su validez en la vida humana. El dolor es condición esencial de la vida. El crecimiento de la persona provoca a cada momento rupturas dolorosas que son indispensables para desarrollarse. Posiblemente, muy cerca de nosotros, entre los amigos, en nuestra misma casa tal vez, alguien necesita de nuestros sacrificios, como testimonio de amor solidario. Señor, que nosotros seamos para quienes nos rodean una presencia de paz, y un estímulo que aliente a seguir caminando… Señor pequé, ten misericordia de mí, pecamos y nos pesa; ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste. Se reza Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se entona un canto apropiado. QUINTA ESTACIÓN El Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz - Te adoramos Cristo y te bendecimos - Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador.

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"Cuando llevaban a Jesús al Calvario, detuvieron a un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para llevarla detrás de Jesús" (Lc. 23,26) Simón tomó sobre sus hombros la cruz para ayudar a nuestro Salvador en la obra de la Redención. Nosotros, al ayudar a nuestros hermanos, también colaboramos en la obra de la Redención. Cuando prestamos ayuda al prójimo en sus penas y apuros, es a Jesús a quien ayudamos a llevar su cruz. En nuestra familia, en nuestra comunidad… ¿Somos capaces de dar un poco de nuestro tiempo y de nuestro amor? Pensemos en lo que nos dice Jesús: “Tratad a los hombres como queréis que ellos os traten a vosotros. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tendréis?” (Lucas 6, 27). Señor, que sepamos donar un poco de nuestro tiempo y de nuestro amor a aquellos que lo necesitan. Señor pequé, ten misericordia de mí, pecamos y nos pesa; ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste. Se reza Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se entona un canto apropiado. SEXTA ESTACIÓN La Verónica limpia el rostro de Jesús - Te adoramos Cristo y te bendecimos - Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. "Muchos se horrorizaban al verlo, tan desfigurado estaba su semblante que no tenía ya aspecto de hombre" (Is. 52, 14). Jesús sangra por todas partes. Una mujer de entre el pueblo sale y limpia su rostro. Es una mujer valiente que afronta la situación cueste lo que cueste. Hoy el hombre no quiere sencillamente comprometerse con los valores más comunes de la vida humana. Y así permitimos que el mal prospere y que la injusticia triunfe; el pecado se cierne sobre el mundo y no tenemos el valor de afrontar cristianamente la situación. Señor, ayúdanos a ser también como la Verónica, cristianos valerosos, para consolar a los que lloran y sufren por el camino. Señor pequé, ten misericordia de mí, pecamos y nos pesa; ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste. Se reza Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se entona un canto apropiado. SÉPTIMA ESTACIÓN 67

Jesús cae por segunda vez - Te adoramos Cristo y te bendecimos - Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. "Eran nuestros sufrimientos los que llevaba, nuestros dolores los que le pesaban… Ha sido traspasado por nuestros pecados, desecho por nuestras iniquidades…" (Is. 53, 4-5) Jesús cayó. Todos los que caminamos, podemos caer. Nosotros también caemos por causa de nuestra debilidad, por nuestra fragilidad, por no saber resistir. Pero, después de alguna falla, si alguien nos da una mano, podemos volver a levantarnos. ¿Tenemos esa actitud de bondad y de amor frente al que ha fallado o se encuentra desesperado por su situación? Señor, que no nos desalentemos frene a los fracasos o debilidades, sino que sepamos levantarnos y sigamos caminando. Señor pequé, ten misericordia de mí, pecamos y nos pesa; ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste. Se reza Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se entona un canto apropiado. OCTAVA ESTACIÓN Jesús consuela a las piadosas mujeres - Te adoramos Cristo y te bendecimos - Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. "Seguían a Jesús una gran multitud del pueblo y de mujeres, que se golpeaban el pecho y lloraban por él, pero Jesús volviéndose a ellas, les dijo: 'Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos'" (Lc. 23, 27-28) Jesús no pide compasión por Él. De nada sirve lamentarse por los sufrimientos de los demás si no hacemos por ellos algo concreto. Cristo no se sometió a los sufrimientos para aparentar o pedir compasión. Cristo aceptó el dolor lo amó para enseñarnos que por la cruz y el dolor se llega a la resurrección. Frente al dolor, lo importante es asumirlo y ayudar a los demás a superar los malos momentos, para que la alegría y el consuelo vuelvan a quienes lo necesitan. Cristo, frente a la viuda de Naím, no se limitó sólo a decirle: “No llores”, sino que hizo algo muy concreto por ella, devolviéndole la vida a su hijo. Señor, que nosotros sepamos asumir una actitud de fe, amor y esperanza frente a nuestro dolor y al sufrimiento de los demás. Señor pequé, ten misericordia de mí, pecamos y nos pesa; ten misericordia de nosotros 68

que por nosotros padeciste. Se reza Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se entona un canto apropiado. NOVENA ESTACIÓN Jesús cae por tercera vez - Te adoramos Cristo y te bendecimos - Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. "Venid a mí todos los que estén cansados y oprimidos y yo los aliviaré. Carguen mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas" (Mt 11, 28-29) Pensando en Cristo maltratado… nosotros nos escandalizamos. Pero, escenas semejantes ocurren todos los días. Cuántas veces nosotros mismos permanecemos indiferentes frente al sufrimiento de otros que están a nuestro lado, y nos escondemos o escabullimos por temor a comprometernos y tenderles una mano… Y ¿cuántas otras veces no habremos sido nosotros mismos causa de caída de otras personas? Recordemos que lo que hacemos al hermano lo estamos haciendo a Dios mismo. Señor, que no seamos causa de tropiezo para los demás, sino una mano amigo que alivia y levanta. Señor pequé, ten misericordia de mí, pecamos y nos pesa; ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste. Se reza Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se entona un canto apropiado. DÉCIMA ESTACIÓN Jesús es despojado de sus vestiduras - Te adoramos Cristo y te bendecimos - Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. "Llegados al lugar llamado Gólgota le dieron a beber a Jesús vino mezclado con hiel, pero él, habiéndolo probado, no quiso beber. Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos a suerte" (Mt 27,33). Jesús termina de recorrer el camino que lo conduce hasta el lugar de su martirio final. Al llegar, es despojado de sus vestiduras ante la mirada angustiada e impotente de su madre. Jesús calla. No se queja ni se altera. Ha aceptado todo esto y por amor. Nosotros, en cambio, a veces aceptamos el dolor con los labios y cuando llega nos asustamos y nos volvemos atrás. Nos

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quejamos, nos alteramos y ponemos el grito en el cielo. Jesús nos dice: “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos”. Considera alma mía, cómo habiendo llegado el Señor al Monte Calvario, los soldados sin piedad ninguna le despojaron de sus vestiduras. Señor, cuando el dolor nos toque y nos despoje de nuestro egoísmo y orgullo, que sepamos llenarnos de tu amor. Señor pequé, ten misericordia de mí, pecamos y nos pesa; ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste. Se reza Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se entona un canto apropiado. DÉCIMA PRIMERA ESTACIÓN Jesús es clavado en la Cruz - Te adoramos Cristo y te bendecimos - Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. "Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, crucificaron allí a Jesús y a los dos malhechores, uno a la derecha y el otro a la izquierda" (Lc. 23,34) Ha llegado el momento más doloroso de Cristo, ser clavado en la cruz. A pesar de todo el odio y el desprecio, Jesús encuentra palabras de perdón para los responsables de su muerte: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Y para hacer más palpable su perdón y amor nos regala a su Madre, para que ella nos guíe hacia Dios. “He ahí a tu Madre”. Una herencia de perdón y de amor. Cristo perdona, disculpa y dona lo mejor que tiene: su Santa Madre. No hay otro camino. El que ama de verdad, sabe perdonar, disculpar… Cristo perdonó porque amó. Esa es nuestra vida si nos consideramos hijos de Dios, unos cristianos. Señor, que tengamos el valor y la voluntad de perdonar a todos los que nos ofenden. Señor pequé, ten misericordia de mí, pecamos y nos pesa; ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste. Se reza Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se entona un canto apropiado. DÉCIMA SEGUNDA ESTACIÓN Jesús muere en la Cruz - Te adoramos Cristo y te bendecimos - Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador.

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"Hacia la hora sexta, las tinieblas cubrieron la tierra hasta la hora nona. El sol se eclipsó y el velo del Templo se rasgó en medio. Y Jesús, con fuerte voz dijo: 'Padre en tus manos encomiendo mi espíritu'. Y al decir esto, expiró" (Lc. 23, 44-46) NOS ARRODILLAMOS Y PERMANECEMOS EN SILENCIO UN MOMENTO

Jesús finaliza su misión. Muere para salvarnos, para quitar de nosotros la muerte eterna merecida por el pecado. Ahora, la muerte y el dolor se hacen llevaderos porque Cristo los venció. Después de la cruz llega la gloria. El dolor de Cristo nos redime, nos hace más humanos y nos lleva a comprender mejor el misterio de Dios. Señor, ayúdanos a comprender que morir no es quedarnos muertos, sino nacer a una nueva vida. Señor pequé, ten misericordia de mí, pecamos y nos pesa; ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste. Se reza Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se entona un canto apropiado. DÉCIMA TERCERA ESTACIÓN Jesús en los brazos de María Santísima - Te adoramos Cristo y te bendecimos - Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. "Un hombre llamado José, el cual era del Consejo, hombre bueno y justo, de Arimatea, cuidad judía, quien esperaba también el reino de Dios, que no había estado de acuerdo en la resolución de ellos, en sus actos, fue a ver a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Después lo bajó y lo amortajó en una sábana" (Lc. 23, 50-53) Jesús es descolgado de la cruz. María recibe en sus brazos a Jesús. María sufre por la muerte de su hijo y por otra parte se alegra porque la muerte de su Hijo da vida a la nueva Humanidad, a la humanidad redimida. El Hijo inocente muere para dar vida y salvar a l hijo que estaba perdido. Cristo nos salva muriendo por nosotros. María acepta el dolor de recibir muerto a su Hijo. Y en su Hijo, nacemos o volvemos a vivir todos nosotros. Señor, que el dolor por quienes amamos nos lleve a comprender y a amar a aquellos que están lejos de nosotros. Señor pequé, ten misericordia de mí, pecamos y nos pesa; ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste. Se reza Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se entona un canto apropiado. 71

DÉCIMA CUARTA ESTACIÓN Jesús es puesto en el sepulcro - Te adoramos Cristo y te bendecimos - Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. "José tomó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, y lo depositó en su propio sepulcro nuevo, que había hecho cavar en la roca, hizo rodar una piedra grande a la puerta del sepulcro y se retiró". (Mt 27, 59-60) Jesús no tuvo ni siquiera un sepulcro donde descansar. Necesito de sus amigos para que le prestaran una tumba. Allí fue enterrado esperando la gloriosa resurrección, el final de todo camino doloroso. Pero Jesús, como lo había prometido, no se queda en la tumba fría. Resucita glorioso, dando así un sentido de esperanza a toda muerte. Como Jesús, no estamos condenados a permanecer muertos sino a vivir para siempre porque Cristo resucitó y nosotros un día también resucitaremos como Él. Señor, que no tengamos miedo de morir, porque la muerte es un paso a la vida que eres tú. Señor pequé, ten misericordia de mí, pecamos y nos pesa; ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste. Se reza Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se entona un canto apropiado. ÚLTIMA ESTACIÓN La Resurrección de Jesús - Te adoramos Cristo y te bendecimos - Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado. (Lucas 24, 5) “Cristo resucitado de entre los muertos ya no muere”. En la mañana de pascua, la tristeza se ha tornado en alegría: para la Madre, para los discípulos, para nosotros los cristianos. “Si padecemos con Cristo, seremos glorificados con Él”. “¡Jesús ha resucitado!” Que todos vivamos intensamente este misterio pascual. Señor, has que conozcamos mejor a Jesucristo, que comprendamos su Resurrección, que participemos de sus dolores e imitemos su muerte para llegar un día a vivir eternamente con Él. Señor pequé, ten misericordia de mí, pecamos y nos pesa; ten misericordia de nosotros 72

que por nosotros padeciste. Se reza Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se entona un canto apropiado. Oración final Señor, hemos llegado al final de este camino doloroso que Tú recorriste. No sabemos, Señor, si admirar más Tus dolores o el grande Amor que has tenido con nosotros los hombres. Tú nos conoces, sabes como somos, Tú conoces el camino que llevamos recorrido, Tú ves nuestros esfuerzos por querer el bien a pesar de nuestras debilidades, sólo queremos decirte una cosa: En nuestro Viacrucis necesitamos contar contigo, queremos ser fieles a la voluntad de Dios sobre cada uno de nosotros, aceptamos las alegrías y las cruces que nos ofreces, pero bien sabes que solos nada podemos. Señor, queremos que tu cuentes con nosotros, pero sobre todas las cosas queremos contar contigo, Señor y queremos recordar las palabras de tu Evangelio: "no busquen entre los muertos al que está vivo". No busquemos en el pasado lo que debemos construir para el futuro. Te lo pedimos por los dolores de tu madre María Virgen. Amén. - Te adoramos Cristo y te bendecimos. - Que por tu santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador SI EL VIACRUCIS SE REALIZA TEMPRANO, HABRÁ QUE DEJAR LA CELEBRACIÓN LITURGIA DE LA PALABRA PARA LA TARDE.

AL TERMINAR EL VIACRUCIS SE PUEDE HACER LA MEDITACIÓN DE LAS SIETE PALABRAS DE JESÚS EN LA CAPILLA DONDE PREFERENCIALMENTE DEBIERA TERMINAR EL VIACRUCIS.

LAS SIETE PALABRAS DE JESÚS EN LA CRUZ AL SER ESTA UNA DEVOCIÓN, NO TIENE QUE DESARROLLARSE PRECISAMENTE COMO ESTÁ MARCADO A CONTINUACIÓN, SIN EMBARGO ES BUENO HACER MEDITACIÓN DE LAS PALABRAS Y HACER UNA ADECUADA REFLEXIÓN SOBRE LAS MISMAS ACOMPAÑADOS DE LA COMUNIDAD. LAS SIETE PALABRAS DE JESÚS SON LAS PALABRAS QUE NOS DEJA AL MORIR Y EMPRENDER SU CAMINO AL PADRE. LA PUEDE DIRIGIR EL MINISTRO O ALGÚN MIEMBRO DEL EQUIPO, PERO LA REFLEXIÓN DE LAS PALABRAS SE RECOMIENDA QUE LA HAGA EL MINISTRO.

MINISTRO O LECTOR:

Primera palabra: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen (Lc. 23,34). Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz, a fin de pagar con vuestras penas la deuda de mis pecados, y abristeis vuestra divina boca para obtenerme el perdón de la justicia eterna: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre derramada por nuestra salvación, concedednos un dolor tan vivo de nuestras culpas que nos haga morir en el seno de vuestra infinita misericordia. TODOS:

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén (3 veces) Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros. Dios mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados. 73

Segunda palabra: En verdad, en verdad te digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso (Lc. 23,43). Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz y que con tanta prontitud y liberalidad correspondisteis a la fe del buen ladrón que os reconoció por Hijo de Dios en medio de vuestras humillaciones, y le asegurasteis el Paraíso: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mi en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, haced que revive en nuestro espíritu una fe tan firme y constante que no se incline a sugestión alguna del demonio, para que también nosotros alcancemos el premio del santo Paraíso. TODOS:

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén (3 veces) Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros. Dios mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados.

Tercera palabra Mujer, he ahí a tu hijo; hijo, he ahí a tu madre. (Jn. 19, 26-27). Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz y olvidando vuestros sufrimientos nos dejasteis en prenda de vuestro amor vuestra misma Madre Santísima para que por su medio podamos recurrir confiadamente a Vos en nuestras mayores necesidades: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mi en aquella hora postrera; y por el interior martirio de una tan amada Madre, reavivad en nuestro corazón la firme esperanza en los infinitos méritos de vuestra preciosísima Sangre, a fin de que podamos evitar la eterna condenación que tenemos merecida por nuestros pecados. TODOS:

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén (3 veces) Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros. Dios mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados. Cuarta palabra ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado? (Mc 15, 34; Mt 27, 46). Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz y que, añadiendo sufrimiento a sufrimiento, además de tantos dolores en el cuerpo, sufristeis con infinita paciencia la mas penosa aflicción de espíritu a causa del abandono de vuestro eterno Padre: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mi en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, concedednos la gracia de sufrir con verdadera paciencia todos los dolores y congojas de nuestra agonía, a fin de que, unidas a las vuestras nuestras penas, podamos después participar de vuestra gloria en el Paraíso. TODOS:

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén (3 veces) Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros. Dios mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados. 74

Quinta palabra Tengo Sed (Jn. 19,28). Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz y que, no saciado aún con tantos vituperios y sufrimientos, quisierais sufrirlos todavía mayores para la salvación de todos los hombres, demostrando así que todo el torrente de Vuestra Pasión no es bastante para apagar la sed de vuestro amoroso Corazón: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, encended tan vivo fuego de caridad en nuestro corazón que lo haga desfallecer con el deseo de unirse a Vos por toda la eternidad. Terminar como en la primera palabra. Sexta palabra Todo está cumplido (Jn. 19 30). Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz y desde esta cátedra de verdad anunciasteis el cumplimiento de la obra de nuestra Redención, por la que, de hijos de ira y perdición, fuimos hechos hijos de Dios y herederos del cielo; tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, desprendednos por completo así del mundo como de nosotros mismos; y en el momento de nuestra agonía, dadnos gracia para ofreceros de corazón el sacrificio de la vida en expiación de nuestros pecados. TODOS:

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén (3 veces) Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros. Dios mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados. Séptima palabra Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu (Lc. 23, 46. Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz, y que en cumplimiento de tan grande sacrificio aceptasteis la voluntad del Eterno Padre al encomendar en sus manos vuestro espíritu para enseguida inclinar la cabeza y morir: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, otorgadnos en nuestra agonía una perfecta conformidad a vuestra divina voluntad, a fin de que estemos dispuestos a vivir o a morir según sea a Vos más agradable; y que no suspiremos para nada más que por el perfecto cumplimiento en nosotros de vuestra adorable voluntad Todos: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén (3 veces) Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros. Dios mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados. MINISTRO O LECTOR:

Oración a la Virgen Dolorosa Madre Santísima de los Dolores, por el intenso martirio que sufristeis al pie de la Cruz durante las tres horas de agonía de Jesús, dignaos en nuestra agonía asistirnos a todos los que somos 75

hijos de vuestros dolores, a fin de que con vuestra intercesión, podamos pasar del lecho de muerte a ser vuestra corona en el santo Paraíso. Amén. MINISTRO O LECTOR:

De muerte súbita e imprevista. TODOS:

Líbranos, Señor. MINISTRO O LECTOR:

De las insidias del diablo. TODOS:

Líbranos, Señor. MINISTRO O LECTOR:

De la muerte eterna. TODOS:

Líbranos, Señor.

CELEBRACIÓN DE LA MUERTE DEL SEÑOR (ADORACIÓN DE LA CRUZ) RITO INTRODUCTORIO HOY Y MAÑANA, POR UNA ANTIQUÍSIMA TRADICIÓN, LA IGLESIA OMITE POR COMPLETO LA CELEBRACIÓN DEL SACRIFICIO EUCARÍSTICO. EL ALTAR DEBE ESTAR DESNUDO POR COMPLETO: SIN CRUZ, SIN CANDELABROS Y SIN MANTELES, SI CUBREN IGUALMENTE LAS IMÁGENES DE LOS SANTOS. DESPUÉS DEL MEDIODÍA, ALREDEDOR DE LAS TRES DE LA TARDE, A NO SER QUE POR RAZÓN PASTORAL SE ELIJA UNA HORA MÁS AVANZADA, SE CELEBRA LA PASIÓN DEL SEÑOR, QUE CONSTA DE TRES PARTES: LITURGIA DE LA PALABRA, ADORACIÓN DE LA CRUZ Y SAGRADA COMUNIÓN. EN ESTE DÍA LA SAGRADA COMUNIÓN SE DISTRIBUYE A LOS FIELES ÚNICAMENTE DENTRO DE LA CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR; PERO A LOS ENFERMOS QUE NO PUEDAN TOMAR PARTE EN ESTA CELEBRACIÓN, SE LES PUEDE LLEVAR A CUALQUIER HORA DEL DÍA.

EL MINISTRO SE DIRIGEN AL ALTAR, Y HECHA LA DEBIDA REVERENCIA SE ARRODILLAN, Y TODOS ORAN EN SILENCIO DURANTE ALGÚN ESPACIO DE TIEMPO. DESPUÉS SE DIRIGE AL LUGAR QUE SE LE HA ASIGNADO CERCA DEL ALTAR DONDE, VUELTO HACIA EL PUEBLO, DICE LA SIGUIENTE ORACIÓN, NO SE HACEN CANTOS NI ORACIONES EN VOZ ALTA.

EL MINISTRO DICE:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. TODOS SE SANTIGUAN Y RESPONEN:

Amén. SI EL MINISTRO ES UN LAICO, SALUDA A LOS PRESENTES CON ESTAS O PARECIDAS PALABRAS:

Hermanos, bendigan al Señor, que nos invita benignamente a la mesa del Cuerpo de Cristo TODOS RESPONDEN:

Bendito seas por siempre, Señor. EL MINISTRO NO DICE “OREMOS, INMEDIATAMENTE DICE”:

Tú que con la Pasión de Cristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, nos libraste de la muerte, que heredamos todos a consecuencia del primer pecado, concédenos, Señor, a cuantos por nacimiento somos pecadores, asemejarnos plenamente, por tu gracia, a Jesucristo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. 76

TODOS:

Amén

ANTES DE LA PRIMERA LECTURA SI ES CONVENIENTE UN MONITOR PUEDE DECIR LAS SIGUIENTES PALABRAS:

La iglesia proclama la muerte de Jesús hasta que Él vuelva, nos enseña al que fue traspasado por nuestros delitos, pero que en su obediencia y confianza en el Padre, se convierte en salvación eterna para todos los hombres, siendo exaltado por dios por sobre todas las cosas. Escuchemos con atención. LECTOR:

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías (52,13-53,12). He aquí que mi siervo prosperará, será engrandecido y exaltado, será puesto en alto. Muchos se horrorizaron al verlo, porque estaba desfigurado su semblante, que no tenía ya aspecto de hombre; pero muchos pueblos se llenaron de asombro. Ante él los reyes cerrarán la boca, porque verán lo que nunca se les había contado y comprenderán lo que nunca se habían imaginado. ¿Quién habrá de creer lo que hemos anunciado? ¿A quién se le revelará el poder del Señor? Creció en su presencia como planta débil, como una raíz en el desierto. No tenía gracia ni belleza. No vimos en él ningún aspecto atrayente; despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, habituado al sufrimiento; como uno del cual se apaña la mirada, despreciado y desestimado. Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo tuvimos por leproso, herido por Dios y humillado, traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Él soportó el castigo que nos trae la paz. Por sus llagas hemos sido curados. Todos andábamos errantes como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. Cuando lo maltrataban, se humillaba y no abría la boca, como un cordero llevado a degollar; como oveja ante el esquilador, enmudecía no abría la boca. Inicuamente y contra toda justicia se lo llevaron. ¿Quién se preocupó de su suerte? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, lo hirieron de muerte por los pecados de mi pueblo, le dieron sepultura con los malhechores a la hora de su muerte, aunque no había cometido crímenes, ni hubo engaño en su boca. El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación, verá a sus descendientes, prolongará sus años y por medio de él prosperarán los designios del Señor. Por las fatigas de su alma, verá la luz y se saciará; con sus sufrimientos justificará mi siervo a muchos, cargando con los crímenes de ellos. Por eso le daré una parte entre los grandes, y con los fuertes repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y fue contado entre los malhechores, cuando tomó sobre sí las culpas de todos e intercedió por los pecadores. Palabra de Dios. TODOS:

Te alabamos, Señor. SALMO RESPONSORIAL DEL SALMO 30

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SALMISTA:

Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. TODOS:

A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado. En tus manos encomiendo mi espíritu, y tú, mi Dios leal, me librarás. R. Se burlan de mí mis enemigos, mis vecinos y parientes de mí se espantan, los que me ven pasar huyen de mí. Estoy en el olvido, como un muerto, como un objeto tirado en la basura. R. Pero yo, Señor, en ti confío. Tú eres mi Dios, y en tus manos está mi destino. Líbrame de los enemigos que me persiguen. R. Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo y sálvame, por tu misericordia. Sean fuertes y valientes de corazón, ustedes, los que esperan en el Señor. R. SEGUNDA LECTURA LECTOR:

Lectura de la carta a los hebreos (4, 14-16; 5, 7-9) Hermanos: Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro sumo sacerdote, que ha entrado en el cielo. Mantengamos firme la profesión de nuestra fe. En efecto, no tenemos un sumo sacerdote que no sea capaz de compadecerse de nuestros sufrimientos, puesto que él mismo ha pasado por las mismas pruebas que nosotros, excepto el pecado. Acerquémonos, por lo tanto, con plena confianza al trono de la gracia, para recibir misericordia, hallar la gracia y obtener ayuda en el momento oportuno. Precisamente por eso, Cristo, durante su vida mortal, ofreció oraciones y súplicas con fuertes voces y lágrimas, a aquel que podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el Hijo, aprendió a obedecer padeciendo, y llegado a su perfección, se convirtió en la causa de la salvación eterna para todos los que lo obedecen. Palabra de Dios. TODOS:

Te alabamos, Señor. ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO LECTOR:

Honor y gloria a ti, Señor Jesús. TODOS:

Honor y gloria a ti, Señor Jesús. LECTOR:

Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor: que se amen unos a otros como yo los he amado. TODOS:

Honor y gloria a ti, Señor, Jesús. EVANGELIO MINISTRO:

Escuchen hermanos la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, según san Juan (18, 1-19, 42).

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EN ESTA PROCLAMACIÓN DEL EVANGELIO PARTICIPAN: 1. EL MINISTRO DE LA PALABRA, QUIEN LEE LAS PARTES DE CRISTO. 2. EL LECTOR, QUIEN HACE EL PAPEL DE NARRADOR. 3. UN LECTOR QUE HACE EL PAPEL DE PUEBLO, SANEDRÍN, SACERDOTES, ETC. INDICACIONES PARA LA LECTURA DIALOGADA: LAS SIGLAS QUE INDICAN A LOS INTERLOCUTORES, SON LAS SIGUIENTES: + = A JESÚS.; S = DISCÍPULOS, PUEBLO Y OTROS PERSONAJES; C = CRONISTA. LOS SUBTÍTULOS EN NEGRITAS NO SE LEEN

Apresaron a Jesús y lo ataron C. En aquel tiempo, Jesús fue con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. C. Entonces Judas tomó un batallón de soldados y guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos y entró en el huerto con linternas, antorchas y armas. C. Jesús, sabiendo todo lo que iba a suceder, se adelantó y les dijo: †. ¿A quién buscan? C. Le contestaron: S. "A Jesús, el nazareno". C. Les dijo Jesús: †. "Yo soy". C. Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles 'Yo soy', retrocedieron y cayeron a tierra. C. Jesús les volvió a preguntar: †. "¿A quién buscan?". C. Ellos dijeron: S "A Jesús, el nazareno". C. Jesús contestó: †. "Les he dicho que soy yo. Si me buscan a mí, dejen que éstos se vayan". C. Así se cumplió lo que Jesús había dicho: "No he perdido a ninguno de los que me diste". Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió a un criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Este criado se llamaba Maleo. Dijo entonces Jesús a Pedro: †. "Mete la espada en la vaina. ¿No voy a beber el cáliz que me ha dado mi Padre?". Llevaron a Jesús primero ante Anás C. El batallón, su comandante y los criados de los judíos apresaron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero ante Anas, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año. Caifás era el que había dado a los judíos este consejo: "Conviene que muera un solo hombre por el pueblo". Simón Pedro y otro discípulo iban siguiendo a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló con la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro: S. "¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?". C. Él dijo: S. "No lo soy". C. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose. El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. Jesús le contestó: †. "Yo he hablado abiertamente al mundo y he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me 79

interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, sobre lo que les he hablado. Ellos saben lo que he dicho". C. Apenas dijo esto, uno de los guardias le dio una bofetada a Jesús, diciéndole: †. "¿Así contestas al sumo sacerdote?". C. Jesús le respondió: †. "Si he faltado al hablar, demuestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?". C. Entonces Anas lo envió atado a Caifás, el sumo sacerdote. S. ¿No eres tú también uno de sus discípulos? No lo soy C. Simón Pedro estaba de pie, calentándose, y le dijeron: S. "¿No eres tú también uno de sus discípulos?". C. Él lo negó diciendo: S "No lo soy". C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le había cortado la oreja, le dijo: S. "¿Qué no te vi yo con él en el huerto?". C. Pedro volvió a negarlo y enseguida cantó un gallo. Mi Reino no es de este mundo C. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era muy de mañana y ellos no entraron en el palacio para no incurrir en impureza y poder así comer la cena de Pascua. Salió entonces Pilato a donde estaban ellos y les dijo: S. "¿De qué acusan a este hombre?". C. Le contestaron: S. "Si éste no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos traído". C. Pilato les dijo: S. "Pues llévenselo y júzguenlo según su ley". C. Los judíos le respondieron: S. "No estamos autorizados para dar muerte a nadie". C. Así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir. Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo: S. "¿Eres tú el rey de los judíos?". C. Jesús le contestó: †. "¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?". C. Pilato le respondió: S. "¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?". C. Jesús le contestó: †. "Mi Reino no es de este mundo. Sí mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí". C. Pilato le dijo: S. ¿Conque tú eres rey? C. Jesús le contestó: †. "Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz". 80

C. Pilato le dijo: S. "¿Y qué es la verdad?". C. Dicho esto, salió otra vez a donde estaban los judíos y les dijo: S. "No encuentro en él ninguna culpa. Entre ustedes es costumbre que por Pascua ponga en libertad a un preso. ¿Quieren que les suelte al rey de los judíos?". C. Pero todos ellos gritaron: "¡No, a ése no! ¡A Barrabás!" (El tal Barrabás era un bandido). ¡Viva el rey de los judíos! C. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le echaron encima un manto color púrpura y, acercándose a él, le decían: S. "¡Viva el rey de los judíos!". C. Y le daban de bofetadas. Pilato salió otra vez afuera y les dijo: S. "Aquí lo traigo para que sepan que no encuentro en él ninguna culpa". C. Salió, pues, Jesús, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo: S. "Aquí está el hombre". C. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y sus servidores, gritaron: S. "¡Crucifícalo, crucifícalo!". C. Pilato les dijo: S. "Llévenselo ustedes y crucifíquenlo, porque yo no encuentro culpa en él". C. Los judíos le contestaron: S. "Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado hijo de Dios". C. Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más, y entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesús: S. "¿De dónde eres tú?". C. Pero Jesús no le respondió. Pilato le dijo entonces: †. "¿A mí no me hablas?, ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?". C. Jesús le contestó: †. "No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor". S. ¡Fuera, fuera! Crucifícalo. C. Desde ese momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban: S. "¡Si sueltas a ése, no eres amigo del César!; porque todo el que pretende ser rey, es enemigo del César". C. Al oír estas palabras, Pilato sacó a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que llaman "el Enlosado" (en hebreo Gábbata). Era el día de la preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos: S. "Aquí tienen a su rey". C. Ellos gritaron: S. "¡Fuera, fuera! ¡Crucifícalo!". C. Pilato les dijo: S. "¿A su rey voy a crucificar?". 81

S. Contestaron los sumos sacerdotes: "No tenemos más rey que el César". C. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran. Crucificaron a Jesús, y con él a otros dos. Tomaron a Jesús, y Él, cargando con la cruz, se dirigió hacia el sitio llamado "la Calavera" (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron, y con Él a otros dos, uno de cada lado, y en medio Jesús. Pilato mandó escribir un letrero y ponerlo encima de la cruz; en él estaba escrito: "Jesús el nazareno, el rey de los judíos". Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús y estaba escrito en hebreo, latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos le dijeron a Pilato: S. "No escribas: "El rey de los judíos", sino: "Éste ha dicho: Soy rey de los judíos". C. Pilato les contestó: "Lo escrito, escrito está". Se repartieron mi ropa C. Cuando crucificaron a Jesús, los soldados cogieron su ropa e hicieron cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Por eso se dijeron: S. "No la rasguemos, sino echemos suertes para ver a quién le toca". C. Así se cumplió lo que dice la Escritura: Se repartieron mi ropa y echaron a suerte mi túnica. Y eso hicieron los soldados. Ahí está tu hijo-Ahí está tu madre C. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: †. "Mujer, ahí está tu hijo". C. Luego dijo al discípulo: †. "Ahí está tu madre". C. Y desde aquella hora el discípulo se la llevó a vivir con él. Todo está cumplido C. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo: "Tengo sed" C. Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo: †. "Todo está cumplido". C. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu. AQUÍ SE ARRODILLAN TODOS Y SE HACE UNA BREVE PAUSA.

Inmediatamente salió sangre y agua C. Entonces, los judíos, como era el día de la preparación de la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que habían sido crucificados con él. Pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y agua. El que vio da testimonio de esto y su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera lo que dice la Escritura: No le quebrarán ningún hueso; y en otro lugar la Escritura dice: Mirarán al que traspasaron. Vendaron el cuerpo de Jesús y lo perfumaron

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C. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero oculto por miedo a los judíos, pidió a Pilato que lo dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mezcla de mirra y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con esos aromas, según se acostumbra enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo, donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la preparación de la Pascua y el sepulcro estaba cerca, allí pusieron a Jesús. Palabra del Señor. TODOS:

Gloria a ti, Señor Jesús. SE GUARDAN UNOS MOMENTOS DE SILENCIO Y POSTERIORMENTE SE PROCEDE A HACER UNA BREVE REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE DIOS, ESTA DEBE SER APOYADA EN ELEMENTOS DOCTRINALES Y PREPARADA CON ANTICIPACIÓN. TERMINADA LA REFLEXIÓN SE HACE EL LAVATORIO DE LOS PIES. TERMINADA LA REFLEXIÓN SE HACEN LAS ORACIONES DE LOS FIELES. NO SE DICE EL CREDO.

Oración universal MINISTRO:

Oremos, hermanos, por la santa Iglesia de Dios, para que el Señor le conceda la paz y la unidad, la proteja en todo el mundo y nos conceda una vida serena, para alabar a Dios, Padre todopoderoso. Roguemos al Señor: TODOS:

Te rogamos Señor MINISTRO:

Oremos también por nuestro santo padre el Papa N., para que Dios, nuestro Señor, que lo eligió entre los obispos, lo asista y proteja para bien de su Iglesia, como guía y pastor del pueblo santo de Dios. TODOS:

Te rogamos Señor MINISTRO:

Oremos también por nuestro obispo N., por todos los obispos, presbíteros, diáconos, por todos los que ejercen algún ministerio en la Iglesia y por todo el pueblo de Dios. TODOS:

Te rogamos Señor MINISTRO:

Oremos también por los (nuestros) catecúmenos, para que Dios nuestro Señor los ilumine interiormente y les comunique su amor; y para que, mediante el bautismo, se les perdonen todos sus pecados y queden incorporados a Cristo, nuestro Señor. TODOS:

Te rogamos Señor MINISTRO:

Oremos también por todos los hermanos que creen en Cristo, para que Dios, nuestro Señor, les conceda vivir sinceramente lo que profesan y se digne reunirlos para siempre en un solo rebaño, bajo un solo pastor. TODOS:

Te rogamos Señor MINISTRO:

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Oremos también por el pueblo judío, al que Dios se dignó hablar por medio de los profetas, para que el Señor le conceda progresar continuamente en el amor a su nombre y en la fidelidad a su alianza. TODOS:

Te rogamos Señor MINISTRO:

Oremos también por los que no creen en Cristo, para que, iluminados por el Espíritu Santo, puedan encontrar el camino de la salvación. Roguemos al Señor: TODOS:

Te rogamos Señor MINISTRO:

Oremos también por los que no conocen a Dios, para que obren siempre con bondad y rectitud y puedan llegar así a conocer a Dios. Roguemos al Señor: TODOS:

Te rogamos Señor MINISTRO:

Oremos también por los jefes de Estado y todos los responsables de los asuntos públicos, para que Dios, nuestro Señor, les inspire decisiones que promuevan el bien común, en un ambiente de paz y libertad. TODOS:

Te rogamos Señor MINISTRO:

Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, para que libre al mundo de todas sus miserias, dé salud a los enfermos y pan a los que tienen hambre, libere a los encarcelados y haga justicia a los oprimidos, conceda seguridad a los que viajan, un pronto retorno a los que se encuentran lejos del hogar y la vida eterna a los moribundos. TODOS:

Te rogamos Señor MINISTRO:

Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los afligidos y fortaleza de los que sufren, escucha a los que te invocan en su tribulación, para que experimenten todos la alegría de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS:

Amén. ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ TERMINADA LA ORACIÓN UNIVERSAL, SE HACE LA ADORACIÓN SOLEMNE DE LA SANTA CRUZ. DE LAS DOS FORMAS QUE SE PROPONEN A CONTINUACIÓN PARA EL DESCUBRIMIENTO DE LA CRUZ, ELÍJASE LA QUE SE JUZGUE MÁS APROPIADA DE ACUERDO CON LAS CIRCUNSTANCIAS.

SE LLEVA AL ALTAR LA CRUZ, CUBIERTA CON UN VELO Y ACOMPAÑADA POR DOS ACÓLITOS CON VELAS ENCENDIDAS. EL MINISTRO DELANTE DEL ALTAR DESCUBRE UN POCO SU EXTREMO SUPERIOR, LA ELEVA Y COMIENZA A CANTAR EL INVITATORIO ACOMPAÑADO DEL CORO:

Mirad el árbol de la Cruz TODOS:

Venid y adoremos.

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TERMINADO EL CANTO, TODOS SE ARRODILLAN Y ADORAN EN SILENCIO, DURANTE ALGUNOS INSTANTES, LA CRUZ QUE EL MINISTRO, DE PIE, MANTIENE EN ALTO. ENSEGUIDA EL MINISTRO DESCUBRE EL BRAZO DERECHO DE LA CRUZ Y, ELEVÁNDOLA DE NUEVO, COMIENZA A CANTAR (EN EL MISMO TONO QUE ANTES) EL INVITATORIO "MIRAD EL ÁRBOL DE LA CRUZ", Y SE PROSIGUE COMO LA PRIMERA VEZ. FINALMENTE DESCUBRE POR COMPLETO LA CRUZ Y, VOLVIÉNDOLA A ELEVAR, COMIENZA POR TERCERA VEZ EL INVITATORIO "MIRAD EL ÁRBOL DE LA CRUZ", COMO LA PRIMERA VEZ. ENSEGUIDA, ACOMPAÑADO POR DOS ACÓLITOS CON VELAS ENCENDIDAS, EL MINISTRO LLEVA LA CRUZ A UN SITIO ADECUADO Y LA COLOCA AHÍ, O LA ENTREGA A ALGÚN MIEMBRO DEL EQUIPO O ACÓLITO, Y SE COLOCAN LAS DOS VELAS ENCENDIDAS A LOS LADOS DE LA CRUZ. SE HACE LUEGO LA ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ. SE PONDRÁ UNA CANASTA PARA LA LIMOSNA, ESTA SE HA DE ENTREGAR AL PARROCÓ AL TERMINAR LA MISIÓN PUES LA COLECTA DE ESTE DÍA ES PARA TIERRA SANTA.

CANTOS PARA LA ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ LAS PARTES QUE CORRESPONDEN AL PRIMER CORO, SE INDICAN CON EL NÚMERO 1; LAS QUE CORRESPONDEN AL SEGUNDO, CON EL NÚMERO 2; LAS QUE DEBEN CANTARSE JUNTAMENTE POR LOS DOS COROS, CON LOS NÚMEROS 1 Y 2.

1 y 2. ANTÍFONA Tu cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección alabamos y glorificamos, pues del árbol de la cruz ha venido la alegría al mundo entero. 1. SALMO 66, 2 Que el Señor se apiade de nosotros y nos bendiga, que nos muestre su rostro radiante y misericordioso, 1 y 2. ANTÍFONA Tu cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección alabamos y glorificamos, pues del árbol de la cruz ha venido la alegría al mundo entero. IMPROPERIOS I 1 y 2. Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme. 1. ¿Porque yo te saqué de Egipto, tú le has preparado una cruz a tu Salvador? 2. Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme. 1. Sanctus Deus. 2. Santo Dios. 1. Sanctus fortis. 2. Santo fuerte. 1. Sanctus immortalis, miserere nobis. 2. Santo inmortal, ten piedad de nosotros. 1 Y 2. ¿Porque yo te guié cuarenta años por el desierto, te alimenté con el maná y te introduje en una tierra fértil, tú le preparaste una cruz a tu Salvador? Sanctus Deus, etcétera. 1 y 2. ¿Qué más pude hacer, o qué dejé sin hacer por ti? Yo mismo te elegí y te planté, hermosa viña mía, pero tú te has vuelto áspera y amarga conmigo, porque en mi sed me diste de beber vinagre y has plantado una lanza en el costado a tu Salvador. Sanctus Deus, etcétera. IMPROPERIOS II 1. Por ti yo azoté a Egipto y a sus primogénitos, y tú me has entregado para que me azoten. 2. R. Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme. 1. Yo te saqué de Egipto y te libré del faraón en el mar Rojo, y tú me has entregado a los sumos sacerdotes. 2 .R.

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1. Yo te abrí camino por el mar, y tú me has abierto el costado con tu lanza. 2. R. 1. Yo te serví de guía con una columna de nubes, y tú me has conducido al pretorio de Pilato. 2. R. 1. Yo te di de comer maná en el desierto, y tú me has dado de bofetadas y de azotes. 2. R. 1. Yo te di a beber el agua salvadora que brotó de la peña y tú me has dado a beber hiel y vinagre. 2. R. 1. Por ti yo herí a los reyes cananeos, y tú, con una caña, me has herido en la cabeza. 2. R. 1. Yo puse en tus manos un cetro real, y tú me has puesto en la cabeza una corona de espinas. 2. R. 1. Yo te exalté con mi omnipotencia, y tú me has hecho subir a la deshonra de la cruz. 2. R. HIMNO DESPUÉS DE CADA ESTROFA SE VAN DICIENDO ALTERNADOS LOS VERSOS R. 1 Y R. 2.

Cruz amable y redentora, Árbol noble, espléndido.

Quiso, con sus propias armas,

Ningún árbol fue tan rico

Vencer Dios al seductor,

Ni en sus frutos ni en su flor.

La sabiduría a la astucia

Dulce leño, dulces clavos

Fiero duelo le aceptó,

Dulce el fruto que nos dio.

Para hacer surgir la vida

Canta, oh lengua jubilosa,

Donde la muerte brotó. R.1.

El combate singular En que el Salvador del mundo,

Cuando el tiempo hubo llegado,

Inmolado en una cruz,

El Eterno nos envió

Con su sangre redentora

A su Hijo desde el cielo,

A los hombres rescató.

Dios eterno como Él. Que en el seno de la Virgen Carne humana revistió. R.2

R.1. Cruz amable y redentora, Árbol noble, espléndido. Ningún árbol fue tan rico,

De un pesebre en la estrechez

Ni en sus frutos ni en su flor.

En Belén, la Virgen madre En pañales lo envolvió.

Cuando Adán, movido a engaño,

He allí al Dios potente

Comió el fruto del Edén,

Pobre, débil, párvulo. R1.

El Creador, compadecido Desde entonces decretó

Cuando el cuerpo del Dios-hombre

Que un árbol nos devolviera

alcanzó su plenitud,

Lo que un árbol nos quitó.

al tormento, libremente, cual cordero, se entregó,

R.2. Dulce leño, dulces clavos,

pues a ello vino al mundo

Dulce fruto que nos dio.

A morir en un cruz. R.2. 86

Feliz puerto preparaste Ya se enfrenta a las injurias,

para el mundo náufrago

A los golpes y al rencor,

y el rescate presentaste

ya la sangre está brotando

para nuestra redención,

De la fuente de salud.

pues la Sangre del Cordero

En que río tan divino

en tus brazos se ofrendó. R.1.

se ha lavado la creación. R.1. Elevemos jubilosos Árbol santo, cruz excelsa

A la augusta trinidad

tu dureza ablanda ya,

nuestra gratitud inmensa

que tus ramas se dobleguen

por su amor y redención,

Al morir el Redentor

Al eterno Padre, al Hijo,

Y en tu tronco, suavizado,

Y al Espíritu de Amor. Amén.

lo que sostengas con piedad R.2. RITO DE LA COMUNIÓN ESTE RITO SE REALIZARÁ SOLAMENTE DONDE SE TENGA LA RESERVA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO. UNA VEZ TERMINADA LA ADORACIÓN DE LA CRUZ, SE VISTE EL ALTAR (MANTEL, FLORES Y CIRIOS O VELAS), PERMANECIENDO LOS CIRIOS O CANDELAS ENCENDIDAS, EL MINISTRO EXTRAORDINARIO DE LA EUCARISTÍA COLOCA EL CORPORAL EN EL ALTAR, SE ACERCA AL LUGAR DONDE ESTÁ RESERVADO EL SANTÍSIMO SACRAMENTO, TOMA EL COPÓN, LO DEPOSITA SOBRE EL ALTAR Y HACE GENUFLEXIÓN.

ACCIÓN DE GRACIAS CON ADORACIÓN EL MINISTRO, ARRODILLADO CON TODOS LOS FIELES, ENTONA EL SIGUIENTE HIMNO EUCARÍSTICO DIRIGIDO A CRISTO PRESENTE EN LA EUCARISTÍA.

Cantemos al Amor de los Amores. Cantemos al amor de los amores, cantemos al Señor: ¡Dios está aquí! Venid, adoradores, adoremos a Cristo Redentor. GLORIA A CRISTO JESÚS: CIELOS Y TIERRA, BENDECID AL SEÑOR. HONOR Y GLORIA A TI, REY DE LA GLORIA. AMOR POR SIEMPRE A TI, DIOS DEL AMOR. Por nuestro amor oculta en el sagrario su gloria y esplendor; para nuestro bien, se queda en el santuario esperando al justo y pecador. GLORIA A CRISTO JESÚS… Oh gran prodigio del amor divino, 87

milagro sin igual; prenda de amistad, banquete al peregrino dó se come el Cordero celestial. GLORIA A CRISTO JESÚS… Jesús piadoso, rey de las victorias, a ti loor sin fin; canten tu poder, autor de nuestras glorias, cielo y tierra hasta el último confín. GLORIA A CRISTO JESÚS… DESPUÉS EL MINISTRO, DE PIE, INICIA LA ORACIÓN DOMINICAL CON ESTAS O PARECIDAS PALABRAS:

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado: Y TODOS JUNTOS PROSIGUEN:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. LUEGO INVITA A LOS FIELES CON ESTAS O PARECIDAS PALABRAS:

Como hijos de Dios, dense ahora un signo de comunión fraterna. A CONTINUACIÓN, EL MINISTRO HACE GENUFLEXIÓN, TOMA LA HOSTIA Y, SOSTENIÉNDOLA UN POCO ELEVADA SOBRE EL COPÓN, LA MUESTRA AL PUEBLO, DICIENDO:

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor. Y, JUNTAMENTE EL PUEBLO AÑADE:

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme. SI TAMBIÉN EL MINISTRO COMULGA, DICE EN SECRETO:

El cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna. Y COMULGA REVERENTEMENTE EL CUERPO DE CRISTO. DESPUÉS TOMA EL COPÓN, SE ACERCA A LOS QUE QUIEREN COMULGAR Y ELEVANDO UN POCO LA HOSTIA, LA MUESTRA A CADA UNO Y DICE:

El cuerpo de Cristo. EL QUE VA A COMULGAR RESPONDE:

Amén. Y COMULGA.

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MIENTRAS SE DISTRIBUYE LA COMUNIÓN, PUEDE ENTONARSE ALGÚN CANTO OPORTUNO, DESPUÉS SE GUARDA UN MOMENTO DE SILENCIO

MINISTRO:

Dios todopoderoso y eterno, que nos has redimido con la gloriosa muerte y resurrección de Jesucristo, por medio de nuestra participación en este sacramento prosigue en nosotros la obra de tu amor y ayúdanos a vivir entregados siempre a tu servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor TODOS:

Amén. RITO DE CONCLUSIÓN. EL MINISTROINVOCA LA BENDICIÓN DE DIOS Y SE SANTIGUA, DICIENDO:

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. EL PUEBLO RESPONDE:

Amén LUEGO EL MINISTRO DESPIDE AL PUEBLO CON UNA DE LAS FÓRMULAS SIGUIENTES:

En el nombre del Señor, pueden ir en paz. EL PUEBLO RESPONDE}

Demos gracias a Dios. DESPUÉS EL MINISTRO, HECHA LA DEBIDA REVERENCIA, SE RETIRA. DESPUÉS DEL RITO DE LA COMUNIÓN EN ESTA CELEBRACIÓN TODOS SE RETIRAN EN SILENCIO, TRATANDO DE CONSERVAR EL RESTO DEL DÍA Y DE LA NOCHE EL ESPÍRITU DE RECOGIMIENTO LOGRADO EN LA CELEBRACIÓN. DESPUÉS QUE SE HAN RETIRADO TODOS SE DESNUDA NUEVAMENTE EL ALTAR.

PROCESIÓN DEL SILENCIO Y CORONA DE LOS SIETE DOLORES "EL CAMINO PARA PENETRAR EN LOS SUFRIMIENTOS DEL HIJO ES PENETRAR EN LOS SUFRIMIENTOS DE LA MADRE. " CARDENAL J. H. NEWMAN. SERMÓN PARA EL DOM. III DE CUARESMA. NTRA. SRA. EN EL EVANGELIO. LA SANTÍSIMA VÍRGEN COMUNICÓ A SANTA BRÍGIDA DE SUECIA LO SIGUIENTE: "MIRO A TODOS LOS QUE VIVEN EN EL MUNDO PARA VER SI HAY QUIEN SE COMPADEZCA DE MÍ Y MEDITE MI DOLOR, MAS HALLO POQUÍSIMOS QUE PIENSEN EN MI TRIBULACIÓN Y PADECIMIENTOS. POR ESO TÚ, HIJA MÍA, NO TE OLVIDES DE MÍ QUE SOY OLVIDADA Y MENOSPRECIADA POR MUCHOS. MIRA MI DOLOR E IMÍTAME EN LO QUE PUDIERES. CONSIDERA MIS ANGUSTIAS Y MIS LÁGRIMAS Y DUÉLETE DE QUE SEAN TAN POCOS LOS AMIGOS DE DIOS."

Y LE COMUNICÓ TAMBIÉN LAS SIGUIENTES PROMESAS PARA LOS QUE PRACTICAN ESTA PIADOSA DEVOCIÓN: 1. "YO CONCEDERÉ LA PAZ A SUS FAMILIAS." 2. "SERÁN ILUMINADAS EN CUANTO A LOS DIVINOS MISTERIOS." 3. "YO LAS CONSOLARÉ EN SUS PENAS Y LAS ACOMPAÑARÉ EN SUS TRABAJOS.» 4. "LES DARÉ CUANTO ME PIDAN, CON TAL DE QUE NO SE OPONGA A LA ADORABLE VOLUNTAD DE MI DIVINO HIJO O A LA SALVACIÓN DE SUS ALMAS." 5. "LOS DEFENDERÉ EN SUS BATALLAS ESPIRITUALES CONTRA EL ENEMIGO INFERNAL Y LAS PROTEGERÉ CADA INSTANTE DE SUS VIDAS." 6. "LES ASISTIRÉ VISIBLEMENTE EN EL MOMENTO DE SU MUERTE Y VERÁN EL ROSTRO DE SU MADRE. 7. "HE CONSEGUIDO DE MI DIVINO HIJO QUE TODOS AQUELLOS QUE PROPAGUEN LA DEVOCIÓN A MIS LÁGRIMAS Y DOLORES, SEAN LLEVADAS DIRECTAMENTE DE ESTA VIDA TERRENA A LA FELICIDAD ETERNA YA QUE TODOS SUS PECADOS SERÁN PERDONADOS Y MI HIJO SERÁ SU CONSUELO Y GOZO ETERNO."

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SAN ALFONSO MARÍA LIGORIO NOS DICE QUE EL SEÑOR REVELÓ A SANTA ISABEL DE HUNGRÍA LAS SIGUIENTES GRACIAS PARA LOS DEVOTOS A LOS DOLORES DE MARÍA: 1. AQUELLOS QUE ANTES DE SU MUERTE INVOQUEN A LA SANTÍSIMA MADRE EN NOMBRE DE SUS DOLORES, OBTENDRÁN UNA CONTRICIÓN PERFECTA DE TODOS SUS PECADOS. 2. JESÚS PROTEGERÁ EN SUS TRIBULACIONES A TODOS LOS QUE RECUERDEN ESTA DEVOCIÓN Y LOS PROTEGERÁ MUY ESPECIALMENTE A LA HORA DE SU MUERTE. 3. IMPRIMIRÁ EN SUS MENTES EL RECUERDO DE SU PASIÓN Y TENDRÁN SU RECOMPENSA EN EL CIELO. 4. ENCOMENDARÁ A ESTAS ALMAS DEVOTAS EN MANOS DE MARÍA, A FIN DE QUE LES OBTENGA TODAS LAS GRACIAS QUE QUIERA DERRAMAR EN ELLAS.

ESTA PROCESIÓN ES UNA MANIFESTACIÓN DE LA FE CRISTIANA QUE INDICA LA TRISTEZA QUE TIENE LA IGLESIA DE VER A CRISTO MUERTO. ES UNA DEMOSTRACIÓN AL MUNDO A LO QUE LLEVA EL EGOÍSMO, LA SOBERBIA Y EL PECADO. SE HA EJECUTADO A UN HOMBRE JUSTO SIN CAUSA ALGUNA, CONDENADO POR HABER MOSTRADO A LA HUMANIDAD QUE TANTO AMA DIOS AL HOMBRE QUE SE HIZO HOMBRE PARA A SALVARLE. PODRÍAMOS CONSIDERAR ESTA PROCESIÓN COMO EL CORTEJO FÚNEBRE DE CRISTO. LA IMAGEN DE JESÚS CRUCIFICADO O MUERTO (MUCHAS VECES CONOCIDO COMO EL SEÑOR DEL SANTO ENTIERRO) ENCABEZA LA MARCHA. TRAS ÉL LA VIRGEN MARÍA VESTIDA DE LUTO (LA VIRGEN DOLOROSA). DETRÁS EL PUEBLO DE DIOS EN SILENCIO ACOMPAÑA A JESUCRISTO Y SU MADRE.

LA PROCESIÓN DEL SILENCIO Y LA CORONA DE LOS SIETE DOLORES POR SER DEVOCIÓNES Y NO ACTOS LITURGICOS SE REALIZA AL MODO QUE ACOSTUMBRE EL PUEBLO, NO ES OBLIGATORIO REALIZARLA MÁS ES RECOMENDABLE. LO QUE A CONTINUACIÓN SE DESARROLLA ES UNA PROPUESTA SOBRE CÓMO ACOMPAÑAR A NUESTRA SANTÍSIMA MADRE EN SU DOLOR Y UNIRNOS A JESUCRISTO QUE PAGÓ EL PRECIO DE LA REDENCIÓN DEL GÉNERO HUMANO, PERO SE HAY QUE SER CUIDADOSOS DE QUE SE DESARROLLE RESPETANDO LA TRADICIÓN POPULAR.

MODO DE REZARLA SE PREPARA CON ANTIPACIÓN VÍRGEN MARÍA CON UN VELO NEGRO SI NO SE TIENE UNA VIRGEN DOLOROSA Y UNA IMAGEN DE CRISTO CRUCIFICADO. SE CONVOCA EN LA NOCHE A TODO EL PUEBLO CON VELAS. DESPUÉS TODOS JUNTOS SE REÚNEN DENTRO DE LA CAPILLA, SE EXHORTA AL SILENCIO Y DESPUÉS TODOS JUNTOS HACEN EL ACTO DE CONTRICIÓN:

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y redentor mío, me pesa de todo corazón de haber pecado, porque he merecido el infierno y he perdido el cielo, sobre todo porque te ofendí a ti, que eres bondad infinita, a quien amo sobre todas las cosas. Propongo firmemente, con tu gracia, enmendar y evitar las ocasiones próximas de pecado, confesarme y cumplir la penitencia. Confío en que me perdonarás, por tu infinita misericordia. Amén. CONTEMPLACIÓN DE LOS 7 DOLORES

Terminado el acto de contrición salen en procesión todos los fieles con las velas encendidas precedidos por la Virgen Dolorosa y la imagen de Jesús crucificado en silencio absoluto, a una distancia considerable todos se reúnen y algún lector hace lectura de uno de los dolores, después todo el pueblo rezará un Ave María y continuarán acompañando a la Vírgen en silencio, de manera que, al terminar de contemplar los 7 dolores terminen nuevamente a las puertas de la capilla 1° DOLOR LA PROFECÍA DE SIMEÓN EN LA PRESENTACIÓN DEL NIÑO JESÚS.

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención como corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor. . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes. TODOS:

Dios te salve, María,… 2° DOLOR LA HUIDA A EGIPTO CON JESÚS Y JOSÉ.

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Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio. TODOS:

Dios te salve, María,… 3° DOLOR LA PÉRDIDA DE JESÚS.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos. TODOS:

Dios te salve, María,… 4° DOLOR EL ENCUENTRO DE JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS CAMINO DEL CALVARIO.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue. TODOS:

Dios te salve, María,… 5° DOLOR LA CRUCIFIXIÓN Y LA AGONÍA DE JESÚS.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención. TODOS:

Dios te salve, María,… 6° DOLOR LA LANZADA Y EL RECIBIR EN BRAZOS A JESÚS YA MUERTO.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos

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hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como El nos amo. TODOS:

Dios te salve, María,… 7° DOLOR EL ENTIERRO DE JESÚS Y LA SOLEDAD DE MARÍA.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos… TODOS:

Dios te salve, Maria,… Gloria al Padre .

ESTA PROCESIÓN TERMINA EN EL TEMPLO O EN ALGUNA CAPILLA VELANDO A CRISTO O ACOMPAÑANDO A LA VIRGEN DOLOROSA REZANDO EL ROSARIO.

Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María, morada de pureza y santidad, cubre mi alma con tu protección maternal a fin de que siendo siempre fiel a la voz de Jesús, responda a Su amor y obedezca Su divina voluntad. Quiero, Madre mía, vivir íntimamente unido a tu Corazón que está totalmente unido al Corazón de tu Divino Hijo. Átame a tu Corazón y al Corazón de Jesús con tus virtudes y dolores. Protégeme siempre. Amén. AL IGUAL QUE LA VIRGEN, LOS CRISTIANOS HAN GUARDADO EN SU CORAZÓN LA EXPERIENCIA DE LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA Y DEL SACERDOCIO, LA ORACIÓN DEL HUERTO, EL VÍA CRUCIS Y LA MUERTE DE JESÚS. EN LA CALMA QUE SUCEDE A LA ADORACIÓN DE LA CRUZ LA IGLESIA MEDITA Y PROFUNDIZA EN EL SACRIFICIO REDENTOR DE CRISTO. LOS CRISTIANOS SE SIENTEN TRISTES POR LO QUE HA SUCEDIDO EL VIERNES SANTO PERO A LA VEZ INQUIETOS Y ESPERANZADOS AL COMENZAR PROPIAMENTE LA VIGILIA QUE ANTECEDE LA PASCUA DE RESURRECCIÓN.

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SÁBADO SANTO «146. "DURANTE EL SÁBADO SANTO LA IGLESIA PERMANECE JUNTO AL SEPULCRO DEL SEÑOR, MEDITANDO SU PASIÓN Y MUERTE, SU DESCENSO A LOS INFIERNOS Y ESPERANDO EN LA ORACIÓN Y EL AYUNO SU RESURRECCIÓN". LA PIEDAD POPULAR NO PUEDE PERMANECER AJENA AL CARÁCTER PARTICULAR DEL SÁBADO SANTO; ASÍ PUES, LAS COSTUMBRES Y LAS TRADICIONES FESTIVAS VINCULADAS A ESTE DÍA, EN EL QUE DURANTE UNA ÉPOCA SE ANTICIPABA LA CELEBRACIÓN PASCUAL, SE DEBEN RESERVAR PARA LA NOCHE Y EL DÍA DE PASCUA. LA "HORA DE LA MADRE" 147. EN MARÍA, CONFORME A LA ENSEÑANZA DE LA TRADICIÓN, ESTÁ COMO CONCENTRADO TODO EL CUERPO DE LA IGLESIA: ELLA ES LA "CREDENTIUM COLLECTIO UNIVERSA". POR ESTO LA VIRGEN MARÍA, QUE PERMANECE JUNTO AL SEPULCRO DE SU HIJO, TAL COMO LA REPRESENTA LA TRADICIÓN ECLESIAL, ES IMAGEN DE LA IGLESIA VIRGEN QUE VELA JUNTO A LA TUMBA DE SU ESPOSO, EN ESPERA DE CELEBRAR SU RESURRECCIÓN. EN ESTA INTUICIÓN DE LA RELACIÓN ENTRE MARÍA Y LA IGLESIA SE INSPIRA EL EJERCICIO DE PIEDAD DE LA HORA DE LA MADRE: MIENTRAS EL CUERPO DEL HIJO REPOSA EN EL SEPULCRO Y SU ALMA DESCIENDE A LOS INFIERNOS PARA ANUNCIAR A SUS ANTEPASADOS LA INMINENTE LIBERACIÓN DE LA REGIÓN DE LAS TINIEBLAS, LA VIRGEN, ANTICIPANDO Y REPRESENTANDO A LA IGLESIA, ESPERA LLENA DE FE LA VICTORIA DEL HIJO SOBRE LA MUERTE.»3

3

«Directorio sobre la piedad popular. Principios y orientaciones», publicado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (2002).

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VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA DURANTE EL SÁBADO SANTO, LA IGLESIA PERMANECE JUNTO AL SEPULCRO DEL SEÑOR, MEDITANDO EN SU PASIÓN Y MUERTE, Y SE ABSTIENE DE CELEBRAR EL SACRIFICIO DE LA MISA (POR LO QUE CONSERVA EL ALTAR ENTERAMENTE DESNUDO) HASTA QUE, DESPUÉS DE LA VIGILIA SOLEMNE O ESPERA NOCTURNA DE LA RESURRECCIÓN, SE DESBORDA LA ALEGRÍA PASCUAL, CUYA EXUBERANCIA INUNDA LOS CINCUENTA DÍAS SUBSIGUIENTES. HOY NO PUEDE DARSE LA SAGRADA COMUNIÓN MÁS QUE A MODO DE VIÁTICO. SEGÚN UNA TRADICIÓN MUY ANTIGUA, ÉSTA ES UNA NOCHE DE VIGILIA EN HONOR DEL SEÑOR (EX 12, 42). LOS FIELES, LLEVANDO EN LA MANO —SEGÚN LA EXHORTACIÓN EVANGÉLICA (LC 12, 35 SS) — LÁMPARAS ENCENDIDAS, SE ASEMEJAN A QUIENES ESPERAN EL REGRESO DE SU SEÑOR PARA QUE, CUANDO ÉL VUELVA, LOS ENCUENTRE VIGILANTES Y LOS HAGA SENTAR A SU MESA. LA CELEBRACIÓN DE LA VIGILIA SE DESARROLLA DE LA SIGUIENTE MANERA: DESPUÉS DE LA BREVE LITURGIA DE LA LUZ O "LUCERNARIO" (PRIMERA PARTE DE LA VIGILIA), LA SANTA IGLESIA, LLENA DE FE EN LAS PALABRAS Y PROMESAS DEL SEÑOR, MEDITA LOS PORTENTOS QUE ÉL OBRO DESDE EL PRINCIPIO EN FAVOR DE SU PUEBLO (SEGUNDA PARTE O LITURGIA DE LA PALABRA) Y CUANDO EL DÍA DE LA RESURRECCIÓN ESTÁ POR LLEGAR, ENCONTRÁNDOSE YA ACOMPAÑADA DE SUS NUEVOS HIJOS, RENACIDOS EN EL BAUTISMO (TERCERA PARTE), ES INVITADA A LA MESA QUE EL SEÑOR HA PREPARADO PARA SU PUEBLO, POR MEDIO DE SU MUERTE Y RESURRECCIÓN (CUARTA PARTE). LA CELEBRACIÓN DE LA VIGILIA, AUNQUE SE CELEBRE ANTES DE LA MEDIANOCHE, ES YA LA CELEBRACIÓN PASCUAL DEL DOMINGO DE RESURRECCIÓN. LOS FIELES QUE PARTICIPAN EN LA MISA DE LA VIGILIA PUEDEN COMULGAR TAMBIÉN EN LA MISA DIURNA DE LA PASCUA.

EL RITO DEL LUCERNARIO NO LO PUEDE REALIZAR EL MINISTRO, SI LAS CIRCUNSTANCIAS LO HACEN POSIBLE SE HA DE BUSCAR QUE LOS FIELES SE DIRIJAN AL PUEBLO MÁS CERCANO DONDE ALGÚN SACERDOTE CELEBRE LA VIGILIA PASCUAL Y ÉL SACERDOTE HARÁ EL RITO DE BENDICIÓN DEL FUEGO, DEL CIRIO, ETC., SI NO ES POSIBLE LA ASISTENCIA DEL PUEBLO POR LO MENOS EL MAYORDOMO O ENCARGADO DE LA CAPILLA U OTRA PERSONA DE CONFIANZA IRÁ AL PUEBLO DONDE CELEBRE EL SACERDOTE PARA LA BENDICIÓN DEL CIRIO MIENTRAS QUE EL MINISTRO HARÁ CELEBRACIÓN DE LA PALABRA OMITIENDO EL LUCENARIO.

FUERA DE LA CAPILLA SE PUEDE ENCENDER UNA FOGATA PERO NO SE PUEDE BENDECIR, ALREDEDOR DE LA CUAL SE CONGREGARÁ EL PUEBLO, LAS LUCES DE LA CAPILLA ESTARÁN APAGADAS.

MINISTRO:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo TODOS:

Amén MINISTRO:

Hermanos, bendigamos al Señor, que nos invita benignamente a la mesa del Cuerpo de Cristo. Los saludo a todos ustedes como delegado de nuestro párroco. En su ausencia nos reunimos para celebrar el día del Señor, alimentando nuestra vida con la Palabra de Dios y con el Cuerpo de Cristo. Alabemos juntos el nombre del Señor. TODOS:

Bendito seas por siempre, Señor. MINISTRO:

Hermanos: En esta noche santa, en que nuestro Señor Jesucristo pasó de la muerte a la vida, la Iglesia invita a todos sus hijos, diseminados por el mundo, a que se reúnan para velar en oración. Conmemoremos, pues, juntos, la Pascua del Señor, escuchando su palabra y participado en sus sacramentos, con la esperanza cierta de participar también en su triunfo sobre la muerte y de vivir con él para siempre en Dios. EL MINISTRO DE LA PALABRA ENCIENDE EL CIRIO DEL AÑO ANTERIOR CON UNA BRASA TOMADA DE LA FOGATA A MENOS QUE EL SACERDOTE YA HAYA BENDECIDO EL CIRIO DE ESTE AÑO Y DIRÁ LAS SIGUIENTES PALABRAS:

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Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, aleje las tinieblas de nuestro corazón y nuestro espíritu. EL MINISTRO CANTA ELEVANDO EL CIRIO:

Cristo, luz del mundo. EL PUEBLO RESPONDE CANTANDO:

Demos Gracias a Dios. INMEDIATAMENTE SE INICIA LA PROCESIÓN HACIA A ERMITA, SI HAY INCENSARIO ESTE IRÁ POR DELANTE, EN LA PUERTA DE LA ERMITA SE ANUNCIA POR SEGUNDA VEZ EL MINISTRO SE DETIENE, SI YA CUENTA CON EL CIRIO QUE BENDIJO EL SACERDOTE LO LEVANTA Y CANTA POR SEGUNDA VEZ:

Cristo, luz del mundo. EL PUEBLO RESPONDE CANTANDO:

Demos Gracias a Dios. EN ESTE MOMENTO SE COMIENZAN A ENCENDER LAS VELAS O VELADORAS Y SE VAN COMUNICANDO LA LUZ, AL LLEGAR ANTE EL ALTAR, EL MINISTRO VUELTO HACIA EL PUEBLO, CANTA POR TERCERA VEZ:

Cristo, luz del mundo. EL PUEBLO RESPONDE CANTANDO:

Demos Gracias a Dios. SI SE TIENE SE COLOCA EL CIRIO EN UNA BASE, EN ESTE MOMENTO, TODAS LAS VELAS Y VELADORAS DEBERÁN ESTAR ENCENDIDAS Y PERMANECER ASÍ HASTA EL SOLEMNE CANTO DEL GLORIA. LAS LUCES DE LA ERMITA DEBERÁN PERMANECER APAGADAS. UNA VEZ ACOMODADOS TODOS, EL MONITOR PODRÁ HACER LA SIGUIENTE INTRODUCCIÓN:

En este momento se proclama el Pregón Pascual en el que se recuerda el camino de Salvación señalado por Dios al pueblo de Israel, camino que se cumple plena y perfectamente en Cristo y que ahora la Iglesia celebra y vive llena de fe por la Resurrección del Señor. UN BUEN LECTOR CON GRAN SOLEMNIDAD LEERÁ O SI ES POSIBLE Y FUE ENSAYADO PREVIAMENTE ENTONARÁ EL PREGÓN PASCUAL, Y ANTES DE INICIAR LA LECTURA DEL MISMO, INCIENSA O SAHÚMA EL CIRIO (SI SE TIENE), DEJA AL PIE DEL MISMO EL INCENSARIO O SAHUMERIO DURANTE EL RESTO DE LA CELEBRACIÓN.

LECTOR:

Alégrense, por fin, los coros de los ángeles, alégrense las jerarquías del cielo y, por la victoria de rey tan poderoso, que las trompetas anuncien la salvación. Goce también la tierra, inundada de tanta claridad, y que, radiante con el fulgor del rey eterno, se sienta libre de la tiniebla que cubría el orbe entero. Alégrese también nuestra madre la Iglesia, revestida de luz tan brillante; resuene este templo con las aclamaciones del pueblo. LECTOR:

Levantemos el corazón. TODOS:

Lo tenemos levantado hacia el Señor. MINISTRO:

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Demos gracias al Señor, nuestro Dios. TODOS:

Es justo y necesario. MINISTRO:

En verdad es justo y necesario aclamar con nuestras voces y, con todo el afecto del corazón, a Dios invisible, el Padre todopoderoso, y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Porque Él ha pagado por nosotros al eterno Padre la deuda de Adán, y ha borrado con su sangre inmaculada la condena del antiguo pecado. Porque éstas son las fiestas de Pascua, en las que se inmola el verdadero Cordero, cuya sangre consagra las puertas de los fieles. Ésta es la noche en que sacaste de Egipto a los israelitas, nuestros padres, y los hiciste pasar a pie el Mar Rojo. Ésta es la noche en que la columna de fuego esclareció las tinieblas del pecado. Ésta es la noche que a todos los que creen en Cristo, por toda la tierra, los arranca de los vicios del mundo y de la oscuridad del pecado, los restituye a la gracia y los agrega a los santos. Ésta es la noche en que, rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo. ¿De qué nos serviría haber nacido si no hubiéramos sido rescatados? ¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros! ¡Qué incomparable ternura y caridad! ¡Para rescatar al esclavo entregaste al Hijo! Necesario fue el pecado de Adán, 96

que ha sido borrado por la muerte de Cristo. ¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor! ¡Qué noche tan dichosa! Sólo ella conoció el momento en que Cristo resucitó del abismo. Ésta es la noche de la que estaba escrito: "Será la noche clara como el día, la noche iluminada por mi gozo". Y así, esta noche santa ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos. En esta noche de gracia, acepta, Padre santo, el sacrificio vespertino de alabanza, que la santa Iglesia te ofrece en la solemne ofrenda de este cirio, obra de las abejas. Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, que arde en llama viva para la gloria de Dios. Y aunque distribuye su luz, no mengua al repartirla, porque se alimenta de cera fundida que elaboró la abeja fecunda para hacer esta lámpara preciosa. ¡Qué noche tan dichosa, en que se unen el cielo con la tierra, lo humano con lo divino! Te rogamos, Señor, que este cirio consagrado a tu nombre para destruir la oscuridad de esta noche, arda sin apagarse y, aceptado como perfume, se asocie a las lumbreras del cielo. Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo, ese lucero que no conoce ocaso, Jesucristo, tu Hijo, que volviendo del abismo, 97

brilla sereno para el linaje humano y vive y reina por los siglos de los siglos. LA ASAMBLEA RESPONDE CON VOZ FUERTE:

Amén, Amén, Amén. LITURGIA DE LA PALAB RA EN ESTA VIGILIA, "MADRE DE TODAS LAS VIGILIAS" (SAN AGUSTÍN, SERM. 219), SE PROPONEN NUEVE LECTURAS, SIETE DEL ANTIGUO TESTAMENTO Y DOS DEL NUEVO (LA EPÍSTOLA Y EL EVANGELIO).

TERMINADO EL PREGÓN, TODOS APAGAN SUS VELAS Y SE SIENTAN. ANTES DE COMENZAR LAS LECTURAS, EL MINISTRO EXHORTA A LA ASAMBLEA CON ESTAS PALABRAS U OTRAS SEMEJANTES:

Hermanos, con el pregón solemne de la Pascua, hemos entrado ya en la noche santa de la resurrección del Señor. Escuchemos con recogimiento la palabra de Dios. Meditemos cómo, en la Antigua Alianza, Dios salvó a su pueblo y, en la plenitud de los tiempos, envió al mundo a su Hijo para que nos redimiera. Oremos para que Dios, nuestro Padre, conduzca a su plenitud esta obra de salvación, iniciada con la muerte y resurrección de Jesucristo. A CONTINUACIÓN SE INICIAN LECTURAS, UN LECTOR VA AL AMBÓN Y LEE LA PRIMERA LECTURA. DESPUÉS EL SALMISTA O CANTOR DICE EL SALMO, ALTERNANDO CON LAS RESPUESTAS DEL PUEBLO. ENSEGUIDA TODOS SE LEVANTAN, EL MINISTRO DICE "OREMOS", Y DESPUÉS DE QUE TODOS HAN ORADO EN SILENCIO DURANTE UNOS MOMENTOS, DICE LA ORACIÓN COLECTA. LO MISMO SE HACE EN CADA LECTURA. EN LUGAR DE DECIR EL SALMO RESPONSORIAL, SE PUEDE GUARDAR UN BREVE ESPACIO DE SILENCIO PARA HACER ORACIÓN. EN ESTE CASO, SE OMITE LA PAUSA DESPUÉS DEL "OREMOS".

PRIMERA LECTURA LECTOR:

Lectura del libro del Génesis (1, 1-2, 2). En el principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era soledad y caos; y las tinieblas cubrían la faz del abismo. El espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. Dijo Dios: "Que exista la luz", y la luz existió. Vio Dios que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas. Llamó a la luz "día" y a las tinieblas, "noche". Fue la tarde y la mañana del primer día. Dijo Dios: "Que haya una bóveda entre las aguas, que separe unas aguas de otras". E hizo Dios una bóveda y separó con ella las aguas de arriba de las aguas de abajo. Y así fue. Llamó Dios a la bóveda "cielo". Fue la tarde y la mañana del segundo día. Dijo Dios: "Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo lugar y que aparezca el suelo seco". Y así fue. Llamó Dios "tierra" al suelo seco y "mar" a la masa de las aguas. Y vio Dios que era bueno. Dijo Dios: "Verdee la tierra con plantas que den semilla y árboles que den fruto y semilla, según su especie, sobre la tierra". Y así fue. Brotó de la tierra hierba verde, que producía semilla, según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla, según su especie. Y vio Dios que era bueno. Fue la tarde y la mañana del tercer día. Dijo Dios: "Que haya lumbreras en la bóveda del cielo, que separen el día de la noche, señalen las estaciones, los días y los años, y luzcan en la bóveda del cielo para iluminar la tierra". Y así fue. Hizo Dios las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para regir el día y la menor para regir la noche; y también hizo las estrellas. Dios puso las lumbreras en la bóveda del cielo para iluminar la tierra, para regir el día y la noche, y separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Fue la tarde y la mañana del cuarto día. Dijo Dios: "Agítense las aguas con un hervidero de seres vivientes y revoloteen sobre la tierra las aves, bajo la bóveda del cielo". Creó Dios los grandes animales, marinos y los vivientes que 98

en el agua se deslizan y la pueblan, según su especie. Creó también el mundo de las aves, según sus especies. Vio Dios que era bueno y los bendijo, diciendo: "Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas del mar; que las aves se multipliquen en la tierra". Fue la tarde y la mañana del quinto día. Dijo Dios: "Produzca la tierra vivientes, según sus especies: animales domésticos, reptiles y fieras, según sus especies". Y así fue. Hizo Dios las fieras, los animales domésticos y los reptiles, cada uno según su especie. Y vio Dios que era bueno. Dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine a los peces del mar, a las aves del cielo, a los animales domésticos y a todo animal que se arrastra sobre la tierra". Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen suya lo creó; hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: "Sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todo ser viviente que se mueve sobre la tierra". Y dijo Dios: "He aquí que les entrego todas las plantas de semilla que hay sobre la faz de la tierra, y todos los árboles que producen fruto y semilla, para que les sirvan de alimento. Y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todos los seres que respiran, también les doy por alimento las verdes plantas". Y así fue. Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy bueno. Fue la tarde y la mañana del sexto día. Así quedaron concluidos el cielo y la tierra con todos sus ornamentos, y terminada su obra, descansó Dios el séptimo día de todo cuanto había hecho. Palabra de Dios. TODOS:

Te alabamos, Señor. EL PRIMER RELATO DE LA CREACIÓN ES UNA NARRACIÓN ARMONIOSA QUE AFIRMA SOLEMNEMENTE LA INIGUALABLE DIGNIDAD DE TODA PERSONA. LA IMAGEN SIEMPRE HACE RELACIÓN A LA REALIDAD DE DIOS.

DESPUÉS DE LA LECTURA SE ENTONA EL SIGUIENTE SALMO:

SALMO RESPONSORIAL DEL SALMO 103 SALMISTA:

Bendice al Señor, alma mía. TODOS

R. Bendice al Señor, alma mía. Bendice al Señor, alma mía; Señor y Dios mío, inmensa es tu grandeza. Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto. R. Sobre bases inconmovibles asentaste la tierra para siempre. Con un vestido de mares la cubriste y las aguas en los montes concentraste. R. En los valles haces brotar las fuentes, que van corriendo entre montañas; junto al arroyo vienen a vivir las aves, que cantan entre las ramas. R. Desde tu cielo riegas los montes y sacias la tierra del fruto de tus manos; haces brotar hierba para los ganados y pasto para los que sirven al hombre. R. 99

¡Qué numerosas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con maestría! La tierra está llena de tus creaturas. Bendice al Señor, alma mía. R. ORACIÓN MINISTRO:

Oremos: Dios todopoderoso y eterno, que en todas las obras de tu amor te muestras admirable, concédenos comprender que la redención realizada por Cristo, nuestra pascua, es una obra más maravillosa todavía que la misma creación del universo. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS:

Amén. SEGUNDA LECTURA LECTOR:

Lectura del libro del Génesis (22,1-18). En aquel tiempo, Dios le puso una prueba a Abraham y le dijo: "¡Abraham, Abraham!". Él respondió: "Aquí estoy". Y Dios le dijo: "Toma a tu hijo único, Isaac, a quien tanto amas; vete a la región de Moria y ofrécemelo en sacrificio, en el monte que yo te indicaré". Abraham madrugó, aparejó su burro, tomó consigo a dos de sus criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y se encaminó al lugar que Dios le había indicado. Al tercer día divisó a lo lejos el lugar. Les dijo entonces a sus criados: "Quédense aquí con el burro; yo iré con el muchacho hasta allá, para adorar a Dios y después regresaremos". Abraham tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a su hijo Isaac y tomó en su mano el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos. Isaac dijo a su padre Abraham: "¡Padre!". Él respondió: "¿Qué quieres, hijo?". El muchacho contestó: "Ya tenemos fuego y leña, pero, ¿dónde está el cordero para el sacrificio?". Abraham le contestó: "Dios nos dará el cordero para el sacrificio, hijo mío". Y siguieron caminando juntos. Cuando llegaron al sitio que Dios le había señalado, Abraham levantó un altar y acomodó la leña. Luego ató a su hijo Isaac, lo puso sobre el altar, encima de la leña, y tomó el cuchillo para degollarlo. Pero el ángel del Señor lo llamó desde el cielo y le dijo: "¡Abraham, Abraham!". Él contestó: "Aquí estoy". El ángel le dijo: "No descargues la mano contra tu hijo ni le hagas daño. Ya veo que temes a Dios, porque no le has negado a tu hijo único". Abraham levantó los ojos y vio un carnero, enredado por los cuernos en la maleza. Atrapó el carnero y lo ofreció en sacrificio, en lugar de su hijo. Abraham puso por nombre a aquel sitio "el Señor provee", por lo que aun el día de hoy se dice: "el monte donde el Señor provee". El ángel del Señor volvió a llamar a Abraham desde el cielo y le dijo: "Juro por mí mismo, dice el Señor, que por haber hecho esto y no haberme negado a tu hijo único, yo te bendeciré y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y las arenas del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades enemigas. En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra, porque obedeciste a mis palabras. Palabra de Dios. TODOS:

Te alabamos, Señor. ABRAHAM APRENDIÓ A ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS Y A ACATARLA. AUN CUANDO LOS MANDATOS DIVINOS FUERAN DUROS Y EXIGENTES, "NUESTRO PADRE EN LA FE" CAMINÓ SIEMPRE HACIA DELANTE.

SALMO RESPONSORIAL DEL SALMO 15 SALMISTA:

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. 100

TODOS:

R. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. El Señor es la parte que me ha tocado en herencia: mi vida está en sus manos. Tengo siempre presente al Señor, y con él a mi lado, jamás tropezaré. R. Por eso se me alegran el corazón y el alma y mí cuerpo vivirá tranquilo, porque tú no me abandonarás a la muerte ni dejarás que sufra yo la corrupción. R. Enséñame el camino de la vida, sáciame de gozo en tu presencia y de alegría perpetua junto a ti. R. ORACIÓN MINISTRO:

Oremos: Señor Dios, Padre de los creyentes, que por medio del sacramento pascual del bautismo sigues cumpliendo la promesa hecha a Abraham de multiplicar su descendencia por toda la tierra y de hacerlo el padre de todas las naciones, concede a tu pueblo responder dignamente a la gracia de tu llamado. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS:

Amén. TERCERA LECTURA LECTOR:

Lectura del libro del Éxodo (14, 15-15, 1). En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: "¿Por qué sigues clamando a mí? Diles a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu bastón, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en el mar sin mojarse. Yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a expensas del faraón y de todo su ejército, de sus carros y jinetes. Cuando me haya cubierto de gloria a expensas del faraón, de sus carros y jinetes, los egipcios sabrán que yo soy el Señor". El ángel del Señor, que iba al frente de las huestes de Israel, se colocó tras ellas. Y la columna de nubes que iba adelante, también se desplazó y se puso a sus espaldas, entre el campamento de los israelitas y el campamento de los egipcios. La nube era tinieblas para unos y claridad para otros, y así los ejércitos no trabaron contacto durante toda la noche. Moisés extendió la mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este, que secó el mar, y dividió las aguas. Los israelitas entraron en el mar y no se mojaban, mientras las aguas formaban una muralla a su derecha y a su izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución y toda la caballería del faraón, sus carros y jinetes, entraron tras ellos en el mar. Hacia el amanecer, el Señor miró desde la columna de fuego y humo al ejército de los egipcios y sembró entre ellos el pánico. Trabó las ruedas de sus carros, de suerte que no avanzaban sino pesadamente. Dijeron entonces los egipcios: "Huyamos de Israel, porque el Señor lucha en su favor contra Egipto". Entonces el Señor le dijo a Moisés: "Extiende tu mano sobre el mar, para que vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes". Y extendió Moisés su mano sobre el mar, y al amanecer, las aguas volvieron a su sitio, de suerte que, al huir, los egipcios se encontraron con ellas, y el Señor los derribó en medio del mar. Volvieron las aguas y cubrieron los carros, a los jinetes y a todo el ejército del faraón, que se había metido en el mar para perseguir a Israel. Ni uno solo se salvó. 101

Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar. Las aguas les hacían muralla a derecha e izquierda. Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios, muertos en la orilla del mar. Israel vio la mano fuerte del Señor sobre los egipcios, y el pueblo temió al Señor y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo. Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este cántico al Señor: Moisés y los israelitas celebran jubilosamente el paso del mar. La lectura creyente del episodio del mar los lleva a confesar a Dios como el único rey y Señor de la historia. EL LECTOR NO DICE “PALABRA DE DIOS”, SINO QUE CONTINÚA INMEDIATAMENTE CON EL CANTO DEL ÉXODO.

SALMO RESPONSORIAL ( ÉX. 15) LECTOR:

Alabemos al Señor por su victoria. TODOS:

R. Alabemos al Señor por su victoria. Cantemos al Señor, sublime es su victoria: caballos y jinetes arrojó en el mar. Mi fortaleza y mi canto es el Señor, Él es mi salvación; Él es mi Dios, y yo lo alabaré, es el Dios de mis padres, y yo le cantaré. R. El Señor es un guerrero, su nombre es el Señor. Precipitó en el mar los carros del faraón y a sus guerreros; ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes. R. Las olas los cubrieron, cayeron hasta el fondo, como piedras. Señor, tu diestra brilla por su fuerza, tu diestra, Señor, tritura al enemigo. R. Tú llevas a tu pueblo para plantarlo en el monte que le diste en herencia, en el lugar que convertiste en tu morada, en el santuario que construyeron tus manos. Tú, Señor, reinarás para siempre. R. ORACIÓN MINISTRO:

Oremos: Tus antiguos prodigios se renuevan, Señor, también en nuestros tiempos, pues lo que tu poder hizo con las aguas para librar a un solo pueblo de la esclavitud del faraón, lo repites ahora, por medio del agua del bautismo, para salvar a todas las naciones. Concede a todos los hombres del mundo entero contarse entre los hijos de Abraham y participar de la dignidad del pueblo elegido. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén. CUARTA LECTURA LECTOR:

Lectura del libro del profeta Isaías (54, 5-14). "El que te creó, te tomará por esposa; su nombre es 'Señor de los ejércitos'. Tu redentor es el Santo de Israel; será llamado 'Dios de toda la tierra'. Como a una mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el Señor. ¿Acaso repudia uno a la esposa de la juventud?, dice tu Dios. Por un instante te abandoné, pero con inmensa misericordia te volveré a tomar. En un arrebato de ira te oculté un instante mi rostro, pero con amor eterno me he apiadado de ti, dice el Señor, tu redentor. Me pasa ahora corno en los días de Noé: entonces juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra; ahora juro no enojarme ya contra ti ni volver a amenazarte. Podrán 102

desaparecer los montes y hundirse las colinas, pero mi amor por ti no desaparecerá y mi alianza de paz quedará firme para siempre. Lo dice el Señor, el que se apiada de ti. Tú, la afligida, la zarandeada por la tempestad, la no consolada: He aquí que yo mismo coloco tus piedras sobre piedras finas, tus cimientos sobre zafiros; te pondré almenas de rubí y puertas de esmeralda y murallas de piedras preciosas. Todos tus hijos serán discípulos del Señor, y será grande su prosperidad. Serás consolidada en la justicia. Destierra la angustia, pues ya nada tienes que temer; olvida tu miedo, porque ya no se acercará a ti". Palabra de Dios. TODOS:

Te alabamos, Señor. LOS ISRAELITAS DESTERRADOS ESTÁN VIVIENDO UN DESCONSUELO PROFUNDO. LA PROLONGADA SITUACIÓN DE FRACASO LES HACE PERDER LA ESPERANZA. EL PROFETA LES LLEVARÁ UN CLARO MENSAJE DE CONSUELO.

SALMO RESPONSORIA L DEL SALMO 29 SALMISTA:

Te alabaré, Señor, eternamente. TODOS:

R. Te alabaré, Señor, eternamente. Te alabaré, Señor, pues no dejaste que se rieran de mí mis enemigos. Tú, Señor, me salvaste de la muerte y a punto de morir, me reviviste. R. Alaben al Señor quienes lo aman, den gracias a su nombre, porque su ira dura un solo instante, y su bondad, toda la vida. El llanto nos visita por la tarde; por la mañana, el júbilo. R. Escúchame, Señor, y compadécete; Señor, ven en mi ayuda. Convertiste mi duelo en alegría, te alabaré por eso eternamente. R. ORACIÓN MINISTRO:

Oremos: Señor Dios, siempre fiel a tus promesas, aumenta, por medio del bautismo, el número de tus hijos y multiplica la descendencia prometida a la fe de los patriarcas, para que tu Iglesia vea que se va cumpliendo tu voluntad de salvar a todos los hombres, como los patriarcas lo creyeron y esperaron. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS:

Amén. QUINTA LECTURA LECTOR:

Lectura del libro del profeta Isaías (55,1-11). Esto dice el Señor: "Todos ustedes, los que tienen sed, vengan por agua; y los que no tienen dinero, vengan, tomen trigo y coman; tomen vino y leche sin pagar. ¿Por qué gastar el dinero en lo que no es pan y el salario en lo que no alimenta? Escúchenme atentos y comerán bien, saborearán platillos sustanciosos. Préstenme atención, vengan a mí, escúchenme y vivirán. Sellaré con ustedes una alianza perpetua, cumpliré las promesas que hice a David. Como a él lo puse por testigo ante los pueblos, como príncipe y soberano de las naciones, así tú reunirás a 103

un pueblo desconocido, y las naciones que no te conocían acudirán a ti, por amor del Señor, tu Dios, por el Santo de Israel, que te ha honrado. Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal, sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón. Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos. Porque así como aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los de ustedes y mis pensamientos a sus pensamientos. Como bajan del cielo la lluvia y la nieve y no vuelven allá, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar a fin de que dé semilla para sembrar y pan para comer, así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí sin resultado, sino que hará mi voluntad y cumplirá su misión". Palabra de Dios. TODOS:

Te alabamos, Señor. CUANDO ARRECIAN LAS DUDAS, TAMBIÉN LA PALABRA DE DIOS QUEDA EN ENTREDICHO. EL PROFETA LLAMADO DEUTEROISAÍAS LO SABE Y POR ESO INSISTE UNA Y OTRA VEZ EN LA EFICACIA PERMANENTE DE LA PALABRA DIVINA.

SALMO RESPONSORIAL ISAÍAS 12 SALMISTA:

El Señor es mi Dios y salvador. TODOS:

R. El Señor es mi Dios y salvador. El Señor es mi Dios y salvador: con él estoy seguro y nada temo. El Señor es mi protección y mi fuerza, y ha sido mi salvación. Sacarán agua con gozo de la fuente de salvación. R. Den gracias al Señor, invoquen su nombre, cuenten a los pueblos sus hazañas, proclamen que su nombre es sublime. R. Alaben al Señor por sus proezas, anúncienlas a toda la tierra. Griten jubilosos, habitantes de Sión, porque el Dios de Israel ha sido grande con ustedes. R. ORACIÓN MINISTRO:

Oremos: Dios todopoderoso y eterno, única esperanza del mundo, tú que anunciaste por la voz de tus profetas los misterios que estamos celebrando esta noche, infunde en nuestros corazones la gracia de tu Espíritu, para que podamos vivir una vida digna de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén. SEXTA LECTURA LECTOR:

Lectura del libro del profeta Baruc (3, 9-15. 32-4, 4) Escucha, Israel, los mandatos de vida, presta oído para que adquieras prudencia. ¿A qué se debe, Israel, que estés aún en país enemigo, que envejezcas en tierra extranjera, que te hayas contaminado por el trato con los muertos, que te veas contado entre los que descienden al abismo? Es que abandonaste la fuente de la sabiduría. Si hubieras seguido los senderos de Dios, habitarías en paz eternamente. 104

Aprende dónde están la prudencia, la inteligencia y la energía, así aprenderás dónde se encuentra el secreto de vivir larga vida, y dónde la luz de los ojos y la paz. ¿Quién es el que halló el lugar de la sabiduría y tuvo acceso a sus tesoros? El que todo lo sabe, la conoce; con su inteligencia la ha escudriñado. El que cimentó la tierra para todos los tiempos, y la pobló de animales cuadrúpedos; el que envía la luz, y ella va, la llama, y temblorosa le obedece; llama a los astros, que brillan jubilosos en sus puestos de guardia, y ellos le responden: "Aquí estamos", y refulgen gozosos para aquel que los hizo. Él es nuestro Dios y no hay otro como Él; Él ha escudriñado los caminos de la sabiduría y se la dio a su hijo Jacob, a Israel, su predilecto. Después de esto, ella apareció en el mundo y convivió con los hombres. La sabiduría es el libro de los mandatos de Dios, la ley de validez eterna; los que la guardan, vivirán, los que la abandonan, morirán. Vuélvete a ella, Jacob, y abrázala; camina hacia la claridad de su luz; no entregues a otros tu gloria, ni tu dignidad a un pueblo extranjero. Bienaventurados nosotros, Israel, porque lo que agrada al Señor nos ha sido revelado. Palabra de Dios. TODOS:

Te alabamos, Señor. CUANDO ISRAEL VIVE EN CARNE PROPIA EL DESCONSUELO, ESTE PROFETA LE RECUERDA UNA LECCIÓN ELEMENTAL: EL HOMBRE QUE CAMINA POR EL SENDERO RECTO ENCUENTRA LA PAZ.

SALMO RESPONSORIAL DEL SALMO 18 SALMISTA:

Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna. TODOS:

R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna. La ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma; inmutables son las palabras del Señor y hacen sabio al sencillo. R. En los mandamientos del Señor hay rectitud y alegría para el corazón; son luz los preceptos del Señor para alumbrar el camino. R. La voluntad de Dios es santa y para siempre estable; los mandatos del Señor son verdaderos y enteramente justos. R. Más deseables que el oro y las piedras preciosas son las normas del Señor, y más dulces que la miel de un panal que gotea. R. ORACIÓN MINISTRO:

Oremos: Dios nuestro, que haces crecer continuamente a tu Iglesia con hijos llamados de todos los pueblos, dígnate proteger siempre con tu gracia a quienes has hecho renacer en el bautismo. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS:

Amén. SÉPTIMA LECTURA LECTOR:

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Lectura del libro del profeta Ezequiel (36,16-28). En aquel tiempo, me fue dirigida la palabra del Señor en estos términos: "Hijo de hombre, cuando los de la casa de Israel habitaban en su tierra, la mancharon con su conducta y con sus obras; como inmundicia fue su proceder ante mis ojos. Entonces descargué mi furor contra ellos, por la sangre que habían derramado en el país y por haberlo profanado con sus idolatrías. Los dispersé entre las naciones y anduvieron errantes por todas las tierras. Los juzgué según su conducta, según sus acciones los sentencié. Y en las naciones a las que se fueron, desacreditaron mi santo nombre, haciendo que de ellos se dijera: 'Éste es el pueblo del Señor, y ha tenido que salir de su tierra'. Pero, por mi santo nombre, que la casa de Israel profanó entre las naciones adonde llegó, me he compadecido. Por eso, dile a la casa de Israel: 'Esto dice el Señor: no lo hago por ustedes, casa de Israel. Yo mismo mostraré la santidad de mi nombre excelso, que ustedes profanaron entre las naciones. Entonces ellas reconocerán que yo soy el Señor, cuando, por medio de ustedes les haga ver mi santidad. Los sacaré a ustedes de entre las naciones, los reuniré de todos los países y los llevaré a su tierra. Los rociaré con agua pura y quedarán purificados; los purificaré de todas sus inmundicias e idolatrías. Les daré un corazón nuevo y les infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de ustedes el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Les infundiré mi espíritu y los haré vivir según mis preceptos y guardar y cumplir mis mandamientos. Habitarán en la tierra que di a sus padres; ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios'". Palabra de Dios. TODOS:

Te alabamos, Señor. DIOS, SU NOMBRE Y SU FAMA HAN QUEDADO ULTRAJADOS. LOS PAGANOS ESTÁN CIERTOS DE QUE EL DIOS DE ISRAEL ES IMPOTENTE. POR ESA RAZÓN INTERVENDRÁ CON DECISIÓN PARA REIVINDICAR SU HONOR.

SALMO RESPONSORIAL DE LOS SALMOS 41 Y 4 2 SALMISTA:

Estoy sediento del Dios que da la vida. TODOS:

R. Estoy sediento del Dios que da la vida. Como el venado busca el agua de los ríos, así, cansada, mi alma te busca a ti, Dios mío. R. Del Dios que da la vida está mi ser sediento. ¿Cuándo será posible ver de nuevo su templo? R. Recuerdo cuando íbamos a casa del Señor, cantando, jubilosos, alabanzas a Dios. R. Envíame, Señor, tu luz y tu verdad; que ellas se conviertan en mi guía y hasta tu monte santo me conduzcan, allí donde tú habitas. R.

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Al altar del Señor me acercaré, al Dios que es mi alegría, y a mi Dios, el Señor, le daré gracias al compás de la cítara. R. ORACIÓN MINISTRO:

Oremos: Señor Dios nuestro, poder inmutable y luz sin ocaso, prosigue bondadoso a través de tu Iglesia, sacramento de salvación, la obra que tu amor dispuso desde la eternidad; que todo el mundo vea y reconozca que los caídos se levantan, que se renueva lo que había envejecido y que todo se integra en aquel que es el principio de todo, Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. TODOS:

Amén. TERMINADA LA ORACIÓN DE LA ÚLTIMA LECTURA DEL ANTIGUO TESTAMENTO, CON EL RESPONSORIO Y LA ORACIÓN CORRESPONDIENTE, SE ENCIENDEN LAS VELAS DEL ALTAR. EL MINISTRO ENTONA SOLEMNEMENTE EL GLORIA, QUE TODOS PROSIGUEN. SE TOCAN LAS CAMPANAS, DE ACUERDO CON LAS COSTUMBRES DE CADA LUGAR.

TODOS:

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad. Te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias por tu inmensa gloria, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre, Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende a nuestra súplica; Tú que estas sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros. Porque sólo Tú eres Santo, sólo Tú Señor, sólo Tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo, En la gloria de Dios Padre DESPUÉS DEL GLORIA, EL MINISTRO DICE LA ORACIÓN COLECTA.

Oremos: Dios nuestro, que haces resplandecer esta noche santa con la gloria del Señor resucitado, aviva en tu Iglesia el espíritu filial, para que, renovados en cuerpo y alma, nos entreguemos plenamente a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo... EPÍSTOLA LECTOR:

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (6, 3-11). 107

Hermanos: ¿no saben ustedes que todos los que hemos sido incorporados a Cristo Jesús por medio del bautismo hemos sido incorporados a Él en su muerte? En efecto, por el bautismo fuimos sepultados con Él en su muerte, para que, así como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros llevemos una vida nueva. Porque, si hemos estado íntimamente unidos a Él por una muerte semejante a la suya, también lo estaremos en su resurrección. Sabemos que nuestro hombre viejo fue crucificado con Cristo, para que el cuerpo del pecado quedara destruido, a fin de que ya no sirvamos al pecado, pues el que ha muerto queda Ubre del pecado. Por lo tanto, si hemos muerto con Cristo, estamos seguros de que también viviremos con Él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no morirá nunca. La muerte ya no tiene dominio sobre Él, porque, al morir, murió al pecado de una vez para siempre; y al resucitar, vive ahora para Dios. Lo mismo ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. Palabra de Dios. TODOS:

Te alabamos, Señor. Por medio del bautismo el creyente se incorpora a una experiencia mística, transita el camino pascual de Cristo y atraviesa por la muerte para vivir la plenitud de la vida. TERMINADA LA EPÍSTOLA, TODOS SE PONEN DE PIE Y EL SACERDOTE ENTONA SOLEMNEMENTE EL ALELUYA QUE TODOS REPITEN.:

Del salmo 117 SALMISTA:

Aleluya, Aleluya TODOS:

Aleluya, Aleluya Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es eterna. Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna". R. La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es nuestro orgullo. No moriré, continuaré viviendo, para contar lo que el Señor ha hecho. R. La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto es obra de la mano del Señor, es un milagro patente. R. EVANGELIO SE LEERÁ EL EVANGELIO CORRESPONDIENTE AL AÑO COMO SE MARCA EN LAS RÚBRICAS:

LOS AÑOS 2011, 2014, 2017,… SE LEERÁ EL DEL CICLO A:

MINISTRO:

Escuchen hermanos el santo Evangelio según san Mateo (28, 1-10). Transcurrido el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto se produjo un gran temblor, porque el ángel del Señor bajó del cielo y acercándose al sepulcro, hizo rodar la piedra que lo tapaba y se sentó encima de ella. Su rostro brillaba como el relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. 108

El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: "No teman. Ya sé que buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí; ha resucitado, como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde lo habían puesto. Y ahora, vayan de prisa a decir a sus discípulos: 'Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de ustedes a Galilea; allá lo verán'. Eso es todo". Ellas se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: "No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán". Palabra del Señor. TODOS:

Gloria a ti, Señor Jesús. LAS DISCÍPULAS HAN DEJADO ATRÁS SU MIEDO Y SU ANGUSTIA. JESÚS RESUCITADO LES HA DEVUELTO LA FE Y LA ESPERANZA; AHORA LE SERVIRÁN COMO TESTIGOS DE SU PRESENCIA RESUCITADA

LOS AÑOS 2012, 2015, 2018,… SE LEERÁ EL DEL CICLO B:

MINISTRO:

Escuchen hermanos el Santo Evangelio según san Marcos (16,1-7). Transcurrido el sábado, María Magdalena, María (la madre de Santiago) y Salomé, compraron perfumes para ir a embalsamar a Jesús. Muy de madrugada, el primer día de la semana, a la salida del sol, se dirigieron al sepulcro. Por el camino se decían unas a otras: “¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?” Al llegar, vieron que la piedra ya estaba quitada, a pesar de ser muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron a un joven, vestido con una túnica blanca, sentado en el lado derecho, y se llenaron de miedo. Pero él les dijo: “No se espanten. Buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado. No está aquí; ha resucitado. Miren el sitio donde lo habían puesto. Ahora vayan a decirles a sus discípulos y a Pedro: ‘El irá delante de ustedes a Galilea. Allá lo verán, como él les dijo’”. Palabra del Señor. TODOS:

Gloria a Ti, Señor Jesús. LOS AÑOS 2010, 2013, 2016,… SE LEERÁ EL DEL CICLO A:

MINISTRO:

Escuchen Hermanos el Santo Evangelio según san Lucas (24, 1-12). El primer día después del sábado, muy de mañana, llegaron las mujeres al sepulcro, llevando los perfumes que habían preparado. Encontraron que la piedra ya había sido retirada del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Estando ellas todas desconcertadas por esto, se les y presentaron dos varones con vestidos resplandecientes. Como ellas se llenaron de miedo e inclinaron el rostro a tierra, los varones les dijeron: "¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí; ha resucitado. Recuerden que cuando estaba todavía en Galilea les dijo: 'Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado y al tercer día resucite'". Y ellas recordaron sus palabras. Cuando regresaron del sepulcro, las mujeres anunciaron todas estas cosas a los Once y a todos los demás. Las que decían estas cosas a los apóstoles eran María Magdalena, Juana, María (la 109

madre de Santiago) y las demás que estaban con ellas. Pero todas estas palabras les parecían desvaríos y no les creían. Pedro se levantó y corrió al sepulcro. Se asomó, pero sólo vio los lienzos y se regresó a su casa, asombrado por lo sucedido. Palabra del Señor. TODOS:

Gloria a ti, Señor Jesús. LOS DISCÍPULOS SE QUEDAN AZORADOS AL CONTEMPLAR EL SEPULCRO VACÍO. LOS HUECOS SON TESTIGOS MUDOS, HACE FALTA LA PROCLAMA PASCUAL QUE LES DEVELE EL MISTERIO PROFUNDO DEL RESUCITADO.

SE PROCEDE A HACER UNA BREVE REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE DIOS, ESTA DEBE SER APOYADA EN ELEMENTOS DOCTRINALES Y PREPARADA CON ANTICIPACIÓN.

DESPUÉS DEL EVANGELIO SE TIENE LA HOMILÍA Y LUEGO SE PASA A LA LITURGIA BAUTISMAL.

RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS BAUTISMALES TERMINADA LA REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE DIOS, TODOS SE PONEN DE PIE Y TENIENDO EN SUS MANOS LAS VELAS ENCENDIDAS, HACEN LA RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS DEL BAUTISMO.

EL MINISTRO SE DIRIGE A LA COMUNIDAD CON ESTAS PALABRAS U OTRAS PARECIDAS:

Hermanos, por medio del bautismo, hemos sido hechos partícipes del misterio pascual de Cristo; es decir, por medio del bautismo, hemos sido sepultados con Él en su muerte para resucitar con Él a una vida nueva. Por eso, después de haber terminado el tiempo de Cuaresma, que nos preparó a la Pascua, es muy conveniente que renovemos las promesas de nuestro bautismo, con las cuales un día renunciamos a Satanás y a sus obras y nos comprometimos a servir a Dios, en la santa Iglesia católica. PARA HACER LA RENUNCIA SE HACE LA SIGUEINTE FÓRMULA:

MINISTRO:

¿Renuncian ustedes al pecado para vivir en la libertad de los hijos de Dios? TODOS:

Sí, renuncio. MINISTRO:

¿Renuncian a todas las seducciones del mal para que el pecado no los esclavice? TODOS:

Sí, renuncio. MINISTRO:

¿Renuncian a Satanás, padre y autor de todo pecado? TODOS:

Sí, renuncio. MINISTRO:

¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra? TODOS:

Sí, creo. MINISTRO:

110

¿Creen en Jesucristo, su Hijo único y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros, resucitó y está sentado a la derecha del Padre? TODOS:

Sí, creo. MINISTRO:

¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna? TODOS:

Sí, creo. MINISTRO:

Que Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos liberó del pecado y nos ha hecho renacer por el agua y el Espíritu Santo, nos conserve con su gracia unidos a Jesucristo nuestro Señor, hasta la vida eterna. TODOS:

Amén. ORACIÓN UNIVERSAL MINISTRO:

Partícipes de la inmensa misericordia de Dios, que nos ha renovado en esta noche santísima con la resurrección de su Hijo, pidamos, hermanos, para que todos los hombres gocen de los bienes del mundo nuevo inaugurado, en la Pascua del Señor, diciéndole confiadamente: Te rogamos, Señor: TODOS:

Te rogamos, Señor. MINISTRO:

Por la santa Iglesia de Dios, para que con gozo y firmeza dé testimonio perseverante de la resurrección de Cristo, Roguemos al señor. TODOS:

Te rogamos, Señor. MINISTRO:

Por todos los hombres, para que lleguen a gozar de la paz que Cristo trajo a los apóstoles, roguemos al Señor. TODOS:

Te rogamos, Señor. MINISTRO:

Por todos los que sufren, para que su tristeza se vea un día transformada en una alegría que nadie les podrá arrebatar nunca, roguemos al Señor. TODOS:

Te rogamos, Señor. MINISTRO:

Por todos nosotros, para que sepamos descubrir y profundizar cada día más plenamente el significado de nuestro bautismo y de nuestra pertenencia a la Iglesia, roguemos al Señor. TODOS:

Te rogamos, Señor. SE PUEDEN AÑADIR INTENCIONES DE LA IGLESIA LOCAL

MINISTRO:

111

Padre celestial, que por la muerte de tu Hijo en la cruz restauraste la antigua dignidad del hombre, concédenos los bienes que te pedimos para que, así, los que hemos renacido por el agua y el Espíritu Santo, conservemos siempre la alegría pascual. Por Jesucristo nuestro Señor. TODOS:

RITO DE LA COMUNIÓN ACABADAS LA ORACIÓN DE LOS FIELES EL MINISTRO PONE UN CORPORAL SOBRE EL ALTAR, POSTERIORMENTE SE ACERCA AL LUGAR DONDE SE GUARDA LA EUCARISTÍA, TOMA EL COPÓN CON EL CUERPO DEL SEÑOR, LO PONE SOBRE EL ALTAR Y HACE UNA GENUFLEXIÓN.

EL MINISTRO, ARRODILLADO CON TODOS LOS FIELES, ENTONA EL HIMNO EUCARÍSTICO DIRIGID A CRISTO PRESENTE EN LA EUCARISTÍA

HIMNO EUCARÍSTICO

Cantemos al Amor de los Amores. Cantemos al amor de los amores, cantemos al Señor: ¡Dios está aquí! Venid, adoradores, adoremos a Cristo Redentor. GLORIA A CRISTO JESÚS: CIELOS Y TIERRA, BENDECID AL SEÑOR. HONOR Y GLORIA A TI, REY DE LA GLORIA. AMOR POR SIEMPRE A TI, DIOS DEL AMOR. Por nuestro amor oculta en el sagrario su gloria y esplendor; para nuestro bien, se queda en el santuario esperando al justo y pecador. GLORIA A CRISTO JESÚS… Oh gran prodigio del amor divino, milagro sin igual; prenda de amistad, banquete al peregrino dó se come el Cordero celestial. GLORIA A CRISTO JESÚS… Jesús piadoso, rey de las victorias, a ti loor sin fin; canten tu poder, autor de nuestras glorias, cielo y tierra hasta el último confín. GLORIA A CRISTO JESÚS… DESPUÉS EL MINISTRO, DE PIE, INICIA LA ORACIÓN DOMINICAL CON ESTAS O PARECIDAS PALABRAS:

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones 112

con el Espíritu Santo que se nos ha dado; digamos con fe y esperanza: Y TODOS JUNTOS PROSIGUEN:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. LUEGO INVITA A LOS FIELES CON ESTAS O PARECIDAS PALABRAS:

Como hijos de Dios, dense ahora un signo de comunión fraterna. A CONTINUACIÓN, EL MINISTRO HACE GENUFLEXIÓN, TOMA LA HOSTIA Y, SOSTENIÉNDOLA UN POCO ELEVADA SOBRE EL COPÓN, LA MUESTRA AL PUEBLO, DICIENDO:

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor. Y, JUNTAMENTE EL PUEBLO AÑADE:

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme. SI TAMBIÉN EL MINISTRO COMULGA, DICE EN SECRETO:

El cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna. Y COMULGA REVERENTEMENTE EL CUERPO DE CRISTO. DESPUÉS TOMA EL COPÓN, SE ACERCA A LOS QUE QUIEREN COMULGAR Y ELEVANDO UN POCO LA HOSTIA, LA MUESTRA A CADA UNO Y DICE:

El cuerpo de Cristo. EL QUE VA A COMULGAR RESPONDE:

Amén. Y COMULGA.

MIENTRAS SE DISTRIBUYE LA COMUNIÓN, PUEDE ENTONARSE ALGÚN CANTO OPORTUNO, O POR LO MENOS RECITAR LA ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN LO CUAL PUEDE SER REALIZADO POR EL MINISTRO O POR OTRA PERSONA PREVIAMENTE DESIGNADA:

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN MINISTRO O LECTOR:

Cristo, nuestro Cordero pascual, ha sido inmolado. Celebremos, pues, la Pascua, con una vida de rectitud y santidad. Aleluya ACABADA LA DISTRIBUCIÓN DE LA COMUNIÓN, SI SE ENCUENTRAN ALGUNOS FRAGMENTOS EN EL PLATILLO, EL MINISTRO LOS ECHA EN EL COPÓN Y SE PURIFICA LAS MANOS, TODAS LAS FORMAS SE CONSUMEN Y DESPUÉS SE PONE AGUA EN EL CALIZ Y SSE CONSUMEN TODAS LAS PARTÍCULAS DE LA EUCARISTÍA, DESPUÉS SE SECA CON EL PURIFICADOR Y ESTE SE GUARDA EN UN LUGAR SEGURO PARA LLEVARLO POSTERIORMENTE A LAVAR EVITANDO QUE SE CAIGAN PARTÍCULAS SI QUEDARE ALGUNO. ENTONCES SE PUEDE OBSERVAR UN BREVE TIEMPO DE SILENCIO.

113

A CONTINUACIÓN DEL SILENCIO SAGRADO, O DE LA ACCIÓN DE GRACIAS, SI SE HA HECHO DESPUÉS, EL MINISTRO CONCLUYE CON LA ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN DEL DÍA. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN:

MINISTRO:

Oremos: Y TODOS, JUNTO CON EL MINISTRO, ORAN EN SILENCIO DURANTE UNOS MOMENTOS. A CONTUNUACIÓN EL MINISTRO HACE LA RESPECTIVA ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN:

MINISTRO:

Infúndenos, Señor, tu espíritu de caridad para que vivamos siempre unidos en tu amor los que hemos participado en este sacramento de la muerte y resurrección de Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. TODOS:

Amén. UNA VEZ QUE SE HA TERMINADO LA ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN SE INVITA A LA ASAMBLEA A QUE ENCIENDA NUEVAMENTE SUS VELAS O VELADORAS, COMUNICÁNDOSE LA LUZ UNOS A OTROS. LA LUZ SE TOMA DEL CIRIO. MIENTRAS SE ENCIENDE LA LUZ, SE ENTONA EL SALMO 27:

El señor es mi luz y mi salvación, El señor es la defensa de mi vida, Si el señor es mi luz y mi salvación ¿a quién temeré? ¿quién me hará temblar? Una cosa pido al Señor, habitar por siempre en su casa gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo santo. No me escondas tu rostro Señor, buscaré todo el día tu rostro, si mi padre y mi madre me abandonan, el Señor me recogerá. ENCENDIDAS LAS VELAS O VELADORAS, EL MINISTRO DE LA PALABRA PUEDE DESPEDIR A LA ASAMBLEA CON LAS SIGUIENTES PALABRAS:

Hermanos: al participar en esta celebración de la Pascua, hemos vivido el gran misterio de nuestra fe cristiana, el paso de la muerte a la Vida de Jesucristo Nuestro Señor, paso que también nos debemos dar diariamente como iglesia peregrina. Por eso, volvamos a nuestras casas llevando esa luz que es Cristo, para iluminar a nuestra iglesia como testigos de su Resurrección gloriosa. El Señor, que nos llamó a salir de la tiniebla y a entrar en la luz maravillosa, vaya con nosotros a todos nuestros hogares, aleluya, aleluya. TODOS:

Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya. ANTES DE QUE LA ASAMBLEA SE RETIRE DE LA ERMITA, EL MINISTRO DE LA PALABRA PUEDE HACER LAS SIGUIENTES INDICACIONES:

Una vez que salgan de la ermita se encaminan hacia sus casas, llevando su luz y cuidando de que no se les apague en el camino. Al llegar a sus casas, ante su altar o en el mismo lugar en donde han puesto las palmas benditas, colocan la vela o veladora encendida del cirio. MINISTRO:

El Señor omnipotente y misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, 114

nos bendiga y guarde. TODOS:

Amén. MINISTRO:

Anuncien a todos la alegría del Señor resucitado. Pueden ir en paz. TODOS:

Demos gracias a Dios. DESPUÉS EL MINISTRO, HECHA LA DEBIDA REVERENCIA, SE RETIRA.

115

COMUNIÓN A ENFERMOS EL MINISTRO EXTIENDE UN CORPORAL SOBRE EL ALTAR, DESPUÉS SE DIRIGE AL SAGRARIO Y TOMA EL COPÓN. LLEVA EL COPÓN Y LO PONE SOBRE EL CORPORAL, TOMA UN RELICARIO O SI NO CUENTA CON UNO, DENTRO DE UN PURIFICADOR PONE UNA FORMA CONSAGRADA PARA LLEVAR AL ENFERMO. ES RECOMENDABLE HACER UN CANTO DE ADORACIÓN ESTANDO EL COPÓN SOBRE EL ALTAR, DESPUÉS LLEVA EL SANTÍSIMO PROTEGIDO POR EL COPÓN, Y EN EL PECHO, CON SUMA REVERENCIA, SILENCIO O ENTONANDO ALGÚN CANTO EUCARÍSTICO. ALGUIEN ACOMPAÑA AL MINISTRO TOCANDO UNA CAMPANA. LLEGANDO A LA CASA DEL ENFERMO SE PREPARA ESTE PARA LA RECEPCIÓN DE LA COMUNIÓN, ES IMPORTANTE SABER SI EL ENFERMO ESTÁ EN CONDICIONES DE PODER COMULGAR, TANTO ESPIRITUAL COMO FÍSICAMENTE, NO SE PUEDE POR EJEMPLO, DAR LA COMUNIÓN A UN ENFERMO QUE NO ESTÉ EN ESTADO DE GRACIA, QUE NO DESEE COMULGAR O QUE NO ESTÉ EN CONDICIONES DE CONSUMIR EL CUERPO DE CRISTO. EL MINISTRO AL LLEGAR A LA CASA EXPLICA SU FUNCIÓN COMO MINISTRO EXTRAORDINARIO DE LA SAGRADA COMUNIÓN, PREPARA A LOS QUE ESTÁN EN ESE LUGAR EN AMBIENTE DE ORACIÓN.

MINISTRO:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo TODOS:

Amen DESPUÉS EL MINISTRO INVITA AL ARREPENTIMIENTO:

Reconozcamos nuestros pecados. SE HACE UNA BREVE PAUSA EN SILENCIO. DESPUÉS, HACEN TODOS EN COMÚN LA CONFESIÓN DE SUS PECADOS:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. GOLPEÁNDOSE EL PECHO, DICEN:

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. LUEGO PROSIGUEN:

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor. EL MINISTRO CONCLUYE CON LA SIGUIENTE PLEGARIA:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. EL PUEBLO RESPONDE:

Amén. EL MINISTRO HACE LECTURA DEL EVANGELIO DEL DÍA DE LA SIGUIENTE MANERA:

Escuchen Hermanos el santo Evangelio según… AL TERMINAR EL MINISTRO DICE:

Palabra del Señor 116

TODOS:

Gloria a ti Señor Jesús DESPUÉS PUEDE HACER UNA BREVE REFLEXIÓN INVITANDO AL ENFERMO Y A SU FAMILIA A TENER EL CORAZÓN DISPUESTO A LA OBRA DE DIOS, UNA BREVE EXPLICACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS, ETC.

DESPUÉS EL MINISTRO, DE PIE, INICIA LA ORACIÓN DEL PADRE NUESTRO CON ESTAS PALABRAS:

Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó: Y TODOS JUNTOS PROSIGUEN:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. AL TERMINAR TOMA LA FORMA Y LA ELEVA MUY POCO Y DICE:

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor. Y, JUNTAMENTE EL PUEBLO AÑADE:

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme. DA LA COMUNIÓN AL ENFERMO Y SE GUARDA UN MOMENTO DE SILENCIO.

DESPUÉS EL MINISTRO SE SANTIGUA Y DICE:

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la Vida Eterna TODOS:

Amen

ORACIÓN DE COMUNIÓN ESPIRITUAL SI SE HACE CELEBRACIÓN DE LA PALABRA Y NO SE CUENTA CON RESERVA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO O SE CUENTA CON INSUFICIENTE PARA QUE COMULGUEN TODOS LOS FIELES, SE HARÁ ESTA ORACIÓN DESPUÉS DEL RITO DE LA PAZ.

Creo, Jesús mío, que estás real

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y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, venid al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

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Manual de la Paraliturgia